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Tomamdo de: http://www.diariodecuba.com/cuba/1454356777_19905.html

La agudización del desabastecimiento y los altos precios de los productos del agro en el cruce del año 2015 al 2016 anuncia el colapso del modelo económico cubano. Los discursos en la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) el 29 de diciembre de 2015, semejaron un toque a rebato; mientras la reunión del Segundo Secretario del Partido Comunista con usufructuarios el sábado 23 de enero en Artemisa fue la primera escaramuza, que por su desacierto pudiera ser la antesala del toque de queda. El colapso deriva de un modelo estatista, de corte totalitario, lo que se puede demostrar de forma sencilla solo retomando algunos artículos que publiqué a partir del año 2001.

En el artículo Nuevo aniversario, viejo problema, publicado en junio de 2001 en el Blog de Dimas expuse que, con las leyes de reforma agraria de 1959  y 1963, el Estado concentró un volumen de tierras superior a la de los latifundios que expropió. Luego, con las Cooperativas de Producción Agropecuaria (CPA), creadas en 1977 con campesinos que “voluntariamente” unieron sus tierras y medios de producción, la propiedad estatal se elevó hasta el 75% de la tierra cultivable. Tal concentración obstaculizó la diversificación de la propiedad, la identificación, el arraigo y la cultura de pertenencia del campesinado, lo que se tradujo en ineficiencia. Los pequeños agricultores, con el otro 25% de la tierra, garantizaron el peso fundamental en el cultivo de café, de tabaco, la mitad de las viandas, hortalizas y frutas y el 18% de la caña1. La estatización devino escasez y aumento de los precios, agravado por los bajos salarios.

En La agricultura cubana: cambiar todo lo que debe ser cambiado, de  agosto de 2007, publicado en el Blog de Dimas, me referí al discurso pronunciado por el General de Ejército Raúl Castro el 26 de julio de ese año en Camagüey, en el que reconoció las deficiencias, errores y actitudes burocráticas o indolentes que se reflejan en los campos infectados de marabú y planteó introducir los cambios estructurales y de conceptos que resulten necesarios.

La razón del agravamiento es sencilla. Cuando la economía en lugar de regirse por sus propias leyes se subordina a la política y a la ideología queda condenada al estancamiento y la involución, pues su eficiencia es directamente proporcional al grado de autonomía respecto a los intereses políticos o ideológicos. Cuando además, la crisis se prolonga extremadamente en el tiempo, como ha ocurrido en Cuba, el modelo se torna irreparable. ¿Por qué?, porque el interés de los trabajadores depende en buena medida de la remuneración y de la propiedad. Cuando esa relación se deteriora los desposeídos o impedidos de ser propietarios y/o de recibir salarios en correspondencia con el costo de la vida, prefieren subsistir a través de ilegalidades, engaños, robos, mendicidad y apropiación de la propiedad de todo el pueblo, que en definitiva no es de nadie, con el consiguiente perjuicio productivo y deterioro espiritual.

En ¿Por qué Vietnam si y Cuba no?, publicado en el Diario de Cuba en abril de 2012, se confirma lo antes dicho. Este país que entre 1930 y 1975 estuvo sometido a guerras, que en la última de ellas se arrojó sobre su territorio tres veces más que las empleadas durante la Segunda Guerra Mundial, que el 15% de la población pereció o resultó herida, que en el Sur se destruyó el 60% de las 15 mil aldeas existentes, y como colofón, al concluir esa guerra tuvo que enfrentar el bloqueo y los ataques fronterizos.

Después que el  sistema de economía planificada –como el cubano– sumió al país en el hambre y la superinflación, en 1986 emprendieron el Doi Moi: un programa basado en mecanismos de mercado, autonomía de los productores, derecho de los nacionales a ser empresarios y entrega de tierra a los campesinos. En ese mismo año, pero en dirección contraria, las autoridades de Cuba optaron por la Rectificación de Errores y Tendencias Negativas, un proyecto, dirigido a impedir la influencia de la Perestroika iniciada en la Unión Soviética.

El Doi Moi elevó la iniciativa, el interés y la responsabilidad de los agricultores, producen alimentos para más de 76 millones de habitantes y ocupan el segundo lugar mundial en exportación de arroz, detrás de Tailandia; el segundo en café (que los cubanos le enseñaron a cultivar), detrás de Brasil; y el primero en pimienta. Sin dedicar mucha propaganda contra el imperialismo, por sus resultados económicos Estados Unidos en 1993 dejó de oponerse a la concesión de créditos, en 1994 suspendió el embargo y en 1995 estableció relaciones diplomáticas.

En Cuba, ante el derrumbe del socialismo en Europa Oriental, el gobierno introdujo un pequeño grupo de medidas coyunturales en 1993 y tres años después las paralizó para evitar la formación de una clase media. Hoy nos debatimos en una profunda crisis cuya más evidente manifestación son los altos precios y la escasez.

En tiempo complementario, publicado en el Blog de Dimas, en octubre de 2007, escribí: “La historia la hacen los hombres, pero el tiempo acota sus límites. De acuerdo a esa ley los hombres pueden acelerar o retardar los procesos históricos, pero sólo hasta cierto punto”. En este sentido, demorar las soluciones estructurales, con independencia de lo que se esgrima es pura retórica, la que se torna peligrosa cuando la esperanza desaparece y el miedo cede terreno. Ante ese cuadro la alternativa es cambiar o ser cambiado, pues el tiempo, terco e inexorable, se impondrá.

Cinco años después de iniciados los cambios, el 21 de diciembre de 2013, en la ANPP Raúl Castro expresó: “Continuaremos avanzando con decisión en la implementación de los acuerdos del Sexto Congreso, sin prisas, pero sin pausas, repito, sin prisas, pero sin pausas”. Un planteamiento que devenido slogan gubernamental, se puede traducir como la decisión de no cambiar nada que amenace el poder. La imposibilidad de avanzar y al mismo tiempo conservar el poder ha comenzado a despejarse. En la ANPP citada,  ante el evidente empeoramiento manifestado entre otras cosas en la escasez y los altos precios, el propio Raúl Castro expresó más o menos lo siguiente: Tenemos que hacer algo, hacerlo ya, mañana mismo, aunque nos equivoquemos. Sus palabras confirman el vaticinio. El tiempo se impuso. Ahora, será más difícil, por no decir imposible, hacer lo que no se hizo a tiempo. El Gobierno enfrenta una contradicción insoluble: la incompatibilidad de los cambios con la conservación del modelo. En este sentido hay que reconocer el mérito de los Lineamientos, no por los resultados, sino porque rompieron el inmovilismo precedente. Ahora, en el nuevo escenario, con independencia de la voluntad de sus promotores, los cambios iniciados se pueden lentificar, pero no se pueden detener.

Fuera de tiempo, una vez más se comienza mal. En Política, Estado, Mercado y Sociedad Civil, publicado en la revista Convivencia en febrero de 2011, recordé que las sucesivas divisiones del trabajo condicionaron la necesidad del intercambio que generó el mercado: esa forma de relación social donde las personas con dinero, productos y servicios se encuentran para intercambiar. Efecto de la producción, el mercado activa el consumo y origina nuevas demandas. De tal forma, la libre concurrencia de productores y consumidores, mediada por los comerciantes, constituye un factor imprescindible del desarrollo. Cuando el Estado suprime esa libertad, elimina o disminuye el interés de las personas por el resultado, repercute en la cantidad, calidad y diversidad de la producción, hasta conducir a la caricatura que son hoy nuestros “mercados y a la situación explosiva que se está generando.

Se vuelve a comenzar mal, porque en vez de atacar las verdaderas causas de los fracasos se busca un chivo expiatorio para desviar el creciente descontento, lo que explica la arremetida contra los intermediarios. La esencia oculta detrás de ese resultado negativo es que la economía prisionera de la política se desnaturaliza, involuciona y deviene factor de pobreza material y espiritual; un resultado en el que la estructura de la propiedad, el monto de los salarios y el interés de los productores desempeñan un papel decisivo.

Sencillamente el modelo es inviable y el tiempo de prueba se agotó. A pesar de ello Cuba tiene un potencial enorme y puede ser rica, pero ello es imposible si sus habitantes no pueden ser ricos también.

La Habana, 28 de enero de 2016

1 J. MAYO. Dos décadas de lucha contra el latifundismo. Breve historia de la Asociación Nacional Campesina, p. 20

Tomado de: http://www.diariodecuba.com/cuba/1453885155_19764.html

El siglo XIX cubano se caracterizó por la violencia. Entre las conspiraciones separatistas de las primeras décadas y la guerra hispano-cubana-norteamericana que cerró la centuria, se sucedieron las sublevaciones de esclavos, las expediciones anexionistas y las guerras independentistas. En esos episodios miles y miles de cubanos hicieron patria mediante las armas. De forma paralela, como dos caras de una moneda, otros muchos cubanos hicieron patria mediante la educación, la ciencia, las construcciones y la cultura, sin cuya obra Cuba sería impensable.

Un día como hoy, el 28 de enero de 1891, a los 92 años de edad falleció en La Habana uno esos héroes de la paz, el insigne investigador y profesor de Ciencias Naturales, Felipe Poey Aloy, padre de los naturalistas cubanos, iniciador de la era científica de la historia natural en Cuba y junto a Félix Varela, José Antonio Saco, José de la Luz y Caballero y Domingo Delmonte, considerado integrante de la pentarquía creadora.

Nacido en Francia, renunció a su ciudadanía para asumir la cubana. Estudió Leyes en el Seminario de San Carlos y San Ambrosio, donde fue alumno de los presbíteros Félix Varela y Justo Vélez. En 1821 obtuvo el grado de Bachiller en Leyes y se trasladó a Madrid, donde se graduó de abogado.

En 1826 viajó a París, donde conoció al creador de la Anatomía Comparada y la Paleontología, a Jorge Cuvier, quien lo introdujo en los principios básicos de la Ictiología1. Las observaciones acerca de la flora y la fauna de Cuba (85 dibujos sobre peces cubanos y 35 conservados en brandy) que Poey había realizado como naturalista innato, fueron utilizadas por Cuvier en la Historia general de los peces.

Durante su estancia participó en la fundación de la Sociedad Entomológica de Paris y publicó sus primeros estudios sobre los insectos, entre ellos la Centuria de Lepidópteros de la Isla de Cuba. Además, estudió el bórer de la caña de azúcar y las plagas de los aguacateros y fue autor del primer libro de Geografía de Cuba.

En 1835 ejerció como profesor de Geografía de Cuba, Geografía Moderna, y Lengua Francesa y Latina en el Colegio San Cristóbal de Carraguao2. En 1837, la Real Sociedad Económica de Amigos del País3 le encomendó participar en el reconocimiento geológico de la Isla de Cuba.

En 1838 presentó un proyecto para establecer el Gabinete de Historia Natural, el que pasó a formar parte de la Universidad de La Habana. En reconocimiento a su labor, fue nombrado Miembro de Mérito de dicha Sociedad.

Desde 1842, en la Real y Literaria Universidad de La Habana, impartió las asignaturas de Zoología y Anatomía Comparada y las de Botánica y Mineralogía, ejerció la Cátedra de Geografía de Vertebrados y fue Decano de las facultades de Ciencias y de Filosofía y Letras.

En 1839 editó en La Habana el libro de texto Cartilla Geográfica y publicó el Compendio de Geografía de la Isla de Cuba – primera obra de su tipo escrita e impresa en el país– y en 1840 el Compendio de Geografía Moderna.

En 1861 fue uno de los 30 miembros fundadores de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de la Habana, en la que formó parte de la Comisión de Ciencias Naturales, distinguido como Académico de Mérito, propuesto como Miembro de Número de la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba y elegido su Presidente.

En 1883 envió una versión manuscrita de su Ictiología Cubana a la Exposición Colonial de Amsterdam, la que fue premiada con Medalla de Oro y Diploma de Honor.

Además de la ciencia y la enseñanza, Poey fue promotor de la cultura literaria y ejerció el periodismo. Entre otras obras tradujo y compendió la Historia de los Imperios de Asiria; presidió la Sección de Literatura del liceo de la Habana; en el liceo de Guanabacoa, del cual fue Socio de Honor, presentó el discurso Unidad de la especia humana; integró la Sección de Ciencias Naturales del Nuevo Liceo de La Habana; y participó en las tertulias que encabezaba Domingo Delmonte, en las que se reunía lo más prometedor de la juventud intelectual de la época.

Fue colaborador de La Aurora, que encabezaba el dirigente obrero Saturnino Martínez. Colaboró en periódicos y revistas como: La Honesta Cubana, El Faro Industrial de La Habana y La Piragua, en varios números de El Artista. En la Revista Zoológica de la Isla de Cuba publicó el primer estudio científico dedicado a los peces cubanos.

Entre 1865 y 1866 publicó el primer tomo del Repertorio físico-natural de la Isla de Cuba, referido a los descubrimientos de las principales especies zoológicas del país. Otros artículos aparecieron en los Anales de la Sociedad de Historia Natural de Madrid y en publicaciones seriadas de los Estados Unidos, como el Boletín de la Comisión de Pesca, o los Anales del Museo de Historia Natural de Nueva York.

Entre 1851 y 1858 preparó la edición en dos volúmenes de las Memorias Sobre la Historia Natural de la Isla de Cuba, con los resultados de sus estudios zoológicos, acompañados por láminas ilustrativas. Entre 1865 y 1868 publicó los dos números del Repertorio físico-natural de la Isla de Cuba.Su obra monumental, Ictiología Cubana se imprimió en 1955 con una parte del texto del manuscrito ictiológico sin los dibujos de su “Atlas”; en 1962 con parte del texto y varias láminas de su “Atlas”; y en el año 2000 de forma íntegra, en dos tomos de texto y un “Atlas”.

Por sus investigaciones Poey gozo de gran reconocimiento internacional: Corresponsal del liceo de Historia Natural de Nueva York; Miembro de Honor de la Sociedad de Ciencias de Búffalo, de la Sociedad de Amigos de la Historia Natural de Berlín, de la Sociedad Española de Historia Natural y de la Real Sociedad Científica de Londres; Miembro de la Sociedad Estomatológica de Filadelfia; Corresponsal de la Sociedad de Historia Natural de Boston y de la Sociedad de Historia Natural y Horticultura de Massachusetts; Miembro Corresponsal de la Academia de Ciencias de Filadelfia. El 26 de mayo de 1913, aniversario de su nacimiento, se fundó la Sociedad de Historia Natural de Cuba, con su nombre.

Su funeral se efectuó en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, fue enterrado en la Necrópolis de Colón y posteriormente exhumado y trasladado a la Facultad de Ciencias del recinto universitario, donde reposa actualmente.

A 125 años de su fallecimiento, los cubanos tenemos una enorme deuda con este héroe de la paz, que hizo patria desde la ciencia y la cultura y que nos legó un valioso conocimiento de los peces. A pesar de ello en Cuba, un país rodeado de mar, el pescado, no sólo se limita a 11 onzas mensuales por persona, sino que casi siempre la Empresa de Comercio del Estado distribuye pollo por pescado, cuando el pescado más que producirlo, comprarlo o investigarlo, lo único que requiere es pescarlo.

1 Ictiología, rama de la zoología que estudia el comportamiento y la biología de los peces y a la que Felipe Poey dedicó sus mayores investigaciones, en las que incluía la visita diaria a la pescadería en La Habana en busca de nuevas especies nuevas escondidas en la pesca. A Peter Artedi, discípulo del naturalista sueco Carlos Linneo, se le considera como padre de esta disciplina científica.

2 Colegio de San Cristóbal de La Habana, conocido por Carraguao, cuya dirección fue asumida en 1834 por José de la Luz y Caballero, donde introdujo el método explicativo, contrario al uso y abuso de la memoria.

3 La Sociedad Económica Amigos del País se fundó en 1792 a imagen y semejanza de las surgidas en España durante la segunda mitad del siglo XVIII, en el marco de las ideas de la Ilustración.

Tomado de: http://www.diariodecuba.com/cuba/1452681129_19448.html

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Comentario de otros cinco temas acerca de la política exterior tratados por el presidente cubano el 29 de diciembre de 2015, en la clausura de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

1- Desde el año 2015 se han generado afectaciones en las relaciones de cooperación mutuamente ventajosas con varios países, en particular con la República Bolivariana de Venezuela.

Es cierto, pero también lo es que esas afectaciones provienen de una relación ajena a las leyes que rigen el comercio. La disminución o pérdida total de la subvención venezolana y su impacto en Cuba es una repetición de lo ocurrido con las subvenciones procedentes de la extinta Unión Soviética. Ambos episodios prueban la imposibilidad de sostenerse sin economía propia y la incapacidad gubernamental para aprender de las lecciones. El hecho –duro y real– es que lo acontecido en Venezuela explica la verdadera causa de la anunciada disminución del PIB en el presente año.

2.- En la clausura del anterior Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional, expresé que se ha puesto en práctica una ofensiva imperialista y oligárquica contra los procesos revolucionarios y progresistas latinoamericanos, la cual será enfrentada con determinación por nuestros pueblos. Estamos seguros de que vendrán nuevas victorias de la Revolución bolivariana y chavista bajo la dirección del compañero Maduro frente a la permanente embestida desestabilizadora de la derecha, alentada y apoyada desde el exterior. Confiamos en el compromiso de los revolucionarios venezolanos y de su pueblo, mayoritariamente bolivariano y chavista, con el legado del inolvidable presidente Hugo Chávez. Estamos convencidos de que, tal como lo hizo en el 2002, el pueblo venezolano y la unión cívico-militar no permitirán que se desmantelen los logros de la Revolución y sabrán convertir este revés en victoria. Cuba estará siempre junto a la Patria de Bolívar, llamamos a la movilización internacional en defensa de la soberanía e independencia de Venezuela y para que cesen los actos de injerencia en sus asuntos internos.

Afirmar que lo ocurrido en Venezuela es resultado de la ofensiva imperialista es soslayar la incapacidad demostrada por el chavismo. El empleo de una buena parte del manantial de dólares ingresados por los altos precios del petróleo en la exportación del populismo bolivariano a la región, en vez de usarlos para diversificar una economía totalmente dependiente de la producción petrolera, así lo demuestra. La obsesión por expandirse en vez de diversificarse ha tenido mayor impacto negativo que la “ofensiva imperialista” en la desastrosa situación del país sudamericano.

Decir que lo sucedido allí será enfrentado por “nuestros pueblos”, es desconocer que la mayoría de los venezolanos, después de apoyar al chavismo durante años, emitió un voto de castigo. Ante esa realidad se imponen las siguientes preguntas: ¿De qué pueblo se habla?, ¿Los millones de venezolanos que votaron por los candidatos de la oposición no son parte del pueblo?, ¿Quién y con qué criterios se define quienes conforman el pueblo?, y ¿Cuándo se les ha consultado a” nuestros pueblos” para enfrentar la decisión de los calificados como no pueblos?

Al plantear que vendrán nuevas victorias de la revolución bolivariana encabezada por Maduro y evocar el compromiso de los revolucionarios con el legado de Chávez, además de desconocer la voluntad popular expresada en las urnas, es una manifestación de injerencia en los asuntos internos de otro país, algo de lo que el gobierno de Cuba acusa permanente a los Estados Unidos.

Todo indica que lo ocurrido allá pudiera ocurrir aquí si se permiten elecciones verdaderamente democráticas. Por tanto, parece que la lección extraída consiste en posponer nuevamente cualquier paso que pueda conducir a la democratización. El gran peligro radica en que sin democratización no habrá soluciones a los graves y múltiples problemas de la sociedad cubana. De todas formas el proceso en marcha ya es indetenible, sobre todo por el cambio de mentalidad que se está produciendo entre los cubanos después de restablecerse las relaciones diplomáticas con el vecino del Norte. La democratización llegará por uno u otro camino, pero llegará. Intentar detenerla es marchar contra la historia, contra los vientos que soplan en la región, contra el destino de la nación cubana y en consecuencia para terminar perdiendo.

3.- La Proclama de la América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada por todos los jefes de Estado y de Gobierno en la II Cumbre de la CELAC celebrada en La Habana en enero de 2014, es una sólida base para desarrollar las relaciones entre nuestros países y a nivel internacional.

En ese cónclave el Presidente cubano expresó: “Ya desde hace años nuestra región es una zona libre de armas nucleares (…) pero creemos –dijo– que no es suficiente. Creemos que es preciso que los jefes de Estado y de Gobierno de la región lleguen al acuerdo de que cualquier diferencia, cualquier conflicto, siempre se resuelva por las vías del diálogo de la negociación y que nunca se llegue ni a la amenaza ni al uso de la fuerza”.

Contrario a esas emotivas palabras, la decisión de enfrentar el resultado de las elecciones democráticas en Venezuela podría generar una guerra civil. Entonces la Declaración de América Latina y el Caribe como Zona de Paz quedaría como una consigna carente de validez si al interior de las naciones no se renuncia al empleo de la violencia y develaría la carencia de voluntad política para lograrlo cuando la paz atenta contra el populismo revolucionario.

4.- Tal como señala la Declaración del Gobierno Revolucionario publicada el 1º de diciembre, la política de “pies secos-pies mojados”, el programa de Parole para médicos cubanos y la Ley de Ajuste Cubano continúan siendo el principal estímulo para la emigración irregular desde Cuba hacia Estados Unidos.

El principal estímulo no radica en las políticas norteamericanas. Para que un hecho sea causa de otro tiene que antecederlo en el tiempo. El éxodo masivo y sostenido que convirtió a Cuba de país receptor en país emisor de emigrantes comenzó desde 1959, cuando aún esas políticas no existían. La verdadera causa radica en la naturaleza del modelo totalitario, que al negar las libertades ciudadanas no ha podido desarrollar una economía eficiente capaz de satisfacer las necesidades básicas de los cubanos.

Más allá de la influencia que pueda haber tenido la prolongada confrontación entre los dos gobiernos, resulta lógico que la migración se produzca de un país con una economía deficiente hacia el de la economía más desarrollada del mundo. Ante esa realidad lo único que puede detener el éxodo es una transformación estructural capaz de garantizar las necesidades mínimas de los cubanos, algo que los atrincheramientos ideológicos impiden. La mejor prueba de ello es que el creciente movimiento migratorio en otras regiones del mundo está teniendo lugar sin que los países de destino hayan promulgado nada que se asemeje a la Ley de Ajuste Cubano. Sencillamente las personas se mueven de donde está mal hacia donde está mejor, algo que incluso hacen muchas especies de animales, como las aves migratorias que tampoco se trasladan por una política de “alas secas-alas mojadas”.

Lo otro es que los galenos no escapan principalmente hacia Estados Unidos. En ese país  tienen que revalidar el título, pagar por los exámenes y estar sin ejercer hasta lograr la revalidación; mientras otros países los acogen sin ese requisito. Sólo marchan a Estados Unidos los que están dispuestos a trabajar en cualquier otra cosa o los pocos casos en que sus familiares asumen los costos de la revalidación. Mayor influencia en el éxodo de los médicos tienen los 50 mil que están alquilados en otras latitudes, donde no les resulta difícil comprender el nivel de explotación a que están sometidos.

5.- Hemos reiterado al gobierno de Estados Unidos que para normalizar la relación bilateral el bloqueo debe ser levantado y el territorio que usurpa la Base Naval de Guantánamo y además, no debe pretenderse que Cuba abandone la causa de la independencia o renuncie a los principios e ideales por los que varias generaciones de cubanos han luchado durante un siglo y medio.

Estas exigencias son inviables por ese camino. Una vez restablecidas las relaciones diplomáticas las soluciones hay que buscarlas en la negociación bilateral. Si el Gobierno cubano no quiere ceder ante un gobierno extranjero debiera ceder ante su pueblo, que está desarmado de espacios, instituciones, derechos y libertades. Si se actuara en esa dirección se fortalecería la posición del presidente norteamericano, quien ha demostrado su disposición de marchar hacia la plena normalización de las relaciones con Cuba; se debilitaría la posición de los congresistas opuestos a la suspensión del embargo; y se avanzaría en ese objetivo mucho más rápido que mediante las acusaciones y las condenas en las Naciones Unidas. En fin, que la solución depende más que nunca de la conducta que decida seguir el gobierno de Cuba.

Tomado de: http://www.diariodecuba.com/cuba/1452380310_19369.html

Comentario a cinco temas acerca la economía tratados por el Presidente cubano el 29 de diciembre de 2015, en la clausura de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

1- A pesar de que los efectos del bloqueo estadounidense se mantienen sin cambios y las restricciones financieras externas se han agudizado en el segundo semestre, el Producto Interno Bruto (PIB) de este año creció un 4%.

Ni el efecto del “bloqueo” se mantiene sin cambios, ni las restricciones financieras se han agudizado. El “bloqueo” fue flexibilizado con las medidas dictadas por la Casa Blanca desde que se anunció el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países; mientras las restricciones financieras se aliviaron con las renegociaciones de la deuda externa, especialmente cuando el pasado semestre el Club de Paris condonó las tres cuartas partes de los débitos cubanos.

En cuanto al PIB, el Gobierno reconoce que para lograr un desarrollo significativo se necesita un crecimiento de hasta un 7% anual. Sin embargo, entre los años 2011 y 2014 creció a un ritmo promedio de 2,3%, y en el último de estos tres años, en 2014, el crecimiento fue de solo de 1,3%. Luego, en julio de 2015, Raúl Castro anunció que se había revertido la tendencia a la desaceleración del crecimiento del PIB y estimó que al concluir el año quedaría en el entorno del 4 %, que es la cifra ahora anunciada como logro.

Para comprender lo reducido de ese crecimiento hay que tener en cuenta que la caída del PIB, entre 1989 y 1993, fue de un 34%. Por tanto, el 4% anunciado más allá de que sea o no real, no demuestra una verdadera recuperación, como podemos en los siguientes cuatro ejemplos:

a- La industria azucarera, según informó el ministro de Economía Marino Murillo, creció un 16,9% respecto al 2014. Sin embargo el plan del año se incumplió en unas 73.000 toneladas, obligando a emplear unas 30.000 toneladas del consumo nacional para suplir el déficit destinado a la exportación.

b- La industria manufacturera creció en 9,9%, pero el estado de obsolescencia tecnológica en las industrias asociadas generó considerables carencias de productos en la red de tiendas en divisas, obligando a importar, entre otros rubros, miles de toneladas de pollo y miles de cajas de cervezas, con la consiguiente erogación de divisas adicionales.

c- El sector del transporte creció, pero las deficiencias en la transportación de cargas ocasionaron daños a los demás sectores e influyó en los gastos ocasionados  por concepto de estadía de los buques.

d- La agricultura creció, pero por incumplimientos hubo que comprar 50.000 toneladas adicionales de arroz y una cantidad adicional de leche para suplir la dejada de producir. Por tanto, con esas deficiencias la cifra del 4% dice poco y se refleja menos en la vida de los cubanos.

2- El próximo año continuará creciendo el Producto Interno Bruto, pero lo hará a un menor ritmo, el 2%, como consecuencia de que se proyectan limitaciones financieras asociadas a la caída de ingresos en los rubros exportables tradicionales por la disminución de sus precios en el mercado mundial, como por ejemplo el níquel.

Lo primero es que si la aritmética es independiente de la ideología, dos es la mitad de cuatro. Entonces, si el PIB pasa de un 4% a un 2%, no se puede hablar de un menor ritmo para 2016, sino de un decrecimiento. Lo segundo es que si en el pasado año se lograron varias condonaciones y negociaciones de la deuda, entre ellas las del Club de Paris, que perdonó a Cuba $8.500 de $11.100 millones, si gracias a las relaciones con Estados Unidos han aumentado las remesas familiares que al cierre de 2013 ya oscilaban entre 1.4 y 2.000 millones de dólares, y si por el turismo y los servicios médicos continúan ingresando otros miles de millones de dólares, el nuevo decrecimiento no se puede explicar a partir de supuestas restricciones financieras sin mencionar otras causas, como la reducción y/o total pérdida de los cientos de miles de barriles de petróleo que diariamente Venezuela venía entregando a Cuba.

3- Aunque la cifra de visitantes se elevó hasta tres millones y medio, no debe soslayarse que este resultado se obtiene pese a que Cuba todavía continúa siendo el único país del mundo en el que los ciudadanos de Estados Unidos tienen prohibido visitar como turistas.

El aumento en la cifra de visitantes no se obtuvo pese a que los ciudadanos norteamericanos tienen prohibido viajar a Cuba, sino todo lo contrario. Se logró en buena medida por la ampliación realizada por el presidente Barack Obama de las 12 categorías establecidas por el Departamento del Tesoro, gracias a lo cual decenas de miles de estadounidenses y de turistas de otras procedencias arribaron a la Isla desde principios de pasado año. Sin ellos la cifra alcanzada no hubiera sido posible. De igual forma, los próximos crecimientos serán influidos considerablemente con la inminente llegada de nuevos vuelos regulares acordados y del arribo de ferrys, todo lo cual guarda relación con las expectativas creadas por las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

4- No obstante las limitaciones financieras se han venido cumpliendo los compromisos asumidos en los diferentes procesos de reordenamiento de las deudas con acreedores extranjeros y se ha reforzado la tendencia hacia la progresiva recuperación de la credibilidad internacional de nuestra economía. La última evidencia fue el acuerdo alcanzado el 12 de diciembre con el Club de Paris. Este acuerdo facilita el acceso a financiamientos a mediano y largo plazos muy necesarios para la ejecución de inversiones previstas en nuestros planes de desarrollo.

Más que del cumplimiento de los compromisos asumidos, el resultado ha dependido  de que: a- el pragmatismo de los acreedores, quienes saben que con la crítica situación de las finanzas cubanas será imposible cobrar la deuda; b- la presión ejercida por las compañías de los países acreedores para poder invertir en la Isla en el nuevo escenario, a sabiendas de que la distensión con Estados Unidos crea oportunidades que los norteamericanos todavía no pueden capitalizar; c- las expectativas por la reanudación de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos; y d- la insistente propaganda del Gobierno cubano en demostrar la “recuperación de la economía”.

La lógica del Gobierno cubano responde a otra razón. El fracaso de las reformas y la crisis económica de Venezuela han multiplicado la escasez de efectivo, por tanto, el acceso a financiamientos a corto y mediano plazo, especialmente de los países integrantes del Club de París, brinda un nuevo respiro sin tener que adentrarse en la relación con Estados Unidos.

Sin embargo, lo que se ha condonado son los enormes intereses acumulados durante años, pero la deuda matriz continúa pendiente. El Club de París perdonó a Cuba $8.500 de $11.100 millones de deuda, pero el acuerdo impone duras penalizaciones si el Gobierno cubano vuelve a incumplir. Por tanto, se reinicia el juego con generosidades pero con reglas claras: Cuba tiene que honrar los compromisos, que es lo que nunca ha hecho, lo cual en el mediano-largo plazo resultará imposible si no se introducen los cambios estructurales que la economía y la sociedad requieren. Algo tan necesario como imposible de acometer sin la voluntad política correspondiente. El temor ante el compromiso parece explicar las palabras de Marino Murillo, en la ANPP del pasado mes de diciembre, que sin lograr un crecimiento sostenido en la economía, dijo: “Debemos trabajar por un endeudamiento sostenible.”

5.- Nos corresponde potenciar al máximo las reservas de eficiencia, concentrar los recursos hacia las actividades que generan ingresos por exportaciones y sustituyen importaciones, hacer más eficiente el proceso inversionista y crecer en las inversiones del sector productivo y de infraestructura, priorizando la sostenibilidad de la generación eléctrica y el crecimiento de la eficiencia en el uso de los portadores energéticos.

Esto es más de lo mismo. Tales planteamientos los podemos encontrar en los cientos de discursos de los funcionarios cubanos a lo largo de más de cinco décadas sin resultado alguno. Las reservas existen, pero están en otra parte: en la reforma que la realidad cubana pide a gritos.

Tomamdo de: http://www.diariodecuba.com/cuba/1452454408_19380.html

En las naciones cuya historia está preñada de hechos violentos, los gobiernos tienden a restarle importancia a las figuras o acontecimientos ajenos a ese tipo de acciones, eclipsando a miembros insignes que constituyen cimientos de la nación. Arribamos al bicentenario del nacimiento de una de esas figuras, de aquel gigante de la ingeniería cubana del siglo XIX: Francisco de Albear y Fernández de Lara, nacido en La Habana el 11 de enero de 1816, merecedor del eterno agradecimiento de los habaneros del siglo XIX y de los cubanos de todos los tiempos.

Hijo de un militar español, Albear embarcó hacia España a los 19 años de edad. Allí ingresó a la Academia de Ingenieros y regresó 11 años después, cargado de conocimientos y prestigio profesionales, para emprender una labor constructiva tan abundante que resulta imposible reflejarla en unos cuantos párrafos.

Entre la reparación del Convento de San Agustín en La Habana —su primera obra— y los proyectos del ferrocarril y la carretera centrales, se ubica todo lo destacado en materia constructiva de la época: Cuartel de Caballería de Trinidad; reconocimiento del río Zaza para su canalización; estudio para ampliar los muelles de Cienfuegos; la Lonja del Comercio, el Jardín Botánico y la Escuela de Agronomía; los muelles, tinglados y grúas del litoral habanero; cuantas calzadas parten de la capital hacia los pueblos limítrofes; la instalación de las primeras líneas telegráficas de Cuba; y el levantamiento del plano de La Habana, entre otros.

En el siglo XIX, uno de los problemas más críticos de la villa de San Cristóbal de La Habana era el abastecimiento de agua potable. El suministro del precioso líquido, extraído del manto freático o trasladado desde los ríos cercanos, fue un reto. A pesar de la construcción de los dos primeros acueductos de la ciudad: La Zanja Real —canal descubierto de unos 10 kilómetro de longitud— construida en 1592, y el Fernando VII, en 1835, unido a los 895 aljibes y los 2.976 pozos existentes, el abasto de agua resultaba insuficiente.

Dotar a la capital de un moderno acueducto fue la obra cumbre de Albear, quien decidió utilizar el líquido de los manantiales de Vento, gracias a lo factible de la obra de captación y conducción, altura, cantidad y calidad de esas aguas y trasladarlas hasta los depósitos de Palatino por tuberías que la protegieran de la insalubridad.

Entre 1858, año en que llegó a Cuba el Real Decreto que aprobó la construcción y 1893, en su condición de Director de las obras, Albear investigó todo lo relacionado con la calidad y el traslado del vital líquido, demostró la influencia negativa de la luz solar sobre las aguas depositadas, modificó la geología de los terrenos para adaptarlos a la protección del canal; y —dotado de precarios medios mecánicos— lo hizo desplazarse por debajo del río Almendares. Una hazaña que tuvo que esperar la medianía del siglo XX para repetirlo en los túneles de Miramar y de la Bahía. Por tan magistral labor fue premiado en Filadelfia y en París con Medalla de Oro, mientras La Real Junta de Fomento de Cuba lo calificó como “el más famoso de los ingenieros cubanos”.

Por su obra, Albear obtuvo los títulos de Marqués de San Félix, Brigadier del Real Cuerpo de Ingenieros, Gran Cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo y la Orden de Mérito Militar, Caballero de la Real y Militar Orden de San Fernando, Profesor de la Academia Especial de Ingenieros, Miembro Corresponsal de la Real Academia de Ciencias de Madrid, Socio de Número y de Mérito de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, Socio de Mérito de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, Honorario y Corresponsal de la Sociedad Británica de Fomento de Arte e Industria, Socio Fundador de la Sociedad Geográfica de España, Miembro de la Sociedad Científica de Bruselas y Miembro de la Sociedad de las Clases Productoras de México.

Como reconocimiento, el acueducto que antes llevaba el nombre de Isabel II se rebautizó con el de Albear y el ayuntamiento de La Habana edificó una estatua ubicada en Monserrate entre Obispo y O’ Reilly, en la Habana Vieja.

Más de 100 años después de la construcción del acueducto de Albear —una de las siete maravillas de la ingeniería cubana—, en el año 2002 más del  70% de los 3.620 kilómetros de redes de tuberías de La Habana estaban en mal estado y existían unos 10.000 salideros en interiores, redes y acometidas. Mientras en la segunda gran ciudad de la Isla, en Santiago de Cuba, no fue hasta el primero de enero de 2008 en el acto conmemorativo del 55 aniversario del triunfo revolucionario, que se informó la culminación de la reconstrucción del acueducto de la ciudad, donde hasta ese momento un cuarto de millón de habitantes recibía el servicio de agua cada siete o nueve días, mientras otros 76.500 tenían un ciclo de distribución superior a 15 días y más de 16.000 ni siquiera contaban con acueducto. Hoy, los santiagueros continúan confrontando problemas con la escasez de agua.

Esa situación, en pleno siglo XXI, es la mejor prueba de la importancia de las figuras de la paz, aquellas que hacen patria, generan cultura y legan obras como el acueducto de Albear, que hoy día sigue abasteciendo a buena parte de los habaneros.

Tomado de: ww.diariodecuba.com/internacional/1450726905_18991.html
Los siglos de injusticia social en América Latina caracterizados por  la violencia, las dictaduras y la corrupción administrativa se agudizaron con el fracaso de las disimiles  tentativas de solución, entre ellas la del socialismo totalitario cubano. En ese contexto el teniente coronel Hugo Chávez Frías, después de fracasar en su intento de Golpe de Estado, en 1998 escaló el poder en Venezuela por la vía electoral y anunció la revolución bolivariana. Diecisiete años después,  a pesar del enorme poder acumulado, el chavismo exhibió su agotamiento.

Entre las causas evidentes del agotamiento sobresalen la incapacidad administrativa, el descontrol de la violencia, la represión contra la oposición, los intentos de estatizar la economía, la corrupción galopante y el despilfarro de las riquezas nacionales. Una ojeada retrospectiva al intenso proceso electoral que tuvo lugar entre 1998 y 2015 develan otras causas menos evidentes pero esenciales para comprender el por qué la revolución bolivariana, concebida por Fidel y ejecutada por Chávez se agotó con Nicolás Maduro.

Ascenso

En diciembre de 1998 Hugo Chávez al ganar las elecciones presidenciales con casi el 57% de los votos anunció una “revolución pacífica y democrática”. Para proveerla de una base legal promovió un referendo y convocó una asamblea constituyente que remplazó la Carta Magna de 1961. Aunque al referendo celebrado en abril de 1999 sólo asistió el 38% de los venezolanos, la mayoría de los asistentes lo respaldó y se redactó una nueva Constitución, que ajustada al propósito declarado por Chávez fue ratificada en referendo con el 72% de los votos. La victoria fue el disparo de arrancada de la revolución bolivariana: la asamblea bicameral se fundió en una sola cámara denominada Asamblea Nacional; el período presidencial se aumentó de cinco a seis años; los poderes públicos se reorganizaron; se estableció la reelección inmediata por un período; se aprobó el derecho al voto de los militares activos y el país pasó llamarse República Bolivariana de Venezuela.

En julio de 2000, haciendo uso del derecho de reelección inmediata, Chávez se presentó y fue electo para un mandato de seis años. Entonces solicitó a la Asamblea Nacional poderes especiales para legislar por decreto en materia económica, social y de administración pública. Ante ese hecho los oponentes dieron dos respuestas: el fallido Golpe de Estado de abril de 2002 y la promoción de un referendo revocatorio en agosto de 2004, en el que Chávez fue ratificado con el 59,1% de los votos.

En las elecciones regionales y municipales de 2004 sus seguidores ganaron el 58,31% de los votos, se impusieron en 22 de los 24 estados y dominaron más del 80 por ciento de las alcaldías. Al igual que en 1999 Chávez utilizó la victoria para convocar otra asamblea constituyente y reformar la Constitución de 1999. Así estableció un mayor control del Estado sobre los medios de comunicación y de producción. En diciembre de 2005 acrecentó el  poder acumulado cuando la oposición no participó en los comicios parlamentarios y la Asamblea Nacional quedó totalmente en manos del Movimiento Quinta República1.

Equilibrio, declive y fracaso

En diciembre del 2006 Chávez se impuso por tercera vez en las elecciones presidenciales con casi el 63% de los sufragios. Al asumir el mandato en enero de 2007 anunció la construcción del Socialismo del siglo XXI y lanzó el lema “Patria, Socialismo o Muerte”. En la cresta de su triunfal marcha –con un poder acumulado cercano al que Fidel Castro logró en Cuba con la revolución de 1959– convocó otro referendo con el objetivo de reformar la Constitución para establecer la reelección presidencial ilimitada. Enarbolando el antinorteamericanismo durante la campaña proclamó enfáticamente: “el que vote por el Sí está votando por Chávez, el que vote por el No, vota por Bush”. Así, en diciembre de 2007 la mayoría votó por el No, según sus palabras por Bush. Sin embargo, el chavismo no aprendió la lección que la derrota encerraba.

En los Comicios regionales y municipales de noviembre de 2008 volvió a conquistar la mayoría de los estados y alcaldías con el 52% de los votos, pero la oposición se impuso en varios  estados importantes. En un nuevo referendo para eliminar los límites a la reelección de cargos, el “Sí”  obtuvo cerca del 55 por ciento de los voto, pero en las elecciones parlamentarias de septiembre de 2010 perdió la mayoría absoluta que le permitía gobernar por decreto. En octubre de 2012, en las cuartas elecciones presidenciales, aunque alcanzó el 55.07 % de los votos contra 44,31 de Henrique Capriles, la oposición demostró su ascenso al acumular 6,5 millones de votos. Y en diciembre de 2012, cuando Chávez convalecía en Cuba, ayudado por una enorme campaña electoral ganó la mayoría de las gobernaciones pero Henrique Capriles se consolidó en el importante Estado de Miranda.

En 2013 el declive tomó cuerpo. La muerte de Hugo Chávez el 5 de marzo precipitó las elecciones que ganó Nicolás Maduro en el mes de abril con el 50,61% de los votos, cinco puntos menos de los obtenidos por Chávez en su última elección presidencial. El 8 de diciembre de 2013, en las elecciones municipales, el Chavismo ganó el 76% de las Alcaldías, cuatro menos que en 2004.  Y el 6 de diciembre de 2015 la revolución bolivariana recibió un golpe mortal al perder abrumadoramente las elecciones parlamentarias.

Cuatro causas esenciales

-La imposibilidad en las condiciones contemporánea de emplear el poder adquirido en las urnas como fuente de derecho para imponer una ideología y eternizarse en el poder.

-La no observación del tiempo –propiedad universal del movimiento del que la política no escapa– condujo al desaprovechamiento de la oportunidad para emprender los cambios estructurales que el país urgía, pues los pueblos cansados de esperar requieren de soluciones para el ahora, no para el después.

-El continuado sufragio en el que los venezolanos aprendieron a usar los mecanismos democráticos institucionalizados. Ello se expresó en la división de los votos entre el 40 y el 60% durante las 20 citas electorales a lo largo de 17 años. Lo que legitimó al chavismo, validó a la oposición y alzó un insalvable obstáculo para desmontar la sociedad civil e imponer un modelo totalitario.

-Refiriéndose al maniqueísmo derecha-izquierda y revolución-contrarrevolución, como plantea, Loris Zanatta2: la pobreza y la desigualdad se redujo tanto en Bolivia como en Colombia, en Ecuador como en Perú, en Brasil como en México por lo que no se ve ninguna relación directa y empírica entre mayor equidad y color ideológico del gobierno de turno. Y agrega que: el amplio apoyo de que han disfrutado hasta ahora los regímenes populistas se está desinflando y está creciendo la demanda de democracias normales, sin adjetivos.

Cinco lecciones del fracaso

-Los principios ideológicos enarbolados por los partidos políticos tienen que subordinarse a los intereses de la nación. Cuando un partido político se subordina a una ideología y desde ella se somete a la economía y a la sociedad comienza el retroceso social y termina negándose a sí mismo.

-Aunque durante el chavismo el país recibió más divisas que en todas las épocas anteriores debido al alto precio del petróleo, no se aprovechó para emprender los cambios estructurales dirigidos a limitar la alta dependencia del crudo y en su lugar se despilfarró para atraer votos y consolidar gobiernos fuera de las fronteras.

-Al aceptarse la vía electoral para competir por poder hay que aceptar sus reglas. Ese es el ABC de la democracia. Lo contrario es lo que expresó más o menos Nicolás Maduro en vísperas de las parlamentarias en caso de que perdiera: “Pasaría a gobernar con el pueblo en unión cívico militar”, es decir, con la minoría.

-El escenario emergido de las elecciones parlamentarias es tan desfavorable al chavismo, que con independencia de las desesperadas maniobras antes de la toma de posesión de la nueva Asamblea, lo único que podrían es conducir al país a una guerra civil, pero eso no revertiría la derrota sufrida, sino que sería ´su suicidio.

-Estas lecciones del fracaso de la revolución bolivarianas son válidas no sólo para el chavismo y para la oposición, sino también para los modelos semejantes de la región, especialmente para Cuba, país donde se concibió la revolución bolivariana y el único donde la oposición está impedida de existir legalmente ni se celebran elecciones libres y democráticas. Como las libertades cívicas pueden conducir tanto a tomar el poder como a perderlo, el gobierno de Cuba solo tiene dos caminos: se democratiza el país o se frenan los cambios iniciados para conservar el poder. El problema radica en que el segundo  camino no garantiza la conservación del poder, por tanto los cambios se impondrán. Lo ideal es que ocurran de forma pacífica y eso depende de las autoridades cubanas.

La Habana, 20 de diciembre de 2015
1 Partido político fundado por Chávez  en 1997 y  disuelto en 2007 para integrarse al Partido Socialista Unido de Venezuela.
2 Cuba entre el Atlántico y el Pacífico, pero sin escapatoria. Loris Zanatta, ensayista y profesor de historia de la Universidad de Bolonia
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Tomado de: http://www.diariodecuba.com/cuba/1450036259_18797.html

Con la asamblea provincial de La Habana, celebrada el pasado domingo 6 de diciembre de 2015, concluyó el proceso asambleario previo al VII Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC). La descripción de las intervenciones reportadas en la prensa oficial permite establecer la relación entre ese proceso y la situación de crisis que vive nuestro país.

En Pinar del Río, el sábado 31 de octubre, el Segundo Secretario del PCC, José Ramón Machado Ventura planteó que en esta ocasión el informe es conocido también por la población y eso forma parte de los cambios que durante los últimos años hemos ido ejecutando a partir de la aprobación de los Objetivos de la Conferencia Nacional del Partido y  señaló que: el Partido necesita de organizaciones de masas fuertes y estables para realizar mejor su labor.

En Artemisa, el domingo, 1 de noviembre, se hizo énfasis “en torno a hechos negativos presentados en la provincia que involucran a militantes y cuadros administrativos en el descontrol de recurso y la falta de previsión de las causas y condiciones que los propician”.  Acerca de lo cual Machado Ventura, planteó que es necesario emprender verdaderas acciones de control y que cada cual haga lo que le corresponde. Y agregó que los militantes no pueden evadir los problemas ni limitarse solo a identificarlos; deben enfrentarlos oportunamente, con valentía y sin paternalismos.

En Sancti Spíritus, el viernes 6 de noviembre, el reporte publicado en el diario Granma, dice que las grietas en el aseguramiento a la alimentación del ganado, que provoca mucho más muertes que el hurto y el sacrificio ilegal; las deudas con el control interno, que a la postre se convierten en paso para delitos de cualquier magnitud, y la urgencia de atender con sistematicidad a la juventud estuvieron entre los asuntos abordados. Aquí, Machado Ventura orientó que: hay que sembrar más, explotar bien la tierra y discutir lugar por lugar.

En Cienfuegos, el sábado 7 de noviembre, se hizo hincapié en la importancia del papel de los jóvenes. En esta provincia, se dejaron de acopiar 800 000 litros de leche debido a escasa base alimentaria, mal manejo de la masa, incorrecto acomodo de la carga por caballería e indisciplina ganadera general que lastra la organización y control, y se han perdido casi 8 000 cabezas debido a la desnutrición y la falta de atención. Al respecto el Segundo Secretario del PCC recordó como durante muchos años hemos sido incapaces de poder contar con la alimentación del ganado durante la época de la sequía e instó al sector industrial a aumentar las producciones en pos de garantizar la comida del pueblo y el desarrollo de los principales indicadores económicos del territorio.

En Villa Clara, el domingo 8 de noviembre, se analizaron las causas de los incumplimientos de la producción de huevos y leche. Sobre este último renglón se hizo énfasis en la insuficiente siembra de pastos y mal acuartonamiento del ganado. También se trató la necesidad de potenciar el cultivo del tabaco ante el esperado crecimiento de la demanda y encontrar formas atractivas e influyentes para incorporar a los jóvenes a la vida social y política. Aquí Machado Ventura llamó a mejorar la comercialización y distribución de los productos agropecuarios e indicó continuar fortaleciendo los núcleos del Partido en las estructuras productivas.

En Ciego de Avila, el viernes 13 de noviembre, el reporte publicado en Granma dice que: “La insuficiente siembra de alimento animal para enfrentar el período seco, el pobre uso de la inseminación artificial, los bajos niveles en la limpia de las áreas infestadas con marabú y aroma, y el desaprovechamiento de los derivados de la caña de azúcar para producir piensos criollos, son deficiencias que se repiten todos los años”.  En esta provincia el pasado año hubo un decrecimiento en más de cuatro millones de litros en comparación con el 2010, y en el 2015 solo se aprecien discretos signos de recuperación. El primer secretario del PCC en la provincia dijo, que este sector “transitó por una etapa en la cual se perdieron hasta los ganaderos, y si ahora se quiere lograr la recuperación, es obligado revertir el trabajo en importantes indicadores, porque es insensato que la natalidad esté por debajo del 45%, el período entre partos dure más de dos años, y mueran como promedio anual más de 6 000 animales”.

En Camagüey, el sábado 14 de noviembre, el tema principal giró respecto a necesidad de rescatar la  producción ganadera, “en consonancia con el peso  económico local”. El otro tema que ocupó gran espacio fue el éxodo de los jóvenes campesinos, que en esta provincia parece ser mayor que en otras. Incluso el periódico Juventud Rebelde, del domingo 15 de noviembre, publicó un artículo en primera plana titulado “Cómo evitar el éxodo joven del campo”.

En Las Tunas, el domingo 15 de noviembre, según reportó el semanario Trabajadores del lunes 16 de noviembre, entre el 2011 y el 2014 se dejaron de plantar 3 800 hectáreas y otras 26 000 mil fueron declaradas vacías, de las cuales el 30% están infectadas de marabú. Sólo el 71% de las tierras entregadas en usufructo están en producción.

En Matanzas, el viernes 20 de noviembre, se pusieron de manifiesto las mismas insuficiencias del sector productivo. En las conclusiones, Machado Ventura planteó enfáticamente que es necesario acabar con la anarquía. Y dijo que la responsabilidad máxima recae en las juntas directivas, direcciones de la UBPC y las delegaciones de la Agricultura a todos los niveles, las cuales no cumplen su función estatal como está establecido.

En Santiago de Cuba, el sábado 21 de noviembre, no hubo gran diferencia con el resto de las provincias, Machado Ventura, en un reconocimiento implícito de que no hay aumento en la producción, planteó: Por eso es necesario que el pueblo lo sepa, porque a veces decimos que la economía del país creció en tal por ciento y la gente se pregunta dónde está ese crecimiento, y para verlo de verdad primero tenemos que asegurar la base y luego exigir el respaldo productivo que espera nuestra población.

En Holguín, el domingo 22 de noviembre, uno de los delegados planteó que  el núcleo es el cimiento, si no está fuerte, no soporta la carga de trabajo. Y nosotros necesitamos núcleos sólidos que movilicen. Mientras otro dijo que con la subida de los precios del frijol y el maíz, se incrementaron las siembras de esos cultivos,  pero descuidamos las de viandas que también son importantes para el pueblo.  Aquí Machado Ventura expresó que a los campesinos hay que hacerles saber que la Revolución tiene confianza en ellos… pero a la vez tienen que comprender que es necesario proteger a la población y una forma de hacerlo es que siembren lo que se les indica para mantener el balance adecuado.

En Guantánamo, el jueves 3 de diciembre, el reporte publicado en Granma plantea, que en una Unidad Básica de Producción Agropecuaria del municipio Maisí se logró duplicar la producción cafetalera, diversificar los cultivos y mejorar el ingreso de los trabajadores” y que ese avance debiera ser imitado por el resto de las bases productivas dedicadas a ese renglón, las que han tendido un “descenso significativo por más de 30 años”. En la asamblea Machado Ventura recordó que la recuperación cafetalera constituye una de las tareas prioritarias de Guantánamo… que vio caer aquí en picada sus acopios, de más de tres millones de latas al año (primera mitad de los 80 del pasado siglo) hasta alrededor de un millón, incluso menos, en las últimas cosechas. Y planteó que ha llegado el momento de exigirles a quienes disponen de la tierra que hay que hacerla producir y ejemplificó al respecto que existen usufructuarios con parcelas desde hace siete años y prácticamente no cosechan nada, lo que denota, sobre todo, falta de exigencia y control por las delegaciones de la agricultura.

En Granma, el viernes 4 de diciembre, según el informe presentado a la asamblea, se sobrecumplen las ventas netas en un 13,6%, pero incumple el 35% de las producciones físicas, entre ellas el huevo en cinco millones, como consecuencia de problemas organizativos y bajas coberturas de pienso; también dejó de producir 72 toneladas de miel de abejas, afectadas por la inmensa sequía y la disminución de los niveles de floración, lo que condicionó la pérdida de dos mil colmenas. Aquí Machado Ventura planteó la necesidad de  combatir directamente los problemas para evitar cualquier desajuste en la cadena productiva, donde un eslabón depende en grado sumo de los otros: la obtención y comercialización de las producciones y el cumplimiento de las normativas que rigen la entrega de tierras en usufructo. E informó que, en enero próximo, comenzará el proceso de actualización en el que se puntualizará quienes aportan con eficiencia a la producción de alimentos, y de ellos cuales necesitan de más tierras para su gestión; también se analizarán aquellos que han desaprovechado los terrenos y no han contribuido a la economía, y de ser necesario se les retirarán las parcelas”.

En Mayabeque, el sábado 4 de diciembre, aunque prevalece un crecimiento en los cultivos varios, “persisten incumplimientos en la producción y acopio de leche, debido al ineficiente control de la masa ganadera, falta de prioridad a las actividades de reproducción, siembra de alimento animal, alta infestación de los suelos y la lenta recuperación de las vaquerías típicas”. Salvador Valdés Mesa, miembro del Buró Político del PCC, quien presidió esta asamblea, argumentó “la necesidad de diversificar los cultivos, hacer planes más objetivos y rigurosos, y fundamentalmente saber que son compromisos inviolables donde está empeñada la palabra de los jefes y colectivos con el pueblo”.

En La Habana, el domingo 6 de diciembre, se repitieron los temas acerca de las insuficiencias en la producción, organización y dirección. En ese sentido Machado Ventura llamó a que cada cual juegue su papel, sin que falte combatividad y valentía  y añadió que donde no se hacen las cosas bien el Partido tiene que meterse y el militante debe enfrentar lo mal hecho donde quiera que esté. Y Miguel Díaz-Canel, Primer vicepresidente del Consejo de Estado, planteó que hay que seguir insistiendo en el trabajo político del núcleo, acercar a los trabajadores y en particular a los jóvenes, darles participación, atenderlos, escucharlos y nos interesa no decrecer, pero más que todo, preservar la calidad de nuestras filas. Todo esto lo debemos hacer uniendo la tarea económica a la tarea política para preservar la ideología de la revolución, conociendo y defendiendo su historia.

Cada asamblea se limitó a los problemas de su territorio: deficiencias productivas, negligencias, indolencias, falta de control, necesidad de incorporar los jóvenes a la producción y la dirección, combate contra las ilegalidades, y fortalecimiento y preparación política de los militantes. Los mismos problemas que se arrastran desde hace medio siglo.

Temas medulares como la propiedad y su relación con la ineficiencia productiva, los pocos resultados de las tierras entregadas en usufructo, la dualidad monetaria, los bajos salarios, la participación de los cubanos como inversionistas, las imprescindibles reformas de la ley electoral y de la Constitución, la anunciada “conceptualización del socialismo” o la marcha y perspectivas de las relaciones con Estados Unidos, estuvieron ausentes. Es decir, nada acerca de las verdaderas causas, las cuales radican en la subordinación de la economía a la política, de la política a  la ideología y en la ausencia de las libertades ciudadanas, lo que explica que después de 55 años de revolución aún no ha podido garantizar un vaso de leche para cada cubano.

Teniendo en cuenta que el Partido Comunista se autodefine como la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado y que dentro de cuatro meses se celebrará su VII Congreso, la ausencia de esos temas vitales en la agenda debatida significa que: 1- no se discutirán en dicho Congreso ó 2- se llevarán directamente al evento sin las opiniones de la militancia. En cualquiera de los casos sería una prueba de que el PCC ni es fuerza dirigente de la sociedad ni está en capacidad de enfrentar la solución de las verdaderas causas en que Cuba se encuentra y de que la única función de los militantes es apoyar lo que se decide en la máxima instancia.

Lo anterior demuestra que los graves problemas que enfrenta la nación continúan acotados por la línea establecida en 1961: Dentro de la Revolución: todo; contra la Revolución ningún derecho… Y esto –como expresó Fidel en aquella oportunidad– no sería ninguna ley de excepción para los artistas y para los escritores. Este es un principio general para todos los ciudadanos. La pregunta es si a estas alturas la revolución existe y si existe en qué consiste y cuáles son sus resultados.

Tomado de: http://www.diariodecuba.com/cuba/1448822843_18460.html

El indetenible éxodo de los cubanos una vez más ha devenido crisis. Mientras miles de compatriotas se encuentran atascados en la frontera entre Costa Rica y Nicaragua el Gobierno de Cuba opta por evadir su causa principal.

En los últimos meses miles de cubanos han estado transitando por América Central rumbo a Estados Unidos. El pasado 15 de noviembre las autoridades nicaragüenses cerraron el paso a los cubanos. El 17 de noviembre el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba declaró que esos cubanos son víctimas de la politización del tema migratorio por parte del Gobierno de los Estados Unidos, de la Ley de Ajuste Cubano y, en particular, de la aplicación de la llamada política de “pies secos-pies mojados”. El 24 de noviembre se reunieron los cancilleres de las naciones que forman el Sistema de Integración Centroamericana para buscar una solución regional a la crisis. Y el 26 de noviembre el Gobierno de Ecuador tomó la decisión de exigir visa a los cubanos a partir del 1 de diciembre..

La emigración humana es un reacomodo geográfico que ocurre cuando las condiciones naturales o sociales de un lugar impiden la satisfacción de las necesidades de los  habitantes y/o amenazan sus vidas. Los emigrados marchan del lugar donde las cosas están mal hacia los lugares donde están mejor. Por eso miles y miles de refugiados están arribando a Europa sin que ningún país de esa región tenga una ley de Ajuste.

Como demuestran las estadísticas, a lo largo de su historia Cuba fue un país de inmigrantes. Baste recordar que entre 1910 y 1925 Cuba absorbió la tercera parte de los emigrantes de España hacia América y en 1902 ingresaron a la Isla 11 986 inmigrantes, mientras que en 1920 la cifra ascendió a 174 221.

El éxodo permanente comenzó en 1959 mediante el desvío de naves marítimas o aéreas, en trenes de aterrizaje de aviones, irrumpiendo abruptamente en sedes diplomáticas y desertando de cualquier misión en el exterior. Primero los cubanos de tez blanca, después de todos los colores, adultos, ancianos, niños y jóvenes. Se trata pues, de un proceso sostenido antes y después del embargo (1961), antes y después de la Ley de Ajuste (1966), antes y después de las tímidas y parciales reformas emprendidas por el gobierno de Raúl Castro (2008), y antes y después del restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos (2015). Un éxodo que asumió momentos críticos con la Operación Peter Pan, con las salidas por los puertos de Camarioca y del Mariel y por la Base Naval de Guantánamo.

Su prolongada duración, la diversidad sociológica de los emigrados, el daño causado y la cantidad que acechan la oportunidad para hacerlo, constituyen razones suficientes para dejar atrás las infructuosas evasiones y enfrentar de una vez las verdaderas causas, entre otras: la insuficiencia de los salarios, la prohibición de ser empresarios en su propio país y de contratarse directamente a empresas extranjeras, el pésimo estado del transporte, la insostenible situación de la vivienda, las múltiples trabas a los productores del campo y la ausencia de derechos cívicos, políticos y económicos.

Desde 1959 el gobierno estableció mecanismos para el control de los cubanos que decidían marcharse. En 1961, tras el exilio de varios miembros del Gobierno y del Movimiento 26 de julio –entre ellos el presidente Manuel Urrutia– se implantó el famoso “permiso de salida” y se reguló el tiempo de estancia que los cubanos podían permanecer en el exterior. En ese mismo año se promulgó la Ley 989 que reglamentó “las medidas a tomar sobre los muebles o inmuebles, o de cualquier otra clase de valor, etc. a quienes abandonan con imperdonable desdén el territorio nacional”. De forma paralela, se tildó a los oponentes de traidores a la patria y a la nación, de escorias, antisociales y se utilizó la emigración para lanzar fuera a los descontentos. Todavía hoy, las autoridades cubanas no aceptan que ningún cubano, a pesar del alto nivel de instrucción adquirido, pueda tener una idea diferente en materia política, económica o cultural.

Por Camarioca, entre los 2 979 que salieron en barcos y los que salieron hasta abril de 1973 por vía aérea, se fueron 260 000 cubanos. Por el puerto de Mariel en 1980, abandonaron el país 125 000. Por la Base naval de Guantánamo en 1994 salieron aproximadamente otros 33 000 cubanos. Durante esas tres oleadas masivas ocurrió un número indeterminado de tragedias. Baste mencionar el caso del  Remolcador 13 de Marzo, que el 13 de julio de 1994, con 72 personas a bordo y a siete millas de la bahía de La Habana, fue embestido y hundido  por otros remolcadores, con un saldo de 41 muertos, entre ellos diez menores de edad.

Lo anterior es una prueba irrebatible de que, con independencia de cualquier factor externo, la causa fundamental radica en la inviabilidad del modelo económico y la falta de libertades ciudadanas, por lo cual, ninguna de las medidas dictadas desde 1959 a hoy ha podido detener el flujo permanente de cubanos hacia otras partes del mundo. Ese cuadro ha hecho de la diáspora un proceso sostenido en el tiempo por cuantas vías ha concebido la imaginación y desesperación de los cubanos.

Además de la pérdida de vidas humanas, de las separaciones familiares y de las múltiples tragedias registradas, dos de los efectos colaterales del éxodo permanente son: 1- El decrecimiento y envejecimiento de la población al ritmo de los países desarrollados pero sin economía para su sostenimiento; y 2- la descapitalización de profesionales (graduados universitarios, técnicos medios y obreros calificados) que ha  sido una de las ventajas comparativas de Cuba con relación al resto de los países de la región. Entre 1931 y 1940 emigraron a Estados Unidos 9 571 cubanos; entre 1941 y 1950, 26 313 y entre 1961 y 1970,  208 5361. Según el  Censo de Población de ese país, en el año 2010 había 1 213 418  cubanos residentes en La Florida, lo que representa un incremento del 45,6%, respecto a los datos del Censo del año 2000.

La solución de la crisis migratoria es imposible sin la solución de la crisis estructural en que estamos inmersos, para lo cual se requiere de una fuerte dosis de voluntad política, hasta ahora ausente.

Las múltiples medidas tomadas por el gobierno de Cuba desde 1959; la solución regional que pueda brindar el Sistema de Integración Centroamericana sobre los cubanos estancados entre Costa Rica y Nicaragua; la decisión de Ecuador de exigir visa a los cubanos para detener el flujo migratorio; y las acusaciones contra Estados Unidos; apuntan contra los efectos pero siguen en falta las  medidas sobre las causas, que son internas y estructurales, por lo cual el éxodo ha continuado y continuará su ritmo.

El cierre de la salida por Ecuador, una de las medidas sobre los efectos, se reflejará en salidas ilegales por cualquier otra vía, incluyendo el regreso a las frágiles embarcaciones marítimas. La única solución es atacar las causas y atacar las causas implica desmontar el modelo que genera el éxodo masivo y permanente.

Tomado de:http://www.diariodecuba.com/cuba/1446993626_17986.html

El pasado 27 de octubre la Asamblea General de la Organización de Naciones aprobó una resolución contra el embargo impuesto por Estados Unidos a Cuba. El hecho no reúne la condición de noticia por su repetición, pero guarda una diferencia que merece atención: las 23 ediciones anteriores tuvieron lugar en un contexto confrontacional, mientras la actual se presentó después del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre los dos países.

Como el nuevo escenario no emergió de la victoria de ninguna de las partes sino del fracaso de ambos, por  razones de pragmatismo y responsabilidad los problemas pendientes en el camino hacia la normalización –que son muchos y complejos– requieren de un tratamiento acorde con el nuevo escenario.

En Desbrozando la hiedra paso a paso, publicado en Juventud Rebelde el 18 de enero de 2015, la periodista Juana Carrasco citó las siguientes palabras de Raúl Castro pronunciadas en privado ante dos senadores norteamericanos en 1977: Nuestras organizaciones son como un puente en tiempo de guerra. No es un puente que se puede construir fácilmente, ni tan rápidamente como fue destruido. Toma tiempo, y si ambos reconstruimos ambas partes del puente, cada cual su propia parte del puente, podremos, darnos la mano, sin ganadores ni perdedores. En esas palabras el mandatario cubano reconoce el carácter bilateral del conflicto y de su solución.

Acorralar al Poder Ejecutivo de Estados Unidos o forzarlo a apoyar la resolución cubana implicaba mover al presidente Barack Obama de la flexibilización del embargo al enfrentamiento con el Congreso, pues votar contra una ley, justa o no, del país que él representa, constituye un acto de alto costo político.

Si por cualquier razón Cuba no podía dejar de presentar la resolución, entonces la misma debió tener otro carácter. Por ejemplo, agradecer el apoyo a todos los que votaron a favor durante los 23 años precedentes y anunciar que una vez restablecidas las relaciones diplomáticas la lucha contra el embargo será competencia de la negociación entre ambos países. Sencillamente la ONU no fue ni será escenario para la solución del embargo, entre otras razones, porque las resoluciones de ese organismo internacional no son de obligatorio cumplimiento, como lo demuestran las 24 resoluciones aprobadas.

Esa conducta pasa por alto que aprovechando la confrontación, en Cuba se desmontó la sociedad civil, se castraron las libertades cívicas y políticas, el poder se concentró en el líder y la propiedad se monopolizó por el Estado. Uno de los efectos negativos de ese proceso fue la desaparición de la condición de ciudadano, lo cual se reflejó en la indiferencia social, la ineficiencia económica, los salarios insuficientes, el éxodo cada vez mayor de los cubanos y una galopante corrupción. De ahí lo inútil de insistir en el pasado.

Se trata pues, de desandar el camino transitado desde enero de 1961, cuando la nacionalización de las propiedades norteamericanas en Cuba condujo al presidente Dwight D. Eisenhower a la decisión de romper las relaciones diplomáticas y en septiembre de 1962 a la promulgación del embargo por John F. Kennedy.

Lo determinante para los cubanos sería emplear a fondo las oportunidades que brindan las relaciones diplomáticas y las medidas de flexibilización implementadas por la administración estadounidense para ir desmontando gradualmente el embargo hasta arribar a la normalización plena de las relaciones.

La solución de ese crítico cuadro, sin el cual no habrá cambios sustanciales en Cuba,  depende esencialmente de medidas internas dirigidas a empoderar a un pueblo  impedido de participar en la solución de un problema que le afecta directamente. Parafraseando al general Raúl Castro, lo destruido es como un puente en tiempo de guerra, que no se puede construir tan rápidamente como fue destruido. Toma tiempo, y si cada uno reconstruye la parte del puente que le corresponde todos seremos ganadores. Por tanto, la normalización de las relaciones con Estados Unidos tiene que acompañarse con la reconstrucción del puente cívico que fue destruido, es decir, con el empoderamiento de los cubanos, con la restauración de los derechos y libertades para su participación efectiva en los problemas nacionales, lo cual hoy está ausente en el discurso gubernamental.

Los pasos sucesivos que condujeron a las conversaciones secretas, a la declaración simultánea del 17 de diciembre de 2014, a las rondas de conversaciones efectuadas a partir de enero de 2015 y a la decisión de reabrir las respectivas embajadas en Washington y La Habana, requieren simultáneamente de la restauración del derecho de asociación, de acceso a internet, de salir y entrar a su país sin límites de tiempo, de ser empresario, de contratarse libremente como fuerza de trabajo, etc.

Lo que acaba de ocurrir en las Naciones Unidas guarda relación con la violencia devenida cultura, expresada en batallas épicas, héroes y mártires, sangre y “victorias”.  Una clara manifestación de esa realidad cubana es que en el siglo XX, durante los primeros 31 años de República –de 1902 a 1933– con excepción del Dr. Alfredo Zayas, todos los presidentes cubanos procedieron de las guerras de independencia escenificadas el siglo anterior: hombres entrenados en el ordeno y mando con una pobrísima cultura democrática. De igual forma de 1933 a 1952 prácticamente todas las figuras que tomaron parte en la política emergieron de la lucha violenta –cívica o militar– contra el gobierno del General Gerardo Machado. Y de los 63 años que van de marzo de 1952 a hoy, Cuba realmente ha tenido solo tres  presidentes: dos generales y un comandante en jefe, ninguno elegido democráticamente en las urnas.

Ese predominio del ordeno y mando, unido a las responsabilidades e intereses contraídos y al miedo a la pérdida abrupta del poder, guarda una relación directa con la última resolución contra el embargo presentada en la ONU el pasado mes de octubre.

Lo deseable y necesario para el pueblo cubano es que el gobierno, a la vez que normaliza las relaciones con Estados Unidos, reconstruya el puente destruido implementando cambios dirigidos a facilitar el efecto de las medidas estadounidenses, con lo cual se generaría un escenario favorable para neutralizar las fuerzas que en el Congreso norteamericano se oponen. Claro, esas  medidas  fortalecerían al sector privado y facilitarían el surgimiento de una clase media, que son dos de los temores gubernamentales.

Tomado de: http://www.diariodecuba.com/cuba/1444072696_17327.html

El camino hacia la plena normalización de las relaciones entre Washington y La Habana requiere de un enfoque único para desandar el camino transitado desde enero de 1961, cuando la nacionalización de las propiedades norteamericanas en Cuba condujo al presidente Dwight D. Eisenhower a la decisión de romper las relaciones diplomáticas con el gobierno de la Isla.

La diferencia de enfoques, cuya última manifestación fueron los discursos de los presidentes de Cuba y Estados en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, requiere ser removido para que las relaciones diplomáticas puedan desempeñar el papel que le corresponde en el camino hacia la plena normalización.

Barack Obama, después de reconocer una vez más el fracaso de la política de confrontación con Cuba, expresó: Continuaremos defendiendo los derechos humanos. Pero nos ocuparemos de esos asuntos mediante las relaciones diplomáticas y mayor comercio y relaciones de persona a persona. A medida que estos contactos generen progreso, tengo confianza en que nuestro Congreso levantará inevitablemente un embargo que ya no debería estar en vigencia. Para demostrar la inutilidad de la confrontación, el Presidente de Estados Unidos cerró su discurso con estas palabras: Piensen en los estadounidenses que arriaron la bandera en nuestra embajada en La Habana en 1961, el año en que yo nací, y que regresaron este verano para izar esa bandera. Uno de estos hombres dijo del pueblo cubano: “Podíamos hacer cosas por ellos y ellos podían hacer cosas por nosotros. Los amábamos”. Durante 50 años, pasamos por alto este hecho.

Raúl Castro, por su parte dijo: Tras 56 años de heroica y abnegada resistencia del pueblo cubano, quedaron restablecidas las relaciones diplomáticas y las embajadas en las respectivas capitales… Ahora se inicia un largo y complejo proceso hacia la normalización de las relaciones que se alcanzará cuando se ponga fin al bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba; se devuelva a nuestro país el territorio ocupado ilegalmente por la Base Naval de Guantánamo; cesen las transmisiones radiales y televisivas y los programas de subversión y desestabilización contra Cuba, y se compense a nuestro pueblo por los daños humanos y económicos que aún sufre. Y añadió: Mientras persista, continuaremos presentando el proyecto de resolución titulado “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”.

El primero reconoce el fracaso de la política seguida con Cuba, el segundo parte de la heroica y abnegada resistencia, es decir, de la victoria. Uno, plantea el levantamiento del embargo como resultado de un proceso mediado por las relaciones diplomáticas; el otro, como resultado de la “victoria” y en consecuencia exige que se satisfagan las demandas cubanas o continuarán las presiones, entre ellas la votación anual en las Naciones Unidas.

Un análisis objetivo acerca de los planteamientos anteriores me conduce a las siguientes valoraciones:

-Con excepción de la base naval de Guantánamo, a la que dedicaré un próximo trabajo, el resto de las demandas cubanas tienen su origen en la confrontación que siguió a la ruptura de las relaciones diplomáticas. Por tanto, una vez restablecidas dichas relaciones, los métodos empleados durante su ausencia están fuera de tiempo y de lugar.

-La “abnegada resistencia del pueblo cubano” no condujo a ninguna victoria, sino a la crisis más profunda de la historia de Cuba, reflejada en una crónica ineficiencia productiva, salarios insuficientes, deterioro moral generalizado, desesperanza, y éxodo masivo y creciente del pueblo victorioso.

En diciembre de 2014, el presidente cubano al anunciar la disposición de restablecer las relaciones, dijo: Esto no quiere decir que lo principal se haya resuelto. El bloqueo económico, comercial y financiero que provoca enormes daños humanos y económicos a nuestro país debe cesar. Y agregó: Aunque las medidas del bloqueo han sido convertidas en Ley, el Presidente de los Estados Unidos puede modificar su aplicación en uso de sus facultades ejecutivas. Es decir, lo principal, según sus palabras, era el bloqueo, cuya aplicación podía ser modificada por el Presidente Obama. Sin embargo, en enero de 2015, en el discurso en la III Cumbre de la CELAC, dio un giro respecto a los planteamientos del mes anterior, cuando preguntó: ¿Acaso podrían restablecerse las relaciones diplomáticas sin reanudar los servicios financieros a la Sección de Intereses de Cuba y su Oficina Consular en Washington, cortados como consecuencia del bloqueo financiero? ¿Cómo explicar el restablecimiento de relaciones diplomáticas sin que se retire a Cuba de la Lista de Estados patrocinadores del Terrorismo Internacional? Es decir, no sólo el bloqueo, ahora todo es principal.

En respuesta el Gobierno de Estados Unidos no sólo flexibilizó el embargo, sino que a pocos meses de iniciadas las conversaciones se reanudaron los servicios financieros a la Sección de Intereses y se retiró a Cuba de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo. Un resultado que no se logró durante las 24 años (de 1991 a 2014) que la ONU aprobó las resoluciones contra el embargo. Ello demuestra la superioridad de las negociaciones sobre la confrontación e indica que la misma forma en que se logró ese efecto se puede lograr el resto de las demandas. Por ello no pueden ser premisa, sino resultado de las negociaciones.

En este camino de solución coinciden:

- La CELAC, que en su Declaración Especial, de 28 de enero de 2015 se congratuló con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas e instó al presidente Obama a adoptar todas las medidas que estén dentro de sus facultades ejecutivas para modificar sustancialmente la aplicación del bloqueo contra Cuba, y al Congreso de los Estados Unidos a iniciar, en la brevedad posible, una discusión sobre la eliminación del mismo.

- El Papa Francisco, quien el 18 de septiembre de 2015 calificó el restablecimiento de las relaciones como signo de la victoria de la cultura del encuentro, del diálogo, del «sistema del acrecentamiento universal… por sobre el sistema, muerto para siempre, de dinastía y de grupos» Y animó a los responsables políticos a continuar avanzando por este camino y a desarrollar todas sus potencialidades, como prueba del alto servicio que están llamados a prestar a favor de la paz y el bienestar de sus pueblos.

- El presidente Obama, el 28 de septiembre en el citado discurso ante la ONU, al referirse al embargo dijo: nos ocuparemos de esos asuntos mediante las relaciones diplomáticas y mayor comercio y relaciones de persona a persona. A medida que estos contactos generen progreso, tengo confianza en que nuestro Congreso levantará inevitablemente un embargo que ya no debería estar en vigencia.

Ese camino, en que coinciden la CELAC, El Papa Francisco y el presidente  Obama, el embargo, la compensación, las trasmisiones radiales y televisivas, y cualquier otra diferencia que se pueda enarbolar, tienen que solucionarse mediante la negociación, pues cuando el empleo de la fuerza fracasa en sus objetivos y se regresa al terreno de la política, cada parte, a la vez que trata de obtener el mayor provecho, tiene que ceder en algo. ¿Por qué?, porque la negociación, antes o después de la confrontación, ofrece la oportunidad de solucionar las diferencias mediante un acuerdo de beneficio mutuo. Por esa razón, el restablecimiento de las relaciones diplomáticas tiene un papel a desempeñar de mayor efectividad que las campañas ideológicas y las votaciones en la ONU.

En nuestra historia política hay ejemplos válidos de negociaciones. Basta citar la labor desplegada por Cosme de la Torriente1, quien dedicó 60 años de su vida a la política como servicio desde la negociación. En enero de 1925 Cosme publicó “Los derechos de Cuba sobre la Isla de Pinos” y en marzo de ese mismo año, siendo embajador de Cuba en Washington, logró que se aprobara el Tratado Hay-Quesada, mediante el cual Cuba recobró la soberanía sobre esa porción de territorio cubano. En 1934 redactó el proyecto inicial del Tratado de Relaciones entre Cuba y Estados Unidos, con el cual fue abrogada la Enmienda Platt en  mayo de ese año. Acerca de esa labor, el historiador Emeterio Santovenia, escribió que Cosme redujo “a mero recuerdo el Tratado Permanente entre Cuba y los Estados Unidos en que habían sido vaciadas las cláusulas del Apéndice Constitucional, engendrado, a su vez, por la Enmienda Platt”.

Lo lamentable, además de la insistencia en la confrontación, es que, el “victorioso pueblo”, privado de las libertades cívicas y políticas más elementales, está impedido de participar en la solución de un problema que ha marcado a varias generaciones de cubanos. Además de lamentable es inaceptable que una vez restablecidas las relaciones diplomáticas, cuando el concepto de enemigo carece de todo valor, el Gobierno cubano mantenga la prohibición de las libertades fundamentales que impiden a los nacionales ser empresario en su propio país, contratarse directamente con empresarios extranjeros o asociarse libremente.

La Habana, 4 de octubre de 2015

1 Cosme de la Torriente y Peraza (1872-1956), licenciado en Filosofía y Letras, y en Derecho. Al fracasar los alzamientos de 1895 en Matanzas, emigró a Estados Unidos y regresó poco después como expedicionario. Por sus acciones militares obtuvo el grado de Coronel. Fue ayudante del General Calixto García e integró varios Estados Mayores. En 1887 resultó elegido a la Asamblea Constituyente de la Yaya. Fue Magistrado y Senador, Encargado de Negocios y Embajador de Cuba en Madrid, primer Embajador de Cuba en Washington, Representante de Cuba en la Liga de las Naciones y Presidente de su Cuarta Asamblea, Delegado de las Naciones Unidas para América Latina, fundador y director de La Revista de La Habana y fundador y Presidente de la Sociedad de Amigos de la República.