Luces de Vitral quiere conservar la obra de más de trece años de una publicación que encendió con su multicolor e intensa luminosidad la penumbra que nos trae la censura y el control partidista sobre los medios de comunicación. Vitral nos enseñó la máxima de pasar de la queja a la búsqueda de soluciones, de no pretender grandes y radicales soluciones sino confiar en la “fuerza de lo pequeño”.

Durante todos los años que Vitral nos acompañó redescubrimos pasajes de nuestra propia historia, admiramos la obra de cientos de artistas plásticos, practicamos el arte de debatir sin ofender y nos identificamos con sus lúcidos y realistas editoriales. Todo eso en medio de un panorama que exaltaba todo lo contrario: la intolerancia, la violencia verbal y la tergiversación de nuestro pasado y de nuestro presente .
Desde marzo de 2007, nos falta el arcoiris de colores que nos brindaba esta revista. En su lugar las autoridades eclesiales cubanas han colocado una revista homóloga, que se parece muy poco a la Vitral que todos seguíamos y esperábamos. Para mantener visible y accesible desde todos los lugares del mundo la obra de nuestra Vitral, la verdadera, hemos recopilado una buena parte de los textos publicados en sus páginas y especialmente todo lo aparecido a raíz de la intervención de la que fue víctima.

Pongámonos bajo el semicírculo radiante de esta revista y nos parecerá entonces más absurda la decisión de terminar con su labor social, aunque no con su legado.











