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Generación Y es un Blog inspirado en gente como yo, con nombres que comienzan o contienen una "y griega". Nacidos en la Cuba de los años 70s y los 80s, marcados por las escuelas al campo, los muñequitos rusos, las salidas ilegales y la frustración. Así que invito especialmente a Yanisleidi, Yoandri, Yusimí, Yuniesky y otros que arrastran sus "y griegas" a que me lean y me escriban.
Escrito por: Yoani Sanchez en Generación Y , Mayo,7,2008
Como si fuera poco, ayer me han dado un nuevo galardón. El que he recibido lleva un titulo de película del sábado: “la blogger cautiva” y consiste en no dejarme viajar a Madrid para la ceremonia del premio Ortega y Gasset. Los que me lo otorgaron no han querido dar su nombre y su apellido, aunque en este Blog hemos llegado a mencionarlos como “ellos”. Son esos que, desde un uniforme militar, manejan nuestros derechos ciudadanos y no dan explicaciones sino que imparten órdenes.
No creía merecer tantas atenciones, pero si los funcionarios insisten, acepto esta nueva distinción. Olvidan ellos que en el ciberespacio mi voz puede viajar sin límites, salir y entrar sin pedir permiso… No importa si mantienen retenido mi pasaporte. Desde hace un año tengo otro que en el acápite de nacionalidad exhibe una breve palabra: “blogger”.
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Escrito por: Yoani Sanchez en Generación Y , Mayo,6,2008

Para los escépticos de siempre, esos que creen que las cosas no cambian, aquí les dejo unas fotos comparativas de mi pan del racionamiento de julio pasado y del que recibí hoy.
La diferencia fundamental entre el “espécimen” de arriba y el de abajo no es tan sólo en su apariencia. Entre ambos hay varios administradores de la panadería despedidos por desvío de recursos, un par de reuniones de rendición de cuentas con quejas sobre la calidad de ese producto y un grado más de resignación ante el hecho de que definitivamente “hemos olvidado la receta del pan”.
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Escrito por: Yoani Sanchez en Generación Y , Mayo,6,2008

Quiero convocar a los amigos y comentaristas del Blog a colaborar con la traducción al inglés de los últimos posts. Los textos en ese idioma los pueden poner en la zona de los comentarios de esta convocatoria al trabajo voluntario.
No habrá diplomas, ni efectos electrodomésticos para los que traduzcan más entradas; sólo el agradecimiento de esta blogger y de aquellos lectores que no pueden leer en español.
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Escrito por: Yoani Sanchez en Generación Y , Mayo,3,2008

Esta incómoda infancia cívica, en la que necesito pedir permiso para casi todo, no acaba de convertirse en mayoría de edad. Antes eran mis padres los que vigilaban que no me tragara un tornillo o que metiera los dedos en el tomacorriente, ahora la supervisión viene por parte del Estado. Bajo la “protección” de este rígido tutor, no hay mucho espacio para jueguitos ni para retozos; mucho menos para salir sólo.
Como un bebé en pañales me veo por estos días, mientras espero el permiso para viajar a Madrid para recoger el Premio Ortega y Gasset. La autorización para volar mañana sábado 3 de mayo –día de la libertad de prensa- está “detenida” por una misteriosa Jefatura de Inmigración y Extranjería que no me da explicaciones. Para esa poderosa institución sigo siendo un lactante al que no se le dice que le van a poner una inyección.
¡Qué ganas tengo de crecer… de hacerme adulta y que me dejen salir y entrar de casa sin permiso!
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Escrito por: Yoani Sanchez en Generación Y , Mayo,3,2008

Junto a noventa y nueve famosos me ha puesto la revista Time en su lista de personas influyentes del 2008. A mí, que nunca me he subido a un escenario, ni a una tribuna y que mis propios vecinos no saben si “Yoani” se escribe con “h” intermedia o con “s” final. Para más sorpresa estoy en el acápite de “Héroes y pioneros”, aunque preferiría la simple categoría de “ciudadano”.
De los innumerables caminos para llegar a ese célebre listado, creo haber transitado –a pie- por el más inusual. Ese que no va apuntalado con poder económico, carisma ante las cámaras, control político o ascendencia religiosa. Sencillamente me dediqué a contar mi realidad desde el distorsionado foco de las emociones y las interrogantes. Llegué a creerme que la voz de un individuo puede empujar los muros, oponerse a las consignas y desteñir los mitos. Ahora la vanidad solo me alcanza para imaginar que los otros inscritos se estarán preguntando “¿quién es esa desconocida blogger cubana que nos acompaña?”
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Escrito por: Yoani Sanchez en Generación Y , Mayo,2,2008
Elsa se ha comprado un nuevo DVD-player y una olla de presión eléctrica, pero su marido le advierte que debe esperar un poco para abrirse una línea de móvil. Él, que ha visto cosas que estremecen, recuerda todavía la última “operación maceta” de los años noventa. En esa ocasión a su hermana la acusaron de enriquecimiento ilícito y le confiscaron dos aires acondicionados, un carro y algunos efectos electrodomésticos. Por eso, le aconseja a su mujer que no se deje llevar por el entusiasmo del consumo, generado por las últimas medidas aprobadas por el gobierno.
En su paranoia el matrimonio especula sobre supuestas listas con los nombres de quienes compran los nuevos artículos aparecidos en el mercado. Por sí o por no, Elsa ha puesto cada nuevo objeto a nombre de un miembro diferente de la familia. Así la niña de siete años es legalmente la dueña de la olla, mientras que el varón -de doce- ostenta el título de propietario del lector de DVD. El abuelo, que apenas oye, será el que aparezca en el contrato del celular, si se deciden a tenerlo. Ninguno debe aparentar que ha empezado a acumular más productos de los que le permite su salario.
La cautela no es exclusiva de Elsa y su desconfiado esposo, sino que se extiende entre los campesinos temerosos de que las parcelas de tierra que hoy les dan en usufructo, sean –cuando ya estén productivas y libres de marabú- nuevamente nacionalizadas por el Estado. También los que no han podido saltar sobre el colchón de un hotel, desconfían que la nueva entrada de nacionales a esos recintos pueda revertirse en cualquier momento.
El comprensible temor al paso atrás nos mantiene en vilo ante cada nuevo anuncio. Cualquiera pensaría que se trata de un exceso de sigilo por nuestra parte, pero los antecedentes hablan por sí solos. Los más prudentes esperaremos por el temido proceso de rectificación, mientras que los incautos son arrastrados por el arrebato de los cambios.
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Escrito por: Yoani Sanchez en Generación Y , Abril,28,2008

Este domingo en el noticiero el presidente de la Central de Trabajadores de Cuba anunciaba un 1ro de mayo donde se evidencie la “inventiva creadora” de nuestro pueblo. Sus palabras iban acompañadas por las conocidas imágenes de miles de personas desfilando en una Plaza llena de carteles, banderas y pullovers multicolores. Al ver tanta exuberancia, volvió mi vieja duda de dónde se confeccionan todos esos elementos vistosos que resplandecen bajo el sol de mayo.
Si nos guiáramos por las palabras de Salvador Valdés Mesa, se trataría de la iniciativa ciudadana la que diseña, pinta y colorea los posters y las ropas. Sin embargo, todos sabemos que no es posible comprar en pesos cubanos –la moneda en la que se reciben los salarios- ni una bandera cubana, ni pintura de aceite o acrílica y mucho menos camisetas o gorras. Tampoco se puede adquirir legalmente una impresora para lograr las letras perfectas que exhiben los afiches de las movilizaciones. ¿De dónde, entonces, salen los carteles que pretenden ser fruto de la espontaneidad popular?
Conozco la respuesta y sepan que poco tiene del arrojo de un obrero que escribe sus demandas en un lienzo. Tampoco se parece a la decisión de un sindicato autónomo que organiza pancartas para que sus miembros exijan mejoras laborales. La mayoría de esos letreros son orientados y diseñados por aquellos que los miran “embelesados” desde la tribuna. Ellos saben que si dejan a los trabajadores –por sí solos- que hagan los carteles, probablemente dirían otras cosas.
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Escrito por: Yoani Sanchez en Generación Y , Abril,20,2008

No te has tomado la píldora roja ni la azul… pero hoy te levantaste y la realidad te parece puro decorado. Revisas el periódico para quitarte ese sabor a cosa apócrifa y confirmas –al leer el Granma– que lo ficticio está oficialmente instituido.
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Escrito por: Yoani Sanchez en Generación Y , Abril,20,2008

Las noticias parecen ir más rápido que la vida. Ayer me han llamado desde España –últimamente las informaciones viajan al extranjero y después rebotan sobre nosotros – para anunciarme que ya no era necesario el permiso de salida. Casualmente, al momento de recibir la noticia me iba a la oficina de Consultoría Jurídica donde hago los trámites para viajar. Muy poco me duró el alegrón, pues una oficial de Migración me aclaró que nada de eso, que la tarjeta blanca y los ciento cincuenta pesos convertibles siguen vigentes.
De manera que doblé la cerviz, pagué la tarifa y blasfemé un rato contra los rumores que no se materializan, contra las expectativas que no se fraguan…
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Escrito por: Yoani Sanchez en Generación Y , Abril,20,2008

El sábado me fui a Pinar del Río para disfrutar de sus calles vacías de autos, de los amigos que tengo por allá y de ese grupo de empecinados que hace la revista Convivencia. Puse mis huesos sobre un almendrón y llegué a un costado de la terminal de ómnibus con un dolor agudo en la cervical.
Por la noche conversé un rato con Néstor, el joven que expulsaron de la universidad por colaborar con la nueva publicación digital dirigida por Dagoberto Valdés. Quise decirle que tener un título universitario, aunque sea gratuito, es una carga pesada que no siempre genera satisfacciones. El mío, por ejemplo, descansa desde hace ocho años detrás de un mueble de mi cuarto. En él, leo que soy licenciada en Filología aunque no se me autoriza a hacer con el lenguaje lo que me plazca. Unas enormes letras góticas certifican que la palabra es mi reino, sin embargo no me advierten dónde comienzan las mordazas.
Néstor, de continuar en su carrera, habría aprendido derecho romano, se hubiera puesto la toga y defendido a cientos de acusados. Su diploma tendría -como el mío- el enunciado optimista de una profesión. Sin embargo, en la tinta de la vida, en el papel alba de la realidad, habría sabido que las leyes son tan cambiantes y elásticas como convenga a quienes las escriben.
Cuando el rector y la mayoría de los colegas de su aula votaron por sacarlo de la Universidad, le enseñaron cuan veleidosa es la justicia. Sin proponérselo, lo salvaron de arrastrar otro título como el que yo escondo: tan lleno de conocimientos como de límites.
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