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¿Cambio numismático?

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La tan discutida dualidad monetaria cubana, que lleva más de 20 años distorsionando la economía, parece estar en sus días finales. De entre las pocas informaciones que se han dado a conocer, se destaca que será el CUP, o peso nacional el que sobrevivirá y dejarán de circular los billetes CUC, o peso convertible.

Además del valor real de cada una de estas monedas, se diferencian en que si el CUP tiene una foto de alguna figura histórica, el CUC trae la escultura de ese mismo personaje. También en cuestiones de seguridad, el CUC supera en mucho a su alter ego.

La pregunta que nos hacemos es si habrá un cambio en el valor real del dinero que tengamos como salario. ¿Cuántas horas habrá que trabajar –una vez unificada la moneda- para comprar 500 gramos de espagueti, un litro de aceite o una cerveza?

 Nos preguntamos también si vamos a seguir ganando lo mismo y si se mantendrán los precios de las mercancías. Por ejemplo, si un refrigerador que hoy se vende en unos 500 CUC, habrá que comprarlo en 12 500 CUP. La misma distancia por la que pagamos 3 CUC en un taxi tarifado en divisas, ahora cuesta en un almendrón 10 CUP ¿Cómo quedará ajustado el precio cuando tengamos una sola moneda?

 La cantidad de billetes que habrá que llevar a la tienda obligará a los artesanos a fabricar carteras más grandes, a menos que se impriman nuevas denominaciones con valor de 500 o mil CUP. Ya circulan rumores de los rostros que veremos en los nuevos billetes. Juan Almeida y Vilma Espín son los candidatos favoritos.

 Aunque a casi nadie en Cuba le alcanza el dinero ya habrá quien guarde como recuerdo los “chavitos” abolidos, al menos las monedas, una buena oportunidad para los numismáticos.

 

LA OPOSICIÓN LEAL

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Foto: Silvia Corbelle

Recientemente asistí a un evento académico en la cátedra Félix Varela. La revista Espacio Laical abrió las puertas del antiguo Seminario de San Carlos y San Ambrosio para que el público participara libremente en un intercambio de ideas sobre las reformas realizadas por el gobierno cubano. Tendría mucho que decir sobre el alto nivel científico con que fueron abordados los problemas allí discutidos, pero de momento prefiero concentrarme en un detalle que salió a relucir a partir de una pregunta realizada por el colega Iván García.

¿Cómo se define la “Oposición leal”? ¿Leales con quién?, inquirió el periodista independiente. A juicio del panelista Arturo López-Levy, este concepto encuentra su antónimo en la apostasía

Aunque los colecciono, detesto caer en el facilismo de citar los diccionarios, sin embargo no me queda más remedio que referir la primera acepción del término apostasía como “la renegación de Cristo por aquellos que han sido bautizados”. En un sentido más dilatado es lícito usarlo en una gama muy amplia que va desde la renuncia hasta la traición. Lo malo que tienen los sinónimos es que la equivalencia de significado entre uno y otro depende mucho del contexto.

Cuando el académico López-Levy atribuye el adjetivo leal a cierto tipo de oposición y usa apostasía para referirse a quienes se ubican en el polo opuesto del entorno opositor, está trazando una frontera en la que los pertenecientes a uno u otro bando terminan por identificar a los leales como traidores y a los apóstatas como leales… y viceversa.

La culpa de semejante confusión no la tiene la semántica, sino la historia.

Cuando opositores del exilio o del patio apoyan el bloqueo-embargo, incluyendo la ley Helms Burton; cuando reciben apoyo financiero de esa “bestia negra” que es la Fundación Cubano Americana o conversan con el archidemonizado Carlos Alberto Montaner, caen automáticamente en la lista de apóstatas realizada desde la oposición leal. Lo mismo puede ocurrirle a todo aquel que use los micrófonos de Radio Martí, visite la Oficina de Intereses de los Estados Unidos en Cuba (SINA), o se reúna con algún representante del gobierno norteamericano, el único en el mundo que tiene un programa legalmente estructurado parta derrocar al gobierno de Cuba. ¡Están traicionado a la Patria!, denuncian desde el bando de la oposición leal.

¿Cuál Patria? , responden del otro lado. ¿Aquella que encuentra una sinonimia con la Revolución Socialista, con el partido Comunista, con la mismísima persona de Fidel Castro? ¿Será acaso esa la patria a la que pretenden ser leales quienes figuran en la otra lista? Integrar la oposición leal supone la pertenencia a un grupo de personas que no son insultadas ni golpeadas por “el pueblo indignado”, gente que jamás ha vivido la experiencia de un mitin de repudio, que desde siempre pudieron entrar y salir del país, y hasta dar conferencias en universidades extranjeras. Probablemente nunca fueron despedidos de su trabajo, ni expulsados de sus aulas, ni siquiera han sido visitados por “los amables compañeros de la Sección 21”. Son los que cuentan con un espacio intocable y aspiran a un día ser designados como legítimos interlocutores del poder. La entrada a esa fiesta tiene un alto precio, especialmente tener la prudencia de, una vez aceptados, no importunar al dueño de la casa advirtiéndole que allá afuera hay otros inconformes, con muchas cosas que aportar, reclamar, exigir. Lo políticamente correcto es ignorar a esa plebe que no logra despojarse del nauseabundo olor de los calabozos y mejor aún, desde el prestigio que otorga la condición de intachable académico, acusarlos de apostasía.

Una revolución socialista no es una fe religiosa “Revolución y Religión no riman” había advertido el poeta Heberto Padilla. La primera es obra de los hombres, la segunda –tengo entendido- tiene un origen divino. Quienes reniegan de su fe no temen ir al infierno, porque han dejado de creer en su existencia. Los que disienten de las convicciones ideológicas que una vez abrazaron simplemente están ejerciendo un derecho cívico e intelectual que en mis manoseados diccionarios se define como rectificar. Qué decir de quienes nunca creyeron y desde un inicio eligieron un camino diferente

Conozco de cerca otra oposición que ejerce una lealtad en nada parecida a la sumisión de las mascotas. Leal a los más apremiantes anhelos de su pueblo, leal a la justicia y a la libertad.

Conducta

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Si a un imaginario grupo de cubanos, aislados de toda información desde 1984, les hubiera sido mostrada hoy la película Conducta para ponerlos en contacto con la actualidad, habrían escapado del cine asegurando que el filme falsificaba la situación; que les intentaban mostrar una versión pesimista y contrarrevolucionaria de su país

Pero no fue así como reaccionaron quienes salieron de las salas de estreno secándose las lágrimas y con las manos enrojecidas de tanto aplaudir. Especialmente esos habaneros que vieron proyectada en la pantalla la realidad que los golpea: su propio barrio en ruinas, la vecina alcoholizada con un hijo prácticamente abandonado, la falta de valores éticos, la corrupción policial, la discriminación a cubanos de otras provincias, la miseria física en cada rincón, la miseria moral en cada oportunista.

Por suerte quedaba Carmela, la maestra en edad de jubilación quien, a pesar de haber visto emigrar a sus hijos y nietos, prefiere mantenerse no solo en la isla, sino en su aula “mientras pueda subir esas escaleras” porque está convencida de conservar fuerzas para ayudar a esos niños necesitados de amor y comprensión.

Una espléndida fotografía y una excelente edición abrigan un guión sobrio cuyo autor, Ernesto Daranas, se desempeña también como director. No aparecen por ninguna parte los manidos tópicos del cine cubano: el choteo, los chistes de doble sentido, la lluvia, el folclorismo, el exhibicionismo sexual y los mensajes oficiales.

Pero el gran ausente en Conducta es “el hombre nuevo”, ese que aquellos hipotéticos cubanos dormidos, o en estado de coma, concebían hasta mediados de los años 80 y a quien esperaban ver encarnado en la obra que los pondría al día. Los niños que estos imaginarios espectadores insistían en encontrar en el filme, serían muchachos educados y no estos malhablados con rudeza de matones; las escuelas estarían dotadas de magníficos laboratorios y las viviendas parecerían confortables y seguras. No cabrían las peleas de perro, ni mujeres drogadas y prostituidas, muchísimo menos el drama de Carmela enfrentándose a un conato de despido por proteger a un alumno amenazado de ser recluido en un reformatorio y por defender a una niña que se atrevió -¡Vaya osadía!- a colocar una imagen de la patrona de Cuba en el mural del aula.

Los productores no crearon un espacio artificial en un estudio al estilo del Show de Truman, no fueron a una tienda de antigüedades a buscar los pupitres y pizarras de la escuela ni construyeron una ciudadela de cartón. El director de actuación no precisó inculcarle a los actores, niños, jóvenes o viejos, modales y fórmulas lingüísticas ajenas a la experiencia personal de cada cual. Quizás fue por eso que el público, luego de largas colas para entrar a los cines donde se exhibe Conducta, se siente tan identificado, incluso tan emocionado. Por eso y porque los presentes en las salas cinematográficas no se han pasado estos últimos 30 años dormidos, sino protagonizando esta tragedia.

¡Caracas, caray!

Henrique Capriles
Abrumados por el torrente de informaciones sobre Venezuela los cubanos estamos pendientes a todo lo que pasa. Sintonizamos estaciones radiales de onda corta, intentamos encontrar algo en Internet medianamente objetivo, escuchamos lo que contó alguien que tiene un pariente cumpliendo una misión y atrapamos al vuelo algún detalle que se le escapa al noticiero de TeleSur. Venezuela nos preocupa como si todo estuviera sucediendo en Holguín, Cienfuegos o Pinar del Río.

El destino de Cuba está íntimamente ligado a lo que ocurra en Caracas y no solo por la amenaza de que desaparezca el subsidio o que algún cubano, médico, instructor de deporte o soldado pueda morir en medio de la confusión. Estamos mezclados en esos sucesos porque, salvando las diferencias, nos embarga la sensación de que nos estamos mirando en un espejo.

En ese reflejo de falsas ilusiones nos estamos encontrando todos: los opositores y los oficialistas, los que no tienen nada que perder y los temerosos de que empiecen de nuevo los apagones, los perseguidos y los represores, civiles y militares… todos.

La tormenta puede disolverse en unos días o agravarse inesperadamente. El eco de una u otra situación llegará hasta nosotros y no por aquello del aleteo de una mariposa, sino porque, como dijera un poeta, “estamos cosidos a la misma estrella” unos y otros.

En el año del caballo de madera

caballoDesde hace diez días estamos viviendo, según el horóscopo chino, el año del caballo, más precisamente caballo de madera. Muchos son los pronósticos que avizoran los especialistas en las diferentes esferas de la vida y para los distintos signos.
Como buen cerdo que soy lo veo todo más relajadamente y, aunque no intento algún tipo de contaminación itercultural entre lo oriental y lo occidental, en lo primero que pienso es en el más famoso de los caballos de madera: !el de Troya !
En este 2014 que comenzó con la cumbre de la CELAC, cuando la Unión Europea se apresta a levantar las restricciones de la posición común, ahora que millonarios del exilio se sienten inclinados a invertir en Cuba, uno se pregunta si la sagacidad de Odiseo dará resultado en esta Troya caribeña, si los muros tendrán que ser en parte derribados para que pase el artilugio.
Como curiosidad, debo añadir que a lo largo de todo este proceso iniciado en 1959 es primera vez que pasamos por un Año de caballo de madera…

Tratando de comunicar

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Siguiendo la mejor tradición del humor cubano, fundamentado en la burla y la desacralización de todo lo humano y divino, hemos bautizado a la Empresa de Telecomunicaciones Cubana SA (ETECSA) con una interpretación diferente de sus siglas: Estamos Tratando de Establecer Comunicación Sin Apuro. La asignación del apodo se basa en la lentitud, el deterioro, la negligencia y otros males conocidos del sector estatal a los que no escapa la antigua Empresa Telefónica 13 de Marzo que, valga la aclaración, nunca se le explicó al pueblo por qué la entidad fue despojada de su apelativo patriótico referido a la fecha en que un grupo de revolucionarios atacó el palacio presidencial en 1958.

Sin embargo hay que confesar que nos quedamos cortos en el chiste porque ETECSA va más allá de los fallos técnicos y los olvidos humanos. Cada vez que en el país se produce algún evento que atrae la atención internacional, sea la llegada de un Papa o la celebración de una reunión de alto nivel, los teléfonos fijos y los celulares de ciertas personas comienzan a padecer de inexplicables interrupciones. Por ejemplo no llegan las llamadas del extranjero, se pierde la posibilidad de enviar mensajes de textos o en casos extremos se muere la línea.

Esta modalidad de represión no deja huellas físicas en la víctima y resulta prácticamente indemostrable a los efectos de una denuncia o reclamación. Es tan leve que casi da pena quejarse si se le compara con golpizas, allanamientos, mítines de repudio, detenciones arbitrarias y otras variables a las que ya están acostumbrados los líderes de la oposición, los activistas de la sociedad civil, los periodistas independientes, blogueros y toda la familia de los inconformes.

De momento no se me ocurre nada simpático para renombrar una vez más a ETECSA, quizás Estamos Tratando de Establecer Comunicación Sin Autorización, pero no suena original y lo peor, no tiene gracia.

cumbre

El país anfitrión de la II Cumbre de la CELAC proclama en sus vallas públicas el principio de aceptar la diversidad dentro de la unidad. Deberían saber los invitados que el principal propósito del gobierno cubano es que el resto de los integrantes de la Comunidad acepten un rasgo peculiar de Cuba que lo hace diferente con el resto: que al interior de la Isla no se acepta la diversidad política y mucho menos que aquellos con posiciones políticas distintas a las del partido gobernante puedan reunirse en un Foro Alternativo para debatir de forma paralela los temas que incumben a la Cumbre.

Como en Tailandia

Los medios informativos oficiales recientemente reportaron la situación en Tailandia donde las autoridades habían decretado el estado de sitio prohibiendo reuniones, estableciendo la censura y eliminando varias garantias ciudadanas. Sin ningún rubor los presentadores del noticiero de la TV contaban horrorizados aquellos horrores.

En estos días en Cuba, en vísperas de la celebración de la II Cumbre de la CELAC ninguna institución oficial ha decretado ningún tipo de situación especial, sin embargo se ha desatado una ola de detenciones y amenazas a todo aquel que pretenda reunirse entre los días 28 y 29 de enero, que son los días en que se realizará el magno evento.

Con toda seguridad la delegación cubana mostrará satisfecha a sus invitados un país tranquilo donde nadie protesta por nada, incluso aunque no se haya decretado el estado de sitio ni nada parecido.

Lo cierto es que no resulta necesario tomar ninguna medida extraordinaria. Esto aquí es una eterna Tailandia (la de estos días) y si los mandatarios asistentes a la Cumbre se proponen luchar contra la pobreza podrán admirar el ejemplo de Cuba donde no hallarán ni un solo mendigo (todos han sido reconcentrados) ni tampoco encontrarán prostitutas ni asaltantes callejeros. Me atrevo a asegurar que ni siquiera podrán ver a un adolescente llevando incorrectamente el uniforme escolar, porque aquí todos estamos advertidos… cuidado con alzar la voz en la cola del pan, ni te atrevas a ponerle mala cara a un policía ni a salir a vender algo en el mercado negro. Si padeces de gases, aguántate que toda alteración del orden puede resultar sumamente sospechosa.

Amiquemeimporta

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En una fecha imprecisa de la década de los 70 un profesor de rumba intentaba exponer a un grupo de nórdicos cómo hacer el movimiento de los hombros. No lo consiguió hasta que –con la ayuda de la traductora- dijo la frase ¿a mí qué me importa? al tiempo que subía y bajaba sus hombros acompasadamente. Un joven pelirrojo captó la esencia mejor que el resto del grupo y mientras repetía la frase con un acento realmente cómico, decía a sus colegas ¡Ahora parezco un cubano!

Llevo recordando esa escena por más de 30 años y siempre me produce la misma mezcla de gracia y molestia. ¿Será la indolencia parte esencial de nuestra naturaleza?

El paternalismo de estado, sumado a la deliberada intención de privilegiar la obediencia por encima de la creatividad, han favorecido que la indiferencia ciudadana se haya instalado con visos de permanencia en la conducta del cubano. ¿A mí qué me importa?, comenta uno, mientras arranca unos angulares de la base de una torre sostenedora de cables de alta tensión para hacer con ellos un  corral de puercos.  ¿A mí que me importa?, piensa el custodio que ve cómo saltan por la cerca de su empresa los productos que nunca llegan al pueblo ¿A mí que me importa?, dice sin pudor un tercero, que mira hacia otra parte cuando a pocos metros de él insultan y atropellan a una Dama de Blanco…

Los que mandan en Cuba siguen creyendo que la inercia se arregla con disciplina, orden y exigencia y gritan con el puño en alto desde sus tribunas sin percatarse del leve pero significativo movimiento en los hombros de la tropa.

Aquel profesor de rumba murió en Finlandia donde se quedó tras abandonar al grupo folklórico de gira por Europa. El nórdico pelirrojo quizás ya sea abuelo, ¿y nosotros?: Aquí, satisfechos de cuan cubanos somos, al compás de esta perezosa rumba exhibiendo orgullosos nuestra desidia y apatía.

La receta improbable

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Los empeños de diseminar ideas que niegan la vitalidad de los conceptos marxistas, leninistas y martianos, deberán contrarrestarse, entre otros medios, con una creativa conceptualización teórica del socialismo posible en las condiciones de Cuba, como única alternativa de igualdad y justicia para todos. Raúl Castro, Stgo. de Cuba, 1ro de enero de 2014

Pocas veces uno encuentra un párrafo con tanta sustancia para discrepar. Empezaría por aclarar que lo contrarrestable no deberían ser los empeños de diseminar determinadas ideas –asunto relativamente fácil de solucionar con los métodos tradicionales de confiscar libros en los aeropuertos, bloquear páginas de Internet, suspender servicios telefónicos o en última instancia acudiendo a la brutalidad de las brigadas de respuesta rápida. No, el verdadero reto sería contrarrestar las ideas en cuestión.
Pero resulta paradójico que, precisamente para reafirmar la vitalidad de la ideología que demostraba “científicamente” la inevitabilidad del socialismo, haya que encontrar una creativa conceptualización capaz de sostener teóricamente la viabilidad del socialismo en las actuales condiciones de Cuba. ¿Acaso habrán perdido vitalidad y ahora resultan insuficientes aquellos paradigmas del siglo antepasado?
Para no extenderme demasiado pasaré por alto la afrenta de mezclar al poeta José Martí con Vladimir Ilich, que viene siendo como confundir el amor con el odio o la tolerancia con el resentimiento. Lo que si no debe dejarse pasar es a ese gato servido como liebre pretendiendo autoerigirse como la única alternativa de igualdad y justicia para todos y mucho menos cuando conocemos cuál es el tipo de igualdad y de justicia que podemos esperar de semejante sistema.
Esta es la segunda ocasión en que el general que gobierna el país lanza un llamado a la intelectualidad para que genere una fundamentación a lo ya aprobado en la práctica, entiéndase, los lineamientos del 6to Congreso. ¡Esa tendría que haber sido la labor de la Conferencia del Partido!, que de paso, debió haberse celebrado antes del Congreso.
Se obliga al maestro cocinero a que trague una salsa rancia y mal elegida y luego se le pide que escriba la receta, como si fuera una innovación, y todo eso para impedir a los comensales el placer de disfrutar sabores nuevos.