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	<title>sin EVAsión</title>
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	<description>un blog con antifaz provisional, pero con voluntad permanente</description>
	<pubDate>Tue, 27 Jul 2010 14:40:19 +0000</pubDate>
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		<title>Economía en quiebra y precios en alza</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Jul 2010 14:40:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miriam Celaya</dc:creator>
		
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Una nueva subida de precios, no anunciada en los medios, se ha venido produciendo silenciosamente, tanto en algunos productos que se adquieren solo en CUC como en otros, que se comercializan en pesos corrientes. “Silenciosamente” es una manera de decir, porque a veces los incrementos de precios sobre el valor anterior corresponden escandalosamente a un 20% o más. Es decir, a las habituales tácticas de robo aplicadas directamente por el comerciante sobre el consumidor, y que se asocian fundamentalmente a la violación de peso y de precios, por solo mencionar las más comunes, se añade –una vez más– la multa “legal”, mediante la cual el Estado dueño se atribuye el derecho de alterar a su arbitrio los precios de algunos productos que considera “superfluos” o que no considera entre los llamados “de primera necesidad”.</p>
<p>Fue, pues, una sorpresa para “los consumidores” (odio la palabreja que, por otra parte, trata de disimular su verdadero significado: consumidos) de varios establecimientos comerciales carnicerías de la ciudad de La Habana, cuando por estos días descubrieron que la libra de queso fundido, de uso frecuente en los hogares cubanos para servir con los espaguetis en sustitución del inaccesible parmesano, había subido de 20 a 25 pesos, sin explicación y sin previo aviso, mientras algunas carnicerías “especializadas”  que vendían el jamón visking a 30 pesos la libra lo han elevado a 35. Todo esto en un país tropical donde solo el precio de un mango puede fluctuar entre 5 y 7 pesos en los mercados agropecuarios y un aguacate mediano, en plena temporada, cuesta hasta 15 pesos. Recordar que el promedio salarial en Cuba es de unos 300 pesos corrientes, 12 CUC al cambio oficial.</p>
<p>Sin embargo, es en las tiendas recaudadoras de divisas donde se ha producido un mayor incremento de precios, esta vez en productos indiscutiblemente de primera necesidad, como el aceite, el papel higiénico o el jabón de baño. Generalmente tales “multas” se producen con solo días de diferencia y suelen estar antecedidas por la súbita “desaparición” del producto en cuestión por períodos de tiempo, lo suficiente como para crear una discreta expectativa y un aumento de la demanda. Ejemplo de esto es el socorrido picadillo de pavo, uno de los productos estadounidense incorporados en los últimos años a la red de comercios en CUC, que goza de gran popularidad debido a su precio, relativamente módico, a la versatilidad que permite en la precaria cocina cubana y a su buena calidad. De las tres variedades de este producto que se han venido comercializando, la de mayor demanda es una que se presenta en un paquete de 400 gramos y que hasta hace poco costaba 1 CUC. Después de varios días de desaparición de los comercios, ha vuelto a presentarse, esta vez a 1.35 CUC en tiendas como Yumurí (antigua Casa de los Tres Kilos, en la céntrica esquina de Belascoaín y Reina), aunque en otros, el incremento ha sido más moderado: 1.20 CUC.</p>
<p>La gente se pregunta cuándo se detendrá esta vertiginosa carrera monetaria del Estado a expensas del bolsillo popular en un país económicamente arruinado, en el que los salarios son puramente simbólicos y donde, además, ya ha comenzado una alarmante ola de despidos, aquí rebautizados bajo el eufemismo de “racionalización de plazas” que dejará aproximadamente a un millón de trabajadores “disponibles”. Nadie se explica cómo se pueden encarecer cada vez más los productos que se obtienen comerciando de un vecino tan cercano como Estados Unidos, los que se presentan en el mercado minorista con precios similares a los importados desde China o Viet Nam. Está claro, sin embargo, que la desesperación del gobierno ante la falta de capital, se revierte sobre los escasos ingresos populares y, a mediano plazo, coadyuva a estimular el mercado negro, la corrupción y el delito dentro de Cuba. Es por eso que en esta Isla, nuestros hijos conocen de contrabando antes de distinguir las primeras letras, porque solo el comercio ilegal es fuente posible de supervivencia.</p>
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		<title>Legítimas dudas</title>
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		<pubDate>Thu, 22 Jul 2010 14:26:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miriam Celaya</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[En esta Isla donde hasta las noticias circulan de contrabando, hemos venido asistiendo a una suerte de misa espiritual que trae nuevamente a la escena pública el espectro político del ex presidente, el señor F. No es casual que tantos paseos públicos se produzcan a raíz del inicio de la liberación de los prisioneros políticos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_908" class="wp-caption aligncenter" style="width: 460px"><a href="http://www.desdecuba.com/sin_evasion/wp-content/uploads/2010/07/fieles.jpg"><img class="size-full wp-image-908" title="fieles" src="http://www.desdecuba.com/sin_evasion/wp-content/uploads/2010/07/fieles.jpg" alt="Foto: Orlando Luis" width="450" height="265" /></a><p class="wp-caption-text">Foto: Orlando Luis</p></div>
<p>En esta Isla donde hasta las noticias circulan de contrabando, hemos venido asistiendo a una suerte de misa espiritual que trae nuevamente a la escena pública el espectro político del ex presidente, el señor F. No es casual que tantos paseos públicos se produzcan a raíz del inicio de la liberación de los prisioneros políticos de la Primavera Negra que aún permanecían en las cárceles del régimen y mientras Guillermo Fariñas era noticia en los más importantes medios de prensa internacional. Sabemos que la arrogante vanidad de F. no soporta ser tan abrumadoramente desplazado y, dado que sigue teniendo sus mañas de viejo marrullero, decidió explotar el sensacionalismo de su imagen de fantasma trashumante y de eterno “Jefe de Estado” que pone a un lado a su inútil hermanito menor cada vez que se le antoja, para tomar las riendas del poder en sus propias y “eficientes” manos. Pero sospecho que hay algo más, que desconocemos, detrás de este histrionismo renovado: algo sórdido, torcido y definitivamente tenebroso, así que habrá que seguir las señales, de la misma forma que el naturalista detecta las especies del bosque guiándose por sus excretas. Sobre todo ahora, que las clásicas cantinfladas de las Reflexiones se han convertido en una versión libérrima de La Atalaya y nos vienen anunciando el Armagedón, con fechas fijas incluidas. Los ancianos enfermos tienen la tendencia de proyectarse.<br />
 <br />
Pero, no se alarmen mis lectores, este post no se trata de un psicoanálisis de F., al que ya mi conciencia le aplicó, tiempo ha, la extremaunción. Se trata ahora solo de algunas inquietudes de tipo legal que me rondan la cabeza y me confunden… Y es que yo insisto en ser una ciudadana en un país en el que la Constitución es papel mojado por las propias orinas de los que la crearon.</p>
<p>Así, pues, me pregunto: si el señor F. no es ya el presidente de Cuba, si no ocupa ningún cargo en el Consejo de Estado y solo conserva el de Primer Secretario del PCC (en franca violación de los estatutos de esa organización, habida cuenta de que no ha sido ratificado porque el Congreso en el cual debería “votarse” lleva ocho años de retraso); repito, si él no es legal y oficialmente nada ni nadie en este país, ¿en virtud de qué autoridad se atribuye el derecho de ordenar planes de investigación económica a especialistas que –al menos en teoría– tienen ya sus propios proyectos que cumplir en función de una Institución que les avala y les paga?; ¿qué nación latinoamericana le pidió a F. un plan económico salvador, a elaborarse en solo 10 días, cuando ha sido precisamente este señor el artífice exitoso de la ruina económica de Cuba en los últimos 50 años?; ¿cómo es posible que imparta orientaciones a funcionarios del cuerpo diplomático cubano en el exterior, en función de una guerra que ha estallado solo dentro de su propio magín?; ¿dónde está el Presidente cubano, que no se ha pronunciado en ningún sentido, mientras el caudillo fundador de este desastre anda tratando infructuosamente de sembrar el terror en la opinión pública nacional? (Aquí la gente le tiene más miedo al hambre real que a una conflagración nuclear imaginaria).</p>
<p>En fin, que si fuéramos a ser civilizados y respetar nuestras propias leyes, siguiendo el discurso que nos han venido embutiendo, deberían tomarse medidas legales contra este impostor que usurpa los poderes de nuestro legítimo Presidente, democráticamente ratificado  en esa responsabilidad en 2008 por la Asamblea Nacional del Poder Popular. Hay que enjuiciar a este saboteador, que anda creando desestabilización en las instituciones, alteraciones en la disciplina laboral de nuestros trabajadores (el Acuario Nacional no trabaja de noche) y propiciando un clima de pánico en la población al anunciar el fin del mundo para el próximo 8 de agosto, justamente cuando el pueblo trabajador debería estar gozando de un merecidísimo descanso.</p>
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		<title>Mamerto</title>
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		<pubDate>Mon, 19 Jul 2010 14:22:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miriam Celaya</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[Una maestra sin mucho carácter, cuyo nombre no mencionaré, y que se desempeñaba en una de las diez escuelas primarias en las que cursé estudios cuando el trabajo de mi padre –mecánico de montaje industrial– movía a la familia como saltimbanqui por toda Cuba, había ideado una estratagema para mantener sosegados y en disciplina a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_903" class="wp-caption aligncenter" style="width: 419px"><a href="http://www.desdecuba.com/sin_evasion/wp-content/uploads/2010/07/4camejos.jpg"><img class="size-full wp-image-903" title="4camejos" src="http://www.desdecuba.com/sin_evasion/wp-content/uploads/2010/07/4camejos.jpg" alt="Foto: Orlando Luis" width="409" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Foto: Orlando Luis</p></div>
<p>Una maestra sin mucho carácter, cuyo nombre no mencionaré, y que se desempeñaba en una de las diez escuelas primarias en las que cursé estudios cuando el trabajo de mi padre –mecánico de montaje industrial– movía a la familia como saltimbanqui por toda Cuba, había ideado una estratagema para mantener sosegados y en disciplina a sus alumnos más inquietos. El método no era, en verdad, muy pedagógico, pero sí indiscutiblemente efectivo: con un viejo palo de escoba como columna vertebral, ella (u otra persona) había elaborado un rústico muñeco semejante a un espantapájaros; la cabeza estaba hábilmente confeccionada con una vieja  pelota forrada con papier maché en el que habían coloreado con acuarela la boca y los ojos, en tanto una protuberancia exageradamente larga hacía las veces de nariz en aquel ceñudo rostro. Todo el conjunto estaba  coronado de abundante cabello de soga, suficientemente revuelto como para dar al muñeco un aspecto feroz. El espantajo se llamaba Mamerto, “vivía” en el closet del aula de segundo grado y, al menos al principio del curso, su sola referencia era capaz de tranquilizar al más travieso de los educandos. La amenaza latente era que Mamerto, un sujeto de muy mal carácter, estaba incómodo en el estrecho closet, así que si te portabas mal, el castigo era llevártelo a vivir contigo en tu casa y dormir en tu cama, junto a él. En aquellos tiempos de ingenuidad en que los niños creían en la magia y en los Reyes Magos, nadie quería tener junto a sí la presencia terrible de Mamerto, mucho menos a la hora del sueño, compartiendo con él la almohada. Mamerto tenía un maleficio adicional: los niños majaderos que ganaban su antipatía no pasaban de grado. Sí, porque en aquellos lejanos años sesenta se tomaba más en serio el tema de los estudios, quizás porque se suspendían asignaturas y hasta se repetían cursos, incluso en la escuela primaria.</p>
<p>La verdad es que nunca nadie había visto muy bien a Mamerto. Bastaba con que en medio del bullicio infantil la maestra invocara en alta voz su nombre y entreabriera ligeramente la puerta del closet dejando asomar apenas una parte de la enmarañada cabellera del muñeco, para que se hiciera un silencio sepulcral en el aula y todos los ojos quedaran en alarmada expectación. Era aquel un miedo compartido, general, contagioso, pero también medio incrédulo. En el fondo casi todos los niños intuíamos que Mamerto era un fraude, en especial los más bulliciosos y temerarios, así que la maestra nunca se aventuraba a mostrar claramente el espantajo y se cuidaba de dejar bien cerrado con llave el closet cuando salía del aula.<br />
Para algunos de nosotros, yo incluida, la saga de Mamerto tenía –no obstante– cierto encanto adrenalínico y una buena dosis de curiosidad, así que no fue extraño que un día algunos de los más audaces de mis condiscípulos (los niños tienen la sabiduría natural de aliarse en sus campañas difíciles) se las apañara para abrir el closet y descubrir la verdadera esencia inanimada e indefensa de Mamerto y, en lo adelante, el infeliz muñeco se convirtió en foco de las travesuras de los niños: tan pronto aparecía colocado contra algún pupitre del aula, como recostado contra el negro pizarrón o despojado de sus pantalones, provocando la risa general allí donde antes generaba temor. Mamerto, la amenaza, se había convertido en una caricatura. Finalmente, el muñeco acabó por aburrir a todos y quedó olvidado en su rincón del closet, hasta que un día desapareció definitivamente. La maestra trató de sustituirlo por un perro de cartón y hasta por un gallo disecado, pero en vano. Si el aula en pleno había vencido el miedo a Mamerto, ningún comparsa menor podría suplantarlo.</p>
<p>De alguna manera, en días recientes, ciertas imágenes aparecidas en la prensa oficial y en la TV han traído nuevamente a mi memoria aquella lección casi olvidada de Mamerto.</p>
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		<title>Una discutida mediación</title>
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		<pubDate>Wed, 14 Jul 2010 14:28:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miriam Celaya</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[Las conversaciones entre el gobierno cubano y la alta jerarquía católica de la Isla, iniciadas el pasado mes de mayo y que propiciaran la liberación gradual de todos los presos políticos de la Primavera Negra, no solo han ocupado la atención de la prensa extranjera, sino que han generado numerosos debates entre diferentes sectores de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_899" class="wp-caption aligncenter" style="width: 402px"><a href="http://www.desdecuba.com/sin_evasion/wp-content/uploads/2010/07/cardenal.jpg"><img class="size-full wp-image-899" title="cardenal" src="http://www.desdecuba.com/sin_evasion/wp-content/uploads/2010/07/cardenal.jpg" alt="Cardenal Jaime Ortega.Foto: Orlando Luis" width="392" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Cardenal Jaime Ortega.Foto: Orlando Luis</p></div>
<p>Las conversaciones entre el gobierno cubano y la alta jerarquía católica de la Isla, iniciadas el pasado mes de mayo y que propiciaran la liberación gradual de todos los presos políticos de la Primavera Negra, no solo han ocupado la atención de la prensa extranjera, sino que han generado numerosos debates entre diferentes sectores de la oposición y de la sociedad civil independiente al interior de Cuba, muchos de cuyos líderes se han sentido ofendidos por su exclusión de este proceso.</p>
<p>No creo necesario enunciar aquí lo que sabemos, el importante papel que han jugado todos los elementos que han conducido a un hecho tan positivo como la liberación de estos cubanos, víctimas del totalitarismo desde 2003. La lucha tenaz y pacífica de las Damas de Blanco a lo largo de siete años fue la persistente gota de agua sobre la roca; la  muerte de Zapata Tamayo, la campanada de aviso de que se había alcanzado el clímax; y el altruismo y dignidad de Guillermo Fariñas con su huelga de hambre, el puntillazo de gracia. Sin estos tres pilares nada hubiese sido posible. Sin embargo, objetivamente coinciden en este punto otros factores no menos importantes, entre ellos, la aguda crisis económica y social del régimen, su pérdida de crédito tanto al interior de la Isla como en su imagen hacia el mundo, las presiones internacionales, la asfixiante deuda externa, la disminución o ausencia de inversionistas extranjeros, la ruptura del control absoluto de la información gracias al uso de las nuevas tecnologías de las comunicaciones (pese a las conocidas limitaciones de su aplicación en las condiciones cubanas) y el discreto incremento de sectores independientes dentro de la sociedad que han venido ejerciendo una fuerza constante en la apertura de espacios críticos y han movido el espectro de opiniones sobre los más diversos temas desde el propio territorio cubano. Esto, sin contar toda la historia de resistencia disidente de diferentes tonos y tendencias  a lo largo de 51 años.<br />
Solo unos pocos años atrás, el régimen no hubiese accedido bajo ningún concepto a sostener diálogo alguno  –ni con la Iglesia Católica ni con ningún otro actor social de Cuba–, mucho menos tratándose de la liberación de aquellos a los que sistemáticamente ha demonizado como “enemigos”, “mercenarios”, “traidores” y otros epítetos por el mismo estilo y contra los que ha azuzado públicamente a sus bestias de choque cada vez que lo ha considerado oportuno. No hay, entonces, que crearse falsas expectativas: se trata esencialmente de la misma dictadura. La libertad de estos cubanos hoy es moneda de cambio para tratar de recuperar la gracia de aceptación ante el mundo, pero es también una derrota para la autocracia, que procurará ganar terreno por otra parte para debilitar a los opositores.</p>
<p>En medio de esta coyuntura, emerge la Iglesia Católica para mediar en el conflicto y buscar un arreglo, y –como suele suceder en cada circunstancia crítica entre cubanos- se producen encendidos cuestionamientos y se adoptan posiciones polarizadas acerca de la legitimidad o no de la Iglesia como mediadora o de la autoridad moral del Cardenal Jaime Ortega para tal oficio. Por mi parte, pese a que no soy católica ni practico religión alguna, considero positiva la acción de la Iglesia en este caso, porque procuro analizar el momento y las circunstancias con la cabeza fría. Es un ejercicio difícil, ciertamente, pero hay que encarar los hechos tales cuales son: la dictadura se ha debilitado y se ha visto obligada a ceder, pero eso no implica que haya perdido el control o que la oposición y la sociedad civil estén suficientemente consolidadas como para condicionar la negociación a tener un espacio en las conversaciones. Las autoridades se reservan el derecho de elegir al interlocutor, y sabemos que todavía (y digo con toda intención “todavía”) no reconocen como tales a la oposición o a otros sectores independientes; reconocernos sería una jugada suicida que no van a hacer, al menos no ahora, y no de buen grado cuando se vean obligados a hacerlo. En estas circunstancias, no conozco institución tan sólida o con tanto alcance social en Cuba como la Iglesia Católica, institución que, en su conjunto y en su obra, es mucho más que la figura individual de Jaime Ortega.</p>
<p>Pero, en justicia, habrá que reconocer que en este primerísimo paso se ha logrado el objetivo fundamental de liberar a los presos de la Primavera Negra –lo que implica una victoria de la resistencia cívica y, como bien dijera Fariñas, de toda Cuba–, en lo cual la Iglesia ha jugado también un papel significativo.</p>
<p>Nos corresponde a nosotros todos, como ciudadanos libres, mantener las presiones y continuar empujando el muro. Sabemos que la dictadura tratará de retener todo el poder posible durante la mayor cantidad de tiempo; hay que saber que nuestro camino es largo y cuesta arriba. Creo que nos toca también la responsabilidad de apoyar todo movimiento o gesto de conciliación o de apertura que nos acerque a la democracia, porque esas grietas en el régimen nos fortalecerán solo en la medida en que sepamos aprovecharlas. Y claro que, aunque me siento contenta por la libertad de al menos una parte de los cubanos que han salido de las cárceles o que esperan su pronta liberación, tampoco estoy satisfecha. En mi criterio la Iglesia  no podrá monopolizar eternamente la mediación, por lo que debería en un futuro mediato, tratar de defender también el derecho de este pueblo a representarse por sí solo, sobre todo en temas políticos. Somos también nosotros quienes deberemos demostrar responsable y serenamente, que hemos crecido lo suficiente y no queremos seguir teniendo un Estado Papá, pero (sin ánimo de ofender y con todo mi respeto) tampoco necesitamos una Iglesia Mamá.</p>
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		<title>Nosotros, los disidentes</title>
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		<pubDate>Tue, 22 Jun 2010 14:39:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miriam Celaya</dc:creator>
		
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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_893" class="wp-caption aligncenter" style="width: 410px"><a href="http://www.desdecuba.com/sin_evasion/wp-content/uploads/2010/06/damas-de-blanco.jpg"><img class="size-full wp-image-893" title="damas-de-blanco" src="http://www.desdecuba.com/sin_evasion/wp-content/uploads/2010/06/damas-de-blanco.jpg" alt="Las Damas de Blanco en una de sus marchas por la 5ta Avenida. Foto: Orlando Luis" width="400" height="275" /></a><p class="wp-caption-text">Las Damas de Blanco en una de sus marchas por la 5ta Avenida. Foto: Orlando Luis</p></div>
<p>No quiero endilgar a nadie adjetivos que no desea. En general, yo misma he sido siempre bastante remisa a aceptar etiquetas, sobre todo cuando ya de por sí la “taxonomía” social oficialista es aquí tan pródiga en definiciones equívocas que convierten a un opositor político en un traidor a la patria, a un individuo que expresa con libertad sus propias ideas en un asalariado del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos o a los bloggers alternativos que practican lo que se ha dado en llamar periodismo ciudadano en “ciberterroristas”. Todos, sin excepción, somos colocados en un gran saco con un rótulo temible: “disidentes”, lo que automáticamente nos convierte en “despreciables mercenarios al servicio del imperio”. Los cubanos comunes y corrientes con los que una se cruza en medio de los callejeos cotidianos, o los propios vecinos que saludan cuando coincidimos en las escaleras del edificio en que convivimos, han acabado por incorporar en su psiquis que los que llevamos sobre nuestros hombros y rostros el epíteto de “disidentes”, somos una suerte de apestados contagiosos, tales como la dama de la letra escarlata, los judíos con su estrella amarilla bajo la Alemania nazi o los leprosos obligados a usar cascabeles en tiempos del medioevo.<br />
 <br />
Esto que les comento es un preámbulo necesario. Lo crean o no, en mi barrio vive un matrimonio de ancianos tan candorosos y francos que se mostraron ofendidos cuando alguien les advirtió prudencia porque yo soy una disidente. Ellos protestaron: “No diga usted eso de ella, que es una buena persona y esa es una familia muy educada y decente”. Esos simpáticos viejos y yo nos encontramos con frecuencia en la bodega, la carnicería o el agromercado  y conocen perfectamente mis opiniones políticas (que nunca les he ocultado y con las que simpatizan, por cierto); sin embargo, no permiten que se me “injurie” con el odioso mote de disidente. Yo, sencillamente, no puedo ser “eso”.</p>
<p>Otro ejemplo no menos simpático es el de otro señor de edad avanzada, uno de los que me sirve de fuente de información sobre lo que acontece en el barrio y hasta me alumbra con sus atinados comentarios, al que le expliqué en una ocasión que me dedico al periodismo ciudadano y que lo que escribo solo puede ser leído en Internet. “¡Ah, eres periodista!”. Le dije que algo parecido. “¿Y te atreves a escribir las cosas que hablamos, así de fuertes?”. Le respondí que sí y añadí que –como él debía saber- soy una disidente. “¡Eso sí que no! Tú no estás con el gobierno y criticas todas las cosas malas, que son muchas, pero disidentes son los que quieren que nos invadan los americanos”. Me di por vencida: con sus más de 70 años y su bajo nivel de instrucción, él posiblemente entendería primero cómo se administra un blog que el concepto verdadero de lo que es un disidente. Así de demonizado está el término.</p>
<p>En consecuencia, siempre uso esa palabra dispuesta a escuchar una réplica, incluso cuando la aplico a un desobediente civil como yo. Algunas personas se ponen quisquillosas, quizás porque   conocen el poder de las palabras. Es por eso que aquí y ahora pido permiso a todos los que disienten con el gobierno, a los presos políticos, a los que difunden la verdad sobre la dictadura cubana, a los que luchan pacíficamente por promover cambios hacia la democracia en Cuba, a los periodistas independientes, a los bloggers y a todas las organizaciones cívicas no afiliadas al gobierno para referirme a ese gran conjunto como DISIDENTES. Asumo que todos en ese variado grupo tenemos en común la clara conciencia de la necesidad de cambios en nuestro país, la voluntad de hacer y decir lo que consideramos necesario para promover por medios pacíficos esos cambios, el espíritu democrático y de libertad, y la esperanza de un futuro mejor para todos los cubanos, entre otros principios. Nos une también el riesgo que esto entraña en un país donde una larga dictadura de medio siglo detenta el poder absoluto y comienza a comprender que ese poder no será eterno.</p>
<p>Acostumbrados a ver en el gobierno al enemigo astuto y poderoso, quizás no nos hemos percatado de cuánto hemos estado creciendo en los últimos años. Cada vez somos más los cubanos que dentro de la Isla elevamos nuestra propia voz. Cada vez aparecen más grupos que se enfrentan a la dictadura. Se va resquebrajando la cáscara del miedo, por eso es de esperar que las autoridades apretarán cada vez más la tuerca y reprimirán con mayor saña. Pese a que ya se avizoran señales del futuro final del régimen, sería prematuro y precipitado mencionar plazos; queda mucho camino por recorrer para encontrar un consenso, un destino común, pero tengo la impresión que desde hace algún tiempo los disidentes han comenzado a abandonar la beligerancia y, respetando las mutuas diferencias, hemos comenzado a solidarizarnos unos con otros. Eso es un primer paso y un símbolo de salud.</p>
<p>Quiero, pues, agradecer hoy públicamente a todos los disidentes razonables el fin de las hostilidades. No se trata en estos momentos de la supuesta “unidad” que solo se basa en firmar propuestas de vez en vez. La muerte de Orlando Zapata, el sacrificio de Guillermo Fariñas y la constancia de las Damas de Blanco han tenido el poder de convocatoria que no habían logrado antes las arengas políticas o los programas de uno u otro líder. Curiosamente, esta vez casi nadie está reclamando protagonismos y casi todos estamos empujando en el mismo sentido y con similares fuerzas… Voto porque tanta humildad se mantenga. Todo indica que en la pluralidad, en la solidaridad y en el respeto a las diferencias sobre la base del civismo están los verdaderos gérmenes de la fortaleza de la disidencia.</p>
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		<title>¿Lo injusto o lo legítimo?</title>
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		<pubDate>Thu, 17 Jun 2010 14:39:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miriam Celaya</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[Una información publicada por la prensa oficial cubana (Granma, martes 15 de junio de 2010, primera plana) da cuenta de la presentación de una apelación colateral, o hábeas corpus, presentada  a nombre de Gerardo Hernández –uno de los cinco cubanos presos en Estados Unidos después de ser juzgados bajo cargos de espionaje–, como “último recurso [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_889" class="wp-caption aligncenter" style="width: 410px"><a href="http://www.desdecuba.com/sin_evasion/wp-content/uploads/2010/06/monte-de-las-banderas.jpg"><img class="size-full wp-image-889" title="monte-de-las-banderas" src="http://www.desdecuba.com/sin_evasion/wp-content/uploads/2010/06/monte-de-las-banderas.jpg" alt="Monte de las Banderas. Foto: Orlando Luis" width="400" height="712" /></a><p class="wp-caption-text">Monte de las Banderas. Foto: Orlando Luis</p></div>
<p>Una información publicada por la prensa oficial cubana (Granma, martes 15 de junio de 2010, primera plana) da cuenta de la presentación de una apelación colateral, o hábeas corpus, presentada  a nombre de Gerardo Hernández –uno de los cinco cubanos presos en Estados Unidos después de ser juzgados bajo cargos de espionaje–, como “último recurso legal para su caso” según el sistema judicial de ese país.</p>
<p>No parece casual que por estos días se haya retomado el tema de los cinco combatientes de la Seguridad del Estado presos en Estados Unidos, en un evidente afán por minimizar a los ojos de la opinión pública la cuestión en torno a los presos políticos de Cuba y a las controvertidas conversaciones Gobierno-autoridades católicas, que han venido capitalizando el interés general en las últimas semanas. Colateralmente, se insiste en establecer algún tipo de subordinación  entre la potencial liberación de los cubanos de la Primavera Negra y el retorno de los mencionados espías a la Isla, así pues, por estos días los medios vuelven a atomizar el espectro noticioso con notas sobre los cinco “héroes” de factura castrista.<br />
 <br />
No es ocioso, sin embargo, aprovechar la coyuntura para apuntar, no ya las abismales diferencias que existen entre el caso de los cinco espías confesos, capturados durante la Operación Avispa, y el de los pacíficos periodistas encarcelados por la dictadura cubana en marzo de 2003, sino el contraste que ha signado uno y otro caso en lo relativo a los cuantiosos recursos que han sufragado los gastos de la campaña gubernamental cubana por la liberación de los Cinco, a saber, los costosísimos abogados, los viajes y viáticos de los familiares que han recorrido prolijamente todo el mundo, la cruzada nacional e internacional que ha movilizado capital y agentes en los cuatro puntos cardinales, así como la inmensa campaña propagandística, expresamente cubierta en casi su totalidad con los fondos estatales sin previa consulta a los contribuyentes.<br />
 <br />
Tampoco son de desdeñar  los recursos que ha invertido el gobierno en relación con los 75 de la Primavera Negra, aunque con un sentido completamente opuesto: movilizaciones de los cuerpos represivos para atropellar a las Damas de Blanco, prebendas y estímulos a sus sicarios más fieles, el aparato propagandístico en función de calumniar y demonizar tanto a los presos políticos como a sus familiares y a todo el movimiento cívico que los apoya, sin contar el costo político y la desmoralización que han significado para las autoridades esa represión, la muerte en prisión de Orlando Zapata y la actual huelga de hambre de Guillermo Fariñas.</p>
<p>Al margen de este breve sumario, sería aun más válido un cuestionamiento adicional: si el gobierno cubano siempre ha declarado como injusto (y hasta “ilegal”) el encarcelamiento de sus espías en el vecino del norte; si asegura que se les condenó tras un proceso “amañado” y marcadamente político contra cinco “luchadores antiterroristas”, como se pretende hacer creer a la opinión pública internacional y como se ha difundido en el catecismo nacional; si, en fin, el sistema judicial estadounidense es tan “corrupto”  y se subordina a “la mafia cubano-americana de Miami”… ¿Cómo es posible que el gobierno de la Isla se permita legitimar ese propio sistema apelando a los recursos que éste le ofrece? ¿Acaso no resulta inmoral demonizar y criticar a la justicia norteamericana y, al mismo tiempo, rebajarse a apelar a ella? ¿No será que los cinco espías prisioneros le resultan políticamente más útiles al gobierno cubano que a los grupos anticastristas de la Florida?</p>
<p>Obviamente, las autoridades cubanas exhiben una impudicia sin límites al no discriminar entre lo injusto y lo legítimo. Tan retorcidos son, que ya les veremos desbarrar nuevamente contra el sistema estadounidense al que ahora apelan, si reciben una nueva negativa al postrer recurso legal que acaban de presentar ante la Corte Federal de Miami.</p>
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		<title>Carta abierta a la BBC de Londres</title>
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		<pubDate>Fri, 11 Jun 2010 14:45:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miriam Celaya</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Sin Evasión]]></category>

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Nota a los lectores de este blog:
 
El texto que sigue a continuación es extenso; se trata de una réplica a las declaraciones que hiciera en días pasados el corresponsal de la BBC en La Habana, señor Fernando Ravsberg, en el marco de una entrevista que le hiciera su compatriota, el periodista Emiliano Cotelo, durante una [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><strong><a href="http://www.desdecuba.com/sin_evasion/wp-content/uploads/2010/06/fernando_bbc1.jpg"><img class="size-full wp-image-883  aligncenter" title="fernando_bbc1" src="http://www.desdecuba.com/sin_evasion/wp-content/uploads/2010/06/fernando_bbc1.jpg" alt="fernando_bbc1" width="147" height="170" /></a></strong></p>
<p><strong>Nota a los lectores de este blog:<br />
</strong> <br />
El texto que sigue a continuación es extenso; se trata de una réplica a las declaraciones que hiciera en días pasados el corresponsal de la BBC en La Habana, señor Fernando Ravsberg, en el marco de una entrevista que le hiciera su compatriota, el periodista Emiliano Cotelo, durante una reciente estancia de Ravsberg en Madrid. La complejidad de los temas que allí se abarcan y mi total desacuerdo con las opiniones de Ravsberg me impiden expresarme en un post más breve. Advierto, pues, que quienes solo  disfruten de laconismo en las letras no se sumerjan en la lectura de este post y perdonen la incapacidad de esta blogger para callar ante tantas iniquidades.<br />
 <br />
Miriam Celaya González</p>
<p><strong>Carta abierta a la BBC de Londres</strong></p>
<p>Solo soy una entre los millones de terrícolas que hacen uso de la Internet. De hecho, en mi condición de cubana y blogger alternativa, mi acceso a la red es bastante restringido y esporádico. No obstante, siento un respeto sincero por los profesionales de la información a nivel global y considero a la BBC una agencia seria y competitiva. Es justamente por esto que no alcanzo a explicarme cómo es posible que bajo tanto prestigio y tradición exista la posibilidad de amparo para ciertos “periodistas” tan mendaces e inescrupulosos que, violando todo principio ético de la profesión, se dedican a desinformar al mundo, tergiversando la realidad de una nación y, de paso, ofreciendo un servicio (¿gratuito?) a la dictadura más larga que conoce el mundo occidental.</p>
<p>El periodista uruguayo Fernando Ravsberg, corresponsal en La Habana de la BBC, fue entrevistado recientemente en Madrid por Emiliano Cotelo, a propósito del controvertido diálogo iniciado entre el gobierno cubano y la máxima jerarquía de la Iglesia Católica de la propia Isla. Las respuestas de Ravsberg, muchas veces ambiguas y siempre fuertemente parcializadas, transparentan el desprecio que siente por este país y por los cubanos, así como el profundo desconocimiento de la historia de Cuba y de las aspiraciones de su pueblo. Ravsberg no es en esencia un periodista, sino un propagandista del régimen cubano y como tal, detractor a ultranza de la disidencia y del brote cívico que ha comenzado a cobrar fuerzas en la sociedad, sectores muy perseguidos y duramente acosados dentro de la Isla y que se mantienen pugnando por los derechos económicos, políticos y sociales de todos los cubanos pese al hostigamiento y a la represión de que son víctimas, mientras “informadores” como el corresponsal de referencia, o bien miran a otro lado, o prefieren reforzar el discurso oficial fabricando una realidad imaginada.<br />
 <br />
¿Cuál es esa “Cuba” que reporta Ravsberg y qué beneficios obtiene de ello? Solo él podría responder a esto. Ya hemos leído en otras ocasiones sus personalísimos análisis del escenario cubano y sus peculiares versiones de las entrevistas que ha realizado, así que no causa mucho asombro que esta vez el flamante corresponsal de BBC nos pinte una Cuba que los propios cubanos no conocemos y, encima, se extralimite en sus funciones agoreras. Con frecuencia ocurre que algunos extranjeros sagaces como él solo parecen necesitar de algún poco de tiempo en la isla y un par de preguntas que dicen hacer por aquí y por allí, para sentar cátedra en temas cubanos. Es como si el trópico les recalentara el cerebro y perdieran la capacidad de discernimiento. Ahora Ravsberg no solo tergiversa la realidad de Cuba, sino que se revela como todo un experto en sociología y psicología social cubana, fundamentalmente en lo tocante a política y religión. Un análisis de tanto dislate sería en extremo extenso, de manera que creo más oportuno hacer solo algunos señalamientos con el fin de corregir un poco la brújula de este reportero desorientado que, como reza un viejo refrán popular, está en medio del bosque y es incapaz de ver los árboles.</p>
<p>El corresponsal de la BBC asegura que en Cuba el gobierno no le da valor a la disidencia “porque esta recibe dinero del exterior”. Desconozco si este gobierno ha puesto en manos de Ravsberg las pruebas de dichos emolumentos recibidos por “la disidencia”, habida cuenta de que al pueblo cubano nunca se le han servido pruebas concretas de ello, salvo que se puedan considerar así las declaraciones unilaterales de los alabarderos oficiales (y de los extraoficiales, como Ravsberg). Por otra parte, ¿quiénes clasifican como “disidencia” para el avispado corresponsal? Generalmente en ese amplio diapasón se han incluido en Cuba tanto los partidos de oposición como los periodistas independientes, los bloggers alternativos y todo aquel que no se pliegue a las directrices gubernamentales. En ese caso me siento autorizada a desmentir tal afirmación: al menos un nutrido grupo de bloggers  que me son cercanos y yo, entre otros “disidentes”, no recibimos dinero alguno del exterior. El gobierno cubano, en cambio, no solo ha recibido durante decenios todo tipo de recursos (que aún recibe y dilapida), sino que –además- aplica un abusivo gravamen sobre las remesas familiares y sobre cualquier ingreso que reciban desde el exterior los cubanos. Teniendo esto en cuenta, se deduce que el gobierno también se beneficia con los supuestos fondos destinados desde el exterior a la disidencia interna, como seguramente sabe el señor corresponsal de la BBC.</p>
<p>El gobierno cubano no tiene en cuenta a la disidencia, no precisamente porque “reciba dinero del exterior”, sino porque las dictaduras no aceptan ninguna manifestación alternativa, tenga color político o no. El gobierno cubano no reconoce a los partidos opositores, pero tampoco a los periodistas independientes, a las diversas asociaciones de la sociedad civil alternativa ni a los blogger, que ni siquiera somos una organización. La debilidad de los regímenes totalitarios estriba, no obstante,  en ese monopolio absoluto sobre la sociedad, sobre la información y sobre el temor del individuo, por lo cual todo fenómeno alternativo que pueda suponer una fisura en el sistema deviene “disidencia” y debe ser demonizado. Es así que en el discurso oficial (y curiosamente en el de “periodistas” como este señor uruguayo) todos los disidentes “son mercenarios al servicio de una potencia extranjera que nos agrede, nos bloquea y nos hostiliza”.</p>
<p>Ravsberg pretende subestimar la presión internacional sobre la dictadura de la Isla a raíz de la muerte de Orlando Zapata aduciendo que “con excepción del gobierno de Estados Unidos, ningún otro gobierno condenó al gobierno cubano por la muerte de Zapata”. Las críticas de los parlamentos mexicano y europeo, así como las de grupos de la sociedad civil, artistas e intelectuales de numerosos países, no parecen tener importancia para un sujeto que, paradójicamente, toma a Uruguay como ejemplo de tradición democrática. Ni siquiera las discretas declaraciones del Secretario General de las Naciones Unidas, quien lamentó públicamente la muerte de Orlando Zapata, son mencionadas por Ravsberg. Su propio discurso delata su diferenciado sentido de la democracia: si no son los gobiernos quienes directamente emiten la crítica, no existe presión internacional.<br />
 <br />
Otro tema se relaciona con las consideraciones en torno a la política cubana. Ravsberg trata de hacer creer a la opinión pública que en Cuba ha habido un cambio de presidente que supone alguna distinción o cambio en el proceso cubano. En un absurdo símil establece una comparación entre el proceso de sucesión dictatorial cubano (todo un “dedazo”) y las elecciones democráticas uruguayas que colocaron –urnas mediante- a Mujica en el poder a continuación de Tabaré Vázquez. Total, nos dice Ravsberg, ambos (Tabaré y Mujica) son representantes del Frente Amplio, eso implica que el cambio de representante de la dictadura en Cuba “es algo similar a lo que acaba de ocurrir en Uruguay”, puesto que hay una persona diferente en el poder en cada caso. En verdad, se precisa ser muy necio o muy irrespetuoso de la inteligencia ajena para sostener semejante criterio.<br />
Por la misma cuerda floja andan las opiniones de Rasberg durante la entrevista de referencia cuando asegura que “ha habido una serie de cambios en el acceso de los cubanos a los hoteles, lo cual los convirtió en el verano del año pasado en el 10% de las personas hospedadas en los hoteles turísticos, lo cual demuestra también que hay ciertos sectores con buenos ingresos”. Y también la insólita burla al pueblo cubano al decir que “ha habido un montón de cambios en el país que la gente parece no seguir: cambios económicos, reconocimiento de derechos de los ciudadanos, por ejemplo el acceso a internet que estuvo prohibido durante años para los cubanos acaba de ser ratificado legalmente por un decreto como derecho, e inmediatamente se abrieron los cibercafés para que cualquier ciudadano pueda consultar desde el Miami Herald hasta BBC Mundo e incluso El Espectador. Son pasos claves, pasos que no se tienen en cuenta pero que significan, por ejemplo, que el gobierno cubano acepta por primera vez terminar con el monopolio informativo y darle acceso al mundo”.<br />
 <br />
Lo que no dijo Ravsberg es que ciertas páginas web no se pueden consultar desde los cibercafés porque el gobierno ha puesto “presillas” que impiden el acceso y que curiosamente entre las páginas así prohibidas se encuentran las de los bloggers alternativos, lo cual demuestra que las autoridades temen más la divulgación de las noticias y opiniones de los que estamos dentro de la Isla que a toda la prensa extranjera, incluyendo la acreditada en la Isla. Tampoco el corresponsal de la BBC aclaró que tales “derechos” generosamente otorgados por el gobierno no se llegan a generalizar porque ningún salario en Cuba aporta ingresos suficientes para cubrir los precios de hospedaje en los hoteles o para darse el lujo de navegar por Internet en busca de informaciones, salvo que se tenga una fuente alternativa (no legal) de ingresos, familiares o amigos en el extranjero que cubran tales gastos, o se trate de cubanos con permiso de residencia en el exterior o con contratos de trabajo fuera de Cuba. Solo así un cubano se puede permitir semejantes excesos, a contrapelo de la penosa lentitud de las conexiones a la red o del dudoso servicio hotelero que se le brinda. No obstante, cada nacional independiente que se hospeda en hoteles resulta tan sospechoso que su estancia es cuidadosamente controlada por el Ministerio del Interior, con un estricto seguimiento de sus gastos y la cantidad de veces que disfruta de esos hospedajes.<br />
 <br />
Quizás una buena demostración de la voluntad gubernamental para terminar con el monopolio informativo sería desbloquear las páginas web que acogen a la blogósfera alternativa (<a href="http://www.desdecuba.com">www.desdecuba.com</a> y <a href="http://www.vocescubanas.com">www.vocescubanas.com</a>, por ejemplo), o permitir el derecho a réplica de todos aquellos que la prensa oficial ofende y desacredita desde los medios de difusión masiva, para que los cubanos comunes conozcan todos los argumentos sometidos  a debate y formen su propio criterio. Ravsberg no puede ignorar que la prensa cubana jamás ha publicado ni uno solo de los documentos de condena al gobierno dimanados de la opinión nacional o internacional, aunque sí se ha permitido escarnecerlos, de manera que el pueblo solo ha tenido una versión distorsionada y parcial de éstos.</p>
<p>En cuanto a la represión interna y el acoso que se ha mantenido a lo largo de siete largos años contra las Damas de Blanco, esposas de los presos políticos de la Primavera Negra, y que el corresponsal de la BBC atribuye a la indignación del pueblo contra la traición, ¿acaso Ravsberg pretende ignorar que las hordas de furia que han atacado a estas cubanas indefensas durante sus marchas pacíficas de cada domingo son agentes del gobierno cubano, expresamente entrenados por éste para golpear y reprimir cualquier manifestación alternativa de la sociedad civil, sea opositora o no? El señor Ravsberg es, cuando menos,  grosero y vulgar, cuando dice tan cándidamente, en relación con las conversaciones entre las autoridades de la Isla y la Iglesia Católica, que “Hay un antecedente, hace unas semanas cuando el gobierno de Raúl Castro convocó a la Iglesia católica para decirle que autorizaba a las Damas de Blanco, a marchar otra vez libremente por las calles”. En realidad, las Damas nunca pidieron ni necesitaron autorización del gobierno para marchar por la liberación de sus familiares, quienes guardan prisión por ejercer la libertad de expresión para divulgar verdades que finge ignorar el señor Ravsberg; las calles son un espacio que ellas han ganado con su prestigio y su valor, así como han ganado el respeto y la admiración de todos los cubanos decentes. Ellas conquistaron esas calles por sí mismas.</p>
<p>En cuanto a la Iglesia Católica, a la cual se refiere el señor periodista como si se tratase de una secta de parias fugitivos y a la que considera “una institución débil”, le aclaro que es la institución religiosa más fuerte de Cuba, solo que el catolicismo a la cubana no se parece al que se practica en Uruguay o, digamos, en España. En Cuba, los cultos sincréticos de origen africano no han dominado sobre el catolicismo, sino que han dado lugar a una amalgama religiosa particular en la cual es difícil discernir dónde terminan y comienzan los aportes de una y otra creencia; se trata de límites imprecisos porque, por ejemplo, en la práctica cotidiana, los fieles de los cultos de ascendencia africana bautizan a sus hijos en las iglesias católicas siguiendo el ritual cristiano tradicional, colocan ofrendas en esas propias iglesias y muestran respeto tanto a Dios como a Oloffi. Por otra parte, no son pocos los que se declaran católicos y ponen ofrendas a los orishas o consultan al babalawo. Nunca los estudiosos de las ciencias sociales en Cuba se han arriesgado a decir que “la mayor parte de los cubanos profesa una fe afrocubana conocida como santería”, como se atreve a asegurar el audaz Ravsberg, que-a juzgar por sus planteamientos-  parece haber pasado mucho tiempo en Cuba haciendo alguna encuesta de alto valor estadístico para asegurar esto (¡lo que se ha perdido el Instituto Nacional de Antropología por no tenerlo en su plantilla!), así como para sostener que la Iglesia Católica cubana “No es una institución fuerte en el sentido de tener muchos adeptos, muchos seguidores. Es una religión minoritaria” y que, a pesar de ello “tiene una alta influencia social” (entonces, ¿en qué se basa esa influencia?).<br />
 <br />
No quiero concluir sin proponer al corresponsal Ravsberg que quizás sería recomendable que pasee un poco menos por La Habana y se sumerja en textos sobre la historia de Cuba a fin de evitarse emitir criterios disparatados; la ignorancia voluntaria no es un adorno, así que no es bonito que la exhiba tan impúdicamente. Cuando este señor asegura que “Cuba es un país que prácticamente nunca fue independiente, al final de la colonia española entraron tropas de otro país, el primer presidente lo puso Estados Unidos, y después prácticamente no tuvo una historia democrática…”, está omitiendo una rica historia republicana en la que se consolidaron fuertes valores democráticos y una institucionalidad civil que permitió el nacimiento de una Constitución en 1940 que fue de las más avanzadas de su tiempo. Ravsberg ignora que los gérmenes de la vocación democrática cubana nacieron fundidos con los albores de la nacionalidad, cuando todavía éramos una colonia (como lo fueron todas las naciones de Hispanoamérica, incluyendo Uruguay), y que se acrisolaron en el siglo XIX en el pensamiento de José Martí, el más democrático de todos los cubanos. Medio siglo de dictadura y de temor latente impiden que este pueblo se manifieste; por eso los cubanos no siempre se atreven a expresarse, por eso cuando se expresan con libertad son encarcelados, por eso cualquier falso corresponsal divulga lo que se le antoja sobre Cuba, siempre que lo que diga esté a tono con la línea del gobierno, so pena de perder su acreditación. El día que Cuba sea libre, quizás el propio Ravsberg se sorprenda de la vocación democrática de los cubanos. Solo que ese día tendrá que esforzarse por ser un periodista de verdad.</p>
<p>Lamento, por último, haberme extendido demasiado en comentar lo que muchos quizás considerarían un exceso de atención que el corresponsal de la BBC no merece, pero no se trata de él: los cubanos ya hemos sufrido suficiente daño por más de 50 años para, encima, tener que enmudecer ante las ofensas y el desprecio de un parásito de la prensa. No hablo en nombre de los cubanos en general, que nadie me ha autorizado ni tengo mérito para tanto, sino en nombre propio, porque –al igual que los bloggers y periodistas independientes a quienes llamo mis compañeros de ruta- cada día corro el riesgo de sufrir la represión por divulgar las verdades de mi país mientras la orgullosa insolencia de Ravsber se contonea impune en medio de mi pueblo. Hablo, también, porque como el propio señor Ravsberg conoce, la inmensa mayoría de los cubanos ignora la cantidad de desatinos que sobre ellos se está divulgando por parte de este “periodista”, al cual, con toda seguridad, han acogido con la hospitalidad y el afecto de los que no es digno. No tengo tampoco autoridad ni cualidades para dictar pautas a la BBC, pero soy del criterio de que una agencia que nació en fecha tan remota como 1923 y que ha prestado invaluables servicios a la humanidad como fuente fidedigna de información, incluso durante las cruentas circunstancias de la última conflagración mundial del pasado siglo, debería ser cuidadosa a la hora de seleccionar a sus corresponsales: en el caso de La Habana, la BBC está pagando en metálico por la perpetuación de la mentira. Es algo indigno.<br />
Perdonen por su tiempo, espero que, después de todo, Fernando Ravsberg  sea solo un pequeño y lamentable error.</p>
<p>Miriam Celaya González<br />
Blog Sin EVAsión.<br />
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		<title>El pulgar del César</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Jun 2010 14:34:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miriam Celaya</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Sin Evasión]]></category>

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Transcurrida más de una semana desde que se diera a conocer el inicio de las “conversaciones” entre el gobierno cubano y la alta jerarquía de la Iglesia Católica, el único paso positivo parece haber sido el traslado de seis presos políticos a cárceles ubicadas en sus propias provincias. Se dice también que algunos de los [...]]]></description>
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<p>Transcurrida más de una semana desde que se diera a conocer el inicio de las “conversaciones” entre el gobierno cubano y la alta jerarquía de la Iglesia Católica, el único paso positivo parece haber sido el traslado de seis presos políticos a cárceles ubicadas en sus propias provincias. Se dice también que algunos de los más enfermos están recibiendo atención médica. En la actual situación de los presos políticos, ambas medidas podrían señalar una discreta mejoría de sus condiciones, pero resultan de todo punto insuficientes y extremadamente lentas con respecto al objetivo final de la resistencia cívica de las Damas de Blanco y de Guillermo Fariñas: la liberación definitiva.<br />
 <br />
El diálogo entre el gobierno y la alta jerarquía católica transcurre (si es que lo hace) en medio del más absoluto misterio, mientras Guillermo Fariñas continúa en huelga de hambre y sed internado en un hospital de Santa Clara y su salud se agrava por momentos.  No hay un verdadero interés oficial en ofrecer el menor gesto que sugiera la solución del conflicto. De un lado, las autoridades evitan mostrar cualquier signo de debilidad o de cuestionamiento de su poder, en tanto el alto clero tampoco se permite brindar informaciones que arrojen alguna luz sobre eventuales planes o progresos en esas conversaciones.<br />
Entre tanto, el fin de semana último las autoridades detuvieron arbitrariamente a un grupo de disidentes y periodistas independientes, entre ellos varios activistas de apoyo a Guillermo Fariñas, que se dirigían a una reunión pacífica. Al interior de la Isla se ha mantenido también el acoso permanente a los periodistas independientes y bloggers, así como a pequeños grupos de la oposición y de la sociedad civil alternativa. El mensaje gubernamental a los desobedientes reproduce el mandato de siempre: “No les vamos a permitir…”, en lo que constituye la más clara señal de que la intolerancia y la represión no han cedido un ápice.<br />
 <br />
Recientemente a Fariñas se le ha retirado el servicio de aire acondicionado en su habitación de hospital con la evidente intención de hacer proliferar bacterias que acaben de precipitar un desenlace fatal para su vida; en tanto a los trabajadores del  propio centro en que se encuentra ingresado y a numerosos núcleos del partido comunista de la ciudad de Santa Clara se les ha informado que “ese contrarrevolucionario” va a morir porque está muy débil y enfermo, y “está chantajeando al gobierno con demandas absurdas, como servicio de Internet”. Esas y otras muchas falacias se están propalando entre la población desinformada a fin de preparar a la opinión nacional de cara a la eventual muerte de Fariñas.</p>
<p>Es evidente que R. Castro y los suyos no están dispuestos a mostrar voluntad, por mínima que esta fuera, para la apertura política o el reconocimiento de libertades cívicas, tampoco darían a la disidencia la oportunidad de anotarse un punto. Saben bien lo que significaría ceder un palmo en la arena política nacional y, en consecuencia, prefieren pagar el precio que les imponga en la opinión internacional la muerte de otro huelguista. Colateralmente, con la muerte de Fariñas se enviaría  un mensaje de advertencia oficial que desestimule cualquier otra iniciativa de huelga.<br />
 <br />
Todo parece indicar que en los recintos palaciegos, lejos de la presencia de sotanas, de los inciensos religiosos y de los reclamos de la disidencia, ha habido algún conciliábulo de los patriarcas de la casta verde-olivo y el César, voluble y caprichoso, ha volteado el pulgar hacia abajo. Si lamentablemente así fuera, lo que habrá pretendido el gobierno con estas falsas negociaciones sin negociadores es una doble jugada que le permita un tiempo extra, quizás para implementar algunas pequeñas medidas económicas  que den un respiro a la gente –y de paso al gobierno- en medio de la aguda crisis que se está viviendo, y a la vez mantener el más férreo control político y social, o quizás otros movimientos de acomodo para el régimen, que todavía no se han filtrado a la luz pública. El doble juego, en fin, de quien conoce y maneja todas las fichas.</p>
<p>La habitual lentitud de los eventos, por una parte,  sumado a lo inocuo de las concesiones y al no reconocimiento de la disidencia interna, por el otro, enrarece el clima político dentro de Cuba, pese al poco relieve que tienen las propuestas alternativas. Al menos en el tiempo que ha transcurrido desde el inicio de la Operación Sotana no ha sucedido nada que justifique las expectativas  de los momentos iniciales. Ninguna de las demandas de los presos políticos, de las Damas de Blanco y de Guillermo Fariñas ha obtenido una respuesta satisfactoria; la Iglesia guarda el silencio de los sepulcros y el gobierno sonríe socarrón sobre la mesa de negociaciones mientras, ladinamente y bajo el mantel, le serrucha las patas.</p>
<p>Foto: Imagen tomada de Internet</p>
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		<title>A mí no me crean, pero dicen…</title>
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		<pubDate>Tue, 01 Jun 2010 14:33:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miriam Celaya</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Sin Evasión]]></category>

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La impaciencia y el desgaste por las presiones que se imponen en la vida cotidiana del cubano comienzan a reflejarse ya en las más disímiles formas. Algunas de estas formas traen implícitas connotaciones que rayan con la sedición –o son, en efecto actitudes sediciosas “de baja magnitud” –; otras tienen ribetes casi humorísticos. Como la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://www.desdecuba.com/sin_evasion/wp-content/uploads/2010/05/5s.jpg"><img class="size-full wp-image-871  aligncenter" title="5s" src="http://www.desdecuba.com/sin_evasion/wp-content/uploads/2010/05/5s.jpg" alt="5s" width="415" height="300" /></a></p>
<p>La impaciencia y el desgaste por las presiones que se imponen en la vida cotidiana del cubano comienzan a reflejarse ya en las más disímiles formas. Algunas de estas formas traen implícitas connotaciones que rayan con la sedición –o son, en efecto actitudes sediciosas “de baja magnitud” –; otras tienen ribetes casi humorísticos. Como la prensa oficial no publica jamás ningún elemento que pueda transparentar los conflictos al interior de la Isla de la Utopía, todas estas situaciones y rumores tienen el denominador común de convertirse en “noticias” que se transmiten oralmente, muchas veces adornadas, enriquecidas o hiperbolizadas por quienes las transmiten, quienes pocas veces son testigos presenciales de los hechos… como es mi caso.<br />
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Sin embargo, tan primitivo sistema noticioso ha demostrado poseer dos rasgos característicos fundamentales: 1) Eficacia en difundir con celeridad los acontecimientos y 2) La naturaleza esencialmente veraz de lo narrado. Rasgos éstos que lo colocan en la preferencia del cubano de a pie, por encima del encartonado e irrespetuoso periódico Granma y del sensiblero Juventud Rebelde. Algunas de las noticias que nos llegan casi a diario por esta vía se pueden confirmar, en tanto otras quedan en lo anecdótico; pero en todos los casos, la expectación que transmiten y el interés con que se reciben evidencian la creciente tensión social y una suerte de compás de espera. Ahora no se trata de que la gente aguarde a “que pase algo”, sino que realmente “están pasando cosas”, y eso acicatea el interés y la esperanza. La inconformidad con el estado de cosas y la frustración largamente contenida parecen estar cediendo paso a pequeñas, pero sostenidas acciones concretas.</p>
<p>Para recapitular esto, pueden servir unos pocos ejemplos de los últimos días, como la rebelión pacífica de los estibadores en los muelles de La Habana que –se dice– se negaron a cargar un barco con arroz destinado a Haití aduciendo la escasez de ese cereal para los propios cubanos. Sobre este rumor hay varias versiones: que en realidad los portuarios están en una especie de huelga de brazos caídos porque no se les está pagando lo que les corresponde, que “no hay dinero” para los pagos a los portuarios y se les pide que trabajen a fuerza de conciencia revolucionaria –a lo que éstos se niegan–, y otras variaciones por el mismo estilo. La realidad que subyace es que hay descontento y enfrentamiento entre los estibadores del puerto de La Habana y las autoridades, así como una súbita carestía del arroz en los últimos meses, que hasta hace poco se podía adquirir en numerosos mercados al precio de 3.50 pesos cubanos corrientes por libra y en la actualidad solo se puede encontrar, con dificultad, en el mercado subterráneo  a precios que fluctúan entre los 10 y los 14 pesos por libra. Los precios en el campo son ligeramente menores, pero en la actualidad hay serios aprietos para encontrar ese arroz que completa la insuficiencia de los “subsidios” de la cartilla de racionamiento. Es sabido que el gran consumo de arroz en la mayoría de las familias cubanas responde a la deficiencia alimentaria general: a falta de proteína animal y de vegetales que eleven el nivel nutricional, la opción es, entonces, consumir mayores cantidades de arroz con frijoles y alguna vianda acompañante, la dieta más socorrida de las mesas pobres en Cuba, es decir, de la mayor parte de las mesas cubanas.<br />
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Otra información, que podría resultar jocosa si no fuera por la gravedad del problema que refleja, es la golpiza que una abuela furibunda propinara a una maestrita emergente en pleno matutino escolar de una primaria de Centro Habana, debido a que ésta había pegado a su nieto con una tabla. Se dice que la iracunda abuela se personó llevando al niño de la mano y allí, ante los ojos atónitos de maestros y alumnos, la emprendió también con una tabla contra la atrevida. Cuentan que, no contenta con esto, la abuela se dirigió a levantar una acusación contra la “maestra” por maltrato físico a menores. Este es uno de los muchos dramas que se han producido desde que se implementara el sistema de maestros emergentes, en virtud del cual, después de un par de cursillos acelerados de “Pedagogía”, se colocaba a cualquier chiquillo semi-analfabeto, disfuncional  y a veces marginal, al frente de un aula.</p>
<p>Sin embargo, la información más elocuente es la que refiere el grupo de jóvenes que a plena luz del día desplegaron ciertos carteles prohibidos en la escalinata del Capitolio. Los textos eran alegóricos a Pedro Luis Boytel, cuya muerte en prisión ocurrida décadas atrás fue convenientemente silenciada por este gobierno; a Orlando Zapata Tamayo, detonante de la actual crisis política que ha obligado al gobierno a dialogar con la alta jerarquía católica de la Isla a fin de buscar una salida negociada al conflicto de los presos políticos, de las Damas de Blanco y  de Guillermo Fariñas; entre otros. Los carteles fueron exhibidos abiertamente ante la mirada de cientos de turistas y transeúntes cubanos, Fue coreada también, durante el acto, la palabra maldita: “¡Libertad, libertad, libertad!”, tanto por los manifestantes como por una buena parte de los presentes. Que dicha acción fuera posible en un escenario donde pululan los policías con sus perros y las patrullas de uniformados y a solo unos metros del tribunal provincial que tantas sanciones ha impuesto a protestones tan atrevidos como éstos jóvenes, es sorprendente, salvo que haya orientaciones superiores expresas de no reprimir. El “pueblo indignado” no se presentó tampoco. Este año las autoridades han sido suficientemente criticadas en todo el mundo por el irrespeto a los derechos humanos en Cuba: hay que lavarse un poco la cara para enmascarar la mugre.</p>
<p>De todas maneras, por si acaso, yo suelo aguzar los cinco sentidos cada vez que alguien cerca de mí, con tono de complicidad, pronuncia la manida pero efectiva frase: “A mí no me creas, pero dicen…”. Siempre trae detrás alguna bola interesante.</p>
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		<title>Bye, bye, maestros emergentes</title>
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		<pubDate>Fri, 28 May 2010 14:32:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miriam Celaya</dc:creator>
		
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<p>Aunque no ha sido oficialmente reconocido, incluso para el gobierno cubano quedó claro que la creación de “maestros emergentes”, una de tantas descabelladas pesadillas surgidas del magín del señor F para cubrir el déficit de maestros en escuelas primarias y secundarias, fue otro rotundo fracaso. Y es que el magisterio es una profesión que no admite improvisaciones. Así pues, acompañados con el suspiro de alivio de la abrumadora mayoría de muchos  padres atribulados por el futuro de sus hijos en manos de tales “educadores”,  los maestros emergentes en breve desaparecerán del escenario con la misma precipitada urgencia con que aparecieron, como corresponde a una auténtica emergencia.</p>
<p>Por una parte el colapso económico que se agrava constantemente, y por otra los catastróficos resultados de múltiples años de experimentos fallidos en materia de educación, hoy fuerzan a tomar acciones que contradicen y eliminan, por desatinados e inoperantes, los delirantes proyectos originales de F. El año pasado conocimos con alegría de la paulatina desaparición de las Escuelas en el Campo, medida que no respondía a un gesto de progreso gubernamental, sino que fue resultado de la incapacidad de la economía para soportar tamaño gravamen. De cualquier manera, significaba el final de otro experimento macabro que había separado de sus hogares a varias generaciones de adolescentes cubanos para ser adoctrinados en una ideología que ha mostrado claramente la capacidad de anular al individuo.</p>
<p>La suma de tanto descalabro continuado trajo como consecuencia la desastrosa disminución de la calidad de la enseñanza, la desaparición de valores morales imprescindibles (tales como la honradez, la ética, la decencia, el respeto, la buena educación), a la vez que ha entronizado la vulgaridad, la grosería, la indisciplina, el fraude, el libertinaje y el irrespeto como normas cotidianas de comportamiento en amplios sectores del profesorado y el estudiantado de los niveles primario y secundario fundamentalmente. Los maestros emergentes fueron el puntillazo final que remataría la obra destructiva de varias décadas, durante las cuales los mejores valores transmitidos a los niños y jóvenes dimanaron de los hogares y de las comunidades cristianas que se encargaron de cultivar aquello que el Estado parecía empeñado en destruir.</p>
<p>Recientemente el Granma (miércoles 12 de mayo de 2010, pág. 3) nos informó con detalles que “se retoma la formación de maestros primarios y educadoras de círculos infantiles, en las escuelas pedagógicas que se abrirán en cada provincia con alumnos egresados de noveno grado”, como “una manera de ser consecuentes con el ideario pedagógico de José de la Luz y Caballero, quien consideraba al maestro primario piedra angular de todo el sistema educativo”. Finalmente, volvemos  al punto por el que se comenzó esta saga y que nunca debió abandonarse. Las autoridades, esta vez inspiradas en el espíritu de un pedagogo y no en la voluntad de un autócrata, al parecer se proponen rescatar una tradición pedagógica cuyos gérmenes se remontan a la época colonial, cuando hubo maestros de la talla de Félix Varela, el propio Luz y Caballero y Rafael María de Mendive, por solo mencionar tres  destacados ejemplos; tradición que se mantuvo durante todo el período republicano desde Enrique José Varona, e incluso hasta varios años después de 1959.</p>
<p>Se reabrirá pues, como plantel para formar maestros, la antigua Escuela Normal de La Habana, que ahora tendrá otro nombre, pero cuyos profesores estarán –como todos los del resto de las escuelas de su tipo en el país– bajo la asesoría metodológica de las Universidades de Ciencias Pedagógicas con el fin de garantizar la calidad de la enseñanza, en tanto los estudiantes egresados “tras haber adquirido mayor madurez y los conocimientos necesarios”, habrán permanecido durante cuatro años formándose como maestros y realizando simultáneamente las correspondientes prácticas docentes ; “solo al recibir su título, estarán en condiciones de incorporarse a las aulas”. Todo lo cual me parece muy bien; un retorno al pasado que en este caso constituye un gran paso de avance.</p>
<p>Sin embargo, no es suficiente. La crisis educacional es solo un fragmento de la crisis estructural que vive todo el sistema sociopolítico cubano. La reapertura de escuelas pedagógicas, el control de la calidad de la enseñanza y el rigor de la exigencia, por sí solos, no revertirán la situación actual. Será preciso seguir transformando todo el sistema, no solo en la esfera educativa, para eliminar los factores que condujeron al calamitoso estado de la educación en Cuba. Habrá que crear condiciones materiales que hagan de la docencia una profesión decorosa; elevar los salarios; incorporar la cívica en los planes de estudio; transformar la realidad cubana para poder forjar individuos libres, honrados y laboriosos; y recuperar la dignidad de la profesión del maestro, para que éste pueda ser lo que propugnara el más conocido aforismo de Luz y Caballero: “un evangelio vivo”, detalle que, extrañamente, omite el articulista de Granma.</p>
<p>Foto: Orlando Luis</p>
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