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Un día especial para las Damas de Blanco

Foto del 24 de septiembre de 2011

Foto del 24 de septiembre de 2011

Como cada 24 de septiembre este lunes los católicos celebran el día de las Mercedes, una de las advocaciones de la virgen María. La virgen de las Mercedes, o de la Merced, como también se le conoce, es la patrona de la ciudad de Barcelona y  se le identifica con las virtudes del perdón y la benevolencia. Se sincretiza con Obatalá en el panteón yoruba donde se le reconoce como la más pura de todas las deidades, dueña de todo lo blanco, de la cabeza, de los pensamientos y los sueños.

Las Damas de Blanco que desde 2003 empezaron a salir a las calles a reclamar la libertad de sus familiares encarcelados por motivos políticos, tienen este día como una fecha muy especial. El año pasado en las cercanías del templo dedicado a esta virgen en la ciudad de La Habana decenas de Damas de Blanco fueron atacadas por una turba. La líder de esta agrupación Laura Pollán fue brutalmente golpeada y mordida en una mano. Semanas después fallecía en un hospital víctima de una repentina y aun no aclarada enfermedad.

Desde el jueves pasado la sede de las Damas de Blanco ha sido asediada por la policía. La calle Neptuno se encuentra interrumpida al tránsito en la cuadra entre Hospital y Aramburu. Se registraron más de 50 detenciones en todo el país y de ellas una treintena se desconocía su paradero en la mañana de hoy lunes.

Estas valerosas mujeres se enfrentan no solo a la persecución y la violencia sino que además son víctimas de una sistemática campaña de descalificación. Algunas de ellas ya han visto liberados a sus familiares y aún siguen acompañando a las que no han alcanzado su objetivo. Ellas se cuentan entre los pocos cubanos que han encontrado una respuesta a la pregunta de ¿Qué hacer? que tantos nos hacemos.

La brevedad

La brevedad alude a una dimensión temporal que si bien no está cuantificada en términos precisos (minutos, semanas, años), se identifica por la duración relativamente pequeña que tiene una acción, un proceso, un fenómeno. Breve es el tiempo que un relámpago alumbra la noche y breve es también la presencia de la especie humana en el planeta.

A lo largo de estos últimos años que ya bautizamos “raulismo” ha tenido mucho auge una modalidad represiva que se ha dado en llamar “detenciones breves”. Se trata del aprovechamiento de un resquicio legal mediante el cual un ciudadano es privado de su libertad sin que medie una acusación formal ni la evidencia de un delito cometido.

Usted va caminando por la calle, sale de la casa de un amigo, está sentado en un parque o pretende viajar fuera de su provincia y unos individuos vestidos de civil (rara vez uniformados) se abalanzan sobre su cuerpo y lo meten de cabeza en un auto. Si tiene suerte le pasan fugazmente frente a los ojos algo que parece ser un carné y lo conducen a una estación donde usted pasará más o menos 24 horas. En ocasiones lo tendrán sentado en el loby de la unidad policial o lo encerrarán en un calabozo junto al borracho que rompió la vidriera de un bar, el exhibicionista atrapado frente a una secundaria básica o el traficante cogido con las manos en la masa.

La única diversión es escuchar las historias con que sus compañeros de calabozo explican su rotunda inocencia a menos que la situación lleve una dosis superior de adrenalina y la cosa termine en un par de gaznatones o en uno de esos interrogatorios donde “ellos” lo saben todo y hay un gordito bueno de cara afable y un flaco alto de aspecto lombrosiano.

Cuando a la mañana siguiente el nuevo oficial de guardia se asoma a la reja gritando su nombre para decirle que recoja sus pertenencias y se vaya de allí, a usted le parecerá que tuvo suerte. Es posible que no levantaron un acta, probablemente ni siquiera lo hayan anotado en la lista de los detenidos y desde luego usted no pudo llamar a su familia ni tener derecho a un abogado, lo despiden como si allí no hubiera pasado nada, incluso, como si todo hubiera sido fruto de una confusión. ¿Disculpas? No hay que exagerar.

Una vez en la calle usted mismo se dice que la detención ha sido breve y que no vale la pena denunciarla.