
El llamado de ustedes me parece muy oportuno en un momento en que ya algunos personajes lamentables, o sus fantasmas, parece que se están reposicionando. Pero más que de personas, se trata de una manera recurrente de ver al mundo, que a lo largo del tiempo ha recibido muchos nombres diferentes, siempre ominosos. Es mejor pasar por paranoico que por bobo, y adelantarse al palo.
Ojalá que todo solo sea una casualidad.
Admiro a Mandela, quien renunció al poder que se había ganado y unió al que posiblemente era el país más dividido del mundo, con rencores tremendos que venían de muy atrás. Como él, estoy por no escarbar en el pasado, por feo que haya sido. Pero si otros lo hacen, buscando regresar a lo que ya sufrimos, es bueno que sepan que no se les dejará pasar. Después de todo, involución es lo contrario de revolución.
Mario Coyula