Ese instante único que ahora mismo sucede en todas partes

9 de Mayo, 2008

Es poco lo que puedo decir de Albis Torres. Es poco lo que sé. Nunca compartimos la misma estancia ni conversamos hasta la madrugada, bebiendo esos brebajes a los que son tan adictos las gentes de letras. Nunca practicamos juntos ese deporte tan cubano que denominamos ‘arreglar el mundo’. Los pocos datos que pude reunir no me alcanzaban para completar este comentario. Estuve tentado a forjar un engaño, hacer creer que sabía más de lo que en realidad sé, hacer juegos malabares con versos y palabras suyas. Tenía preparada una línea para cerrar el post que me parecía lo máximo: “Querida Albis Torres, tu siempre decías que a la radio se la lleva el viento, pero tus palabras no están en el olvido”. Suena falso ¿verdad?

Por suerte me he dado cuenta del ridículo, de la gran falsedad de ese intento de impostura. Entonces, ¿cómo enfrentarme al misterio Albis Torres?

Hasta hace dos años Albis Torres era una frágil página de El Caimán Barbudo, donde aparecían las conversaciones entre la Bruja y el Ángel, alimentando las polillas en alguna caja de recuerdos de la adolescencia. Encontrar en una feria el libro que reúne su poesía y prosa fue una gran alegría, que duró poco al enterarme de que había fallecido en el 2004 y las circunstancias en que vivió sus últimos años. Desde entonces llevo su libro conmigo, como la sombra del guajiro, intentando conjurar su ausencia.

¿Se puede anhelar lo que no se conoce? ¿Qué nos hace recorrer ese arco que va de la curiosidad a la admiración y puede llegar hasta la adoración y el fanatismo?

¿Sobre qué bases se funda esa evocación, esa identidad, el deseo de estar en el lugar, participar, conocer? ¿Es ése el poder de la literatura? ¿La magia negra de los buenos autores, que no escriben con palabras, sino con sentimientos, que resuenan y estallan en nosotros? ¿Cuánto hay en ello de envidia a los afortunados que tuvieron su tarde con Dulce María, los viajes de la sala a la cocina de Lezama, el divino dominó de Virgilio?

Solo una respuesta tengo para tantas preguntas. Fe. Quienquiera que haya escrito lo siguiente tiene para siempre mi confianza:

Hay mitos que nadie ha fabulado,
mitos como universos que habitan
en los seres humildes.

El mío son las olas y un hombre
que las vio diligentes hacer y deshacer,
el paisaje lunar de las Galápagos
y un hombre que no cruzó el océano
e imaginó, mil veces veinte, un viaje
sin riberas.

Mi país es ese instante único
que ahora mismo sucede en todas partes,
orillas de la tierra,
lugares a los que no sé ir
ni puedo, y llego sin embargo.

Amo esa alquimia de olas y pacientes orillas.
No hay mejor patria
ni asta en que poner
bandera alguna.

He aquí mi acto de fe por Albis Torres. Mi homenaje en su memoria.

VISITANTE

Llegó temprano, cantando con su voz de agua
a tocar en la puerta
y esperó paciente que lavara
la interminable fila de camisas,
se estaba bien entre las ropas blancas
y aún cantaba.

Escapó a la cocina.
Entonces él, aún más paciente
se adormeció al aroma del sofrito.
Espabilose, y sacando fuerzas de flaquezas
esperó
subido en los sillones para no enfadar a la mujer
que abrillantaba losas de monótonos trazos.
La vio sacar innumerables cosas, zurcir arrugas,
ordenar remiendos.
Pensó el poema tomarla para sí cuando muriera
la última luz en el quehacer constante de la casa.
Atrapado en sueños de fatiga
pone su mano de agua sobre el pecho de la mujer.
Piensa que volverá mañana, aún más temprano
a poseerla.

DIÁLOGOS ENTRE LA BRUJA Y EL ÁNGEL

V

-¿Qué es lo más importante en el amor para ti,
Ángel?
-Para mí, la libertad. ¿Y para ti, Bruja?
-Para mí, la sabiduría.
-¿Entonces por qué te rizas el pelo y te hechas
tantos polvos en la cara?
-¿Y por qué no vuelas tú con más frecuencia?
-Porque los rizos y los polvos te quedan bien.
-No en otra cosa gasto yo mi sabiduría.

IX

-Imagínate que una cuerda pende desde el cielo
frente a ti, Bruja. ¿Qué harías?
-Una cuerda no puede caer desde el cielo.
-Imagina que puede ser.
-¿Tiene un lazo en el extremo?
-¿Por qué una bruja tiene que pensar siempre
que las cuerdas tienen un lazo en el extremo?
-De lo contrario no sería una bruja.
-No, no tiene un lazo –contesto impaciente el Ángel.
-En ese caso, esperaría junto a ella.
-¿No correrías?
-No. Creo que no.
-¿Y para qué esperar?
-Porque una soga extendida desde el cielo
solo puede significar dos cosas:
un cabo en la distancia o un SOS.
-¿Qué harías?
-Aguardar.
-¿La ayuda que te brindan?
-No Ángel, no necesito ayuda.
-¿Esperar por quién te necesita? ¿Eres tan solidaria, Bruja?
-Me importa un bledo que alguien necesite ayuda.
-Entonces, ¿a qué esperar?
-Ángel querido, sólo una vez penderá una cuerda
desde el cielo frente a mi.
Si sigo de largo, pasaré el resto de mi vida
esperando que vuelva a suceder.

PATIO

Patio: muchedumbre de cosas extraviadas;
¿Qué habrá que nunca pude llegar a oír?
Enredillos de arañas; leve pisar brillante de babosas.

Como el enamorado pobre que llora, sin esperar
que acuda a su reclamo;
¿Qué habrá que nunca pude llegar a oír y te has
quedado tanto?

El guajiro y su sombra

Albis Torres

Existió hace mucho tiempo un guajiro enorme, con una sombra –aún más grande que él- que espantaba los caballos.
Solía la sombra a veces apurar a su dueño por el camino, o abreviar el paso, y esto lo hacía meneándose de tal manera que por mucho que el hombrón disimulara llegó el día en que nadie le hizo compañía en su caminata hasta las canteras, a donde cada madrugada se encaminaba la cuadrilla de labor.
El guajiro, torpe como era a causa del poco estudio y el mucho andar entre bestias y cristianos que no las aventajaban, sentía vergüenza y mucha soledad.
Un día, teniéndola a tiro con el rabillo del ojo, la vio rascarse detrás de una oreja, y le dio tanta rabia el verla tan fresca aliviándose la comezón mientras que él había perdido todo contacto humano por su culpa que, alzando la voz se puso a cantar:

Tantas cosas hembras veo
que ha creado la natura
todas buenas, menos una,
la única que yo poseo

La sombra quedó inmóvil a pesar de que su dueño ya andaba echándose al hombro los bártulos.
Lo que se siente al ver un hombre trajinando mientras su sombra lo observa, lo saben bien las dos ancianas que se esfumaron por el mismo recodo que venían, clamando misericordia.
Luego echó a andar la sombra tras el guajiro, por el camino bordeado de cujes que no tenía más animación que el desgarramiento de un sinsonte.
De momento dejó de correr el aire, el sinsonte paró en seco su letanía y ni el polvo del camino se alzaba. Era como si algo se hubiese detenido. Los cujes se vieron secos y desamparados como nunca, y jamás hubo camino más a la intemperie.
El guajiro no era capaz de entender lo que sucedía, y mientras se aprestaba a medir la dirección del viento desde su pulgar, brincó la sombra y se perdió, no sabe el desdichado si a su diestra o a su siniestra.
Fue entonces que el sinsonte retomó su canto y el bosque de cujes siguió siendo el mismo empolvado y anónimo de todos los días.
Si un guajiro acompañado por una sombra con criterio propio se queda sin amigos ¿qué le pasa a un guajiro que no tiene ninguna? Se sabía de él por la dirección desde la cual huían los pájaros.
A la condena de la soledad se unía la de un estado de vaguedad en el que nada presidía o seguía a sus gestos. Nada se plantaba bajo sus pies. Lo que anda con todo el mundo y se repite aún a sí misma le faltaba, y era como si nada de lo que hiciera, oyera, dijera o tocara tuviese consistencia.
Entonces decidió morirse y hubo velorio en su casa. Asistieron los agradecidos vecinos, mientras él se acomodaba endomingado en la caja entre rezos, flores y velas.
La gente hablaba de cosas de velorio y el hombre sin sombra esperaba, nervioso como un recién casado, a que le llegara el sueño y con el sueño una muerte clara, sin la compañía inquietante de las sombras.
Entonces ella entró. Arrimó un taburete a la caja donde el guajiro, más que verla, la sintió en el silencio parejo de los reunidos.
Inmóvil en el taburete, daba más lástima que miedo.
El guajiro esperó conteniendo el resuello.
Entonces ella se asomó, y el hombrón, de un brinco, la tuvo con una mano por la cintura, mientras que con la otra se hacía del arreo con el que le propinó una paliza a la rebelde, la que, aunque podía esperarse, no dijo ni pío.
Ahora va la sombra sin criterios detrás del guajiro, y cuando se desgarra un sinsonte a las doce del día, mientras camina junto a la cuadrilla de sombras tras la cuadrilla de jornaleros, tiende a girar en busca del pájaro, y el hombrón se para en seco y la mira. La mira de lado y la sombra vuelve a su gesto y anda, anda como se debe andar.

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Libros citados

Albis Torres
La habitación más tibia, Ediciones Mecenas, 2006.

10 citas y un verso por Yoani

7 de Mayo, 2008

El verso, de mi admirado Abilio Estévez:

-El cielo está en el infierno y los dos en la isla.

Todo parece indicar que Yoani no podrá recoger su premio esta noche. No voy a decir que lo imaginaba o que me sorprende, no quiero pasar por gurú o por ingenuo. No tengo tiempo para regodeos. Tan solo apuntar que la vida le dará su revancha y -cito a Ernesto Hernández Busto- que esa noche que algún día despedirá la Noche, seguro que será mucho mejor.

10 citas de Ortega y Gasset en homenaje a Yoani, nuestra Voz:

1- Sorprenderse, extrañarse, es comenzar a entender.

2- La belleza que atrae rara vez coincide con la belleza que enamora.

3- Lo que más vale del hombre es su capacidad de insatisfacción.

4- La juventud necesita creerse, a priori, superior. Claro que se equivoca, pero este es precisamente el gran derecho de la juventud.

5- Saber que no se sabe constituye tal vez el más difícil y delicado saber.

6- Puedo comprometerme a ser sincero; pero no me exijáis que me comprometa a ser imparcial.

7- No es fácil tratar con testarudos. No hay argumento que valga. Regla para tratar con ellos: «Ninguna encina se derrumba al primer hachazo; una gotera quiebra la peña más dura».

8- No lo que hicimos ayer, sino lo que vamos a hacer mañana juntos, nos reúne en estado.

9- Vivir es constantemente decidir lo que vamos a ser.

10- Yo soy yo y mi circunstancia; y si no la salvo a ella no me salvo yo.


Diccionario de Citas, Luis Señor, Espasa Calpe, S.A. © 1997.

¿La chiva o los cinco pesos?

22 de Abril, 2008

Decía mi abuela que más rápido se agarra a un mentiroso que a un cojo.

Cuando inicié este blog tenía muchas dudas y algunas certezas. Entre estas, la de evitar comentarios o análisis de materiales publicados y particularmente, referirme a sus autores. Quería -y quiero- compartir lo que surge en mi mente, exponer lo que siento, sin que parezca que estoy respondiendo a algo o alguien. El ataque personal, la bajeza y la descalificación tampoco son opciones. Y definitivamente, la apuesta por la originalidad. Cero ‘copia y pega’ -con la excepción de citas de obras literarias. Que el agradecimiento, la crítica o la ignorancia sean por génesis propia. Y así serán asumidos.

Por eso digo que en este post voy a violar un poco esos patrones. Pero creo que el caso lo merece. Hace poco más de un año, cuando leí el primero de los textos citados al final, pensé que en algún momento tendría la oportunidad de mostrar su falsedad. En buen cubano, que eso no se iba a quedar así y en consecuencia, se la tenía guardada hasta ahora. Y como todo llega para quien sabe esperar y no hay peor cuña que la del mismo palo, el desmentido llega en las propias palabras del autor.

Se trata del periodista español Pascual Serrano, hablando sobre el acceso de los cubanos a los hoteles -en Cuba, por supuesto- en dos tiempos. Y, por supuesto, no digo mas, que el personaje no lo merece.

Marzo del 2007:

«En El País Semanal del 7 de enero aparece una larga entrevista al rockero Fito & Fitipaldis. Apenas se habla de política y menos de internacional, sólo cita en un momento a Cuba para criticar que a una amiga cubana no le dejaron subir a la habitación de su hotel. Algo que,por supuesto, hoy no sucede».(1)

Abril de 2008:

«Los medios han recogido con alborozo la noticia de que los cubanos podrán comprar “libremente” aparatos electrodomésticos y alojarse en los hoteles del país, algo que hasta ahora no les estaba permitido. Por supuesto han recordado algunos críticos de la revolución cubana que los precios son prohibitivos».(2)

  

Ref: 1- Perlas informativas del mes de enero de 2007. 1 de Marzo de 2007.

 http://www.rebelion.org

2- La supesta(sic) liberalización de Cuba. 10 de Abril de 2008.

http://blogs.publico.es/dominiopublico/436/la-supesta-liberalizacion-de-cuba/

‘Tengo’ en la televisión

2 de Abril, 2008

Grata sorpresa. El pasado lunes 31 de marzo pude escuchar en la televisión nacional el poema ‘Tengo’ en la voz de su autor. Casualmente sintonicé el canal cuando el programa se estaba terminando, por lo que no pude hacerme una idea del mismo. Según pude percibir no utilizaron todo el poema, o me puede traicionar la memoria, pero eso es irrelevante. El hecho es que lo pusieron, después de un período de ausencia que bien valdría una pequeña indagación. Afortunado azar, porque si me lo cuentan no lo iba a creer.

Yo, que crecí oyendo a Alden Knight declamar este poema, ya no me lo puedo tomar en serio. ¿Cuántas sonrisas teñidas de ironía, medias sonrisas y muecas completas nos provoca el ‘tengo lo que tenía que tener’? Alguien me dijo, inspirado en el fin del ‘apartheid’ turístico: «Al fin podremos enseñar ‘Tengo’ a los niños sin tener que dar explicaciones». Creo que nuestros hijos nos van a pedir explicaciones por cosas más importantes que las tratadas por Guillén en su poema.

¿Congreso geriátrico?

2 de Abril, 2008

Sí, ya sé que exagero. Que soy subjetivo. Pero no tiene remedio. He visto los reportajes del congreso de la UNEAC y, ¿qué me queda en la retina? Rostros ceñudos y miradas severas. Semblantes que van de absortos a ausentes. Calvas y canas. Muchas.

El cocodrilo, la concretera y el reloj

25 de Marzo, 2008

tic tac tic tac
y todo el tiempo perdiendo el tiempo
y todo el tiempo perdiendo el tiempo
y todo el tiempo perdiendo el tiempo

PornoParaRicardo

El fin de semana pasado fue tiempo de fiesta en la finca. Celebramos el 36 cumpleaños de mi esposa -y último, como se apresuró en anunciar a los amigos presentes. De ahora en adelante -dice, celebraré aniversarios SIN cifras. Dicho en tono de broma, aunque nadie duda de su seriedad, lo anterior ilustra lo determinante que es para gran parte de las féminas el manejo de su edad, que es equivalente, en cierto grado, al control sobre el tiempo.

En toda reunión de amigos que no se ven con frecuencia, es tema obligado ponerse al día. Conversar sobre lo sucedido en su respectivas vidas durante ese tiempo en que han estado ‘desconectados’. De manera que una buena parte del tiempo que transcurre se dedica a hablar sobre lo que ha llenado el tiempo ya pasado. Y es difícil encontrar una conversación de este tipo sin que se trate, ya sea de forma explícita o implícita, de la manera más común que tenemos de relacionarnos con el tiempo. Que es nuestra manera tan cubana de perderlo.

El buen capitán de barco sabe que la tripulación debe mantenerse ocupada o comienza a pensar en el motín. Peor aún si hay descontento por la gestión de quienes ejercen el mando a bordo -recordar la historia del Bounty. Suficientes tareas y un estricto horario son elementos indispensables, pero no suficientes, para mantener alejados los malos pensamientos. Es necesario, además, que una parte de la tripulación vigile a la otra, para que el miedo y la sospecha frenen las posibilidades de planificar la revuelta. Y aún así, a la menor oportunidad, los marineros beben, bailan, se pelean y juegan a las cartas.

El tiempo, vector irreversible y magnitud física que no se puede acumular o transferir, es el recurso determinante para la vida del hombre, visto como individuo o sociedad. Resulta lógico asumir que tan valioso recurso no debe ser desaprovechado, y derivar de esto que los grupos y sociedades se organicen para reducir sus pérdidas al mínimo posible. Pero en nuestro caso no siempre las buenas intenciones se logran en la práctica.

Por un lado colas, turnos y transporte con atraso, huecos negros de nuestro tiempo personal. Por otro, horarios, planes y programas, formas de control y organización del tiempo imperantes en la sociedad, huellas de ese Gran Crono-Arquitecto del Universo que nos hace vivir nuestra vida al ritmo de sus decisiones. Control y despilfarro parecen ser los eternos Escila y Caribdis que debe sortear el navío de nuestro tiempo. Y la travesía, que se realiza en condiciones adversas, tiene un tiempo limitado, sea por el azar o la biología. Consumiré un poco de tu tiempo en repasar algunos lugares y formas en que perdemos –o nos hacen perder- el tiempo.

La restricción comienza en los murales de la escuela.

La escuela con internado, conocida como beca, es el ejemplo perfecto para iniciar nuestra breve indagación sobre el tiempo. Puede incluir la enseñanza secundaria, o en su defecto el período de escuela al campo, también el preuniversitario y los institutos politécnicos. Puedo asegurar, a riesgo de descubrir el agua tibia, que un elevado por ciento de los cubanos menores de cuarenta años ha estado becado en algún momento de su vida.

Aquí el uso del tiempo se estructura alrededor de un horario para todo el día, de 6:00 AM a 10:00 PM, dentro del que se ordenan las actividades docentes, productivas, de servicio y restaurativas. Aparte de asistir a clases y tiempos de estudio individual, los alumnos están sometidos a un numeroso surtido de actividades que incluyen trabajo agrícola o relacionado a la especialidad técnica, prácticas deportivas, limpieza de locales y áreas exteriores, trabajo en el comedor (conocido como auto-servicio) y toda actividad social, política y militar que se determine por la dirección del centro u otras instancias.

La responsabilidad de velar por el bienestar de niños y adolescentes es muy grande, y los miembros de los colectivos que gestionan estas escuelas se ven sometidos a elevados retos y presiones. En dependencia de varios factores, entre los que menciono de paso el tamaño de la matrícula y los niveles de celo profesional de los miembros del claustro, se determina el grado de restrictividad a que se somete el uso del tiempo por parte de los alumnos. Estos, que se ven obligados a pasar una de las etapas más determinantes de su vida lejos del núcleo familiar, donde por un lado recibirán conocimientos básicos para su posterior desarrollo intelectual, y por otro definirán hábitos, preferencias, rebeldías y afectos que emplearán por el resto de su vida adulta; se las arreglan para escapar de los mecanismos de control y desarrollar un sinnúmero de actividades ‘extracurriculares’, de las cuales solo voy a nombrar una, muy natural en esa edad, que es el inicio de las relaciones sexuales.

La universidad para los revolucionarios, y las mejores ubicaciones para los integrales.

En la universidad las cosas cambian un poco. Las actividades docentes y los comedores se mantienen regidos por horarios, pero el resto del tiempo se puede gestionar con un poco más de independencia. En el repertorio de tareas se incluye una nueva, la guardia estudiantil, que puede realizarse en predios de la beca o en el campus. Variando de lugar en lugar, las condiciones de vida en la beca son más o menos flexibles y tolerantes para con las -a mi criterio- dos principales actividades que se realizan en una beca universitaria. La primera es cocinar, de forma individual o en grupos, para reforzar la alimentación , tradicionalmente deficiente. Y la segunda es la convivencia en parejas.

Comparada con el nivel anterior, la universidad puede parecer un paraíso de libertad, al menos en lo que se refiere al uso del tiempo, pero tampoco es para exagerar. Los requerimientos docentes, la alimentación y el transporte consumen tiempo. El mecanismo empleado para la asignación de las ubicaciones laborales al terminar la carrera, el denominado ‘escalafón integral’, realiza un ordenamiento de los estudiantes teniendo en cuenta, además de los resultados docentes, la participación en un variado conjunto de actividades que se equiparan y en algunos casos superan, a las calificaciones obtenidas en los exámenes. Este mecanismo de compulsión obliga a los estudiantes, prácticamente desde el inicio de los estudios, a dedicar una cantidad nada despreciable de tiempo a acumular horas de trabajo voluntario, donar sangre, realizar actividades deportivas y culturales, y asistir a cualquier otra actividad social, política y militar que se determine por la dirección del centro u otras instancias. Y como si esto fuera poco, deben dedicar parte de sus vacaciones a trabajar en las Brigadas Estudiantiles de Trabajo, las famosas y odiadas BET.

Las asambleas de ‘integralidad’, sobre todo las que se realizan en el último año de la carrera, pueden convertirse en espectáculos dignos de compararse con la lucha de gladiadores del antiguo imperio romano. Agresiones, bajezas, ‘trapos sucios’ expuestos ante la brigada para mejorar posiciones, todo un muestrario de las miserias humanas catalizadas por un absurdo sistema que intentaba crear esa utopía llamada el Hombre Nuevo.

¡Bienvenido al mundo real!

Si el paso de la enseñanza media a la superior tiene signo liberador, el comienzo de la vida laboral trae una nueva carga de responsabilidades que complican aún más el uso del tiempo por parte de los jóvenes profesionales. A diferencia de los dos casos ya vistos, el entorno laboral está sujeto a la influencia interminable de distintos sistemas, planes y requerimientos, generalmente impuestos desde niveles superiores, que sin estar relacionados directamente con la actividad productiva fundamental de la entidad en cuestión, demandan recursos para su solución. Estas actividades ‘extraproductivas’, variadas en su contenido, pueden estar relacionadas con requerimientos informativos diversos, el control interno, perfeccionamiento empresarial, vigilancia a la corrupción, lucha contra el mosquito, ahorro de energía y un largo etcétera.

Se mantienen con ligeros cambios las demandas de horarios y disciplina, la guardia estudiantil se transforma en guardia obrera, y la lucha por la integralidad se torna en ‘emulación socialista’. Aparte de sus tareas como profesionales deben participar en trabajos voluntarios, donar sangre, y asistir a cualquier otra actividad social, política y militar que se determine por la dirección del centro u otras instancias.

Tan enorme y variado cúmulo de demandas que pesan sobre la espalda del trabajador y requieren de tiempo para su resolución, puede provocar una sensación de pesado agobio en los recién graduados y les toma un cierto tiempo para adaptarse, ‘coger la marcha’. A falta de una mejor imagen, he denominado a este fenómeno la concretera. Por una parte, la vorágine del trabajo absorbe a las personas y puede llegar a aturdirlas, marearlas, como sucede a quien da vueltas dentro de la concretera. Por la otra, la adaptación a un determinado ambiente laboral, con sus reglas no escritas, jerarquías e intrigas guarda similitud con la homogenización y amoldamiento que sufren los materiales al ser mezclados en la concretera y puestos en obra.

Anoto tres efectos nocivos de la concretera, pero pueden haber muchos más. Primero, la sobrecarga. Cada nuevo requerimiento extraproductivo desgasta a las personas, que dejan de enfrentarse a su actividad con sentido estratégico y se convierten en simples apaga fuegos. Esto conduce al segundo efecto negativo, la saturación, el embotamiento de los sentidos, el ‘da lo mismo’. Y por mera necesidad de supervivencia, llegamos al síndrome de la ola. Que es la actitud de adaptarse, resistir pasivamente y ‘esperar tiempos mejores’ mientras pasa la racha y todo regresa a la normalidad.

La nueva ola.

En los últimos años se percibe un incremento y rescate de ciertos elementos de la concretera que estaban ausentes o en desuso, debido a los efectos de la crisis imperante. Algunos protagonistas de este revival laboral son los matutinos, el aprovechamiento de la sagrada jornada laboral, los estudios políticos, la limpieza y orden interior y la emulación, acompañada de nuevas formas de vigilancia, supervisión y chequeos sorpresivos.

Tanta insistencia con viejas fórmulas, que la terca realidad ha puesto en su lugar, me hace pensar que la mentalidad del capitán de barco no ha cambiado mucho en estas décadas. El afán por la integralidad oculta las verdaderas intenciones, mantener mentes y cuerpos ocupados, aturdidos en la concretera, sin tiempo para pensar y evaluar la realidad. Un individuo sometido por mucho tiempo a la concretera está tan agobiado que no acepta (y delega de buen grado) la oportunidad de decidir sobre algo. Si además, está acostumbrado al secretismo, acepta que otros, que sí saben, tomen las decisiones importantes.

Tic tac, tic tac…

El capitán Garfio, enemigo jurado de Peter Pan, era perseguido insistentemente por un cocodrilo que le había devorado su mano derecha, con reloj incluido. El ruido del reloj delataba la presencia del saurio y facilitaba la huida del capitán. Garfio vivía atormentado por el temor de que en algún momento el reloj se detendría y el cocodrilo lo sorprendería. Nuestro capitán, rodeado por una tripulación descontenta y parado encima de un gran cocodrilo, debe actuar antes de que su tiempo se agote y corra el riesgo de ser devorado.

La tostadora del Zombi

19 de Marzo, 2008

De mi época de estudiante conservo varias amistades, de esas que soportan el paso del tiempo como las pirámides. El protagonista de este relato es un amigo de la secundaria, que por su gran habilidad para dormir en el aula con los ojos abiertos y cara de profundo interés, lograba evadir la llamada de los profes. Por ello recibió, en bautizo estudiantil, el sobrenombre de el Zombi, a pesar de que el de Ferdinando* le \’pegaba\’ igual. Hablaré de otros rasgos suyos. El Zombi es un tipo persistente. Y además es un tipo con suerte. Es un excelente músico de academia, que hace arreglos, compone y domina tres instrumentos. Tiene una tremenda suerte que le ha permitido la posibilidad de viajar (al extranjero, se entiende) mas de cuatro veces desde el año 2001. Y eso para un ‘músico de provincia’ es un gran éxito.

Volviendo a la persistencia, resulta que el Zombi está encaprichado en desayunar con tostadas -a la inglesa, dice él. Por eso en sus tres últimos viajes ha traído una tostadora, la cual invariablemente se le decomisa en aduana. Él no se lamenta y hasta considera que las ha donado voluntariamente al turismo o a alguna casa de visita y eso hay que reconocérselo, no? Muchos creen que está loco o que es medio comem… Pero el insiste y persiste y dice que no se va a cansar de traerla, hasta que algún día logre tener su ansiada tostadora. Los recientes rumores sobre venta de electrodomésticos y un post de Yoani me han hecho recordar la historia del Zombi, que debe andar a estas horas con su música por Turquía o Japón, quizás con la tostadora de turno ya guardada en su equipaje. ¿Cuántas más habrá de ‘donar’ antes de poder cumplir su sueño de desayuno inglés?

(* Ferdinando era un payaso, protagonista de una teleserie de la extinta RDA que en cada capítulo se quedaba dormido en las más increíbles posiciones y situaciones.)

El poeta es un instante entre dos eternidades

10 de Marzo, 2008

El 20 de marzo de 2003 en la ciudad de Santa Clara muere Carlos Galindo Lena, poeta.

Como todo poeta conoció penurias y gloria, premio y olvido. Al final de su vida las cataratas quisieron robarle la luz, pero él no les hizo caso, alumbrándose con la luz que irradia desde la conciencia. Poeta singular desde sus inicios, no se sumó a la moda imperante porque:

“Yo la poesía la tomé siempre con mucha entrega y con mucho respeto. Me pareció que todo lo que se hacía era circunstancial, que nada tenía permanencia. Yo siempre he tratado de buscar algo más allá. A veces el coloquialismo lo encontraba demasiado… no sé. Como si no se lo tomaran en serio”.

De manera especial disfruto sus poemas eróticos y sus sonetos. No soy un incondicional de las formas clásicas, pero creo que un soneto es tan buena carta de presentación como un poema extenso y, por ser bello y breve, dos veces bueno. Ha sido una deliciosa tortura elegir los dos que cito en esta entrega. Es gracias al cuaderno ‘Mortal como una paloma en pleno vuelo’, Premio José María Heredia de 1984, que reinicio la lectura de poesía, después de un período de alejamiento debido a una sobredosis de ‘coloquialina‘. Sus poemas me abrieron la puerta a algo que estaba más allá de lo que había leído hasta entonces. Y eso se lo agradeceré por siempre.

Apasionado de la historia y sus enigmas, confiesa:

“Siempre aspiré a conocer la historia de Cuba, sentía curiosidad por mi patria, amaba a los mambises; pero siempre desconfiaba de la historia. ¿Qué había en mí que me hacía desconfiar? Y me decía: «Es que yo tengo criterios. Quizás fue así. Quizás no». Eso se debió a que yo tuve un amigo coronel, veterano de la Independencia, que me dio muchos consejos, me hizo anécdotas: Quintín Bravo, de Caibarién. La historia hay que vivirla profundamente, porque si no queda atrás. No llega nunca a ciertas cuestiones. Una vez yo me dije: «Chico, tú eres poeta. Tu deber es la poesía; deja la historia, que ella es muy peligrosa». Pero hay enigmas en el aire. Y sólo los poetas podemos responder los enigmas de la historia”.

Tuve la oportunidad de conocerlo, en los inicios de mi adolescencia, pero no pasó de ser un amigo de papá, que para más susto, era maestro y daba la impresión de ser muy serio. Después me fui lejos de su querida Santa Clara, crecí, leí su obra y me hice planes de regresar para conocerlo de verdad, que nunca cumplí, por miles de pequeñas y mezquinas justificaciones, la peor de todas quizás fue no desearlo lo suficiente. La noticia de su muerte, de la que pronto se cumplirá todo un lustro, me hizo posponer por última vez ese viaje. Pero para la próxima, -aunque ese viaje no será a Santa Clara, sino un poquito más largo- seguro que nos vemos, sí señor!

Quiero ahora, desde mi pequeñez, rendir homenaje a Carlos Galindo Lena, Poeta.

JUSTICIA

El aire del soldado es siempre un aire triste
Porque dar muerte
O recibir la muerte es siempre triste
Doloroso oficio de los hombres

Un paso de soldado y queda huérfana la tierra
Sin la verde sonrisa de los niños
Sin aquella que propaga la especie y aun
el pan de cada día

Ay por la libertad
Y el soplo negro del corazón asesinando
mariposas

El aire del soldado es siempre un aire triste
Pero al final de su noche puede que amanezca
Si la palabra libertad quemó su alforja
Si la palabra justicia fue su arma de guerra
Ay pero aun así
El aire del soldado es siempre un aire triste

Cada hombre tendrá derecho a que le juzguen

- - -

NADA ES COMPARABLE A UN HOMBRE QUE AMA

Cuando el sol abandona tus brazos yo estoy
en ellos
Para salvar al hombre basta tu vegetal
presencia
Los perros se detienen a mirarte como la pasajera
de otros mundos
Porque la noche es tuya como es tuyo el secreto
de los astros

Cuando el sol abandona tus brazos yo estoy
en ellos
Eres la casa del amor el resguardo contra
los huracanes
La torre desafiante sobre la arena del poniente
La rosa náutica me obliga a acariciar
tus senos

El viento me habla de las aves que emigran
de tu boca
Que plenitud de nidos colgando
de tus ramas
Eres tan terrestre como la nube que guarda
los presagios
Y tan celeste como el árbol que
alimentó la llama

Cuando la noche abandona tus brazos yo estoy
en ellos
Desplegad vuestras carpas gitanas
de la tierra
El porvenir del hombre está en la rosa
de su vientre
Todos los naipes mueren en la
geografía de sus mares
Adiós tristes corsarios de los potros del viento
Adiós naves cargadas con los diamantes
ebrios
Cuando la aurora muere ya yo estoy en sus brazos
Cuando el hombre canta ya yo estoy en su vientre

- - -

QUEDARÁ DE TU SER LO QUE HAS GANADO…

Quedará de tu ser lo que has ganado
a multitud de amor frente a la noche.
No hay espacio vital para el reproche
aunque se pierda el sol de lo allegado.

Cuando el camino ha sido transitado
Con pie de abismo a flor, sin un derroche,
queda la esencia de la luz de anoche.
Vuelve a su ser el ser de lo logrado.

Y florece el espacio, el tiempo cede,
vive en la eternidad del que te nombra
y que al nacer de ti forja su estrella.

No ves que el hombre tonto que te agrede
no se resuelve en luz, queda en la sombra
y al fin crece y renace de tu huella.

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RETRATO DE UN VIEJO POETA

Hondo y grave en su luz, ensimismado
en las tercas palomas de la frente
midiendo el hoy con soles inocentes
que emergen de las dudas del pasado.

En el presente firme y reservado
caminante de lunas y ponientes.
Solitario en su luz, irreverente
ante la insidia del amor frustrado.

Un universo crece desde el pecho
libre panal de amor para el camino
que conduce a la vida ilimitada.

Manos que van desde el altar al lecho
buscando una razón para el destino
que le abre el corazón a dentelladas.

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TESTIGO DE CARGO

Al conjuro de tu voz
despiértanse los muertos.
No sólo los que habitan debajo
de las orquídeas,
los amados
sino también los que están de frente
a su inmundicia.
Cuando tú callas
ya nada vuelve a ser sobre la tierra,
perdida su esencial melancolía,
quedan expuestas a la compasión
y al silencio.
El tigre de media noche
para el sueño de las adelfas.
El hombre no sabe como reprimir
sus instintos.
La fiera deduce siempre
la inocencia de la carne.
Mirad que yo no juzgo,
pero el hombre es solícito y amable,
sólo externamente.
Ahí están todos los asesinados
como testigos de cargo.
Ay amada, limpiemos nuestro jardín
de maleficios
después de los relojes caídos
con la lluvia.
Pues el tiempo es como un trigal
que nos detiene
la conciencia errante,
por la fuerza de la inmovilidad
de su belleza.
El hombre en realidad nace solo,
muere solo;
es un grave error juzgar al hombre
por los hombres.

- - -

XVII

Hombre bueno, deja que el corazón universal viva junto a tu corazón, tú lo has visto sangrar cuando de piedad late por ti. No te pierdas, recuerda, hombre pequeñito, que esa es la diferencia entre el ser y el no ser.

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EL GRAN VACÍO

La Mejorana

No todas las plantas tienen un holocausto en medio
de la noche;
la Mejorana inquiere al sol
sobre la luz de las reyertas,
la patria entre cenizas
ventila al aire sus jazmines.
¿Dónde hay un padre que dignifique tanto
su humildad?
Mirad que Grecia nos entregaba desde antaño
sus coronas de sangre,
pero aquí la sangre no corrió nunca,
entre hermanos,
siempre se detuvo en el ocaso.
¿Quién permitió que el tiempo de la siega
se precipitara entre las aguas?
La espiga fructificó
mas no llegaron a nacer las aves que hubieran bajado
al cielo entre alas
a germinar junto a la tierra dura,
junto a su cuerpo insigne.
El círculo se cierra en el momento de mayor
esperanza,
cuando todo iba a crecer
cuando empezara la danza de la vida,
de pronto lo terrible,
lo que nos deja llorando junto al río
interrogando a Dios…

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Libros citados

Yamil Díaz Gómez
Entrevista a Carlos Galindo Lena, Revista Umbral, número abril-junio de 1999.

Carlos Galindo Lena
Mortal como una paloma en pleno vuelo, Editorial Letras Cubanas, 1988.
Rosas Blancas para el Apocalipsis, Ediciones Capiro, 1991.
Aún nos queda la noche, Ediciones Capiro, 2001.

Ángeles tutelares

9 de Marzo, 2008

Quiero traer a este blog a mis ángeles tutelares, poetas y escritores a quienes quise conocer o agradecer y diversas combinaciones de tiempo y espacio no lo permitieron. Tienen en común, también, el hecho de no estar hoy entre nosotros. A unos los alejó la vida y, como reza la sabia frase, mientas hay vida hay esperanza. A otros, irremediablemente, los llevó la muerte. Y ¿acaso hay algo comparable a la muerte de un poeta?

Es esa muerte la única frontera que reconozco para ellos, la única taxonomía, porque determina la imposibilidad de la comunicación. Dónde nace, escribe o muere un poeta cubano es materia para bibliografías, dato para la burocracia, mera circunstancia. Capricho, sea humano o del destino. Como es también antojadizo el orden en que los presentaré al lector y las palabras introductorias que les dedicaré, que no serán reseñas literarias -que muchas y mejor escritas se hayan por doquier- ni valoración de trayectoria, sino leve transcripción de sentimientos, que como a la poesía, no se debe racionalizar en exceso. Tan solo una idea fijo: no me anima segunda intención ni afán manipulador. Rechazo que se me considere capaz de reducir obras y vidas tan queridas a la simple categoría de instrumentos arrojadizos. Antes que eso, prefiero -como buen guajiro- que me parta un rayo, real o de vergüenza. Para esa batalla, otros numerosos argumentos esperan turno. Me acerco con respeto a obras que deseo compartir y ofrezco disculpas anticipadas por cualquier malentendido, siempre posible en estos agitados tiempos.

Cada uno de ellos, en determinado momento, fue muy importante para mi. Unos dejaron recuerdos de personas, lugares y fechas; otros fueron emociones despertadas por lecturas, aprendizajes, descubrimientos. Todos contribuyeron a saciar esa otra hambre, que no es solo de guayabas, ayudaron a expandir mis horizontes más allá de los límites de una finca y una cotidianidad, y a sentirme parte –partícula, ínfimo polvo cósmico- de este conglomerado de estrellas y universos que es la cultura. Todos dejaron su huella en mí, única, que agradeceré siempre. Pero, de haber sido posible, preferiría tenerlos como amigos antes que anotarlos como influencias.

Mis ‘nuevos’ derechos…

5 de Marzo, 2008

Es un hecho consumado la firma de los Pactos Internacionales sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales, y sobre Derechos Civiles y Políticos. Lo he visto en el noticiero del ñame y las consignas, así que no caben dudas. Hay dos aspectos que me llaman la atención: Lo primero es la decepcionante pronunciación del Canciller Pérez Roque. Puede ser algún requerimiento de protocolo de Naciones Unidas, lo cierto es que no recuerdo haberlo visto anteriormente hacer sus declaraciones en inglés. Y qué inglés! No se lo recomiendo. Lo segundo, que no debería sorprenderme tanto, es que se le sigue echando la culpa de todo al bloqueo. Me cuesta trabajo descifrar la relación, por poner un solo ejemplo, entre el bloqueo y una permuta a Varadero.

Creo que lo más significativo para nosotros está aún por suceder. Será comprobar los límites que se impondrá a la realización de los mencionados derechos. Aprovecho para registrar los que considero indicadores de una plena voluntad de reconocimiento por parte de mi gobierno y que, a mi entender, son esperados por muchos cubanos:

- Que se libere a los compatriotas encarcelados por haber hecho uso anticipado de la libertad de expresión.

- Poder ir a visitar a un amigo que vive en Alemania y regresar a Cuba sin pedir permiso a mi gobierno. Alternativamente, que mi amigo -que es cubano- pueda regresar a Cuba cuando lo desee.

- Elegir una mejor educación para mis hijos, con profesores de experiencia y no improvisados que dependan de un control remoto.

- Contar con sindicatos independientes de la administración y las organizaciones políticas, que respondan a los intereses de los trabajadores que los eligen.

- Pasar unas cortas vacaciones en algún hotel de la capital o de los cayos. En realidad esta posibilidad está prevista en la Constitución cubana, pero como no se puede realizar en la práctica, la estoy recordando pa’ por siacaso…