
Desde 1959 a nuestra fecha, el ICRT se ha caracterizado por ser el organismo mediático y cultural (????) que ha gozado, o más bien que ha sufrido el castigo de tener los dirigentes más mediocres y/o más descarnadamente abusivos e irresponsables del país, casi siempre ajenos al periodismo y la cultura, o indiferentes hacia ambas profesiones. El caso "Papito" Serguera tuvo el raro privilegio de aunar todas y cada una de estas "cualidades", sumadas a su anti histórica actuación como diplomático que desdichadamente ha sido olvidada, y que estuvo a punto de enajenarnos la amistad con uno de los países del Tercer Mundo más entrañablemente unido a Cuba a través de los procesos revolucionarios de ambos países y la primera misión internacionalista cubana de gran envergadura frente a la artera invasión imperialista contra esos hermanos.
En el caso de Luis Pavón hay tantos cómplices abiertos o encubiertos que no vale la pena citarlos aquí, pero es indiscutible que su permanencia al frente del CNC durante mucho más que un "quinquenio" sólo sirvió para engendrar o al menos prolongar un estado de "Sangre, Sudor y Lágrimas" en la cultura nacional.
Pero el elogio de ambos personajes, sumado ahora al del frustrado, resentido y vengativo Torquesada, y al nefasto Congreso de Educación y Cultura de 1971 es sencillamente una infamia y un insulto a la memoria de José Martí, Félix Varela y todos nuestros próceres e intelectuales. Esto me hace pensar que hay personajes siniestros detrás de esta verdadera campaña por la rehabilitación de sicarios que han hecho tanto daño en nuestro país y al prestigio mundial indiscutible de la Revolución. ¿A quién hay que emplazar por estos desmanes? Estimo que, en primer lugar, al ICRT. Creo que todos los periodistas, escritores, artistas, científicos y por supuesto las mentes políticas claras que abundan en nuestro país, tenemos el deber de unirnos para que se nos explique cómo es posible que se permita esta falta de tacto, de respeto y de sensibilidad que nos sitúa en el plano de ciertos países del Cono Sur bajo personajes como el nefasto Menem campeón del neoliberalismo, con sus leyes llamando al perdón y el olvido hacia los torturadores.
Actuar rápido y con tacto e inteligencia.
Leonardo Acosta