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Mensajes de Desiderio Navarro
Desiderio Navarro


Estimados amigos y compañeros:

De repente, al cabo de más de treinta años de su destitución, reaparece en la esfera pública Luis Pavón, ex-Presidente del Consejo Nacional de Cultura durante el eufemísticamente llamado "quinquenio gris", ni más ni menos que en todo un programa de la Televisión Nacional dedicado a "su impronta cultural en la cultura cubana".

Ahora bien, ¿es lo que ayer vimos y oímos la impronta de Luis Pavón en la cultura cubana?

¿O es otra que dañó irreversiblemente las vidas de grandes y menos grandes creadores de la cultura cubana, "parametrados" de uno u otro modo? ¿Que impidió la creación de muchos espectáculos artísticos y la divulgación de muchas obras literarias y plásticas en Cuba y en el extranjero? ¿Que nos privó para siempre de innumerables obras a causa de la casi inevitable autocensura forzada que siguió a los ubérrimos 60? ¿Que llenó todo un período con una pésima producción literaria y artística nacional hoy justamente olvidada hasta por sus propios ensalzadores y premiadores de antaño? ¿Que nos inundó con lo peor de las culturas contemporáneas de los países de la Europa del Este, privándonos del conocimiento de lo más creativo y profundo de éstas? ¿Que a la corta o a la larga condicionó el resentimiento y hasta la emigración de muchos de aquellos creadores no revolucionarios, pero no contrarrevolucionarios, cuya alarma había tratado de disipar Fidel en Palabras a los intelectuales? ¿Que creó e inculcó estilos y mecanismos de dirección y trabajo cultural neozhdanovianos que ha costado décadas erradicar, de tan "normales" que llegaron a hacerse? ¿Acaso somos realmente un país de tan poca memoria que no recordamos ya la penosa situación a la que fueron reducidas nuestras instituciones culturales por obra del Consejo Nacional de Cultura, situación que el humor cubano captó por entonces en aquel trío de refranes parodiados: "El que no oye al Consejo, no llega a viejo", "En la Unión no está la fuerza" y "En Casa de las Américas, cuchillo de palo"?

Cierto es que Pavón no fue en todo momento el primer motor, pero tampoco fue un mero ejecutor por obediencia debida. Porque hasta el día de hoy ha quedado sin plantear y despejar una importante incógnita: ¿cuántas decisiones erróneas fueron tomadas "más arriba" sobre la base de las informaciones, interpretaciones y valoraciones de obras, creadores y sucesos suministradas por Pavón y sus allegados de la época, sobre la base de sus diagnósticos y pronósticos de supuestas graves amenazas y peligros provenientes del medio cultural?

Si de improntas culturales valiosas en el periodismo cubano se trata, habría que mostrar aquellas como las de ese hombre de letras que fue Agustín Pí, quien, en ese mismo período, desde su modesto puesto en el periódico Granma, ayudó a cuantos "mal vistos" de valía pudo y logró que las páginas culturales de Granma fueran lo menos cerradas posibles en cada momento y no se convirtieran del todo, como tantas otras publicaciones cubanas de la época, en un erial de mediocridad y oportunismo.

En mi artículo In medias res publicas he hablado de la responsabilidad de los políticos en las limitaciones del papel crítico del intelectual --sobre todo en los años en que la cultura fue conducida por Luis Pavón--, pero ésa es sólo la mitad del problema. La otra mitad --merecedora de un simétrico artículo-- es la responsabilidad de los intelectuales: sin el silencio y la pasividad de la casi totalidad de ellos (por no mencionar la complicidad y el oportunismo de no pocos) el "quinquenio gris" o el "pavonato", como ya entonces lo llamaron muchos, no hubiera sido posible, o, en todo caso, no hubiera sido posible con toda la destructividad que tuvo. Con contadas excepciones, entre los intelectuales, los heterosexuales (incluidos los no-homófobos) se desentendieron del destino de los gays; los blancos (incluidos los no-racistas), de la suerte de los negros reivindicadores; los tradicionalistas, del destino de los vanguardistas; los ateos (incluidos los tolerantes), de las vicisitudes de los católicos y demás creyentes; los prosoviéticos, de la suerte de los antirrealistasocialistas y de los marxistas ajenos a la filosofía de Moscú, y así sucesivamente. Cabe preguntarse si esa falta de responsabilidad moral individual podría repetirse hoy entre la intelectualidad cubana.

Se impone, pues, preguntarse responsablemente sin dilación: ¿por qué justamente en este singular momento de la historia de nuestro país en que todo nuestro pueblo está pendiente de la convalecencia del Comandante en Jefe se produce esa repentina gloriosa resurrección mediática de Luis Pavón con un generoso despliegue iconográfico de selectas viejas escenas con los más altos dirigentes políticos, y ello tan sólo días después de la no menos repentina reaparición televisiva de Jorge Serguera, quien desde la presidencia del ICRT hizo un perfecto tándem político-cultural con el CNC durante el "quinquenio gris"?

"Feliz el hombre aquel que llega a conocer las causas de las cosas."

Desiderio Navarro

6 de enero de 2007

Mensaje de Desiderio Navarro a Reynaldo González

Querido Rey:

Puedes contar conmigo para la elaboración colectiva de ese documento, pero me parece que deberíamos esperar otras reacciones como las de nosotros tres en las próximas horas o días, que podrían revelar otros ángulos del problema y enriquecer mucho ese documento (y, de paso, darnos un índice de la sensibilidad y actitudes actuales de la intelectualidad al respecto). Te hablo de "días", porque tengo en cuenta que muchas personas sólo tienen acceso al correo electrónico desde su centro de trabajo, o sea, a partir del lunes.

¿Estás de acuerdo, o crees que hay razones para apresurarse?

Un abrazo

Desiderio

6 de enero de 2007

Otro mensaje de Desiderio Navarro

Y, además de lo de Quesada, de lo que yo también me entero ahora, hubo hace unos dos o tres meses, todo un programa del Canal Educativo dedicado exclusivamente a exaltar la trascendental importancia del Congreso Nacional de Educación y Cultura para la cultura cubana, pero lo vi sólo como una solitaria golondrina, indignante pero aislada. Ahora veo que no. Hablemos de esa propuesta hoy por la noche (yo estoy saliendo ahora en sentido contrario, de Los Naranjos hacia La Habana). Aunque el ICRT no la aceptara, los obligaría a quitarse la careta de la "imparcialidad" como medio masivo de la nación y quedaría muy en claro que abusan de ese instrumento informativo del Estado para propugnar una política cultural contraria a la del Ministerio de Cultura --cabría decir con propiedad, si no con mucha exactitud cuantitativa, la política cultural de un "grupúsculo".

Un abrazo,

Desiderio

8 de enero de 2007

Mensaje de Desiderio Navarro a Loly Estévez

Estimada Loly:

Te adjunto la carta que, en respuesta a una que me envió Zenaida Romeu, hice llegar también a los miembros del Secretariado de la UNEAC y a otros amigos participantes del (de los) debate(s) suscitados por las tres repentinas reapariciones, en un corto período de tiempo, de esos tres nefastos personajes de la política cultural cubana en los tres programas, con la exclusión de toda mención a los años de Pavón como Presidente del CNC en un programa sobre su " impronta cultural". Como verás, allí hablo de numerosas objeciones de mi parte (que compartió Arturo Arango) a la redacción del documento. Tuve la posibilidad de exponerlas de inmediato en otra reunión con el Secretariado, y puedo decirte que entre ellas se hallaron algunas de las que figuran también en tu Mensaje Abierto al Secretariado de la UNEAC:

- no se trata de un "grupo" de intelectuales que protestan: su carácter relativamente masivo y su falta de articulación por lazos de amistad, generación, orientación estética, etc. no permite que se hable de ellos como un "grupo", sino a lo sumo como "un gran número de" intelectuales; yo agregué que no se trataba sólo de algunos de "nuestros más importantes" intelectuales, sino también de muchos otros igualmente o menos importantes que de inmediato fueron sumando sus voces y razones;

- que la falta de toda mención de la verdadera causa concreta de la indignación intelectual, o sea, la repentina reaparición de esos tres nefastos personajes de la política cultural cubana, al cabo de 30 años, en tres programas televisivos tan cercanos en el tiempo, haría que la gente, los millones de la calle se preguntaran qué de tan malo había pasado en esos programas: ¿un intento de otra boda en vivo?, ¿una indecencia sexual?, ¿corrupción, soborno?, ¿un comentario o chiste contrarrevolucionario? y así sucesivamente otras tantas preguntas sobre posibles atentados contra la irreversible política cultural de la Revolución, dejando así en la sombra la figura de esos personajes y el significado político concreto de lo ocurrido y colocando bajo un exclusivo spotlight, sin distinciones, a los equipos de los tres programas que, en conjunto o no, pudieron haber sido cómplices con vínculos externos, o meros cumplidores de indicaciones provenientes de niveles superiores (lo que la gente se inclina a creer en tu caso), o torpes ignorantes con iniciativa e ingenuidad (lo cual casi nadie cree en el caso de "Impronta" y de "La diferencia").

Lo que sí no pude dejar de decirle personalmente al Presidente del ICRT es que no creo en el descontrol como explicación de los tres incidentes, pues tengo más de una experiencia personal para saberlo: como recordarás, cuando me invitaste amablemente a participar en el programa "Diálogo abierto" en una discusión sobre la cultura masiva --tema sobre el que tanto he escrito y hablado--, se te puso como condición que yo no participara en el programa en vivo, sino que mi intervención fuera grabada tres días antes para que fuera revisada, eventualmente aprobada por instancias de dirección y sólo después yuxtapuesta mecánicamente al diálogo en vivo de los otros tres participantes (Julio García Espinosa, entre ellos), a lo cual, por supuesto, me negué, indignado.

Control es lo que se sobra en el ICRT para todo lo que no sea racismo, homofobia, burla de los defectos físicos de las personas, culto yanquifílico de Oscares, Grammys, MTV, etc. como instancias supremas de valoración artística mundial; nostalgia del Kitsch prerrevolucionario, culto del abolengo y los linajes artísticos, ideología New Age en sus diversas manifestaciones, culto de los millones ganados en contratos, taquillas o subastas, y de la fama mediática, como criterios de éxito artístico; defensa militante de la banalidad desde el relativismo y el consumismo neoliberales, y muchos etcéteras.

Pero, tal como en los 70 estar en el CNC no significaba compartir su política cultural (yo mismo trabajé en él entre cesantía y cesantía), sé que tampoco estar hoy en el ICRT es aprobar toda esa política o, si se prefiere el eufemismo, ese descontrol. Recibe mis saludos cordiales y mis deseos de éxitos en tu estancia gijonense.

Desiderio Navarro

Mensaje de Desiderio Navarro a Zenaida Romeu

Estimada Zenaida:

Estoy de acuerdo contigo y te agradezco mucho que me hayas incluido entre los destinatarios de tu carta.

Ahora bien, en el texto de la Declaración se afirma que en las dos reuniones se buscó una respuesta consensuada con algunos de los autores de protestas (de hecho, con los primeros cronológicamente), lo cual es total y absolutamente cierto. Pero ni yo ni Arturo Arango, ni otros autores de protestas, participamos en la posterior formulación escrita de esa respuesta, ni en su revisión y aprobación final, lo cual explica que, como es debido, la firme sólo el Secretariado de la UNEAC, y no ninguno de los autores de protestas, ninguno de los cuales es miembro del Secretariado. Lamentablemente, la redacción da la impresión de que somos cofirmantes del documento, a pesar de que algunos de nosotros --que yo sepa hasta ahora, por lo menos Arturo Arango y yo—tenemos numerosas objeciones que hacerle al texto mismo, cuya formulación no refleja la franqueza, profundidad y firmeza con que, con nombres y apellidos, hechos, fechas y los correspondientes calificativos, se debatieron esos temas en esas dos reuniones, reuniones de las que la UNEAC, nuestra UNEAC, puede estar muy orgullosa y no tendría nada que ocultar.

Como miembro del Consejo Nacional de la UNEAC y como miembro de filas, confío en que se subsanará lo ocurrido.

Con saludos cordiales

Desiderio Navarro

P.D. Acabo de leerle esta carta a Arturo Arango y está totalmente de acuerdo con su contenido.

Otro mensaje de Desiderio Navarro sobre el Premio Nacional de Ciencias Sociales a Fernando Martínez Heredia

Amigos y compañeros:

La recomendación que nos hace Arturo Arango de prestar atención también al Premio Nacional de Ciencias Sociales otorgado a Fernando Martínez Heredia, es tan pertinente que la seguí siete días antes de que nos la formulara en su mensaje de hoy, y, por ende, varios días antes del "lavado de biografía" televisivo que nos ocupa. A continuación reproduzco el mensaje que le dirigí a Fernando el pasado día 31, tan pronto supe de la buena nueva. Allí, como se verá, además de celebrar el valor intrínseco de la obra y luchas de Fernando, se leía el Premio como síntoma de fecundas posibilidades.

Lamentablemente, los dos sucesos que yuxtapone Arturo en su mensaje --el Premio de Fernando y la Epifanía de Pavón-- hay que considerarlos signos antagónicos, y no contradictorios, pues tienen orígenes institucionales y político-culturales bien diversos y no un mismo origen que estuviera contradiciéndose voluble e irreflexivamente o tratando ingenuamente de conciliar lo inconciliable.

Y, ahora, a compartir esa botella y los tozudos sueños revolucionarios con Fernando!

Un abrazo.

Desiderio

7 de enero de 2007

Querido Fernando:

Acabo de enterarme, por el magnífico texto de Guanche en La Jiribilla, que te han conferido el Premio Nacional de Ciencias Sociales. Sinceramente, es una de las pocas grandes alegrías que he tenido este año. En la cultura, y aún más en la política cultural, la justicia tarda... eppur si muove y finalmente llega. Para decirlo con palabras de aquel Althusser de nuestra juventud, ese premio honra al Aparato Ideológico del Estado y abre nuevas esperanzas en estos tiempos preñados de fecundas posibilidades e insidiosos peligros.

Los que vieron en el parecido semántico-lexical una relación de familia entre los nombres de Criterios y Pensamiento Crítico, no se equivocaron. Los que vieron una relación de catálisis en la irrupción de Criterios tan sólo siete meses después de la desaparición de Pensamiento Crítico, tampoco se equivocaron. En la historia de las luchas culturales de la Revolución Cubana, a ambos empeños editoriales los unirá siempre el afán de practicar y predicar el ethos martiano del injerto del mundo en el tronco de nuestras repúblicas y el ethos marxista de la crítica radical. Como le dije a Abel hará unos tres años, en una reunión con Fowler y Reina María en su despacho, no pierdo la esperanza de que aparezca una revista cubana de pensamiento social que sea hoy, mutatis mutandis, lo que fue Pensamiento Crítico, que incluso lleve su nombre y que sea dirigida por tí. ¡Qué síntoma más alentador sería de salud, fortaleza y renovada juventud ideológica y cultural para una Revolución socialista, qué anuncio sería de ese socialismo crítico y creativo que con lucidez y pasión tu obra ensayística propugna y prefigura! Déjame soñar.

Querido Fernando, es una dicha tener la certeza de que no serás absorbido por ningún Canon y emplearás todo el capital simbólico que te da este premio en tus permanentes esfuerzos por hacer lo que realmente haría Marx ahora.

Un fraterno abrazo y los deseos de un 2007 lleno de nuevos logros para tí y para Esther.

Desiderio

7 de enero de 2007

Otro mensaje de Desiderio Navarro

Companeros y amigos, esto es inaudito; el ICRT no solo no se disculpa, sino que premia a la directora del programa con su aparicion en el programa estelar del mediodia, la misma cuya responsabilidad laboral --si no la intencionalidad politica-- habia quedado en evidencia en recientes reuniones.

Esto va a causar una indignacion generalizada de magnitudes y resultados imprevisibles. ?Quien esta detras de toda esta provocacion? ?Que microfraccion, que grupusculo? Si no hay una condena oficial, ya nadie va a creer que no tienen la bendicion de las esferas mas altas del Partido. Es preciso pensar muy bien una merecida pero pronta respuesta a esta falta de respeto a todos los que la pasada semana nos reunimos en dos ocasiones en la UNEAC, empezando por el Ministro de Cultura, y a todos los que dentro y fuera de Cuba hemos esperado por los resultados concretos de esa reunion y a los que le dimos un voto de confianza al Partido y a la UNEAC. Un abrazo en estos momentos cruciales de la cultura y la sociedad cubanas.

Desiderio Navarro

Respuesta de Desiderio Navarro a Orlando Hernández

Querido Orlando:

Me parece que hay algunas afirmaciones un tanto infundadas e injustas en el párrafo final de tu carta a Arturo Arango, que aquí reproduzco:

Acabo de recibir la invitación de Desiderio para una conferencia en Criterios "El Quinquenio Gris: Revisitando el término", de Ambrosio Fornet como parte del Ciclo "La política cultural del período revolucionario: Memoria y reflexión", donde también tú harás una comparecencia. Me parece muy bien, desde luego, pero también me preocupa que esto vaya convirtiéndose en un debate de tipo académico, “terminológico”, etc. Fuera de este mensaje de Desiderio, apenas he recibido mensajes nuevos, solo el texto de Amir y la discusión entre Rosa Ileana y Desiderio. Y el artículo de El País, por supuesto. En fin, o no hay nada nuevo que decir o todo está dicho? Ojalá que no sea ninguna de las dos.

¿Cómo puedes decir, no que te preocupa que "esto se convierta", "vaya a convertirse" o "pudiera convertirse" en un debate de tipo académico, “terminológico”, etc., sino, con gerundio durativo y todo, que te preocupa que "esto vaya conviertiéndose" en tal debate? La última reunión en la UNEAC sobre el asunto terminó anteayer a las siete u ocho de la noche, y ya ayer a las 11.10 de la noche yo estaba circulando el mensaje electrónico con la invitación para todo un ciclo de conferencias que había armado en las 27 o 28 horas transcurridas. Creo que raras veces una institución cultural académica cubana ha reaccionado tan rápidamente como ahora Criterios a las urgencias de la vida intelectual cubana. Todavía faltan semanas para esa conferencia, que sería la primera, ¿y ya puedes decir que esto va convirtiéndose en un debate académico, "terminológico"? Me parece que te apresuras al prejuzgar.

Ahora bien, ¿es dañino o innecesario un debate académico sobre ese período de la política cultural cubana y sus secuelas, supervivencias y recidivas? ¿No es acaso la ausencia de investigaciones y eventos académicos, de toda una literatura académica y no meramente ensayística sobre el tema, con sus descripciones, análisis, interpretaciones, explicaciones y valoraciones, uno de los principales factores causales que permite, entre otras cosas, que ese período y los fenómenos de ese período que sobreviven o reviven en los subsiguientes permanezcan tan desconocidos o inexplicados para tantas y tantas generaciones que no lo vivieron como jóvenes o adultos --como hemos visto en muchos mensajes de estos días?

Por otra parte, ¿quién dijo que el debate académico supone el silenciamiento de todo debate extra-académico sobre el mismo tema? En primer lugar, ni aun queriendo, tiene modo alguno de silenciarlo, pues no tiene poder alguno, ni medios tecnológicos, para impedir el intercambio y la circulación de mensajes electrónicos que comenzó hace una semana. Todo lo contrario: si el debate académico es serio, y no mera especulación pseudoacadémica, tiene que prestar atento oído a todo el material empírico que sale a flote en esos otros debates, todo el material de ideas y experiencias, de reflexiones y fuentes testimoniales --que en este caso son más que escasas, sobre todo por haber sido silenciadas o autorreprimidas durante décadas. Y la responsabilidad de continuar la discusión de estos temas por unas u otras vías mientras haya motivos para ello, es responsabilidad de todos y cada uno de nosotros.

La conferencia de Ambrosio se titula, en efecto, "El Quinquenio Gris: Revisitando el término". ¿Crees realmente que discutir la expresión "Quinquenio Gris" es una mera superflua discusión terminológica? De los participantes en la correspondencia electrónica de los últimos días, yo mismo, en "In medias res publicas" hace siete años, y César López antes que yo --según me ha dicho anteayer el propio Ambrosio--, hemos cuestionado el "Quinquenio Gris" como nombre de período y como delimitación cronológica. Ahora bien, ¿plantean esos cuestionamientos de la expresión --y otros más que ha habido, como el de Rine Leal, y con los que seguramente Ambrosio dialogará o polemizará el día 30-- un inútil debate de aséptica terminología académica o un crucial problema de periodización histórica de política cultural, en el que ha de tomarse una posición ante todo lo análogo ocurrido con tantas obras y vidas creadoras ya años antes de 1971 y todavía años después de 1975? Baste recordar que el último intento de imponer como doctrina oficial el realismo socialista en su versión soviética más dogmática se hizo entre 1980 y 1983, en medio ya de una tensa lucha ideológico-política entre personalidades e instituciones culturales y políticas, dado el cambio de la correlación de fuerzas en el prolongado tránsito del control total a la lucha de posiciones. Nada de eso es mera cuestión de palabras.

Así pues, querido Orlando, creo que la conferencia de Ambrosio, padre de la criatura que tanto ha caminado ya, hará que el ciclo comience in medias res, o --pasando del latín al criollo-- en la concreta, ajeno a bizantinismos y muy atento a la relación entre las palabras y las cosas, sin academicismos, pero también sin vulgarizaciones. Lo demás dependerá del público, o sea, también de tí. Por eso estoy muy contento de que Ambrosio haya accedido a participar en este ciclo de memoria y reflexión, y, más aún, a iniciarlo.

Sobre la respuesta de la UNEAC, una vez más, no te apresures y esperemos el documento que en breve plazo la Presidencia de la UNEAC emitirá sobre lo ocurrido.

Un fuerte abrazo, hermano

Desiderio

14 de enero de 2007

Respuesta de Desiderio Navarro a Rosa Ileana Boudet

Para aquellos que no tienen el acceso o el tiempo para realizar esa búsqueda en Internet, reproduzco a continuación el texto que en octubre del 2002 envié por correo electrónico a la publicación electrónica Teatro en Miami, en respuesta a un repentino ataque de Rosa Ileana Boudet en las páginas de ésta.

A nombre de la Rosa

Desiderio Navarro

Ocurre que ahora Rosa Ileana Boudet, en el website miamense www.teatroenmiami.com, escribe lo que aquí, desde 1994 hasta su aún reciente emigración a los EUA, nunca expresó en conferencia pública ni por escrito, aunque tuvo, entre otras, las páginas de la revista teatral Conjunto —dirigida por ella durante años hasta su partida— para opinar lo que quisiera sobre cualquier publicación teatral cubana o extranjera.

En su empeño de realizar oportunamente a todo bombo una loa —que tampoco hizo aquí por escrito, que yo sepa— de las relaciones de la también emigrada cubana Gloria María Martínez (ex-profesora del Instituto Superior de Arte instalada en una universidad de Chile) con la obra de Patrice Pavis, considera necesario crear una contra-figura dramática residente en Cuba que habría obstaculizado el logro de los elevados objetivos culturales por los que su heroína habría luchado prometeicamente aquí hasta su partida. A continuación cito un pasaje de su reciente artículo titulado “Patrice Pavis: la propia mirada”, accesible en el antes mencionado website:

En 1989 [Pavis] participa en el II Encuentro Internacional de Criterios , celebrado en La Habana, invitado por Desiderio Navarro, quien años después compila y traduce El teatro y su recepción, semiología, cruce de culturas y postmodernismo, publicado en la misma colección de la revista de pensamiento y culturología en 1994, y quizás todavía en existencia en la librería Rayuela de la Casa de las Américas. Navarro ha consignado la preocupación del autor por ese "otro" latinoamericano. Desgraciadamente una historia de traducciones impugnadas - y de cierta pedantería - impidió que en el momento de su aparición, el libro nos pusiera al día con Pavis y publicara textos no conocidos en nuestra lengua pertenecientes a Le Théâtre au croisement des cultures (1990) o de Theatre at the Crossroads of Culture, (1992) y Confluences. Le Dialogue des cultures dans les spectacles contemporains (1992).

Por otra parte, el contraste que crea entre las “ediciones artesanales” de Gloria María para los estudiantes del ISA (mencionadas poco antes por Rosa Ileana) y mi antología en forma de libro procura introducir connotativamente la oposición semántica “underground”, “marginado”/“oficial”, como si Criterios, desde alguna posición de poder político supremo (fantasía descabellada y risible para cualquier conocedor de la cultura cubana de las últimas décadas), hubiera querido y podido impedirle a Gloria María Martínez publicar sus traducciones en cualquiera de las editoriales cubanas de entonces (tal como las publicó en las revistas cubanas Conjunto y Tablas); como si la entrecortada y azarosa historia de Criterios no hubiera sido precisamente una historia —lamentablemente, en gran medida unipersonal— de luchas, derrotas, frustraciones y pequeñas victorias contra el dogmatismo oficializado y por la apertura de Cuba a la amplia variedad del pensamiento teórico internacional.

Ahora bien, ocurre que mi antología de la obra teórico-general de Pavis, El teatro y su recepción incluye, entre otros, precisamente cuatro de los cinco textos teórico-generales del libro Le Théatre au croisement des cultures de Pavis, a saber, “Vers une théorie de la culture et de la mise en scene”,

“Du texte a la scene: un enfantement difficile”,

“L’heritage classique du théatre postmoderne” y

“Vers une specificité de la traduction théatrale: La traduction intergestuelle et interculturelle”. [El quinto texto teórico, un análisis de la situación de la teoría teatral escrito en 1985, no fue incluido porque ya por 1993 resultaba obsoleto y el propio Pavis en dos notas al pie o post-scripta de 1990 afirmaba: “Este capítulo me condujo a un grado de subjetividad que no quisiera tener que enfrentar más hoy día”, y, con respecto a sus propias observaciones sobre la teoría en el Este, “Me alegro de constatar en 1990 que todo eso pertenece al pasado”.]

Más aún, mi antología incluye también el artículo-postfacio de Pavis, “Vers une théorie de l’interculturalité au théatre?”, del libro Confluences. Le Dialogue des cultures dans les spectacles contemporains (del que Rosa Ileana parece desconocer que no es un libro teórico de Pavis, sino una antología suya de escritos ajenos). O sea, que en mi antología traduje y publiqué los “textos no conocidos en nuestra lengua” que, según Rosa Ileana, yo impedí que se publicaran.

Por otra parte, mi antología, concluida a principios de 1994, abarcó textos publicados por Pavis no sólo desde 1982 hasta 1990 (en su último libro en aquel momento), sino —gracias a la generosidad y diligencia del propio Pavis— incluso un texto publicado por él en el otoño-invierno de 1993 (“Vers une théorie du jeu de l’acteur”, Degrés, no. 75-76), o sea, hasta sólo un mes antes de la conclusión de mi trabajo como traductor y editor y sólo seis meses antes de la aparición del libro impreso (julio de 1994). Nunca en Cuba la aparición de un libro teórico extranjero había seguido tan de cerca en el tiempo a la publicación inicial de sus trabajos en la lengua original —y ello, además, en el peor momento editorial del así llamado “Período Especial”. Así fue como yo impedí que “el libro nos pusiera al día con Pavis”.

No me sorprende la “probable ingratitud de los hombres” hacia la única persona en Cuba que, sacrificando buena parte de su obra investigativa y de sus ingresos, ha traducido de doce idiomas y publicado durante más de 30 años más de 300 textos teóricos extranjeros —entre cuyos autores Pavis no es sino uno junto a más de cien—, para que sus colegas cubanos pudieran tener acceso a exponentes de lo mejor del pensamiento teórico mundial que de otro modo hubieran permanecido inaccesibles material y/o lingüísticamente para muchos de ellos. A esa, más que probable, comprobable ingratitud de muchos hombres —y mujeres— ya casi me he acostumbrado.

Y tampoco me sorprende la bajeza con que, confiando en la inexistente comercialización y escasa accesibilidad internacionales de las ediciones de Criterios, aquella misma persona que más de una vez me “planchó” un artículo cuando (co)dirigía la revista Revolución y Cultura como un confiable y diligente cuadro de Luis Pavón (presidente del Consejo Nacional de Cultura) en cuestiones de política de la información cultural durante el período que algunos insisten en seguir llamando eufemísticamente “quinquenio gris”, ahora desde Miami recurre a las más burdas mentiras para enfangar mi trabajo y mi ética intelectual, en su apresurada inmersión bautismal en las aguas de Teatro en Miami, Encuentro en la Red y otras publicaciones diaspóricas análogas. Por mí, que siga haciendo su “teatro en Miami” con toda clase de falsas o verdaderas Glorias diaspóricas; ya habrá un buen amigo que le recomiende que escriba para sí un libreto cuyos “villanos” de acá, por muertos o decrépitos, no puedan replicar demostrando fácilmente la falsedad de sus infamias.

¡Ay, Gertrude, una Rosa no siempre es una rosa...!

Los Naranjos, 24 de octubre de 2002

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Apéndice: Como una muestra de la clase de disparates de traducción —inadmisibles sobre todo en un texto teórico— cuya “impugnación” por mí Rosa Ileana, allá y ahora, se atreve a llamar “pedantería” a fin de rescatar a su heroína, reproduzco a continuación la nota al pie de la página II de la introducción a mi antología. ¡Ni el subtitulaje en español de los filmes norteamericanos por la Televisión Cubana alcanza tales cumbres!

Otro olvido casual de la televisión cubana

Estimados amigos:

En el programa Mediodía en TV de hoy (martes 6 de febrero), destinado a celebrar la Jornada de la Cultura Camagueyana que tiene lugar por estos días, se dedicó un segmento, elaborado por la periodista Aimée A. Margoz, a presentar los principales méritos culturales históricos de Camagüey, el cual comenzó, como es debido, por el Espejo de Paciencia, del que pasó a Gertrudis Gómez de Avellaneda y Carlos J. Finlay, pero, en un salto mortal hasta el presente (¿o acaso tuve un black-out?), omitió, bajo la expresión "y otros", toda mención ni más ni menos que de un poeta camagüeyano del siglo XX que es nuestro Poeta Nacional, nuestro más grande poeta social comunista, Nicolás Guillén --y para más, presidente-fundador de nuestra Unión de Escritores y Artistas de Cuba hasta su muerte. Los que aún esperamos que Camagüey llegue a desprenderse totalmente de sus prejuicios prerrevolucionarios y pavónicos, en su versión local "Giordano-Atiénzar", y se enorgullezca al fin de la obra novelística y ensayística del internacionalmente célebre emigrado-mulato-gay Severo Sarduy, vemos alejarse kilómetros ese horizonte con este paso atrás, que deja, aún más inconcebible e imperdonablemente, hasta al gran poeta revolucionario de Cuba y del mundo, Nicolás Guillén, fuera de la memoria cultural histórica de nuestra ciudad, provincia y nación.

Con saludos cordiales

Desiderio Navarro

6 de febrero de 2007

Respuesta de Desiderio Navarro al mensaje firmado como "Betty"

Una de las cosas más lamentables para mí en estos días ha sido ver cómo personas que han estado acríticamente calladas toda una vida en la esfera pública --en asamblea, en papel, en email--, luego de esperar cautelosamente una semana o dos para ver "qué me pasaba" luego de mi carta inicial de condena, y después de mi convocatoria al ciclo sobre temas tabú, se suman al debate sólo para cuestionarme por moderado, por no decir o hacer esto o aquello --siempre algo que ellos mismos nunca han dicho o hecho en la esfera pública cubana. Y no estoy hablando sólo de las jineteras políticas que, hoy en el exterior, jamás escribieron en Cuba siquiera una línea polémica como cualquiera de las de "In medias res publicas" (2001) o, décadas atrás, "La crítica literaria: también una cuestión moral" (1981), ni se ganaron una fama de "conflictivos" en cuanto congreso, asamblea o coloquio participaran de los 70 a hoy, pagando el consiguiente precio biográfico e intelectual.

Usted me interpela con las siguientes palabras: "al igual que no aceptaste a Pavón en la tv, tampoco tendrías que ceder ahora a que te escojan el quorum". No hay que ser un semiótico demasiado sagaz para ver la tendenciosa operación de elipsis que hay en esa frase: ¿quién es el sujeto de esa acción de "escoger"? ¿Quiénes son esos "ellos" que no nombras? Al no explicitarlos, creas lo que se llama un lugar de indeterminación, que puede ser llenado por el lector con sujetos como "los burócratas", "el Poder", "la piña", "la élite", "el aparato", etc., en dependencia de las suspicacias o experiencias o expectativas de cada cual. O sea, una variante simétrica, sólo que de signo contrario, del tan criticado "Síndrome del Misterio". No menos propio de la newspeak orwelliana resulta su uso de la implicitez: el verbo "ceder" tiene dos acepciones principales muy diferentes : una como verbo transitivo --"1. tr. Dar, transferir, traspasar a otro una cosa, acción o derecho"--, y otra como verbo intransitivo --"2. intr. Rendirse, sujetarse." (D.R.A.E.). El verbo "ceder" en su forma transitiva es una acción que el sujeto puede realizar por su propia iniciativa y voluntad (como ceder el asiento a una embarazada en el ómnibus). Sin embargo, usted utiliza el verbo en su forma intransitiva: "ceder a", o sea, no ofrecer más resistencia a, someterse a la voluntad de, capitular, no resistir la presión, la fuerza de (como ceder a las amenazas de un agresor), implicando de contrabando que hay presiones de parte de un "ellos" nuevamente no explicitado.

Ahora bien, Betty, aunque no he "cedido a" que me "escojan el quorum", en todo momento he dejado bien claro que sí he cedido el derecho de "escoger el quorum". Como he explicado en mensajes ampliamente divulgados por email, luego de haber conseguido la Sala Che Guevara y cuadruplicado así la capacidad para el público, y de haber visto poco después que los interesados en asistir superaban esa capacidad, decidí que había que asegurarles la participación a los escritores, artistas e intelectuales cubanos en general, pero resultó que también el número de éstos que estaban interesados en asistir sobrepasaba enormente esa capacidad, y fue ahí cuando me negué a hacer el papel de zar omnipotente que decidiría unipersonalmente quién podría entrar y quién no, y pasé esa responsabilidad a --y he aquí explícitado, una vez más, el "ellos" del mensaje con que informé de mi decisión-- el conjunto de las numerosas instituciones culturales de las que los escritores, artistas e intelectuales cubanos son miembros o trabajadores. Corresponde, pues, a estos últimos cuestionar o no cualquier decisión de los órganos que ellos mismos han elegido en las instituciones de las que ellos mismos han decidido formar parte voluntariamente, o incluso los criterios mismos para la toma de esas decisiones. Lo que, aun así, no dejé de hacer fue insistir en que no se permitiera que hubiera desvíos de invitaciones por favores de secretario(a)s o funcionario(a)s; en que no quedaran fuera de las listas personalidades culturales importantes, por el solo hecho de no tener cargos electivos en la UNEAC o en otra parte, y en que fueran tenidos en cuenta sobre todo los críticos e investigadores del sector cultural, que es el público natural y habitual de Criterios, centro/editorial teórico-cultural. Estoy seguro de que si yo no hubiera procedido así, ahora me estuvieran lloviendo las indignadas cartas, no por haber hecho supuestas "concesiones", sino por haber actuado de la misma manera autocrática y antidemocrática que he criticado en tales o cuales instituciones o instancias y a la que Usted también parece querer oponerse.

La insinuación, o más bien la acusación por adelantado de que los no asistentes recibirán "una versión editada (como siempre ha sucedido) de la realidad" es más que ofensiva, tratándose de Criterios, y no perderé el tiempo en responderla, pues a cualquier intelectual honesto, cubano o extranjero, que sepa de la labor de Desiderio Navarro y de Criterios durante 35 años, le resultará repugnante e inadmisible. Por no hablar de lo ofensiva que resultará para los propios conferenciantes. En cualquier caso, también usted --aunque no los ha solicitado como ya más de cuatrocientas personas-- recibirá los textos de las conferencias, aunque sólo sea para que pueda escudriñarlos en busca de alguna descuidada huella de la goma y la tijera editoriales.

Desiderio Navarro

28 de enero de 2007

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