La “privatización” del derecho a disentir

Imagen tomada de Internet

Imagen tomada de Internet

Han transcurrido apenas cuatro años desde que surgiera el blog Generación Y, que dio inicio en relativamente poco tiempo a una multiplicación de la presencia de ciudadanos independientes en la red virtual, efecto que se conoce en los medios como fenómeno blogger o blogósfera alternativa cubana.

Mucho se ha hablado entre los sectores disidentes y grupos opositores de la Isla acerca de la blogósfera alternativa, sin embargo, pocos conocen la verdadera naturaleza de dicho fenómeno, por lo que con frecuencia aparecen opiniones bastante erráticas, inexactas o desafortunadas sobre algo que, a todas luces, no comprenden. Pienso que en primer lugar habría que partir de una premisa: la Internet existe, si bien no está al fácil alcance de todos y tiene sobradamente reconocidas limitaciones de acceso. Desde años atrás, antes de que nacieran los blogs cubanos, varios opositores ya administraban sus respectivas páginas web y también existían algunas publicaciones periódicas independientes con formatos de revistas digitales. Prácticamente todos los opositores y disidentes que conozco o de los que tengo referencia ya tenían también su propia cuenta de e-mail y contaban con no pocos amigos y colaboradores en el extranjero, lo que me parece muy bien. Es decir, teniendo amigos dispuestos a apoyar –digamos, a alquilar un dominio en Internet para lanzar una plataforma digital–, utilizando plantillas o software libres, adquiriendo un mínimo de conocimientos en temas de informática y aplicando muchos deseos de trabajar y dar a conocer propuestas, casi cualquier individuo medianamente inteligente puede tener un blog. ¿Cuál es, entonces, el resabio que ha despertado en algunas personas la existencia de la blogósfera? ¿Por qué algunos sienten como si los blogueros alternativos les estuviésemos arrebatando algo o despojándolos de alguna heredad particular?

Recientemente he tenido acceso a un trabajo firmado por Darsi Ferrer y publicado por martinoticias el 30 de marzo último (Los blogueros alternativos, mal menor para los Castro), que indirectamente bien podría ilustrar lo que bajo el tapete también cotillean algunos otros, que se sienten dueños de ciertas parcelas. Voy a abordar algunos puntos de dicho trabajo solo como referencia parcial y no como fundamento, por lo que el presente post en ningún caso puede ser considerado una reseña al suyo. Insisto en que los adversarios de los opositores no somos los blogueros alternativos, y viceversa, como ha quedado demostrado en los programas de la serie televisiva “Las Razones de Cuba”, una ofensiva contra todos los individuos y grupos críticos al gobierno y no contra un sector de ellos.

La blogósfera independiente cubana es, tal como lo indica ese nombre, un fenómeno desvinculado tanto del gobierno como de la oposición. Es decir, no responde ni pertenece a nadie, carece de programas porque no somos un grupo político –ni de ninguna otra naturaleza–, no tenemos líderes sino que se trata de un fenómeno totalmente libre e individual, lo que no obsta para que existan blogueros opositores o que algunos blogs (como este) prefieran publicar opiniones sobre cuestiones relacionadas con la política. Ahora bien, más allá de todo esto, algunos intereses comunes hacen que los blogueros intercambiemos criterios, conocimientos sobre tecnología digital, informaciones, y otros muchos temas, por lo que no es inusual que nos encontremos informalmente entre nosotros, sin compromisos, sin imposiciones y sin obligaciones mutuas. Esto ha creado un ambiente de empatía y, en algunos de nosotros, el sentimiento de pertenencia a un fenómeno común de estos tiempos: el espíritu que nace del flujo de la información, del uso de la tecnología de la informática y de la voluntad ciudadana de ejercer la libertad de expresión. Practicamos una forma particular y novedosa de hacer frente a la falta de libertades que impone el gobierno, en un espacio que, hasta ahora, por razones de una u otra naturaleza, había estado subutilizado tanto por el propio gobierno como por los grupos de oposición: el espacio virtual. Tampoco la Internet es nuestro monopolio o nuestro feudo.

Ferrer señala en su artículo que “El trabajo de la blogósfera alternativa ha logrado alcanzar un impacto significativo hacia el exterior, pero tiene menos impacto dentro del territorio nacional dadas las condiciones específicas del país”. Ciertamente, las limitaciones de acceso a Internet y el atraso tecnológico ralentizan la influencia de la blogósfera al interior de Cuba. No obstante, se han ido creando espontáneamente redes no virtuales, sino reales, entre nuestros seguidores cubanos, que divulgan underground nuestros blogs a través de discos o de memorias flash haciéndolos circular de un ordenador a otro; los lectores de fuera de Cuba también han sido activistas voluntarios de nuestros espacios, al hacer llegar a sus familiares y amigos vía e-mail nuestros trabajos; y no puedo dejar de mencionar a Radio Martí, muchos de cuyos programas difunden la actividad bloguera de la Isla. No veo en qué medida la limitación de los blogueros para dar a conocer su obra sea mayor que la de los opositores para difundir sus propuestas o mover sus iniciativas; como tampoco logro entender en qué medida perjudica o es menos meritoria la actividad bloguera online que la que realicen los opositores en las calles. También la proyección de la oposición ha sido mayor hacia el exterior que hacia el interior del país –las razones son obvias–, por lo tanto, decir que “la dimensión virtual” en Cuba “tiene un impacto popular limitado y controlable en términos generales” es relativo, porque en ese aspecto la oposición no ha demostrado tener un “impacto” mayor o ser menos “controlable”, pese a que tiene muchos más años de existencia que la blogósfera.

Otro elemento diferenciador de la blogósfera respecto de la llamada “oposición tradicional” tiene que ver con los supuestos “objetivos” que se nos atribuyen. Los partidos de oposición responden a programas, estatutos y lineamientos que corresponden a la estructura vertical de una organización de ese tipo, y para cumplirlos se supone la observancia de determinados objetivos. La blogósfera es todo lo contrario: cada bloguero determina lo que publica en su blog, cuándo y cómo lo hace; no existe una “estructura blogger”, “objetivos blogger” ni mucho menos una jerarquía. La mayor o menor visibilidad de un blog depende más de la empatía que logre con los lectores, de la calidad de su diseño o de sus textos y del prestigio personal que haya alcanzado entre esos lectores. Visto en la perspectiva adecuada, no conozco ningún bloguero que se haya propuesto “derrocar a la dictadura” desde el espacio virtual, aunque sería pueril ignorar que atentar contra el monopolio del gobierno sobre los medios amenaza su estructura… No olvidemos el poder de la información y de la circulación de ideas; de ahí que el ataque oficial a la blogósfera no sea en realidad ni tan “sorpresivo” ni tan “insólito”. En cambio, lo que sí me parece verdaderamente extravagante es que algunos opositores sientan que los blogueros les estamos escamoteando hasta el odio que el gobierno debería tributar solo a ellos; es una de las cosas más patéticas que podría haber imaginado tres años atrás, cuando me inicié en este blog.

En cuanto a “plantar cara en el terreno”, me hubiese gustado saber a qué se refería concretamente Darsi Ferrer. Yo prefiero pensar que cada quien planta cara en el terreno que le corresponde. Por ejemplo, la blogósfera aprovechó su visibilidad “hacia el exterior” para apoyar las marchas de las Damas de Blanco, denunciar los atropellos de que han sido víctimas y reclamar la libertad de los presos políticos, entre otras campañas. La huelga de hambre de Guillermo Fariñas alcanzó dimensiones internacionales inéditas gracias, en buena medida, al seguimiento que le dio la blogósfera, lo que reconoce el propio Fariñas. Aprovecho para recordar aquí que las Damas no son un grupo político ni de oposición, según declaraciones de ellas mismas, y más de una vez se han reunido con la blogósfera alternativa, con la que mantienen las mejores relaciones.

Tampoco recuerdo algún bloguero independiente que haya atacado desde su blog o desde otros medios a un opositor o a un colega, como sí –lamentablemente– ha ocurrido a la inversa; ni sé de algún bloguero que exija la unión en torno a sí o a una propuesta suya, o que considere que si a él no se le tiene en cuenta para alguna reunión, evento, entrevista o programa, éstos constituirán rotundos fracasos. Le sorprendería a más de un opositor conocer en cuántos criterios hemos discrepado los blogueros alternativos, sin que ello implique rencillas ni ataques personales o enemistades entre nosotros. Practicamos la discrepancia pacífica con sana regularidad y disfrutamos de ello.

Existe una persistente manía de mencionar a “los jóvenes de la blogósfera alternativa”, ignorando que ésta cuenta con un nutrido grupo de “no tan jóvenes”. Por ejemplo, de los fundadores de su primer año de existencia, solo Yoani es joven; el resto –Reinaldo Escobar, Dimas, Eugenio y yo– fluctuamos entre los 51 y los 68 años de edad. Posteriormente se han incorporado algunos blogueros incluso mayores de 70 años. Como se puede apreciar, jóvenes somos, pero no tanto. En la actualidad, basta entrar en las plataformas Desde Cuba y Voces Cubanas, para verificar que la mayoría de los rostros blogueros han dejado atrás la frescura de los años mozos, aunque conservamos la frescura del espíritu. Tampoco es cierto que nuestros encuentros se anuncien regularmente en Twitter o que el acceso a nuestras plataformas virtuales (que no es solo “al blog Generación Y”) se haya “destrabado”. En realidad, el filtro que bloquea el acceso a la administración de nuestros blogs solo se levantó durante los días en que se celebraron el evento internacional de Informática que tuvo lugar en la Isla, y la Feria Internacional del Libro; evidentemente, para demostrar que es falsa nuestra denuncia de bloqueo a dichas plataformas. También de manera intermitente e irregular, a veces desbloquean durante un día o algunas horas esas páginas. Por lo visto, las triquiñuelas gubernamentales para desinformar funcionan también para algunos incautos de acá dentro, que involuntariamente se suman al coro.

Coincido plenamente con Darsi Ferrer en cuanto a que “el vehículo de movilización social en Cuba no será el Internet ni las redes sociales, por su escasa presencia”. De hecho, he publicado varios artículos fundamentando esa opinión, no solo en mi blog, sino también en la revista digital Voces y en el Diario de Cuba, lo que –por cierto– me trajo no pocos detractores. Solo añadiría que tampoco creo que la supuesta “movilización social” tenga como vehículo impulsor, o como “detonante y aglutinador” a los grupos de la oposición tradicional. No veo en el momento actual o mediato cuáles serían los factores y los actores sociales de una movilización que, por otra parte, dudo que se produzca, por razones que he expuesto ampliamente en las mencionadas publicaciones y que no viene al caso repetir aquí.

En cuanto a que la blogósfera alternativa es “un fenómeno elitista”, lo mismo y con igual justeza podría afirmarse de la oposición. En regímenes totalitarios los individuos o grupos que se atreven a oponerse y a enfrentar al poder de cualquier manera que lo hagan siempre constituyen elites, minorías. Ahora bien el término “elitista” reviste una connotación excluyente, completamente ajena a la blogósfera, porque ese vocablo implica “estar a favor de las elites”. Supongo que el mal uso del español en este caso sea involuntario por parte del autor. Si nuestra vocación fuera “elitista”, ¿cómo se explica el explosivo crecimiento de la blogósfera con autores, temas e intereses de las más variadas tendencias? Una vez más se nos vincula al levantamiento popular que en realidad fue convocado desde fuera de Cuba a través de Facebook y no por la blogósfera cubana de la Isla. Debo confesar al señor Darsi que ignoro si alguno de esos miles de internautas que se sumaron a la red de potenciales “alzados” era un bloguero alternativo de acá dentro. Al menos los que conozco no formaron parte de la campaña, por lo que nadie se debería extrañar que no hayamos estado en el día y a la hora de la cita en el lugar fijado. No convocamos ni nos sentimos obligados a responder a convocatorias inconsultas, salvo que algún bloguero por su cuenta se quiera incorporar a ella; que cada quien tiene la libertad para decidirlo. He aquí exactamente lo que algunos no entienden: que no seamos un rebaño, no nos pongamos cencerros, no nos agraden las consignas ni seamos obedientes o complacientes.

Por lo que a mí respecta, me congratulo con la excarcelación de los prisioneros políticos de la Primavera Negra y otros presos de conciencia. Todo el que enfrente al régimen con su mejor voluntad, su talento y su valentía merece admiración y respeto, y lo apoyaré siempre desde mi pequeño espacio virtual. Su quehacer, como el nuestro, se enmarca en acciones pacíficas que desafían a la dictadura y aspiran a democratizar la Isla. Aunque, de igual manera, en mi condición de periodista ciudadana me siento en el derecho de cuestionarme respetuosamente cualquier proyecto dirigido a proponer el futuro de una nación que es de todos y no de uno u otro grupo o líder. Como brillantemente enunciaran una vez varios opositores, La Patria es de Todos; solo que, al parecer, algunos creen llevar dentro de sí su propia y peculiar patria personal.

No obstante compartir con muchos disidentes de las más distintas tendencias las esperanzas de cambios para Cuba, ciertas opiniones biliosas dentro de la oposición me hacen sospechar que, inexplicablemente, en algunos individuos se repiten los patrones de control oficial que dicen combatir, y se mantiene la psicología de las exclusiones, según la cual existe una suerte de pedigrí disidente que establece jerarquías a partir de la actividad que desarrolle cada quien, exactamente igual que el sistema de meritocracia gubernamental. ¡Vaya desgaste! Sería en verdad saludable superar tanta comezón para que –cada cual a su manera– todos aportemos a una Cuba plural e incluyente. Por lo pronto, todo indica que la actividad de los blogueros alternativos, de alguna manera sí está afectando el sueño del régimen… y también, penosamente, el de otros.

Acerca de Miriam Celaya

Miriam Celaya González Nací en La Habana el 9 de octubre de 1959, mi patria chica es La Habana Vieja “intramuros” anterior al embate museológico del Historiador y a la destrucción de otros tornados artificiales. En el orden familiar, soy esposa, madre de dos hijos, abuela de dos nietos y amiguísima-cómplice de dos nueras. Soy aficionada al cine, lectora compulsiva, amante del debate, disidente incorregible y trasgresora impenitente. Me encanta cocinar, escribir, disfrutar de mi familia, reunirme con mis amigos, hacer rabiar a mis enemigos y, de vez en vez, también disfruto la soledad. Aunque soy licenciada en Historia del Arte por la Universidad de La Habana, en realidad nunca me dediqué a la crítica artística sino a las investigaciones arqueológicas y de antropología sociocultural, y fundamentalmente al estudio del arte alfarero taíno. Más allá de Alma Mater, soy autodidacta por naturaleza y empírica de cada camino que emprendo. Trabajé durante poco más de 20 años en el departamento de arqueología del Instituto de Antropología, que forma parte de un delirio conocido como Academia de Ciencias de Cuba, desde donde publiqué varios artículos científicos y escribí en coautoría con un colega dos monografías, aún inéditas. He sido profesora de literatura y lengua española, de cultura taína y de arte precolombino cubano, y desde finales de 2004, comunicadora por cuenta propia o algo así como “periodista espontánea”. Llegué al periodismo ciudadano como parte del consejo de redacción y colaboradora habitual de la primera revista digital independiente realizada y administrada desde Cuba (Consenso). Más tarde sería la revista Contodos y su sitio web (desdecuba.com) fue la cuna de la también primera plataforma-blog libre dentro de la Isla, creada por Yoani Sánchez en 2007. Allí publiqué utilizando varios seudónimos, en especial T. Avellaneda, como homenaje a la poetisa camagüeyana que tanto admiro. Entre diciembre de 2007 y enero de 2008 inicié esta, mi propia bitácora personal, Sin EVAsión, escribiendo bajo el seudónimo de Eva González, nombre que había elegido para firmar mis colaboraciones con la publicación digital Cubaencuentro. En julio de 2008 revelé mi identidad y desde entonces firmo mis trabajos con mi propio nombre. En todos estos años he colaborado con varias publicaciones y espacios digitales, además de los ya mencionados: revista Voces, revista Convivencia, Diario de Cuba, Cubanet y Penúltimos Días. Algunos otros espacios independientes me han honrado reproduciendo artículos de mi autoría. En 2009 resulté ganadora del Premio de Periodismo Digital del concurso blogger independiente “Una Isla Virtual”. En el propio año fui a la vez profesora y estudiante de la Academia Blogger creada por Yoani Sánchez para impulsar el periodismo ciudadano en Cuba. En 2011 obtuve Mención en el Sexto Concurso de Ensayo Caminos de la Libertad, de la Fundación Salinas (México) y en 2013 fue publicado el libro “Cuba in focus” por la Editorial Clío, del cual soy coeditora y coautora. En la actualidad sigo escribiendo para varias páginas y conservo mi bitácora, a la vez que procuro adelantar algunos proyectos editoriales pendientes.
Esta entrada fue publicada en Sin Evasión. Guarda el enlace permanente.

57 respuestas a La “privatización” del derecho a disentir

  1. packshoty dijo:

    Hola Delia y Silvina,
    acabo de ver este doc y me parece bien.
    beatriz

  2. Miriam: despues de leer algunos comentarios deduje un mensaje claro: a limar asperezas y concentrarnos en el objetivo principal. Somos humanos y cometemos errores tanto de enfoque como de interpretacion y es muy logico: ustedes se estan enfrentando al mismo tiransaurio por tanto la meta es la misma aunque las vias puedan diferir. Si queremos una Cuba libre tenemos que hacer como fuenteovejuna: todos a una. Evitar que nos dividan es un verdadero desafio, asi que no se lo debemos proporcionar nosotros. Debo decirte que el exilio es el otro emisferio del alma nacional y aqui pasa exactamente lo mismo. No sera que nos gastamos las mismas garrapatas catristas programadas para debilitarnos? Tu, Darsi y todos los que luchan alla tienen todo mi respeto.

  3. Raudelis dijo:

    “la verdad” me hace recordar que cuando exixtia la URSS su periodico oficial era el PRAVDA (la verdad) y que luego de la caida del comunismo y la perestroika !Adivina como se llamó ese mismo periodico! Pues se llamo !PRAVDA!.

  4. la verdad dijo:

    raudel lee e interpreta mejor, quien ha dicho de censurar? esa palabra la has traido tu. Mi mensaje es simple. Estas discrepancias puestas en un blog distraen, hacen gastar energia inutilmente (como ahora en mi caso), estimulan las discusiones aridas, de detalles, entre los que estan luchando con diferentes estilos alla en la isla y contra la dictadura.

  5. francisco rodriguez dijo:

    publicado en: Literatura

    Los ojos del mundo miran, por fin, incómodos, hacia Libia, tras soportar de manera cada vez más benevolente a Muamar Gadafi. Represión, autocracia, el salvajismo de la dictadura, son el telón de fondo de la novela Solo en el mundo, del libio Hisham Matar, cuyo padre fue desaparecido por Gadafi.
    Libia, sola en el mundo
    Apr5

    Ricardo Vargas Posada.- La masacre de Abu Salim

    En 1995, hombres de la policía secreta libia arrestaron a los hermanos al Sanussi y Khaled Ferjany en la ciudad de Benghazi y los trasladaron a la prisión de Abu Salim, ubicada en las afueras de Trípoli. Abu Salim, una de las cárceles más temidas de Libia, es tristemente célebre porque allí suelen encerrar a los opositores del régimen. Las condiciones de vida son precarias: los internos viven hacinados en pequeños calabozos, lejos de la luz del sol, a menudo víctimas de vejámenes y torturas. Al Sanussi y Khaled nunca recibieron cargos en su contra, tampoco fueron enjuiciados, ni tuvieron jamás derecho a un abogado. No son los únicos: muchos de los casi 1.700 presos del penal han sido puestos tras las rejas por razones tan simples como participar en una protesta o expresar públicamente su rechazo a alguna de las decisiones de “el Guía”. Otros, a pesar de haber cumplido sus condenas, aún continúan en prisión.

    Cada tres meses, familiares de los hermanos Ferjany emprendían el largo viaje de doce horas en carro desde Benghazi a Trípoli, cargados con ropa, alimentos, cartas. Hacían fila por horas bajo el sol canicular, pero siempre se encontraban con la misma respuesta de los guardias a la entrada: “los prisioneros están incomunicados y no se les permite recibir visitas”. Los soldados prometían hacerles llegar las cosas y la familia regresaba a Benghazi.

    A finales del 2009, catorce años después de su detención, llegó a casa de los Ferjany una carta del Gobierno libio, acompañada de un certificado de defunción. Éste solo decía que los hermanos habían muerto en 1996. No especificaba ni la causa de su defunción, ni el lugar donde habían sido enterrados; nada. Al Sanussi y Khaled llevaban más de trece años muertos y el Gobierno no se había molestado en informarle a su familia.

    Pero, ¿cómo murieron los hermanos Ferjany?

    El 22 de junio de 1996, los prisioneros de Abu Salim se amotinaron en busca de mejores condiciones de vida en el penal. Tomaron a dos guardias como rehenes y juraron no liberarlos hasta que sus demandas fueran cumplidas. Un alto funcionario del Gobierno, Abdallah Sanussi, quien está casado con una cuñada de Gadafi, prometió escuchar sus peticiones. Al día siguiente, los presos fueron llevados a los diferentes patios de la prisión y allí fueron asesinados.

    En una entrevista concedida a Human Rights Watch, Hussein al Shafa’i, prisionero en Abu Salim en el momento de la masacre, y de la que escapó por trabajar en la cocina, calculó en alrededor de 1.200 el número de muertos. Él mismo vio cómo oficiales vestidos con uniformes kakis lanzaban granadas y disparaban desde el techo con rifles a los prisioneros indefensos. Después de dos horas de disparos, los oficiales ultimaron con pistolas a los que habían sobrevivido. Según el relato de Shafa’i, los cuerpos sin vida fueron enterrados en una fosa que meses atrás había sido cavada con el fin de expandir los muros de la prisión.

    A pesar de que el mismo Gadafi aceptó en abril del 2004 que en Abu Salim habían tenido lugar asesinatos, y pese a que en el 2005 el director de la agencia de seguridad interna (principal órgano de la inteligencia libia) afirmara que había una investigación en curso, todavía no hay un recuento oficial de los eventos y no existen pruebas de que alguna investigación se haya llevado a cabo. De acuerdo con Human Rights Watch, a finales del 2008, la mayoría de las familias de las víctimas de la masacre de 1996 todavía no habían recibido ninguna noticia sobre el paradero de sus familiares. Hasta el día de hoy, nadie ha sido condenado por la masacre.

  6. Raudelis dijo:

    la verdad escrito @ abril 10th, 2011 at 11:59
    Cual es la ventaja que raudel encuentra en el intercambio de criterios en la prensa publica y no en conversaciones privadas? es una via mas democratica que la otra???

    xxx

    Si a usted que se hace llamar ‘LA VERDAD” le resulta de poco valor que alguien pueda exponer su criterio libremente lo mismo en publico que en privado, ignorando que basta con el hecho de que cada persona es libre de opinar cuando y como asi lo desee, entonces, no veo que entiende usted por: Verdad, Democracia, Intercambio, Prensa publica y CONVERSACION

    !menos mal que se hace llama “la verdad”! Pues tal parece que se llama !La censura!

  7. el cesar dijo:

    lo malo del gobierno cubano son los primeros 52 anios, ya los proximos 52 seran mucho mejores y mas agradables porque ya tienen una oposicion politica y una “blogosfera independiente” hecha a su imagen y semejanza y asi se podra decir “con todos y para el bien de todos” y toda la sangre que pudiera derramarse en luchas fraticidas debera usarse en transfuciones para salvar vidas………..