
Querida Marilyn:
Gracias por enviarme los tres correos. Estoy de acuerdo por completo con Desiderio y con Arturo. En realidad, ya yo me había empezado a preocupar desde hace unos meses cuando leí la incoherente carta de Guillermo Rodríguez Rivera sobre el tema de "El Puente" que, por lo patético de algunos fragmentos, se podría desdeñar, y de hecho la desdeñé.
En esa carta se pretendía justificar algunas nefastas acciones de aquellos años bajo, efectivamente, la aludida "obediencia debida". Y Guillermo afirmaba, tenebrosa y algo desvergonzadamente, que en "esas aguas" había que navegar. Muchos no rindieron sus principios éticos ni tampoco aceptaron "navegar", y bien caro que les costó. Algunos de ellos no pueden estar junto a nosotros (ni siquiera para sentir nauseas como me pasó a mí) como Ezequiel Vieta, por ejemplo. Sí, creo que ese nefasto pensamiento oportunista y represor sigue latente, y busca cualquier oportunidad para asomarse.
Fueron tantas las paletadas de cal, y tanto se perdió bajo ellas, que los granos de arena todavía se sienten aislados, aunque alegren el corazon. Mantengamos la esperanza de que las arenas cubran todas las heridas de la cal. Y alcancemos a vivir para celebrarlo.
Mirta Yáñez
10 de enero de 2007