sin EVAsión

un blog con antifaz provisional, pero con voluntad permanente


desde La Habana

Higiene no es salud

Abril 15th, 2008

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 Por Eva González, La Habana

Como ha venido ocurriendo en los últimos años, el dengue reinicia su temible ciclo por la ciudad con la aparición de los primeros casos. Cierto que todavía no se reportan oficialmente en los medios de prensa, pero la alarma oficial se refleja en el incremento de las visitas de los diferentes agentes de la campaña antivectorial (o de “la gente del mosquito”, como suele llamárseles) y de los estudiantes de medicina encargados de las encuestas (“¿Ha habido casos de fiebre en este núcleo?”, “Si así fuera, acudir de inmediato al consultorio médico”). Claro que, en principio, eso no está nada mal. Es positivo mantener controles sobre los focos y sobre los casos que surjan para evitar la epidemia. Sin embargo, tamaño despliegue contrasta una vez más, con la permanente falta de higiene de la ciudad, con la acumulación de agua en los baches y tupiciones de las calles –sobre todo en los barrios más densamente poblados- y con los depósitos de basura casi permanentemente repletos y hasta derramados en calles y aceras.
Curiosamente, muchos de estos focos infecciosos están situados cerca de establecimientos donde se venden alimentos, como es la esquina de Jesús Peregrino y Santiago, en Centro Habana, donde confluyen un agromercado, una guarapera y hasta un consultorio del médico de la familia. En la esquina opuesta, Marqués González y Jesús Peregrino, justo al pie de otro consultorio, otro bache de aguas albañales se ha ganado un lugar permanente en la geografía del propio municipio.
No menos asquerosos son los colectores gigantescos, dicen que de fabricación china (¡vaya casualidad!), que acumulan durante días enormes cantidades de desechos de todo tipo, haciendo las delicias de ratas y cucarachas.
Nada, que los muchachos de los mosquitos tocan a la puerta para, al menos, crear en la población la idea ilusoria de que –aún sin higiene en la ciudad- las buenas intenciones de las autoridades mantienen nuestra salud a salvo.

Abril 14 de 2008

Apologética de China

Abril 15th, 2008

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Por Eva González, La Habana

Desde hace un tiempo a los cubanos de la Isla nos están haciendo digerir China por cucharones. Ya desde hace cierto tiempo la TV cubana ha venido transmitiendo por uno de sus 4 canales nacionales un espacio llamado Mirando China, dirigido evidentemente a que los chinos –y, sobre todo “lo chino”- no nos parezca tan extraño, ajeno o lejano. Ahora todo lo chino es punto menos que maravilloso: su cocina, sus danzas, música (¡¡¡ !!!), sus productos, sus dirigentes políticos, su colosal desarrollo, su cultura en general.

Esa suerte de adoctrinamiento de conciencia se ha visto reforzado por la entrada masiva de efectos electrodomésticos, computadoras y hasta ómnibus, de fabricación china. Estos últimos, que constituyen un alivio para el maltrecho parque automotor del transporte público, al menos en La Habana, incluso ya han comenzado a ensamblarse en Cuba. Claro, que estos beneficios constituyen una deuda que nos compromete, no solo en el sentido material y financiero del asunto, sino en el político. Es por eso que en Cuba la prensa, que nunca menciona ni explica –por ejemplo- en qué consistieron los hechos de la plaza de Tiannamen, se ha erigido en defensora de los derechos imperiales chinos. Ahora los cubanos debemos apoyar la causa china en Tíbet como en Taipei. Todo lo que el gobierno chino considere suyo, pues lo es, aunque los cubanos no sepamos a ciencia cierta la historia de cada región, la naturaleza de sus conflictos ni –muchísimo menos- lo que acontece en torno a ellos.

Sin embargo, habrá que tener cuidado: si tomamos a Tíbet como ejemplo podemos concluir que los chinos son de los que llegan para quedarse y para apropiarse. Y sabemos que son excluyentes, como lo fueron también aquí los ocupantes rusos de los años 70 y 80 del pasado siglo. Los chinos, cuyos primeros inmigrantes llegaron a la Isla desde la etapa colonial, nunca se insertaron realmente en la sociedad. Todavía en la actualidad los pocos chinos nativos que entraron durante la etapa republicana suelen tener sociedades bastante cerradas y hasta hablan entre sí en su propia lengua, para que no los entendamos. Entiéndase que realmente no tengo nada contra los chinos por el mero hecho de que lo sean; pero ante la realidad actual no puedo menos que sobresaltarme un poco cada vez que cruzo bajo la enorme puerta china que hiciera construir a la entrada del barrio de ese nombre el Historiador de nuestra ciudad.

Abril 12 de 2008 

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Por Eva González, La Habana

Siempre que circulo por las calles del Casco Histórico de La Habana Vieja, me llama la atención la cantidad de solares yermos y otras áreas, convertidos por la maravilla de la restauración en bellos parques sombreados y llenos de verdor, con senderos de lajas de piedra e incluso –en ciertos casos- con esculturas y fuentes. Es cierto que algunas de esas pequeñas plazas, verdaderos oasis en medio de la aridez citadina, son espacios de circulación pública o de libre acceso a la población, aunque éstos son minoría.
Sin embargo, otros constituyen la sublimación del absurdo al exhibir entre rejas y cerrojos, no solo la manifiesta voluntad de impedir el acceso a ellos, sino la negación de la esencia misma de la función social del parque en sí. Me estoy refiriendo en particular al parquecito infantil que se localiza en la calle Cuba, entre Amargura y Teniente Rey. Allí, fuertemente custodiados por rejas y vigilantes uniformados, toman el sol o reposan a la sombra de los árboles del lugar, un conjunto de aparatos originalmente concebidos como medios de esparcimiento y recreación para niños pequeños.

El cuadro que se ofrece, por sí solo, es una invitación al disfrute, sea de los niños o de sus mayores: coloridas canales, columpios y estructuras variadas para el ejercicio de los pequeños, así como bancos a la sombra para comodidad y descanso de los mayores mientras velan por los chiquillos. Pero no. Mi experiencia personal me ha demostrado que el parque es una tentación inalcanzable, una especie de “museo del recreo infantil”, porque todas y cada una de las veces que he pasado por allí (que no son pocas) y en diferentes horarios diurnos, dicho parque permanece vacío, silencioso y rigurosamente cerrado al público.

En contraste, en la misma cuadra y en las aledañas, pueden verse grupos de chiquillos de diferentes edades jugando en el peligro de la calle, sin protección del tráfico, distrayéndose con cualquier cosa, de cualquier manera, retozando, porque la infancia es una brevísima etapa de juego y disfrute en la que cada niño procura la felicidad a toda costa. Tienen el parque frente a sus ojos, pero no pueden hacer uso de él. Es posible que los parques y las rejas no estén, entonces, destinados a nosotros, los pobladores de la ciudad, su alma y su razón de ser, sino al conjunto cosmético que mostramos al turista: tenemos una ciudad cuyos funcionarios se preocupan porque existan espacios adecuados para la recreación infantil… Y si algún majadero foráneo pregunta por qué este parque está vacío, se le puede decir que durante el día nuestros niños están en las escuelas o círculos infantiles, como debe ser. ¡Faltaría más!

Abril 7 de 2008

Granpa

Abril 1st, 2008

Un colega cercano con el que suelo intercambiar noticias y otros cotilleos, sostiene que Cuba es el único país en el mundo cuyo principal periódico, órgano oficial del partido comunista y, por tanto, vocero gubernamental, tiene el ridículo nombre de “abuelita”. En efecto, “Granma”, palabra  que perpetúa la memoria del yate que tantos males –entonces potenciales- nos trajera desde Tuxpan, es la contracción del vocablo inglés grandmother.
De esta manera, abuelita, -un término que generalmente suele antojársenos como el resorte que nos mueve los más gratos y tiernos recuerdos de infancia- es utilizado en la Isla para designar las páginas del mandato supremo, de lo impuesto, de lo inapelable.
Sin embargo, con el paso de los años ya no parece tan descabellado el nombre de este periódico: desde hace algún tiempo su menú principal han sido justamente los devaneos de un abuelito. Cierto que no se trata, ni remotamente, del modelo de abuelito que más o menos todos nos representamos; pero por muy árido, desabrido, admonitorio o ceñudo que resulte y por muy sinvergüenza o desalmado que sea, no deja de ser un abuelo, así que, al menos, ya se va relacionando el nombre del periodicucho con su principal y permanente “colaborador”.
Desde sus magras páginas, el abuelito nos hace cuentos y rememora gloriosas anécdotas (donde él mismo suele ser el protagonista, el profeta y el juez), selecciona aquello que sus “nietos” debemos saber y nos asombra con el brillo enceguecedor de su sapiencia.

En sus últimas entregas ha venido dando muestras de un sorprendente sentido práctico: a fin de no repetir, y sobre todo para evitarse fatigas inútiles, ha decidido hacer sus entregas intelectuales a partir del sencillo método de “corta y pega”. Es así que acude a los cables publicados en Internet por numerosas agencias de prensa y que ya muchos hemos leído, corta el fragmento que considera oportuno y lo pega en medio de sus comentarios personales. Eso sí: siempre cita la fuente, ofreciéndonos con esto, adicionalmente, una bella lección de ética y modestia. De todas formas, son precisamente sus comentarios la porción más interesante, el meollo del documento, la clave de su lucidez. Si alguien lo duda, solo tiene que acudir al primer párrafo del que fuera publicado en el Abuelita, el pasado martes 18 de marzo de 2008. Allí dice textualmente:

“Las agencias cablegráficas transmitieron rápido. Las noticias no son risibles, pero sí irónicas. Cada cual dijo lo suyo. Hubo competencia, es decir, compitieron.” Antes de este, solo recuerdo un enunciado igual de sagaz, fruto de la inteligencia y la resaca de un afamado deportista, que declaraba algo así como la técnica es la técnica y sin técnica no hay técnica.

Si un periódico con alcance internacional publica un documento como el de referencia, sin que se realice ni una corrección, entonces el autor, sin dudas es el dueño; ergo, el Granma es del abuelito.
 
Es por esto que, teniendo en cuenta que desde hace más de 18 meses se han exacerbado sus seniles desvelos, conocidos bajo el modesto rubro de “reflexiones”; que el anciano en cuestión escribe y publica allí impunemente lo que le da la gana y que esto –con unos u otros colores- ha venido ocurriendo desde siempre, nada más justo que renombrar el espacio. El órgano oficial del partido comunista, en lo sucesivo (y hasta que Dios, ¡ay, tan tolerante!, quiera) debe comenzar a llamarse Granpa (abuelito), para que concuerde en género con el propietario del espacio. Juro que esta es una propuesta inocente.

Una declaración indecente

Abril 1st, 2008

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Entre los días 19 y 21 de marzo de 2008, tuvo lugar en La Habana un denominado Encuentro de Cubanos residentes en el exterior contra el Bloqueo y el Terrorismo, cuya Declaración Final fue publicada en el Granma el sábado 22 de marzo.
Desde su primer párrafo, la Declaración de marras exhibe un absoluto irrespeto por todos los cubanos que aspiramos a la democracia y a la libertad, residan dentro o fuera de la Isla, cuando enuncia: “Nosotros, cubanos residentes en el exterior, comprometidos con nuestra Patria y la valiosa obra de la Revolución, unidos por una vocación patriótica y martiana, nos hemos reunido en La Habana durante los días 19, 20 y 21 de marzo con el propósito de intercambiar criterios  y experiencias sobre las mejores formas de expresar, en el actual momento histórico, nuestro compromiso con la patria y la continuidad de su proyecto revolucionario iniciado en 1959.”

Cabe preguntarse por qué estos “cubanos” se fueron del país y por qué no honran su compromiso con la revolución regresando a la Patria que con tanto celo defienden desde afuera de las acechanzas injerencistas de los Estados Unidos y de la Unión Europea, territorios donde encontraron residencia y trabajo con el cual ganarse decentemente la vida, posibilidades de las que carecemos los cubanos de adentro. Ellos son, sin dudas, representantes de los heroicos combatientes de la seguridad del Estado, diseminados alrededor del mundo.

La declaración no deja pasar la oportunidad de asegurar “A nuestro querido Comandante Fidel, cuyo inigualable ejemplo ha sido, es y será el faro de nuestra lucha, el compromiso de defender la obra de la revolución dondequiera que nos encontremos” (¿quién lo duda?). Y culmina con una lista de exigencias que debió redactar el mismísimo Felipe Pérez Roque y revisar el “compañerito” que se mantiene en falso retiro. Allí se demanda el levantamiento del bloqueo, del Plan Bush y la derogación de la Ley de Ajuste Cubano; “la eliminación de toda restricción que impida a los cubanos residentes en EEUU, la posibilidad de visitar libremente nuestro país y mantener vínculos con sus familiares en Cuba.”, el cese de todas las acciones terroristas desde los Estados Unidos; la “liberación inmediata de nuestros Cinco hermanos, injustamente secuestrados” y la eliminación definitiva de las sanciones de la Unión Europea y de la  Posición Común. Más allá de algunas exigencias que pueden considerarse justas, se trata del mismo discurso del gobierno: no incluye el derecho de los cubanos del interior de la Isla a salir y entrar libremente, como tampoco el de los cubanos del exterior a regresar o a invertir su capital en negocios dentro de Cuba; olvidaron también exigir la libertad de centenares de presos de conciencia que permanecen recluidos en pésimas condiciones en las cárceles de la revolución, por el sencillo “delito” de pensar diferente y de expresar sus ideas.

La Declaración Final de este grupo de agentes constituye una provocación a los cubanos de pensamiento libre y a la larga y dolorosa diáspora de la Nación, así como una ofensa a la inteligencia del pueblo. Su vergonzosa presencia aquí es la propuesta de continuidad de las divisiones entre los cubanos y de la beligerancia como estrategia de sostén del régimen. Sin embargo, como en definitiva ellos no mueren por la revolución, sino que viven de ella, habremos de asistir a su fracaso. Para entonces tendremos que tomar precauciones: es sabido que los gérmenes oportunistas no se extinguen; mutan.

Marzo 23 de 2008

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A estas alturas del partido ya todos los lectores seguramente conocen que nuestra página (desdecuba.com) y todo su contenido ha sido digamos “obstaculizada” para lectores cubanos. Como estoy en Cuba (soy del reducido grupo encargado de apagar la luz cuando acaben de salir todos los cubanos de la Isla), también yo he estado imposibilitada de acceder a mi blog y actualizarlo, así que aprovecho esta oportunidad para aclarar que –aunque las actualizaciones sean más irregulares ante la imposibilidad de entrar al sitio desde los escasos ciber disponibles en La Habana- me mantendré a la espera de estas y otras oportunidades que con seguridad se presentarán, para seguir escribiendo aquí. Es en lo único que entiendo al expresidente cubano que “renunció” en febrero último (“resistir, resistir, resistir”), solo que no lo hago desde su bando. ¿O debería decir “banda”? Porque, en esto de bloquear las comunicaciones en la era de la informática, sus secuaces se comportan como verdaderos bandidos.

Los “otros demonios” son esos que han sido entrenados por el régimen para agredir con insultos lo que no son capaces de rebatir con argumentos. Me refiero puntualmente a las ofensas que dirigen a Yoani Sánchez en su magnífico blog “Generación Y” y a otros similares que tienen la valentía de confrontar al sistema. Alguien dijo una vez que la injuria daña más a quien la profiere que a quien la recibe. Nada más cierto y vigente. Pero en el caso particular de Cuba, tales injurias tienen también otras connotaciones: son la expresión verbal de un mal disimulado miedo, son un acto de vulgar cobardía y, por tanto, manifestaciones inequívocas de debilidad. Son, en fin, el reconocimiento tácito de que los blogs representan un peligro para ellos.

Sin embargo, ya no es posible silenciar las voces desde Cuba. Mañana pudieran no existir nuestros blogs, pudieran no ser nuestros espacios, pero lo quieran las autoridades o no, se están multiplicando voces y espacios en defensa del derecho a expresar nuestros criterios y esperanzas. Sabemos que desde ahora y en lo adelante habrá cada vez más sitios como estos y más cubanos dispuestos a opinar. Nuestros lectores desde fuera de Cuba pueden ayudar a que más cubanos de acá consigan leernos, enviando algunos de nuestros textos a las direcciones electrónicas de sus familiares y amigos de la Isla. Es una petición de apoyo para conjurar los maleficios cibernéticos de censores y demonios. Gracias. 
 Marzo 29 de 2008

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El mes de marzo ha estado signado por numerosos rumores de cambios. Reportes de la prensa extranjera han estado dando cobertura a un hipotético levantamiento de prohibiciones por parte del gobierno cubano en cuanto a la venta de computadoras y otros equipos –hasta ahora vedados a los cubanos-, y a la venta de insumos a los campesinos a fin de impulsar la producción agrícola, en lo que ha sido considerado por esos medios de prensa como un indicio de apertura a las transformaciones que sugería el críptico discurso de Raúl Castro el pasado 24 de febrero.

Sin embargo, lo cierto es que ningún medio de prensa nacional ha divulgado –y mucho menos confirmado o desmentido- estos y otros rumores que circulan por todas partes y que parecen estar más relacionados con las ansiedades y expectativas sociales que con la realidad. En todo caso, si los afectados por tales prohibiciones y beneficiarios directos de su levantamiento son precisamente los cubanos de Cuba, ¿cómo se explica el mutismo inconmovible de los medios nacionales? Porque para nadie es un secreto que toda noticia que circula en Internet llega inexorablemente (y con más puntualidad que el Granma) a la Isla. ¿Acaso este periodismo de rebote es una nueva estrategia del gobierno para “medir” la intensidad de las reacciones a nivel interno? Parece un tanto descabellado, aunque no imposible. Mientras tanto, los corrillos de “informados” comentan sobre la inminente devaluación del CUC, sobre la modificación de la propiedad de las viviendas, sobre la legalización del “traspaso” de automóviles, sobre la eliminación de la doble moneda; y no faltan los más soñadores que adelantan  la próxima supresión de los humillantes “permisos de salida” para viajar al extranjero.

No obstante, y sin ánimos de poner la podrida, quizás sea recomendable algo de reserva de cara a la pretendida implementación de estas “aperturas”. El silencio de los medios nacionales no debería alentar ni a los espíritus más optimistas y, por otra parte, habrá que ver si –de implementarse lo que publican los cables- dichos cambios traen aparejados los beneficios totales: si venden computadoras habrá que ver a qué precios, y también será preciso que se amplíe y democratice el acceso a Internet para explotar las posibilidades que ofrecen estos medios, algo que contrasta fuertemente con la cada vez más férrea censura informática por parte del gobierno cubano. Por otra parte, si ofrecen al productor agrícola la posibilidad de adquirir los insumos y otros medios necesarios para su labor, tendrán que modificar las caprichosas y absurdas regulaciones que frenan la comercialización de sus productos. No sé ustedes, pero yo tengo mis dudas acerca de la consumación de tan buenas intenciones. Ojalá me equivoque.
Marzo 25 de 2008
 

Una disculpa necesaria

Marzo 18th, 2008

Escribo esta pequeña nota para disculparme con los lectores. La falta de actualización de mi post ha respondido a causas circunstanciales y no a que yo haya sido objeto de alguna acción represiva (al menos no todavía). Lo que ha ocurrido en realidad es que he estado inmersa en trámites puramente burocráticos relacionados con la Dirección de la Vivienda, a fin de presentar una permuta. Ya saben: arquitecto de la comunidad, abogado de guardia, departamento jurídico, certificaciones, sellos (que no siempre hay), colas, oficinas, cuños, cuños, cuños… ¡coño! Todo el sistema está perfectamente diseñado para trabarte el paraguas y evitar que fluyan tus trámites, salvo que sobornes a los funcionarios correspondientes. Cuando crees que vas a terminar la fase inicial (acumulación originaria de papeles y documentos inútiles) resulta que hay siempre algún error, que la muchacha que llena el modelo X está de licencia “por problemas personales”, que la abogada que atiende su caso no vino porque tiene la niña enferma o que hoy cierran temprano porque es San Valentín…, y de vuelta al laberinto de buroes y escollos.

Honestamente, desde noviembre estoy en esto, pero en las últimas semanas había decidido ponerme en cuerpo y alma para tratar de superar tantos impedimentos y proceder a mudarme: el mismo cuadro de trabazones. Pues bien, ¿saben qué? Mejor se lo dejo a Dios y que sea lo que El decida ¡Eso acaba con a musa de cualquiera! En esta cruzada he perdido parte de mi cuerpo: he bajado de peso, me duele la columna, he sufrido migrañas, duermo mal; pero me retiro del ruedo a fin de conservar el alma. Ya decidí dejar de lado semejante entuerto y seguir aquí, con ustedes, tratando de no volver a tener interrupciones: es mucho más edificante. Gracias por su preocupación y, sobre todo, por su apoyo.

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En un reciente artículo de Granma (viernes 14 de marzo, página 3) su director, Lázaro Barredo, se extiende en un trabajoso galimatías que pretende demostrar la necesidad de trabajar más y producir más para que se resuelvan más necesidades. Este artículo, que pretende respaldar, aunque sin asideros creíbles, el discurso de Raúl Castro del pasado 24 de febrero, no pasa de ser una muestra magistral de la lamentable desorientación del periodismo oficial a la hora de sustentar los cambios que tanto reclama la sociedad cubana.La propuesta –si así pudiera llamársele- de Barredo, parte de su preocupación particular ante la expectativa que ha generado en la población el anuncio oficial de la aplicación de medidas encaminadas, por ejemplo, a eliminar ciertas prohibiciones, a elevar los salarios y a suprimir la doble moneda, entre otras. El periodista considera que no podemos pensar en soluciones rápidas o caídas del cielo, sino que debemos empeñarnos en superar lo que él llama en alguna parte de su artículo la mentalidad gastadora que tenemos.
Una vez más, la estrategia del regaño colectivo trata de hacer caer sobre la población la responsabilidad de un futuro que, según el título del artículo de referencia “sería imperdonable que hipotecáramos”, ignorando que el gobierno de Cuba y portavoces serviles como él mismo han coadyuvado a la hipoteca monstruosa del futuro de este país y que son ambos –gobierno y prensa oficial- quienes, al no contar con autoridad moral de ninguna naturaleza para juzgar a la sociedad en su conjunto, tienen hoy como única posibilidad de redención apresurarse: el gobierno a reconocer el fracaso del proyecto revolucionario e implementar los cambios necesarios; y la prensa a divulgarlos, a constatarlos y a estimular su ejecución.
Se precisa de una dosis de cinismo muy grande o de una incapacidad intelectual crasa para sostener, entre los presupuestos de Barredo, que la limitación de acceso de los cubanos al turismo responde al deseo de evitar la desigualdad en una sociedad marcadamente igualitarista, que las circunstancias de este momento son diferentes, o que en determinadas empresas ha estado ocurriendo que en el discurso administrativo el centro de las preocupaciones no es la productividad del trabajo, los costos, el rendimiento, mientras en el ahorro siguen predominando la formalidad y el consignismo. ¿Acaso no fue el propio gobierno, largamente empeñado en comprar fidelidades, el que se encargó de sembrar profundas diferencias entre los cubanos? Y no solo sustituyó unas “diferencias” por otras, sino que ex profeso cercenó las libertades individuales y colectivas que permitían a cada ciudadano superarse y alcanzar el bienestar material o espiritual de que fueran capaces.
Lo que el periodista llama “el pollo de nuestro arroz con pollo”, no se reduce –como dice- a una ecuación matemática, según la cual depende de nuestra productividad la solución de nuestras muchas carencias. Esa, por sí sola, es una ecuación que se anula. Para que realmente funcione debe multiplicarse producción por libertad y elevarlo a derechos civiles y económicos: no hay otra matemática posible.
La verborrea de Barredo resulta cuando menos vergonzosa y evidencia una grave miopía: en realidad no solo es imprescindible que la realidad cubana comience a cambiar, sino que –además- es impostergable. Los cubanos se encargarán de producir cuando el fruto de su trabajo redunde en su beneficio y no en el de la clase en el poder o en el de parásitos como este periodista, ajeno por completo a los imperativos actuales. Sería de desear que, además de los cambios anunciados, se incluyeran otros también perentorios, como la libertad de expresión. Quizás entonces la prensa oficial sea más cuidadosa y exigente a la hora de elegir a sus articulistas y designar a sus directores.
 

S.O.S: ¿Maestros?

Marzo 18th, 2008

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Ciertamente son muchos los problemas y preocupaciones que aquejan a los cubanos de hoy. Puede decirse que absolutamente cada elemento de la vida diaria constituye motivo de inquietud, incluso aquellos que se declaran oficialmente resueltos o que componen una de las vitrinas del régimen, como es el tan llevado y traído tema de la educación. Hoy por hoy, una de las mayores angustias de los padres cubanos es la formación y aprendizaje de sus hijos, sobre todo de los que se encuentran cursando la educación primaria.
La educación en Cuba es gratuita, obligatoria y está garantizada, pregona el discurso oficial. Sin embargo, basta acercarse apenas a los programas de enseñanza y a los maestros responsabilizados con la formación de los niños, o simplemente dialogar con estos últimos, para descubrir el deterioro que atraviesa el sistema educacional en la Isla, cuyas consecuencias en un futuro más o menos cercano se anuncian de magnitudes catastróficas. Voy a graficarlo con varias anécdotas de la vida real, de las que fui testigo directo, o que conozco de fuentes muy cercanas y fidedignas:

Caso 1: Saraí es una niña que cursa el segundo grado. Su maestra le “enseña” que las cinco puntas de la estrella solitaria de la bandera cubana representan los cinco héroes “presos en las cárceles del imperio”.
Caso 2: El 25 de febrero pasado, en el matutino de la escuela primaria José Martí, sita en la calle Obispo, en La Habana Vieja, la maestra encargada de los pioneritos (guía base le llaman) explicó a los niños la gran significación de la fecha: “Un día como hoy   –dijo- asesinaron al pionero Félix Varela”.
Caso 3: La maestra de Paolo acostumbra pedir a padres y niños aquellos regalos que considera deben hacerle. Recientemente le pidió a la madre de Paolo un mantel nuevo de los que se venden solo en divisas, deseo que se apresuró a cumplimentar ésta –no sin sacrificios- a fin de evitar represalias con el niño porque él “está muy mal en matemáticas”. Más tarde la maestra se quejó: el mantel quedaba un poco corto a su mesa… También necesita aceite de cocina y champú, aunque no le vendría mal si le regalaran un tinte para el pelo.
Caso 4: Mónica, de cuarto grado, insiste a su mamá para que prepare dos meriendas para llevar a la escuela: “una para mí y otra para la maestra”. Cada día la maestra designa a uno o dos de sus alumnos para cumplir esta nueva “obligación” de los educandos: satisfacer la gula del “educador”. Los niños que no llevan merienda para esta maestra son parados al frente de sus compañeritos de aula y acusados de “tacaños”, con la orientación expresa, por parte de ella, de que los demás los abucheen y repudien.
Caso 5: Un amigo me narra que una tarde, cuando fue más temprano que de costumbre a la escuela a recoger a su hija Violeta, de sexto grado, la puerta del aula estaba cerrada. Dentro los niños gritaban excitados, así que él empujó con fuerza y logró abrir la puerta de un tirón. Dentro, niños y maestras “disfrutaban” de una película de horror. Mi amigo comprendió de golpe por qué su hija tenía problemas para dormir por la noche, temía a la oscuridad y muchas veces despertaba gritando en medio de la noche. La maestra les tenía advertido “que se prepararan si alguno se iba de lengua y le contaba a sus padres” sobre estas instructivas clases de cultura cinematográfica.
Caso 6: Darío no se sabe el reloj y está ya en cuarto grado. A duras penas su mamá ha logrado que comience a entender las horas en punto y las medias horas. Resulta que a su maestra “no le gusta dar esa clase” así que “díganle a sus padres que se lo enseñen”.
Caso 7: Aileen está en tercer grado y cuando los padres la mandan a dormir porque en la película que pasan en TV hay escenas con sexo, la niña les deja claro que ella “sabe todo” porque su maestra y el novio se dan “besos de lengua y rosquete” en el aula, delante de los niños, “para que aprendan”.
No voy a extenderme sobre el particular. Mi intención es que los lectores que tengan conocimiento de experiencias similares u otras escriban aquí las que conocen y expongamos juntos la extrema gravedad de la situación: se trata de la formación de los valores de nuestros niños. Sin embargo, lo peor es que estos no son casos excepcionales, sino la generalidad. Ninguna responsabilidad social es tan grande como educar a los niños. Por mi parte, considero que los padres que callan ante esto, no solo se hacen cómplices del mismo crimen, sino que son aún más culpables que los propios maestros.