(Mensaje del Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo Gr. 33 para la Juris­dicción Sur de los Estados Unidos, publicado en “New Age”, del mes de junio de 1956. Tradujo Fi­do Franceschi Martínez). 

La Séptima Conferencia Internacional de Supremos Conse­jos Gr. 33, inició sus trabajos en La Habana, República de Cuba, el lunes 9 de abril de 1956, y los terminó en la noche del viernes 13 del propio mes, debiendo reunirse la Octava Confe­rencia en Washington D.C., en el año 1961, en cuya oportuni­dad serán anfitriones los Supremos Consejos del Dominio del Canadá y las Jurisdicciones Sur y Norte de los Estados Unidos.Veintitrés de los treinta y tantos Supremos Consejos del Mundo, estuvieron representados en La Habana. Habían cin­cuenta y dos delegados con audífonos y micrófonos, de mane­ra que cada uno de ellos podía hablar a los demás y oírlos en su propio idioma, ya que varios traductores, sentados en ca­binas en el escenario, traducían simultáneamente lo que los delegados decían en inglés, español, francés y alemán.Allí, en aquel salón, la masonería universal estuvo traba­jando, para dar un ejemplo emocionante de la fraternidad del hombre en acción. Durante una semana hablamos sobre la ma­sonería en nuestros respectivos países, cambiamos puntos de vista, discutimos problemas y, lo mejor de todo, nos conocimos mutuamente. Antes de partir existía un completo entendimien­to entre los distintos delegados. Desde luego, hubo diver­gencias de opiniones, pero éstas fueron expresadas libremente y escuchadas en un lugar donde prevalecía una atmósfera de fraternidad y armonía.La ceremonia de clausura, formando la cadena fraternal, Cae algo que hemos de recordar por mucho tiempo.Reunidos en la bella Capital de la República de Cuba, este grupo de libres masones y ciudadanos eminentes de sus res­pectivos países, que nada buscaban para sí, le dedicaron esos días a la Gloria del Gran Arquitecto del Universo, y a la ilus­tración, la libertad y la felicidad de sus semejantes, que es siempre el fruto, el fin y el propósito, de todas las reuniones y conferencias masónicas, ya sean locales, nacionales o interna­cionales.¡Que por mucho tiempo viva el espíritu de La Habana! 

Luther A. Smith, 33° Soberano Gran Comendador.


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