Publicado en el Diario de Cuba (http://www.diariodecuba.com/cuba/15257-la-anap-hoy-como-ayer)

foto-de-jesuhadin-perez2Un reporte publicado el viernes 25 de enero de 2013 en el diario Granma, informa que la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) sustituyó o liberó de sus funciones a 632 presidentes de cooperativas agrícolas. El presidente de esa institución, Félix González Viego, declaró en el VIII Pleno del Comité Nacional, que una cooperativa no puede funcionar bien si no lo hacen quienes la dirigen. La noticia es una prueba de que lo que se ha designado en Cuba con el término de cooperativa, son realmente empresas creadas, controladas y dirigidas por el Estado.

Al planteamiento de Gonzáles hay que añadir, que mucho menos puede una cooperativa puede funcionar bien si se ignoran sus principios básicos, definidos así por la ACI1: la cooperativa es una decisión autónoma de personas que se unen voluntariamente para hacer frente a sus necesidades y aspiraciones económicas, sociales y culturales por medio de una empresa de propiedad conjunta con una estructura democrática, donde cada asociado tiene derecho a un voto y las decisiones se toman por mayoría, cuentan con una dirección electiva y un reparto equitativo, distributivo y proporcional de los excedentes.

La ausencia de esos principios en el cooperativismo agrícola está relacionada con el desmontaje, después de 1959, del asociacionismo campesino que nació en Cuba a fines del siglo XIX. Entre otras muchas, en 1890, la Asociación de Colonos en las zonas de Manzanillo y Bayamo; en 1913, la Asociación de Agricultores de la Isla de Cuba; en 1937, la celebración del Primer Congreso Nacional Campesino, así como de comités, federaciones y uniones campesinas en todo el país; y en 1941, la celebración del Segundo Congreso Nacional Campesino y la creación de la Asociación Nacional Campesina (ANC) para luchar contra el desalojo, por la propiedad de la tierra, mejores mercados, precios, créditos y rebajas de las rentas, un movimiento en el que perdieron la vida muchos luchadores, entre los que está Niceto Pérez, asesinado el 17 de mayo de 1946.

En 1960 el líder de la revolución cubana planteó: Es Necesario que los pequeños agricultores, en vez de ser cañeros, tabacaleros, etc., sean sencillamente agricultores y organicemos una gran Asociación Nacional de Agricultores Pequeños. Con ese propósito algunas organizaciones existentes fueron disueltas o se fundieron en la Asociación Nacional Campesina, la cual en mayo de 1961 se convirtió en la ANAP.
Con el propósito de disminuir el número de campesinos independientes se definió una política dirigida a “cooperativizar” los 200 mil campesinos propietarios existentes (100 mil que existían antes de 1959 y otros 100 mil que recibieron títulos de propiedad con la Primera Ley de Reforma Agraria en 1959). En las bases de la Asociación Nacional Campesina comenzaron a crearse primero las Brigadas de Ayuda Mutua y a partir de 1960, las Cooperativas de Créditos y Servicios (CCS) integradas por campesinos que mantuvieron la propiedad de la tierra y los medios de producción, pero sin personalidad jurídica.

En el mismo año de 1960, por decisión del gobierno se crearon las Cooperativas Cañeras en las áreas que habían pertenecido a los ingenios azucareros, pero poco tiempo después fueron transformadas en propiedad del Estado, por lo que el cooperativismo quedó reducido a unas pocas asociaciones integradas por campesinos privados. El propio Fidel Castro reconoció que: aquellas cooperativas no tenían realmente una base histórica, puesto que las cooperativas se forman realmente con los campesinos propietarios de tierra, por lo que se decidió convertirlas en empresas estatales.

A partir de las tesis del I Congreso del PCC en 1975, se impulsó el desarrollo de las Cooperativas de Producción Agropecuaria (CPA), formadas por campesinos que unieron sus fincas y demás medios de producción “voluntariamente; proceso en el cual la ANAP se ocupó de convencer a los campesinos para debilitar la resistencia a desprenderse de su tierra e ingresar a las cooperativas. Dieciocho años después, en 1993, ante la ineficiencia de las granjas estatales, en un intento de hacerlas producir se crearon la Unidades Básicas de Producción Cooperativas (UBPC), a las cuales se les entregaron las tierras estatales ociosas en usufructo.

Como puede verse ni las cooperativas cañeras ni las creadas posteriormente nacieron de la unión voluntaria de los asociados, sino de decisiones externas. Su actividad productiva y económica quedó subordinada a los planes del Estado para resolver la demanda de consumo interno de la población, mientras la comercialización de sus productos quedó a cargo de la Empresa Estatal de Acopio. Por tanto, el cooperativismo agrario en Cuba surgió ajeno a la voluntad y necesidad del campesinado y contrario a lo definido por el congreso de la ACI en 1995.

Debido al fracaso de las cooperativas sin autonomía, en agosto de 2012 se dictó un paquete de medidas y un nuevo reglamento general para las UBPC con el objetivo de “liquidar” la dependencia de estas asociaciones respecto a las empresas estatales. En ese documento se dispone que los administradores no serán cuadros designados por el Estado, sino elegidos por los socios en Asamblea General.

A pesar de esa disposición y que el propio Presidente del Consejo de Estado reiteró el 13 de diciembre de 2012 –en la última sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular– la necedidad de romper la colosal barrera sicológica que resulta de una mentalidad arraigada en hábitos y conceptos del pasado, la ANAP, anclada en el tiempo, sustituye a cientos de  presidentes de cooperativas agrícolas y llama, como si estuvieramos en 1961 a concretar sus tres misiones estratégicas en el escenario actual: trabajar desde el funcionamiento interno para la producción de alimentos hacia todos los destinos; defender los principios de la Revolución, situándose con justicia favor de la razón; y la preparación político-ideológica de los campesinos y su alianza con la clase obrera.

Lo anterior constituye una prueba de que, junto a la introducción de nuevas medidas se impone la implementación del derecho de los campesinos a asociarse libremente, lo que es imposible hacerlo mediante una institución que además de haber sido creada desde, por y para los fines del Estado, continúa actuando hoy como ayer.

1 Alianza Cooperativa Internacional elaboró los principios de las cooperativas durante su fundación en 1895 y los enriqueció con la Declaración de Identidad Cooperativa, adoptada en 1995 en su II Asamblea General.

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