Prohibida la tecnología en empresas militares

Los intereses de empresas militares abarcan desde tiendas recaudadoras de divisas, transporte para el turismo y restaurantes, hasta hoteles en diferentes puntos del país.

Para que nadie diga que las prohibiciones no se aplican también en los centros más favorecidos por la casta dominante, recientemente se ha dictado una resolución que prohíbe a los empleados de algunas conocidas empresas del Ministerio de las Fuerzas Armadas acudir a sus trabajos con medios informáticos portátiles; es decir, que no les está permitido llevar memorias flash, discos externos, laptops, notebooks, teléfonos celulares o cualquier otro “soporte potencial para el trasiego de información y que pueda entrañar riesgos para la entidad o para el país en su desarrollo en el orden político, militar, económico, comercial, científico, técnico, cultural, social y de cualquier otro tipo”. ¿Qué les parece?

El engendro que convierte en enemigo cualquier adminículo relacionado con la tecnología informática es la resolución 288/2011 y constituye una especie de Ley Mordaza para los empleados del Grupo Administrativo Empresarial (GAE), que dirige Luis Alberto López Callejas, yerno del General-Presidente, y que agrupa varias empresas de las que operan en divisas, entre ellas Gaviota. ALMEST (no conozco el significado de esta sigla), TRD Caribe, Transgaviota, y otras.

Dicha Resolución fue informada a los empleados en los primeros días de este mes de noviembre y, aunque la orden fue aparentemente acatada, muchos de ellos admiten extraoficialmente que entran sus memorias y teléfonos celulares, contraviniendo la orden. “Muy cara que me costó la línea del móvil para no usarla ahora. Tengo un niño chiquito en casa y debo estar atenta a cualquier llamada por si se enferma o necesita algo”, me cuenta una amiga que labora en uno de esos centros.

Los empleados de estas empresas militares son civiles, pero se les imponen las resoluciones y circulares y se espera de ellos un acatamiento militar de las mismas. En todo caso, la medida refleja el terror oficial ante las posibilidades de las nuevas tecnologías. Con semejante tratamiento las empresas de referencia parecen más bien centros de espionaje o de oficinas donde se trasiega con información relativa a la seguridad nacional… O mejor, a la inseguridad del gobierno.

Acerca de Miriam Celaya

Miriam Celaya González Nací en La Habana el 9 de octubre de 1959, mi patria chica es La Habana Vieja “intramuros” anterior al embate museológico del Historiador y a la destrucción de otros tornados artificiales. En el orden familiar, soy esposa, madre de dos hijos, abuela de dos nietos y amiguísima-cómplice de dos nueras. Soy aficionada al cine, lectora compulsiva, amante del debate, disidente incorregible y trasgresora impenitente. Me encanta cocinar, escribir, disfrutar de mi familia, reunirme con mis amigos, hacer rabiar a mis enemigos y, de vez en vez, también disfruto la soledad. Aunque soy licenciada en Historia del Arte por la Universidad de La Habana, en realidad nunca me dediqué a la crítica artística sino a las investigaciones arqueológicas y de antropología sociocultural, y fundamentalmente al estudio del arte alfarero taíno. Más allá de Alma Mater, soy autodidacta por naturaleza y empírica de cada camino que emprendo. Trabajé durante poco más de 20 años en el departamento de arqueología del Instituto de Antropología, que forma parte de un delirio conocido como Academia de Ciencias de Cuba, desde donde publiqué varios artículos científicos y escribí en coautoría con un colega dos monografías, aún inéditas. He sido profesora de literatura y lengua española, de cultura taína y de arte precolombino cubano, y desde finales de 2004, comunicadora por cuenta propia o algo así como “periodista espontánea”. Llegué al periodismo ciudadano como parte del consejo de redacción y colaboradora habitual de la primera revista digital independiente realizada y administrada desde Cuba (Consenso). Más tarde sería la revista Contodos y su sitio web (desdecuba.com) fue la cuna de la también primera plataforma-blog libre dentro de la Isla, creada por Yoani Sánchez en 2007. Allí publiqué utilizando varios seudónimos, en especial T. Avellaneda, como homenaje a la poetisa camagüeyana que tanto admiro. Entre diciembre de 2007 y enero de 2008 inicié esta, mi propia bitácora personal, Sin EVAsión, escribiendo bajo el seudónimo de Eva González, nombre que había elegido para firmar mis colaboraciones con la publicación digital Cubaencuentro. En julio de 2008 revelé mi identidad y desde entonces firmo mis trabajos con mi propio nombre. En todos estos años he colaborado con varias publicaciones y espacios digitales, además de los ya mencionados: revista Voces, revista Convivencia, Diario de Cuba, Cubanet y Penúltimos Días. Algunos otros espacios independientes me han honrado reproduciendo artículos de mi autoría. En 2009 resulté ganadora del Premio de Periodismo Digital del concurso blogger independiente “Una Isla Virtual”. En el propio año fui a la vez profesora y estudiante de la Academia Blogger creada por Yoani Sánchez para impulsar el periodismo ciudadano en Cuba. En 2011 obtuve Mención en el Sexto Concurso de Ensayo Caminos de la Libertad, de la Fundación Salinas (México) y en 2013 fue publicado el libro “Cuba in focus” por la Editorial Clío, del cual soy coeditora y coautora. En la actualidad sigo escribiendo para varias páginas y conservo mi bitácora, a la vez que procuro adelantar algunos proyectos editoriales pendientes.
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