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Tomado del libro MEMORIAS DE UNA DAMA DE BLANCO de Dolia Leal Francisco. Dama de Blanco

Mis cuatro abuelos, que habían llegado a Cuba procedentes de las Islas Canarias a fines de la primera década del siglo pasado, como otros tantos miles de inmigrantes, en busca de nuevas oportunidades en esta, que otrora fuera la “tierra prometida” para muchos miles de inmigrantes que procedentes de diversos países acudían a Cuba, donde, mediante el esfuerzo, el trabajo y la dedicación, ellos se labrarían un futuro mejor que el que a su generación les aguardaba en sus países de origen.

Mis abuelos  entraron por el puerto de La Habana, pero, muy pronto se trasladaron a Florencia, en la antigua provincia de Camagüey. Su vida en Cuba no fue nada fácil, ellos se vieron precisados a trabajar 12, 16 y hasta 20 horas diarias, el descanso y la diversión eran lujos que a ellos les estaba vedado, pero este esfuerzo dio sus resultados, reuniendo sus ahorros pudieron establecerse como colonos en una finca de esa región camagüeyana, donde cultivaron como renglón principal el tabaco.

Mis abuelos paternos: José Escolástico Leal Martín y Juana Martín Taño, procedían  de  El Paso Isla de la Palma, tuvieron 7 hijos; mi padre, Manuel Leal Martín fue el  cuarto de ellos.

Mis abuelos maternos  venían del  Puerto de Garachico, Tenerife: José Vicente Francisco y Teresa de Jesús Mendoza, los cuales tuvieron 3 hijos, siendo mi mama Magdalena Francisco Mendoza la primera.

Mis padres, Manuel y Magdalena, siguiendo el ejemplo de mis abuelos, se establecieron en una pequeña parcela de una caballería en la ¨Quinta Guadalupe¨, situada en las proximidades del pueblo Tamarindo, en donde se dedicaron principalmente al cultivo del tabaco, no obstante, en esa pequeña extensión de tierra se sembraba, además, diferentes viandas y hortalizas, se criaban cerdos y algunas aves de corral, destinados al consumo familiar.

Mis padres  Manuel y Magdalena tuvieron seis hijos: tres varones y tres hembras y, yo soy la segunda de sus hijos. Mis hermanos: Manuel Arquelao; Martín; Marta; José David; María Magdalena y yo conocimos también la austeridad, la privación de bellos juguetes en el día de los “Reyes Magos”; la ausencia de vestidos lindos  y fiestas, porque éramos seis hijos y nos llevábamos poca diferencia de años entre unos y otros y nuestros padres tuvieron que trabajar muy duro para  criarnos y sostenernos.

De aquellos días tan hermosos de mi infancia, y a pesar de las estrecheces económicas por las que, en no pocas oportunidades, atravesó la familia,  guardo recuerdos inolvidables.

Algo que siempre he añorado es el poder volver a contemplar, de pie sobre la hierba fresca, aún húmeda por el rocío que la noche depositaba sobre ella, cómo, por el oriente, se teñía el cielo de un color rojizo dorado en el cual se dibujaban un sin número de caprichosas figuras que seguían el paso, en ocasiones raudo,  de las nubes que iban cruzando nuestro campo. Yo aguardaba ansiosa la salida del sol,  porque siempre he identificado al amanecer, a la luz, como el verdadero comienzo de la vida, y este maravilloso acontecimiento, que habitualmente se producía,  y que para muchos representaba el inicio de las labores  cotidianas; para otros, entre ellos para mi, simbolizaba  el comienzo de una nueva esperanza; aquellos instantes, para mi, a mis ocho años de edad, era como presenciar el eterno y renovado milagro que diariamente nos regala nuestro buen Dios: el continuo renacer de la vida.

Después, yo corría hasta el sitio donde se cosechaban las malangas, entraba a los surcos, y, suavemente, para no dañarlas, pasaba mi rostro de niña por sus hojas, dejando correr por mis mejillas las gotas de agua que la noche en ellas había depositado.

En nuestra pequeña finquita también existían árboles frutales de diversos tipos, recuerdo las matas de mango, de guayabas, ciruelas, amones, tamarindo, y otras más que el tiempo, y los sufrimientos han borrado de mi memoria. Pero si puedo recordar que me gustaba ir hasta ese lugar, que nosotros llamábamos la ¨arboleda¨, a saborear aquellas frutas frescas y jugosas, pero, ya desde mis primeros años de vida, no me gustaba comer las frutas que se habían caído a la tierra, yo prefería subir a los árboles, a buscar las frutas que estaban en lo alto, inclusive aquellas que estaban muy alto, porque éstas eran las que se encontraban mas sanas, eran las mas hermosas, y que, brillando bajo la luz del sol mañanero como un ramillete dorado, yo sentía que me llamaban, como si cada una de ellas deseara ser la preferida.

En mi paso por la vida, tal vez inconscientemente,  he continuado con esta práctica de mi niñez, y con el transcurrir de los años he corroborado que las cosas que se alcanzan fácilmente, sin el empleo del esfuerzo que demanda el trabajo perseverante y la inteligencia creadora, no perduran, y si perduran, no es para bien.

Muy duro tuvieron que trabajar mis padres, pero, gradualmente, nuestra situación económica fue mejorando, y llegó el día en que mi padre pudo reunir la cantidad del dinero que se requería para pagar la entrada, primer pago, que era necesario entregar al adquirir un camión remolque, popularmente conocido por  rastra”, que le facilitaría trasladar el tabaco que se producía en nuestra finca hasta la fábrica cigarrera que habría de procesarlo, con lo que se ahorraría el pago del transporte a un tercero.

Recuerdo aquella tarde en que mi padre traería la rastra a la finca, todos los niños estábamos ansiosos por verlo llegar, sentado al volante de aquél majestuoso artefacto, pues nosotros, que  habíamos visto en la carretera estos camiones tan impresionante, no podíamos siquiera imaginar a nuestro padre conduciendo uno de ellos, y todos corrimos hasta el camino por el cual habría de aparecer la nueva adquisición familiar. Pasaron las horas, y mi hermano mayor  Arquelao, al parecer ya cansado de tanta espera, señalando hacia una pequeña elevación del camino que le decían la  “loma de los muertos”, gritó: ¡Miren al diablo!, y todos corrimos despavoridos a refugiarnos en nuestra casa. Yo siempre había temido al Diablo.

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Gabriel López de Rojas

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En los Ritos masónicos, existen grandes misterios pertenecientes a la tradición masónica y a la Masonería Ocultista del siglo XVIII, repleta de rosacrucismo, templarismo, iluminismo, ocultismo… Uno de los misterios más profundos de los Ritos masónicos es la leyenda de Hiram Abiff, presente esencialmente en el grado Maestro Masón. Vamos a abordarla en todo su contenido.

HIRAM ABIFF EN LA BIBLIA

De entre los varios personajes que con este nombre son llamados en la Biblia, el que los masones consideran maestro de maestros es Hiram Abiff, natural de Tiro, artesano fundidor y héroe de la leyenda masónica asociada al grado Maestro Masón. La historia de Hiram Abiff que aparece en el Antiguo Testamento de la Biblia o en la famosa Torah hebrea es la siguiente.

Cuando los hebreos volvieron a la Tierra Prometida, el rey David comenzó a construir el Templo de Jerusalem, el Templum Domini (El Templo del Señor). Tras la muerte del rey David, su hijo el rey Salomón, bajo la influencia del profeta Natán, prosiguió la construcción del Templo. El lugar elegido para la construcción fue el famoso Monte Moria (relacionado con el término mara, es decir visión, revelación).

En la obra, Salomón contó con la ayuda de un amigo de su padre David, Hiram, rey de Tiro en el siglo XI A.N.E., quien aportó una cantidad de material considerable para el edificio (oro, cipreses, cedros), acercándolos por mar al punto más próximo a Jerusalem. El rey Hiram de Tiro también le prestó algunos masones a Salomón para que éste culminase la gran obra que suponía la construcción del Templo. Y Salomón como recompensa concedió al rey de Tiro la posibilidad de sacar de sus estados cada año 20.000 medidas de trigo, 20.000 de aceite…, entregándole unas veinte ciudades de Galilea y enviándole obreros para sus necesidades.

Hiram de Tiro, repleto de afecto, por último, le envió a Salomón un artista en quien moraba el espíritu de la Sabiduría. Hijo de una mujer de la tribu Neftalí y de un trabajador del latón llamado Ur (fuego, luz), de nombre Hiram (vida eterna), y Abiff, (padre mío, el fundidor), Hiram Abiff era un maestro masón “lleno de sabiduría, de entendimiento y de conocimiento para hacer toda suerte de obras de bronce; y vino al rey Salomón, y fue quien hizo para él toda su obra”. (I Reyes, 7, 14).

Los obreros masones de Hiram Abiff quedaron divididos en aprendices, compañeros y maestros, y cada grado poseyó unos signos, unos toques y unas palabras secretas.

El Antiguo Testamento de la Biblia, sobre la evolución de la obra, nos dice:

“Hiram Abiff fundió dos columnas de bronce. Tenía cada una dieciocho codos de alto, y un hilo de doce codos era el que podía rodear cada una de las columnas. No eran macizas, sino huecas; el grueso de sus paredes era de cuatro dedos. Fundió capiteles de bronce para encima de las columnas; de cinco codos de altura uno y de cinco codos de altura el otro… Erigió primero la columna de la derecha y le dio el nombre de Jakin, y luego la columna de la izquierda y le dio el nombre Boaz. Como remate de las columnas había una especie de lirio. Así fue acabada la obra de las columnas”. (I Re 7, 15-22). Según el Antiguo Testamento, tras esto, Hiram Abiff preparó más decoración del Templo, fundiendo las obras en una conocida explanada cercana al Jordán.

Una cuestión distinta a la Biblia es la leyenda masónica del grado Maestro Masón que tiene relación con Hiram Abiff.

LA LEYENDA LUCIFERINA DE HIRAM ABIFF

La leyenda de Hiram Abiff que aparece en la Maestría Masónica explica que estando cerca la terminación del Templo, Salomón encargó a Hiram Abiff que realizase el diseño de todas las obras de decoración del Templo. Éste instaló el taller de fundición en una explanada no lejos del Jordán y otorgó a los masones tres categorías: Aprendiz., Compañero y Maestro, enseñándoles signos, toques y palabras de paso. Habían 70.000 aprendices, 8.000 compañeros y 3.600 masones.

Cuando el Templo estaba a punto de ser terminado, la reina de los sabeos Balkis, princesa cuya belleza era célebre en todo Oriente, viajó a Jerusalem para conocer a Salomón, pero el encuentro no resultó del todo afortunado. Balkis, tras conocer por el cuervo Hud-Hud un asunto relacionado con la cepa de vid que se encontraba junto al altar, recriminó a Salomón: “para asegurar tu propia gloria has violado la tumba de tus padres; y esta cepa…” Y éste respondió con serenidad “que en su lugar elevaré un altar de porfirio y de maderas de olivo, que haré decorar con cuatro serafines de oro”. “Esta viña -dijo Balkis- ha sido plantada por Noé, tu antepasado. Al levantarla de cuajo has cometido un acto de rara impiedad. Por ello, el último príncipe de tu raza será clavado en este madero como un criminal. Pero el suplicio salvará tu nombre del olvido y hará llover sobre tu casa una gloria inmortal”. Balkis añadió que quería conocer a Hiram Abiff y, finalmente, lo consiguió. Tras conocerlo, argumentó que deseaba conocer a los masones y Salomón se negó. Pero el genial maestro masón por excelencia, Hiram Abiff, subió en ese instante a un bloque de granito y con la mano derecha realizó un signo parecido a la T, relacionado con Tiro, Tubalcaín…; y los masones se reunieron y guardaron un silencio y una quietud asombrosos.

Algunos días después de los hechos narrados, Bedoni, ayudante y fiel discípulo de Hiram Abiff, sorprendió a tres compañeros: Fanor el sirio (albañil), Anru el fenicio (carpintero) y Matusael el judío (minero), planeando sabotear la obra. Y la obra resultó momentáneamente saboteada, provocando que un Bedoni desesperado por no haber advertido a tiempo a Hiram se lanzase a la ardiente lava. Hiram Abiff, desolado por el fracaso, se retiró llorando y entonces soñó el sueño más importante de su vida. Tubalcaín lo transportó al Monte Zión y al centro de la Tierra y le transmitió la Tradición Luciferina más pura y excelsa:

“De la fundición que brilla enrojecida en las tinieblas de la noche se alza una sombra luminosa. El fantasma avanza hacia Hiram, que lo comtempla con estupor. Su busto gigantesco está presidido por una dalmática sin mangas; aros de hierro adornan sus brazos desnudos; su cabeza bronceada encarnada por una barba cuadrada, trenzada y rizada en varias filas, va cubierta por una mitra de plata dorada; sostiene en la mano un martillo de herrero. Sus ojos, grandes y brillantes, se posan con dulzura en Hiram y, con una voz que parece arrancada de las entrañas del bronce, le dice:

Ø  Reanima tu alma, levántate hijo mío. Ven sígueme. He visto los males que abruman a mi raza y me he compadecido de ella…

Ø  Espíritu, ¿quién eres? (pregunta Hiram)

Ø  La sombra de todos tus padres, el antepasado de aquellos que trabajan y que sufren. ¡Ven! Cuando mi mano se deslice sobre tu frente, respirarás en la llama. No temas nada. Nunca te has mostrado débil…

Ø  ¿Dónde estoy? ¿Cuál es tu nombre? ¿Adónde me llevas? (dice Hiram)

Ø  Al centro de la Tierra, en el alma del mundo habitado. Allí se alza el palacio subterráneo de Enoc, nuestro padre, al que Egipto llama Hermes y que Arabia honra con el nombre de Edris

Ø  ¡Potencias inmortales! (exclama Hiram) Entonces es verdad. ¿Tu eres…?

Ø  Tu antepasado, hombre, artista…, tu amo y tu patrono. Yo fui Tubalcaín.

Llevándole como en un sueño a las profundidades de la Tierra, Tubalcaín instruye a Hiram Abiff en lo esencial de la tradición de los cainitas, los herreros, dueños del fuego.

En el seno de la Tierra, Tubalcaín muestra a Hiram la larga serie de sus padres: Iblis, Caín, Enoc, Irad, Mejuyael, Matusael, Lamec, Tubalcaín

Y entonces le transmite a Hiram la tradición luciferina: Al comienzo de los tiempos, hubo dos dioses que se repartieron el Universo, Adonai, el amo de la materia y el elemento Tierra, e Iblis (Samael, Lucifer, Prometeo, Baphomet), el amo del espíritu y el fuego. El primero creó al hombre del barro y lo animó. Iblis y los Elohim (dioses secundarios) que no quieren que éste sea un esclavo de Adonai, despiertan su espíritu, le dan inteligencia y capacidad de comprensión. Mientras Lilith (hermana de Iblis, Samael, Lucifer, Baphomet…) se convertía en la amante de Adán (el primer hombre) enseñándole el arte del pensamiento, Iblis seducía a Eva y la fecundaba y, junto con el germen de Caín, deslizaba en su seno una chispa divina (según las tradiciones talmúdicas Caín nació de los amores de Eva e Iblis, y Abel de la unión de Eva y Adán).

Más tarde, Adán no sentirá más que desprecio y odio por Caín, que no es su verdadero hijo. Caín dedica su inteligencia inventiva que le viene de los Elohim, a mejorar las condiciones de vida de su familia, expulsada del Edén y errante por la tierra.

Un día, cansado de ver la ingratitud y la injusticia, se rebelará y matará a su hermano Abel.

Caín aparece ante Hiram Abiff y también le explica su injusta situación, añadiendo que en el curso de los siglos y los milenios, sus hijos, hijos de los Elohim e Iblis, trabajarán sin cesar para mejorar la suerte de los hombres, y que Adonai, celoso tras intentar aniquilar a la raza humana tras el diluvio, verá fracasar su plan gracias a Noé, que será ‘avisado por los hijos del fuego’.

Al devolver a Hiram a los límites del mundo tangible, Tubalcaín le revela que es el último descendiente de Caín, ‘último príncipe de la sangre’ del Ángel de Luz e Iblis, y que Balkis pertenece también al linaje de Caín, que es la esposa que le está destinada para la eternidad”.

Tras regresar al Templo conducido por Tubalcaín, Hiram Abiff está aturdido por el sueño y las visiones, acaba la obra y se une a Balkis. 

Casi terminadas las obras del Templo de Jerusalem, tres compañeros que veían difícil ser admitidos en la Maestría Masónica, decidieron conseguirla por la fuerza. Apostados cada uno en una puerta del Templo, invitaron a Hiram a desvelar sus secretos. Como éste no quiso revelarlos, cada uno le asestó un golpe (uno con una regla sobre el gaznate, otro con una escuadra de hierro sobre el pecho izquierdo y un tercero con un mazo en la frente) y lo hirieron de muerte. Los asesinos escondieron el cuerpo sin vida de noche en un bosque, plantando sobre su tumba una rama de acacia (símbolo de la inmortalidad y la maestría). Hiram fue descubierto y vengado. Su cuerpo reposó en el Monte Zión, a unos metros de la Puerta de Zión.

LEYENDA Y TRADICIÓN LUCIFERINA

Hemos apreciado varias cuestiones de interés: Hiram Abiff en la Biblia, la leyenda de la Maestría Masónica, el luciferismo de Hiram Abiff y sus antepasados, la Tradición Luciferina, etc. Repasemos algunos puntos de sumo interés.

El árbol genealógico de Hiram Abiff, según la Tradición Luciferina es:

1. El Dios Supremo y Desconocido

2. Iblis (Samael, Prometeo, Lucifer, Baphomet…) y Eva

3. Caín y Lebuda

4. Enoc y Naema

5. Irad y Naema

6. Mejuyael y Naema

7. Matusael y Naema

8. Lamec y Tsilla (Sela)

9. Tubulcaín y Naema

10. Ur y una viuda

11. Hiram Abiff y Balkis

Y la genealogía de Hiram Abiff de la Tradición Luciferina que acabamos de describir, sin lugar a duda, por tanto, se puede considerar totalmente “luciferina” o ligada al dios de la Luz por varios motivos:

Ø  Hiram, el fundidor de Tiro, era hijo de una viuda de la tribu de Neftalí (I Reyes, 7-13) o de Dan. Esas dos tribus hebreas fueron las que volvieron al becerro de oro y renunciaron al elaborado por Moisés. Un hecho significativo.

Ø  Hiram tuvo por padre a un tirio, también fundidor, llamado Ur. En hebreo, esa palabra significa “Luz”. Recordemos la importancia de la Luz con mayúsculas en toda la ruta luciferina.

Ø  Hiram tuvo por padre a un tirio, también fundidor, llamado Ur. En hebreo, esa palabra significa “Luz”. Recordemos la importancia de la Luz con mayúsculas en toda la ruta luciferina.

Ø  La leyenda de Hiram nos cuenta que éste fue instruido, durante un descenso al centro de la Tierra, por Tubalcaín, su antepasado fundidor. Y Tubalcaín, por cierto la palabra de paso en la Maestría Masónica, es citado en el Génesis 4-22 de la siguiente forma: “Sela parió a Tubalcaín, forjador de instrumentos cortantes de bronce y de hierro. La hermana de Tubalcaín era Naema”. El rabí Simeón (a quien se atribuye el Zohar, el principal libro de la Cábala) nos aclara: “Naema era la madre de todos los demonios (sic), porque procedía del lado de  Caín”. Naema  es  hermana y esposa de Tubalcaín, lo mismo que Isis es hermana y esposa de Osiris.

Ø  Tubalcaín es un antepasado cercano de Hiram Abiff y la séptima generación nacida de Iblis (Samael, Prometeo, Lucifer, Baphomet…), el dios de la Luz y Ángel Rebelde en la tradición judía, como se puede ver en el árbol genealógico de la Tradición Luciferina descrito más arriba. Con lo cual, podemos asegurar que Hiram Abiff tenía por antepasado directo a Tubalcaín e Iblis, el dios de la Luz.

Ø  Todo lo expuesto no sólo muestra que Hiram Abiff pertenece a una genealogía “luciferina”, sino una clara ligazón de éste y sus antepasados con el dios de la Luz, llamado como hemos dicho Iblis (Samael, Lucifer, Baphomet, Prometeo…).

El deber de los iniciados es “descubrir” la auténtica tumba de Hiram Abiff para poseer su Luz y sus Misterios. Así descubren de quien descienden y quienes son, alcanzando la iniciación completa. Unos buscan la tumba en el interior del Templo, mientras que otros dirigen sus pasos hacia el Monte Zión y las entrañas de la Tierra.

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Hon:. Hno:. José Reyes Fortùn 33

Académico de Numero de la Seccion de Historia de la Academia Cubana de altos Estudios Masónicos

 

El 14 de julio de 1789 marcó hito para la historia de la humanidad al trazar nuevos derroteros a seguir en el orden social y político, e incuestionablemente, afectó hasta su total desplazamiento, las viejas ideologías imperantes hasta entonces en el pensamiento de Europa.

La caída de la vetusta fortaleza de la Bastilla, entonces símbolo del viejo orden, condujo a Francia y luego a una buena parte de Europa, hacia itinerarios sociales removedores de obsoletas estructuras del pensamiento humanístico y político. Estas formulas imperaron por años en el llamado viejo continente y se mantuvieron inalterables ante toda forma de cambio.

 

Al amparo de un entramado renovador donde convergen un sin numero de dilemas, paradojas, encrucijadas y proyecciones gestadas por los soplos de la Revolución Francesa, ineludiblemente el ya mas que provecto mundo europeo se puso al revés al decretarse en crisis lo que ideólogos, filósofos, economistas, teóricos de la actualidad y de antes han llamado Antiguo Régimen.

 

Ineludible resulta el entrar a analizar estas y algunas otras consideraciones al respecto, sin tomar en cuenta el anuncio de reformas, adecuaciones de avanzada y cambios estructurales desacralizantes de formas de gobiernos, que como acción hibridizante, cuando no deslizante, conocieron de su forja en el crisol francmasónico y que sin duda determinó en la llamada ideología iluminista primero y revolucionaria después.

 

 Como característica fundamental, Europa para la segunda mitad del siglo XVIII, mostraba el cobro de un crucial período para la historia que marcó su acento de crisis en las estructuras sociales, militares y económicas.

 

En años tempranos, este accionar acarreó alientos de agitación política que, en no pocas ocasiones, desembocaron en aisladas revueltas que en algunos países rebasaron categorías de movimientos revolucionarios autonomistas, e incluso secesionistas, por ejemplo: la impronta de conatos ocurridos en Irlanda (1782-1783), Bélgica y Lieja (1783-1787), Inglaterra (1787), y un alcance decisivo en Norteamérica (1776-1787) y Haití (1789).

 

Estas acciones, de cierta manera, han motivado y aún mueven amplias reflexiones en la más rancia intelligentsia, o, selecta cúpula frecuentada por estudiosos de la historia y otros culturologos afines.

 

Este inextricable periodo de desasosiego político y proyecciones hacia singulares entropías resulta de tal complejidad, que algunos historiadores lo clasifican como “era de las revoluciones democráticas”, donde la francesa se considera una mas, aunque calificada por importantes y sagaces estudiosos como la mas drástica y con mayor alcance en el devenir histórico de la humanidad.

 

En el complejo periodo estudiado, caracterizado por un evidente e inevitable accionar de difícil intertextualidad social, la alta humanística nunca conoció́ estremecimiento mayor que el experimentado con la publicacióń –entre los años 1751-1765-, de los diecisiete tomos de la Enciclopédie –extiéndase Enciclopedia-  y que indudablemente, coadyuvó a la edificación del entretejido social que se llamo y aun denomina como Etapa Iluminista o Siglo de las Luces.

 

La Enciclopedia atrapó en sus enjundiosas paginas eficaces tratados sobre diferentes mercados y manufacturas aplicables al amplio espectro del siglo XVIII francés. Proponía además, novedosas teorías sobre medicina, altas matemáticas, física, química, biología, gramática, jardinería, cocina, análisis de la religión, la política y otros proteicos elementos del saber humano, en un ambiente de pura ortodoxia a partir de novedosos conceptos divergentes con cualquier apreciación irracional.

 

Esto convirtió a la Enciclopedia en una verdadera máquina de teorías y conceptos irrebatibles contra el espíritu oscurantista de una época que, en la nomenclatura actual posmodernista, clasifica como otredad.

 

El conocimiento público de la Enciclopedia promovió una radical evolucióń en la establecida mentalidad erudita europea, y fue uno de los factores determinantes en la maduracióń de ideologías propensas a la modernidad –no confundir con la era moderna-, y como ya hemos expresado antes, en cuanto hecho de avanzada se pronunciara en el amplio espectro de las ideas.

 

La gesta de esta monumental obra, en gran parte, se debe a la aplicacióń tesonera y demanda de reemplazos elaborados por un significativo grupo de intelectuales francmasones, encabezados por el matemático y filosofo Jean Lerond D’Alembert (1717-1783), y el también filosofo de clara filiacióń materialista Dionisio Diderot (1713-1784), responsables ambos en la redacción del discurso preliminar que acompañó los tomos de la Enciclopedia.

 

 Tamaña empresa contó́ con los aciertos, aunque con tenues matices diferenciadores, del pensamiento teórico de Voltaire (1694-1798), Juan Jacobo Rousseau (1712-1778), el Baron de Montesquieu (1689-1775), este último relevante intelectual y hombre de letras -cuyo pensamiento indudablemente influyó en el accionar de la Revolución Francesa. Pero además, estas figuras tuvieron el apoyo del enigmático Barón de Holbach junto a otras connotadas personalidades de la intelectualidad francmasónica, que prestos alzaron las banderas del racionalismo en este álgido y decisivo periodo de la historia.

 

Este conjunto de intelectuales entró en profundas contradicciones al emprender rigurosos análisis del pensamiento francés, lo que condujo al inició de eficaces comparaciones entre el pensamiento en uso y un modelo exigente de razón que en consecuencia demandaba reformas.

 

Muy pronto en importantes sectores de la cultura circularon sus escritos, aunque en principio, limitados a postulados generales exentos de análisis crítico de la sociedad concreta. En parte, por la censura que perseguía al autor de toda crítica directa, y por otra, como manera de proteccióń a las lógias francmasónicas en que se sabía militaban muchos de ellos.

 

Por otra parte, este importante grupo de filósofos careció́ de oficio político, pues como veremos más adelante, les faltaba la experiencia que si dominaban los prototipos ingleses Harrington y John Locke (1632-1704), ya que en contados casos los pensadores franceses de la Enciclopedia no desempeñaron papel activo alguno en el Antiguo Régimen. Se considera que esta “deficiencia” les privó de la oportunidad de combinar la teoría con la práctica, pues como hombres de libre pensamiento al descubierto, se limitaban a pronunciarse con cierta cautela en cuanto a las estructuras configuradoras de las leyes políticas.

 

Fue en la vida salonesca donde primó con significativo acento, el asomo de la Ilustración o Iluminismo como forma de la conciencia social, dado el caso de que algunos de los grandes pensadores del nuevo orden, estaban imbuidos por una sociedad exquisita dada en leer sus escritos; este es el caso de Voltaire y Montesquieu, que como filósofos sociales escribieron con profusión para ella.

 

Como dato curioso se puede decir que a los redactores de la Enciclopedia en gran parte los leían sus propios perseguidores; y se ha comprobado que la lista de los suscriptores de la misma, la integraba un destacado número de aristócratas. En parte esto coadyuvó́ a la impronta de una atmósfera de aceptacióń y apoyo a la Ilustración en los grandes salones, quizás como compensación a la persecución que entonces sufrían los forjadores de la denominada Edad de la Razón, en muchos casos, desde la discresión de los templos masónicos. Aunque resulta cierta la circulación de edictos adversos y prohibiciones de sus obras, en la mayoría de los casos, esto solo se circunscribía a los índices legales, pero en realidad esto casi nunca se llevó a la practica.

 

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ANÁLISIS Y RESULTADOS (Fragmentos)

Emilio Jorge Reyna Dubois 32, Secretario-Tesorero de la Academia Cubana de Altos Estudios Masónicos, en el Homenaje que la corporación tributó al Congreso o Convento de Lausanne el viernes 5 de Septiembre de 1975

 

Todo el siglo XIX americano fue de intensa actividad fraternal en el continente. Se trabajó mucho, se crearon muchos Cuerpos. Surgieron diversas instituciones. La institución cobró nueva e interesante vida. El hombre entendió mejor su destino y misión. Y  entendió un tanto el destino del Continente.

 

En 1801 se fundó el Supremo Consejo para la Jurisdicción  Sur de los Estados Unidos de América, organismo considerado como Supremo Consejo Madre, por estimarse el primero constituido y del cual dimanan todos los existentes en una u otra forme; en la propia nación americana, para la Jurisdicción Norte se constituyó un Supremo Consejo en el 1813.

 

El Supremo Consejo del Perú constituyó en noviembre 2 de 1830. Luego se fundarían los Supremos Consejos de Santo Domingo en Febrero 27 de 1861; Uruguay en Julio 17 de 1856, Venezuela en 1864, Haití en 25 de Enero de 1836, México en 28 de Abril de 1868 por fusión de Varios Cuerpos constituidos en 1860 a 1865; América Central el 20 de Abril de 1871, había sido fundado en Costa Rica en Noviembre 27 de 1870; Argentina 13 de Septiembre de 1858; Brasil 6 de Abril de 1829, producto de factores diversos; Canadá en 16 de Octubre de 1874; Chile el 11 de Mayo de 1870; Colombia el 19 de Junio de 1833 y el nuestro en 27 de Diciembre de 1859.

 

El primer Supremo Consejo de Europa se constituyó en Francia el 22 de Septiembre de 1804. El de Suiza se fundó en Marzo de 1873.

 

Los Supremos Consejos de Perú, Jurisdicción Sur de los Estados Unidos, Francia y Suiza iban a propiciar el hecho histórico que nos convoca un siglo más tarde: ¨ EL CONVENTO DE LAUSANNE DE 1875 ¨.

 

Al Supremo Consejo de Perú correspondió la iniciativa; de él fue la idea, la preocupación de un convento universal de cuerpos escoceses, de Supremos Consejos, respaldada la idea por el del Sur, se gestionó con el de Francia la organización, convocatoria y todo cuanto culminara a la más pronta realización del hecho que analizamos. Y el Supremo Consejo de Francia solicitó del de Suiza accediera a ser sede. Y Suiza con sólo dos años y meses de fundado fue sede.

 

Con fecha 29 de mayo de 1874, el Supremo Consejo de Francia se dirigió al Supremo Consejo de Colón a nuestro Supremo Consejo, invitándolo, dándole cuenta que el Convento sería en Lausanne, Suiza, afirmando: ¨ En ese país, el cual ha sido siempre el asilo de las libertades civiles, políticas y religiosas, la hospitalidad no es fraternalmente ofrecida por el nuevo Supremo Consejo ¨.

 

Desde mucho tiempo ya los Supremos Consejos habían manifestado el vivísimo deseo de reunir los Delegados de las varias Potencias del Rito Antiguo Escocés Aceptado para estrechar más y más los lazos de armonía fraternal y para fallar sobre la legitimidad de Ciertos Cuerpos que tienen la pretensión de arrogarse  los títulos y derechos de los Supremos Consejos regulares.

 

Se da la noticia que el Convento se iniciaría el primer lunes del mes de Septiembre  de 1875. Firmado el Soberano Gran Comendador Gr. Mtro. Adolfo Cremieux. Gr. Sec. Canciller del Rito Jorge Guiffrey. El Jefe de la Secretaría general, Mollet de Saint Pierre.

 

La elección del representante del Supremo Consejo de Colón fue interesante y sin precedente en los anales históricos masónicos cubanos. El electo fue el I.H. Benjamín Odio Medero, de nombre simbólico Benjamín, era masón de clarísima inteligencia de firme voluntad, de gran experiencia masónica, de conocimiento de la masonería, sabía varios idiomas, tenía economía. Era el indicado para la representación. Y hubo problemas con la elección. Varios maestros masones expresaron descontento basado en lo siguiente: Los maestros masones entendían que el Congreso Masónico iba a tratar asuntos que importaban a la masonería en general, no a una rama solamente, y por lo tanto el simbolismo debía estar representado en el Convento. El muy poderoso Soberano Gran Comendador invitó a un grupo de Ilustres Grandes Inspectores Generales y de maestros masones, y bajo su presidencia y orientación, en la reunión expresó:  ¨ Que a nombre del Supremo Consejo, a pesar de los derechos de este Alto Cuerpo y para que nunca se interpretara como una cuestión política la que era puramente masónica, accedía, por la fuerza de las circunstancias y para general contentamiento, aun nombramiento de Representante por medio del sufragio universal.

El Supremo Consejo accedía a que las logias simbólicas tuvieran participación en la elección del representante,  pero lo superior en esta elección es que la Gran Logia Simbólica remitió a cada taller el candidato propuesto, pudiendo las logias votar por el que desearan, aunque no tuviera el Grado 33. Y todos los hermanos votaron en sus respectivas logias, ejerciendo el sufragio universal directo posprimera vez en nuestro país. Los sufragios favorecieron, por mayoría absoluta, al I.H. Benjamín Odio Mederos, como Representante de los cuerpos cubanos al Convenio de Lausanne. Odio Mederos había obtenido el grado 33 en 16 de Diciembre de 1869.

 

El otro representante del Supremo Consejo de Colón lo era el I. H. David Elías Pierre, de nombre simbólico Ir, cuyo ingreso en el alto organismo databa de Mayo 9 de 1872. Era un acaudalado hombre de negocios y vivía en la Isla de Saint Thomas. Hombre de cultura, de talentos, también dominaba varios idiomas. Fue electo por los Consistorios de Puerto Rico y de Saint Thomas, que eran Cuerpos subordinados del Supremo Consejo de Colón. Estas dos ilustres personalidades masónicas fueron los delegados cubanos al congreso masónico cien años atrás.

 

Al Convento de Lausanne asistieron los Supremos Consejos de Francia, Inglaterra, Perú, Italia, Portugal, Grecia, Hungría, Bélgica, Escocia, Suiza y el nuestro, Supremo Consejo de Colón; once grandes cuerpos en total. Ya que el Representante del Supremo Consejo del Sur de los Estados Unidos, I.H. Londres, no pudiendo hacer acto de presencia en el Congreso.

 

El lunes 6 de Septiembre de 1875, a las tres de la tarde, en la gran sala de conciertos del Casino, transformada al efecto en Templo Masónico, tuvo lugar la Sesión Inaugural del Congreso.

 

Los dignatarios del Supremo Consejo del País sede, fueron aclamados para formar la mesa, convirtiéndose así, el Muy Poderoso Soberano Gran Comendador I. H.  Julio Bensancon en Presidente del Universal Congreso. Integraban la Delegación  Suiza, además los II.HH. Amberg, Julio Duchesene, Henrique Paschoud y Luis Rochonnet. El I.H. Bensancon era un profesor distinguido, y quien lo observó en la presidencia en el desenvolvimiento del Congreso, pudo notar, la modestia de Bensancon igual a su saber.

 

El Muy Poderoso Soberano Gran Comendador, presidente del Convento Masónico, entre otras cosas interesantes, en el discurso de apertura, afirmó: ¨ La Masonería entera tiene fijos sus ojos en vosotros. Los unos, seguros de que el pasado es una garantía del porvenir, conciben las mejores esperanzas. Los otros arrojan sobre nosotros una mirada de desafío. Pero tenemos la certeza de que la Convención disipará esas funestas prevenciones y llenará de júbilo el corazón de los masones en buena voluntad ¨.

 

Su influencia se extenderá mucho más allá de los intereses masónicos, el objeto que nos proponemos es la regeneración de la humanidad. Nuestros medios no son los golpes de estado; las revoluciones, la política esta prohibida en nuestros talleres. Pensando con razón que el progreso en la sociedad depende del progreso del individuo, la masonería se dedica a devolver las facultades más nobles del ser humano, a combatir le egoísmo, manantial fecundo de errores y miserias. Este trabajo lo hace lentamente; su marcha va imperceptible, pero seguro; no hiere, su dulce luz penetra poco a poco en los corazones rebeldes y los hace palpitar de amor fraternal

 

Ignoramos los motivos que hayan tenido el Supremo Consejo de Francia para no llamar al Supremo Consejo de España a formar parte del Congreso Masónico de Lausana, y mucho nos ha extrañado, porque las dificultades que hayan podido encontrarse para ello estaban desde mucho antes zanjadas por el Supremo Consejo de Charleston que sin duda en vista de la cuenta que el I. Conde Grasse Tilly le dio oportunamente de su delegación, reconoció la legalidad del de Espeaña convocándolo para el Congreso de Supremos Consejos en Washington, el primer lunes de Mayo de 1874, cuya convocatoria aparece expedida con fecha 16 de Diciembre de 1872 y firmada por el Sob. Gran Comendador Albert Pike, Gran Secretario general Albert Mackey y Gan Canciller Henri Buist.

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EL CODIGO DE DERECHO MASONICO INTERPOTENCIAL, consta de 78 artículos, agrupados en 12 Capítulos; el primero de los cuales trata de las “Definiciones y Antiguos Limites”, y en su artículo primero, señala que:

“La Masonería es una escuela  de moral, que lucha porque sus afiliados se perfeccionen, valiéndose para ello, del poder de las leyes naturales,  impartiendo sus enseñanzas por medio de símbolos, leyendas, practicas rituales y costumbres tradicionales, y tiene como principio fundamental el de la Tolerancia”.

Es obvio que al expresare como principio fundamental el de la Tolerancia, no lo hace con el significado o acepción que generalmente suele aplicarse a ese vocablo, vale decir:”  consentir algo sin aprobarlo”, y mucho menos en permitir que cada  masón actué a su libre albedrío; porque si así fuera, sin duda alguna, resultaría un contrasentido con la expresión con que comienza  este articulo, de que “la Masonería es una escuela de moral”. El código, al señalar la Tolerancia como principio fundamental, lo hace en su significado masónico, que no es otro que el respeto que se debe observar para las ideas y modos de pensar de los demás; esencialmente, en aquellas que se pueden tener referentes a política y religión; y eso queda constatado en su articulo 7, inciso G, cuando expresa: “Que se prohíba todo debate sobre política y religión”.                             

En el artículo 6 del propio Capitulo 1, quedan fijados en nueve los Antiguos Limites; aunque bien es cierto que se deja a cada Gran Logia en libertad de acoger otros que puedan catalogarse en esa clasificación, pero al mismo tiempo determina que los contenidos en ese artículo no podrán faltar en la relación que se adopte.

Como uno de esos antiguos limites, en el inciso D del antes mencionado articulo, se señala “LA creencia en un Ser  Supremo, sin definirlo”.AL expresar:”sin definirlo”, ha querido, seguramente, el autor del Código, permitir que se conciba a ese Ser Supremo, según la idea o creencia que en asuntos religiosos pueda tenerse. Así como también se propuso, sin duda alguna, mantener  a la Masonería alejada totalmente de todo sectarismo religioso.

El Capitulo II dedicado a las Bases del Derecho Masónico Interponencial, que solo consta de dos artículos, los Nos. 7 y 8, expresa en su inciso B, el primero de esos artículos:  ¨ Que   la creencia en su Ser Supremo se exija como condición indispensable a todos los candidatos a ingresos ¨. Condición  que está acorde con el Antiguo Límite que acabamos de comentar.

Y en el inciso siguiente, marcado con la letra C preceptúa:

¨ Que los iniciados presenten juramento sobre el Volumen  de la Ley Sagrada, abierto en el Ara, que será aquel que por su condición propia  obligue a la conciencia la moral del individuo ¨.

 

 RENÉ GUÉNON (ABD AL-WAHID YAHIA)

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Uno de los símbolos comunes al Cristianismo y a la Masonería es el triángulo en el cual está inscrito el Tetragrama hebreo o a veces solamente un yod, primera letra del Tetragrama, que constituye de por sí un nombre divino, el primero de todos según ciertas tradiciones.

A veces, también el yod está reemplazado por  “el Ojo que lo ve todo” (The All-Seeing Eye); la semejanza de forma entre el yod y el ojo puede prestarse a una asimilación, que por otra parte tiene numerosos significados.

El triángulo ocupa siempre una posición central que en la Masonería, está situado entre el sol y la luna. El triángulo no debería estar representado en forma de un ojo ordinario, puesto que el sol y la luna corresponden respectivamente al ojo derecho e izquierdo del “Hombre Universal”, porque éste representa al  “macrocosmos”.

Para que el simbolismo sea enteramente correcto, ese ojo debe ser un ojo “frontal” o “central”, es decir, un “tercer ojo”, cuya semejanza con el yod es más notable. Ese “tercer ojo” es el que “lo ve todo” en la perfecta simultaneidad del Eterno Presen-te.

El triángulo recto (o sea, con un vértice superior), se refiere propiamente al Principio; pero, cuando está invertido por reflejo en la manifestación, la mirada del ojo aparece dirigida “hacia abajo”, es decir, desde el Principio hasta la manifestación misma, y toma entonces el significado especial de “Providencia”.

Si se considera ese reflejo en el ser humano, debe notarse que la forma del triángulo invertido es el esquema geométrico del corazón. El ojo que está en su centro es, el “ojo del corazón” (’aynu-l-qalb en el esoterismo islámico), con todas las significaciones que implica. Además, conviene agregar que se trata del corazón “abierto” (el-qalbu-l-maftùh). Esta abertura, ojo o yod, puede ser figurada simbólicamente como una “herida”, y recordaremos a este respecto el corazón irradiante de Saint-Denis d’Orques; una de cuyas particularidades más notables es que la herida tiene la forma de un yod.

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El “ojo del corazón”, el yod, según otra de sus significaciones jeroglíficas, respecto al ser humano, esta última observación debe ser vinculada con las relaciones entre el “tercer ojo” y el lûz, del cual el “ojo frontal” y el “ojo del corazón” representan, en suma, dos localizaciones diversas, y que es además el “núcleo” o “germen de inmortalidad”.

Es también muy significativo la expresión árabe ‘aynu-l-juld, presente el doble sentido de ‘ojo de inmortalidad’ y ‘fuente de inmortalidad’; y esto nos conduce a la idea de “herida”, que señalábamos antes, pues, en el simbolismo cristiano, está también referido a la “fuente de inmortalidad” el doble chorro de sangre y agua que mana de la abertura del corazón de Cristo. Es éste el “licor de inmortalidad” que, según la leyenda, fue recogido en el Grial por José de Arimatea; y recordaremos a este respecto, por último, que la copa misma es un equivalente simbólico del corazón, y que, como éste, constituye también uno de los símbolos tradicionalmente esquematizados con la forma de un triángulo invertido

 

Hon:. Hno:. Eduardo Estrada Rondón, Presidente de la Secc. de Simbolismo.

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 Quizás el más antiguo pueblo que ha ejercido una mayor influencia en las culturas de todos los tiempos fue el Antiguo Egipto, tierra de grandes iniciados, considerada como la cuna de los misterios, donde la verdad fue cubierta con el velo de la alegoría y en donde los dogmas de la religión fueron comunicados por primera vez en forma símbolos. La historia antigua de Egipto parte de la primera Dinastía, fundada por Manú o Mena unos 5.000 años A.C. Pero la historia antigua de Egipto se extiende más allá, a la era de los Reyes Divinos de las Dinastías Atlantes que gobernaron ese país durante miles de años y de los cuales nos han llegado tradiciones, en forma de mitos y leyendas que ya eran antiguas a la llegada de Mena. Fue en este pueblo donde el Gran Maestro del Mundo llegó de la Gran Logia Blanca, usando el nombre de Tehuti o Thoth, cuyo nombre helenizado nos ha llegado como HERMES, EL TRIMEGISTO (el tres veces sabio).

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La iniciación de los Egipcios, conocidos con el nombre de Misterios de Isis y de Osiris según Vasal se remontan a uno 2.900 a.C, fueron grandes instituciones publicas sostenidas por el Estado, su enseñanza comprendía todas la Artes y Ciencias del Oriente. El centro principal de los trabajos estaba en la ciudad de Menphis, cerca de la Gran Pirámide. Esta pirámide fue construida basándose en ele-vados cálculos matemáticos y astronómicos, de manera que ella representaba el Universo, y los iniciados estuvieron dedicados simbólicamente a su construcción, tal como los Masones modernos están dedicados a la construcción del Templo de Salomón. Los Misterios estaban agrupa-dos en menores y mayores divididos en tres grados y era impartida a los iniciados bajo solemnes juramentos de secretos, su instrucción estaba envuelta en los rituales de Iniciación, Paso y Elevación y es básicamente de esta forma como han llegado a la Masonería de Grados, correspondiendo cada uno de ellos a un tipo de iniciación o paso de grado.

 

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W. COX LEARCHE

 La misión principal de la masonería es enseñar la ley de evolución y corolario, el hombre perfecto. No es posible hallar una verdadera interpretación de la masonería si no se relaciona su sistema, estrecha-mente con el proceso evolutivo de la humanidad.

Todo en ella gira en torno de un progreso gradual de la oscuridad a la luz y todo lo que la luz trae aparejado. Sus ceremonias se caracterizan por viajes circulares, indicando ciclos evolutivos de oriente a occidente y de occidente a oriente, o sea de la oscuridad a la luz. Tiene una estrella en el oriente simbólico para guíar hacia allí al masón a través de la noche oscura en que camina. Para cada grado simbólico tiene pasos progresivos hacia el oriente de la luz.  

La logia, como reproducción simbólica del ser tiene un piso inferior y otro superior, in-dicando que, en el progreso hacia el oriente se asciende a un plano superior de la vi-da y de ser. A tal efecto, tiene escalones representativos de sus tres grados simbólicos por los cuales se asciende a ese plano superior. Le presenta al masón, apenas entra al Templo, una piedra bruta y otra pulida y cúbica para indicarle su objetivo de realización.

 Nadie dejará de reconocer que la evolución es un proceso universal y natural.

Ninguno de nosotros es un producto acabado. Estamos siempre en proceso de creación o evolución. La historia del hombre ha sido la historia de la búsqueda y del descubrimiento del sendero evolutivo dentro de sí. En todos los tiempos éste ha hollado el sendero, aceptando sus condiciones, soportando sus disciplinas, ha recibido sus salarios y alcanzado sus metas. La existencia de ese camino cuenta con el testimonio de todos los que lo han recorrido conscientemente. Es el sendero hacia la realidad suprema que, en masonería, está representada por el oriente simbólico.

 Algunos estamos empeñados en la búsqueda de algo que esperamos alcanzar fuera de nosotros, sin saber que es el sendero dentro de nosotros. Muchos ingresamos en la masonería creyendo que podríamos encontrarlo en ella. Con este enfoque, por lo dicho, nos sentiremos siempre defraudados en la misma.

La masonería muestra, simbólicamente, el drama de la evolución humana. También los pasos mediante los cuales se llega a la meta de perfección del instrumento de manifestación que tiene el ser supremo en nosotros. Muestra el objetivo de realización del individuo; enseña el camino del crecimiento espiritual y las leyes a que obedece este crecimiento. Empero tenemos que recorrerlo palmo a palmo; el progreso depende de nosotros.

Este es un camino de experiencias que nadie puede vivir por nosotros. No tiene atajos, requiere el roce de la vida que ningún libro o maestro puede otorgarnos. La alegoría del Maestro Hiram trata de enseñar esto a los que buscan la realización propia por medio de un acto misterioso o una palabra mágica en vez del esfuerzo individual.

A diferencia de todos los otros seres en el mundo material, el hombre es el único que tiene la capacidad para tomar su evolución en sus propias manos. De ahí su posibilidad de autorrealización. El puede acelerarla o retardarla. Pero sea cual fuere su duración, tiene que pasar, indefectiblemente, por las tres etapas del proceso natural de la síntesis que caracteriza el proceso evolutivo: 1) la siembra de la semilla, 2) su germinación y crecimiento, y finalmente, 3) su fructificación como resultado de la fusión o unión de dos polaridades. Los límites fijan los principios básicos de estos tres grados evolutivos.

Tratándose de una evolución en conciencia, este proceso va encaminado a la adquisición del elemento más valioso y más importante para el hombre y para la masonería: ¡LA LUZ! Aquello que se conoce como la luz de la conciencia, o del conocimiento, es una síntesis emergente de las experiencias vividas.

Tratándose de cualquier tipo de evolución, es indispensable la existencia de grados sucesivos de realización. Efectivamente, en lo que concierne al desarrollo de la luz de la conciencia en los seres humanos, éste consiste en tres etapas, comprendidos en el sistema masónico por sus tres grados simbólicos.

Estos grados corresponden a las mismas tres etapas del proceso evolutivo de la luz de las ideas que viene del razonamiento; a saber: 1) el análisis, 2) la correlación y 3) la deducción o la síntesis. Esta evolución en conciencia comprende, al mismo tiempo, un proceso gradual de integración hasta llegar a la unión con todo.

El primer grado, el de aprendiz, comprende esa etapa de desarrollo de lo que se denomina en sicología conciencia individual. En esta etapa se lleva la integración de la personalidad o el ser inferior. Está bajo la dirección del segundo vigilante, que representa la personalidad. Esta integración tiene por finalidad hacer que la personalidad se vuelva un instrumento equilibrado, coordinado y armónico, de manera que pueda sintonizar y expresar con fidelidad a ese Ser Superior que hay en nosotros.

Esta integración exige disciplina, ejercitar, desarrollar y controlar los tres aspectos (físico, emocional y metal) de nuestra personalidad para lograr un domino completo sobre ellos, de manera que ninguno de los tres predomine, haciéndonos perder el equilibrio.

De ahí que la disciplina sea la principal característica de este grado. Esta etapa evolutiva corresponde, por analogía, a la del análisis de tendencias opuestas y luchas dentro de sí, para coordinarlas e integrarlas gradualmente en un todo armónico que permita la captación y transmisión de la luz superior en nosotros, sin distorsionarla.

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El segundo grado, el de compañero, comprende la etapa de correlación. El nombre mismo del grado sugiere compañerismo o correlación. En este grado de desarrollo se trasciende la conciencia individual separatista del primer grado y se desarrolla la conciencia grupal integrando la personalidad con la de los demás hermanos de logia y de otras logias, lo que equivale a una expansión de la conciencia.

 El tercer grado, el de maestro, corresponde a la etapa de la deducción o la síntesis y resume los grados anteriores.  Está bajo la dirección del Venerable Maestro, que representa el Espíritu o Ser Supremo en nosotros. En esta etapa evolutiva uno se integra con el Todo y adquiere una conciencia universal, la cual está en correspondencia con el carácter universal de la masonería.

Este proceso de integración como se ve, conduce a esferas cada vez más amplias de luz y comprensión, acercando al hombre, gradualmente, a la liberación de las limitaciones que son propias de la oscuridad en que vive; liberación que, para el mundo material, equivale a la muerte, pero que, para el mundo interno del espíritu es la vida.

El proceso de evolución en conciencia lleva gradualmente al reconocimiento de la realidad de nuestra divinidad, y tiende a facilitar la manifestación del Dios inmanente en cada ser, acondicionando la personalidad, que es su instrumento de expresión.

Las tres etapas de este proceso son similares a las que condujeron a la trinidad de manifestación del Ser Supremo; unidad, dualidad y nuevamente unidad, lo cual es otra expresión del proceso de la síntesis. Siendo todo un reflejo de la trinidad, de alguna manera debe manifestarse la misma en todo proceso que se lleva a cabo en el universo.

El método para llegar al objetivo de integración que marca cada grado, en lo que respecta al sistema masónico, está señalado en la leyenda del tercer grado por las tres herramientas utilizadas para perpetrar el “crimen”, y por los lugares del cuerpo sobre los que éstos fueron utilizados. Estas son:

1.   - Las reglas de disciplina y meditación aplicadas con la acción o el ejercicio continuo.

2.   - La rectitud de la escuadra aplicada con todo el corazón.

3.   - La voluntad del mallete aplicada con toda la mente.

Estas tres etapas de la evolución humana constituyen una característica de todos los tiempos para todos los hombres en todas partes. Se hallan confirmadas por los conocimientos esotéricos de todas las épocas. En la masonería estos tres grados son solo simbólicos. Hay muchos masones que ostentan el tercer grado, el de maestro y que apenas están en los primeros peldaños del grado de aprendiz en la escala evolutiva. Hay, así mismo, aprendices que, en realidad, son maestros. En el verdadero sentido de la palabra.

La finalidad de estos grados simbólicos es presentar al masón tres objetivos de evolución en conciencia, los cuales debe es-forzarse por alcanzar, para que el grado simbólico que ostenta esté más lo cerca posible del grado evolutivo que ha alcanzado.

El camino evolutivo, en el cual se funda la masonería, es, desde todo punto de vista, práctico y útil. Significa, para el que recorre, un progreso en capacidad mental, conocimientos, visión, sabiduría y fuerza espiritual. Significa pasar, primero, de la oscuridad a la luz; segundo, de la irrealidad o el engaño de si mismo a la realidad, finalmente, de lo perecedero a lo imperecedero. Todo esto redunda en un progresivo dominio sobre si mismo y sin destino, con una vida más abundante y un panorama más amplio de la vida y de las cosas. ¡Qué puede ser más práctico para el hombre!

Prueba de ello es que en logia se reciben los salarios en la columna del primer vigilante en el occidente, quien representa el alma en la oscuridad, queriéndose implicar que es el alma de cada uno la que recibe los beneficios de los trabajos realizados en forma de luz de la conciencia y, a su vez los importantes a sus colaboradores en remuneraciones o “salarios” de orden tanto material como espiritual.

La masonería nos ofrece ayuda y guía para que nos volvamos cada día más conscientes de que nada puede detener el impulso que motiva el progreso del alma humana en su peregrinaje de la oscuridad a la luz, de la irrealidad a la realidad, y de lo perecedero a lo imperecedero, y nos ofrece luz para que podamos aprovechar este impulso en vez de tratar de oponer-nos a él.

Ella procura imponernos de que la cosa debe preocuparnos, más que nada, como masones, es la realización del individuo; que esto, a su vez, es posible sólo en la medida que podemos ayudar a éste (como unos que somos con el) a encontrarle significado y propósito a la empresa humana de vivir. Que todo lo demás es secundario.

Procura demostrarnos, en fin, que seremos esclavos de nosotros mismos y susceptibles a circunstancias limitadoras sólo hasta ese momento glorioso en que alcancemos el grado supremo de maestro, tras haber trascendido, en forma efectiva, los grados anteriores de evolución, y nos encontraremos liberados como resultado de hallarnos identificados con el Todo. 

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Tomado de “El Surgimiento de la Masonería” del Hon:. Hno:. José Antonio González Requeiro

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Pitágoras (c. 582-c. 500 a.C.), filósofo y matemático griego, nacido en la isla de Samos, Pitágoras fue instruido en las enseñanzas de los primeros filósofos jonios Tales de Mileto, Anaximandro y Anaxímenes. Se dice que Pitágoras había sido condenado a exiliarse de Samos por su aversión a la tiranía de Polícrates. Hacia el 530 a.C. se instaló en Crotona, una colonia griega al sur de Italia, donde fundó un movimiento con propósitos religiosos, políticos y filosóficos, conocido como pitagorismo. La filosofía de Pitágoras se conoce sólo a través de la obra de sus discípulos.

Los pitagóricos asumieron ciertos misterios, similares en muchos puntos a los enigmas del orfismo, culto místico de la antigua Grecia, que se creía fundado en los escritos del legendario poeta y músico Orfeo. Pasajes poéticos fragmentarios, que incluían inscripciones en tablillas de oro encontradas en las sepulturas de los adeptos órficos desde el siglo VI a.C., indican que el orfismo se basaba en una cosmogonía centrada en el mito del dios Dionisos Zagreo, el hijo de las divinidades Zeus y Perséfone. Furioso porque Zeus deseaba hacer a su hijo soberano del universo, los celosos titanes desmembraron y devoraron al joven dios. Atenea, diosa de la sabiduría, fue capaz de recuperar su corazón, que llevó a Zeus, quien se lo comió y dio naci-miento a un nuevo Dionisos. Zeus castigó después a los titanes destruyéndolos con su rayo y, de sus cenizas, creó la raza humana. Como consecuencia de ello, los seres humanos tienen una naturaleza dual: el cuerpo terrestre era la herencia de los titanes nacidos de la tierra; mientras que el alma derivaba de la divinidad de Dionisos, cuyos restos se mezclaron con los de los titanes.

Según los principios del orfismo, los se-res humanos se esfuerzan por librarse del elemento titánico, o representación del mal, propio de su naturaleza, y bus-carían preservar lo dionisíaco, o divino, naturaleza de su ser. El triunfo del elemento dionisíaco se puede conseguir siguiendo los ritos órficos de purificación y ascetismo. Según esta religión, a través de una larga serie de reencarnaciones, los seres humanos se preparan para la vida después de la muerte. Si han vivido en el mal, serán castigados, pero si han vivido en la santidad, después de su muerte sus almas se liberarán completa-mente de los elementos titánicos y se reunirán con la divinidad.

La escuela pitagórica aconsejaba la obediencia y el silencio, la abstinencia de consumir alimentos, la sencillez en el vestir y en las posesiones, y el hábito del autoanálisis. Los pitagóricos creían en la inmortalidad y en la transmigración del alma (tránsito del alma a un nuevo cuerpo o nueva forma de ser). Se dice que el propio Pitágoras proclamaba que él había sido Euphorbus, y combatido durante la guerra de Troya, y que le había sido permitido traer a su vida terrenal la memoria de todas sus existencias previas.

Entre las amplias investigaciones matemáticas realizadas por los pitagóricos se encuentran sus estudios de los números pares e impares y de los números primos y de los cuadrados, esenciales en la teoría de los números. Desde este punto de vista aritmético, cultivaron el concepto de número, que llegó a ser para ellos el principio crucial de toda pro-porción, orden y armonía en el universo. A través de estos estudios, establecieron una base científica para las matemáticas. En geometría el gran descubrimiento de la escuela fue el teorema de la hipotenusa, conocido como teorema de Pitágoras, que establece que el cuadrado de la hipotenusa de un triángulo rectángulo es igual a la suma de los cuadrados de los otros dos lados. La geometría pitagórica no ha perdido actualidad, y fue la base de muchos de los conocimientos de los albañiles constructores de catedrales durante la Edad Media.

La astronomía de los pitagóricos marcó un importante avance en el pensamiento científico clásico, ya que fueron los primeros en considerar la tierra como un globo que gira junto a otros planetas al-rededor de un fuego central. Explicaron el orden armonioso de todas las cosas como cuerpos moviéndose de acuerdo a un esquema numérico, en una esfera de la realidad sencilla y omnicomprensiva. Como los pitagóricos pensaban que los cuerpos celestes estaban separados unos de otros por intervalos correspondientes a longitudes de cuerdas armó-nicas, mantenían que el movimiento de las esferas da origen a un sonido musical, la llamada armonía de las esferas.

 

Septiembre 1ro. de 2010.

 

Estimados colegas:

                                Terminan las vacaciones de verano en el hemisferio norte, y recomienzan las actividades docentes. Esperamos que todos nos hayamos revitalizado, con estos días de asueto, y comencemos el curso llenos de entusiasmo y positivas ideas para mejorar la educación.

Ahora, revisamos brevemente las noticias enviadas a la redacción. Recuerden que a veces nuestro url se queda pegado con los que mostramos. Si cuando lo jalan, les sale un aviso al efecto, tecleen el url indicado en este boletín, directamente en su ventana Internet.

Como muchos sistemas ya no aceptan mensajes largos, circulamos solo el url del Boletín, en nuestra página red. Los que quieran recibirlo directamente, dejárnoslo saber.

1. El colega Víctor Leiva, editor de SOCHE, nos comunica que el 30 de abril pasado se hizo el lanzamiento oficial del primer número del ChJS en una emotiva ceremonia. Detalles: http://chjs.soche.cl/index.php?option=com_content&view=category&layout=blog&id=1&Itemid=50. También, nos recuerda Víctor que se esta organizando en Valparaíso, para octubre de 2010, el IX Congreso Latinoamericano de Sociedades de Estadística (CLATSE), cuyo sitio web es: http://www.clatse.org  El deseo de los organizadores es juntar a toda Latinoamérica en este congreso, sobretodo ya que este año se celebra el bicentenario de Chile y de varios otros países de nuestra región.

2. Los colegas Jorge Faytong y Washington Armas, de la ESPOL y el ICM, en Guayaquil, Ecuador, nos comunican que el Dr. Joseph Páez Chávez, docente del ICM, ha publicado el artículo Discretizing Bifurcation Diagrams Near Codimension Two Singularities, en la revista International Journal of  Bifurcation and Chaos in Applied Sciencies and Engineering. Felicitamos al Dr. Páez por su valioso aporte.

3. La colega Piedad Urdinola, de la UNAL y Editora deRCE,  la Revista Colombiana de Estadística, nos comunica que se ha cumplido el plazo para someter artículos al número especial sobre estadística aplicada de RCE, y que solo se han recibido media docena de trabajos. Este número de trabajos no permite sacar un número dedicado a la estadística aplicada, como era la intención. Pero se sacara una Sección de un número ordinario.

4. Nosotros pensamos que algunos autores potenciales prefieran, por consideraciones de su evaluación profesional, publicar sus trabajos en ingles. Para aquellos que manejan el idioma y pueden hacerlo, esta es una opción excelente. Pero este número especial estaba dirigido fundamentalmente a los que no manejan el suficiente ingles para escribir un trabajo técnico, o no lo leen con facilidad, como ocurre a muchos profesionales en ejercicio, algunos alumnos graduados, y aun profesores. Pensamos que estos grupos se beneficiarían de tener una revista donde tales trabajos se discutiesen, que también podrían utilizarse en cursos, y que podrían ser una salida natural a las mejores tesis de maestría de nuestros egresados. Seguiremos trabajando por lograr tales objetivos.

5. El Boletín Semestral de las Secciones de Estadística Aplicada de ASA (Q&P/SPES) ha salido y se puede leer en: http://www.amstat.org/sections/spes/QPSPJul2010.pdf

6. El último número de la revista SERJ, de educación estadística, esta ya en la Red, en: http://www.stat.auckland.ac.nz/~iase/publications.php?show=serjarchive

7. El ultimo numero de la revista JSE de educación estadística también esta en la red, en: JSE homepage http://www.amstat.org/publications/jse/

8. Del listserve Isostat/ASA nos comunican que existe una excelente base de datos y ejemplos de DOE en la red, organizada por la Carnegie Mellon University, y esta en: http://lib.stat.cmu.edu/DASL/

9. El ultimo número de International Statistical Review ya esta en la red, y puede encontrarse en: http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/insr.2010.78.issue-2/issuetoc

10. El ultimo número del International Journal of Biostatistics también ya esta en la red, en: http://www.bepress.com/ijb/

11. El Centro NCES del Departamento de Educación de EEUU ha puesto en la red un reporte sobre la educación superior con datos de los costos, porcentajes de graduados por sexo, categoría, etc.: http://nces.ed.gov/pubsearch/pubsinfo.asp?pubid=2010161

12. El Proyecto JLM viajo en agosto a la Universidad de Quintana Roo (UQROO), en la ciudad de Chetumal, en la frontera de Belice con México, donde se dejaron varios libros de estadística y matemáticas, y muchos juguetes de peluche para niños de esta ciudad.

Por ultimo, nuestros pensamientos están de nuevo con Chile, donde un grupo de mineros se encuentra (afortunadamente vivos) enterrado en una sección de una mina colapsada, y tendrán que permanecer allí durante varias semanas y tal vez meses, hasta que se cave un túnel para sacarlos.

Un saludo cordial, con nuestros mejores deseos,

Jorge Luis Romeu.

Director del Proyecto Juárez Lincoln Martí.

http://web.cortland.edu/matresearch

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