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La segunda oportunidad de Obama

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Hace 4 años un buen número de cubanos concibió la esperanza de que el presidente Barack Obama introdujera en la política exterior de los Estados Unidos los cambios que condujeran a un mejoramiento en las relaciones con Cuba. Entre los puntos más significativos estaba la reducción o eliminación del embargo bloqueo, la flexibilización de los viajes y remesas a Cuba y la clausura de la prisión en la base naval de Guantánamo.

“Lamentablemente” Obama no ha sido el dictador de los Estados Unidos, sino solo un presidente que deber regirse por el sistema democrático que los norteamericanos han edificado a lo largo de más de dos siglos. No obstante, se eliminaron las restricciones impuestas por su antecesor Bush en relación a los cubano-americanos y el envío de remesas; más estadounidenses pudieron viajar a la Isla en este tiempo, pero continuó la persecución a las empresas que comercian con Cuba y la prisión de Guantánamo siguió funcionando como antes. Siempre podremos hacernos la pregunta de cómo hubiera sido la situación si aquellas elecciones de 2008 las hubiera ganado el republicano Mac Cain .

De forma paralela los cuatro años de gobierno de Obama coincidieron con el leve optimismo que despertaron las llamadas “reformas raulistas”, en las que, como estaba previsto, se mantuvo el mismo nivel de beligerancia antiimperialista combinado con la aseveración de que la mesa estaba servida para discutir con el vecino del norte siempre y cuando se hiciera en plena igualdad de condiciones. En todo este tiempo el enfoque que han ofrecido los medios de información cubanos -propiedad privada del Partido Comunista- se ha concentrado en demostrar que “el presidente negro”, como reiteradamente lo ha llamado Fidel Castro, es más de lo mismo e incluso que ha sido peor en algunos aspectos.

Faltando menos de una semana para conocer los resultados electorales, el MINREX cubano hizo pública una Declaración en la que reacciona con notable irritación frente a unos cursos que se ofrecen en la Oficina de Intereses (SINA) y al establecimiento de centros para conectarse a Internet. El término “ilegales” aparece 5 veces en el texto que contiene la afirmación de que “el actual gobierno de los Estados Unidos no tiene la voluntad real de dejar atrás las peores políticas y prácticas de la Guerra Fría…”

Hay quien dice que esta declaración pudiera ser el augurio de una nueva ola represiva contra los disidentes. Otros apuestan a que se limita a enviar un mensaje a Obama si fuera reelecto, o a Romney si resultara ganador. En unas horas sabremos si habrá cambio o continuidad en los Estados Unidos. Tengo la impresión que hay menos optimismo con lo que pueda avanzar Obama si repite y una gran expectación sobre hasta donde pudiera Romney cumplir sus amenazas. Lo significativo es que este país que lleva medio siglo exhibiéndose como el que ha roto todas las dependencias con el poderoso vecino, siga pendiente de lo que se legisla en USA para determinar cómo reprime a sus opositores y hasta dónde puede flexibilizar su política migratoria, para solo citar dos ejemplos.

Me temo que, gane quien gane, será del lado de acá donde seguiremos teniendo más de lo mismo.

Categoría: General, represion