
Pienso que crear un clima de preocupación y disgusto entre la intelectualidad cubana en estos momentos es el mejor servicio que se le ha podido prestar al enemigo ideológico. Creo con ustedes que hay que salirle al paso a esa tendencia de desagraviar y distinguir a personas que, orientadas no sé por quien y con evidente mucho gusto, dejaron tan dolorosa huella y no solo dentro del ámbito de la cultura.
Magaly Sánchez