
Yo tenía 23 años. Y estuve 12 parametrada, congelada. Me quitaron mi carnet de la UNEAC y de la UPEC. Trabajé 4 años como asistente en el círculo infantil Kásper y 8 años en la construcción. En ambos lugares conocí gente formidable, aprendí mucho y encontré la felicidad, a pesar de todo. Nunca pensé que podría publicar nada más, pero me inquietaba la idea. No entendía bien qué me había pasado ni qué pasaba en el gobierno de mi país. Pero no guardaba rencor (aunque nunca pude volver a saludar a Ricardo García Pampín, ni pude volver a ser amiga de David García Gonce, ambos altos traidores) y siempre estuve y estoy dispuesta al perdón. Pero, me horroriza que vuelvan aquellos tiempos y ahora que estamos abocados a cambios, la aparición ante un receptor masivo (y que posiblemente no sabe "la historia" o como dicen, la olvidó caribeñamente) de los recién resucitados verdugos Serguera, Pavón y Quesada (agregándole otras señales como la prohibición de la obra de teatro Marx en el Soho, o la salida del programa sobre aquel Consejo de Cultura...) de pronto fue como un golpe de sospecha y de miedo: ¿acaso nos espera otra prueba mayor, después de 40 años?... ¿acaso regresa la tortura espiritual?... De modo que estoy de acuerdo con la voz que se levanta en protesta y para conjurar cualquier "casualidad". Por si acaso. Por si pretenden volver. Por si viene algún cambio acompañado de algo peor.
Me quedé en Cuba por puro amor. Toda mi familia se ha ido. Los he perdido a casi todos. Sobre todo por esta razón me uno a los que quieren impedir un regreso a las sombras. "Que siempre brille el sol" en esta isla. No queremos verdugos (ellos solo merecen el olvido). Con amor para todos los cubanos, que esperamos compasión y piedad.
Ivette Vian