Hemeroteca de junio 2013

Publicado en Diario de Cuba: http://www.diariodecuba.com/cuba/1370123348_3544.html

El Pleno XCIII del Consejo Nacional de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), reunido recientemente bajo la presidencia del Segundo Secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC), acordó posponer la celebración del XX Congreso, crear una  Comisión Organizadora y designar a Ulises Guilarte de Nacimiento al frente de la misma.

La posposición se realiza, según se informó, para que la recién creada Comisión disponga de más tiempo para los preparativos del evento, el cual tiene pendiente la discusión con los trabajadores del Anteproyecto de Ley de Código de Trabajo y el documento Base del Congreso.

Teniendo en cuenta que hace apenas un mes se celebró otro Pleno del Consejo Nacional de la CTC en el que se evaluó la marcha de los preparativos del Congreso, surgen las siguientes preguntas: ¿Por qué en ese momento no se pospuso la fecha?, ¿Por qué se ratificó a Carmen Rosa López al frente de la CTC hasta la celebración del XX Congreso?, y ¿Por qué la Comisión Organizadora no se creó cuando se hizo la convocatoria ni tampoco en el Pleno del pasado mes?

Las respuestas parecen estar relacionadas con las dificultades surgidas en las asambleas preparatorias. De ser así las dudas apuntan hacia una mala preparación y hacia la incapacidad de la segunda secretaria de la CTC para cumplir con el mandato del PCC. Tal suposición se fundamenta en que Carmen Rosa López había sido designada al frente de esa labor hasta la celebración del evento y electa Miembro del Consejo de Estado, lo que indicaba que estaba destinada a ser “elegida” en el Congreso como Secretaria General. Sin embargo, de forma sorpresiva acaba de ser sustituida por Ulises Guilarte de Nacimiento, quien dos semanas atrás era el Secretario General del PCC en la provincia de Artemisa.

Los temas a discutir, según la convocatoria al XX Congreso, estarán vinculados a la economía y constituyen un deber ineludible para la CTC y sus sindicatos para lograr la movilización y participación consciente de los trabajadores en el cumplimiento de la política económica y Social aprobada en el VI Congreso. No obstante, en las asambleas preparatorias se pusieron de manifiesto las  insuficiencias que conspiran contra lo que el PCC espera del movimiento sindical. Me refiero a mantener a la CTC como la única asociación sindical bajo su control para garantizar el apoyo a la implementación de los Lineamientos; para cuyo fin resulta ineludible afiliar a todos los trabajadores, especialmente al sector de los cuentapropistas que tiende a crecer y contar con una  fuerza sin la cual es imposible obtener los resultados esperados.

Algunos criterios emitidos durante el proceso arrojan luz sobre lo sucedido. Salvador Valdés Mesa explicó en Matanzas, el 8 de marzo, que aunque los jubilados, los estatales y no estatales constituyen tres fuentes de afiliación con distintos intereses, son los cuentapropistas los demandantes de especial seguimiento por la novedad que ellos representan en el movimiento sindical. Luego a fines de ese mes, en el informe al XCII Pleno, enfatizó en las deficiencias que se afrontan en el funcionamiento sindical, en la afiliación de los trabajadores y llamó a combatir el delito, las ilegalidades, las indisciplinas y a perfeccionar la guardia obrera.

Por su parte Carmen Rosa López, en una entrevista publicada en Granma el 27 de abril, expresó: Todavía encontramos con frecuencia en los colectivos a trabajadores que no han sido afiliados por insuficiencias en nuestra labor y agregó que en todos los procesos de análisis efectuados este año son recurrentes los planteamientos de los asambleístas respecto al salario; lo que demuestra que los objetivos trazados andan por un rumbo y la preocupación de los asalariados por otro.

La conducta de los trabajadores expresa el no reconocimiento de los sindicatos como representantes de sus intereses; sobre todo después del Pronunciamiento que hizo la Central de Trabajadores de Cuba en septiembre de 2010 cuando apoyó los despidos laborales, una medida que afectaba directamente a los trabajadores y sus familias. Ese documento decía: Nuestro Estado no puede ni debe continuar manteniendo empresas, entidades productivas, de servicios y presupuestadas con plantillas infladas, y pérdidas que lastran la economía, resultan contraproducentes, generan malos hábitos y deforman la conducta de los trabajadores.

En resumen que el objetivo principal del Congreso es garantizar el papel que el PCC espera de los trabajadores en la implementación de los Lineamientos y no para tratar sus problemas específicos, como son, entre otros, la insuficiencia de los salarios y de las jubilaciones en relación con el costo de la vida, lo que ha conducido a los cubanos a sobrevivir al margen de la ley y de espaldas a los llamados ideológicos, a la vez que se ha conformado una moral negativa, que obstaculiza la realización de cualquier proyecto social.

Hay que recordar que los sindicatos en Cuba surgieron para defender los intereses de los trabajadores cuando el trabajo asalariado comenzó a sustituir la mano de obra esclava; que ese movimiento obrero se generalizó con la Ley General de Asociaciones de1888 y luego con las libertades y derechos reconocidos en la Carta Magna de 1901; que demostró su fuerza con la fundación de la Confederación Nacional Obrera de Cuba en 1925 y con la huelga de 1933 que derribó el régimen de Gerardo Machado; que logró se aprobaran diversas leyes obreras hasta el Decreto 798 del año 1938 –el  más importante en la legislación laboral cubana–, el cual fue refrendado posteriormente en la Constitución de la República; que ese desarrollo condujo al nacimiento de la CTC en 1939; y que se crearon comisiones mixtas para la fijación de salarios mínimos, derecho de negociación colectiva y otras medidas acorde con lo establecido por la Organización Internacional del Trabajo. Por todo ello los sindicatos se convirtieron en un sector importante de la sociedad civil cubana, al punto que en 1945 la CTC llegó a ser la segunda central sindical más grande de la región, con medio millón de afiliados.

La moraleja consiste  en que la participación de los trabajadores en tareas del Estado o de un partido político, de producirse, tiene que partir del interés, la necesidad y la decisión de los propios trabajadores, lo que constituye una premisa vital para la defensa de sus propios intereses.

Por tanto, la posposición de la fecha del Congreso, de noviembre del presente año al primer trimestre de 2014, tiene su causa más remota en la conversión de la CTC en una organización auxiliar de los fines del PCC, es decir en una pérdida de su independencia que ha llevado a su desnaturalización. Una situación que está por encima de las capacidades de Salvador Valdés Mesa, de Carmen Rosa López, de Ulises Guilarte de Nacimiento o de cualquier otra persona que se designe al frente del sindicalismo cubano.

La única salida, que depende de una voluntad política hasta ahora inexistente, no está en los cambios de cuadros políticos ni en hacerle añadiduras a los documentos pendientes de discusión, sino en la libertad de asociación. Con ella el PCC podía mantener a la CTC como auxiliar suya y permitir a los trabajadores que no quieran pertenecer a ella, crear otras asociaciones obreras y afiliarse libremente a ellas. Sería además una respuesta a los señalamientos y recomendaciones que le hicieron a Cuba en la reciente evaluación en el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

Publicado en Diario de Cuba: http://www.diariodecuba.com/cuba/1369263874_3386.html

En la reunión ampliada del Consejo de Ministros, celebrada el pasado viernes 13 de mayo, el titular de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera informó sobre las irregularidades detectadas en el funcionamiento de negocios con capital extranjero y contratos internacionales; el ministro de Economía y Planificación habló de las irregularidades y manifestaciones delictivas en la comercialización de los combustibles; mientras la Contralora General de la República reconoció que, aunque hay mejoría en las evaluaciones con respecto a comprobaciones anteriores, persisten serios problemas y vulnerabilidades.

Un análisis objetivo acerca del tema debe comenzar por desterrar el empleo de eufemismos para edulcorar la realidad. No se trata de irregularidades sino de un pronunciado deterioro ético, de corrupción, que si bien no surgió después de 1959 fue después de esta fecha que se trasladó de la esfera político-administrativa a todas las relaciones sociales, hasta convertirse en cultura y actuar como freno de los propios proyectos gubernamentales. Ese fenómeno, que se inició por la economía hasta alcanzar la espiritualidad de los cubanos, es uno de los factores que demuestra el carácter estructural de la actual crisis y explica los fracasos en los intentos por superarla con cambios limitados a la economía.

Entre los factores que condicionaron esa realidad está la desaparición de las decenas de miles de propietarios que existían y su sustitución por “jefes”, la absolutización de la  “propiedad de todo el pueblo” y la insuficiencia del salario y las jubilaciones; una combinación de agentes nocivos que han conducido al robo, al hurto, al cohecho y al engaño para sobrevivir. Resulta así porque la moral es un conjunto de normas de conducta admitidas socialmente, que cambian en dependencia de fines, intereses y condiciones sociales, por tanto la sobrevivencia es una forma de la moral emergida de la profunda crisis estructural en que estamos inmersos.

Los cambios que se están implementando en Cuba bajo el rótulo de Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido Comunista, tropiezan con la peor situación respecto a conducta moral que haya conocido nuestra historia. La sobrevivencia, resultado de múltiples frustraciones, ha generado desinterés, desesperanza y escapismo reflejados en una moral que emplea un vocabulario patriótico con contenidos distintos. Ahora la lucha, no designa el propósito de abolir la esclavitud, alcanzar la independencia o derrocar la tiranía, sino sobrevivir; tampoco se trata de Libertad o Muerte o Patria o Muerte, sino de Vida o Muerte, que es la consigna del sobreviviente.

La explicación de lo anterior radica en que lo primero moral y humano es la conservación de la vida y cuando las condiciones sociales cierran toda posibilidad de realización, las personas tienen sólo dos caminos: renunciar a la vida o sobrevivir. Es así que a la insuficiencia de los salarios, los cubanos respondieron con actividades al margen de la ley; a la imposibilidad de ser empresarios, con la vía Estaticular, es decir, gastos del Estado y utilidades del particular; al desabastecimiento, con el robo al Estado, que en definitiva es la propiedad “de todo el pueblo”; al cierre de todas las posibilidades con el escape al exilio; a los llamados ideológicos, con la apatía; mientras los verbos escapar, luchar y resolver, designan las acciones para adquirir lo necesario “adicional”, es decir, para sobrevivir.

Ante esa obstinada realidad el Estado se limitó a la represión: más policías, vigilancia, restricciones e inspectores; acciones todas sobre los efectos sin tomar en cuenta las causas, entre ella el giro hacia el totalitarismo que borró al ciudadano del escenario cubano. Pero lo que llama fuertemente la atención, como podemos ver en la siguiente y minúscula muestra de artículos, es la insistencia en los efectos y el desconocimiento de las causas:

El 22 de mayo de 2001 el diario Juventud Rebelde publicó El cazador de engaños, referido a un inspector popular encargado de detectar las violaciones en la calidad, el peso, los precios y la venta de artículos ajenos a la unidad. Según éste inspector cuando ponía en evidencia el delito delante del infractor, algunos consumidores se molestaban y defendían a su propio victimario. Es decir, las “víctimas” defendían a sus victimarios; un hecho demostrativo de la aceptación social de la moral del sobreviviente.

El Granma del sábado 28 de noviembre de 2003 publicó Violaciones de precios y la batalla de nunca acabar, en el que una funcionaria de la Dirección de Supervisión de Precios del Ministerio de Finanzas, expresó que en los primeros ocho meses de ese año, en el 36% de los establecimientos inspeccionados encontraron irregularidades; en el caso de los mercados, ferias, placitas y puntos de venta agropecuarios, el índice estuvo por encima del 47%, y en gastronomía alcanzó el 50%.

El Granma del sábado 24 de diciembre de 2005, informó que en la sesión ordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Pedro Ross, entonces Secretario General de la CTC, dijo: “hay trabajadores que reaccionan, pero otros no y siguen justificando el robo y otras conductas indebidas”.

El Granma del lunes 16 de febrero de 2007 en Caníbales en las torres, abordó el robo de los angulares que sostienen las redes de transmisión eléctrica de alta tensión. En 2004 desaparecieron 1648 angulares en la red de 220 mil voltios y 545 en la de 100 mil; en 2005 se robaron 532 y 544 respectivamente; en 2006, después de reforzar la vigilancia, aplicar medidas técnicas y  sanciones, desaparecieron 267 y 1827. Sólo hubo disminución en la red de 220 mil porque se soldaron los tornillos hasta los 6 metros de altura, pero luego los osados luchadores subían por encima de esa altura. De igual forma se comportó el robo de los cables conductores, para vender el aluminio y el cobre contenido en los mismos.

El viernes 26 de octubre de 2010 Granma publicó El precio de la indolencia. Resulta que en el municipio de Corralillo, en Villa Clara, se edificaron más de 300 viviendas con materiales y recursos sustraídos. En 240 de las viviendas inspeccionadas se habían empleado 9 631 metros de carriles y en el 82% se emplearon raíles de las vías, procedentes del Ministerio de Azúcar, para lo cual se desarticularon 25 kilómetros de líneas férreas y se emplearon 59 angulares de las torres de alta tensión.

Más reciente, Juventud Rebelde de los días 19 y 26 de febrero de 2012, en una entrevista realizada, la Contralora de la República dijo: Por nuestra experiencia, las causas de la corrupción van desde el hecho de que no había control de los contratos, porque el que tenía que hacerlo no lo hizo, y el que tenía que revisarlo tampoco lo revisó, o si lo revisó no lo hizo con profundidad.

A ello hay que añadir el desvío constante de recursos, los innumerables procesos judiciales, incluso contra altos funcionarios gubernamentales.

Lo que no han hecho ni Granma ni Juventud Rebelde ha sido establecer, desde el periodismo,  la relación existente entre, de un lado la corrupción y de otro lado la propiedad estatal absoluta, la pobreza de los salarios y la imposibilidad de ser empresarios. De haberlo hecho hubieran demostrado la inutilidad de la represión si no se acompaña de las medidas para atacar las causas, pues, vigilantes, policías,  inspectores simples, inspectores integrales o inspectores de inspectores, son cubanos con las mismas necesidades que el resto de la población y por tanto practicante de la moral predominante.

Para cambiar el rumbo de los acontecimientos habrá que extender, aunque ya con bastante retraso, los cambios económicos al resto de las esferas sociales, lo que implica volver la mirada hacia las libertades ciudadanas, sin las cuales resultará imposible la conformación y el predominio de la conducta cívica que requiere el presente y futuro de Cuba.