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El 20 de mayo de 1902, a pesar de las limitaciones impuestas por la Enmienda Platt, Cuba se incorporó con personalidad propia al concierto de naciones libres e independientes.

Los antecedentes de las limitaciones databan del siglo XIX: a) la notificación de Thomas Jefferson1 a Inglaterra en 1805: en caso de guerra con España, los Estados Unidos se apoderarían de Cuba por necesidades estratégicas; b) la política de la fruta madura, formulada por John Quincy Adams2 en 1823: Cuba, una vez separada de España y rota la conexión artificial que la liga con ella tiene que gravitar necesariamente hacia la Unión Norteamericana; c) la Doctrina Monroe3: América para los americanos, lo que significaba que Europa no podía invadir ni tener colonias en el continente, en 1823; d) las palabras de Grover Cleveland4 en 1896: Cuando se haya demostrado la imposibilidad por parte de España de dominar la insurrección habrá llegado entonces el momento de considerar si nuestras obligaciones a la soberanía de España, han de ceder el paso a otras obligaciones más altas.

En 1998 se conformó un escenario favorable para las políticas mencionadas. Después de tres años de guerra España no había podido contener la campaña del ejército independentista y el 15 de febrero explotó el acorazado Maine en la bahía habanera.

El 25 de marzo el presidente McKinley5 exigió a España un armisticio con los insurrectos; el 11 abril pidió autorización al Congreso para intervenir en Cuba; el 20 de abril se aprobó la Resolución Conjunta, que autorizaba la intervención pero reconocía que “Cuba era, y de derecho debía ser, libre e independiente; el 25 de abril se declaró la Guerra y el 16 de Julio se rindió la plaza.

El 10 de diciembre España y Estados Unidos firmaron el Tratado de Paris sin hacer mención a la Resolución Conjunta. Y el 1 de enero de 1899 el general John R. Brook tomó posesión de la Isla.

En julio de 1900 se convocaron las elecciones para designar los delegados a la Convención Constituyente que redactaría la Constitución de la República. El 5 de noviembre, en la apertura, el Gobernador militar expresó a los delegados: “Será vuestro deber, en primer término, redactar y adoptar una constitución para Cuba y, una vez terminada ésta, formular cuáles deben ser, a vuestro juicio, las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos”6.

El 11 de febrero de 1901 quedó redactado el texto constitucional y al día siguiente se designó la Comisión para formular las relaciones con Estados Unidos, la cual recibió del Secretario de la Guerra las instrucciones a tener en cuenta7. La Comisión las consideró inaceptables porque vulneraban la independencia y la soberanía de Cuba y el 27 de febrero entregó el informe a las autoridades norteamericanas. El 2 de marzo el Gobernador militar emitió una nota rechazando la decisión cubana.

En una nueva ronda de discusiones se aprobaron las instrucciones: 15 votos contra 14, pero con objeciones, cada una de las cuales tenía el valor y la significación de una protesta”8. La decisión se entregó el 5 de junio y también fue rechazada.

De forma paralela a estos hechos el Senado norteamericano aprobó un proyecto de ley presentado por el senador Orville H. Platt, cuyo texto contenía las instrucciones que el Secretario de la Guerra había hecho llegar a la Comisión. Entonces, la Enmienda Platt convertida en ley se entregó a los delegados con una nota que decía: siendo un estatuto acordado por el Poder Legislativo, el presidente de los Estados Unidos está obligado a ejecutarlo y ejecutarlo tal como es como condición para cesar la ocupación militar, que: “No puede cambiarlo ni modificarlo, añadirle o quitarle”9. Entonces, sin debate, se aprobó la Enmienda Platt: 16 votos contra 11, la cual refrendó el derecho de Estados Unidos a intervenir en Cuba, omitió la Isla de Pinos del territorio nacional e impuso la venta o arrendamiento de tierras para bases navales.

Rechazarla, con el país ocupado, el Ejército Libertador desmovilizado, el Partido Revolucionario Cubano disuelto, la Nación sin cristalizar, la economía sumida en la ruina y el pueblo agotado y hambriento, implicaba la ocupación indefinida y en consecuencia el reinicio de la guerra.

Con la Constitución de 1901 la historia constitucional de los derechos civiles y políticos, que debutó con la Carta Magna impuesta por los nobles ingleses a Juan Sin Tierra en 1215, tomó cuerpo en Cuba.

En las primeras elecciones resultó electo por el voto popular Tomás Estrada Palma, quien había sido Presidente de la República en Armas.

El 20 de mayo de 1902 Máximo Gómez con varios generales del Ejército Libertador, Leonardo Wood con su estado mayor y el Presidente electo con su consejo de secretarios se reunieron en el salón de recepciones del Palacio para la ceremonia de traspaso de poder del gobierno interventor al gobierno cubano. En ese momento la República en Armas, que emergió el 10 de abril de 1869 con la Constitución de Guáimaro, desembocó en la República de Cuba con la Constitución de 1901.

En el acto el Gobernador leyó un mensaje del presidente de Estados Unidos, pronunció una breves palabras y ordenó que se izara la bandera cubana en la azotea del Palacio de los Capitanes Generales, devenido palacio presidencial. El generalísimo Máximo Gómez procedió al izaje y ebrio de emoción exclamó: ¡Creo que hemos llegado! Seguidamente el general Emilio Núñez, gobernador de La Habana, junto al vigía del Morro, la izó en esa fortaleza.

Todo el país celebró la fiesta. En La Habana se desarrolló en el Palacio de los Capitanes Generales y en la explanada del Morro. Por la noche veladas culturales y fuegos artificiales. La fecha se incorporó al panteón de efemérides nacionales. El 20 de mayo pasó a ocupar un lugar junto al 10 de octubre, al 24 de febrero, al 28 de enero y al 7 de diciembre.

A pesar de la independencia incompleta y la soberanía limitada se retiraron los ocupantes y se le cerró el paso a la anexión. Se recobró la soberanía sobre Isla de Pinos. En menos de 20 años Cuba salió de la postración económica. Se inició la modernización tecnológica y científica. Se abrogó la Enmienda Platt en 1934. Se dictó en 1937 la legislación laboral más avanzada que Cuba ha tenido hasta hoy. Se redactó y se puso en vigor la avanzada Constitución de 1940, que sirvió al Dr. Fidel Castro para fundamentar su defensa en el juicio por el asalto al Cuartel Moncada.

Esa fecha dejó de celebrarse a partir de 1963. A la misma se le atribuyeron todos los males de la nación, se despojó de su simbolismo y se intentó borrar de la historia. Por ejemplo, el historiador Rolando Rodríguez, publicó en el diario Granma el 16 de septiembre de 2015 “Jimaguayú a 120 años” donde planteó que el 20 de mayo no podía recordarse como el día de surgimiento de la República porque ella había comenzado en Guáimaro el 10 de abril de 1869…. Es ahí -dijo- donde está el origen de la República cubana.

Guáimaro fue el momento en que se inició el proceso que el 20 de mayo de 1902 devino realidad la República real, no la soñada. Si desde esas condiciones no hemos sido capaces ni antes ni después de 1959 de avanzar gradualmente hacia la República martiana -igualdad de derecho de todo el nacido en Cuba, espacio de libertad para la expresión del pensamiento y economía diversificada en manos de muchos pequeños propietarios- no es responsabilidad del 20 de mayo de 1902 ni de la Convención Constituyente, sino de las generaciones posteriores incluyendo la presente. Reivindiquemos, pues, el 20 de mayo, con los principios de la república martiana.

La Habana, 10 de mayo de 2017

1 Thomas Jefferson. Tercer Presidente de los Estados Unidos. Principal autor de la Declaración de Independencia de 1776.

2 John Quincy Adams. Sexto presidente de los Estados Unidos. Autor de la política de la fruta madura.

3 Doctrina atribuida a James Monroe, quinto Presidente de los Estados Unidos, la cual se sintetiza en la frase “América para los americanos”.

4 Stephen Grover Cleveland. Vigésimo segundo y vigésimo cuarto presidente de Estados Unidos. El único presidente que ocupó dos mandatos no consecutivos.

5 William McKinley. Vigésimo quinto Presidente de los Estados Unidos. Su pretensión no era anexar a Cuba sino mantener un control comercial sobre ella.

6 H. PICHARDO. Documentos para la historia de Cuba. Tomo II, p.72

7 Eliu Root, Secretario de la Guerra de Estados Unidos

8 E. ROIG DE LEUCHSENRING. Historia de la Enmienda Platt; una interpretación de la realidad cubana, p. 158

9 E. ROIG DE LEUCHSENRING. Historia de la Enmienda Platt; una interpretación de la realidad cubana, p.160

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