Hemeroteca de junio 2012

Publicado en el Diario de Cuba: http://www.diariodecuba.com/derechos-humanos/11564-damas-de-negro-un-antecedente-ignorado

En el marco del centenario del horrible crimen cometido contra cubanos negros en 1912, se han divulgado algunos datos y hechos antes relegados por la historiografía. Esas informaciones, además de mostrar la forma incorrecta en que se trató el conflicto, ponen en evidencia varias similitudes con el presente cubano, como es el capítulo escenificado por las féminas negras durante ese acontecimiento, por lo que me permito nominarlas como Damas de Negro.

La historia de la rebeldía masiva de los negros en Cuba comenzó con el alzamiento de los esclavos de la mina de El Cobre en 1677, se repitió en el mismo lugar en 1731, se manifestó en la insurrección liderada por José Antonio Aponte en 1812 y en la Conspiración de la Escalera en 1844. Después, los negros se incorporaron a la Guerra de los Diez Años en 1868, a la Guerra Chiquita en 1879 y a la Guerra de Independencia de 1895. No obstante, en la República, ese sector continuó siendo víctima de la injusticia social y la discriminación racial.

Cerrados los caminos pacíficos optaron por la violencia. Participaron en la Guerrita de 1906 contra el intento de reelección presidencial de Tomás Estrada Palma y en 1907 fundaron la Agrupación Independiente de Color, la que renombraron en 1908 como Partido Independiente de Color (PIC). Las razones de la fundación fueron expuestas en Previsión, su órgano oficial, con las siguientes palabras: Nada puede esperar la raza de color cubana de los procedimientos usados hasta aquí por los partidos políticos porque nada han hecho que pueda ser para nosotros apreciable… Vamos a demostrar que practicando una candidatura en las que todos sean de color, fuera de los partidos políticos, nadie podrá negar que por muy poca que sea la minoría que dé el resultado será siempre mayor que el alcanzado hasta ahora…

En 1910 el Congreso de la República convirtió en ley una enmienda constitucional, según la cual: “No se considerará en ningún caso como partido político o grupo independiente, ninguna asociación constituida exclusivamente por individuos de una sola raza o color, ni por individuos de una clase con motivo de nacimiento, la riqueza o el título profesional”, por lo que el PIC desarrolló una campaña dirigida a derogar dicha Ley, que desembocó en el alzamiento armado del 20 de mayo de 1912. La respuesta del gobierno fue la movilización de la Guardia Rural, del Ejército Permanente y de fuerzas paramilitares, unidas bajo el mando del general Monteagudo.

Algo más de un mes después del inicio del alzamiento, el 27 de junio, murió Evaristo Estenoz, su principal líder. A partir de ese momento el movimiento, ya debilitado, quedó controlado por las fuerzas gubernamentales. Las Garantías Constitucionales, que habían sido suspendidas, fueron restablecidas el 15 de julio. El 17 de julio, el General mambí Pedro Ivonnet, la otra figura más importante del alzamiento, fue capturado y muerto bajo la ley de fuga, lo que puso fin a una insurrección, que según cálculos aparecidos en el Cubano Libre, de unos 6 000 alzados, 3 500 habían caído en la contienda y 1 500 habían sido muertos por la fuerza pública en emboscadas y caminos.

Las Damas de Negro

Una vez sofocado el movimiento, comenzó la lucha cívica por la liberación de los  encarcelados que, indistintamente, habían sido detenidos por sus relaciones con el alzamiento, habían depuesto las armas o habían sido capturados durante los encuentros armados. Para esa fecha el movimiento feminista, surgido en la Europa de fines del siglo XVIII había tocado tierra cubana, donde la mujer, a pesar de haber tenido participación en los procesos políticos –como lo demuestra su presencia en la Guerra de Independencia donde unas 25 alcanzaron altos grados militares, entre ellas una el grado de general, tres coronelas y más de veinte capitanas– lo hizo casi siempre subordinada a roles definidos y trazados por los hombres.

Así, en correspondencia con esa cultura patriarcal y machista, el programa del PIC no contemplaba reivindicaciones de género, sin embargo, muchas mujeres negras se identificaron con las aspiraciones de sus compañeros, lo que se expresó mediante la constitución de comités de damas en todas las provincias del país. Esos comités, a semejanza de los clubes femeninos del Partido Revolucionario Cubano de fines del siglo XIX, tenían una presidencia de honor masculina, lo que no fue impedimento para que en sus reuniones y mítines, las mujeres se pronunciaran a favor de derechos femeninos como el voto y el divorcio, lo que las ubica dentro del movimiento feminista cubano.

En septiembre de 1912, esas mujeres negras, familiares de los sublevados –incluidas algunas de las que habían sido procesadas– iniciaron una campaña dirigida a la aprobación de una ley de amnistía, es decir, de extinción de la responsabilidad contraída en el alzamiento. Esta iniciativa contaba al menos con dos antecedentes en Cuba: uno, cuando en 1861 el gobierno español amnistió a los conspiradores y permitió el retorno a Cuba de los exiliados; dos, cuando la amnistía decretada después del Pacto del Zanjón permitió a los cubanos exiliados regresar a Cuba, entre ellos figuras claves como José Martí, Juan Gualberto Gómez, Antonio Maceo y Calixto García.

Una de esas mujeres, Rosa Brioso Tejera, escribió al juez especial de Santiago de Cuba denunciando los maltratos a los presos en el Cuartel Moncada, acudió al secretario de Justicia y presidió una comisión de féminas que solicitó al gobernador Rafael Manduley, mediar ante el Congreso para que se dictara una ley de amnistía a favor de las prisioneras y prisioneros. Rosa viajó a La Habana, donde se entrevistó con diversos representantes de la Cámara. La amnistía no fue aprobada hasta el 10 de marzo de 1915, ¡Pero fue aprobada!, algo que aún no se ha podido lograr para los actuales presos políticos.

Las Damas de Blanco

De forma similar, posiblemente sin conocer estos antecedentes, las esposas, madres, hijas, hermanas y tías de los 75 prisioneros encarcelados en marzo de 2003 –no por alzarse en armas, sino por hacer uso del derecho a la libertad de expresión–, inmediatamente después de la detención, ya en pleno siglo XXI, comenzaron a denunciar las condiciones de confinamiento y la depauperación sufrida por sus familiares en los interrogatorios y en los juicios sin las debidas garantías procesales. Estas mujeres han trascendido como las Damas de Blanco.

La principal diferencia entre los escenarios en que se produjeron las acciones de éstas y aquellas Damas, es que en materia de libertades cívicas Cuba ha sufrido un considerable retroceso, pues ahora las Damas de Blanco, además de que sus familiares no han sido amnistiados, son víctimas de actos de repudio, algo de lo que –al menos hasta ahora– las investigaciones historiográficas acerca de la matanza de 1912, no ha arrojado evidencias.

Publicado el á de junio en el Diario de Cuba: http://www.diariodecuba.com/cuba/11470-la-zafra-2012-o-el-ultimo-aldabonazo

“Tal parece que cada año es la primera zafra que va a hacer el país. Todos los años empezamos a aprender y llevamos más de 200 produciendo azúcar. Si estamos hablando de la necesidad de cambio, lo primero que tenemos que cambiar es esa rutina”. Así comienza “Atajar los problemas y no esperar la autopsia”, reporte de Sheyla Delgado Guerra publicado el lunes 30 de mayo en el diario Granma.

Los Lineamientos de la Política Económica y Social, aprobadas en el VI Congreso del Partido Comunista en abril del pasado año, se propusieron entre las tareas centrales, incrementar la producción de azúcar y los derivados de la caña, una rama de la economía donde se supone que Cuba tiene una larga experiencia acumulada. Sin embargo los resultados de la zafra 2011-2012 confirman el fracaso de dicho propósito.

La contienda, programada para producir 1 450 000 toneladas de azúcar (una cifra que se producía a finales del siglo XIX) y terminar la molienda el 30 de abril –a pesar de que contó con la materia prima suficiente y con el 98% de los recursos contratados para su ejecución–, presentó, como dice Sheyla, las mismas deficiencias anteriores: roturas industriales, interrupciones operativas, dificultades en el suministro de la caña, molidas inestables, envejecimiento de la materia prima, mala calidad de las reparaciones de la maquinaría agrícola, arrancadas tardías, deficiente preparación técnica del personal y mal aprovechamiento de la capacidad potencial, lo que ha causado que la molienda no haya terminado en la fecha fijada por la planificación centralizada ni se alcance la cifra programada.

Así se ha confirmado en la reunión de balance de los resultados, celebrada 29 días después que todos los centrales debían haber culminado la molienda. Aunque como en años anteriores no se ha publicado la cantidad de azúcar producida, en la reunión se reconoció que los tropiezos de esta zafra fueron mayores que los discretos logros obtenidos. Se supo, según el reporte de Sheyla, que la caña dejada de moler por la arrancada tardía de 21 de los 46 centrales que participaron, unido al bajo aprovechamiento de la capacidad potencial y al incumplimiento de la eficiencia planificada, están entre las principales causas del pésimo resultado.

En esta oportunidad, aunque se contó con toda la caña necesaria, al punto que se ha molido más de la cantidad planificada, la producción de azúcar se volvió a incumplir. En la fase industrial las capacidades se aprovecharon solo al 60%, cifra incluso menor a la de la zafra 2010-2011, y por supuesto a la que estaba planificada para esta cosecha. Si bien hubo un modesto sobrecumplimiento en la producción de azucares blancos, en cuanto a la de blanco directo apenas se alcanzó el 8%. Además, siete de los centrales que molieron después de  varios años inactivos, lo hicieron al 54% de su norma potencial, razón por la cual se dejaron de producir por esa causa unas 27 mil 500 toneladas de azúcar.

A lo anterior se  unen los bajos rendimientos por las condiciones climatológicas del mes de mayo, pues 29 días después del cierre programado, varios centrales continuaban moliendo en época de lluvia, lo que acentúa el declive azucarero, que no es nada novedoso, pues el mismo se inició hace más de dos décadas cuando la zafra 1998-1999 no pudo sobrepasar los 3,8 millones de toneladas de azúcar, una cifra inferior a la producida en 1920, fecha en que se sobrepasaron los 4 millones de toneladas.

El fracaso es mayor si se tiene en cuenta que el país posee decenas de centros docentes y de investigación agropecuarios en todo el territorio nacional, que ha graduado miles y miles de ingenieros y técnicos en estas ramas, que esta vez se contó desde el inicio de la zafra con la casi totalidad de los recursos contratados para su ejecución y con caña más que suficiente para cumplir el plan, todo lo cual indica la búsqueda de los fracasos en otra dirección.

Las reformas relacionadas con la producción azucarera, como el resto de las que se han implementado, ni tienen la profundidad que se requiere ni avanzan a la velocidad que la situación demanda. Es evidente que la falta de interés de los productores –los trabajadores, por los bajos salarios; los propietarios, por las trabas que les imponen– está presente tanto en los resultados de la actual zafra como en los fracasos de las anteriores.

La esencia del problema radica en que las reformas introducidas por el gobierno cubano nacieron subordinadas a la ideología y a los intereses del poder, por tanto se han propuesto contra toda lógica conservar un modelo obsoleto que ha demostrado fehacientemente su inviabilidad.

Los resultados adversos de la planificación centralizada, manifiestos en la zafra 2011-2012, debería constituir un último aldabonazo, que llame la atención definitivamente sobre los aspectos que las reformas han soslayado hasta ahora, me refiero a la imperiosa necesidad de proceder a cambios profundos que incluyan de una vez por todas la estructura de la propiedad, pues medio siglo parece suficiente para delimitar el abismo existente entre los jefes y los dueños; entre el ordeno y mando y la participación de los trabajadores; aspectos que a su vez implican reformas en el ámbito de los derechos y libertades para hacer válido lo anterior.

Sería más útil proceder a esos cambios y no a continuar amenazando con el dedo en alto a los “incumplidores”, como apareció el lunes 29 de mayo en la televisión cubana, uno de los funcionarios de alto nivel que participó en la reunión de balance de la zafra diciendo: “¡Se los he dicho!, tienen que cambiar”, cosa a la que se han acostumbrado año tras año.

Publicado en el Diario de Cuba, el 30  de mayo de 2012 en: http://www.diariodecuba.com/cuba/11276-el-azucar-cubano-en-fase-de-extincion

La zafra azucarera 2011-2012 arrastra las mismas dificultades de las últimas dos décadas. A pesar de que en esta oportunidad se sembró suficiente caña para cumplir el plan de producción y se contó desde el inicio de la contienda con la casi totalidad de los recursos contratados, se repitieron los problemas de las cosechas anteriores.

La molienda que debió haber terminado el pasado 30 de abril, aún no ha concluido. Un artículo de Pastor Batista Valdés, acerca de la zafra en la provincia de Las Tunas, publicado en el diario Granma, el 30 de marzo de 2012, decía que por concepto de roturas industriales, interrupciones operativas y dificultades en el suministro de la caña, las molidas inestables y el envejecimiento de la materia prima, la provincia dejó de producir unas 2 835 toneladas de azúcar y tuvo que moler alrededor de 26 800 toneladas más de caña, de manera que en los primeros 80 días de zafra transcurridos, la provincia apenas reportaba el 67% del azúcar previsto para esa fecha.

El segundo secretario del Partido Comunista de Cuba, en una visita al municipio de Campechuela, el 29 de abril de 2012,  dijo que “aunque nacionalmente la respuesta de la industria mejoró mucho este año, las deficiencias observadas todavía, unido a los percances en los cortes, exigen un diagnóstico exhaustivo de los problemas para darle especial atención en la etapa venidera”. Exactamente lo que se ha dicho al terminar cada zafra anterior.

La periodista Ana Margarita González, en ¿Una mejor zafra?, publicado el 14 de mayo, en el semanario Trabajadores, explicaba que, aunque la zafra debió terminar el 30 de abril, permanecían moliendo en ese momento 29 de los 46 centrales. Según ella, “El aprovechamiento que se fijó en 71,5% está en 10 puntos por debajo, y el rendimiento industrial de 10,57% alcanza sólo 10,20”; a lo que agrega  que la “mala calidad de las reparaciones de la maquinaría agrícola provocó disminución de la capacidad para las operaciones de corte, alza y tiro de la caña”.

Por su parte, en Radiografía de una zafra: el salto que no se dio, publicado en Granma el 18 de mayo de 2012, Juan Varela Pérez y Sheyla Delgado Guerra, reconocen algunos logros modestos, pero consideran que “las insatisfacciones son muchas”. Según ellos, los directivos del Grupo Azucarero expresaron que para la fecha prevista de cierre de la zafra la misma estaba al 94%, pues en los 20 días perdidos por arrancadas tardías y mal aprovechamiento de la capacidad potencial se dejaron de moler 534 mil 892 toneladas de caña, equivalentes  a 66 mil 502 toneladas del dulce. Y agregaron que entre las provincias atrasadas Las Tunas representa el 31% del incumplimiento del país.

A lo anterior, ahora se une el bajo rendimiento de la cosecha por las lluvias del mes de  mayo y la práctica de mover a los hombres y los equipos de las provincias que culminan a tiempo hacia las que no han terminado, como es el caso de los espirituanos, que cumplieron sus compromisos productivos en la primera semana de abril y migrarán hacia otras regiones, con el consiguiente aumento de los costos.

El derrumbe de la industria azucarera cubana se comprende mejor comparando el monto de las toneladas de azúcar producidas en los últimos 117 años. En 1895 se alcanzaron 1,4 millones de toneladas; en 1919 se elevó a más de 4 millones; en 1925 la cifra fue 5,3 millones; y en 1952 llegó a 7,2 millones. En 1970, después de un colosal esfuerzo, la cifra se elevó hasta 8,5 millones; para caer a menos de 3,8 millones de toneladas en 1999. Para enfrentar ese retroceso, en el año 2001 se designó ministro del azúcar al General de División Ulises Rosales del Toro, quien pronosticó una rápida recuperación que alcanzaría en ese mismo año 5 millones de toneladas. Para ese objetivo anunció dos proyectos: 1- la Reestructuración de la Industria Azucarera, dirigida a lograr un rendimiento industrial del 11%, (lo que significa extraer de cada 100 toneladas de caña, 11 toneladas de azúcar), y 2- la Tarea Álvaro Reynoso1, con el fin de lograr un rendimiento de 54 toneladas de caña por hectárea (el promedio mundial, según la FAO, es de unas 63 toneladas).

Los resultados de los proyectos anunciados, en millones de toneladas fueron aproximadamente: en la zafra 2000-2001, 3,5 millones; 2001-2002, 2,2 millones; 2002-2003, 2,1 millones; 2003-2004, 2,52 millones; 2004-2005, 1,3 millones y 2005-2006, no logró rebasar esa cifra. En un reporte del periodista Juan Varela sobre esta última cosecha, publicado en el diario Granma el martes 27 de junio de 2006, escribió: “La zafra azucarera recién terminada demostró que no siempre se corresponden esfuerzos y resultados finales”, que “El atraso inicial no pudo ser vencido”, que “tres cuartas partes del crudo que no se produjo fue motivado por el atraso en la arrancada de 28 de las 42 empresas que abrieron capacidades”, que “El resto obedeció a incumplimientos de la norma potencial y del rendimiento industrial”.

No fue hasta la zafra 2008-2009 que se alcanzó un ligero aumento (llegó hasta 1,4 millones de toneladas). Todo ello indica, de acuerdo a las dificultades mencionadas, que el propósito de la presente zafra de producir 1 450 000 toneladas de azúcar –cifra que se producía en Cuba a finales del siglo XIX– tampoco se logrará.

En ninguno de los proyectos dirigidos a revertir el declive productivo se ha contemplado la estructura de la propiedad, los bajos salarios en la industria y en la agricultura, ni la mayor autonomía de los productores, con excepción del Decreto Ley 259 que tímidamente se aventuró a entregar en usufructo una caballería de tierra, infectada de marabú; carencias que tienen mucho que ver con los resultados de ésta y de las zafras anteriores.

Como en esta oportunidad se contó con los recursos contratados y con la caña suficiente, ahora se podría poner el acento en cualquier otro aspecto particular, como la fecha de la arrancada para evitar la molida en el  mes de mayo. Sin embargo no habrá solución hasta que se establezca la relación entre declive productivo, la estructura de la propiedad y los demás elementos mencionados. Un enfoque que desborda al azúcar y apunta a las reformas estructurales que demanda el país, para cuyo enfrentamiento se requiere de una voluntad política capaz de situar las necesidades de la sociedad por encima de los intereses ideológicos.
La Habana, 24 de mayo de 2012
1 Álvaro Reynoso, destacado científico cubano, cuando Cuba ocupaba el primer lugar mundial en la producción de azúcar y contradictoriamente, el último en productividad agrícola, analizó íntegramente todas y cada una de las operaciones relacionadas con el cultivo y cosecha de la gramínea y las publicó en su Ensayo sobre el cultivo de la caña de azúcar (1862).