Blogósfera cubana picaduras y escozores de la Internet en Cuba

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Trabajo publicado originalmente en el número 9 de la revista digital Voces)

Varias semanas atrás apareció en el espacio virtual cubaencuentro.com una entrevista en dos partes, realizada al joven académico norteamericano Ted Henken, por Luis Manuel García Méndez. Bajo el título Cartografía de Blogolandia (mayo de 2011), Henken traza con notable objetividad su mapa de la blogósfera  cubana y sus diferentes tendencias, y ofrece también sus personales puntos de vista acerca del fenómeno bloguero en la Isla.  Como era de esperarse después de que este profesor hubiese sido advertido por las autoridades cubanas de que no se le permitiría entrar nuevamente a Cuba, algunos blogueros oficiales han reaccionado con particular virulencia al análisis que realizara Henken, y como es habitual, han desatado contra él la consabida campaña difamatoria.

Pero más allá de los escozores que haya podido despertar dicha entrevista, sus observaciones colocan la mira sobre un fenómeno que –quizás por novedoso o por controvertido, habida cuenta que nació dentro del sector disidente de la Isla– es bastante desconocido por los cubanos. Posiblemente por tratarse de “lo nuevo” en un país que desde las últimas cinco décadas se caracteriza por acceder tardíamente a los adelantos tecnológicos, o por el tufillo sospechoso que se desprende de lo inédito, la blogósfera cubana está permeada de clasificaciones un tanto confusas, etiquetada con adjetivos que no reflejan con toda claridad la realidad del fenómeno.

Así, los blogueros que surgimos de manera espontánea y libre, por nuestra voluntad personal y con nuestros propios recursos dentro de la disidencia o de la sociedad civil alternativa (que en Cuba es casi lo mismo), que no tenemos estatutos ni programas y que no estamos agrupados bajo ninguna dirección, asociación o institución o dirigidos por ningún líder, constituimos la llamada blogósfera alternativa o independiente. Se trata básicamente de individuos no asociados entre sí, con absoluta autonomía, que asumen la responsabilidad total por la administración de su blog y por lo que publican en ellos; a la vez que deciden por sí mismos todo lo concerniente a su actividad bloguera. Somos, pues, un sector contestatario de la sociedad cubana actual, voces alternativas a esa caduca prensa oficial viciada por el triunfalismo, la manipulación de la información, el secretismo, la conspiración y la apología al sistema.

Por otra parte, con alguna posterioridad a ésta, fue creada la blogósfera oficial (y también la oficialista, su variante más light), compuesta por los periodistas oficiales, que han recibido la orientación expresa del gobierno cubano a través del partido comunista de crear sus propios blogs personales para atacar a los blogueros independientes y contrarrestar sus posibles “efectos nocivos” sobre la juventud cubana; y también representada por otros espacios seudo-oficiales, controlados o tutelados por el gobierno o animados por simpatizantes extranjeros de la izquierda, es decir, blogs con relativa autonomía respecto del gobierno. Como variante entre ambas, la segunda tiene un cariz algo más crítico –aunque moderado y tolerado por las autoridades–, y como denominador común, gozan de la impunidad protectora que les confiere la condición de “revolucionarias” y tienen mayores posibilidades de acceso gratuito a la Internet. Sin embargo, salta a la vista una flagrante contradicción en este concepto (blogósfera oficial), porque la noción de “bloguero” en su sentido más prístino es incompatible con el adjetivo “oficialista”. “Bloguero” es la esencia de la libertad de expresión. Es así que, por su propia naturaleza, la blogósfera oficial solo puede ser un fenómeno propio de regímenes totalitarios, en tanto constituye un mero frente de respuesta dirigida desde el poder en franco contraste con la frescura, libertad y espontaneidad del periodismo ciudadano refrendado en la blogósfera alternativa, desprovista de tutelajes, controles y sujeciones.
Visto de esta forma, un acercamiento al panorama bloguero cubano parecería una especie de guerra caótica entre el bien y el mal, repitiendo y trasladando al espacio virtual el viejo y obsoleto esquema maniqueo y simplista, establecido décadas atrás por el líder de la revolución cubana, cuando dictara la sentencia fascista “dentro de la revolución todo, contra la revolución nada”, absurdamente aplaudido todavía por algún que otro corifeo del poder.

Sin embargo, todo fenómeno social responde a la naturaleza de procesos que tienen causas particulares, y la blogósfera cubana no escapa a esa regla el fenómeno bloguero cubano es hijo de sus circunstancias y evoluciona con ellas; no podía existir en condiciones de dictadura una blogósfera libre sin su contrapartida, la blogósfera oficial. Y también por esa causa los blogs oficiales, muy a su pesar, constituyen la consagración de nuestra existencia en Cuba, es, de cierta perversa manera, el reconocimiento gubernamental a nuestra labor.

Repaso en síntesis de una breve historia

La blogósfera cubana es un fenómeno reciente. Su inicio puede ubicarse en abril de 2007, cuando nació el blog “Generación Y” en la web desdecuba.com. Para entonces, tanto la titular de dicho blog, Yoani Sánchez, como el pequeño grupo de animadores que trabajaban en la página, en la que se alojaba también la revista digital Contodos y contenía además una sección conocida entonces como Portafolios, con distintos proyectos personales independientes, llevaban algún tiempo experimentando en el trabajo editorial. Algunos éramos colaboradores gratuitos de la propia revista Contodos y escribíamos también para espacios digitales, como Encuentro en la Red y otras publicaciones del extranjero. De manera que existían las condiciones necesarias para que se produjera la eclosión bloguera en lo subjetivo, un sentimiento de libertad de expresión como derecho personal ineludible y la voluntad individual de poner en práctica ese derecho; en el plano objetivo, la existencia de Internet como vehículo idóneo para superar el monopolio oficial sobre los medios, y las posibilidades que ofrece la tecnología de la informática y las comunicaciones para practicar la libertad de expresión ciudadana.  La introducción de la variante “blog”, una opción que para muchos de nosotros era completamente desconocida hasta entonces, fue el terreno propicio para el despegue de la manifestación más auténtica del periodismo ciudadano en Cuba.

En pocos meses, lo que se inició como un fenómeno espontáneo alternativo entre un grupo de cubanos independientes comenzó a interesar a otros individuos, muchos de ellos jóvenes, que tenían algún conocimiento del uso de la tecnología y estaban experimentando en la búsqueda de espacios de expresión personal. Se produjo un acercamiento entre diferentes personas, algunas de las cuales ya estaban incursionando desde tiempo atrás en el periodismo digital o habían iniciado sus primeros pasos en blogs aislados. Rápidamente el aliento bloguero se extendió como una epidemia comunicativa, dando lugar al surgimiento de la plataforma Voces Cubanas, para alojar en una misma web a decenas de cubanos de las más diversas  ocupaciones, intereses y edades, que han encontrado en la red virtual la posibilidades de expresión que no son posibles, o que son en extremo limitadas, en la realidad social.

A la vez, desde el año 2008 se había iniciado también un espacio de encuentros semanales de blogueros independientes, en los cuales se intercambiaban conocimientos, informaciones y expectativas, estrechando los vínculos entre los participantes y consolidando a la vez en el espacio real y en el contacto personal, el espíritu bloguero que había nacido en la red. Esta experiencia de reuniones regulares, denominada “Itinerario Blogger”, tuvo también su espacio virtual y constituyó el antecedente directo de la Academia Blogger, que entre octubre de 2009 y abril de 2010, impartió gratuitamente conocimientos sobre el uso de las tecnologías de la informática y otros temas de interés general –como redacción, ética y derecho, cultura cubana, fotografía–, para ayudar a la formación de blogueros; una experiencia que trajo como resultado la graduación de una treintena de estudiantes, incorporando nuevas voces al espectro virtual independiente de la Isla.

Ya en 2009 se celebró el Primer Concurso Blogger “Una Isla Virtual”, convocado por la blogósfera independiente y dirigido a todos los blogueros de Cuba. Para entonces, los premios internacionales recibidos por Yoani Sánchez habían puesto la lupa de la opinión pública internacional sobre el blog Generación Y, y por extensión, sobre el fenómeno bloguero alternativo cubano. Esto había despertado la alarma oficial al interior de Cuba, de manera que el gobierno se sintió precisado a convocar a sus alabarderos de la prensa para que “como tarea del Partido” abrieran sus respectivos blogs, destinados a neutralizar las voces de opinión independiente que estaban proliferando en Internet y ofrecían al mundo una versión de Cuba que difería sustantivamente de la idílica imagen divulgada por la prensa oficial. El periodismo ciudadano desmentía la sociedad feliz que ofrecía la vitrina oficial, y estaba dañando la efigie perfecta de la versión tropical de socialismo de los Castro. La Cuba que se reflejaba en los blogs alternativos no tenía nada en común con la de los discursos triunfalistas de la prensa tradicional controlada por el gobierno; y lo que era peor la blogósfera alternativa, libre de controles, era un fenómeno en crecimiento.
Las autoridades cubanas habían demorado demasiado tiempo en comprender el poder de las tecnologías al servicio de las libertades individuales. He aquí que apenas un reducido número de libertos con un poco de conocimientos tecnológicos, un mínimo acceso a la red de redes y una buena dosis de audacia, estaban poniendo en jaque a la poderosa prensa del monolítico régimen de medio siglo; y lleno de soberbia, el aparato de desinformación y los agentes de la inteligencia informática fueron convocados a enfrentar el nuevo “peligro”.  Se inició así también una nueva era represiva,  en que las pugnas y tendencias más reaccionarias de la ideología en el poder se trasladarían al espacio virtual.

La blogósfera oficialista

Es sabido que en el manual de la represión oficial cubana el primer principio elemental se adhiere al principio ya enunciado “dentro de la revolución todo…”, por tanto, todo aquel que no se pliegue a los designios del gobierno o que se aparte de los límites u ordenanzas establecidos por éste, es considerado “enemigo” y hay que combatirlo hasta el exterminio. A su vez, el primer paso para combatir al enemigo es demonizarlo. No es, pues, casual que –después de haber sido convenientemente ignorados por los medios oficiales hasta donde le fue posible o prudente al régimen– los blogueros alternativos estamos siendo presentados bajo la etiqueta genérica de “mercenarios al servicio del gobierno estadounidense”; o, para ponerse más a tono con los tiempos y con la tecnología, “ciberterroristas”. Una vez acuñado el término, casi todo se reduce a machacar el mismo estribillo, mediante el cual un individuo se metamorfosea de la noche a la mañana, de pacífico vecino inconforme con el sistema, en peligroso agente de la CIA, asalariado del Departamento del Tesoro de USA, con todos los sombríos atributos que eso implica… aunque sin los beneficio$$$.

La composición de la blogósfera oficialista y de la seudo-oficialista, es también bastante variada. La componen tanto vociferantes y virulentos periodistas  e “intelectuales” oficiales de vieja data, que han demostrado sobradamente su obediencia, como un grupo de jóvenes “revolucionarios” que han asumido criterios moderadamente “críticos” dentro del sistema. En esta última tendencia se inscriben algunos que señalan las deficiencias producidas “por la burocracia”, la “corrupción de los cuadros que no han sabido interpretar a los líderes históricos” y otras dudosas novedades del proceso “revolucionario”, entre ellas el neoguevarismo, corriente que parece centrar las esperanzas de Cuba en un tenebroso credo, con el Santo Ché y sus ideas como objeto principal de culto. Hay hasta un grupo que responde al nombre de La Joven Cuba, como se denominara una organización dirigida por Guiteras, un revolucionario de la primera mitad de la pasada centuria, conocido por su apego a métodos terroristas de lucha. Por mi parte, recelo mucho de quienes se declaran seguidores de sujetos tan belicosos y violentos. No obstante, el repertorio de estos aguerridos muchachos (forzoso es reconocerlo) resulta diverso troskistas, estalinistas, y revisionistas de Marx, Engels, Lenin, y hasta de un Martí convenientemente descontextualizado, marcando un estilo que carga la mano en fuertes componentes ideológicos.

A tenor con el tradicional discurso guerrerista que tanto agrada a los revolucionarios, hoy la Internet es para ellos una “trinchera”, “el nuevo campo de batalla” donde se está desarrollando una “ciberguerra” en la que es preciso “eliminar al adversario”. Es decir, en la mentalidad gubernamental y en la de sus seguidores, la red de redes deja de ser un vehículo de comunicación pacífica entre individuos y grupos que vierten e intercambian criterios, conocimientos, informaciones y opiniones, para convertirse en un peligroso escenario de combate donde forzosamente unas ideas tienen que vencer sobre otras. Yo prefiero optar por propuestas más pacíficas, al estilo Gandhi o Mandela, para lograr libertades y derechos para todos, y también aspiro a seguir encontrando junto a mis lectores un espacio cívico de debate y de ejercicio democrático de la opinión.

Otro elemento común de los blogs de combate es que, sin excepción, rehúyen el contacto o intercambio con los blogueros alternativos y se rehúsan al debate ciudadano abierto y directo, ya sea desde los propios espacios digitales como de algún sitio público al que ellos mismos convoquen. En cualquier caso, la blogósfera oficial y sus variantes, como efecto de respuesta a la blogósfera alternativa, carecen de la frescura y espontaneidad de los alternativos, y tampoco tienen la posibilidad de asumir propuestas independientes, sean personales o grupales, por tanto están condenados a agotarse en su propia lógica. No se pueden superar las limitaciones de un sistema cerrado si no se es capaz de abrirse al debate directo e inclusivo.

Internet el desafío de la democracia

No obstante, considero saludable la existencia de tales propuestas dentro del espectro virtual de la Isla. Un componente esencial de la democracia es, indudablemente, la pluralidad. La mera presencia de espacios de opinión, el ejercicio de la comunicación y el manejo de las tecnologías, por muy limitado o controlado que éste sea, propiciará a la larga el surgimiento de sectores que irán ganando en independencia. Un foro de debate no puede escapar del escrutinio de la opinión pública, y así como difunde un discurso libre o un dogma, expone también sus debilidades y grietas, conduciendo con ello a la circulación de ideas, sean afines o contrapuestas a la intención original. Es todo un avance en una sociedad signada por decenios de inmovilismo, conspiraciones y secretos.

Por otra parte, el haber despertado una respuesta oficial de tamaña envergadura es señal de que la blogósfera alternativa no resulta tan insignificante e inocua como el gobierno pretende hacer creer.  No se combate con tanta saña lo que resulta intrascendente, sobre todo en un país donde las mínimas posibilidades de acceso a la Internet disminuyen dramáticamente el efecto de los blogs de cualquier tendencia o filiación. Contrariamente a lo que se proponen las autoridades, lejos de eliminar lo que consideran la amenaza bloguera, están potenciándola. De alguna manera, sus propios ciber-servidores cuando nos leen están abriéndose paso a un mundo de opiniones diversas, al ejercicio de la libertad de expresión y al debate entre cubanos tan largamente proscrito. Cuanto más vislumbren los espacios libres, tanto más conscientes estarán de su condición de esclavos y quizás estarán más cerca de la emancipación libertades otorgadas y no conquistadas, es cierto; pero, libertades al fin y al cabo.

En la actualidad, cuando gracias a las tecnologías en el mundo ganan espacio muchas voces que han sido largamente acalladas, el gobierno cubano no es capaz de enfrentar el desafío inmenso de poner las comunicaciones al alcance de todos los cubanos. Es una muda confesión de debilidad. ¿Cómo explicar que un pueblo tan revolucionario y culto no tenga libre acceso a la información y a las comunicaciones globales, ¿cómo se justifica que el primer país libre de analfabetismo en este Hemisferio sea hoy un analfabeto tecnológico Internet es paz y democracia, es así que asumirla como campo de batalla solo puede significar una garantía de derrota.

Acerca de Miriam Celaya

Miriam Celaya González Nací en La Habana el 9 de octubre de 1959, mi patria chica es La Habana Vieja “intramuros” anterior al embate museológico del Historiador y a la destrucción de otros tornados artificiales. En el orden familiar, soy esposa, madre de dos hijos, abuela de dos nietos y amiguísima-cómplice de dos nueras. Soy aficionada al cine, lectora compulsiva, amante del debate, disidente incorregible y trasgresora impenitente. Me encanta cocinar, escribir, disfrutar de mi familia, reunirme con mis amigos, hacer rabiar a mis enemigos y, de vez en vez, también disfruto la soledad. Aunque soy licenciada en Historia del Arte por la Universidad de La Habana, en realidad nunca me dediqué a la crítica artística sino a las investigaciones arqueológicas y de antropología sociocultural, y fundamentalmente al estudio del arte alfarero taíno. Más allá de Alma Mater, soy autodidacta por naturaleza y empírica de cada camino que emprendo. Trabajé durante poco más de 20 años en el departamento de arqueología del Instituto de Antropología, que forma parte de un delirio conocido como Academia de Ciencias de Cuba, desde donde publiqué varios artículos científicos y escribí en coautoría con un colega dos monografías, aún inéditas. He sido profesora de literatura y lengua española, de cultura taína y de arte precolombino cubano, y desde finales de 2004, comunicadora por cuenta propia o algo así como “periodista espontánea”. Llegué al periodismo ciudadano como parte del consejo de redacción y colaboradora habitual de la primera revista digital independiente realizada y administrada desde Cuba (Consenso). Más tarde sería la revista Contodos y su sitio web (desdecuba.com) fue la cuna de la también primera plataforma-blog libre dentro de la Isla, creada por Yoani Sánchez en 2007. Allí publiqué utilizando varios seudónimos, en especial T. Avellaneda, como homenaje a la poetisa camagüeyana que tanto admiro. Entre diciembre de 2007 y enero de 2008 inicié esta, mi propia bitácora personal, Sin EVAsión, escribiendo bajo el seudónimo de Eva González, nombre que había elegido para firmar mis colaboraciones con la publicación digital Cubaencuentro. En julio de 2008 revelé mi identidad y desde entonces firmo mis trabajos con mi propio nombre. En todos estos años he colaborado con varias publicaciones y espacios digitales, además de los ya mencionados: revista Voces, revista Convivencia, Diario de Cuba, Cubanet y Penúltimos Días. Algunos otros espacios independientes me han honrado reproduciendo artículos de mi autoría. En 2009 resulté ganadora del Premio de Periodismo Digital del concurso blogger independiente “Una Isla Virtual”. En el propio año fui a la vez profesora y estudiante de la Academia Blogger creada por Yoani Sánchez para impulsar el periodismo ciudadano en Cuba. En 2011 obtuve Mención en el Sexto Concurso de Ensayo Caminos de la Libertad, de la Fundación Salinas (México) y en 2013 fue publicado el libro “Cuba in focus” por la Editorial Clío, del cual soy coeditora y coautora. En la actualidad sigo escribiendo para varias páginas y conservo mi bitácora, a la vez que procuro adelantar algunos proyectos editoriales pendientes.
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