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Mensajes de José Rojas Bez
José Rojas Bez


Estimado Desiderio:

Recibe una vez más los abrazos cordiales de este amigo de “allende la capital”.

Celebro tu justa impugnación del calificativo de “GRUPO” aplicado al amplio y diverso número de participantes en el actual debate; y, me motivan más aún los últimos párrafos, sobre nuestra “cultura del espectáculo (y sus “controles”).

Mas, quería hacerte una observación. Conociéndote desde hace años (a ti y a tu obra) sé que se trata de un desliz de redacción cuando hablas de “importantes”. Vale la pena esclarecer que todos somos igualmente importantes como seres humanos y potenciales “aportadores”, aunque no igualmente “conocidos” o “influyentes”; evitemos caer en la trampa que criticamos: gracias a los mass media y demás “promociones”, no siempre son debidamente conocidos los mejores, y muy a menudo —¡esto es más grave!— “figuran” demasiado los peores.

Confirmas mis razones ya expuestas de que el problema no es un “Pavón” ni un “quinquenio gris”, singularizaciones que, bien observadas, pueden valer como “síntomas” (“índices” , “iconos” y “símbolos” ) para conocer y rechazar a tantísimos, innumerables, “Pavones” y “Pavonas” y “problemas” de ayer, hoy y mañana (pues no creo que puedan solucionarse de un momento a otro ¡Ojalá!); pero que —mal esgrimidos— pueden servir para focalizar excesivamente los problemas a dos o tres singularidades y circunstancias. ¡Prevengamos tal error!

En mi carta anterior señalaba tres o cuatro entre la infinidad posible, incluyendo los de la educación y, claro, los medios, con sus manipulaciones, puertas abiertas a la mediocridad y el oportunismo, y los recelos contra la hondura, la sinceridad y la cultura que no sea la “estética” de la superficialidad”. Aunque es un problema universal —y aparte de que los males ajenos no justifican los propios— los “Pavones”, estructuras, circunstancias y usos —sobre todo los “usos”— lo han agravado entre nosotros. Me alegra que insistas en ello. ¡Qué gran tema para un amplio debate “descamisado”! (¿Resolvería algo?, me pregunto) Te envío aquí un artículo donde no hace mucho sugería reflexiones desde lo universal a lo nuestro sobre ello ( http://www.aldia.cu/imagologicas.htm ).

Como es muy breve, lo adjunto, para que puedas echarle una ojeada cuando terminen tus "actuales urgencias de lectura".

Cordialmente, Rojas Bez

Otro mensaje de José Rojas Bez a Juan Antonio García Borrero

Me preocupa doblemente tu carta.

Me llama la atención, primero, el doble o reiterado desliz de ver "sensibilizado" sólo al crítico Colina. Me alegra que ya Gustavo te haya aclarado que hubo otros "sensibilizados" incluso mucho antes que Colina, desde los mismos inicios, como Luciano y Frank. Digo lo de "antes" por un simple orden cronológico y no para marcar diferencias de sensibilidad ni de ningún otro orden, sino para señalarte que, habiendo seguido el debate, debías ya haber "notado" a otros.

Pero, vuelves a caer en el desliz. Pues no se trata "además" de Luciano, Frank y Gustavo, sino también de Rojas, desde los mismos inicios de la polémica, junto a otros (Marrón, Manuel García,...., ...., ......) que supongo conoces menos, aunque creo que sí, porque no son miembros de la Asociación (No son todos los que están, ni están todos los que son). Espero no hayas olvidado que también soy crítico (y viejo conocido tuyo fundador de nuestra Asociación y desde antes aún). O que nuestro más joven amigo Gustavo te haya desinformado sin querer. Bueno, esto es bromeando.

Lo que sucede es que, a muchos "críticos de cine", no nos interesa sólo el cine, sino, incluso más aún, la Cultura y la Sociedad. Sobre todo ésta: la Cultura, la Espiritualidad y la Sociedad, y no centramos nuestra "sensibilidad" ni nuestra participación en el cine (entre paréntesis, Colina tampoco), ni nuestro ser en la esencia "crítico de cine". Quizás por ello no la notaste bien.

La segunda preocupación: ¿Estarás imbuido de un excesivo relativismo? ¿No tendrás un poco más de definiciones? El final de tu carta me deja ese sinsabor.

¿No sabes que SÍ existe un pensamiento crítico dentro de la Isla, que no necesita "ser dado a la luz", hacerse nacer por ti (y Otros más) porque SÍ existe, aunque no sea el más difundido oficialmente, y aunque siempre se puede, y se DEBE, enriquecer por ti, y muchísimos, muchísimos más,... incluso fuera de la Isla, ... ¿Será menosprecio, desatino u otro desliz más sobre los anteriores? Recuerda que tú criticabas a los críticos que se creen "ombligo del mundo". Me asombras cuando dices, por ejemplo: "Como todavía me interesa apoyar la idea de un pensamiento crítico desde dentro (lo cual, para algunos, es un síntoma de la ingenuidad más decadente) pues..." Son muchos los tonos que me han llamado la atención en tu carta.

Sé que has escrito todo esto con la premura del "debate caliente" y que eres más agudo que lo que manifiestas en esta carta específica. Te invito, por ello, a reflexionar con más calma y, por supuesto, a seguir siendo crítico, dentro y fuera, arriba y abajo, en capital o provincia, cuando sea con honestidad y amor a Cuba y la Cultura.

Por último, no me opongo a ninguna asamblea de los críticos, como alguien ha sugerido. ¿Por qué no, exceptuando problemas prácticos de gastos y agenda? Ningún debate ni reflexión son malos. Ahora bien, siempre y cuando no se convirtiese en "élite" o grupo especial, sino integrado siempre al DEBATE COLECTIVO, de todos y para el bien de TODOS; aunque, como Asociación de Prensa Cinematográfica, pudiésemos acentuar, subrayar los problemas del cine.

Cordialmente, tu viejo amigo, el igualmente viejo amigo, viejo crítico e investigador de cine y viejo ejercitador del criterio, no sólo sobre cine.

Rojas Bez

Mensaje de José Rojas Bez a Desiderio Navarro

Acabo de recibir tu mensaje de justa reprobación, junto al de otros amigos y colegas que, lógicamente, parecen irse multiplicando.

Ante todo, dejo sentado que me sumo a una protesta tan justa.

Sin embargo (y aquí me surgen “peros”), lamento que tal energía se despliegue sólo ahora y no la hayamos mostrado antes (me incluyo, por supuesto, en la crítica) en infinidad de ocasiones.

¿Es el caso “Pavón” un síntoma o, mejor, un síndrome?

Sí, un síndrome que nunca ha estado ausente aunque unas veces más oculto que otras.

Te hablo desde una provincia (característicamente conservadora y excluyente) y quiero recordarte que, si La Habana siempre ha sido, por obligación y no por simples deseos, más permisiva y seudoliberal que el resto del país… imagínate entonces tal resto alejado de los mejores ministros y designios posibles, y en manos de los “hados” locales.

Muchos “Pavones” (y “pavonas”, por supuesto, para no ser machistas y reconocer también en algunas féminas la habilidad de aprovechar tribunas y otras cercanías al poder para “hacerse sentir”, imponerse y “pavonearse”) no han dejado de existir nunca. Tampoco asociaciones suyas tales como el oportunismo, la figuración y la fraseología laudatoria por encima del trabajo y los logros serios

De una u otra manera, quiero insistir en mi crítica (y autocrítica) a que nunca hayamos hecho protestas ni propuestas tan enérgicas y colectivas sobre infinidad de problemas que atañen a la nación y la cultura, incluyendo las causas (primeras y segundas), y no las simplemente terciarias con los efectos más visibles y epidérmicos.

He ahí, entre infinidad de ejemplos posibles, para no alejarnos mucho en el tiempo, ese problema mayor de las implicaciones del desmantelamiento de nuestra histórica industria azucarera, no sólo para la economía, sino además para la vida de los bateyes, comunidades y demás esferas espirituales relacionadas con dicha industria.

¿Qué decir de todo lo que ha generado el turismo y sus gerentes, ese nuevo “estatus” y “cultura” muy por encima de trabajadores de otras áreas, que reproducen conductas de los burgueses, … en su caso con presupuestos y riesgos del Estado?

Pero refirámonos a lo estrechamente “cultural”.

¿Cuántas veces utilizamos esa energía “anti-pavónica” para sugerir menores gastos y desgastes en sempiternas manipulaciones absorbentes de la información; y exigir mayor crítica y análisis o, lo que es igual, menos triunfalismo? ¿O cuando Aduanas decomisa libros políticos enviados desde fuera para nuestra información por colegas, negándonos el derecho a leerlos y enjuiciarlos por nuestra propia cuenta?

¿Y qué decir sobre las oportunistas visiones tergiversadas de nuestra historia y nuestros próceres, como aquella deplorable imagen de Martí (en realidad antimartiana) cada vez más oficial y entronizada de un Martí demócrata—popular “pre—marxista”? ¡Pobrecito el inmaduro de Martí, que no había alcanzado aún las luces del marxismo, quedando en el “pre”! ¡¿Qué lector de Martí ignoraba que éste no sólo supo del marxismo y el socialismo, sino que no le dio el visto bueno, en la más raigal tradición del pensamiento cubano, la del Padre Félix Varela, la de Agramonte, et al, y no era un simple estudiante de pre-universitario!?

¡Valiente el editor (no el escritor) que publicó ensayos sobre el idealismo martiano o sobre el fecundo influjo del idealismo en Martí!

Y tampoco reclamamos tanto cuando el mencionado Padre Varela se quedó ofensivamente sin el “Padre” porque, decían, fue patriota y grande “a pesar” de religioso.

¡Valiente el editor (no el escritor) que publicó algún ensayo afirmando que patriota y hombre de fe fueron uno inseparable, y mientras más fe más grande era!

¡Y qué difícil era publicar ensayos relacionados con los libros bíblicos (claro, cuando era para alabarlos o ameritarlos) aunque fuese desde planos estrictamente literarios!

No olvidemos, de paso, cómo se sostuvo durante décadas una única educación atea (no laica, lo cual estaría bien, sino agresivamente atea).

¿Cuándo, entre otros miles de ejemplos posibles, exigimos tan airadamente, durante años, que se publicara a Dulce María Loynaz, y que tan ilustre creadora, como muchos otros, digamos el propio Lezama Lima, no fuesen “inexistentes” en nuestros programas y textos de estudio de la literatura cubana?

De acuerdo, estimado (y también admirado Desiderio, pues mucho debemos a tu labor informativa y difusora de alta cultura), clamemos contra Pavón y los Pavones y Pavonas, pero los dos o tres ejemplos referidos entre una infinidad posible nos recuerdan que no se trata sólo de un Pavón ni tampoco sólo de alguna que otra individualidad y circunstancia, desde aquel entonces, y desde antes, hasta el año actual.

Recibe, como siempre, mis abrazos más cordiales,

Rojas Bez

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