
Ante esta ignominiosa "política de resurrección" habría que recordar aquella frase tan recurrente en Cocteau que a Carpentier le gustaba citar: «Los hombres de verdadero talento nunca molestan a los demás, quienes envenenan el aire que los envuelve, son los mediocres y los malogrados». (.) El veneno que destilaban por sus poros esos gendarmes de la cultura salpicó a no pocos intelectuales y artistas.
Luciano Castillo