Tomado de: http://www.diariodecuba.com/cuba/1496397061_31591.html

El diario Granma del pasado martes 30 de mayo publicó un trabajo que da la impresión que su autora, Lisandra Fariñas Acosta, teniendo en cuenta que los incumplimientos en Cuba no son noticias, en lugar de titularlo “Termina la zafra azucarera y se incumple en 15%”, decidió bautizarlo como “Termina la zafra azucarera y crece un 20%”.

En su reporte la periodista sintetiza las información brindada por el vicepresidente del Grupo Empresarial Azcuba, Noel Castañas Lugo. En la zafra concluida molieron 54 centrales, cuatro más que el año pasado, el plan previsto se incumplió en 15%. pero la producción creció un 20% respecto a 2016. La provincia Villa Clara fue la única que cumplió, la que más creció respecto al año anterior y pasó a ser la mayor productora de azúcar del país.

Las causas

Disminución del estimado de caña a moler; reducción del rendimiento agrícola; afectación en la productividad de los equipos de la cosecha y el transporte; tiempo perdido por la industria afectó debido a debilidades en la preparación del personal y la disciplina tecnológica, lo que incidió en las roturas y la deficiente operación; la organización y dirección de la cosecha y el transporte automotor provocaron paradas por falta de caña; la entrada tardía de los recursos de importación y de producción nacional para las reparaciones; deficiencias en el transporte ferroviario e interrupciones del Sistema Eléctrico Nacional.

La solución

Según el funcionario de Azcuba “se está realizando un proceso de balances en todos los niveles del grupo Azucarero para identificar desde las bases las deficiencias y errores, así como dictar las medidas necesarias para que no se repitan”.

Qué se dijo antes de iniciarse la zafra

Azcuba había pronosticado sobrepasar los 2 millones de toneladas de azúcar, lo que representaría un incremento de 12-15% con relación al plan 2015-2016 y terminar la molienda en el mes de abril. Para ese propósito se contaba con suficiente caña; mejor equipamiento y preparación; un rendimiento industrial superior al planificado; el 96 por ciento de las áreas sería cortado por combinadas, para lo cual ingresaron al país máquinas brasileñas de mayor rendimiento y contarían con el respaldo de más de 880 camiones Kama remoto rizados y otros 472 nuevos con capacidad para transportar al ingenio unas 60 toneladas de caña por viaje, así como tractores provistos de esteras que podían sortear con éxito la cosecha en condiciones de alta humedad en los campos. También se había dicho que la cantidad de macheteros sería menor y estarían limitados a los terrenos en que las combinadas no pueden acceder.

La arrancada

En noviembre comenzaron a moler 27 centrales (la mayor cifra de fábricas produciendo en ese período desde los años noventa), en diciembre se incorporaron otros 18 y en enero los 9 restantes para completar la nómina de 54 centrales.

El 28 de febrero se anunció la producción de más de un millón de toneladas de azúcar crudo (la cifra más alta de las últimas 15 cosechas en similar período). Sin embargo, una nota de la agencia Reuters del 26 de abril dio a conocer que la zafra se quedaría en 1,8 millones de toneladas, 200 mil por debajo de la meta.

La comparación con la primera mitad del siglo XX

En 1904, a pesar de la destrucción causada durante la Guerra de Independencia se sobrepasó el millón de toneladas. En 1907 se llegó 1,3 millones. En 1912 a 1,8 millones. En 1919 a 4,0 millones. En 1948 6,0 millones. Y en 1952 se estableció el record de 7,13 millones.

Los incumplimientos reiterados tienen una historia. El gobierno revolucionario intentó en 1970 producir 10 millones de toneladas, pero a pesar del esfuerzo no pudo sobrepasar los 8,5 millones. A esa cifra se aproximó la zafra de 1990. A partir de este último año comenzó un descenso sostenido que redujo la producción a 3,5 millones en el 2001 ( cifra inferior a la producida en 1919).

En el año 2001 se designó al General de División Ulises Rosales del Toro, ministro del ramo, quien se propuso elevar la producción hasta seis millones de toneladas (la cantidad que se producía en 1948). La zafra 2002-2003 produjo 2.10 millones de toneladas, pero ya la de 2004-2005 descendió hasta 1,3 millones de toneladas (la cifra producida en 1907). Las zafras posteriores hasta el año 2010 no reportaron ningún avance significativo.

En la zafra 2011-2012 se estrenó el grupo empresarial azucarero Azcuba, el cual planificó producir ese año un 1 450 000 toneladas de azúcar, pero se presentaron las mismas deficiencias anteriores. En la de 2012-2013 se planificó producir 1,7 millones de toneladas, pero nuevamente se incumplió el plan en cien mil toneladas.

Después de tomar las medidas correspondientes, Azcuba anunció que la zafra 2013-2014 sería la mejor zafra de la última década. Se planificó la cifra de 1,8 millones de toneladas, (la cifra que se produjo en 1912), pero no lo logró.

La de 2014-2015 Azcuba se propuso alcanzar la meta de 2 millones de toneladas. Aquí lo novedoso consistió en que no hubo que esperar la terminación de la cosecha para anunciar el fracaso. El segundo secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC), José Ramón Machado Ventura, dijo el 17 de mayo de 2015: “Vamos a hacer casi 300 .000 toneladas más que el año pasado, pero no cumplimos”.

La cosecha siguiente, la de 2015-2016 sufrió un decrecimiento de 19% respecto al año anterior. Entonces, como de costumbre, se declaró que la zafra de 2016-2017 estaba llamada “desde ya, a dejar en el pretérito los errores de su predecesora”. Ahora, se acaba de informar que la zafra 2016-2017, la sexta bajo la dirección de Azcuba, corrió la misma suerte de las anteriores: Lo novedoso es que en lugar de decir que se incumplió, se edulcora diciendo que creció respecto al año anterior.

A pesar de los fracasos antes y después ni Azcuba ni el Estado cubano no se han detenido en las verdaderas causas del declive: la estructura de la propiedad, los bajos salarios en la industria y la agricultura y la falta de autonomía de los productores.

El III Pleno del Comité Central del PCC

Tres documentos que el PCC considera rectores acaban de ser aprobados en su último pleno celebrado el pasado 19 de mayo: la conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista, las bases del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta el 2030 y las modificaciones realizadas a los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución. Los mismos serán sancionados mañana 1 de junio en una sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

En su primera versión -diciembre de 2010- los Lineamientos declaraban que el sistema de planificación socialista continuará siendo la vía principal para la dirección de la economía nacional; que la empresa estatal socialista es la forma principal en la economía; y que en las formas de gestión no estatales no se permitirá la concentración de la propiedad en personas jurídicas o naturales. Definiciones que los convirtieron en una camisa de fuerza.

La negativa a reconocer el papel que le corresponde a la propiedad privada, la función del salario y la autonomía de los productores explican los fracasos. Durante décadas se soslayaron esos aspectos vitales de cualquier economía sana. En el caso de la propiedad, el reconocimiento de su función social implica el derecho de los cubanos a ser propietarios y empresarios en su país. Obstruir ese proceso natural -decía el economista Juan Triana- tuvo resultados fallidos, integrarla funcionalmente a nuestros propósitos y regularla adecuadamente dará mejores frutos.

Es de suponer que los mencionados documentos, según el presidente cubano los más estudiados, discutidos y rediscutidos de la historia de la revolución, hayan sido modificados para convertirlos en motor de la economía. De no ser así, carecerían de toda validez y las casi seis décadas de poder revolucionario se confirmarán como las más inútiles de la historia política de Cuba.

 

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