Hemeroteca de enero 2016

Tomado de: http://www.diariodecuba.com/cuba/1453885155_19764.html

El siglo XIX cubano se caracterizó por la violencia. Entre las conspiraciones separatistas de las primeras décadas y la guerra hispano-cubana-norteamericana que cerró la centuria, se sucedieron las sublevaciones de esclavos, las expediciones anexionistas y las guerras independentistas. En esos episodios miles y miles de cubanos hicieron patria mediante las armas. De forma paralela, como dos caras de una moneda, otros muchos cubanos hicieron patria mediante la educación, la ciencia, las construcciones y la cultura, sin cuya obra Cuba sería impensable.

Un día como hoy, el 28 de enero de 1891, a los 92 años de edad falleció en La Habana uno esos héroes de la paz, el insigne investigador y profesor de Ciencias Naturales, Felipe Poey Aloy, padre de los naturalistas cubanos, iniciador de la era científica de la historia natural en Cuba y junto a Félix Varela, José Antonio Saco, José de la Luz y Caballero y Domingo Delmonte, considerado integrante de la pentarquía creadora.

Nacido en Francia, renunció a su ciudadanía para asumir la cubana. Estudió Leyes en el Seminario de San Carlos y San Ambrosio, donde fue alumno de los presbíteros Félix Varela y Justo Vélez. En 1821 obtuvo el grado de Bachiller en Leyes y se trasladó a Madrid, donde se graduó de abogado.

En 1826 viajó a París, donde conoció al creador de la Anatomía Comparada y la Paleontología, a Jorge Cuvier, quien lo introdujo en los principios básicos de la Ictiología1. Las observaciones acerca de la flora y la fauna de Cuba (85 dibujos sobre peces cubanos y 35 conservados en brandy) que Poey había realizado como naturalista innato, fueron utilizadas por Cuvier en la Historia general de los peces.

Durante su estancia participó en la fundación de la Sociedad Entomológica de Paris y publicó sus primeros estudios sobre los insectos, entre ellos la Centuria de Lepidópteros de la Isla de Cuba. Además, estudió el bórer de la caña de azúcar y las plagas de los aguacateros y fue autor del primer libro de Geografía de Cuba.

En 1835 ejerció como profesor de Geografía de Cuba, Geografía Moderna, y Lengua Francesa y Latina en el Colegio San Cristóbal de Carraguao2. En 1837, la Real Sociedad Económica de Amigos del País3 le encomendó participar en el reconocimiento geológico de la Isla de Cuba.

En 1838 presentó un proyecto para establecer el Gabinete de Historia Natural, el que pasó a formar parte de la Universidad de La Habana. En reconocimiento a su labor, fue nombrado Miembro de Mérito de dicha Sociedad.

Desde 1842, en la Real y Literaria Universidad de La Habana, impartió las asignaturas de Zoología y Anatomía Comparada y las de Botánica y Mineralogía, ejerció la Cátedra de Geografía de Vertebrados y fue Decano de las facultades de Ciencias y de Filosofía y Letras.

En 1839 editó en La Habana el libro de texto Cartilla Geográfica y publicó el Compendio de Geografía de la Isla de Cuba – primera obra de su tipo escrita e impresa en el país– y en 1840 el Compendio de Geografía Moderna.

En 1861 fue uno de los 30 miembros fundadores de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de la Habana, en la que formó parte de la Comisión de Ciencias Naturales, distinguido como Académico de Mérito, propuesto como Miembro de Número de la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba y elegido su Presidente.

En 1883 envió una versión manuscrita de su Ictiología Cubana a la Exposición Colonial de Amsterdam, la que fue premiada con Medalla de Oro y Diploma de Honor.

Además de la ciencia y la enseñanza, Poey fue promotor de la cultura literaria y ejerció el periodismo. Entre otras obras tradujo y compendió la Historia de los Imperios de Asiria; presidió la Sección de Literatura del liceo de la Habana; en el liceo de Guanabacoa, del cual fue Socio de Honor, presentó el discurso Unidad de la especia humana; integró la Sección de Ciencias Naturales del Nuevo Liceo de La Habana; y participó en las tertulias que encabezaba Domingo Delmonte, en las que se reunía lo más prometedor de la juventud intelectual de la época.

Fue colaborador de La Aurora, que encabezaba el dirigente obrero Saturnino Martínez. Colaboró en periódicos y revistas como: La Honesta Cubana, El Faro Industrial de La Habana y La Piragua, en varios números de El Artista. En la Revista Zoológica de la Isla de Cuba publicó el primer estudio científico dedicado a los peces cubanos.

Entre 1865 y 1866 publicó el primer tomo del Repertorio físico-natural de la Isla de Cuba, referido a los descubrimientos de las principales especies zoológicas del país. Otros artículos aparecieron en los Anales de la Sociedad de Historia Natural de Madrid y en publicaciones seriadas de los Estados Unidos, como el Boletín de la Comisión de Pesca, o los Anales del Museo de Historia Natural de Nueva York.

Entre 1851 y 1858 preparó la edición en dos volúmenes de las Memorias Sobre la Historia Natural de la Isla de Cuba, con los resultados de sus estudios zoológicos, acompañados por láminas ilustrativas. Entre 1865 y 1868 publicó los dos números del Repertorio físico-natural de la Isla de Cuba.Su obra monumental, Ictiología Cubana se imprimió en 1955 con una parte del texto del manuscrito ictiológico sin los dibujos de su “Atlas”; en 1962 con parte del texto y varias láminas de su “Atlas”; y en el año 2000 de forma íntegra, en dos tomos de texto y un “Atlas”.

Por sus investigaciones Poey gozo de gran reconocimiento internacional: Corresponsal del liceo de Historia Natural de Nueva York; Miembro de Honor de la Sociedad de Ciencias de Búffalo, de la Sociedad de Amigos de la Historia Natural de Berlín, de la Sociedad Española de Historia Natural y de la Real Sociedad Científica de Londres; Miembro de la Sociedad Estomatológica de Filadelfia; Corresponsal de la Sociedad de Historia Natural de Boston y de la Sociedad de Historia Natural y Horticultura de Massachusetts; Miembro Corresponsal de la Academia de Ciencias de Filadelfia. El 26 de mayo de 1913, aniversario de su nacimiento, se fundó la Sociedad de Historia Natural de Cuba, con su nombre.

Su funeral se efectuó en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, fue enterrado en la Necrópolis de Colón y posteriormente exhumado y trasladado a la Facultad de Ciencias del recinto universitario, donde reposa actualmente.

A 125 años de su fallecimiento, los cubanos tenemos una enorme deuda con este héroe de la paz, que hizo patria desde la ciencia y la cultura y que nos legó un valioso conocimiento de los peces. A pesar de ello en Cuba, un país rodeado de mar, el pescado, no sólo se limita a 11 onzas mensuales por persona, sino que casi siempre la Empresa de Comercio del Estado distribuye pollo por pescado, cuando el pescado más que producirlo, comprarlo o investigarlo, lo único que requiere es pescarlo.

1 Ictiología, rama de la zoología que estudia el comportamiento y la biología de los peces y a la que Felipe Poey dedicó sus mayores investigaciones, en las que incluía la visita diaria a la pescadería en La Habana en busca de nuevas especies nuevas escondidas en la pesca. A Peter Artedi, discípulo del naturalista sueco Carlos Linneo, se le considera como padre de esta disciplina científica.

2 Colegio de San Cristóbal de La Habana, conocido por Carraguao, cuya dirección fue asumida en 1834 por José de la Luz y Caballero, donde introdujo el método explicativo, contrario al uso y abuso de la memoria.

3 La Sociedad Económica Amigos del País se fundó en 1792 a imagen y semejanza de las surgidas en España durante la segunda mitad del siglo XVIII, en el marco de las ideas de la Ilustración.

Tomado de: http://www.diariodecuba.com/cuba/1452681129_19448.html

Tomado de: http://www.diariodecuba.com/cuba/1452681129_19448.html

Comentario de otros cinco temas acerca de la política exterior tratados por el presidente cubano el 29 de diciembre de 2015, en la clausura de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

1- Desde el año 2015 se han generado afectaciones en las relaciones de cooperación mutuamente ventajosas con varios países, en particular con la República Bolivariana de Venezuela.

Es cierto, pero también lo es que esas afectaciones provienen de una relación ajena a las leyes que rigen el comercio. La disminución o pérdida total de la subvención venezolana y su impacto en Cuba es una repetición de lo ocurrido con las subvenciones procedentes de la extinta Unión Soviética. Ambos episodios prueban la imposibilidad de sostenerse sin economía propia y la incapacidad gubernamental para aprender de las lecciones. El hecho –duro y real– es que lo acontecido en Venezuela explica la verdadera causa de la anunciada disminución del PIB en el presente año.

2.- En la clausura del anterior Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional, expresé que se ha puesto en práctica una ofensiva imperialista y oligárquica contra los procesos revolucionarios y progresistas latinoamericanos, la cual será enfrentada con determinación por nuestros pueblos. Estamos seguros de que vendrán nuevas victorias de la Revolución bolivariana y chavista bajo la dirección del compañero Maduro frente a la permanente embestida desestabilizadora de la derecha, alentada y apoyada desde el exterior. Confiamos en el compromiso de los revolucionarios venezolanos y de su pueblo, mayoritariamente bolivariano y chavista, con el legado del inolvidable presidente Hugo Chávez. Estamos convencidos de que, tal como lo hizo en el 2002, el pueblo venezolano y la unión cívico-militar no permitirán que se desmantelen los logros de la Revolución y sabrán convertir este revés en victoria. Cuba estará siempre junto a la Patria de Bolívar, llamamos a la movilización internacional en defensa de la soberanía e independencia de Venezuela y para que cesen los actos de injerencia en sus asuntos internos.

Afirmar que lo ocurrido en Venezuela es resultado de la ofensiva imperialista es soslayar la incapacidad demostrada por el chavismo. El empleo de una buena parte del manantial de dólares ingresados por los altos precios del petróleo en la exportación del populismo bolivariano a la región, en vez de usarlos para diversificar una economía totalmente dependiente de la producción petrolera, así lo demuestra. La obsesión por expandirse en vez de diversificarse ha tenido mayor impacto negativo que la “ofensiva imperialista” en la desastrosa situación del país sudamericano.

Decir que lo sucedido allí será enfrentado por “nuestros pueblos”, es desconocer que la mayoría de los venezolanos, después de apoyar al chavismo durante años, emitió un voto de castigo. Ante esa realidad se imponen las siguientes preguntas: ¿De qué pueblo se habla?, ¿Los millones de venezolanos que votaron por los candidatos de la oposición no son parte del pueblo?, ¿Quién y con qué criterios se define quienes conforman el pueblo?, y ¿Cuándo se les ha consultado a” nuestros pueblos” para enfrentar la decisión de los calificados como no pueblos?

Al plantear que vendrán nuevas victorias de la revolución bolivariana encabezada por Maduro y evocar el compromiso de los revolucionarios con el legado de Chávez, además de desconocer la voluntad popular expresada en las urnas, es una manifestación de injerencia en los asuntos internos de otro país, algo de lo que el gobierno de Cuba acusa permanente a los Estados Unidos.

Todo indica que lo ocurrido allá pudiera ocurrir aquí si se permiten elecciones verdaderamente democráticas. Por tanto, parece que la lección extraída consiste en posponer nuevamente cualquier paso que pueda conducir a la democratización. El gran peligro radica en que sin democratización no habrá soluciones a los graves y múltiples problemas de la sociedad cubana. De todas formas el proceso en marcha ya es indetenible, sobre todo por el cambio de mentalidad que se está produciendo entre los cubanos después de restablecerse las relaciones diplomáticas con el vecino del Norte. La democratización llegará por uno u otro camino, pero llegará. Intentar detenerla es marchar contra la historia, contra los vientos que soplan en la región, contra el destino de la nación cubana y en consecuencia para terminar perdiendo.

3.- La Proclama de la América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada por todos los jefes de Estado y de Gobierno en la II Cumbre de la CELAC celebrada en La Habana en enero de 2014, es una sólida base para desarrollar las relaciones entre nuestros países y a nivel internacional.

En ese cónclave el Presidente cubano expresó: “Ya desde hace años nuestra región es una zona libre de armas nucleares (…) pero creemos –dijo– que no es suficiente. Creemos que es preciso que los jefes de Estado y de Gobierno de la región lleguen al acuerdo de que cualquier diferencia, cualquier conflicto, siempre se resuelva por las vías del diálogo de la negociación y que nunca se llegue ni a la amenaza ni al uso de la fuerza”.

Contrario a esas emotivas palabras, la decisión de enfrentar el resultado de las elecciones democráticas en Venezuela podría generar una guerra civil. Entonces la Declaración de América Latina y el Caribe como Zona de Paz quedaría como una consigna carente de validez si al interior de las naciones no se renuncia al empleo de la violencia y develaría la carencia de voluntad política para lograrlo cuando la paz atenta contra el populismo revolucionario.

4.- Tal como señala la Declaración del Gobierno Revolucionario publicada el 1º de diciembre, la política de “pies secos-pies mojados”, el programa de Parole para médicos cubanos y la Ley de Ajuste Cubano continúan siendo el principal estímulo para la emigración irregular desde Cuba hacia Estados Unidos.

El principal estímulo no radica en las políticas norteamericanas. Para que un hecho sea causa de otro tiene que antecederlo en el tiempo. El éxodo masivo y sostenido que convirtió a Cuba de país receptor en país emisor de emigrantes comenzó desde 1959, cuando aún esas políticas no existían. La verdadera causa radica en la naturaleza del modelo totalitario, que al negar las libertades ciudadanas no ha podido desarrollar una economía eficiente capaz de satisfacer las necesidades básicas de los cubanos.

Más allá de la influencia que pueda haber tenido la prolongada confrontación entre los dos gobiernos, resulta lógico que la migración se produzca de un país con una economía deficiente hacia el de la economía más desarrollada del mundo. Ante esa realidad lo único que puede detener el éxodo es una transformación estructural capaz de garantizar las necesidades mínimas de los cubanos, algo que los atrincheramientos ideológicos impiden. La mejor prueba de ello es que el creciente movimiento migratorio en otras regiones del mundo está teniendo lugar sin que los países de destino hayan promulgado nada que se asemeje a la Ley de Ajuste Cubano. Sencillamente las personas se mueven de donde está mal hacia donde está mejor, algo que incluso hacen muchas especies de animales, como las aves migratorias que tampoco se trasladan por una política de “alas secas-alas mojadas”.

Lo otro es que los galenos no escapan principalmente hacia Estados Unidos. En ese país  tienen que revalidar el título, pagar por los exámenes y estar sin ejercer hasta lograr la revalidación; mientras otros países los acogen sin ese requisito. Sólo marchan a Estados Unidos los que están dispuestos a trabajar en cualquier otra cosa o los pocos casos en que sus familiares asumen los costos de la revalidación. Mayor influencia en el éxodo de los médicos tienen los 50 mil que están alquilados en otras latitudes, donde no les resulta difícil comprender el nivel de explotación a que están sometidos.

5.- Hemos reiterado al gobierno de Estados Unidos que para normalizar la relación bilateral el bloqueo debe ser levantado y el territorio que usurpa la Base Naval de Guantánamo y además, no debe pretenderse que Cuba abandone la causa de la independencia o renuncie a los principios e ideales por los que varias generaciones de cubanos han luchado durante un siglo y medio.

Estas exigencias son inviables por ese camino. Una vez restablecidas las relaciones diplomáticas las soluciones hay que buscarlas en la negociación bilateral. Si el Gobierno cubano no quiere ceder ante un gobierno extranjero debiera ceder ante su pueblo, que está desarmado de espacios, instituciones, derechos y libertades. Si se actuara en esa dirección se fortalecería la posición del presidente norteamericano, quien ha demostrado su disposición de marchar hacia la plena normalización de las relaciones con Cuba; se debilitaría la posición de los congresistas opuestos a la suspensión del embargo; y se avanzaría en ese objetivo mucho más rápido que mediante las acusaciones y las condenas en las Naciones Unidas. En fin, que la solución depende más que nunca de la conducta que decida seguir el gobierno de Cuba.

Tomado de: http://www.diariodecuba.com/cuba/1452380310_19369.html

Comentario a cinco temas acerca la economía tratados por el Presidente cubano el 29 de diciembre de 2015, en la clausura de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

1- A pesar de que los efectos del bloqueo estadounidense se mantienen sin cambios y las restricciones financieras externas se han agudizado en el segundo semestre, el Producto Interno Bruto (PIB) de este año creció un 4%.

Ni el efecto del “bloqueo” se mantiene sin cambios, ni las restricciones financieras se han agudizado. El “bloqueo” fue flexibilizado con las medidas dictadas por la Casa Blanca desde que se anunció el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países; mientras las restricciones financieras se aliviaron con las renegociaciones de la deuda externa, especialmente cuando el pasado semestre el Club de Paris condonó las tres cuartas partes de los débitos cubanos.

En cuanto al PIB, el Gobierno reconoce que para lograr un desarrollo significativo se necesita un crecimiento de hasta un 7% anual. Sin embargo, entre los años 2011 y 2014 creció a un ritmo promedio de 2,3%, y en el último de estos tres años, en 2014, el crecimiento fue de solo de 1,3%. Luego, en julio de 2015, Raúl Castro anunció que se había revertido la tendencia a la desaceleración del crecimiento del PIB y estimó que al concluir el año quedaría en el entorno del 4 %, que es la cifra ahora anunciada como logro.

Para comprender lo reducido de ese crecimiento hay que tener en cuenta que la caída del PIB, entre 1989 y 1993, fue de un 34%. Por tanto, el 4% anunciado más allá de que sea o no real, no demuestra una verdadera recuperación, como podemos en los siguientes cuatro ejemplos:

a- La industria azucarera, según informó el ministro de Economía Marino Murillo, creció un 16,9% respecto al 2014. Sin embargo el plan del año se incumplió en unas 73.000 toneladas, obligando a emplear unas 30.000 toneladas del consumo nacional para suplir el déficit destinado a la exportación.

b- La industria manufacturera creció en 9,9%, pero el estado de obsolescencia tecnológica en las industrias asociadas generó considerables carencias de productos en la red de tiendas en divisas, obligando a importar, entre otros rubros, miles de toneladas de pollo y miles de cajas de cervezas, con la consiguiente erogación de divisas adicionales.

c- El sector del transporte creció, pero las deficiencias en la transportación de cargas ocasionaron daños a los demás sectores e influyó en los gastos ocasionados  por concepto de estadía de los buques.

d- La agricultura creció, pero por incumplimientos hubo que comprar 50.000 toneladas adicionales de arroz y una cantidad adicional de leche para suplir la dejada de producir. Por tanto, con esas deficiencias la cifra del 4% dice poco y se refleja menos en la vida de los cubanos.

2- El próximo año continuará creciendo el Producto Interno Bruto, pero lo hará a un menor ritmo, el 2%, como consecuencia de que se proyectan limitaciones financieras asociadas a la caída de ingresos en los rubros exportables tradicionales por la disminución de sus precios en el mercado mundial, como por ejemplo el níquel.

Lo primero es que si la aritmética es independiente de la ideología, dos es la mitad de cuatro. Entonces, si el PIB pasa de un 4% a un 2%, no se puede hablar de un menor ritmo para 2016, sino de un decrecimiento. Lo segundo es que si en el pasado año se lograron varias condonaciones y negociaciones de la deuda, entre ellas las del Club de Paris, que perdonó a Cuba $8.500 de $11.100 millones, si gracias a las relaciones con Estados Unidos han aumentado las remesas familiares que al cierre de 2013 ya oscilaban entre 1.4 y 2.000 millones de dólares, y si por el turismo y los servicios médicos continúan ingresando otros miles de millones de dólares, el nuevo decrecimiento no se puede explicar a partir de supuestas restricciones financieras sin mencionar otras causas, como la reducción y/o total pérdida de los cientos de miles de barriles de petróleo que diariamente Venezuela venía entregando a Cuba.

3- Aunque la cifra de visitantes se elevó hasta tres millones y medio, no debe soslayarse que este resultado se obtiene pese a que Cuba todavía continúa siendo el único país del mundo en el que los ciudadanos de Estados Unidos tienen prohibido visitar como turistas.

El aumento en la cifra de visitantes no se obtuvo pese a que los ciudadanos norteamericanos tienen prohibido viajar a Cuba, sino todo lo contrario. Se logró en buena medida por la ampliación realizada por el presidente Barack Obama de las 12 categorías establecidas por el Departamento del Tesoro, gracias a lo cual decenas de miles de estadounidenses y de turistas de otras procedencias arribaron a la Isla desde principios de pasado año. Sin ellos la cifra alcanzada no hubiera sido posible. De igual forma, los próximos crecimientos serán influidos considerablemente con la inminente llegada de nuevos vuelos regulares acordados y del arribo de ferrys, todo lo cual guarda relación con las expectativas creadas por las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

4- No obstante las limitaciones financieras se han venido cumpliendo los compromisos asumidos en los diferentes procesos de reordenamiento de las deudas con acreedores extranjeros y se ha reforzado la tendencia hacia la progresiva recuperación de la credibilidad internacional de nuestra economía. La última evidencia fue el acuerdo alcanzado el 12 de diciembre con el Club de Paris. Este acuerdo facilita el acceso a financiamientos a mediano y largo plazos muy necesarios para la ejecución de inversiones previstas en nuestros planes de desarrollo.

Más que del cumplimiento de los compromisos asumidos, el resultado ha dependido  de que: a- el pragmatismo de los acreedores, quienes saben que con la crítica situación de las finanzas cubanas será imposible cobrar la deuda; b- la presión ejercida por las compañías de los países acreedores para poder invertir en la Isla en el nuevo escenario, a sabiendas de que la distensión con Estados Unidos crea oportunidades que los norteamericanos todavía no pueden capitalizar; c- las expectativas por la reanudación de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos; y d- la insistente propaganda del Gobierno cubano en demostrar la “recuperación de la economía”.

La lógica del Gobierno cubano responde a otra razón. El fracaso de las reformas y la crisis económica de Venezuela han multiplicado la escasez de efectivo, por tanto, el acceso a financiamientos a corto y mediano plazo, especialmente de los países integrantes del Club de París, brinda un nuevo respiro sin tener que adentrarse en la relación con Estados Unidos.

Sin embargo, lo que se ha condonado son los enormes intereses acumulados durante años, pero la deuda matriz continúa pendiente. El Club de París perdonó a Cuba $8.500 de $11.100 millones de deuda, pero el acuerdo impone duras penalizaciones si el Gobierno cubano vuelve a incumplir. Por tanto, se reinicia el juego con generosidades pero con reglas claras: Cuba tiene que honrar los compromisos, que es lo que nunca ha hecho, lo cual en el mediano-largo plazo resultará imposible si no se introducen los cambios estructurales que la economía y la sociedad requieren. Algo tan necesario como imposible de acometer sin la voluntad política correspondiente. El temor ante el compromiso parece explicar las palabras de Marino Murillo, en la ANPP del pasado mes de diciembre, que sin lograr un crecimiento sostenido en la economía, dijo: “Debemos trabajar por un endeudamiento sostenible.”

5.- Nos corresponde potenciar al máximo las reservas de eficiencia, concentrar los recursos hacia las actividades que generan ingresos por exportaciones y sustituyen importaciones, hacer más eficiente el proceso inversionista y crecer en las inversiones del sector productivo y de infraestructura, priorizando la sostenibilidad de la generación eléctrica y el crecimiento de la eficiencia en el uso de los portadores energéticos.

Esto es más de lo mismo. Tales planteamientos los podemos encontrar en los cientos de discursos de los funcionarios cubanos a lo largo de más de cinco décadas sin resultado alguno. Las reservas existen, pero están en otra parte: en la reforma que la realidad cubana pide a gritos.

Tomamdo de: http://www.diariodecuba.com/cuba/1452454408_19380.html

En las naciones cuya historia está preñada de hechos violentos, los gobiernos tienden a restarle importancia a las figuras o acontecimientos ajenos a ese tipo de acciones, eclipsando a miembros insignes que constituyen cimientos de la nación. Arribamos al bicentenario del nacimiento de una de esas figuras, de aquel gigante de la ingeniería cubana del siglo XIX: Francisco de Albear y Fernández de Lara, nacido en La Habana el 11 de enero de 1816, merecedor del eterno agradecimiento de los habaneros del siglo XIX y de los cubanos de todos los tiempos.

Hijo de un militar español, Albear embarcó hacia España a los 19 años de edad. Allí ingresó a la Academia de Ingenieros y regresó 11 años después, cargado de conocimientos y prestigio profesionales, para emprender una labor constructiva tan abundante que resulta imposible reflejarla en unos cuantos párrafos.

Entre la reparación del Convento de San Agustín en La Habana —su primera obra— y los proyectos del ferrocarril y la carretera centrales, se ubica todo lo destacado en materia constructiva de la época: Cuartel de Caballería de Trinidad; reconocimiento del río Zaza para su canalización; estudio para ampliar los muelles de Cienfuegos; la Lonja del Comercio, el Jardín Botánico y la Escuela de Agronomía; los muelles, tinglados y grúas del litoral habanero; cuantas calzadas parten de la capital hacia los pueblos limítrofes; la instalación de las primeras líneas telegráficas de Cuba; y el levantamiento del plano de La Habana, entre otros.

En el siglo XIX, uno de los problemas más críticos de la villa de San Cristóbal de La Habana era el abastecimiento de agua potable. El suministro del precioso líquido, extraído del manto freático o trasladado desde los ríos cercanos, fue un reto. A pesar de la construcción de los dos primeros acueductos de la ciudad: La Zanja Real —canal descubierto de unos 10 kilómetro de longitud— construida en 1592, y el Fernando VII, en 1835, unido a los 895 aljibes y los 2.976 pozos existentes, el abasto de agua resultaba insuficiente.

Dotar a la capital de un moderno acueducto fue la obra cumbre de Albear, quien decidió utilizar el líquido de los manantiales de Vento, gracias a lo factible de la obra de captación y conducción, altura, cantidad y calidad de esas aguas y trasladarlas hasta los depósitos de Palatino por tuberías que la protegieran de la insalubridad.

Entre 1858, año en que llegó a Cuba el Real Decreto que aprobó la construcción y 1893, en su condición de Director de las obras, Albear investigó todo lo relacionado con la calidad y el traslado del vital líquido, demostró la influencia negativa de la luz solar sobre las aguas depositadas, modificó la geología de los terrenos para adaptarlos a la protección del canal; y —dotado de precarios medios mecánicos— lo hizo desplazarse por debajo del río Almendares. Una hazaña que tuvo que esperar la medianía del siglo XX para repetirlo en los túneles de Miramar y de la Bahía. Por tan magistral labor fue premiado en Filadelfia y en París con Medalla de Oro, mientras La Real Junta de Fomento de Cuba lo calificó como “el más famoso de los ingenieros cubanos”.

Por su obra, Albear obtuvo los títulos de Marqués de San Félix, Brigadier del Real Cuerpo de Ingenieros, Gran Cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo y la Orden de Mérito Militar, Caballero de la Real y Militar Orden de San Fernando, Profesor de la Academia Especial de Ingenieros, Miembro Corresponsal de la Real Academia de Ciencias de Madrid, Socio de Número y de Mérito de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, Socio de Mérito de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, Honorario y Corresponsal de la Sociedad Británica de Fomento de Arte e Industria, Socio Fundador de la Sociedad Geográfica de España, Miembro de la Sociedad Científica de Bruselas y Miembro de la Sociedad de las Clases Productoras de México.

Como reconocimiento, el acueducto que antes llevaba el nombre de Isabel II se rebautizó con el de Albear y el ayuntamiento de La Habana edificó una estatua ubicada en Monserrate entre Obispo y O’ Reilly, en la Habana Vieja.

Más de 100 años después de la construcción del acueducto de Albear —una de las siete maravillas de la ingeniería cubana—, en el año 2002 más del  70% de los 3.620 kilómetros de redes de tuberías de La Habana estaban en mal estado y existían unos 10.000 salideros en interiores, redes y acometidas. Mientras en la segunda gran ciudad de la Isla, en Santiago de Cuba, no fue hasta el primero de enero de 2008 en el acto conmemorativo del 55 aniversario del triunfo revolucionario, que se informó la culminación de la reconstrucción del acueducto de la ciudad, donde hasta ese momento un cuarto de millón de habitantes recibía el servicio de agua cada siete o nueve días, mientras otros 76.500 tenían un ciclo de distribución superior a 15 días y más de 16.000 ni siquiera contaban con acueducto. Hoy, los santiagueros continúan confrontando problemas con la escasez de agua.

Esa situación, en pleno siglo XXI, es la mejor prueba de la importancia de las figuras de la paz, aquellas que hacen patria, generan cultura y legan obras como el acueducto de Albear, que hoy día sigue abasteciendo a buena parte de los habaneros.

Tomado de: ww.diariodecuba.com/internacional/1450726905_18991.html
Los siglos de injusticia social en América Latina caracterizados por  la violencia, las dictaduras y la corrupción administrativa se agudizaron con el fracaso de las disimiles  tentativas de solución, entre ellas la del socialismo totalitario cubano. En ese contexto el teniente coronel Hugo Chávez Frías, después de fracasar en su intento de Golpe de Estado, en 1998 escaló el poder en Venezuela por la vía electoral y anunció la revolución bolivariana. Diecisiete años después,  a pesar del enorme poder acumulado, el chavismo exhibió su agotamiento.

Entre las causas evidentes del agotamiento sobresalen la incapacidad administrativa, el descontrol de la violencia, la represión contra la oposición, los intentos de estatizar la economía, la corrupción galopante y el despilfarro de las riquezas nacionales. Una ojeada retrospectiva al intenso proceso electoral que tuvo lugar entre 1998 y 2015 develan otras causas menos evidentes pero esenciales para comprender el por qué la revolución bolivariana, concebida por Fidel y ejecutada por Chávez se agotó con Nicolás Maduro.

Ascenso

En diciembre de 1998 Hugo Chávez al ganar las elecciones presidenciales con casi el 57% de los votos anunció una “revolución pacífica y democrática”. Para proveerla de una base legal promovió un referendo y convocó una asamblea constituyente que remplazó la Carta Magna de 1961. Aunque al referendo celebrado en abril de 1999 sólo asistió el 38% de los venezolanos, la mayoría de los asistentes lo respaldó y se redactó una nueva Constitución, que ajustada al propósito declarado por Chávez fue ratificada en referendo con el 72% de los votos. La victoria fue el disparo de arrancada de la revolución bolivariana: la asamblea bicameral se fundió en una sola cámara denominada Asamblea Nacional; el período presidencial se aumentó de cinco a seis años; los poderes públicos se reorganizaron; se estableció la reelección inmediata por un período; se aprobó el derecho al voto de los militares activos y el país pasó llamarse República Bolivariana de Venezuela.

En julio de 2000, haciendo uso del derecho de reelección inmediata, Chávez se presentó y fue electo para un mandato de seis años. Entonces solicitó a la Asamblea Nacional poderes especiales para legislar por decreto en materia económica, social y de administración pública. Ante ese hecho los oponentes dieron dos respuestas: el fallido Golpe de Estado de abril de 2002 y la promoción de un referendo revocatorio en agosto de 2004, en el que Chávez fue ratificado con el 59,1% de los votos.

En las elecciones regionales y municipales de 2004 sus seguidores ganaron el 58,31% de los votos, se impusieron en 22 de los 24 estados y dominaron más del 80 por ciento de las alcaldías. Al igual que en 1999 Chávez utilizó la victoria para convocar otra asamblea constituyente y reformar la Constitución de 1999. Así estableció un mayor control del Estado sobre los medios de comunicación y de producción. En diciembre de 2005 acrecentó el  poder acumulado cuando la oposición no participó en los comicios parlamentarios y la Asamblea Nacional quedó totalmente en manos del Movimiento Quinta República1.

Equilibrio, declive y fracaso

En diciembre del 2006 Chávez se impuso por tercera vez en las elecciones presidenciales con casi el 63% de los sufragios. Al asumir el mandato en enero de 2007 anunció la construcción del Socialismo del siglo XXI y lanzó el lema “Patria, Socialismo o Muerte”. En la cresta de su triunfal marcha –con un poder acumulado cercano al que Fidel Castro logró en Cuba con la revolución de 1959– convocó otro referendo con el objetivo de reformar la Constitución para establecer la reelección presidencial ilimitada. Enarbolando el antinorteamericanismo durante la campaña proclamó enfáticamente: “el que vote por el Sí está votando por Chávez, el que vote por el No, vota por Bush”. Así, en diciembre de 2007 la mayoría votó por el No, según sus palabras por Bush. Sin embargo, el chavismo no aprendió la lección que la derrota encerraba.

En los Comicios regionales y municipales de noviembre de 2008 volvió a conquistar la mayoría de los estados y alcaldías con el 52% de los votos, pero la oposición se impuso en varios  estados importantes. En un nuevo referendo para eliminar los límites a la reelección de cargos, el “Sí”  obtuvo cerca del 55 por ciento de los voto, pero en las elecciones parlamentarias de septiembre de 2010 perdió la mayoría absoluta que le permitía gobernar por decreto. En octubre de 2012, en las cuartas elecciones presidenciales, aunque alcanzó el 55.07 % de los votos contra 44,31 de Henrique Capriles, la oposición demostró su ascenso al acumular 6,5 millones de votos. Y en diciembre de 2012, cuando Chávez convalecía en Cuba, ayudado por una enorme campaña electoral ganó la mayoría de las gobernaciones pero Henrique Capriles se consolidó en el importante Estado de Miranda.

En 2013 el declive tomó cuerpo. La muerte de Hugo Chávez el 5 de marzo precipitó las elecciones que ganó Nicolás Maduro en el mes de abril con el 50,61% de los votos, cinco puntos menos de los obtenidos por Chávez en su última elección presidencial. El 8 de diciembre de 2013, en las elecciones municipales, el Chavismo ganó el 76% de las Alcaldías, cuatro menos que en 2004.  Y el 6 de diciembre de 2015 la revolución bolivariana recibió un golpe mortal al perder abrumadoramente las elecciones parlamentarias.

Cuatro causas esenciales

-La imposibilidad en las condiciones contemporánea de emplear el poder adquirido en las urnas como fuente de derecho para imponer una ideología y eternizarse en el poder.

-La no observación del tiempo –propiedad universal del movimiento del que la política no escapa– condujo al desaprovechamiento de la oportunidad para emprender los cambios estructurales que el país urgía, pues los pueblos cansados de esperar requieren de soluciones para el ahora, no para el después.

-El continuado sufragio en el que los venezolanos aprendieron a usar los mecanismos democráticos institucionalizados. Ello se expresó en la división de los votos entre el 40 y el 60% durante las 20 citas electorales a lo largo de 17 años. Lo que legitimó al chavismo, validó a la oposición y alzó un insalvable obstáculo para desmontar la sociedad civil e imponer un modelo totalitario.

-Refiriéndose al maniqueísmo derecha-izquierda y revolución-contrarrevolución, como plantea, Loris Zanatta2: la pobreza y la desigualdad se redujo tanto en Bolivia como en Colombia, en Ecuador como en Perú, en Brasil como en México por lo que no se ve ninguna relación directa y empírica entre mayor equidad y color ideológico del gobierno de turno. Y agrega que: el amplio apoyo de que han disfrutado hasta ahora los regímenes populistas se está desinflando y está creciendo la demanda de democracias normales, sin adjetivos.

Cinco lecciones del fracaso

-Los principios ideológicos enarbolados por los partidos políticos tienen que subordinarse a los intereses de la nación. Cuando un partido político se subordina a una ideología y desde ella se somete a la economía y a la sociedad comienza el retroceso social y termina negándose a sí mismo.

-Aunque durante el chavismo el país recibió más divisas que en todas las épocas anteriores debido al alto precio del petróleo, no se aprovechó para emprender los cambios estructurales dirigidos a limitar la alta dependencia del crudo y en su lugar se despilfarró para atraer votos y consolidar gobiernos fuera de las fronteras.

-Al aceptarse la vía electoral para competir por poder hay que aceptar sus reglas. Ese es el ABC de la democracia. Lo contrario es lo que expresó más o menos Nicolás Maduro en vísperas de las parlamentarias en caso de que perdiera: “Pasaría a gobernar con el pueblo en unión cívico militar”, es decir, con la minoría.

-El escenario emergido de las elecciones parlamentarias es tan desfavorable al chavismo, que con independencia de las desesperadas maniobras antes de la toma de posesión de la nueva Asamblea, lo único que podrían es conducir al país a una guerra civil, pero eso no revertiría la derrota sufrida, sino que sería ´su suicidio.

-Estas lecciones del fracaso de la revolución bolivarianas son válidas no sólo para el chavismo y para la oposición, sino también para los modelos semejantes de la región, especialmente para Cuba, país donde se concibió la revolución bolivariana y el único donde la oposición está impedida de existir legalmente ni se celebran elecciones libres y democráticas. Como las libertades cívicas pueden conducir tanto a tomar el poder como a perderlo, el gobierno de Cuba solo tiene dos caminos: se democratiza el país o se frenan los cambios iniciados para conservar el poder. El problema radica en que el segundo  camino no garantiza la conservación del poder, por tanto los cambios se impondrán. Lo ideal es que ocurran de forma pacífica y eso depende de las autoridades cubanas.

La Habana, 20 de diciembre de 2015
1 Partido político fundado por Chávez  en 1997 y  disuelto en 2007 para integrarse al Partido Socialista Unido de Venezuela.
2 Cuba entre el Atlántico y el Pacífico, pero sin escapatoria. Loris Zanatta, ensayista y profesor de historia de la Universidad de Bolonia
—————