Convalescencia y gratitud

Mis lectores deben perdonar esta larga y abrupta ausencia: después de hablar mucho del sistema de salud cubano acabé enfermando. Por suerte no ha sido de cólera ni de dengue, pero sí acabo de transitar por la gripe más agresiva que recuerde y que me mantuvo recogida en casa por muchos días sin siquiera tener la posibilidad de juguetear con el teclado de la máquina a causa de una complicación con una conjuntivitis aguda. Nada, que “me echaron con todo” pero no han podido acabar conmigo… al menos por el momento.

Aunque han ocurrido muchas cosas durante estos días y, naturalmente, hay múltiples cosas sobre las cuales comentar, hoy solo quiero anunciar que estoy de vuelta y agradecer los numerosos mensajes que he recibido en mi cuenta de e-mail, interesándose por mi estado. Aprovecho para extender también mi más profundo agradecimiento por todos quienes a lo largo de este largo y difícil 2012 me han dado muestras de su solidaridad de las más diversas formas. Me han ayudado mucho y muy oportunamente en este trance los medicamentos que en ocasiones me han hecho llegar. También quiero agradecer las donaciones que me han realizado por PayPal, que me permiten comprar tarjetas de conexión en los hoteles de la capital cuando se dificulta el acceso desde sitios amigos; las numerosas veces que me han realizado recargas al móvil, lo que me facilita las comunicaciones inmediatas con mis compañeros de ruta y me protegen ante cualquier potencial circunstancia adversa con los muchachitos de los cuerpos represivos; los mensajes de texto que me informan con celeridad desde el exterior sobre los acontecimientos que no se publican en la prensa al interior de Cuba, y en fin, todas la palabras de aliento que me inspiran a volver sobre esta bitácora a encontrarme con ustedes en el empeño permanente de empujar juntos para derribar el muro.

Sin ustedes, seguramente el camino sería mil veces más escabroso. Gracias, de todo corazón. Nos reencontraremos aquí la semana próxima.

Acerca de Miriam Celaya

Miriam Celaya González Nací en La Habana el 9 de octubre de 1959, mi patria chica es La Habana Vieja “intramuros” anterior al embate museológico del Historiador y a la destrucción de otros tornados artificiales. En el orden familiar, soy esposa, madre de dos hijos, abuela de dos nietos y amiguísima-cómplice de dos nueras. Soy aficionada al cine, lectora compulsiva, amante del debate, disidente incorregible y trasgresora impenitente. Me encanta cocinar, escribir, disfrutar de mi familia, reunirme con mis amigos, hacer rabiar a mis enemigos y, de vez en vez, también disfruto la soledad. Aunque soy licenciada en Historia del Arte por la Universidad de La Habana, en realidad nunca me dediqué a la crítica artística sino a las investigaciones arqueológicas y de antropología sociocultural, y fundamentalmente al estudio del arte alfarero taíno. Más allá de Alma Mater, soy autodidacta por naturaleza y empírica de cada camino que emprendo. Trabajé durante poco más de 20 años en el departamento de arqueología del Instituto de Antropología, que forma parte de un delirio conocido como Academia de Ciencias de Cuba, desde donde publiqué varios artículos científicos y escribí en coautoría con un colega dos monografías, aún inéditas. He sido profesora de literatura y lengua española, de cultura taína y de arte precolombino cubano, y desde finales de 2004, comunicadora por cuenta propia o algo así como “periodista espontánea”. Llegué al periodismo ciudadano como parte del consejo de redacción y colaboradora habitual de la primera revista digital independiente realizada y administrada desde Cuba (Consenso). Más tarde sería la revista Contodos y su sitio web (desdecuba.com) fue la cuna de la también primera plataforma-blog libre dentro de la Isla, creada por Yoani Sánchez en 2007. Allí publiqué utilizando varios seudónimos, en especial T. Avellaneda, como homenaje a la poetisa camagüeyana que tanto admiro. Entre diciembre de 2007 y enero de 2008 inicié esta, mi propia bitácora personal, Sin EVAsión, escribiendo bajo el seudónimo de Eva González, nombre que había elegido para firmar mis colaboraciones con la publicación digital Cubaencuentro. En julio de 2008 revelé mi identidad y desde entonces firmo mis trabajos con mi propio nombre. En todos estos años he colaborado con varias publicaciones y espacios digitales, además de los ya mencionados: revista Voces, revista Convivencia, Diario de Cuba, Cubanet y Penúltimos Días. Algunos otros espacios independientes me han honrado reproduciendo artículos de mi autoría. En 2009 resulté ganadora del Premio de Periodismo Digital del concurso blogger independiente “Una Isla Virtual”. En el propio año fui a la vez profesora y estudiante de la Academia Blogger creada por Yoani Sánchez para impulsar el periodismo ciudadano en Cuba. En 2011 obtuve Mención en el Sexto Concurso de Ensayo Caminos de la Libertad, de la Fundación Salinas (México) y en 2013 fue publicado el libro “Cuba in focus” por la Editorial Clío, del cual soy coeditora y coautora. En la actualidad sigo escribiendo para varias páginas y conservo mi bitácora, a la vez que procuro adelantar algunos proyectos editoriales pendientes.
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5 respuestas a Convalescencia y gratitud

  1. idelfonso dijo:

    A Dios gracias que ya estas con nosotros ,o nosotros contigo ,ya que leerte es como una adiccion , como la taza de cafe de todos los dias, adelante ,dale con fuerza a esa pluma o mejor al teclado ,cuidate mucho ,un cariño grande .te adoramos.

  2. Ernesto dijo:

    Que bueno que estes de vuelta Miriam. Como te trataron en la potencia medica de Cuba? Tenian algodones y agujas esta vez?

  3. cachimbolo dijo:

    que bueno….. esta de vuelta una guerrillera de las teclas….. arriba, con mas fuerza !!!!

  4. Paco Perez dijo:

    Bienvenida de vuelta a esta tu familia amante de la libertad.A los malos tambien la pelona se los lleva y los buenos por estos tiempos se multiplican exponencialmente,para dolor de la carronia represiva.Saludos

  5. Rolando Pulido dijo:

    Siento que hayas pasado por tan desagradable infección, pero me alegra mucho saber que ya estas bien, querida Miriam. Aunque no deje comentarios siempre (o casi nunca), nunca te he dejado de leer…desde tu primer post.
    Tu, eres vital para esa Cuba que queremos.
    Un fuerte abrazo.