Hemeroteca de diciembre 2014

Publicado en: http://www.diariodecuba.com/cuba/1419368067_11988.html

La inasistencia creciente de los cubanos a las asambleas de rendición de cuentas fue sometida a análisis por las comisiones permanentes de trabajo de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), previo al IV Período Ordinario de Sesiones de ese órgano convocado para el 19 de diciembre.

La ausencia de los electores a las rendiciones de cuentas es una de las tantas evidencias del fracaso del modelo político cubano. Dos hechos bastan para demostrarlo: 1- La decisión de celebrar esas reuniones sin tener en cuenta el quórum establecido; es decir no tener en cuenta la cantidad de personas presentes y 2- La información brindada a la prensa por la secretaria de la ANPP, quien dijo: “Con más de 211 500 planteamientos realizados, el IV proceso de rendición de cuentas de los delegados a sus electores en el actual mandato, llega casi a las puertas de su cierre con alrededor de 75 600 reuniones efectuadas, lo que equivale al 98,6% de las que estaban previstas”. Y agregó que “más de 600 asambleas se han llevado a cabo con menos de la mitad de los electores presentes”1. Cifras, semejantes a las de un informe de producción, que ocultan la aguda crisis de esa institución.

La inasistencia, como todo efecto, tiene sus causas. Tanto los delegados del Poder Popular de las circunscripciones (los únicos que son elegidos directamente), como los del resto de la estructura, hasta la Asamblea Nacional, no cuentan con un programa de compromiso con sus electores. Su programa es el del Partido-Gobierno. Por ello se presentan a las elecciones únicamente con su biografía. Además, los seleccionados para ocupar los cargos en las asambleas provinciales y en la nacional, son nominados por las Comisiones de Candidatura (conformadas por los presidentes de las llamadas organizaciones de masas, subordinadas al Partido) y seleccionados por la Comisión Electoral Nacional. Esta última con la potestad de incluir en ellas un 50% del total de los candidatos, aunque no hayan sido electos por el voto secreto y directo en las circunscripciones. Ese modelo, donde los delegados no tienen compromiso con sus electores, explica la apatía cada vez más generalizada de hombres y mujeres inmersos en la lucha por la sobrevivencia, para los cuales las rendiciones de cuentas no influyen en la mejoría de sus vidas.

Detrás de esa causa existe otra más determinante: el pueblo cubano no es soberano. De acuerdo al filósofo y político liberal, Juan Jacobo Rousseau, la soberanía es el ejercicio de la voluntad general. El soberano es el pueblo, quien delega el poder en sus representantes, pero no delega la voluntad. Ese poder delegado, pero dirigido por la voluntad general toma el nombre de soberanía, la que convierte a los contratantes en una persona pública que toma el nombre de República o Cuerpo Político. Por tanto la soberanía reside en el pueblo, quien designa un gobierno para la ejecución de esa voluntad general.

Así se refrendó en nuestra historia constitucional republicana. En la Constitución de 1901 dice: “La soberanía reside en el pueblo de Cuba, y de éste dimanan todos los Poderes Públicos”. En la Constitución de 1940 reza: “La soberanía reside en el pueblo y de éste último dimanan todos los poderes públicos”. Mientras en la constitución se vigente reza: En La República de Cuba la soberanía reside en el pueblo, del cual dimana todo el poder del Estado” y continúa: “Ese poder es ejercido directamente o por medio de las Asambleas del Poder Popular y demás órganos del Estado que de ellas se derivan”. Lo que ocurre en este caso es que no existen los mecanismos para que esos órganos respondan a los intereses y necesidades del pueblo. En ese estado de cosas lo  que le queda al cubano es ausentarse de unas reuniones donde lo único que pueden escuchar es a un delegado que, sin ningún compromiso, se limita a explicar por qué las necesidades planteadas no han sido resueltas.

En la información brindada por la secretaria de la ANPP se enumera una larga de problemas irresueltos: Las dificultades con el abasto de agua, el alumbrado público, los salideros de agua potable y albañales, la reparación de las redes hidráulicas, calles, carreteras y caminos, la necesidad de ampliación de los servicios telefónicos privados y públicos, así como la inestabilidad en la recogida de desechos sólidos… que representan más del 50% de los planteamientos recogidos. Sin contar problemas aún más graves de los cubanos, como es la insuficiencia de los salarios en relación con el costo de la vida

Si a lo anterior se une la incapacidad del modelo para hacer crecer la economía y satisfacer las necesidades de la población, es lógico que al cabo de casi cuatro décadas tuviera que manifestarse en la indiferencia de los cubanos. El hecho resultante es demostrativo de que el Poder Popular ni tiene poder ni goza de popularidad, lo que  obliga, con o sin voluntad política, a una transformación radical del modelo.

La evidente falta de voluntad política “para cambiar lo que deba ser cambiado” se manifiesta en los análisis sobre el tema que eluden la raíz del problema. Jorge Lezcano Pérez, Vicepresidente de la ANPP entre 1981 y 1986 y actualmente asesor de ese órgano, publicó, el lunes 17 de noviembre, un artículo en el semanario Trabajadores titulado “¿Está en crisis la rendición de cuenta?”, que hace dudar de la objetividad de las estadísticas exhibidas por la secretaria de la ANPP, quien dijo que más de 600 asambleas se celebraron con menos del 50%.
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Según Lezcano “Muchos son los electores que no asisten a las reuniones con el argumento de que no se resuelven los planteamientos que reiteradamente formulan, otros señalan que la inasistencia de los dirigentes administrativos convierten la reunión en una pérdida de tiempo y en falta de respeto a los electores; no son pocos los que responsabilizan injustamente al delegado por ambas situaciones”. Y añade: “Lo cierto es que, sean estas u otras las razones, desde hace tiempo viene disminuyendo en número de personas que asisten a las reuniones de rendición de cuentas y que no son pocas las que se efectúan con baja asistencia, lo que evidentemente provoca su cuestionamiento y pérdida de credibilidad…”

El aporte de Lezcano consiste en que “…la crisis no está en la rendición de cuenta sino en los que por negligencia, apatía, burocratismo o falta de conocimiento no exigen el cumplimiento de la ley”. Por tanto, desde su punto de vista, la solución está en exigir su cumplimiento. Es decir, el problema es sencillísimo, no está en la raíz sino en las ramas.

La irreductible diversidad y el agotamiento del modelo están presionando cada vez más sobre la necesidad de implementar transformaciones estructurales, en las que el pluripartidismo tendrá que estar a la orden del día. De ahí la necesaria restitución del derecho de asociación y de la despenalización de la diferencia política, para que los cubanos puedan desempeñar el papel activo y determinante que les corresponde en los destinos de su vida y de la nación. Cambios que, después del restablecimiento de relaciones diplomáticas con Estados Unidos, no podrán seguir esperando por las calendas griegas.

El inicio del desmontaje del diferendo Cuba-Estados Unidos generará un escenario, en el que la eficacia demostrada por el Gobierno para conservar el poder, será inútil para sacar al país del estancamiento. Por tanto, la conservación del poder, cuyo plazo inexorablemente se reducirá y dependerá, de ahora en adelante,  de la profundización de las reformas iniciadas y de la introducción de otras nuevas. Es decir, reformando las reformas existentes e incorporando otras, que con el argumento de la existencia del enemigo, se han postergado durante demasiado tiempo. Lo imposible, en el nuevo escenario, será conservar el fidelismo tal y como existió durante décadas.

Nota: Este artículo de José R. López fue publicado en la revista digital Consenso No. 5 de 2005. Varias personas me han comunicado que ya no es posible acceder al mismo. Por laprofundidad e importancia de dicho artículo he decidido subirlo a mi blog. Dimas
Las propiedades de un sistema resultan determinadas por las propiedades de sus componentes y los vínculos entre ellos. Esos vínculos crean propiedades en el sistema que no existen en sus componentes
La calidad del sistema no puede ser mejor que las de sus componentes ni que su diseño, ya que éstas actúan como limitantes a la calidad del sistema en su conjunto.
El ser humano, para su propia ciencia, es el sistema individualizado más complejo en el planeta Tierra, no tanto por su cuerpo, que no es más que el de un “mono” algo estilizado y debilitado, como por su mente y por ende su conducta. En la actualidad, para el mismo ser humano, su mente es prácticamente inabordable, ya que no disponemos del conocimiento necesario para expresarla, comprenderla, simularla y pronosticar su comportamiento.
El sistema compuesto por los seres humanos,  eso que llamamos sistema social de una nación, es imposible de manejar científicamente.
A lo largo de la historia de la humanidad diversos pensadores han formulado propuestas de sistemas sociales idealizados, en el cual los seres humanos pudieran vivir armoniosamente y el conjunto de las acciones individuales fueran cooperativas más que contradictorias, de modo que la eficiencia global del sistema fuera cercana a la óptima.
La mayoría de estos “elaboradores de sistemas sociales” eran intelectuales que de alguna manera se habían librado o alejado mucho del hombre común y la lucha por la vida cotidiana, por lo que en realidad, conocían poco al ser humano real, la materia prima de su invento y a la vez los que iban a “disfrutarlo”, o más bien “sufrirlo”. Muchos de estos filósofos junto con la invención de su sistema social también inventaron un ser humano que nunca existió.
Las Falanges de Fourier fracasaron, las Comunas de Owen no corrieron mejor suerte, aunque sí quedó su demostración previa de que mejorando las condiciones de trabajo aumenta la productividad y la ganancia..
De todas estas propuestas de sistemas sociales la única que se intentó poner en práctica en grande fue la de Marx y Engels. Sus autores y seguidores alardearon de ser la única concepción científica de la sociedad humana. La ciencia humana actual, infantil aún, no es capaz de conocer al ser humano, cuanto menos a su sociedad.
El pecado original del Comunismo Marxista es que no tuvo en cuenta al individuo para concebir la sociedad, o sea, pretendió diseñar un sistema sin tener en cuenta las propiedades y variabilidades de los componentes, los hombres, tan sólo estableciendo a la fuerza determinados vínculos económicos y coercitivos, esperando ingenuamente que tal cosa diera resultado.
En general, los sistemas vivos, por lo menos en su fase inicial, tienden a desarrollarse exponencialmente, algo así como:
Arquetipos Humanos
Hay un arquetipo socialmente interesante, por lo destructor: El gran líder armado. Coinciden en este arquetipo: Alejandro Magno, Julio César, Atila, Napoleón, Stalin, Hitler, etc. Entre ellos han causado la muerte a más de 100 millones de personas y grandes sufrimientos a más de 1000 millones. Lo peor del caso es la fascinación que producen tales personajes en la gran mayoría de los seres humanos.
Mirando al futuro, para no cometer los mismos errores ya cometidos, y no tener que lamentar sus funestas consecuencias, es conveniente que tengamos en cuenta:
Que el ser humano es imperfecto. Que en este planeta no hay un solo individuo que se aproxime a lo que pudiéramos concebir como un ser humano perfecto o por lo menos casi perfecto. El hombre es aún demasiado egoísta, carnal, sensualista, irreflexivo, ignorante, ambicioso, violento, envidioso, impaciente, mentiroso, inestable, cobarde, “odiador”, perezoso, ladrón, crédulo o incrédulo, bruto, etc., y la sociedad en que viva reflejará y, por tanto, adolecerá de estos mismos defectos.
Ya hace 50 años Sartre (12) describió esto en El Engranaje, un escrito corto que leí, en Octubre de 1958. Para destruir al Imperialismo habría que destruir a la humanidad, porque si se destruyera el imperialismo actual, los triunfadores, seres humanos también, armarían otro de inmediato, probablemente peor que el previo. Recordar la URSS y las matanzas de Stalin.
Vale la pena reproducir aquí una oración que Frolkis [13] atribuye a los Incas, pero que es posible que sea bíblica. Hela aquí: Señor, dame paz espiritual para aceptar lo que no puedo cambiar, dame coraje para cambiar lo que puedo cambiar, y dame sabiduría para distinguir lo uno de lo otro.
Por lo tanto, con seres humanos imperfectos, no puede existir sociedad humana perfecta. Más aún, según el grado de imperfección del conjunto de seres humanos que forman una nación, así de imperfecta tiene que ser su sociedad. Pretender implantar una sociedad más perfecta en una nación de personas menos desarrolladas producirá resultados peores que de haber implantado un sistema social menos perfecto, pero acorde a sus habitantes. En síntesis, el grado de evolución del sistema social óptimo para una determinada nación dependerá del grado de evolución de sus habitantes.
Para el progreso social, por ahora y durante más de un siglo, el “Pragmatismo paciente” es preferible a los intentos de grandes cambios que resuelvan todos los problemas de una vez. Ya esa película la hemos visto varias veces en distintos “remakes” y siempre termina mal, y además, se sufre mucho durante su proyección. Cabe aclarar que “remake” es una nueva versión de una película previa y exitosa.
Una anécdota aleccionadora
Se cuenta que en una sesión del senado cubano, en los años 20, un senador de cierto partido anunció con grande y demagógica convicción: “Si mi partido gana el poder en las próximas elecciones … vamos a convertir a Cuba en la Suiza de América.”.
De inmediato, Orestes Ferrara, un italiano naturalizado cubano que llegó a coronel en nuestra guerra de independencia y a senador después en la República, pidió la palabra diciendo: “Cuestión de orden”. El presidente que conocía bien a Ferrara, trató de esquivar la petición, pero Ferrara que se dio cuenta, y volvió a hablar, esta vez con más fuerza y determinación: “Cuestión de orden, señor presidente”. Así tocado, el presidente se viró hacia Ferrara y le dijo: “Si es una cuestión de orden, le doy la palabra al senador, pero sólo por un minuto”. Ferrara, ya más tranquilo contestó: “Yo sólo quiero hacerle una pregunta al colega”. El presidente asintió: “Haga la pregunta, pero sólo la pregunta, senador”. Ferrara se viró hacia el colega y le dijo así: “Yo solamente quiero preguntarle al colega: En caso de que su partido gane el poder, ¿Si tiene contemplada la importación de suizos?”. También se dice que fue Tomás Estrada Palma, nuestro primer presidente, quien conversando con Ferrara le prometió que haría de Cuba la Suiza de América y que Ferrara sólo le preguntó: Presidente, ¿y cuándo va a traer los suizos?[14]. Obviamente, ya a principios de siglo Ferrara se daba cuenta que con cubanos no se puede armar una Suiza de América.
El sistema democrático occidental de tres poderes, funcionó aceptablemente bien en los Estados Unidos, lugar donde surgió a fines del siglo 18, como adaptación mejorada de la Monarquía Parlamentaria Inglesa. Pero, ya no funciona tan bien, quizás por causa de la desmesurada inmigración latina, mayor crecimiento de la fracción más atrasada de la población norteamericana y, sobre todo cierta degradación de toda la población norteamericana, atrapada en el consumismo, el derroche, las drogas, la competencia excesiva, el hegemonismo, y otras perversiones.
Con personas poco evolucionadas la democracia, en realidad, es imposible. El sistema se hace inestable y va a parar una y otra vez a un situación más estable, casi siempre una dictadura militar. Eso es un hecho, nos guste o no a los que nos creemos demócratas. La democracia no puede imponerse, sino va surgiendo según la gente va avanzando. En este mundo aún no hay una democracia ni medianamente perfecta, aunque en algunos países la propaganda televisiva haya convencido a sus habitantes de que viven en ella.
Dos Pensamientos a Tener en Cuenta
Lao Tsé, un filósofo chino de hace unos 2500 años, creador de la filosofía Taoísta, en su libro Tao-Te King, traducido como El Libro del Sendero y la Línea Recta [16], sobre el tema del gobierno dice: Gobierno imperceptible – pueblo feliz; Gobierno solícito – pueblo desgraciado … La idea básica, en estos dos renglones y en otras partes del libro, es que el gobierno sólo debe ejercer la menor intervención coercitiva posible sobre la vida de los ciudadanos, para que esta ocurra acorde a la idiosincrasia y los intereses de ellos. El gobierno que continuamente está dando órdenes e interviniendo en la vida de sus ciudadanos, aunque se crea activo y constructivo, lo que logra es el retraso del progreso o incluso la involución de su País, y lo más importante, produce a sus ciudadanos molestias, sufrimiento y deseos de huir de ese país.
En nuestros días, otro pensador, nacido en la India, Sathya Sai Baba (15), sobre los sistemas sociales ha dicho: “Tanto los revolucionarios como los reformadores sociales se empeñan en cambiar el mundo actuando desde afuera sobre el defectuoso sistema social existente. Pero, tarde o temprano, el nuevo sistema social “ideal” establecido, zozobra en los mismos roqueríos en que naufragó el anterior: el egoísmo del hombre, sus deseos, sus ambiciones, sus temores y su ignorancia. Baba obra desde el interior, empeñándose en cambiar el corazón del hombre. Cuando este haya cambiado de manera suficiente, los sistemas sociales se cuidarán a sí mismos.” [17] y [18].
El ser humano es muy susceptible al disfrute del poder, y llega a aficionarse tanto a él que por mantenerlo traiciona sus propios ideales más nobles.
El mundo no se puede cambiar para bien organizando guerras y conflictos para eliminar los malos gobiernos o instituciones, pues aún en el caso de que los rebeldes deseen lo mejor para su pueblo y triunfen, como son gente inclinada a la violencia y la hegemonía, organizarán un gobierno totalitario, se creerán en posición de la única verdad y no vacilarán en reprimir a quienes se les opongan, aunque sea sólo verbalmente para aportar ideas. El que es violento, usa la violencia como recurso para lograr sus fines, sea este para alcanzar y disfrutar el poder, o para mantenerlo y seguirlo disfrutando. Cualquier guerra, o incluso conflicto, lo que trae es mal, en forma de sufrimiento, muerte y/o destrucción, y sobre todo, cambia hacia peor a las personas que en él participan directa o indirectamente. Creer que la violencia puede traer el bien es un espejismo más. Los recursos de los constructores son, entre otros muchos: Conocimiento, inteligencia, perseverancia y paciencia. Y cuando se trata de asuntos sociales son imprescindible, además: Tolerancia y flexibilidad.
Los que aspiren a mejorar la sociedad humana o sus respectivas naciones han de prepararse muy bien, para reducir la probabilidad de fracaso, pues lo más probable es que fracasen como la gran mayoría lo ha hecho hasta ahora, aún los que dicen o se creen que han triunfado. Tendrán que superarse a sí mismos mental y físicamente.
Pienso, finalmente, que una tarea prioritaria para aquellos que sientan el deseo de superarse como personas, y de paso mejorar la sociedad humana, es lograr el control del cuerpo y la mente animal. Pretender gobernar a otros, incluso una nación, sin poderse gobernar uno mismo, es garantizar el fracaso.
Nota: artículo publicado en la revista digital Consenso No. 5 de 2005

Publicado en Diario de Cuba:  http://www.diariodecuba.com/deportes/1418291874_11748.html

El sábado 30 de noviembre se extinguió la antorcha que iluminó la XXII edición de los Juegos Centroamericanos. Gracias al método empleado para definir los lugares por países, Cuba se alzó con la victoria, mientras México y Colombia ocuparon el segundo y tercer lugar respectivamente. Lo logrado, expresó Antonio Becali, jefe de la delegación cubana: es la expresión de lo mucho que nuestra revolución ha hecho por el deporte. Transcurridas unas dos semanas de su clausura, calmadas las emociones, la reflexión acerca de lo ocurrido en Veracruz promueve otras lecturas.

Desde la inauguración de los Juegos Centroamericanos1 en (México, 1926), hasta los celebrados en (Puerto Rico, 2010) se efectuaron 21 ediciones. De ellas Cuba participó en diecisiete2, en las que obtuvo 14 primeros lugares, un segundo, un tercero y un cuarto lugar. Si el análisis se limita a los seis juegos en los que la Isla tomó parte antes de 1959, tenemos que se obtuvieron cinco primeros lugares y un segundo lugar. Esos resultados se conquistaron durante las presidencias del general Gerardo Machado, de los coroneles Carlos Mendieta y Federico Laredo Bru y del Dr. Ramón Grau San Martín, quienes no se destacaron por el apoyo al deporte. Es decir, Cuba reinó en los Juegos Centroamericanos antes y después de la revolución de 1959, lo que mueve a la pregunta ¿Cuál es la novedad de Veracruz?

La victoria

Los tres primeros lugares del evento fueron ocupados por: 1- Cuba, que con menos de 12 millones de habitantes llevó 543 atletas; 2- México, con una población aproximada de 120 millones presentó 752 atletas; y 3- Colombia, con casi 50 millones de habitantes fue representada por 417 deportistas. De los 43 medallistas olímpicos que asistieron 23, más de la mitad, eran cubanos. Y en el atletismo, donde Cuba cosechó 23 oros, se benefició de la ausencia de los jamaicanos de primer nivel mundial en distancias cortas, 400 metros y los relevos. A pesar de ello Cuba adelantó a los aztecas en sólo ocho títulos dorados (123 a 115), mientras quedó por debajo en 40  medallas de Plata (106 a 66) y en 46 de Bronce (111 a 65). En total 78 medallas menos que los ocupantes del segundo lugar. Si comparamos esos resultados con las 21 ediciones precedentes queda muy poco margen para el autoelogio.

Una merecida mención le corresponde al fútbol, deporte que desde el torneo preolímpico para la Copa Mundial de 1934, cuando Cuba le ganó a Haití, Jamaica, Colombia y Costa Rica y perdió sólo con México3,  no se habían destacado en la región. Sin embargo, en Veracruz, en un reñidísimo partido de semifinales perdieron con el anfitrión en penales para quedar ubicados en el tercer lugar. Un desempeño que recibió poca atención de la prensa oficial, concentrada en la competencia con México por las medallas de oro.

La “victoria” en Veracruz se produjo después de un largo y sostenido declive del deporte cubano. En los Juegos Olímpicos de (Montreal 1976) Cuba alcanzó 125 medallas; en la edición de (Atenas 2004) la cosecha descendió a 63 medallas, en la edición de (Beijing (2008) se obtuvieron sólo 24 medallas y en la de Londres (2012) descendimos hasta 14 medallas. En la primera versión de los clásicos de pelota (2006), Cuba ocupó el segundo lugar; en la segunda versión (2009), pasó al quinto lugar; en la tercera (2013), a pesar de contar con uno de los mejores equipos, se mantuvo en la quinta posición. Por su parte Dominicana y Puerto Rico con  un juego integral: pitcheo, bateo, defensa y combatividad, dejaron bien lejos a la mayor de las Antillas.

La economía

En la sociedad, como en todo organismo vivo, los elementos que integran su estructura son mutuamente dependientes, aunque algunos tienen mayor incidencia que otros. El desarrollo del deporte depende en gran medida de la base económica que lo sustenta; mucho más cuando la intención es ocupar planos estelares a nivel internacional.

La introducción de los avances científicos y tecnológicos, la cantidad y calidad de los centros de entrenamiento y de los implementos utilizados, la inserción en ligas foráneas y los topes para foguearse internacionalmente, la calidad de la nutrición y la infraestructura para garantizar los relevos, entre otros factores, requieren de elevadas inversiones. Para Cuba, un país subdesarrollado con una economía más frágil que la de México y Colombia, que depende en gran medida de la ayuda de Venezuela, donde las inversiones extranjeras no acaban de cuajar y las necesidades primarias continúan pendiente de solución, la “victoria” en Veracruz sólo sirve para el autoengaño y el solapamiento de los problemas vitales.

El desarrollo del deporte depende pues, del crecimiento económico, de la recuperación del papel del salario y la renuncia a la subordinación del deporte a la ideología. En ausencia de esos requisitos lo único que puede ocurrir es lo que viene ocurriendo: el declive y el éxodo creciente. Parafraseando al rey de Epiro, Pirro II, cuando derrotó a los romanos en Ascoli, con otra victoria como esta estamos perdidos.

De acuerdo al aumento salarial implementado el pasado mes de marzo a atletas y medallistas de juegos olímpicos, mundiales, panamericanos y centroamericanos, aunque altos en relación a los deprimidos salarios del país, resultan ridículos al compararlos con los que perciben sus similares en otros lugares. Esa brecha, unida a la ausencia de libertades para jugar libremente, explica que las delegaciones deportivas nunca o casi nunca regresan completas, como acaba de ocurrir en Veracruz, donde el número de los que decidieron desertar, hasta el 23 de noviembre, se elevaba a nueve.

La ideología

La subordinación del deporte a la ideología, expresada en que el Estado asume todos los gastos del deporte a cambio de que los atletas compitan representándolo, se manifestó en los Juegos Olímpicos de (Berlín 1936), cuando Adolfo Hitler utilizó la Olimpiada para proclamar el poderío de su régimen. Desde esa época los espacios deportivos se fueron configurando como vitrinas para mostrar la “superioridad” de una ideología o de un sistema político, como ocurrió con los Juegos Olímpicos de (Moscú 1980) y los de los (Ángeles 1984), que fueron boicoteados respectivamente por Estados Unidos y por la Unión Soviética.

En Cuba el deporte, asunto exclusivo del Estado, se sigue identificando con la Patria y las conquistas de la Revolución. En el recibimiento al último grupo de atletas, el vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, expresó: muchas veces la historia se nos presenta a través de símbolos, y es muy simbólico, de una manera muy especial, que cuando estamos en la víspera de un nuevo aniversario del desembarco del Granma y de la constitución de nuestras invictas y gloriosas Fuerzas Armadas Revolucionarias, ustedes arriben a la patria victoriosos y dignos.

Más útil sería que algunos pasos, como el de la refundación del Salón de la Fama4, se generalizaran hasta devolver la pérdida de autonomía que sufrió el deporte cubano al quedar subordinado al Estado, para que realmente se convierta en asunto de interés de atletas, entrenadores y de todo el pueblo.

1 Los Juegos Centroamericanos surgieron a iniciativa de los representantes de México, Cuba y Guatemala durante los VIII Juegos Olímpicos  celebrados en México en 1924, los cuales se inauguraron en 1926.
2 Cuba no participó en los Juegos de México (1954), Venezuela (1959), El Salvador (2002) y Puerto Rico (2010)
3 En ese partido México hizo tres goles en el primer tiempo, pero en el segundo, el capitán del equipo cubano, el delantero Mario López, anotó dos goles y mantuvo en silencio a 30 mil aficionados mexicanos hasta que sonó el silbato. Cuba perdió 3 x 2.
4 Ver Refundación del Salón de la Fama, un hecho trascendental (http://www.diariodecuba.com/deportes/1416903496_11440.html) y ¡Felicidades Miñoso! (http://www.diariodecuba.com/deportes/1417765314_11634.html)

(Publicado en Diario de Cuba: http://www.diariodecuba.com/deportes/1417765314_11634.html)

A pesar de la discordancia acerca de la fecha de nacimiento de Saturnino Orestes Armas Miñoso Arrieta, conocido popularmente en Cuba por Miñoso y en Estados Unidos por el apodo de “Minnie”, todo indica que el pasado 29 de noviembre el legendario pelotero cubano arribará a sus 89 años de edad.

La fecha es una oportunidad para rendirle un justo y merecido homenaje, para felicitarle por su elección al recién fundado Salón de la Fama del béisbol cubano, por su próxima exaltación en el Juego de las Estrellas que tendrá lugar el 29 de diciembre en la oriental ciudad de Bayamo y para colaborar al rescate de la memoria beisbolera en la cultura popular.

Miñoso, como la casi totalidad de los niños cubanos, comenzó muy temprano a jugar pelota en su barrio hasta que en los años 40 del pasado siglo, cuando la estructura integrada por cuatro circuitos beisboleros generalizó el juego a todo el país, incluyó a todos los estratos sociales y devino fuente de peloteros talentosos: el circuito profesional, que se desarrollaba fundamentalmente en la capital; el semiprofesional, patrocinado por empresas que incluía jugadores de origen humilde, negros o blancos y profesionales veteranos; el de los  centrales azucareros, que abarcaba a todas las provincias y estratos sociales; y el amateur, de clases medias y altas, que se desarrollaba en los clubes sociales sin presencia de negros.

Nuestro homenajeado, nacido en el municipio Perico, Matanzas, comenzó en el equipo del vecino Central España, que formaba parte del circuito azucarero. Posteriormente jugó con equipos del circuito semiprofesional como el Cuban Mining Team de Oriente, el Partagás –en el que curiosamente la primera base la cubría una mujer– y con el Ambrosía. Luego debutó en el circuito profesional con los Tigres de Marianao donde jugó hasta 1960, con excepción de 1947 y 1948 debido al pacto que suscrito entre la Asociación Nacional de Béisbol Profesional de Estados Unidos y la Liga Cubana, por el cual atletas de su talla no pudieron jugar en su propio país.

En 1947 Miñoso jugó con los New York Cubans que ganaron la Serie Mundial de las Ligas Negras en Estados Unidos. En 1948 comenzó en las Ligas Mayores con los Indios de Cleveland, equipo que el año anterior había roto la barrera racial en la Liga Americana y donde fue designado Novato del Año. En 1949 jugó en las Ligas Menores.

En 1951 pasó a los Medias Blancas de  Chicago, donde en las temporadas 1952-53 y 1956-57 recibió la placa de Jugador Más Valioso. De 1958 a 1959 regresó a los Indios de Cleveland. Entre 1960 y 1961 volvió a jugar con los Medias Blancas. Y cada año regresaba a Cuba para jugar con el Marianao1. En 1962 estuvo con los Cardenales de San Luis. En 1963 con los Senadores de Washington. En 1964 retornó a los Medias Blancas. Entre 1965 y 1973 jugó en la Liga Mexicana, donde lo apodaron el “charro negro“. Y en 1976 jugó varios partidos con los Medias Blancas, donde terminó su carrera en el mundo de las bolas y los striks en 1980.

De 5 pies 10 pulgadas de estatura y 175 libras de peso, poseedor de un brazo vigoroso, cubriendo la tercera base o el jardín izquierdo, en 1957 Miñoso fue líder en dobles; en 1960 líder en hits y en flights de sacrificio; en tres oportunidades fue elegido Guante de Oro, líder en triples y en bases robadas (le llamaban el “cometa cubano”); en cuatro temporadas bateó más de 300, empujó más de 100 carreras y anotó más de 100; terminó con un promedio de bateo de 324 en 138 juegos; y en siete oportunidades fue seleccionado al Juego de las Estrellas de la Liga Americana.

En 1976, a la edad de 51 años, se convirtió en el segundo jugador de más edad en lograr un indiscutible en un partido de Ligas Mayores, y el 5 de octubre de 1980, con 55 años, se convirtió en el jugador de más edad en comparecer al plato. Jugó en las Ligas Mayores en las cinco décadas que van del 40 a la del 80. Brilló en la Liga Cubana, en las Ligas Independientes de Color y en las Mayores, se le reconoce como el primer jugador negro cubano y latinoamericano en aparecer en un Todos Estrellas.

Por su trayectoria en 1983 fue exaltado al Salón de la Fama del béisbol cubano de la ciudad de Miami y espera ser incorporado al Salón de la Fama de Cooperstown en la próxima elección.
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La trayectoria de Orestes Miñoso, negro y pobre, nacido en un central azucarero, encierra muchas enseñanzas respecto al profesionalismo y la discriminación racial, dos temas de actualidad en la Cuba de hoy.

La pelota nos llegó de Estados Unidos de la mano de cubanos blancos que vivieron o estudiaron en aquel país. Sin embargo, en Cuba, donde las guerras de independencia fomentaron la unidad entre todos los cubanos, a pesar de la persistencia de la discriminación racial, resultaba contradictorio e inaceptable que negros y blancos no pudieran participan y disfrutar de un entretenimiento que junto al baile y la música conformaban las raíces de la nación cubana.

Por las razones anteriores las luchas cívicas en la República y la conjunción de diferentes intereses terminaron por eliminar las barreras raciales en los campeonatos profesionales y en los circuitos semiprofesionales y de los centrales azucareros, lo que explica el alto número de cubanos, de origen humilde, negros y mulatos, que sobresalieron en el mejor béisbol del mundo.

Aunque la mayor parte de la población cubana es de tez blanca, el arraigo de la pelota en nuestra cultura posibilitó que la mayoría de los peloteros que emergieron desde las primeras décadas de la República fueran negros y mulatos que ascendieron hasta la pelota profesional.

Al abolirse el profesionalismo en 1960, implantarse fuertes restricciones a la emigración y perderse la oportunidad de jugar en los circuitos profesionales, se generó el éxodo. De forma paradójica, después de esas medidas –como apunta Roberto González– hubo más profesionales cubanos en Grandes Ligas que nunca, a pesar de una política dirigida a ignorarlos y calificarlos de traidores a la patria.

Así, la erradicación del profesionalismo o más bien, la sustitución de un tipo de profesionalismo por otro, bajo la égida del Estado, impidió que cientos de peloteros cubanos pudieran brillar como brilló Orestes Miñoso.

La enseñanza de lo ocurrido y la refundación del Salón de la Fama comprometen, no sólo a invitar al “Cometa cubano” a pisar su tierra nuevamente para participar en su merecida exaltación, sino también a rendirle un grandioso homenaje que indique claramente que las exclusiones quedaron atrás, así como a profundizar los cambios iniciados para que nunca más las restricciones a los cubanos procedan de la tierra que los vio nacer.

Publicado en Diario de Cuba:  http://www.diariodecuba.com/deportes/1416903496_11440.html

Unos cien entusiastas de nuestro deporte nacional, bajo el emblema de la utopía a la realidad, participaron en el Primer Coloquio Museo y Salón de la Fama del béisbol cubano los días siete y ocho de noviembre de 2014 en el capitalino Estadio Latinoamericano. En el evento, periodistas, historiadores e investigadores, entre otros,  aprobaron la refundación del Salón de la Fama adjunto a un museo del Béisbol Cubano, definieron el Reglamento para la selección y exaltación de los candidatos, eligieron al Tribunal que tendrá esa función en los primeros dos años y solicitaron al Ministerio de Cultura declarar al béisbol como “patrimonio intangible de la nación cubana”.

Si el Salón de la Fama fue creado en 1939 (tres años después del famoso Hall de la Fama de  Cooperstown, en Estados Unidos) y erradicado en 1960, su refundación además de noticia constituye un acontecimiento de trascendencia para la pelota,  para el deporte y para la nación cubana. Sin embargo, el hecho recibió una pobre cobertura informativa. El periódico Granma, diario oficial del Partido Comunista, del día 10 de noviembre ubicó la noticia como un subtitulo de un artículo destinado al análisis del equipo de pelota que representaría a Cuba en los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Tal y como si la refundación del Salón fuera un subproducto de la selección que viajaría a Veracruz.

Una mirada retrospectiva basta para develar la trascendencia del hecho. En 1866 ya se jugaba pelota en Cuba; en 1874  se celebró el primer juego de pelota que fue noticiado en el Palmar del Junco; y en 1878, dos años después de Estados Unidos, debutó el profesionalismo en la Isla con la primera Liga Oficial del Beisbol Cubano. La calidad alcanzada fue tal que ya en la primera década del siglo XX los equipos cubanos ganaban y perdían de tú a tú con los equipos de la pelota profesional norteamericana.

Cuba se alzó como primera potencia del béisbol amateur y segunda de la pelota profesional. Por ejemplo, después de la Primera Serie Mundial de Béisbol Amateur celebrada en Londres en 1938, las cinco siguientes se efectuaron en el estadio La Tropical de La Habana, de las cuales Cuba ganó cuatro; mientras que en la Serie del Caribe, de las 12 que tuvieron lugar entre 1949 y 1960, Cuba ganó 7, las últimas cinco de forma consecutiva. Esos y otros resultados se reflejaron en el Salón de la Fama durante los 21 años de existencia (1939-1960), donde fueron exaltados 68 peloteros cubanos por sus méritos deportivos.

En 1960 el gobierno cubano, convencido de que la pelota “esclava” –como le llamaron al béisbol profesional– sería derrotada por la pelota “libre”, decidió suprimir el profesionalismo. Para ese fin el Estado dedicó inmensos recursos y logró la supremacía durante décadas en las competencias amateurs centroamericanas, panamericanas y mundiales. Satisfecho, el líder de la revolución, el 2 de enero de 1967 exclamó: Se erradicó el deporte profesional, y sobre todo, se erradicó en aquel deporte, que era uno de los más populares: la pelota… Pero lo más interesante es que jamás ningún deportista profesional cuyo negocio es el deporte, jugó con tanto entusiasmo, con tanta entereza, con tanto coraje, como el que llevan a cabo nuestros deportistas, que no son profesionales. Se proclamó así la gran victoria sobre la pelota “esclava”. Y en octubre de 1975 dijo: si en otros países de América latina no existe la revolución social, no se desarrolla la revolución social; por mucha técnica; por muchos entrenadores que contraten; por muchas cosas que inventen, no podrán obtener los éxitos que obtiene Cuba en el deporte.

Cuando se reiniciaron los choques con los equipos profesionales de otros países la supuesta superioridad comenzó a declinar, mientras cientos de jugadores de alta calidad comenzaron a abandonar el país en busca de lo inalcanzable dentro de las fronteras, entre ellos casi todos los mejores lanzadores de la Isla. El tiro de gracia se produjo a mediados de 2013 durante el tope realizado con una selección de estudiantes universitarios norteamericanos, donde el equipo nacional exhibió el más bajo rendimiento de los últimos torneos internacionales. Los cubanos, que habían derrotado a las selecciones universitarias estadounidenses en ocho de diez oportunidades, a pesar de superar a sus contrarios en experiencia y promedio de edad, fueron barridos en cinco partidos por verdaderos amateurs.

Al tiempo que eso ocurría, en el 2013 el cienfueguero Yasiel Puig, tras su debut con los Dodgers de Los Ángeles, recibió el premio al Mejor Jugador y Novato del Mes de junio; José Iglesias, infilder de los Medias Rojas de Boston fue seleccionado Novato del Mes en la Liga Americana;  José Fernández, lanzador de los Marlins de Miami, fue elegido para el Juego de las Estrellas, junto a Aroldis Chapman, el holguinero cerrador de los Rojos de Cincinnati; y el granmense Yoenis Céspedes, de los Atléticos de Oakland, ganó la competencia de jonrones. En el 2014, además de Céspedes, Puig y Chapman, en el Juego de las Estrellas participaron el pinareño Alexei Ramírez y el cienfueguero José Dariel Abreu, ambos de los Medias Blancas de Chicago; mientras Yasiel Puig revalidaba el título en el Festival de Jonrones. La calidad de estos jugadores se puede medir por las astronómicas cifras de sus contratos: 36 millones de Yoenis Céspedes, 42 de Yasiel Puig, 68 de José Dariel Abreu, 72,5 de  Rusney Castillo y los aproximadamente 100 millones, en discusión, de Yasmany Tomás.

La JORGE EBRO el Nuevo Herald
Revolución, a la vez que llevó la pelota a lugares donde no se jugaba, construyó nuevos estadios, creó escuelas deportivas y añadió nuevas graderías al Gran Stadium del Cerro, también impidió a nuestros peloteros medirse con los mejores del mundo; privó a los cubanos del béisbol profesional, que en vivo o por las cadenas radiales y televisivas se disfrutaba desde cualquier punto del país; e implantó una política informativa dirigida a ocultar los éxitos de los cubanos en otros países. El deporte se subordinó a una ideología y el Estado anuló toda participación e iniciativa ciudadanas. El resultado: el declive de la pelota cubana, las incontrolables y crecientes deserciones y la pérdida de popularidad de la pelota ante deportes como el fútbol.

A pesar de la falta de voluntad política, el régimen cubano está obligado a cambiar. En el caso de la pelota ese cambio pasa por el abandono de la  estrategia trazada en 1960 y el regreso a un camino que no se debió abandonar. En ese contexto se inscribe y se explica que la refundación del Salón de la Fama, aunque no emergiera de una iniciativa estatal haya sido aceptada por las autoridades.

A propuesta de un grupo de entusiastas, encabezados por el cineasta Ian Padrón, 75 años después de la fundación del Salón de la Fama y 54 después de su clausura, elaboró, propuso y logró el apoyo para la refundación de dicho Salón. En el Coloquio, de forma democrática –algo inusual en nuestro contexto– se reconocieron los 68 cubanos exaltados hasta 1960 y se agregaron otros diez seleccionados por el Tribunal elegido en el evento: Del período 1874-1961, el árbitro Amado Maestri y los jugadores Esteban Bellán, Camilo Pascual, Orestes Miñoso y Conrado Marrero. De 1961 a hoy Omar Linares, Orestes Kindelán, Luis Giraldo Casanova, Antonio Muñoz y Braudilio Vinent. Con ellos suman 78 peloteros cubanos exaltados.

La importancia no radica en que aún no estén todos los que deben estar, sino en que la decisión de cerrar el salón de la fama fracasó y por tanto, con su reapertura, cada año otros cubanos serán exaltados, para lo cual existe un Reglamento que impide cualquier intento de exclusión. De ahí emana la trascendencia de la Refundación.

La Habana, 23 de noviembre de 2014