Se llamará Esperanza

Con mis nietos, dos musas de mi esperanza. Dic. 2012

Termina otro año y apenas en unos pocos días comenzará 2013, Para mí 2012 ha sido como un soplo vertiginoso, ¡tantas cosas se han estado sucediendo y tan atareada he estado! Como para mí los años son mucho más que los intervalos de tiempo que limitan unos de otros cada 365 días, me gusta pensar en ellos con nombres propios según lo que signifiquen para mí, lo que me proponga alcanzar en su transcurso o lo que me sugieran las señales de los hechos que discurren en cada uno.

Puede parecer locura, y quizás hasta lo sea, pero personalizar los años me ayuda a apropiarme de ellos y a vivirlos con mayor intensidad. Aprovecho más el tiempo cuando asumo con empatía esa suerte de plazo que me exijo para cumplir derroteros y realizar sueños. No solo me funciona, sino que me ayuda a vivir con optimismo contra las adversidades.

No siempre fue así. Algo más de una década atrás yo sentía el paso de un año como el segmento abúlico que transcurría entre navidades. Esperar diciembre era la ilusión, el sostén del alma para alcanzar lo que consideraba lo mejor de cada año –fiestas, comilonas, jolgorio, desfiles de amigos que no veíamos desde el año anterior…–, con la pueril expectativa adicional de pensar que quizás el nuevo año sería el que marcaría la diferencia: quién sabía si tal vez quisiera la suerte que amaneciéramos a una Cuba mejor cualquier día de esos. Así, el signo oculto detrás de las luces de los arbolitos, de las felicitaciones y de los brindis era siempre la añoranza, el callado sentimiento de despojo, de frustración, de inconformidad mal digerida y peor asumida. Si por entonces no sucumbí a la epidemia nacional que suelo llamar  efecto zombie fue por puro milagro, por casualidad o quizás porque una naturaleza díscola siempre se resiste a aceptar la resignación como destino (o a aceptar el destino con resignación, como diría un buen amigo cristiano).

Lo cierto es que el algún momento vislumbré un destello de esa luz que todos llevamos dentro y salí del marasmo. Desde entonces diciembre, aunque sigue siendo feliz, alegre y festivo para mí, lejos de ser una meta constituye un pretexto para invocar tanto a mis mejores ángeles como para exorcizar a mis peores demonios. Cada diciembre es una atalaya para mirar el horizonte que tengo por delante y elegir mi propio camino hacia él. El 2000 fue, si no me traiciona la memoria, el primer año al que di nombre a inicios del milenio: lo llamé Despertar, porque fue lo que sintió mi espíritu, y desde entonces cada fin de año celebro el bautizo del año que vendrá.

He querido compartir con ustedes estos recuerdos para desearles éxitos y prosperidad en el Nuevo Año y para que juntos lo hagamos nuestro. Les deseo salud y mucha energía de la buena para lograr nuestras metas personales. Por estos días también acabo de elegir el nombre de mi 2013: se llamará Esperanza. Confío en que mis lectores comprenderán el por qué.  Un fuerte abrazo a todos,

Eva-Miriam

 

 

Acerca de Miriam Celaya

Miriam Celaya González Nací en La Habana el 9 de octubre de 1959, mi patria chica es La Habana Vieja “intramuros” anterior al embate museológico del Historiador y a la destrucción de otros tornados artificiales. En el orden familiar, soy esposa, madre de dos hijos, abuela de dos nietos y amiguísima-cómplice de dos nueras. Soy aficionada al cine, lectora compulsiva, amante del debate, disidente incorregible y trasgresora impenitente. Me encanta cocinar, escribir, disfrutar de mi familia, reunirme con mis amigos, hacer rabiar a mis enemigos y, de vez en vez, también disfruto la soledad. Aunque soy licenciada en Historia del Arte por la Universidad de La Habana, en realidad nunca me dediqué a la crítica artística sino a las investigaciones arqueológicas y de antropología sociocultural, y fundamentalmente al estudio del arte alfarero taíno. Más allá de Alma Mater, soy autodidacta por naturaleza y empírica de cada camino que emprendo. Trabajé durante poco más de 20 años en el departamento de arqueología del Instituto de Antropología, que forma parte de un delirio conocido como Academia de Ciencias de Cuba, desde donde publiqué varios artículos científicos y escribí en coautoría con un colega dos monografías, aún inéditas. He sido profesora de literatura y lengua española, de cultura taína y de arte precolombino cubano, y desde finales de 2004, comunicadora por cuenta propia o algo así como “periodista espontánea”. Llegué al periodismo ciudadano como parte del consejo de redacción y colaboradora habitual de la primera revista digital independiente realizada y administrada desde Cuba (Consenso). Más tarde sería la revista Contodos y su sitio web (desdecuba.com) fue la cuna de la también primera plataforma-blog libre dentro de la Isla, creada por Yoani Sánchez en 2007. Allí publiqué utilizando varios seudónimos, en especial T. Avellaneda, como homenaje a la poetisa camagüeyana que tanto admiro. Entre diciembre de 2007 y enero de 2008 inicié esta, mi propia bitácora personal, Sin EVAsión, escribiendo bajo el seudónimo de Eva González, nombre que había elegido para firmar mis colaboraciones con la publicación digital Cubaencuentro. En julio de 2008 revelé mi identidad y desde entonces firmo mis trabajos con mi propio nombre. En todos estos años he colaborado con varias publicaciones y espacios digitales, además de los ya mencionados: revista Voces, revista Convivencia, Diario de Cuba, Cubanet y Penúltimos Días. Algunos otros espacios independientes me han honrado reproduciendo artículos de mi autoría. En 2009 resulté ganadora del Premio de Periodismo Digital del concurso blogger independiente “Una Isla Virtual”. En el propio año fui a la vez profesora y estudiante de la Academia Blogger creada por Yoani Sánchez para impulsar el periodismo ciudadano en Cuba. En 2011 obtuve Mención en el Sexto Concurso de Ensayo Caminos de la Libertad, de la Fundación Salinas (México) y en 2013 fue publicado el libro “Cuba in focus” por la Editorial Clío, del cual soy coeditora y coautora. En la actualidad sigo escribiendo para varias páginas y conservo mi bitácora, a la vez que procuro adelantar algunos proyectos editoriales pendientes.
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6 respuestas a Se llamará Esperanza

  1. roxana aguilera dijo:

    Miriam tu a los años y yo todos los día espero la noticia ,me he imaginado cómo será
    ….a todos digo q cuando escuchén esa noticia ,sepan q ya estaré cogiendo la maleta
    y canoniando un lugar en el avión, bueno esto si me coje fuera de cuba ,si es adentro la
    pasarse mal ,mi edificio es la mata de la chivateria dura ,son de los q tienen hasta el mural del CDR actualizado y una línea directa a la SE, no es juego.
    Todavía recuerdo la ESPERANZA del 2006 ,me dije ahora sí tendrá q convocarse elecciones!!!wow seré testigo de tamaño acontecimiento: Fidel renuncia!! !no tuve con quien compartir la buena nova espere llegar al trabajo ,pero nadie miraba a nadie y a mi mucho menos ,el colectivo de gusanaldia ni guino el ojo ,silencio sepulcral! ,termine desahogandome al salir del trabajo con una Sra q cruzaba la calle,fue uno de los días más difícil .Pasado el momento me doi cuenta q ese silencio es lo opuesto a la solidaridad,no vi a nadie llorando ni preocupado por la salud del pte ,el interés era saber el porcentaje de la gravedad y todo lo q genera el misterio y la falta de información.
    Bueno lo dejó por aquí tengo mucho para leer en este blog.

  2. Milan Lopez dijo:

    Muy lindos tus nietos….Feliz Anno de la Esperanza!!

  3. Hola Miriam. Una vez más, gracias por lo que hace.
    Como siempre disfruto leyendo su filosofia por sentirme identificado con ella en la mayoria de los aspectos.
    Nunca se me ocurrió ponerle nombre a mis años; asi que me estoy enterando de esa útil manera de obligarnos a una meta.
    Dice usted que : “Algo más de una década atrás sentia el paso de los años como el segmento abúlico que ocurria entre navidades.” Y yo le digo que mi suerte de haber acomulado varis años de experiencia, me hacen ver con claridad que la abulia es una epidemia que ha contaminado a la mayoria de los cubanos. Tal como usted dice: “con la pueril espectativa adicional de pensar que quizas el nuevo año seria el que marcaria la diferencia.”
    Afortunadamente somo suficientes los que estamos plenamente convencido de que hay que hacer que las cosas sucedan y no esperar a un golpe de la suerte.
    Tambien tenemos, a lo largo y ancho del pais, suficientes simientes para tratar de mejorar nuestra convivencia. El único trabajo es ponerlos en el surco y fertilizarlos. Para eso es necesario comenzar a reconocer los factores negatico que nos han golpeado; identificarlos y ponerlos a la vista, no como herramientas manipuladoras como la demagogia siempre las usa, sino como advertencia para no seguir tropezando con lo mismo.Los factores imposició-rebeldia, son dos de nuestros principales obstáculos.
    El regionalismo impide la cohesión para lograr.
    La descriminación, en todos los aspecto de la convivencia humana, tiene raices profundas.
    Mientras sigamos descargando todas las culpas sobre los politicos, sobre los gobiernos sobre los sistemas, los ciudadanos tendremos que seguir soportando el peso de las consecuencias.
    Es por los que en Hago Valer mi Voto, proponemos que los ciudadanos tomemos la iniciativa de la reivindicación, no como armas ofensivas, sino como barrera para evitar que nos sigan usando unos contra los otros.
    Pero como de lo que se trata el tema es de sus recuerdos y meditaciones, y expresarnos sus mejores deseos para nosotros, tambien le reciproco el abrazo deseandole el gozo de sus sueños realizados con salud y bendisiones para usted y su familia.

  4. Rolando Pulido dijo:

    ¡Feliz año de la esperanza, Miriam!
    Que así sea.
    Te deseo lo mejor para ti y para esos precioso nietos en este 2013.

  5. Danilo dijo:

    Excelente elección. Mas y mas cerca del “con todos y para el bien de todos”.

    Un abrazo.

  6. Regina dijo:

    Miriam:
    Muy bien eso de nombrar los a§os por tu cuenta. Eso de la esperanza nos sirve a todos. Una hermosa foto. un gran abrazo