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	<title>Generación Y</title>
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	<pubDate>Tue, 31 Aug 2010 06:11:11 +0000</pubDate>
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		<title>Barrio adentro, corazón afuera</title>
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		<pubDate>Tue, 31 Aug 2010 06:11:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Yoani Sanchez</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[¡Tienes que entregar tu pasaporte! le dijeron al llegar a Caracas, para evitar que alcanzara la frontera y desertara. En el mismo aeropuerto le leyeron la cartilla: “No puedes decir que eres cubano, no debes caminar por las calles con ropa de médico y es mejor evitar interactuar con los venezolanos”. Días después comprendió que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_3888" class="wp-caption aligncenter" style="width: 410px"><a href="http://www.desdecuba.com/generaciony/wp-content/uploads/2010/08/barrioadentroenrejado.jpg"><img class="size-full wp-image-3888" title="barrioadentroenrejado" src="http://www.desdecuba.com/generaciony/wp-content/uploads/2010/08/barrioadentroenrejado.jpg" alt="barrioadentroenrejado" width="400" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Imagen tomada de: http://paulagiraud.blogspot.com/</p></div>
<p style="text-align: justify;">¡Tienes que entregar tu pasaporte! le dijeron al llegar a Caracas, para evitar que alcanzara la frontera y desertara. En el mismo aeropuerto le leyeron la cartilla: “No puedes decir que eres cubano, no debes caminar por las calles con ropa de médico y es mejor evitar interactuar con los venezolanos”. Días después comprendió que la suya era una misión política, pues más que remediar las dolencias de algún corazón o la infección de unos pulmones, debía examinar conciencias, comprobar intenciones de voto.</p>
<p style="text-align: justify;">En Venezuela conoció también la corrupción de algunos que dirigen el proyecto Barrio Adentro. Los “vivos” de aquí, convertidos en “malandros” allá, acaparando poder, influencias, dinero, e incluso presionando a doctoras y a enfermeras que viajan solas para que se conviertan en sus concubinas. Lo ubicaron junto a seis colegas en una apretada habitación y le advirtieron que si morían –víctimas de la violencia que hay afuera– serían dados como desertores. Pero no se deprimió. En fin de cuentas, él tiene sólo 28 años y es la primera vez que puede escapar de la protección paterna, la abulia de su barrio y las penurias del hospital donde trabaja.</p>
<p style="text-align: justify;">Un mes después de arribar, le entregaron una cédula de identidad advirtiéndole que con ella ya puede votar en los próximos comicios. En una reunión relámpago alguien habló sobre el duro golpe que sería para Cuba la pérdida de tan importante aliado en Latinoamérica. “Ustedes son soldados de la patria” les gritaron al final y como tales “deben garantizar que la marea roja se imponga en las urnas”.</p>
<p style="text-align: justify;">Ya pasó el tiempo en que creía que iba a salvar vidas o a aliviar el dolor. Sólo quiere volver, retornar a la protección de su familia, contarles a sus amigos la verdad, pero no puede por ahora. Antes, debe hacer la cola del colegio electoral, dejar su cuota de apoyo al PSUV, pegar en una pantalla el pulgar en señal de asentimiento. Cuenta los días hasta el último domingo de septiembre, cree que después de eso lo dejarán regresar.</p>
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		<title>Mercadeo del poco a poco</title>
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		<pubDate>Fri, 27 Aug 2010 22:28:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Yoani Sanchez</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Generación Y]]></category>

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Ocho de la mañana y los rieles de la estación de Factor y Tulipán todavía tienen la frescura de la madrugada. El único tren –que llega desde San Antonio de los Baños– está retrasado. Los viejitos, sentados en los muros, revenden los periódicos comprados bien temprano y ofertan también cigarros al menudeo. Esta semana sufrieron [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.desdecuba.com/generaciony/wp-content/uploads/2010/08/seguridad_social.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-3882" title="seguridad_social" src="http://www.desdecuba.com/generaciony/wp-content/uploads/2010/08/seguridad_social.jpg" alt="seguridad_social" width="400" height="320" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Ocho de la mañana y los rieles de la estación de Factor y Tulipán todavía tienen la frescura de la madrugada. El único tren –que llega desde San Antonio de los Baños– está retrasado. Los viejitos, sentados en los muros, revenden los periódicos comprados bien temprano y ofertan también cigarros al menudeo. Esta semana sufrieron un duro revés al anunciarse el fin de la distribución normada de cajetillas de Titanes y Aroma. Pésima noticia para quienes son el escalón más bajo de nuestro mercado informal, esos que ofrecen su propia cuota de racionamiento para sobrevivir.</p>
<p style="text-align: justify;">Entre los absurdos de  la comercialización centralizada en Cuba, estaba que sólo recibían cigarros por la libreta los que habían nacido antes de 1955. En mi familia mi padre tenía una asignación, pero a mi madre –tres años menor– ya no le tocaba. Medio en broma medio en serio, un amigo me decía que en el futuro entregarían la última cajetilla con precio subsidiado a un longevo cubano que había visto la luz por allá por la mitad del siglo veinte. ¿Se imaginan el acto?: La bandera batiendo, las trompetas sonando, un batallón de ceremonia marchando hacia el anciano y otorgándole la postrera muestra de cigarrillos por la libreta.</p>
<p style="text-align: justify;">Para bien y para mal ya no ocurrirá así. Quienes eran más jóvenes cuando se comenzó a conceder nicotina subvencionada, apenas llegan hoy a las seis décadas de vida. Los que nunca nos beneficiamos con ese suministro sentimos que ahora hay algo menos para echarnos en cara. Sin embargo, creo que alguien debería indemnizar a los viejitos de la estación de Tulipán y a todos aquellos que a lo largo de la isla apuntalan su vida con ese mercadeo del poco a poco.</p>
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		<title>Lo logró</title>
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		<pubDate>Fri, 27 Aug 2010 06:11:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Yoani Sanchez</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Generación Y]]></category>

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El día que Juan Juan Almeida anunció el comienzo de su huelga de hambre fue como revivir la pesadilla que habíamos experimentado con el largo ayuno de Guillermo Fariñas. “Esa es la peor de las decisiones” le dijimos los amigos que lo queremos, seguros que ni él iba a aguantar los rigores de la inanición [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.desdecuba.com/generaciony/wp-content/uploads/2010/08/juanjuanmiami.jpeg"><img class="aligncenter size-full wp-image-3877" title="juanjuanmiami" src="http://www.desdecuba.com/generaciony/wp-content/uploads/2010/08/juanjuanmiami.jpeg" alt="juanjuanmiami" width="640" height="480" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">El día que Juan Juan Almeida anunció el comienzo de su huelga de hambre fue como revivir la pesadilla que habíamos experimentado con el largo ayuno de Guillermo Fariñas. “Esa es la peor de las decisiones” le dijimos los amigos que lo queremos, seguros que ni él iba a aguantar los rigores de la inanición ni las autoridades iban a ceder ante su rebeldía de intestinos vacíos. Afortunadamente, nos equivocamos. Resultó que el dicharachero JJ –como le decimos los más cercanos– no sólo estaba dispuesto a echar con el gobierno un pulso de impredecibles resultados, sino que parecía dispuesto a inmolarse por todos nosotros, por aquellos a los que en repetidas ocasiones nos han negado la posibilidad de viajar fuera de este archipiélago.</p>
<p style="text-align: justify;">El jovial cuarentón nos deja una lección dolorosa pero eficaz, pues aunque no tenemos urnas para votar directamente por quienes nos gobiernan, ni tribunales que acepten una demanda por maltrato policial, mucho menos caminos a través de los cuales un ciudadano pueda denunciar las restricciones migratorias que lo atenazan en territorio nacional, nos quedan los huesos, la piel, las paredes del estómago para reclamar sobre el terreno frágil de nuestros cuerpos los derechos que nos han quitado.</p>
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		<title>Dame una perdida</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Aug 2010 06:13:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Yoani Sanchez</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Generación Y]]></category>

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Suena el móvil, pero no lo descuelgo. Espero que el ring ring se apague y me voy a un teléfono cercano para marcar el número que ha quedado registrado. He advertido a mis amigos que me hagan una llamada perdida y después les respondo, pero algunos insisten y olvidan el alto costo de un minuto [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.desdecuba.com/generaciony/wp-content/uploads/2010/08/telepunto_etecsa.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-3868" title="telepunto_etecsa" src="http://www.desdecuba.com/generaciony/wp-content/uploads/2010/08/telepunto_etecsa.jpg" alt="telepunto_etecsa" width="400" height="300" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Suena el móvil, pero no lo descuelgo. Espero que el ring ring se apague y me voy a un teléfono cercano para marcar el número que ha quedado registrado. He advertido a mis amigos que me hagan una llamada perdida y después les respondo, pero algunos insisten y olvidan el alto costo de un minuto de conversación en la red celular. Tengo con ellos un código de dos timbres si es urgente y tres si se trata de algo que puede esperar. Cuando estoy en la calle y vibra el artilugio que llevo en mi bolso, busco un terminal público que acepte monedas o al que no le hayan arrancado el manófono.</p>
<p style="text-align: justify;">Aunque la empresa de telecomunicaciones ETECSA informó que el número de usuarios de móviles superará pronto el millón, seguimos siendo minusválidos en esta tecnología. Recibir una llamada nacional es una locura, configurar el MMS puede llevarnos horas de pelea con las operadoras y encontrar un lugar donde vendan tarjetas de recarga se parece al filme “Misión imposible”. Como un adolescente al que le han crecido los pies y ya no le entran los zapatos, a nuestra telefonía celular le ha aumentado el número de abonados pero sin la correspondiente mejoría en la infraestructura. Pues tal crecimiento no obedece a un desarrollo integral sino que está dado por el deseo de recaudar –a toda costa– esos billetes convertibles y de colores que simulan al dólar.</p>
<p style="text-align: justify;">A pesar de las recientes rebajas para darse alta, un médico aún no puede costearse una línea de móvil, pero la policía política goza de tarifas subvencionadas en moneda nacional. No es posible tampoco abrir un contrato para pagar a fin de mes, pues estamos condenados a tener un fondo previo para lograr comunicarnos. Muchos nos sentimos estafados por ETECSA, pero el monopolio estatal no permite que otros competidores nos ofrezcan un servicio mejor y más barato. Mientras aparece una solución, miles de usuarios ensayamos un extraño código morse con los celulares: un timbre, dos, tres… ¡No respondas al otro lado! sólo corre hacia el teléfono más próximo.</p>
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		<title>Lesa urbanidad</title>
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		<pubDate>Sat, 21 Aug 2010 06:06:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Yoani Sanchez</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Generación Y]]></category>

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Del edificio con el número 216 salió un crujido penetrante segundos antes de que las paredes se separaran y se desplomara el techo. La fachada cayó hacia delante a una hora de la madrugada en que no había nadie en la acera. El polvo flotó durante varios días y se pegó en la ropa de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.desdecuba.com/generaciony/wp-content/uploads/2010/08/media2.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-3857" title="media2" src="http://www.desdecuba.com/generaciony/wp-content/uploads/2010/08/media2.jpg" alt="media2" width="300" height="400" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Del edificio con el número 216 salió un crujido penetrante segundos antes de que las paredes se separaran y se desplomara el techo. La fachada cayó hacia delante a una hora de la madrugada en que no había nadie en la acera. El polvo flotó durante varios días y se pegó en la ropa de los curiosos que iban a mirar y a sacar algunos ladrillos entre el amasijo de vigas, maderas y baldosas. La cuartería de al lado no sufrió demasiado y los vecinos le sacaron provecho al derrumbe, pues les dejó libre una pared en la que podrían abrir nuevas ventanas. Un año después, donde había estado la derruida edificación de dos plantas, se acumulaba la basura de todo el barrio y los paseantes orinaban en los recovecos que formaban las columnas.</p>
<p style="text-align: justify;">Los habitantes fueron a parar al albergue conocido como Venus, que está a pocas cuadras de la estación central de ferrocarril. Llegaron allí con la esperanza de que sería una estancia breve entre los tabiques y las sábanas colgadas a manera de paredes. Sin embargo, llevan más de 20 años en las húmedas estancias llenas de literas apretadas. Sus hijos han crecido allí, se han enamorado y procreado  mientras comparten el baño colectivo y la cocina de paredes ennegrecidas por el hollín.</p>
<p style="text-align: justify;">En un principio creyeron que los reubicarían en un mejor lugar, pero los huracanes y el deterioro han empeorado el fondo habitacional y miles de personas se suman cada año a la lista de damnificados. Con el tiempo, han olvidado la sensación de abrir la puerta de una casa propia, quitarse la ropa en una habitación sin pensar que decenas de ojos indiscretos miran, darse una ducha sin que nadie toque desesperadamente a la puerta demandando su turno. Olvidaron como se vive fuera de un albergue.</p>
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		<title>Isla sin mar</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Aug 2010 06:00:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Yoani Sanchez</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Generación Y]]></category>

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Desde el muro del malecón no hay tanto que mirar. Un plato azul que de vez en cuando se molesta y lanza sus olas espumosas sobre la avenida que lo limita. No se ven veleros, apenas un par de remendados botes autorizados por la capitanía del puerto. En verano, los adolescentes se lanzan hacia las [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.desdecuba.com/generaciony/wp-content/uploads/2010/08/mar.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-3846" title="mar" src="http://www.desdecuba.com/generaciony/wp-content/uploads/2010/08/mar.jpg" alt="mar" width="300" height="470" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Desde el muro del malecón no hay tanto que mirar. Un plato azul que de vez en cuando se molesta y lanza sus olas espumosas sobre la avenida que lo limita. No se ven veleros, apenas un par de remendados botes autorizados por la capitanía del puerto. En verano, los adolescentes se lanzan hacia las cálidas aguas, pero en invierno se alejan temiéndole a las salpicaduras y al viento frío. Un barco hace la ruta de este a oeste cada noche; sombra en el  horizonte que controla a posibles balseros escapando hacia el estrecho de la Florida.</p>
<p style="text-align: justify;">Justo ahora estamos en los meses del año en que la avenida costera entra en su mayor ebullición. Pero todo ocurre entre el arrecife y la calle, ni soñar que ese dinamismo se extienda a la amplia extensión salada que hay al otro lado.¿Cuándo fue que comenzamos a vivir de espaldas al mar? ¿En qué momento esa parte del país, que también es nuestra, dejó de pertenecernos? Comer pescado, dar un paseo en yate, mirar los edificios desde la cadencia de una ola, disfrutar del contraste de azules que hay en el comienzo del primer veril. Quiméricas acciones en una ciudad con litoral, delirios punzantes en una Isla que parece flotar en la nada y no en el Caribe.</p>
<p style="text-align: justify;">Tengo la ilusión que un día para alquilar aunque sea una chalupa con remos no sea necesario mostrar un pasaporte extranjero. Las velas volverán a adueñarse de esta bahía, nos harán recordar que vivimos en una Habana marítima, nacida entre el grito de los corsarios y el fragor del puerto. El pargo desplazará a las clarias y a las tencas de nuestros platos y desde el muro del Malecón –con las piernas colgando hacia el diente de perro–saludaremos una hilera de botes que parten y retornan al Morro.</p>
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		<title>El &#8220;retorno&#8221; de Fidel Castro</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Aug 2010 19:11:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Yoani Sanchez</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Generación Y]]></category>

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		<description><![CDATA[
La noticia del retorno de Fidel Castro a la vida pública, luego de cuatro años de ausencia, ha despertado fantasías e inquietudes, especialmente porque su inesperada reaparición ocurre justamente en el momento en que se aguardan con más desespero las reformas de su hermano Raúl, a quien heredó todos sus cargos desde julio de 2006.
La [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.desdecuba.com/generaciony/wp-content/uploads/2010/08/fifomontaje.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-3829" title="fifomontaje" src="http://www.desdecuba.com/generaciony/wp-content/uploads/2010/08/fifomontaje.jpg" alt="fifomontaje" width="421" height="228" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">La noticia del retorno de Fidel Castro a la vida pública, luego de cuatro años de ausencia, ha despertado fantasías e inquietudes, especialmente porque su inesperada reaparición ocurre justamente en el momento en que se aguardan con más desespero las reformas de su hermano Raúl, a quien heredó todos sus cargos desde julio de 2006.</p>
<p style="text-align: justify;">La vuelta de los famosos suele repetirse con frecuencia, tanto en la vida real como en la ficción, trátese de Don Quijote o Casanovas, King Kong, Elvis Presley o Juan Domingo Perón. Recurrente es también la desilusión de quienes comprueban que todas aquellas cosas que se van, como las golondrinas de Becker, no volverán, al menos como solíamos recordarlas. Fidel Castro no ha estado exento de ese tono desvaído que tiene el remake, de esa cuota de desespero que se percibe en quienes insisten en regresar.</p>
<p style="text-align: justify;">Este anciano balbuceante de manos temblorosas, nada tiene que ver con aquel fornido militar de perfil griego que desde una plaza, donde un millón de voces coreaba su nombre, proclamaba leyes que no habían sido consultadas con nadie, perdonaba vidas, anunciaba fusilamientos o pregonaba el derecho de los revolucionarios a hacer la revolución. Poco queda del hombre que durante horas ocupaba la programación televisiva y mantenía en vilo, del lado de acá de la pantalla, a todo un pueblo.<span id="more-3813"></span></p>
<p style="text-align: justify;">El gran improvisador de otros tiempos se reúne ahora en una pequeña sala de teatro con un auditorio de jóvenes a leerles un resumen de sus últimas reflexiones -ya publicadas en la prensa- y en lugar de inducir aquel pavor que hacía temblar a los más bravos, provoca, en el mejor de los casos, una tierna compasión. Una joven periodista le hace una pregunta complaciente y le pide públicamente un deseo: “Déjeme darle un beso” ¿Qué fue de aquel abismo que ninguna audacia se atrevía a saltar?</p>
<p style="text-align: justify;">Una señal significativa de que la vuelta de Fidel Castro a los micrófonos no es bien vista es que ni siquiera su propio hermano quiso hacerse eco, en su más reciente discurso ante el parlamento, de los sombríos augurios que ha lanzado sobre lo inevitable de un próximo conflicto militar, cuyo escenario puede ser Corea del Norte o Irán y cuyo fatal desenlace será –según sus vaticinios- la conflagración nuclear. Muchos analistas apuntan al hecho de que el Máximo Líder apenas se digna a mirar los innumerables problemas de su país, limitándose a ver la paja en el ojo ajeno, ya sean los problemas ambientales del planeta, el agotamiento del capitalismo como sistema o estas recientes predicciones bélicas. Otros encuentran en su aparente indiferencia por el acontecer cubano, una velada señal de descontento. Si el César no aplaude algo anda mal, aunque no censure. Resulta impensable que él no esté enterado del apetito de cambios que devora hoy a la clase política cubana y sería demasiado ingenuo creer que él los aprobaría. Tantos años pendientes de los gestos de sus manos, de la forma en que arquea las cejas o del rictus de sus orejas, los fidelólogos lo suponen ahora imprevisible y temen que lo peor pueda ocurrir si se le ocurre despotricar contra los reformistas frente a las cámaras de la televisión.</p>
<p style="text-align: justify;">Quizás por eso la impaciente camada de nuevos lobos no quiere avivar la ira del viejo comandante, próximo ya a cumplir 84 años. Los que desde las esferas del poder pretenden que se introduzcan cambios más radicales, aguardan agazapados su próxima recaída. Mientras quienes se preocupan auténticamente por la sobrevivencia del proceso se alarman ante el peligro que representa la evidente declinación del mito que durante cincuenta años personificó a la revolución cubana. ¿Por qué no se queda tranquilo en casa y nos deja trabajar? Piensan algunos, sin osar siquiera musitarlo.</p>
<p style="text-align: justify;">Habíamos empezado a recordarlo como algo del pasado, que era hasta una forma noble de olvidarlo; muchos estaban disponiéndose a perdonarle sus errores y fracasos para colocarlo en algún ceniciento pedestal de la historia del siglo XX, donde su rostro -retratado en su último mejor momento- ya aparecía junto a los muertos ilustres. De pronto ha salido a exhibir impúdicamente sus achaques y a anunciar el fin del mundo, como si quisiera convencernos de que la vida después de él carecerá de sentido.</p>
<p style="text-align: justify;">Durante las últimas semanas, aquel que fuera llamado el Uno, el Máximo Líder, el Caballo, o con el simple pronombre personal ÉL, se nos ha presentado despojado de su otrora subyugante carisma, para confirmarnos que aquel Fidel Castro –afortunadamente- ya no volverá, aunque por esta vez sea nuevamente noticia.</p>
<p style="text-align: justify;">Artículo publicado originalmente en <a href="http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2010/08/04/AR2010080405455.html">The Washington Post</a></p>
<p style="text-align: justify;">
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		<title>Entre dos muros</title>
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		<pubDate>Thu, 12 Aug 2010 01:58:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Yoani Sanchez</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Generación Y]]></category>

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Finalmente, me siento en la silla de un hotel, abro la laptop y miro hacia ambos lados. Al verme, el guardia de seguridad musita un breve “ya llegó” en el micrófono prendido a su solapa. Después aparecerán algunos turistas, mientras mi dedo índice acciona el mouse a toda velocidad para optimizar los pocos minutos de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.desdecuba.com/generaciony/wp-content/uploads/2010/08/jaiku.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-3790" title="jaiku" src="http://www.desdecuba.com/generaciony/wp-content/uploads/2010/08/jaiku.jpg" alt="jaiku" width="400" height="261" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Finalmente, me siento en la silla de un hotel, abro la <em>laptop </em>y miro hacia ambos lados. Al verme, el guardia de seguridad musita un breve “ya llegó” en el micrófono prendido a su solapa. Después aparecerán algunos turistas, mientras mi dedo índice acciona el <em>mouse</em> a toda velocidad para optimizar los pocos minutos de acceso a Internet. Es la primera vez en diez días que logro zambullirme en la gran telaraña mundial. Un listado de proxys me ayuda con las páginas censuradas y la portada de Generación Y la veré desde un servidor anónimo, puente hacia sitios prohibidos. En tres años, me he vuelto especialista en las conexiones lentas, minusválidas y vigiladas de los cibercafé públicos. A tientas, administro un blog, emito <a href="http://twitter.com/yoanisanchez">tweets </a>de los que no puedo leer respuesta, gestiono una cuenta de <em>email </em>casi colapsada.</p>
<p style="text-align: justify;">Después de saltarnos las limitaciones para llegar hasta el ciberespacio, los cubanos comprobamos que la censura nos atenaza desde dos lados diferentes. Uno proviene de la falta de voluntad política de nuestro gobierno para permitir en esta Isla el acceso masivo a la red de redes. Se materializa en blogs y portales filtrados y en prohibitivos precios para una hora de chapaleteo en la WWW. El otro –doloroso también– es el de los servicios que excluyen a los residentes en nuestro país bajo la justificación del anacrónico bloqueo/embargo. Ingenuos son quienes creen que limitar para mis compatriotas las funcionalidades de sitios como <a href="http://www.jaiku.com/" target="_blank">Jaiku</a>, <a href="http://gears.google.com/" target="_blank">Google Gears</a>, <a href="http://store.apple.com/us" target="_blank">Appstore</a>, tendrá algún efecto sobre las autoridades de mi país. Sepan que quienes nos gobiernan tienen antenas satelitales en sus casas, banda ancha, Internet <em>full</em>, iPhone llenos de aplicaciones, mientras nosotros –los ciudadanos– nos tropezamos con una pantalla que aclara “este servicio no está disponible para su país”.</p>
<p style="text-align: justify;">Como mismo esquivamos las restricciones de aquí adentro, también nos colamos por la verja cerrada de quienes nos excluyen desde afuera. Por cada candado que nos ponen hay un truco-ganzúa que lo abre. Pero no deja de frustrarme que después de evadir a los segurosos en los bajos de mi casa, de pagar por una hora de Internet el tercio de un salario mensual, de ver la ojeriza en la cara de los custodios de los hoteles, de comprobar que <a href="http://www.revolico.com/">Revolico</a>, <a href="http://www.cubaencuentro.com/">Cubaencuentro</a>, <a href="http://www.cubanet.org/">Cubanet </a>y <a href="http://www.desdecuba.com/">DesdeCuba </a>siguen bajo la larga noche de las webs censuradas,  me voy y tecleo –como un conjuro de alivio– una URL y en lugar de abrirse me aparece el muro que han levantado al otro lado.</p>
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		<title>Era post-Marambio</title>
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		<pubDate>Sun, 08 Aug 2010 23:26:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Yoani Sanchez</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Generación Y]]></category>

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Hace una semana que Max Marambio, alias El Guatón, debió llegar a esta Isla, declarar frente a un tribunal, explicar ciertos temas. Sin embargo, el dueño de la empresa mixta Río Zaza ha preferido la protección de su tierra chilena, conocedor –como nadie– de los impredecibles resultados de ponerse en manos de la justicia cubana. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_3779" class="wp-caption aligncenter" style="width: 565px"><a href="http://www.desdecuba.com/generaciony/wp-content/uploads/2010/08/citacion-max-marambio.jpg"><img class="size-full wp-image-3779" title="citacion-max-marambio" src="http://www.desdecuba.com/generaciony/wp-content/uploads/2010/08/citacion-max-marambio.jpg" alt="citacion-max-marambio" width="555" height="556" /></a><p class="wp-caption-text">Imagen tomada de: http://www.theclinic.cl/</p></div>
<p style="text-align: center;">
<p style="text-align: justify;">Hace una semana que Max Marambio, alias El Guatón, debió llegar a esta Isla, declarar frente a un tribunal, explicar ciertos temas. Sin embargo, el dueño de la empresa mixta Río Zaza ha preferido la protección de su tierra chilena, conocedor –como nadie– de los impredecibles resultados de ponerse en manos de la justicia cubana. Acusado de cohecho, malversación, falsificación de documentos bancarios y estafa, el que un día fue el benjamín predilecto del Máximo Líder acaba de recibir –en lugar de palmadas en el hombro– una orden de búsqueda y captura.</p>
<p style="text-align: justify;">Extraño a Marambio aún sin conocerlo, pues con su partida se redujo abruptamente el número de familias que en esta Isla podía tomar un vaso de leche. El mercado informal que se nutría de sus almacenes colapsó apenas se fue y las redes subterráneas que desviaban sus productos terminaron por secarse o por duplicar los precios. Cuando el teniente coronel devenido gerente escapó hacia Santiago de Chile, nos dimos cuenta del papel que aquel hombre –formado a la diestra del poder– jugaba sobre nuestras mesas. No lo hacía por altruismo –claro está– pero al menos diversificó la aburrida producción local y logró que un <em>tetrapack </em>dejara de ser un objeto para coleccionistas.</p>
<p style="text-align: justify;">La fortuna de Marambio se amasó donde los cubanos no pueden invertir un centavo, en esas empresas mixtas abiertas a pasaportes extranjeros, pero no a los nacionales. Su historia personal fue el anticipo de lo que veremos, vaticinio de cómo los grados militares se trasmutarán en trajes y corbatas, en empresarios sin ideologías. A pesar de ser ágil en las armas del ayer: una Kalashnikov, las consignas, los dogmas marxistas, lo recordaremos por otras estrategias: las cuentas bancarias, el intercambio de favores, las inversiones. Sus antiguos compañeros de lucha no tendrán clemencia al juzgarlo en un tribunal, porque el Guatón terminó convirtiéndoseles en un competidor comercial y encima de eso sabe demasiadas historias –secretas– sobre ellos.</p>
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		<title>La espera</title>
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		<pubDate>Sat, 07 Aug 2010 21:22:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Yoani Sanchez</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Generación Y]]></category>

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Mi madre oscila de un lado a otro. Se apoya primero en una pierna y luego en la otra, mientras yo me abrazo a sus caderas con mis delgados brazos de siete años. ¿Para qué es la cola? No sé, quizás estamos en la parada del ómnibus, a las afueras de una tienda donde han [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.desdecuba.com/generaciony/wp-content/uploads/2010/08/espera.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-3773" title="espera" src="http://www.desdecuba.com/generaciony/wp-content/uploads/2010/08/espera.jpg" alt="espera" width="400" height="485" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Mi madre oscila de un lado a otro. Se apoya primero en una pierna y luego en la otra, mientras yo me abrazo a sus caderas con mis delgados brazos de siete años. ¿Para qué es la cola? No sé, quizás estamos en la parada del ómnibus, a las afueras de una tienda donde han sacado platos o frente a una farmacia para comprar unas aspirinas. Es una larga fila al sol y tal parece que nuestro turno nunca llega.</p>
<p style="text-align: justify;">Se abanica. Sigue bamboleándose a la derecha y a la izquierda. Con ese movimiento, mi madre –sin percatarse apenas– me está enseñando el arte de la espera, el ejercicio de paciencia para enfrentar las largas colas que me aguardan.</p>
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