Desde aquí es un empeño personal que nace de la necesidad de escribir sobre aquellos temas que me rondan la cabeza cada día, pero que no encuentran un espacio en los medios oficiales cubanos.

Alemánalemán

La impunidad

1 de Julio, 2008

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A Cuba, en nombre de los derechos humanos, le exigen la impunidad de los que pretenden entregar, atados de pies y manos, la patria y el pueblo al imperialismo.

Fidel Castro, reflexión publicada en Cuba Debate el 19 de junio de 2008 bajo el título Estados Unidos, Europa y los Derechos humanos.

En la reciente declaración del ex presidente cubano sobre el levantamiento de las sanciones de la Unión Europea, aparece este texto que aquí citamos donde se refiere indirectamente a los 75 encarcelados de la primavera de 2003. Aquí se aclara, un lustro después, el motivo de la dureza en las sanciones impuestas, que oscilaban de entre 15, 20 y hasta 28 años de privación de libertad: Ahora comprendemos que esas personas no fueron condenadas por lo que hicieron, sino por lo que los acusadores suponían que pretendían hacer.

Porque aquel que en sentido directo, que no metafórico, entregara atados de pies y manos a la patria y al pueblo a un poder imperial merece un castigo severo. Se puede ser más general: aquel que ate de pies y manos a un pueblo para someterlo a un poder que le arrebate la soberanía debe ser llevado a la justicia. Los 75 prisioneros de la primavera negra nunca lograron semejante cosa y ni siquiera se pudo probar legalmente que era eso lo que pretendían. Sólo desde un punto de vista estrictamente político pudiera interpretarse que ese era su propósito, pero entonces habría que clasificarlos como presos políticos y eso negaría la versión oficial.

En el sentido directo de cualquier idioma, se ata a un pueblo de pies y manos no con una cuerda alrededor de las muñecas y los tobillos, sino cuando, con la fuerza de las armas o con el poderío de la ley, se le impide: cambiar el sistema político, elegir a sus gobernantes, expresar libremente sus criterios, asociarse según sus tendencias políticas, recibir información, salir y entrar del territorio nacional, desplegar iniciativas económicas.

Si estamos hablando de exigir impunidad, habría que agregar que, ni siquiera en nombre de la justicia social, un estado puede reclamarla para inmovilizar al pueblo que gobierna.

Siempre sonreímos

22 de Junio, 2008

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Por falta de tener el Diario de Colón en mi menguada biblioteca personal, me he visto imposibilitado de comprobarlo, pero lo creo. Dicen que el Gran Almirante, luego de haber tenido la ocasión de conocer a los aborígenes que poblaban la isla, se preguntó: “¿De qué se ríen estos indios?”
Desconocedores del hecho de que la risa, la alegría consustancial, nos es tan endémica como las jutías y las auras, algunos observadores superficiales de la realidad cubana sostienen que en Cuba todo marcha bien y que la prueba irrefutable es que la gente ríe. Esas personas olvidan que en la noche del sábado 25 de julio de 1953 cuando un centenar de jóvenes idealistas se disponían a morir en aquel disparate que fue asaltar el cuartel Moncada en Santiago de Cuba, el resto de los santiagueros reían y gozaban detrás de la música de una conga y se embriagaban con las cervezas y el ron que podían pagar con su salario.

Durante los 14 años que trabajé en la revista Cuba Internacional (1973-1987) fueron muchas las veces que presencié cómo se hacían las fotos y sobre todo cómo se escogían las que serían publicadas, en particular las fotos de la portada. Los mejores fotógrafos de la época captaban esas imágenes (Iván Cañas, Ernesto Fernández, Figueroa, Pablo Fernández, Cristóbal Pascual y otros) Eran tan buenos en elegir un buen encuadre como en hacer sonreír a sus retratados, a veces yo mismo colaboraba haciendo monerías detrás del fotógrafo.

No es que quisiéramos mentir, de lo que se trataba era de que si aquellos estudiantes de una recién inaugurada escuela en el campo, o aquellos recios macheteros que acababan de cortar su tercer millón de arrobas de caña, o aquellos insomnes soldados que custodiaban el cielo de la patria no sonreían, nos parecía que la escena no estaba completa, que no ocurría en Cuba. Y era tan fácil hacerlos reír y tan natural para ellos complacernos que con el tiempo fuimos configurando el perfil de un país en el que la risa aparecía como un patrimonio de los nuevos tiempos, como un resultado de la revolución. Asumo la parte de la responsabilidad que me corresponde. Yo les hacía gracias, pero eran ellos los que reían.

Lo que no saben los apologistas venidos de otras latitudes es que también nos reímos de ellos, de su imperturbable ingenuidad. Un ómnibus en La Habana donde la gente hace chistes, se cuenta la vida y se toca lascivamente no es el metro de Berlín donde los pasajeros ni se miran y cada cual compite en parecer más hosco.

¡Oye, yuma, tírame una foto y regálame un fula, que tú verás cómo me río!

Sobre el tejado de vidrio

18 de Junio, 2008

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El ex presidente Fidel Castro acaba de publicar un prólogo al libro Fidel, Bolivia y algo más en el que descalifica el blog Generación Y que hace en Internet mi esposa, la blogera Yoani Sánchez. Desde el primer día ella ha puesto su nombre y apellido (que él omite) con su foto a la vista de los lectores para rubricar los textos que escribe con el único propósito, repetidas veces confesado, de vomitar todo lo que le produce náuseas de nuestra realidad.

El ex presidente desaprueba que Yoani haya aceptado el premio Ortega y Gasset de periodismo digital del presente año, argumentando que esto es algo que propicia el imperialismo para mover las aguas de su molino. Reconozco el derecho que tiene este señor a hacer ese comentario, pero me permito hacer la observación de que la responsabilidad que implica recibir un premio nunca será comparable a la de otorgarlo, y Yoani, al menos, nunca ha colocado en el pecho de ningún corrupto, traidor, dictador o asesino alguna condecoración.

Hago esta aclaración porque recuerdo perfectamente que fue el autor de estos reproches quien puso (u ordenó poner) la Orden José Martí en las más nefastas e inmerecidas solapas que le fue posible: Leonid Ilich Brezhnev, Nicolae Ceausescu, Todor Yivkov, Gustav Husak, Janos Kadar, Mengistu Haile Mariam, Robert Mugabe, Heng Samrin, Erich Honecker, y otros que he olvidado. Me gustaría leer, a la luz de estos tiempos, una reflexión que justifique aquellos honores improcedentes que, para mover agua de otros molinos, enlodaron el nombre de nuestro apóstol.

Es cierto que el nombre del filósofo Ortega y Gasset puede relacionarse con ideas elitistas y hasta reaccionarias, pero al menos, a diferencia de los condecorados por el prologuista, nunca lanzó los tanques contra sus vecinos inconformes, ni construyó palacios, ni encarceló a ninguno de los que pensaban diferente a él, ni dejó en la estacada a sus seguidores, ni amasó fortunas con la miseria de su pueblo, ni construyó campos de exterminio, ni dio la orden de disparar a quienes -para escapar- saltaran el muro de su patio.

Nadie descalzo

18 de Junio, 2008

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Resulta difícil ver en Cuba a un niño descalzo, a menos que juegue en la playa o en otro sitio donde sus zapatos le esperan.

Los turistas extranjeros (los nacionales lo comprenden todo) que han viajado por esas naciones empobrecidas del tercer mundo (los nacionales no lo pueden hacer) se sorprenden y te lo dicen en la cara, como un reproche a tus protestas y a tus críticas: “Aquí no he visto ni un niño descalzo”. A veces el complaciente guía de excursiones politizadas se encarga de que lo noten. “A que nadie en este grupo ha visto un niño descalzo ¿eh? “ y sonríe satisfecho como si él mismo, en su condición de último eslabón de la cadena, fuera también el causante del milagro.

Nadie descalzo, pero ¿gracias al sistema o a pesar del sistema?
Desde finales de 1991 cuando se extinguió para siempre el sistema de racionamiento subvencionado para el calzado, la ropa y el resto de los llamados “productos industriales”, no ha sido posible comprar un par de zapatos a un precio menor al equivalente de, al menos, dos semanas de trabajo. No se olvide nadie que un salario alto de 500 pesos moneda nacional equivale a 20 pesos convertibles CUC y que es difícil encontrar en las tiendas un par de zapatos por menos de 10 CUC. ¿Cómo se las arregla el que gana 300 pesos y tiene dos hijos adolescentes?

Desarmémonos

13 de Junio, 2008

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Cuando ya se acaban los pretextos, la última respuesta que frecuentemente se da para justificar cualquier medida represiva es: “no podemos desarmarnos frente al enemigo”. Como el camarón que es llevado por la corriente por haberse dormido, las revoluciones que se desarman se desarman, es decir, se desmoronan. Esto es una consecuencia directa de la forma en que los revolucionarios se adueñan del poder. Lo que con violencia se conquista necesita de la violencia para mantenerse.

¿Por qué no se puede permitir que cualquiera publique libremente su opinión? ¿Por qué los cubanos no pueden agruparse en partidos, sindicatos u organizaciones independientes de la sociedad civil? ¿Por qué resulta tan complicado permitir el libre movimiento dentro y fuera del país?
Estas preguntas tienen una sola respuesta: Porque eso sería desarmarse.
Pero la realidad puede ser mucho más compleja. Todos hemos visto esa escena tan repetida en las películas de tema gansteril: El malo apunta a la cabeza de la novia del bueno y le exige que suelte la pistola. El bueno coloca su arma en el piso y el malo aprovecha y le dispara. Moraleja: No puedes desarmarte frente al malo.

La pregunta es quién es el malo y quién es el bueno en esta película. ¿Quién está apuntando a la cabeza de la novia?

Cómo se llama la obra

27 de Mayo, 2008

Sube el telón y aparece una conocida opositora al gobierno escribiendo un mensaje para pedir dinero a un connotado terrorista  cubano. En el decorado cuelgan los correos electrónicos interceptados donde todo queda claramente demostrado. (cae el telón)
Sube el telón y se escucha al jefe de la sección de intereses de los Estados Unidos en Cuba diciendo algo a través de su teléfono móvil que evidencia que traerá dinero en efectivo a la opositora de la escena anterior. En una pantalla de video bin se ven los rostros de ambas personas. (baja el telón)

Sube el telón y tenemos al ministro de Relaciones Exteriores, frente a toda la prensa nacional y extranjera acreditada en el país,  emplazando al gobierno norteamericano a que desmienta su participación en este juego. (cae el telón)

Sugerencias de título:

¿Quién es el próximo?
Aquí todo el mundo es tonto
Mi privacidad es vuestra
Se solicita un enemigo
Cómo se nota que habrá cambios.

Las anteriores que fueron próximas

24 de Marzo, 2008

Al cumplirse un mes de la toma de posesión de Raúl Castro como presidente de los Consejos de Estado y de Gobierno, todos recordamos que ese día, en su discurso inaugural el todavía segundo secretario del partido anunció que “en las próximas semanas” empezarían a eliminarse algunas prohibiciones, en particular aquellas que se habían puesto en práctica con el objetivo de no hacer más notorias las diferencias sociales que aparecieron en los años 90….

Sin ánimo de asumir poses de fiscal, me veo obligado a reconocer que no se ha hecho público el cabal cumplimiento de lo prometido. En su lugar surgió una nueva prohibición en la que me veo personalmente vinculado: Se ha prohibido a los lectores que se conectan en Cuba el acceso a blogs hechos desde Cuba de forma independiente.

Imbuido de mi mejor voluntad me gustaría creer que no es cierto lo que me dicen y que lo que realmente sucede es que se ha presentado un problema técnico en el servidor de ETECSA, que es el que suministra el servicio de Internet a la prensa internacional acreditada en el país y a muchos usuarios residentes extranjeros. De tratarse de una decisión con la deliberada intención de que los lectores que viven en la isla no tengan acceso a las opiniones de personas independientes, no vinculadas al gobierno, entonces tendría todo el derecho a sentirme seriamente ofendido en mi doble condición de lector y escritor de blogs.

Lo que me llama la atención es que quien toma una medida de esta naturaleza carece del valor personal de asumir la responsabilidad públicamente. Se siente tan lleno de poder, tan ebrio de autoridad que le parece que puede hacer una cosa como esa sin explicarlo. En la sombra, como quien comete un crimen. La alevosía es mayor cuando la prohibición se hace justamente en los momentos en que las personas crédulas del discurso oficial están esperando cambios en la dirección de permitir, no de prohibir. ¿Será acaso que alguien en los escalones intermedios quiere sabotear la confianza del pueblo en sus dirigentes?

Yo estaría en la mejor disposición de creer en esa variante si en el transcurso de estas semanas anteriores (que una vez fueron las próximas) hubieran vendido algún artículo vetado, o hubieran dado permiso para comprar vehículos, para salir del país libremente, abrir el contrato de un teléfono móvil, tener una licencia de payaso o cualquiera de esas tonterías que estamos esperando con tanto optimismo.

Regresar al pasado

14 de Marzo, 2008

Una de las advertencias más recurrentes que hacen los ideólogos del partido es que el propósito más anhelado, tanto por los opositores del patio como los del exilio es regresar al pasado, para decirlo con el énfasis correcto: al pasado bochornoso.

Está claro que se admite como licencia del discurso político el uso de ciertas metáforas, como por ejemplo aplicar el adjetivo eterno (que no tuvo principio y no tendrá fin) a situaciones históricas concretas, como el Partido Comunista, los Comités de Defensa de la Revolución, o para calificar el legado que alguien nos impone. Pero la metáfora tiene sus límites dentro del lenguaje. Por eso no es aceptable poner en una jaula a comer carne cruda al guerrero del que metafóricamente decimos que es un león, de la misma manera que resulta inadmisible que pongan en la cárcel, repriman o difamen a un adversario político porque se le acusa de tramar una vuelta al pasado.

Hay cosas de antes que regresan, como las canciones, los peinados, el largo y el ancho de la ropa, pero una nación entera, una isla habitada por 11 millones de seres humanos, no puede desandar en el tiempo, no digamos retroceder cincuenta o cien años, ni siquiera una fracción de segundo.

Cuando en Cuba se habla de “el pasado” se está haciendo referencia especialmente a los pocos años que duró la dictadura de Fulgencio Batista. Si el tirano no hubiera muerto hace mucho y realmente se hubiera mantenido oculto en un lugar; si contara con los recursos para volver e imponer de nuevo su mandato, sería muy difícil volverlo a derrocar. Empezando porque ahora nadie podría alquilar la granjita Siboney para acuartelar allí a los asaltantes del cuartel Moncada, ni se podrían comprar escopetas en las armerías de La Habana, ni sería posible hospedarse en los hoteles de Santiago, ni reservar pasaje para tantos hombres en la misma fecha. En el caso que todo eso se pudiera realizar, dudo mucho que los 15, 13 y 10 años de cárcel a que fueron condenados los participantes de aquella acción, pudiera reducirse a los 22 meses que realmente cumplieron en el presidio político aquellos jóvenes. Ni hablar de alzarse en esas montañas cruzadas hoy por carreteras y con la experiencia acumulada en lucha contrainsurgente. Dejemos allí el absurdo.

Lo que está detrás de la metáfora de “regresar al pasado” es simplemente implantar en Cuba el sistema que funciona en el resto del planeta, incluso en aquellas naciones como China o Viet Nam que han reciclado sus modos de producción o en Venezuela, Bolivia y Ecuador, donde se agitan las banderas del Socialismo (¿No serán estos los que quieren regresar al pasado?)

En los años 80, una consigna llenaba las vayas de las ciudades: “El futuro pertenece por entero al socialismo” Hoy sabemos que el porvenir no es de nadie, como no sea de nuestros hijos y nietos. Entre el temor al futuro y el pánico al pasado la clase dirigente cubana se aferra a un presente que trata de dilatar, pero el Sol, indiferente a la voluntad política de los hombres, se asoma cada día por el horizonte para secar, en nuestros balcones, los pañales de quienes serán los hombres y mujeres de los nuevos tiempos. Ellos vivirán en un país completamente diferente. Nadie tiene poder para impedirlo.

Aniversario cerrado

14 de Marzo, 2008


Entre las más notables peculiaridades de la liturgia revolucionaria está la de celebrar los aniversarios de las fechas tenidas por gloriosas. Con el tiempo y debido a la existencia de una estructura burocrática del partido que se encarga de sacramentar los hechos y sus apóstoles, se ha ido formando la costumbre de darle más relevancia a lo que en la jerga de periodistas y funcionarios del aparato de propaganda se llama “los aniversarios cerrados”, que son aquellos que terminan en cinco o en cero. Pura cábala, o tal vez, algo de numerología, vaya usted a saber.

En enero de 2008, el Granma publicó durante varios días, desplegado a dos páginas, un vademécum con las celebraciones más importantes que a lo largo del año cumplían un aniversario cerrado. Por puro aburrimiento leí detenidamente aquella guía de conmemoraciones históricas y me llamó la atención varias ausencias. Aquí solo voy a comentar una, que se debiera tener en cuenta el día que escribo esta nota: el 13 de marzo de 1968, cuarenta aniversario del lanzamiento de la Ofensiva Revolucionaria.Aquella noche, en la tribuna que se colocó en la escalinata de la Universidad de

La Habana para celebrar el once aniversario del asalto al palacio presidencial, Fidel Castro dio a conocer que a partir de ese momento serían nacionalizados todos los establecimientos que quedaban en manos privadas. Dicho así parece cosa de cualquier revolución. Todo depende de lo que se entienda por “establecimiento”.


Al amanecer del día siguiente estaban cerrados e intervenidos por el estado todas las bodegas, quincallas, kioscos, puestos de frita, carritos de helado, talleres de reparación, poncheras y aunque ahora no se quiera creer, hasta los sillones de limpiabotas, fueran estos propiamente sillones o bancos de dos patas. Para muchos analistas y estudiosos del proceso cubano esta Ofensiva Revolucionaria significa, ni más ni menos, el fin mismo de lo que podía entenderse por Revolución Cubana y no porque luego fuera derrocada, sino porque después de aquello ya no quedaba más nada que hacer, desde el punto de vista de cambiar las cosas del pasado capitalista.


De forma paralela a la masiva confiscación de timbiriches, apelando a la pureza revolucionaria y al estoicismo estólido de quienes estaban empeñados en construir al hombre nuevo, se decretó el cierre de todos los bares y centros nocturnos del país. Como había vaticinado el siempre oportuno Carlos Puebla: “Se acabó la diversión: Llegó el comandante y mandó a parar”

No quiero emplear este espacio para cronicar aquellos hechos que fueron dolorosos y devastadores, tanto para la economía como para las personas, y para la cultura nacional. Prefiero detenerme en la pregunta de por qué no se está conmemorando este día el 40 aniversario de aquel hecho, al que nadie, desde los espacios oficiales, le ha hecho un solo ataque, que ni siquiera se menciona como un error que se logró superar.


Me gustaría creer que esta velada y silenciosa condena al olvido es el comienzo de una autocrítica o al menos una especie de permiso para hablar del asunto sin elogios. Me gustaría creerlo, porque hasta que acontecimientos de esa naturaleza no sean colocados públicamente en el machacadero de la historia, estaremos en peligro de reincidir en ellos. Quiero decir, estarán ellos en peligro de reincidir y nosotros en el riesgo de volver a ser las víctimas.

Esperadas decepciones

25 de Febrero, 2008

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La natural vocación humana de intentar adivinar un acertijo me llevó a hacer un pronóstico sobre lo que sería el nuevo Consejo de Estado de la República de Cuba, cuya única pista previsible era la ausencia de Fidel Castro. Nunca se me ocurrió publicar mi vaticinio, pero ahora que ya todos conocemos la respuesta debo confesar que estaba completamente equivocado.

Calculé que Raúl Castro se preservaría para ocupar la máxima dirección del Partido y que el cargo de Presidente quedaría en las manos de alguien como Carlos Lage, quien tendría como primer vicepresidente a otra persona relativamente joven como Felipe Pérez Roque o a una figura histórica como Juan Almeida. Pensé que en el caso que Raúl se decidiera por la presidencia, Lage sería su natural primer vicepresidente y que probablemente el cargo de presidente del Consejo de Ministros fuera ocupado por otra persona, con la intención de desconcentrar la tenencia del poder. No me atreví a apostar ni un peso (moneda nacional) por mi predicción, pero estaba casi seguro que acertaría.

La elección de José Ramón Machado Ventura para primer vicepresidente de los consejos de estado y de gobierno me parece la peor de las noticias, pues la reputación de hombre renuente a la introducción de reformas provoca la idea de que no habrá que hacerse muchas ilusiones, que los cambios ni siquiera serán cosméticos, si acaso algún cambio en la forma de peinarse. La gente de mi generación conoce bien sus gustos en ese terreno.

La segunda nota desagradable fue la aprobación unánime de parte del parlamento de autorizar al recién electo presidente que le consulte a su hermano las más importantes decisiones en relación a la defensa, las relaciones internacionales y el desarrollo socioeconómico del país. Que él lo haga en privado hasta me parece normal, como normal es consultar cualquier decisión con un pariente, pero institucionalizar esa consulta es una manera de menoscabar la autoridad del cargo asumido y una forma inaceptable de colocar a una persona por encima de la institucionalidad.

El esperado “paquete de medidas” tuvo que conformarse con una críptica presentación en la que nada quedó ni sustantivado ni claramente cronometrado. Dio la impresión de que sólo a partir de ayer quienes tienen en sus manos los timones del poder empezaron a pensar en el asunto. Ellos volvieron a comprar tiempo, nosotros tendremos que seguir comprando paciencia.

Por suerte en el mismo discurso Raúl Castro reivindicó el derecho a la discrepancia, cosa que aplaudo y que aprovecho en estas líneas.