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La víctima, el mensajero y el verdugo: los intelectuales a debate


Jorge camacho
<br><br><p><span class="dropcap">E</span>ntre los mensajes que se publicaron a propsito de la aparicin de Pavn en la televisin cubana, en Encuentro en la Red, est el de Mariela Castro Espn, al parecer enviado confidencialmente a Reynaldo Gonzlez, en el cual, la hija del Presidente (interino) de la Repblica, deca que le preocupaba que no se hubieran ventilado estos problemas antes. Para colmo, este mensaje apareci junto con el de Vctor Fowler, en que ste aclaraba que el pavonato era simplemente otra arandela del totalitarismo y no poda leerse como un caso aislado. </p><p> Coincido con Fowler en que un anlisis profundo de la cuestin requerira un examen de toda la sociedad cubana, de sus mecanismos de poder, de control, de enseanza y de comunicacin. Un esfuerzo como se slo podra llevarse a cabo en conjunto y difcilmente podra hacerse hoy en Cuba. La incomodidad ante la aparicin de Pavn no es ms que otro acto reflejo ante las humillaciones del poder, y el reciclaje de una figura, cuyo modelo se repite mientras hablamos a todos los niveles de la sociedad. </p><p> Pero pensar que el gobierno estara dispuesto a revisar crticamente su historia de pillaje y represalias, es verdaderamente caminar sobre las nubes. Qu viene entonces a decir Castro Espn en esa nota tan segura de s misma, metindose en la discusin como un caballo por tronera y convocando a todos los intelectuales de la Isla a un debate? Tomar acaso la hija del Presidente el papel de mensajera de los Dioses, tal y como lo haca Garca Mrquez hasta hace unos aos? Ser ella, a partir de ahora, quien lleve y traiga los recados de las ovejas negras, "desactivadas", a su majestad, el Rey? Qu puede decrsele a esta seora que ostenta como dos medallas el apellido de sus progenitores? El emblema repugnante del nepotismo cubano. </p><p> Permitirles a los intelectuales solventar sus diferencias con el gobierno y no permitrselo a los grupos disidentes, y a otros que sufrieron tanto o ms que ellos, es simplemente inmoral. Que estos encuentren quienes hablen por ellos, quienes los representen y "faciliten" ese dilogo, no es menos revelador de esa doblez. Que sean los dirigentes, y los hijos de Pap, quienes dirijan esos debates, lo encuentro ms humillante an que sacar nuevamente a Pavn y a Serguera en la televisin. Porque de lo que hay que estar claro es que los nicos que pueden "hablar" aqu, quienes llevan los "mensajes" son los probados, los que cumplen y han cumplido antes con el gobierno. No por gusto, estos "facilitadores" del dilogo, llevan consigo el nombre del algn hroe de la Patria (Abel, por Abel Santamara; Castro por Castro y Espn por Espn) mientras las vctimas llevan los nombres comunes y vulgares de cualquier hijo de vecino bajo cualquier monarqua. </p><p> Me pregunto, entonces, si al aceptar este dilogo como si slo fuera la cuestin de un momento, o como si ellos fueran lo ms importante de lo que ocurri durante ese "quinquenio gris"  las vctimas no se convertiran en victimarios, en otra tuerca de ese inmenso mecanismo de Poder que supuestamente rechazan. La lgica del gobierno detrs de este debate es seguramente hacer "borrn y cuenta nueva" del pasado. Pero obviamente, todos sabemos que eso no va a ocurrir. Mientras no se convoque a todos, con entera libertad, un debate de esa ndole es pura retrica, otra mascarada del gobierno sin consecuencia alguna. Y si lo hacen, acaso no legitiman con su participacin ese proceso y a los mismos verdugos? Hasta cundo van a jugar los intelectuales cubanos el papel del inocente, del ingenuo, del que no sabe, y del habla consigo mismo y vigila al de arriba y al de abajo, pero se desentiende del resto? "Facilitar" entonces la hija del monarca otra "reunin" entre ste y sus vctimas? Y dado que el verdugo no dialoga, sino que ordena y sus secretarios toman nota de los nombres, lo escucharn como hicieron antes a Aldana, a Abel Prieto y a tantos otros? No lo dudo. Habr su debate, su ciclo de conferencia y su declaracin conjunta. Pero mientras algunos no entiendan que esto no les incumbe a ellos solamente, mientras se dediquen a aceptar premios, a publicar revistas y a preocuparse por sus viajecitos al extranjero, su papel de vctima ser muy poco creble y el verdugo los seguir humillando cuantas veces quiera. </p><p>Carolina del Sur, 24 de enero de 2007</p>
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