Desde aquí

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Repite y pon camarón

Cervecita copy

Foto tomada de http://www.everystockphoto.com/photo.php?imageId=3555659

Mi excolega José Alejandro Rodríguez que tan atinadamente lleva la sección Acuse de Recibo en el periódico Juventud Rebelde, publicó el pasado miércoles los comentarios de un lector que se quejaba de la ausencia de cerveza en cafeterías y mercados.

Desde que me percaté hace un par de semanas de la escasez del refrescante líquido supuse que sería difícil que alguien se aventurara a quejarse de su falta porque con ello el atrevido se “echaría palante” como consumidor de un producto tenido por suntuoso en nuestras complejas relaciones mercantiles.

Recuerdo cuando en nuestro barrio abrieron la primera cafetería en divisa los comentarios coincidían que serían contadas las personas que fueran a gastarse “los fulas” en algo que no era de primera necesidad. La vida demostró que estábamos equivocados. A pesar de que un trabajador que gane 480 pesos moneda nacional (CUP) tenga que trabajar una jornada de 8 horas para sufragar el capricho de tomarse una fría, lo cierto es que ni la Cristal ni la Bucanero pueden ser consideradas privilegios de los nuevos ricos.

Si faltaran las aceitunas sin hueso, o el salmón noruego quizás nadie lo notaría, excepto los extranjeros residentes en el país y algún que otro “maceta” bien empoderado económicamente, pero sucede que hay una auténtica queja popular frente a la pérdida de la cerveza nacional y ha sido José Alejandro el primero en romper lanzas en la prensa, aunque con la limitación de que su queja va dirigida contra “las entidades productoras, distribuidoras o comercializadoras de la cerveza en Cuba” las que “ya era hora de que hubieran explicado el porqué de tan repentina desaparición”.

¿Por qué –en medio de una campaña contra el secretismo- nuestros medios de difusión no han ido hace rato ya a tocarle la puerta a quienes estarían obligados a dar la explicación? ¿Será porque desde la alta dirección del Departamento de Orientación Revolucionaria nadie ha bajado la orden de tratar el asunto? ¿O quizás se deba a que ningún periodista oficialista se atreve a confesar que él mismo se bebe “un lagarto” de vez en cuando o que trata con quienes se lo toman? Yo mismo he sido víctima de este incalificable complejo de culpa que nos lleva a dar la impresión de que no estamos ni siquiera enterados de que falta la cerveza.

El cadáver nonato de ese hombre nuevo que fracasó entre nosotros suele aparecer como un fantasma para sacarnos un susto cuando estamos a punto de tener un desliz consumista. !Solavaya!

 

Los presos

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No pasa una semana sin que recibamos una llamada telefónica desde alguna prisión de Cuba para denunciar abusos físicos, negación de visitas, falta de servicios médicos y otros atropellos más. La inmensa mayoría son presos comunes, hombres y mujeres, muchos de los cuales dicen haberse politizado en la prisión. La mayoría se considera totalmente inocente de los cargos que lo llevaron a la cárcel, otros aceptan su responsabilidad en los hechos imputados pero consideran haber recibido una condena desproporcionada.

Resulta casi imposible verificar estas denuncias y ese afán de objetividad que padecemos nos impide hablar de cada caso. Nuestro mayor tesoro es la credibilidad que hayamos podido alcanzar entre los lectores, pero cada llamada provoca un dilema que nos hace ver como egoistas o cobardes luego de escuchar que un cubano tras las rejas deletrea -para que lo copiemos bien- el nombre, cargo y grado del jefe de su prisión, el mismo que no permite que le llegue un medicamento, que le suspende la visita o que lo evía a la celda de castigo.

Por grave que haya sido la falta cometida ningún ciudadano debiera estar desamparado frente a los abusos del poder. ¿A quién le corresponde la obligación de velar por sus derechos?

 

La batalla del médico chino

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En septiembre de 2006 el doctor Jeovany Jiménez, ejerciendo su optimismo revolucionario escribió una carta al ministro de Salud Pública para protestar ante un ridículo aumento de salario que no se correspondía ni con las necesidades ni con la espectativa del sector. La respuesta fue sancionarlo con la inhabilitación de su profesión. Jeovany se hizo un blog; (http://ciudadanocerocuba.wordpress.com) y llegó al extremo de realizar una huelga de hambre. Increiblemente fueron restituidos sus derechos.

No estoy seguro si debo felicitar a Jeovany, a quien cariñosamente sus amigos le dicen “el chino”. Es cierto que en toda la historia laboral de Cuba nunca antes se había producido un aumento salarial tan elevado como el que beneficiará a partir del próximo mes de mayo a los trabajadores de la salud pública. Es obvio que en esta ocasión no se trata de una ridícula subida de sueldo, pues los incrementos en muchos casos duplican el salario original, pero también es verdad que en el mejor de los casos el plus recibido alcanzará para seis libras de carne de cerdo y una caja de cerveza. Si eso es un lujo o no, queda por determinar a partir de la estima en que se tenga a estos profesionales y lo que opinemos acerca de lo que realmente se merecen.

A lo largo de cinco años, Jeovany Jiménez envió un total de 20 cartas sin respuestas al Ministerio de Salud Pública, llegó a recopilar unas 300 firmas de apoyo a su solicitud. Ahora le dirán “aquel no era el momento” y que ahora solo les queda mostrarse agradecidos.

 

 

 

¿Cambio numismático?

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La tan discutida dualidad monetaria cubana, que lleva más de 20 años distorsionando la economía, parece estar en sus días finales. De entre las pocas informaciones que se han dado a conocer, se destaca que será el CUP, o peso nacional el que sobrevivirá y dejarán de circular los billetes CUC, o peso convertible.

Además del valor real de cada una de estas monedas, se diferencian en que si el CUP tiene una foto de alguna figura histórica, el CUC trae la escultura de ese mismo personaje. También en cuestiones de seguridad, el CUC supera en mucho a su alter ego.

La pregunta que nos hacemos es si habrá un cambio en el valor real del dinero que tengamos como salario. ¿Cuántas horas habrá que trabajar –una vez unificada la moneda- para comprar 500 gramos de espagueti, un litro de aceite o una cerveza?

 Nos preguntamos también si vamos a seguir ganando lo mismo y si se mantendrán los precios de las mercancías. Por ejemplo, si un refrigerador que hoy se vende en unos 500 CUC, habrá que comprarlo en 12 500 CUP. La misma distancia por la que pagamos 3 CUC en un taxi tarifado en divisas, ahora cuesta en un almendrón 10 CUP ¿Cómo quedará ajustado el precio cuando tengamos una sola moneda?

 La cantidad de billetes que habrá que llevar a la tienda obligará a los artesanos a fabricar carteras más grandes, a menos que se impriman nuevas denominaciones con valor de 500 o mil CUP. Ya circulan rumores de los rostros que veremos en los nuevos billetes. Juan Almeida y Vilma Espín son los candidatos favoritos.

 Aunque a casi nadie en Cuba le alcanza el dinero ya habrá quien guarde como recuerdo los “chavitos” abolidos, al menos las monedas, una buena oportunidad para los numismáticos.

 

LA OPOSICIÓN LEAL

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Foto: Silvia Corbelle

Recientemente asistí a un evento académico en la cátedra Félix Varela. La revista Espacio Laical abrió las puertas del antiguo Seminario de San Carlos y San Ambrosio para que el público participara libremente en un intercambio de ideas sobre las reformas realizadas por el gobierno cubano. Tendría mucho que decir sobre el alto nivel científico con que fueron abordados los problemas allí discutidos, pero de momento prefiero concentrarme en un detalle que salió a relucir a partir de una pregunta realizada por el colega Iván García.

¿Cómo se define la “Oposición leal”? ¿Leales con quién?, inquirió el periodista independiente. A juicio del panelista Arturo López-Levy, este concepto encuentra su antónimo en la apostasía

Aunque los colecciono, detesto caer en el facilismo de citar los diccionarios, sin embargo no me queda más remedio que referir la primera acepción del término apostasía como “la renegación de Cristo por aquellos que han sido bautizados”. En un sentido más dilatado es lícito usarlo en una gama muy amplia que va desde la renuncia hasta la traición. Lo malo que tienen los sinónimos es que la equivalencia de significado entre uno y otro depende mucho del contexto.

Cuando el académico López-Levy atribuye el adjetivo leal a cierto tipo de oposición y usa apostasía para referirse a quienes se ubican en el polo opuesto del entorno opositor, está trazando una frontera en la que los pertenecientes a uno u otro bando terminan por identificar a los leales como traidores y a los apóstatas como leales… y viceversa.

La culpa de semejante confusión no la tiene la semántica, sino la historia.

Cuando opositores del exilio o del patio apoyan el bloqueo-embargo, incluyendo la ley Helms Burton; cuando reciben apoyo financiero de esa “bestia negra” que es la Fundación Cubano Americana o conversan con el archidemonizado Carlos Alberto Montaner, caen automáticamente en la lista de apóstatas realizada desde la oposición leal. Lo mismo puede ocurrirle a todo aquel que use los micrófonos de Radio Martí, visite la Oficina de Intereses de los Estados Unidos en Cuba (SINA), o se reúna con algún representante del gobierno norteamericano, el único en el mundo que tiene un programa legalmente estructurado parta derrocar al gobierno de Cuba. ¡Están traicionado a la Patria!, denuncian desde el bando de la oposición leal.

¿Cuál Patria? , responden del otro lado. ¿Aquella que encuentra una sinonimia con la Revolución Socialista, con el partido Comunista, con la mismísima persona de Fidel Castro? ¿Será acaso esa la patria a la que pretenden ser leales quienes figuran en la otra lista? Integrar la oposición leal supone la pertenencia a un grupo de personas que no son insultadas ni golpeadas por “el pueblo indignado”, gente que jamás ha vivido la experiencia de un mitin de repudio, que desde siempre pudieron entrar y salir del país, y hasta dar conferencias en universidades extranjeras. Probablemente nunca fueron despedidos de su trabajo, ni expulsados de sus aulas, ni siquiera han sido visitados por “los amables compañeros de la Sección 21”. Son los que cuentan con un espacio intocable y aspiran a un día ser designados como legítimos interlocutores del poder. La entrada a esa fiesta tiene un alto precio, especialmente tener la prudencia de, una vez aceptados, no importunar al dueño de la casa advirtiéndole que allá afuera hay otros inconformes, con muchas cosas que aportar, reclamar, exigir. Lo políticamente correcto es ignorar a esa plebe que no logra despojarse del nauseabundo olor de los calabozos y mejor aún, desde el prestigio que otorga la condición de intachable académico, acusarlos de apostasía.

Una revolución socialista no es una fe religiosa “Revolución y Religión no riman” había advertido el poeta Heberto Padilla. La primera es obra de los hombres, la segunda –tengo entendido- tiene un origen divino. Quienes reniegan de su fe no temen ir al infierno, porque han dejado de creer en su existencia. Los que disienten de las convicciones ideológicas que una vez abrazaron simplemente están ejerciendo un derecho cívico e intelectual que en mis manoseados diccionarios se define como rectificar. Qué decir de quienes nunca creyeron y desde un inicio eligieron un camino diferente

Conozco de cerca otra oposición que ejerce una lealtad en nada parecida a la sumisión de las mascotas. Leal a los más apremiantes anhelos de su pueblo, leal a la justicia y a la libertad.

Conducta

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Si a un imaginario grupo de cubanos, aislados de toda información desde 1984, les hubiera sido mostrada hoy la película Conducta para ponerlos en contacto con la actualidad, habrían escapado del cine asegurando que el filme falsificaba la situación; que les intentaban mostrar una versión pesimista y contrarrevolucionaria de su país

Pero no fue así como reaccionaron quienes salieron de las salas de estreno secándose las lágrimas y con las manos enrojecidas de tanto aplaudir. Especialmente esos habaneros que vieron proyectada en la pantalla la realidad que los golpea: su propio barrio en ruinas, la vecina alcoholizada con un hijo prácticamente abandonado, la falta de valores éticos, la corrupción policial, la discriminación a cubanos de otras provincias, la miseria física en cada rincón, la miseria moral en cada oportunista.

Por suerte quedaba Carmela, la maestra en edad de jubilación quien, a pesar de haber visto emigrar a sus hijos y nietos, prefiere mantenerse no solo en la isla, sino en su aula “mientras pueda subir esas escaleras” porque está convencida de conservar fuerzas para ayudar a esos niños necesitados de amor y comprensión.

Una espléndida fotografía y una excelente edición abrigan un guión sobrio cuyo autor, Ernesto Daranas, se desempeña también como director. No aparecen por ninguna parte los manidos tópicos del cine cubano: el choteo, los chistes de doble sentido, la lluvia, el folclorismo, el exhibicionismo sexual y los mensajes oficiales.

Pero el gran ausente en Conducta es “el hombre nuevo”, ese que aquellos hipotéticos cubanos dormidos, o en estado de coma, concebían hasta mediados de los años 80 y a quien esperaban ver encarnado en la obra que los pondría al día. Los niños que estos imaginarios espectadores insistían en encontrar en el filme, serían muchachos educados y no estos malhablados con rudeza de matones; las escuelas estarían dotadas de magníficos laboratorios y las viviendas parecerían confortables y seguras. No cabrían las peleas de perro, ni mujeres drogadas y prostituidas, muchísimo menos el drama de Carmela enfrentándose a un conato de despido por proteger a un alumno amenazado de ser recluido en un reformatorio y por defender a una niña que se atrevió -¡Vaya osadía!- a colocar una imagen de la patrona de Cuba en el mural del aula.

Los productores no crearon un espacio artificial en un estudio al estilo del Show de Truman, no fueron a una tienda de antigüedades a buscar los pupitres y pizarras de la escuela ni construyeron una ciudadela de cartón. El director de actuación no precisó inculcarle a los actores, niños, jóvenes o viejos, modales y fórmulas lingüísticas ajenas a la experiencia personal de cada cual. Quizás fue por eso que el público, luego de largas colas para entrar a los cines donde se exhibe Conducta, se siente tan identificado, incluso tan emocionado. Por eso y porque los presentes en las salas cinematográficas no se han pasado estos últimos 30 años dormidos, sino protagonizando esta tragedia.

¡Caracas, caray!

Henrique Capriles
Abrumados por el torrente de informaciones sobre Venezuela los cubanos estamos pendientes a todo lo que pasa. Sintonizamos estaciones radiales de onda corta, intentamos encontrar algo en Internet medianamente objetivo, escuchamos lo que contó alguien que tiene un pariente cumpliendo una misión y atrapamos al vuelo algún detalle que se le escapa al noticiero de TeleSur. Venezuela nos preocupa como si todo estuviera sucediendo en Holguín, Cienfuegos o Pinar del Río.

El destino de Cuba está íntimamente ligado a lo que ocurra en Caracas y no solo por la amenaza de que desaparezca el subsidio o que algún cubano, médico, instructor de deporte o soldado pueda morir en medio de la confusión. Estamos mezclados en esos sucesos porque, salvando las diferencias, nos embarga la sensación de que nos estamos mirando en un espejo.

En ese reflejo de falsas ilusiones nos estamos encontrando todos: los opositores y los oficialistas, los que no tienen nada que perder y los temerosos de que empiecen de nuevo los apagones, los perseguidos y los represores, civiles y militares… todos.

La tormenta puede disolverse en unos días o agravarse inesperadamente. El eco de una u otra situación llegará hasta nosotros y no por aquello del aleteo de una mariposa, sino porque, como dijera un poeta, “estamos cosidos a la misma estrella” unos y otros.

En el año del caballo de madera

caballoDesde hace diez días estamos viviendo, según el horóscopo chino, el año del caballo, más precisamente caballo de madera. Muchos son los pronósticos que avizoran los especialistas en las diferentes esferas de la vida y para los distintos signos.
Como buen cerdo que soy lo veo todo más relajadamente y, aunque no intento algún tipo de contaminación itercultural entre lo oriental y lo occidental, en lo primero que pienso es en el más famoso de los caballos de madera: !el de Troya !
En este 2014 que comenzó con la cumbre de la CELAC, cuando la Unión Europea se apresta a levantar las restricciones de la posición común, ahora que millonarios del exilio se sienten inclinados a invertir en Cuba, uno se pregunta si la sagacidad de Odiseo dará resultado en esta Troya caribeña, si los muros tendrán que ser en parte derribados para que pase el artilugio.
Como curiosidad, debo añadir que a lo largo de todo este proceso iniciado en 1959 es primera vez que pasamos por un Año de caballo de madera…

Tratando de comunicar

etesa

Siguiendo la mejor tradición del humor cubano, fundamentado en la burla y la desacralización de todo lo humano y divino, hemos bautizado a la Empresa de Telecomunicaciones Cubana SA (ETECSA) con una interpretación diferente de sus siglas: Estamos Tratando de Establecer Comunicación Sin Apuro. La asignación del apodo se basa en la lentitud, el deterioro, la negligencia y otros males conocidos del sector estatal a los que no escapa la antigua Empresa Telefónica 13 de Marzo que, valga la aclaración, nunca se le explicó al pueblo por qué la entidad fue despojada de su apelativo patriótico referido a la fecha en que un grupo de revolucionarios atacó el palacio presidencial en 1958.

Sin embargo hay que confesar que nos quedamos cortos en el chiste porque ETECSA va más allá de los fallos técnicos y los olvidos humanos. Cada vez que en el país se produce algún evento que atrae la atención internacional, sea la llegada de un Papa o la celebración de una reunión de alto nivel, los teléfonos fijos y los celulares de ciertas personas comienzan a padecer de inexplicables interrupciones. Por ejemplo no llegan las llamadas del extranjero, se pierde la posibilidad de enviar mensajes de textos o en casos extremos se muere la línea.

Esta modalidad de represión no deja huellas físicas en la víctima y resulta prácticamente indemostrable a los efectos de una denuncia o reclamación. Es tan leve que casi da pena quejarse si se le compara con golpizas, allanamientos, mítines de repudio, detenciones arbitrarias y otras variables a las que ya están acostumbrados los líderes de la oposición, los activistas de la sociedad civil, los periodistas independientes, blogueros y toda la familia de los inconformes.

De momento no se me ocurre nada simpático para renombrar una vez más a ETECSA, quizás Estamos Tratando de Establecer Comunicación Sin Autorización, pero no suena original y lo peor, no tiene gracia.

cumbre

El país anfitrión de la II Cumbre de la CELAC proclama en sus vallas públicas el principio de aceptar la diversidad dentro de la unidad. Deberían saber los invitados que el principal propósito del gobierno cubano es que el resto de los integrantes de la Comunidad acepten un rasgo peculiar de Cuba que lo hace diferente con el resto: que al interior de la Isla no se acepta la diversidad política y mucho menos que aquellos con posiciones políticas distintas a las del partido gobernante puedan reunirse en un Foro Alternativo para debatir de forma paralela los temas que incumben a la Cumbre.