Tomado de : http://www.diariodecuba.com/cuba/1454938517_20068.html

Un día como hoy 7 de febrero, del año 1901, falleció en Madrid Ana Betancourt de Mora, una de las cubanas que integran el apretado pelotón de la emancipación femenina en nuestro país. Hoy, a 115 años de su muerte, la igualdad de la mujer, que solicitó ante el primer gobierno de la República en armas constituye un objetivo pendiente.

Salvo las diferencias propias de cada género los hombres no poseen ningún atributo, divino o natural, que le brinde superioridad social sobre las mujeres. Sin embargo, a través de la historia humana la mujer ha sido considerada como ser inferior. En la legislación romana carecía de control legal sobre su persona, sus pertenencias y sus hijos; en el feudalismo las propiedades se heredaban por línea masculina; y en las legislaciones modernas, a pesar de los avances alcanzados, esa concepción machista y patriarcal continúa reproduciéndose en y a través de las relaciones sociales.

Aunque las manifestaciones contra ese injustificado estado de desigualdad son remotas, no fue hasta el siglo XVIII que las mismas se estructuraron en Europa como corriente de pensamiento y de acción: en el feminismo.

En el siglo XIX cubano no pocas mujeres, distanciadas del comportamiento tradicional desafiaron los valores machistas y patriarcales predominantes. Figuras como Mercedes Santa Cruz y Montalvo1, y Gertrudis Gómez de Avellaneda2,  precursoras del feminismo moderno, desde sus obras literarias criticaron la desigualdad de la mujer. María Luisa Dolz, considerada la primera feminista moderna de Cuba, formó varias generaciones de jóvenes educadoras imbuidas en las ideas de la independencia nacional y la liberación de la mujer. Otras como Edelmira Guerra de Dauval3, reclamaron el derecho a ejercer el voto.

En la lucha por la independencia muchas cubanas integraron los clubes del Partido Revolucionario Cubano y participaron directamente en la lucha insurreccional. Por sus  hazañas 25 de ellas fueron ascendidas de grado (una Generala, tres Coronelas y más de 20 Capitanas). Entre las mujeres que se incorporaron a las gestas independentistas ocupa un lugar destacado la camagüeyana Ana Betancourt, que marcó una diferencia por lo que dijo y en el lugar que lo hizo, lo que la ubicó entre las pioneras de la emancipación de la mujer cubana.

Proveniente de una familia acaudalada, Ana Betancourt realizó diversas acciones por la independencia. Contrajo matrimonio con Ignacio Mora, uno de los 76 camagüeyanos que se alzaron en armas en 1868 en el paso Las Clavellinas. Hombre de gran cultura e ideas avanzadas, Ignacio le enseñó idiomas, gramática, redacción e historia y la introdujo en las ideas políticas y liberales.

E12 de abril de 1969 el matrimonio Mora-Betancourt, participó en el acto de investidura de Carlos Manuel de Céspedes, primer Presidente de la República en Armas. Allí presentó una petición a la Cámara, que fue leída por Ignacio Agramonte, en la que solicitaba que tan pronto estuviese establecida la República se concediese a las mujeres los derechos que en justicia eran acreedoras. El día 14 de abril, en un mitin celebrado por la noche en la Plaza Guáimaro, inflamada de emoción, patriotismo e idealismo, Ana pronunció las palabras siguientes: La mujer cubana en el rincón oscuro y tranquilo del hogar esperaba paciente y resignada esta hora sublime en que una revolución justa rompe su yugo, le desata las alas… Cuando llegue el momento de libertar a la mujer, el cubano que ha echado abajo la esclavitud de la cuna y la esclavitud del color, consagrará también su alma generosa a la conquista de los derechos de la que es hoy en la guerra su hermana de caridad, abnegada, que mañana será, como fue ayer, su compañera ejemplar!

Según ella, Carlos Manuel de Céspedes, haciendo alusión a sus palabras, dijo que se había ganado un lugar en la Historia, que el historiador cubano tendría que decir: una mujer adelantándose a su siglo pidió en Cuba la emancipación de la mujer.

En la República, emergida en 1902, la labor de las feministas cubanas se multiplicó. Celebraron congresos, hicieron peticiones a los políticos, establecieron coaliciones con diversos grupos políticos, se manifestaron en las calles, se  dirigieron al público a través de la prensa escrita y la radio, construyeron clínicas de obstetricia, organizaron escuelas nocturnas para mujeres, desarrollaron programas de salud y establecieron contactos con grupos feministas en el extranjero. Resultado de esas luchas en 1918 se aprobó la Ley del divorcio y en 1919 las cubanas habían alcanzado el mismo nivel de alfabetización que los hombres, pero la mayor batalla, la del derecho al voto estaba pendiente.

El 12 de agosto de 1933, cuando Carlos Manuel de Céspedes (Hijo), asumió interinamente la presidencia de Cuba, la Alianza Nacional Feminista, retomando la petición realizada por Ana Betancourt en la Asamblea de Guáimaro, exigió el derecho al voto. El 9 de septiembre de ese año, el gobierno conocido por la Pentarquía concedió el voto a la mujer mediante un decreto presidencial. En 1934 se aprobó una Constitución provisional que extendió formalmente el voto a la mujer. En 1939, el Tercer Congreso Nacional de Mujeres, exigió una garantía constitucional para la igualdad de derechos de la mujer. Y finalmente, la Asamblea Constituyente de 1939, en la que participaron dos feministas, refrendó el sufragio universal, igualitario y secreto.

La revolución de 1959 –desde la etapa insurreccional– repitió los esquemas tradicionales. En el Alegato La Historia me Absolverá, en 1953, no se mencionó a las mujeres ni al definir el concepto de pueblo, ni en las primeras cinco leyes que se proclamarían al triunfo,  ni en los seis problemas que planteaba resolver. A diferencia de lo ocurrido en la Guerra de Independencia, donde al menos una mujer alcanzó el grado de General, ninguna fémina bajó de la Sierra Maestra con el grado de Comandante.

Durante el desmontaje de la sociedad civil en 1959, las organizaciones femeninas fueron disueltas para conformar la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), creada y subordinada al Gobierno, lo que explica que cada uno de sus congresos haya sido presidido por las más altas autoridades del Partido y del Estado. Esa subordinación fue confirmada por el Segundo Secretario del Partido Comunista, quien presidió el IX Congreso, al decir: Si genial, oportuna y verdaderamente reivindicadora fue la idea de Fidel, líder histórico de nuestra revolución, al crear el 23 de agosto de 1960 la FMC, también lo fue su acertada decisión de poner al frente de la naciente organización femenina a la compañera Vilma Espín Guillois.

Al no gozar de autonomía el feminismo en Cuba se encuentra en el mismo punto en que lo dejó Ana Betancourt: en la petición de derechos. La diferencia es que ahora ni se pide, sino que la única asociación permitida recibe las orientaciones de una estructura que no se ha sacudido la mentalidad machista y patriarcal, como lo demuestra la presencia de un hombre dirigiendo cuando evento femenino se realiza.

Las razones por las que las féminas venían luchando de forma autónoma, en las que Ana Betancourt marcó un punto de inflexión, 15 años después de su muerte continúa pendiente. El derecho al trabajo o a la educación, es parte, pero no el todo. Ello demuestra que el momento de pedir, debe ceder el paso al momento de exigir y actuar. Se requiere de asociaciones femeninas  autónomas que permitan a las mujeres cubanas definir por sí solas sus prioridades, objetivos y formas de lograrlo, lo cual continúa pendiente de realización.

1 Mercedes Santa Cruz y Montalvo (Condesa de Merlín) (1789-1852),  reflejó en su obra literaria los sentimientos femeninos, su raíz nacional y las perspectivas de la mujer.
2 Gertrudis Gómez de Avellaneda (1814-1873),  la mayor escritora cubana del siglo, XIX, editó el Álbum cubano de lo bueno y de lo bello, en el que alentaba a las mujeres a cuestionarse el dominio masculino.
3Edelmira, fundadora y presidenta del club Esperanza del Valle, ayudó a formular el manifiesto revolucionario del 19 de marzo de 1897, cuyo artículo 4 rezaba: “Queremos que las mujeres puedan ejercer sus derechos naturales a través del voto a la mujer soltera o viuda mayor de veinticinco años, divorciada por causa justa”.

Tomado de: http://www.diariodecuba.com/cuba/1454576880_19959.html

La propiedad y la crisis

El Gobierno de Cuba una vez que arribó al poder imbuido por un voluntarismo exacerbado, ignoró las leyes que rigen la economía y la subordinó a la ideología. Desde ese momento la pérdida de la autonomía que requieren los procesos económicos la convirtió en factor de pobreza.

En 1959, con la primera ley de reforma agraria el Gobierno entregó títulos de propiedad a 100 mil campesinos pero concentró en sus manos el 40,2% de las tierras cultivables. En 1963, con la segunda ley de reforma agraria, las mil fincas que tenían más cinco caballerías engrosaron el fondo de tierras estatales, que aumentó hasta el 70%. En 1976, con el objetivo de disminuir el número de pequeños propietarios inició un proyecto de “cooperativización”, mediante el cual creó las Cooperativas de Producción Agropecuaria (CPA), elevando así hasta el 75% la propiedad estatal. El resultado fue la ineficiencia, la escasez de productos y los altos precios, lo que obligó en 1993 a convertir una parte de las tierras estatales inutilizadas en Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC), pero conservando la propiedad de las mismas.

Catorce años después, el 26 de julio de 2007 en el discurso pronunciado en Camagüey, el General Raúl Castro reconoció las deficiencias, errores y actitudes burocráticas o indolentes reflejadas en los campos infectados de marabú y anunció la decisión de cambiar todo lo que deba ser cambiado. Y en 2008 se promulgó el Decreto Ley 259, mediante el cual comenzó la entrega de tierras ociosas a particulares. Sin embargo, la medida soslayó la declaración de cambiar todo lo que deba ser cambiado y se limitó a traspasar en usufructo una parte de las tierras que el Estado no logró hacer producir. El pobre resultado obtenido no logró lo que se propuso.

De las 170 mil hectáreas que poseían las 1 989 UBPC existentes, casi el 40% permanecían ociosas; su extensión, aunque abarcaba el 27% de la superficie agrícola del país, sólo producían el 12% de los granos, viandas y hortalizas, el 17% de la leche y sólo el 27% tenían resultados satisfactorios. En el año 2010 el 15% de las UBPC cerraron con pérdidas y otro 6% ni siquiera presentó balance económico. Para detener el deterioro, en agosto de 2012, el Consejo de Ministros dictó un paquete de 17 medidas y un nuevo Reglamento General para las UBPC, que reconocía lo que antes se  había negado: la capacidad para adquirir derechos y contraer obligaciones, es decir personalidad jurídica.

En diciembre de 2012, sin alterar la estructura de la propiedad, se sustituyó el Decreto-Ley 259 con el Decreto-Ley 300, el cual alivió algunas restricciones, pero conservó otras e implementó nuevas. En su artículo 11 reza que: los usufructuarios pueden integrarse a una Granja Estatal con personalidad jurídica, a una UBPC o a una CPA, para lo cual “el usufructuario le cede el derecho de usufructo sobre las tierras y las bienhechurías a la entidad a la cual se integra”.

En 2013, en la reunión del Consejo de Ministros del mes de mayo, Marino Murillo Jorge, vicepresidente del Consejo de Estado, reconoció que: las medidas que durante décadas se han puesto en práctica en la forma de gestionar la tierra, no ha conducido al necesario aumento de la producción. Finalmente en 2014 el Decreto-Ley 300 fue modificado con el  Decreto-Ley 311.

La perdida de la autonomía –que es a la economía lo que el oxígeno a los cuerpos vivos– conjuntamente con el voluntarismo, los métodos de ordeno y mando, la planificación centralizada, la incapacidad de jefes y administradores y la merma del interés de los productores, conformaron la ineficiencia agrícola que caracteriza la agricultura cubana desde hace varias décadas.

El proceso descrito demuestra la imposibilidad de resolver la crisis en la agricultura con el monopolio de la propiedad estatal y conduce al análisis del usufructo y de las cooperativas en Cuba.

Las cooperativas y el usufructo

En cuanto a las cooperativas, la Declaración de la Alianza Cooperativa Internacional (ACI), adoptada en 1995, define las cooperativas como asociaciones autónomas de personas que se unen voluntariamente para hacer frente a sus necesidades y aspiraciones económicas, sociales y culturales comunes, por medio de una empresa de propiedad conjunta y democráticamente controlada.

De acuerdo a esa definición las creadas en Cuba –con excepción de las Cooperativas de Créditos y Servicios, que aunque sin personalidad jurídica, los campesinos conservaron la propiedad de la tierra y los medios de producción– no clasifican como tales.

Las Cooperativas Cañeras, creadas en marzo de 1960 en áreas que antes pertenecían a los ingenios azucareros, casi inmediatamente fueron convertidas en empresas estatales. Las CPA surgidas en 1976 con el propósito de reducir aún más la cantidad de tierras en manos privadas, también fue una decisión estatal. Y las UBPC, organizadas en 1993, no resultaron de una verdadera socialización, sino de la crisis en la agricultura estatal.

Si las cooperativas en Cuba se crean por voluntad del Estado; si su reglamento lo emite el Consejo de Ministros; si el que autoriza su constitución es quien controla, evalúa su funcionamiento y define cuando los “asociados” pueden contratar trabajadores asalariados; si  las actividades y tareas que pueden asumir los “socios”, se crean en los lugares que el Estado decide, y “se ocupan de los segmentos del mercado que no resultan competitivos para la empresa estatal”; y encima de lo anterior, el Estado conserva la propiedad sobre los medios fundamentales de producción, entonces no son verdaderas cooperativas, sino cooperativas estatales de usufructuarios.

Una prueba contundente de ese falso cooperativismo fue el reporte publicado en el diario Granma del viernes 25 de enero de 2013, donde se dio a conocer la decisión de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños de sustituir o liberar de sus funciones a 632 presidentes de cooperativas agrícolas.

Por su parte el usufructo consiste en el disfrute de un bien ajeno. Si se hubiera sido consecuente con el principio de cambiar todo lo que deba ser cambiado, las tierras ociosas e infectadas de marabú, se hubieran entregados en propiedad a los que trabajan la tierra. Nada justifica que los productores privados, que han demostrado capacidad para producir con eficiencia, sean usufructuarios y el Estado, responsable de la ineficiencia, sea el propietario. La pregunta nos remite a una de las razones declaradas de la revolución de 1959 de entregar la tierra a los campesinos: ¿Por qué ahora la tierra no es de quien la trabaja?

Ni las tierras estatales, ni las cooperativas creadas por el Estado, ni las 17 medidas de 2012, ni los sucesivos decretos que entregaron tierra en usufructo han logrado sacar a la agricultura cubana de la crisis creada por el monopolio estatal de la propiedad, al contrario, la crisis se ha agudizado. Tal resultado, quiérase o no, coloca en el orden del día la necesidad una nueva reforma dirigida a eliminar los latifundios estatales, convertir a los actuales usufructuarios en propietarios y transformar el resto de la propiedad estatal en propiedad privada y en grandes empresas cooperativas.

Por tanto lo que se impone es determinar cuál o cuáles son las formas de propiedad más eficaces en cada momento y lugar para el desarrollo personal y social, que es lo que hace de la institución de la propiedad un fundamento del orden personal y social.

El no reconocimiento de esa necesidad explica que los administradores de cooperativas puedan ser separados no por los socios, sino por una institución paraestatal como es la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, o que el Segundo Secretario del Partido Comunista de Cuba amenace a los usufructuarios con la enfática declaración: “La tierra es del Estado”, “Se la quitamos sin mucha discusión”. La pregunta que cae de su propio peso es ¿Y qué va a hacer el Estado con una tierra que nunca logró hacerla producir?

La respuesta pasa por la democratización de las relaciones económicas, para que de forma paralela al Estado, los cubanos participen como sujetos con derechos institucionalizados.

Tomamdo de: http://www.diariodecuba.com/cuba/1454356777_19905.html

La agudización del desabastecimiento y los altos precios de los productos del agro en el cruce del año 2015 al 2016 anuncia el colapso del modelo económico cubano. Los discursos en la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) el 29 de diciembre de 2015, semejaron un toque a rebato; mientras la reunión del Segundo Secretario del Partido Comunista con usufructuarios el sábado 23 de enero en Artemisa fue la primera escaramuza, que por su desacierto pudiera ser la antesala del toque de queda. El colapso deriva de un modelo estatista, de corte totalitario, lo que se puede demostrar de forma sencilla solo retomando algunos artículos que publiqué a partir del año 2001.

En el artículo Nuevo aniversario, viejo problema, publicado en junio de 2001 en el Blog de Dimas expuse que, con las leyes de reforma agraria de 1959  y 1963, el Estado concentró un volumen de tierras superior a la de los latifundios que expropió. Luego, con las Cooperativas de Producción Agropecuaria (CPA), creadas en 1977 con campesinos que “voluntariamente” unieron sus tierras y medios de producción, la propiedad estatal se elevó hasta el 75% de la tierra cultivable. Tal concentración obstaculizó la diversificación de la propiedad, la identificación, el arraigo y la cultura de pertenencia del campesinado, lo que se tradujo en ineficiencia. Los pequeños agricultores, con el otro 25% de la tierra, garantizaron el peso fundamental en el cultivo de café, de tabaco, la mitad de las viandas, hortalizas y frutas y el 18% de la caña1. La estatización devino escasez y aumento de los precios, agravado por los bajos salarios.

En La agricultura cubana: cambiar todo lo que debe ser cambiado, de  agosto de 2007, publicado en el Blog de Dimas, me referí al discurso pronunciado por el General de Ejército Raúl Castro el 26 de julio de ese año en Camagüey, en el que reconoció las deficiencias, errores y actitudes burocráticas o indolentes que se reflejan en los campos infectados de marabú y planteó introducir los cambios estructurales y de conceptos que resulten necesarios.

La razón del agravamiento es sencilla. Cuando la economía en lugar de regirse por sus propias leyes se subordina a la política y a la ideología queda condenada al estancamiento y la involución, pues su eficiencia es directamente proporcional al grado de autonomía respecto a los intereses políticos o ideológicos. Cuando además, la crisis se prolonga extremadamente en el tiempo, como ha ocurrido en Cuba, el modelo se torna irreparable. ¿Por qué?, porque el interés de los trabajadores depende en buena medida de la remuneración y de la propiedad. Cuando esa relación se deteriora los desposeídos o impedidos de ser propietarios y/o de recibir salarios en correspondencia con el costo de la vida, prefieren subsistir a través de ilegalidades, engaños, robos, mendicidad y apropiación de la propiedad de todo el pueblo, que en definitiva no es de nadie, con el consiguiente perjuicio productivo y deterioro espiritual.

En ¿Por qué Vietnam si y Cuba no?, publicado en el Diario de Cuba en abril de 2012, se confirma lo antes dicho. Este país que entre 1930 y 1975 estuvo sometido a guerras, que en la última de ellas se arrojó sobre su territorio tres veces más que las empleadas durante la Segunda Guerra Mundial, que el 15% de la población pereció o resultó herida, que en el Sur se destruyó el 60% de las 15 mil aldeas existentes, y como colofón, al concluir esa guerra tuvo que enfrentar el bloqueo y los ataques fronterizos.

Después que el  sistema de economía planificada –como el cubano– sumió al país en el hambre y la superinflación, en 1986 emprendieron el Doi Moi: un programa basado en mecanismos de mercado, autonomía de los productores, derecho de los nacionales a ser empresarios y entrega de tierra a los campesinos. En ese mismo año, pero en dirección contraria, las autoridades de Cuba optaron por la Rectificación de Errores y Tendencias Negativas, un proyecto, dirigido a impedir la influencia de la Perestroika iniciada en la Unión Soviética.

El Doi Moi elevó la iniciativa, el interés y la responsabilidad de los agricultores, producen alimentos para más de 76 millones de habitantes y ocupan el segundo lugar mundial en exportación de arroz, detrás de Tailandia; el segundo en café (que los cubanos le enseñaron a cultivar), detrás de Brasil; y el primero en pimienta. Sin dedicar mucha propaganda contra el imperialismo, por sus resultados económicos Estados Unidos en 1993 dejó de oponerse a la concesión de créditos, en 1994 suspendió el embargo y en 1995 estableció relaciones diplomáticas.

En Cuba, ante el derrumbe del socialismo en Europa Oriental, el gobierno introdujo un pequeño grupo de medidas coyunturales en 1993 y tres años después las paralizó para evitar la formación de una clase media. Hoy nos debatimos en una profunda crisis cuya más evidente manifestación son los altos precios y la escasez.

En tiempo complementario, publicado en el Blog de Dimas, en octubre de 2007, escribí: “La historia la hacen los hombres, pero el tiempo acota sus límites. De acuerdo a esa ley los hombres pueden acelerar o retardar los procesos históricos, pero sólo hasta cierto punto”. En este sentido, demorar las soluciones estructurales, con independencia de lo que se esgrima es pura retórica, la que se torna peligrosa cuando la esperanza desaparece y el miedo cede terreno. Ante ese cuadro la alternativa es cambiar o ser cambiado, pues el tiempo, terco e inexorable, se impondrá.

Cinco años después de iniciados los cambios, el 21 de diciembre de 2013, en la ANPP Raúl Castro expresó: “Continuaremos avanzando con decisión en la implementación de los acuerdos del Sexto Congreso, sin prisas, pero sin pausas, repito, sin prisas, pero sin pausas”. Un planteamiento que devenido slogan gubernamental, se puede traducir como la decisión de no cambiar nada que amenace el poder. La imposibilidad de avanzar y al mismo tiempo conservar el poder ha comenzado a despejarse. En la ANPP citada,  ante el evidente empeoramiento manifestado entre otras cosas en la escasez y los altos precios, el propio Raúl Castro expresó más o menos lo siguiente: Tenemos que hacer algo, hacerlo ya, mañana mismo, aunque nos equivoquemos. Sus palabras confirman el vaticinio. El tiempo se impuso. Ahora, será más difícil, por no decir imposible, hacer lo que no se hizo a tiempo. El Gobierno enfrenta una contradicción insoluble: la incompatibilidad de los cambios con la conservación del modelo. En este sentido hay que reconocer el mérito de los Lineamientos, no por los resultados, sino porque rompieron el inmovilismo precedente. Ahora, en el nuevo escenario, con independencia de la voluntad de sus promotores, los cambios iniciados se pueden lentificar, pero no se pueden detener.

Fuera de tiempo, una vez más se comienza mal. En Política, Estado, Mercado y Sociedad Civil, publicado en la revista Convivencia en febrero de 2011, recordé que las sucesivas divisiones del trabajo condicionaron la necesidad del intercambio que generó el mercado: esa forma de relación social donde las personas con dinero, productos y servicios se encuentran para intercambiar. Efecto de la producción, el mercado activa el consumo y origina nuevas demandas. De tal forma, la libre concurrencia de productores y consumidores, mediada por los comerciantes, constituye un factor imprescindible del desarrollo. Cuando el Estado suprime esa libertad, elimina o disminuye el interés de las personas por el resultado, repercute en la cantidad, calidad y diversidad de la producción, hasta conducir a la caricatura que son hoy nuestros “mercados y a la situación explosiva que se está generando.

Se vuelve a comenzar mal, porque en vez de atacar las verdaderas causas de los fracasos se busca un chivo expiatorio para desviar el creciente descontento, lo que explica la arremetida contra los intermediarios. La esencia oculta detrás de ese resultado negativo es que la economía prisionera de la política se desnaturaliza, involuciona y deviene factor de pobreza material y espiritual; un resultado en el que la estructura de la propiedad, el monto de los salarios y el interés de los productores desempeñan un papel decisivo.

Sencillamente el modelo es inviable y el tiempo de prueba se agotó. A pesar de ello Cuba tiene un potencial enorme y puede ser rica, pero ello es imposible si sus habitantes no pueden ser ricos también.

La Habana, 28 de enero de 2016

1 J. MAYO. Dos décadas de lucha contra el latifundismo. Breve historia de la Asociación Nacional Campesina, p. 20

Tomado de: http://www.diariodecuba.com/cuba/1453885155_19764.html

El siglo XIX cubano se caracterizó por la violencia. Entre las conspiraciones separatistas de las primeras décadas y la guerra hispano-cubana-norteamericana que cerró la centuria, se sucedieron las sublevaciones de esclavos, las expediciones anexionistas y las guerras independentistas. En esos episodios miles y miles de cubanos hicieron patria mediante las armas. De forma paralela, como dos caras de una moneda, otros muchos cubanos hicieron patria mediante la educación, la ciencia, las construcciones y la cultura, sin cuya obra Cuba sería impensable.

Un día como hoy, el 28 de enero de 1891, a los 92 años de edad falleció en La Habana uno esos héroes de la paz, el insigne investigador y profesor de Ciencias Naturales, Felipe Poey Aloy, padre de los naturalistas cubanos, iniciador de la era científica de la historia natural en Cuba y junto a Félix Varela, José Antonio Saco, José de la Luz y Caballero y Domingo Delmonte, considerado integrante de la pentarquía creadora.

Nacido en Francia, renunció a su ciudadanía para asumir la cubana. Estudió Leyes en el Seminario de San Carlos y San Ambrosio, donde fue alumno de los presbíteros Félix Varela y Justo Vélez. En 1821 obtuvo el grado de Bachiller en Leyes y se trasladó a Madrid, donde se graduó de abogado.

En 1826 viajó a París, donde conoció al creador de la Anatomía Comparada y la Paleontología, a Jorge Cuvier, quien lo introdujo en los principios básicos de la Ictiología1. Las observaciones acerca de la flora y la fauna de Cuba (85 dibujos sobre peces cubanos y 35 conservados en brandy) que Poey había realizado como naturalista innato, fueron utilizadas por Cuvier en la Historia general de los peces.

Durante su estancia participó en la fundación de la Sociedad Entomológica de Paris y publicó sus primeros estudios sobre los insectos, entre ellos la Centuria de Lepidópteros de la Isla de Cuba. Además, estudió el bórer de la caña de azúcar y las plagas de los aguacateros y fue autor del primer libro de Geografía de Cuba.

En 1835 ejerció como profesor de Geografía de Cuba, Geografía Moderna, y Lengua Francesa y Latina en el Colegio San Cristóbal de Carraguao2. En 1837, la Real Sociedad Económica de Amigos del País3 le encomendó participar en el reconocimiento geológico de la Isla de Cuba.

En 1838 presentó un proyecto para establecer el Gabinete de Historia Natural, el que pasó a formar parte de la Universidad de La Habana. En reconocimiento a su labor, fue nombrado Miembro de Mérito de dicha Sociedad.

Desde 1842, en la Real y Literaria Universidad de La Habana, impartió las asignaturas de Zoología y Anatomía Comparada y las de Botánica y Mineralogía, ejerció la Cátedra de Geografía de Vertebrados y fue Decano de las facultades de Ciencias y de Filosofía y Letras.

En 1839 editó en La Habana el libro de texto Cartilla Geográfica y publicó el Compendio de Geografía de la Isla de Cuba – primera obra de su tipo escrita e impresa en el país– y en 1840 el Compendio de Geografía Moderna.

En 1861 fue uno de los 30 miembros fundadores de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de la Habana, en la que formó parte de la Comisión de Ciencias Naturales, distinguido como Académico de Mérito, propuesto como Miembro de Número de la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba y elegido su Presidente.

En 1883 envió una versión manuscrita de su Ictiología Cubana a la Exposición Colonial de Amsterdam, la que fue premiada con Medalla de Oro y Diploma de Honor.

Además de la ciencia y la enseñanza, Poey fue promotor de la cultura literaria y ejerció el periodismo. Entre otras obras tradujo y compendió la Historia de los Imperios de Asiria; presidió la Sección de Literatura del liceo de la Habana; en el liceo de Guanabacoa, del cual fue Socio de Honor, presentó el discurso Unidad de la especia humana; integró la Sección de Ciencias Naturales del Nuevo Liceo de La Habana; y participó en las tertulias que encabezaba Domingo Delmonte, en las que se reunía lo más prometedor de la juventud intelectual de la época.

Fue colaborador de La Aurora, que encabezaba el dirigente obrero Saturnino Martínez. Colaboró en periódicos y revistas como: La Honesta Cubana, El Faro Industrial de La Habana y La Piragua, en varios números de El Artista. En la Revista Zoológica de la Isla de Cuba publicó el primer estudio científico dedicado a los peces cubanos.

Entre 1865 y 1866 publicó el primer tomo del Repertorio físico-natural de la Isla de Cuba, referido a los descubrimientos de las principales especies zoológicas del país. Otros artículos aparecieron en los Anales de la Sociedad de Historia Natural de Madrid y en publicaciones seriadas de los Estados Unidos, como el Boletín de la Comisión de Pesca, o los Anales del Museo de Historia Natural de Nueva York.

Entre 1851 y 1858 preparó la edición en dos volúmenes de las Memorias Sobre la Historia Natural de la Isla de Cuba, con los resultados de sus estudios zoológicos, acompañados por láminas ilustrativas. Entre 1865 y 1868 publicó los dos números del Repertorio físico-natural de la Isla de Cuba.Su obra monumental, Ictiología Cubana se imprimió en 1955 con una parte del texto del manuscrito ictiológico sin los dibujos de su “Atlas”; en 1962 con parte del texto y varias láminas de su “Atlas”; y en el año 2000 de forma íntegra, en dos tomos de texto y un “Atlas”.

Por sus investigaciones Poey gozo de gran reconocimiento internacional: Corresponsal del liceo de Historia Natural de Nueva York; Miembro de Honor de la Sociedad de Ciencias de Búffalo, de la Sociedad de Amigos de la Historia Natural de Berlín, de la Sociedad Española de Historia Natural y de la Real Sociedad Científica de Londres; Miembro de la Sociedad Estomatológica de Filadelfia; Corresponsal de la Sociedad de Historia Natural de Boston y de la Sociedad de Historia Natural y Horticultura de Massachusetts; Miembro Corresponsal de la Academia de Ciencias de Filadelfia. El 26 de mayo de 1913, aniversario de su nacimiento, se fundó la Sociedad de Historia Natural de Cuba, con su nombre.

Su funeral se efectuó en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, fue enterrado en la Necrópolis de Colón y posteriormente exhumado y trasladado a la Facultad de Ciencias del recinto universitario, donde reposa actualmente.

A 125 años de su fallecimiento, los cubanos tenemos una enorme deuda con este héroe de la paz, que hizo patria desde la ciencia y la cultura y que nos legó un valioso conocimiento de los peces. A pesar de ello en Cuba, un país rodeado de mar, el pescado, no sólo se limita a 11 onzas mensuales por persona, sino que casi siempre la Empresa de Comercio del Estado distribuye pollo por pescado, cuando el pescado más que producirlo, comprarlo o investigarlo, lo único que requiere es pescarlo.

1 Ictiología, rama de la zoología que estudia el comportamiento y la biología de los peces y a la que Felipe Poey dedicó sus mayores investigaciones, en las que incluía la visita diaria a la pescadería en La Habana en busca de nuevas especies nuevas escondidas en la pesca. A Peter Artedi, discípulo del naturalista sueco Carlos Linneo, se le considera como padre de esta disciplina científica.

2 Colegio de San Cristóbal de La Habana, conocido por Carraguao, cuya dirección fue asumida en 1834 por José de la Luz y Caballero, donde introdujo el método explicativo, contrario al uso y abuso de la memoria.

3 La Sociedad Económica Amigos del País se fundó en 1792 a imagen y semejanza de las surgidas en España durante la segunda mitad del siglo XVIII, en el marco de las ideas de la Ilustración.

Tomado de: http://www.diariodecuba.com/cuba/1452681129_19448.html

Tomado de: http://www.diariodecuba.com/cuba/1452681129_19448.html

Comentario de otros cinco temas acerca de la política exterior tratados por el presidente cubano el 29 de diciembre de 2015, en la clausura de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

1- Desde el año 2015 se han generado afectaciones en las relaciones de cooperación mutuamente ventajosas con varios países, en particular con la República Bolivariana de Venezuela.

Es cierto, pero también lo es que esas afectaciones provienen de una relación ajena a las leyes que rigen el comercio. La disminución o pérdida total de la subvención venezolana y su impacto en Cuba es una repetición de lo ocurrido con las subvenciones procedentes de la extinta Unión Soviética. Ambos episodios prueban la imposibilidad de sostenerse sin economía propia y la incapacidad gubernamental para aprender de las lecciones. El hecho –duro y real– es que lo acontecido en Venezuela explica la verdadera causa de la anunciada disminución del PIB en el presente año.

2.- En la clausura del anterior Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional, expresé que se ha puesto en práctica una ofensiva imperialista y oligárquica contra los procesos revolucionarios y progresistas latinoamericanos, la cual será enfrentada con determinación por nuestros pueblos. Estamos seguros de que vendrán nuevas victorias de la Revolución bolivariana y chavista bajo la dirección del compañero Maduro frente a la permanente embestida desestabilizadora de la derecha, alentada y apoyada desde el exterior. Confiamos en el compromiso de los revolucionarios venezolanos y de su pueblo, mayoritariamente bolivariano y chavista, con el legado del inolvidable presidente Hugo Chávez. Estamos convencidos de que, tal como lo hizo en el 2002, el pueblo venezolano y la unión cívico-militar no permitirán que se desmantelen los logros de la Revolución y sabrán convertir este revés en victoria. Cuba estará siempre junto a la Patria de Bolívar, llamamos a la movilización internacional en defensa de la soberanía e independencia de Venezuela y para que cesen los actos de injerencia en sus asuntos internos.

Afirmar que lo ocurrido en Venezuela es resultado de la ofensiva imperialista es soslayar la incapacidad demostrada por el chavismo. El empleo de una buena parte del manantial de dólares ingresados por los altos precios del petróleo en la exportación del populismo bolivariano a la región, en vez de usarlos para diversificar una economía totalmente dependiente de la producción petrolera, así lo demuestra. La obsesión por expandirse en vez de diversificarse ha tenido mayor impacto negativo que la “ofensiva imperialista” en la desastrosa situación del país sudamericano.

Decir que lo sucedido allí será enfrentado por “nuestros pueblos”, es desconocer que la mayoría de los venezolanos, después de apoyar al chavismo durante años, emitió un voto de castigo. Ante esa realidad se imponen las siguientes preguntas: ¿De qué pueblo se habla?, ¿Los millones de venezolanos que votaron por los candidatos de la oposición no son parte del pueblo?, ¿Quién y con qué criterios se define quienes conforman el pueblo?, y ¿Cuándo se les ha consultado a” nuestros pueblos” para enfrentar la decisión de los calificados como no pueblos?

Al plantear que vendrán nuevas victorias de la revolución bolivariana encabezada por Maduro y evocar el compromiso de los revolucionarios con el legado de Chávez, además de desconocer la voluntad popular expresada en las urnas, es una manifestación de injerencia en los asuntos internos de otro país, algo de lo que el gobierno de Cuba acusa permanente a los Estados Unidos.

Todo indica que lo ocurrido allá pudiera ocurrir aquí si se permiten elecciones verdaderamente democráticas. Por tanto, parece que la lección extraída consiste en posponer nuevamente cualquier paso que pueda conducir a la democratización. El gran peligro radica en que sin democratización no habrá soluciones a los graves y múltiples problemas de la sociedad cubana. De todas formas el proceso en marcha ya es indetenible, sobre todo por el cambio de mentalidad que se está produciendo entre los cubanos después de restablecerse las relaciones diplomáticas con el vecino del Norte. La democratización llegará por uno u otro camino, pero llegará. Intentar detenerla es marchar contra la historia, contra los vientos que soplan en la región, contra el destino de la nación cubana y en consecuencia para terminar perdiendo.

3.- La Proclama de la América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada por todos los jefes de Estado y de Gobierno en la II Cumbre de la CELAC celebrada en La Habana en enero de 2014, es una sólida base para desarrollar las relaciones entre nuestros países y a nivel internacional.

En ese cónclave el Presidente cubano expresó: “Ya desde hace años nuestra región es una zona libre de armas nucleares (…) pero creemos –dijo– que no es suficiente. Creemos que es preciso que los jefes de Estado y de Gobierno de la región lleguen al acuerdo de que cualquier diferencia, cualquier conflicto, siempre se resuelva por las vías del diálogo de la negociación y que nunca se llegue ni a la amenaza ni al uso de la fuerza”.

Contrario a esas emotivas palabras, la decisión de enfrentar el resultado de las elecciones democráticas en Venezuela podría generar una guerra civil. Entonces la Declaración de América Latina y el Caribe como Zona de Paz quedaría como una consigna carente de validez si al interior de las naciones no se renuncia al empleo de la violencia y develaría la carencia de voluntad política para lograrlo cuando la paz atenta contra el populismo revolucionario.

4.- Tal como señala la Declaración del Gobierno Revolucionario publicada el 1º de diciembre, la política de “pies secos-pies mojados”, el programa de Parole para médicos cubanos y la Ley de Ajuste Cubano continúan siendo el principal estímulo para la emigración irregular desde Cuba hacia Estados Unidos.

El principal estímulo no radica en las políticas norteamericanas. Para que un hecho sea causa de otro tiene que antecederlo en el tiempo. El éxodo masivo y sostenido que convirtió a Cuba de país receptor en país emisor de emigrantes comenzó desde 1959, cuando aún esas políticas no existían. La verdadera causa radica en la naturaleza del modelo totalitario, que al negar las libertades ciudadanas no ha podido desarrollar una economía eficiente capaz de satisfacer las necesidades básicas de los cubanos.

Más allá de la influencia que pueda haber tenido la prolongada confrontación entre los dos gobiernos, resulta lógico que la migración se produzca de un país con una economía deficiente hacia el de la economía más desarrollada del mundo. Ante esa realidad lo único que puede detener el éxodo es una transformación estructural capaz de garantizar las necesidades mínimas de los cubanos, algo que los atrincheramientos ideológicos impiden. La mejor prueba de ello es que el creciente movimiento migratorio en otras regiones del mundo está teniendo lugar sin que los países de destino hayan promulgado nada que se asemeje a la Ley de Ajuste Cubano. Sencillamente las personas se mueven de donde está mal hacia donde está mejor, algo que incluso hacen muchas especies de animales, como las aves migratorias que tampoco se trasladan por una política de “alas secas-alas mojadas”.

Lo otro es que los galenos no escapan principalmente hacia Estados Unidos. En ese país  tienen que revalidar el título, pagar por los exámenes y estar sin ejercer hasta lograr la revalidación; mientras otros países los acogen sin ese requisito. Sólo marchan a Estados Unidos los que están dispuestos a trabajar en cualquier otra cosa o los pocos casos en que sus familiares asumen los costos de la revalidación. Mayor influencia en el éxodo de los médicos tienen los 50 mil que están alquilados en otras latitudes, donde no les resulta difícil comprender el nivel de explotación a que están sometidos.

5.- Hemos reiterado al gobierno de Estados Unidos que para normalizar la relación bilateral el bloqueo debe ser levantado y el territorio que usurpa la Base Naval de Guantánamo y además, no debe pretenderse que Cuba abandone la causa de la independencia o renuncie a los principios e ideales por los que varias generaciones de cubanos han luchado durante un siglo y medio.

Estas exigencias son inviables por ese camino. Una vez restablecidas las relaciones diplomáticas las soluciones hay que buscarlas en la negociación bilateral. Si el Gobierno cubano no quiere ceder ante un gobierno extranjero debiera ceder ante su pueblo, que está desarmado de espacios, instituciones, derechos y libertades. Si se actuara en esa dirección se fortalecería la posición del presidente norteamericano, quien ha demostrado su disposición de marchar hacia la plena normalización de las relaciones con Cuba; se debilitaría la posición de los congresistas opuestos a la suspensión del embargo; y se avanzaría en ese objetivo mucho más rápido que mediante las acusaciones y las condenas en las Naciones Unidas. En fin, que la solución depende más que nunca de la conducta que decida seguir el gobierno de Cuba.

Tomado de: http://www.diariodecuba.com/cuba/1452380310_19369.html

Comentario a cinco temas acerca la economía tratados por el Presidente cubano el 29 de diciembre de 2015, en la clausura de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

1- A pesar de que los efectos del bloqueo estadounidense se mantienen sin cambios y las restricciones financieras externas se han agudizado en el segundo semestre, el Producto Interno Bruto (PIB) de este año creció un 4%.

Ni el efecto del “bloqueo” se mantiene sin cambios, ni las restricciones financieras se han agudizado. El “bloqueo” fue flexibilizado con las medidas dictadas por la Casa Blanca desde que se anunció el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países; mientras las restricciones financieras se aliviaron con las renegociaciones de la deuda externa, especialmente cuando el pasado semestre el Club de Paris condonó las tres cuartas partes de los débitos cubanos.

En cuanto al PIB, el Gobierno reconoce que para lograr un desarrollo significativo se necesita un crecimiento de hasta un 7% anual. Sin embargo, entre los años 2011 y 2014 creció a un ritmo promedio de 2,3%, y en el último de estos tres años, en 2014, el crecimiento fue de solo de 1,3%. Luego, en julio de 2015, Raúl Castro anunció que se había revertido la tendencia a la desaceleración del crecimiento del PIB y estimó que al concluir el año quedaría en el entorno del 4 %, que es la cifra ahora anunciada como logro.

Para comprender lo reducido de ese crecimiento hay que tener en cuenta que la caída del PIB, entre 1989 y 1993, fue de un 34%. Por tanto, el 4% anunciado más allá de que sea o no real, no demuestra una verdadera recuperación, como podemos en los siguientes cuatro ejemplos:

a- La industria azucarera, según informó el ministro de Economía Marino Murillo, creció un 16,9% respecto al 2014. Sin embargo el plan del año se incumplió en unas 73.000 toneladas, obligando a emplear unas 30.000 toneladas del consumo nacional para suplir el déficit destinado a la exportación.

b- La industria manufacturera creció en 9,9%, pero el estado de obsolescencia tecnológica en las industrias asociadas generó considerables carencias de productos en la red de tiendas en divisas, obligando a importar, entre otros rubros, miles de toneladas de pollo y miles de cajas de cervezas, con la consiguiente erogación de divisas adicionales.

c- El sector del transporte creció, pero las deficiencias en la transportación de cargas ocasionaron daños a los demás sectores e influyó en los gastos ocasionados  por concepto de estadía de los buques.

d- La agricultura creció, pero por incumplimientos hubo que comprar 50.000 toneladas adicionales de arroz y una cantidad adicional de leche para suplir la dejada de producir. Por tanto, con esas deficiencias la cifra del 4% dice poco y se refleja menos en la vida de los cubanos.

2- El próximo año continuará creciendo el Producto Interno Bruto, pero lo hará a un menor ritmo, el 2%, como consecuencia de que se proyectan limitaciones financieras asociadas a la caída de ingresos en los rubros exportables tradicionales por la disminución de sus precios en el mercado mundial, como por ejemplo el níquel.

Lo primero es que si la aritmética es independiente de la ideología, dos es la mitad de cuatro. Entonces, si el PIB pasa de un 4% a un 2%, no se puede hablar de un menor ritmo para 2016, sino de un decrecimiento. Lo segundo es que si en el pasado año se lograron varias condonaciones y negociaciones de la deuda, entre ellas las del Club de Paris, que perdonó a Cuba $8.500 de $11.100 millones, si gracias a las relaciones con Estados Unidos han aumentado las remesas familiares que al cierre de 2013 ya oscilaban entre 1.4 y 2.000 millones de dólares, y si por el turismo y los servicios médicos continúan ingresando otros miles de millones de dólares, el nuevo decrecimiento no se puede explicar a partir de supuestas restricciones financieras sin mencionar otras causas, como la reducción y/o total pérdida de los cientos de miles de barriles de petróleo que diariamente Venezuela venía entregando a Cuba.

3- Aunque la cifra de visitantes se elevó hasta tres millones y medio, no debe soslayarse que este resultado se obtiene pese a que Cuba todavía continúa siendo el único país del mundo en el que los ciudadanos de Estados Unidos tienen prohibido visitar como turistas.

El aumento en la cifra de visitantes no se obtuvo pese a que los ciudadanos norteamericanos tienen prohibido viajar a Cuba, sino todo lo contrario. Se logró en buena medida por la ampliación realizada por el presidente Barack Obama de las 12 categorías establecidas por el Departamento del Tesoro, gracias a lo cual decenas de miles de estadounidenses y de turistas de otras procedencias arribaron a la Isla desde principios de pasado año. Sin ellos la cifra alcanzada no hubiera sido posible. De igual forma, los próximos crecimientos serán influidos considerablemente con la inminente llegada de nuevos vuelos regulares acordados y del arribo de ferrys, todo lo cual guarda relación con las expectativas creadas por las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

4- No obstante las limitaciones financieras se han venido cumpliendo los compromisos asumidos en los diferentes procesos de reordenamiento de las deudas con acreedores extranjeros y se ha reforzado la tendencia hacia la progresiva recuperación de la credibilidad internacional de nuestra economía. La última evidencia fue el acuerdo alcanzado el 12 de diciembre con el Club de Paris. Este acuerdo facilita el acceso a financiamientos a mediano y largo plazos muy necesarios para la ejecución de inversiones previstas en nuestros planes de desarrollo.

Más que del cumplimiento de los compromisos asumidos, el resultado ha dependido  de que: a- el pragmatismo de los acreedores, quienes saben que con la crítica situación de las finanzas cubanas será imposible cobrar la deuda; b- la presión ejercida por las compañías de los países acreedores para poder invertir en la Isla en el nuevo escenario, a sabiendas de que la distensión con Estados Unidos crea oportunidades que los norteamericanos todavía no pueden capitalizar; c- las expectativas por la reanudación de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos; y d- la insistente propaganda del Gobierno cubano en demostrar la “recuperación de la economía”.

La lógica del Gobierno cubano responde a otra razón. El fracaso de las reformas y la crisis económica de Venezuela han multiplicado la escasez de efectivo, por tanto, el acceso a financiamientos a corto y mediano plazo, especialmente de los países integrantes del Club de París, brinda un nuevo respiro sin tener que adentrarse en la relación con Estados Unidos.

Sin embargo, lo que se ha condonado son los enormes intereses acumulados durante años, pero la deuda matriz continúa pendiente. El Club de París perdonó a Cuba $8.500 de $11.100 millones de deuda, pero el acuerdo impone duras penalizaciones si el Gobierno cubano vuelve a incumplir. Por tanto, se reinicia el juego con generosidades pero con reglas claras: Cuba tiene que honrar los compromisos, que es lo que nunca ha hecho, lo cual en el mediano-largo plazo resultará imposible si no se introducen los cambios estructurales que la economía y la sociedad requieren. Algo tan necesario como imposible de acometer sin la voluntad política correspondiente. El temor ante el compromiso parece explicar las palabras de Marino Murillo, en la ANPP del pasado mes de diciembre, que sin lograr un crecimiento sostenido en la economía, dijo: “Debemos trabajar por un endeudamiento sostenible.”

5.- Nos corresponde potenciar al máximo las reservas de eficiencia, concentrar los recursos hacia las actividades que generan ingresos por exportaciones y sustituyen importaciones, hacer más eficiente el proceso inversionista y crecer en las inversiones del sector productivo y de infraestructura, priorizando la sostenibilidad de la generación eléctrica y el crecimiento de la eficiencia en el uso de los portadores energéticos.

Esto es más de lo mismo. Tales planteamientos los podemos encontrar en los cientos de discursos de los funcionarios cubanos a lo largo de más de cinco décadas sin resultado alguno. Las reservas existen, pero están en otra parte: en la reforma que la realidad cubana pide a gritos.

Tomamdo de: http://www.diariodecuba.com/cuba/1452454408_19380.html

En las naciones cuya historia está preñada de hechos violentos, los gobiernos tienden a restarle importancia a las figuras o acontecimientos ajenos a ese tipo de acciones, eclipsando a miembros insignes que constituyen cimientos de la nación. Arribamos al bicentenario del nacimiento de una de esas figuras, de aquel gigante de la ingeniería cubana del siglo XIX: Francisco de Albear y Fernández de Lara, nacido en La Habana el 11 de enero de 1816, merecedor del eterno agradecimiento de los habaneros del siglo XIX y de los cubanos de todos los tiempos.

Hijo de un militar español, Albear embarcó hacia España a los 19 años de edad. Allí ingresó a la Academia de Ingenieros y regresó 11 años después, cargado de conocimientos y prestigio profesionales, para emprender una labor constructiva tan abundante que resulta imposible reflejarla en unos cuantos párrafos.

Entre la reparación del Convento de San Agustín en La Habana —su primera obra— y los proyectos del ferrocarril y la carretera centrales, se ubica todo lo destacado en materia constructiva de la época: Cuartel de Caballería de Trinidad; reconocimiento del río Zaza para su canalización; estudio para ampliar los muelles de Cienfuegos; la Lonja del Comercio, el Jardín Botánico y la Escuela de Agronomía; los muelles, tinglados y grúas del litoral habanero; cuantas calzadas parten de la capital hacia los pueblos limítrofes; la instalación de las primeras líneas telegráficas de Cuba; y el levantamiento del plano de La Habana, entre otros.

En el siglo XIX, uno de los problemas más críticos de la villa de San Cristóbal de La Habana era el abastecimiento de agua potable. El suministro del precioso líquido, extraído del manto freático o trasladado desde los ríos cercanos, fue un reto. A pesar de la construcción de los dos primeros acueductos de la ciudad: La Zanja Real —canal descubierto de unos 10 kilómetro de longitud— construida en 1592, y el Fernando VII, en 1835, unido a los 895 aljibes y los 2.976 pozos existentes, el abasto de agua resultaba insuficiente.

Dotar a la capital de un moderno acueducto fue la obra cumbre de Albear, quien decidió utilizar el líquido de los manantiales de Vento, gracias a lo factible de la obra de captación y conducción, altura, cantidad y calidad de esas aguas y trasladarlas hasta los depósitos de Palatino por tuberías que la protegieran de la insalubridad.

Entre 1858, año en que llegó a Cuba el Real Decreto que aprobó la construcción y 1893, en su condición de Director de las obras, Albear investigó todo lo relacionado con la calidad y el traslado del vital líquido, demostró la influencia negativa de la luz solar sobre las aguas depositadas, modificó la geología de los terrenos para adaptarlos a la protección del canal; y —dotado de precarios medios mecánicos— lo hizo desplazarse por debajo del río Almendares. Una hazaña que tuvo que esperar la medianía del siglo XX para repetirlo en los túneles de Miramar y de la Bahía. Por tan magistral labor fue premiado en Filadelfia y en París con Medalla de Oro, mientras La Real Junta de Fomento de Cuba lo calificó como “el más famoso de los ingenieros cubanos”.

Por su obra, Albear obtuvo los títulos de Marqués de San Félix, Brigadier del Real Cuerpo de Ingenieros, Gran Cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo y la Orden de Mérito Militar, Caballero de la Real y Militar Orden de San Fernando, Profesor de la Academia Especial de Ingenieros, Miembro Corresponsal de la Real Academia de Ciencias de Madrid, Socio de Número y de Mérito de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, Socio de Mérito de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, Honorario y Corresponsal de la Sociedad Británica de Fomento de Arte e Industria, Socio Fundador de la Sociedad Geográfica de España, Miembro de la Sociedad Científica de Bruselas y Miembro de la Sociedad de las Clases Productoras de México.

Como reconocimiento, el acueducto que antes llevaba el nombre de Isabel II se rebautizó con el de Albear y el ayuntamiento de La Habana edificó una estatua ubicada en Monserrate entre Obispo y O’ Reilly, en la Habana Vieja.

Más de 100 años después de la construcción del acueducto de Albear —una de las siete maravillas de la ingeniería cubana—, en el año 2002 más del  70% de los 3.620 kilómetros de redes de tuberías de La Habana estaban en mal estado y existían unos 10.000 salideros en interiores, redes y acometidas. Mientras en la segunda gran ciudad de la Isla, en Santiago de Cuba, no fue hasta el primero de enero de 2008 en el acto conmemorativo del 55 aniversario del triunfo revolucionario, que se informó la culminación de la reconstrucción del acueducto de la ciudad, donde hasta ese momento un cuarto de millón de habitantes recibía el servicio de agua cada siete o nueve días, mientras otros 76.500 tenían un ciclo de distribución superior a 15 días y más de 16.000 ni siquiera contaban con acueducto. Hoy, los santiagueros continúan confrontando problemas con la escasez de agua.

Esa situación, en pleno siglo XXI, es la mejor prueba de la importancia de las figuras de la paz, aquellas que hacen patria, generan cultura y legan obras como el acueducto de Albear, que hoy día sigue abasteciendo a buena parte de los habaneros.

Tomado de: ww.diariodecuba.com/internacional/1450726905_18991.html
Los siglos de injusticia social en América Latina caracterizados por  la violencia, las dictaduras y la corrupción administrativa se agudizaron con el fracaso de las disimiles  tentativas de solución, entre ellas la del socialismo totalitario cubano. En ese contexto el teniente coronel Hugo Chávez Frías, después de fracasar en su intento de Golpe de Estado, en 1998 escaló el poder en Venezuela por la vía electoral y anunció la revolución bolivariana. Diecisiete años después,  a pesar del enorme poder acumulado, el chavismo exhibió su agotamiento.

Entre las causas evidentes del agotamiento sobresalen la incapacidad administrativa, el descontrol de la violencia, la represión contra la oposición, los intentos de estatizar la economía, la corrupción galopante y el despilfarro de las riquezas nacionales. Una ojeada retrospectiva al intenso proceso electoral que tuvo lugar entre 1998 y 2015 develan otras causas menos evidentes pero esenciales para comprender el por qué la revolución bolivariana, concebida por Fidel y ejecutada por Chávez se agotó con Nicolás Maduro.

Ascenso

En diciembre de 1998 Hugo Chávez al ganar las elecciones presidenciales con casi el 57% de los votos anunció una “revolución pacífica y democrática”. Para proveerla de una base legal promovió un referendo y convocó una asamblea constituyente que remplazó la Carta Magna de 1961. Aunque al referendo celebrado en abril de 1999 sólo asistió el 38% de los venezolanos, la mayoría de los asistentes lo respaldó y se redactó una nueva Constitución, que ajustada al propósito declarado por Chávez fue ratificada en referendo con el 72% de los votos. La victoria fue el disparo de arrancada de la revolución bolivariana: la asamblea bicameral se fundió en una sola cámara denominada Asamblea Nacional; el período presidencial se aumentó de cinco a seis años; los poderes públicos se reorganizaron; se estableció la reelección inmediata por un período; se aprobó el derecho al voto de los militares activos y el país pasó llamarse República Bolivariana de Venezuela.

En julio de 2000, haciendo uso del derecho de reelección inmediata, Chávez se presentó y fue electo para un mandato de seis años. Entonces solicitó a la Asamblea Nacional poderes especiales para legislar por decreto en materia económica, social y de administración pública. Ante ese hecho los oponentes dieron dos respuestas: el fallido Golpe de Estado de abril de 2002 y la promoción de un referendo revocatorio en agosto de 2004, en el que Chávez fue ratificado con el 59,1% de los votos.

En las elecciones regionales y municipales de 2004 sus seguidores ganaron el 58,31% de los votos, se impusieron en 22 de los 24 estados y dominaron más del 80 por ciento de las alcaldías. Al igual que en 1999 Chávez utilizó la victoria para convocar otra asamblea constituyente y reformar la Constitución de 1999. Así estableció un mayor control del Estado sobre los medios de comunicación y de producción. En diciembre de 2005 acrecentó el  poder acumulado cuando la oposición no participó en los comicios parlamentarios y la Asamblea Nacional quedó totalmente en manos del Movimiento Quinta República1.

Equilibrio, declive y fracaso

En diciembre del 2006 Chávez se impuso por tercera vez en las elecciones presidenciales con casi el 63% de los sufragios. Al asumir el mandato en enero de 2007 anunció la construcción del Socialismo del siglo XXI y lanzó el lema “Patria, Socialismo o Muerte”. En la cresta de su triunfal marcha –con un poder acumulado cercano al que Fidel Castro logró en Cuba con la revolución de 1959– convocó otro referendo con el objetivo de reformar la Constitución para establecer la reelección presidencial ilimitada. Enarbolando el antinorteamericanismo durante la campaña proclamó enfáticamente: “el que vote por el Sí está votando por Chávez, el que vote por el No, vota por Bush”. Así, en diciembre de 2007 la mayoría votó por el No, según sus palabras por Bush. Sin embargo, el chavismo no aprendió la lección que la derrota encerraba.

En los Comicios regionales y municipales de noviembre de 2008 volvió a conquistar la mayoría de los estados y alcaldías con el 52% de los votos, pero la oposición se impuso en varios  estados importantes. En un nuevo referendo para eliminar los límites a la reelección de cargos, el “Sí”  obtuvo cerca del 55 por ciento de los voto, pero en las elecciones parlamentarias de septiembre de 2010 perdió la mayoría absoluta que le permitía gobernar por decreto. En octubre de 2012, en las cuartas elecciones presidenciales, aunque alcanzó el 55.07 % de los votos contra 44,31 de Henrique Capriles, la oposición demostró su ascenso al acumular 6,5 millones de votos. Y en diciembre de 2012, cuando Chávez convalecía en Cuba, ayudado por una enorme campaña electoral ganó la mayoría de las gobernaciones pero Henrique Capriles se consolidó en el importante Estado de Miranda.

En 2013 el declive tomó cuerpo. La muerte de Hugo Chávez el 5 de marzo precipitó las elecciones que ganó Nicolás Maduro en el mes de abril con el 50,61% de los votos, cinco puntos menos de los obtenidos por Chávez en su última elección presidencial. El 8 de diciembre de 2013, en las elecciones municipales, el Chavismo ganó el 76% de las Alcaldías, cuatro menos que en 2004.  Y el 6 de diciembre de 2015 la revolución bolivariana recibió un golpe mortal al perder abrumadoramente las elecciones parlamentarias.

Cuatro causas esenciales

-La imposibilidad en las condiciones contemporánea de emplear el poder adquirido en las urnas como fuente de derecho para imponer una ideología y eternizarse en el poder.

-La no observación del tiempo –propiedad universal del movimiento del que la política no escapa– condujo al desaprovechamiento de la oportunidad para emprender los cambios estructurales que el país urgía, pues los pueblos cansados de esperar requieren de soluciones para el ahora, no para el después.

-El continuado sufragio en el que los venezolanos aprendieron a usar los mecanismos democráticos institucionalizados. Ello se expresó en la división de los votos entre el 40 y el 60% durante las 20 citas electorales a lo largo de 17 años. Lo que legitimó al chavismo, validó a la oposición y alzó un insalvable obstáculo para desmontar la sociedad civil e imponer un modelo totalitario.

-Refiriéndose al maniqueísmo derecha-izquierda y revolución-contrarrevolución, como plantea, Loris Zanatta2: la pobreza y la desigualdad se redujo tanto en Bolivia como en Colombia, en Ecuador como en Perú, en Brasil como en México por lo que no se ve ninguna relación directa y empírica entre mayor equidad y color ideológico del gobierno de turno. Y agrega que: el amplio apoyo de que han disfrutado hasta ahora los regímenes populistas se está desinflando y está creciendo la demanda de democracias normales, sin adjetivos.

Cinco lecciones del fracaso

-Los principios ideológicos enarbolados por los partidos políticos tienen que subordinarse a los intereses de la nación. Cuando un partido político se subordina a una ideología y desde ella se somete a la economía y a la sociedad comienza el retroceso social y termina negándose a sí mismo.

-Aunque durante el chavismo el país recibió más divisas que en todas las épocas anteriores debido al alto precio del petróleo, no se aprovechó para emprender los cambios estructurales dirigidos a limitar la alta dependencia del crudo y en su lugar se despilfarró para atraer votos y consolidar gobiernos fuera de las fronteras.

-Al aceptarse la vía electoral para competir por poder hay que aceptar sus reglas. Ese es el ABC de la democracia. Lo contrario es lo que expresó más o menos Nicolás Maduro en vísperas de las parlamentarias en caso de que perdiera: “Pasaría a gobernar con el pueblo en unión cívico militar”, es decir, con la minoría.

-El escenario emergido de las elecciones parlamentarias es tan desfavorable al chavismo, que con independencia de las desesperadas maniobras antes de la toma de posesión de la nueva Asamblea, lo único que podrían es conducir al país a una guerra civil, pero eso no revertiría la derrota sufrida, sino que sería ´su suicidio.

-Estas lecciones del fracaso de la revolución bolivarianas son válidas no sólo para el chavismo y para la oposición, sino también para los modelos semejantes de la región, especialmente para Cuba, país donde se concibió la revolución bolivariana y el único donde la oposición está impedida de existir legalmente ni se celebran elecciones libres y democráticas. Como las libertades cívicas pueden conducir tanto a tomar el poder como a perderlo, el gobierno de Cuba solo tiene dos caminos: se democratiza el país o se frenan los cambios iniciados para conservar el poder. El problema radica en que el segundo  camino no garantiza la conservación del poder, por tanto los cambios se impondrán. Lo ideal es que ocurran de forma pacífica y eso depende de las autoridades cubanas.

La Habana, 20 de diciembre de 2015
1 Partido político fundado por Chávez  en 1997 y  disuelto en 2007 para integrarse al Partido Socialista Unido de Venezuela.
2 Cuba entre el Atlántico y el Pacífico, pero sin escapatoria. Loris Zanatta, ensayista y profesor de historia de la Universidad de Bolonia
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Tomado de: http://www.diariodecuba.com/cuba/1450036259_18797.html

Con la asamblea provincial de La Habana, celebrada el pasado domingo 6 de diciembre de 2015, concluyó el proceso asambleario previo al VII Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC). La descripción de las intervenciones reportadas en la prensa oficial permite establecer la relación entre ese proceso y la situación de crisis que vive nuestro país.

En Pinar del Río, el sábado 31 de octubre, el Segundo Secretario del PCC, José Ramón Machado Ventura planteó que en esta ocasión el informe es conocido también por la población y eso forma parte de los cambios que durante los últimos años hemos ido ejecutando a partir de la aprobación de los Objetivos de la Conferencia Nacional del Partido y  señaló que: el Partido necesita de organizaciones de masas fuertes y estables para realizar mejor su labor.

En Artemisa, el domingo, 1 de noviembre, se hizo énfasis “en torno a hechos negativos presentados en la provincia que involucran a militantes y cuadros administrativos en el descontrol de recurso y la falta de previsión de las causas y condiciones que los propician”.  Acerca de lo cual Machado Ventura, planteó que es necesario emprender verdaderas acciones de control y que cada cual haga lo que le corresponde. Y agregó que los militantes no pueden evadir los problemas ni limitarse solo a identificarlos; deben enfrentarlos oportunamente, con valentía y sin paternalismos.

En Sancti Spíritus, el viernes 6 de noviembre, el reporte publicado en el diario Granma, dice que las grietas en el aseguramiento a la alimentación del ganado, que provoca mucho más muertes que el hurto y el sacrificio ilegal; las deudas con el control interno, que a la postre se convierten en paso para delitos de cualquier magnitud, y la urgencia de atender con sistematicidad a la juventud estuvieron entre los asuntos abordados. Aquí, Machado Ventura orientó que: hay que sembrar más, explotar bien la tierra y discutir lugar por lugar.

En Cienfuegos, el sábado 7 de noviembre, se hizo hincapié en la importancia del papel de los jóvenes. En esta provincia, se dejaron de acopiar 800 000 litros de leche debido a escasa base alimentaria, mal manejo de la masa, incorrecto acomodo de la carga por caballería e indisciplina ganadera general que lastra la organización y control, y se han perdido casi 8 000 cabezas debido a la desnutrición y la falta de atención. Al respecto el Segundo Secretario del PCC recordó como durante muchos años hemos sido incapaces de poder contar con la alimentación del ganado durante la época de la sequía e instó al sector industrial a aumentar las producciones en pos de garantizar la comida del pueblo y el desarrollo de los principales indicadores económicos del territorio.

En Villa Clara, el domingo 8 de noviembre, se analizaron las causas de los incumplimientos de la producción de huevos y leche. Sobre este último renglón se hizo énfasis en la insuficiente siembra de pastos y mal acuartonamiento del ganado. También se trató la necesidad de potenciar el cultivo del tabaco ante el esperado crecimiento de la demanda y encontrar formas atractivas e influyentes para incorporar a los jóvenes a la vida social y política. Aquí Machado Ventura llamó a mejorar la comercialización y distribución de los productos agropecuarios e indicó continuar fortaleciendo los núcleos del Partido en las estructuras productivas.

En Ciego de Avila, el viernes 13 de noviembre, el reporte publicado en Granma dice que: “La insuficiente siembra de alimento animal para enfrentar el período seco, el pobre uso de la inseminación artificial, los bajos niveles en la limpia de las áreas infestadas con marabú y aroma, y el desaprovechamiento de los derivados de la caña de azúcar para producir piensos criollos, son deficiencias que se repiten todos los años”.  En esta provincia el pasado año hubo un decrecimiento en más de cuatro millones de litros en comparación con el 2010, y en el 2015 solo se aprecien discretos signos de recuperación. El primer secretario del PCC en la provincia dijo, que este sector “transitó por una etapa en la cual se perdieron hasta los ganaderos, y si ahora se quiere lograr la recuperación, es obligado revertir el trabajo en importantes indicadores, porque es insensato que la natalidad esté por debajo del 45%, el período entre partos dure más de dos años, y mueran como promedio anual más de 6 000 animales”.

En Camagüey, el sábado 14 de noviembre, el tema principal giró respecto a necesidad de rescatar la  producción ganadera, “en consonancia con el peso  económico local”. El otro tema que ocupó gran espacio fue el éxodo de los jóvenes campesinos, que en esta provincia parece ser mayor que en otras. Incluso el periódico Juventud Rebelde, del domingo 15 de noviembre, publicó un artículo en primera plana titulado “Cómo evitar el éxodo joven del campo”.

En Las Tunas, el domingo 15 de noviembre, según reportó el semanario Trabajadores del lunes 16 de noviembre, entre el 2011 y el 2014 se dejaron de plantar 3 800 hectáreas y otras 26 000 mil fueron declaradas vacías, de las cuales el 30% están infectadas de marabú. Sólo el 71% de las tierras entregadas en usufructo están en producción.

En Matanzas, el viernes 20 de noviembre, se pusieron de manifiesto las mismas insuficiencias del sector productivo. En las conclusiones, Machado Ventura planteó enfáticamente que es necesario acabar con la anarquía. Y dijo que la responsabilidad máxima recae en las juntas directivas, direcciones de la UBPC y las delegaciones de la Agricultura a todos los niveles, las cuales no cumplen su función estatal como está establecido.

En Santiago de Cuba, el sábado 21 de noviembre, no hubo gran diferencia con el resto de las provincias, Machado Ventura, en un reconocimiento implícito de que no hay aumento en la producción, planteó: Por eso es necesario que el pueblo lo sepa, porque a veces decimos que la economía del país creció en tal por ciento y la gente se pregunta dónde está ese crecimiento, y para verlo de verdad primero tenemos que asegurar la base y luego exigir el respaldo productivo que espera nuestra población.

En Holguín, el domingo 22 de noviembre, uno de los delegados planteó que  el núcleo es el cimiento, si no está fuerte, no soporta la carga de trabajo. Y nosotros necesitamos núcleos sólidos que movilicen. Mientras otro dijo que con la subida de los precios del frijol y el maíz, se incrementaron las siembras de esos cultivos,  pero descuidamos las de viandas que también son importantes para el pueblo.  Aquí Machado Ventura expresó que a los campesinos hay que hacerles saber que la Revolución tiene confianza en ellos… pero a la vez tienen que comprender que es necesario proteger a la población y una forma de hacerlo es que siembren lo que se les indica para mantener el balance adecuado.

En Guantánamo, el jueves 3 de diciembre, el reporte publicado en Granma plantea, que en una Unidad Básica de Producción Agropecuaria del municipio Maisí se logró duplicar la producción cafetalera, diversificar los cultivos y mejorar el ingreso de los trabajadores” y que ese avance debiera ser imitado por el resto de las bases productivas dedicadas a ese renglón, las que han tendido un “descenso significativo por más de 30 años”. En la asamblea Machado Ventura recordó que la recuperación cafetalera constituye una de las tareas prioritarias de Guantánamo… que vio caer aquí en picada sus acopios, de más de tres millones de latas al año (primera mitad de los 80 del pasado siglo) hasta alrededor de un millón, incluso menos, en las últimas cosechas. Y planteó que ha llegado el momento de exigirles a quienes disponen de la tierra que hay que hacerla producir y ejemplificó al respecto que existen usufructuarios con parcelas desde hace siete años y prácticamente no cosechan nada, lo que denota, sobre todo, falta de exigencia y control por las delegaciones de la agricultura.

En Granma, el viernes 4 de diciembre, según el informe presentado a la asamblea, se sobrecumplen las ventas netas en un 13,6%, pero incumple el 35% de las producciones físicas, entre ellas el huevo en cinco millones, como consecuencia de problemas organizativos y bajas coberturas de pienso; también dejó de producir 72 toneladas de miel de abejas, afectadas por la inmensa sequía y la disminución de los niveles de floración, lo que condicionó la pérdida de dos mil colmenas. Aquí Machado Ventura planteó la necesidad de  combatir directamente los problemas para evitar cualquier desajuste en la cadena productiva, donde un eslabón depende en grado sumo de los otros: la obtención y comercialización de las producciones y el cumplimiento de las normativas que rigen la entrega de tierras en usufructo. E informó que, en enero próximo, comenzará el proceso de actualización en el que se puntualizará quienes aportan con eficiencia a la producción de alimentos, y de ellos cuales necesitan de más tierras para su gestión; también se analizarán aquellos que han desaprovechado los terrenos y no han contribuido a la economía, y de ser necesario se les retirarán las parcelas”.

En Mayabeque, el sábado 4 de diciembre, aunque prevalece un crecimiento en los cultivos varios, “persisten incumplimientos en la producción y acopio de leche, debido al ineficiente control de la masa ganadera, falta de prioridad a las actividades de reproducción, siembra de alimento animal, alta infestación de los suelos y la lenta recuperación de las vaquerías típicas”. Salvador Valdés Mesa, miembro del Buró Político del PCC, quien presidió esta asamblea, argumentó “la necesidad de diversificar los cultivos, hacer planes más objetivos y rigurosos, y fundamentalmente saber que son compromisos inviolables donde está empeñada la palabra de los jefes y colectivos con el pueblo”.

En La Habana, el domingo 6 de diciembre, se repitieron los temas acerca de las insuficiencias en la producción, organización y dirección. En ese sentido Machado Ventura llamó a que cada cual juegue su papel, sin que falte combatividad y valentía  y añadió que donde no se hacen las cosas bien el Partido tiene que meterse y el militante debe enfrentar lo mal hecho donde quiera que esté. Y Miguel Díaz-Canel, Primer vicepresidente del Consejo de Estado, planteó que hay que seguir insistiendo en el trabajo político del núcleo, acercar a los trabajadores y en particular a los jóvenes, darles participación, atenderlos, escucharlos y nos interesa no decrecer, pero más que todo, preservar la calidad de nuestras filas. Todo esto lo debemos hacer uniendo la tarea económica a la tarea política para preservar la ideología de la revolución, conociendo y defendiendo su historia.

Cada asamblea se limitó a los problemas de su territorio: deficiencias productivas, negligencias, indolencias, falta de control, necesidad de incorporar los jóvenes a la producción y la dirección, combate contra las ilegalidades, y fortalecimiento y preparación política de los militantes. Los mismos problemas que se arrastran desde hace medio siglo.

Temas medulares como la propiedad y su relación con la ineficiencia productiva, los pocos resultados de las tierras entregadas en usufructo, la dualidad monetaria, los bajos salarios, la participación de los cubanos como inversionistas, las imprescindibles reformas de la ley electoral y de la Constitución, la anunciada “conceptualización del socialismo” o la marcha y perspectivas de las relaciones con Estados Unidos, estuvieron ausentes. Es decir, nada acerca de las verdaderas causas, las cuales radican en la subordinación de la economía a la política, de la política a  la ideología y en la ausencia de las libertades ciudadanas, lo que explica que después de 55 años de revolución aún no ha podido garantizar un vaso de leche para cada cubano.

Teniendo en cuenta que el Partido Comunista se autodefine como la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado y que dentro de cuatro meses se celebrará su VII Congreso, la ausencia de esos temas vitales en la agenda debatida significa que: 1- no se discutirán en dicho Congreso ó 2- se llevarán directamente al evento sin las opiniones de la militancia. En cualquiera de los casos sería una prueba de que el PCC ni es fuerza dirigente de la sociedad ni está en capacidad de enfrentar la solución de las verdaderas causas en que Cuba se encuentra y de que la única función de los militantes es apoyar lo que se decide en la máxima instancia.

Lo anterior demuestra que los graves problemas que enfrenta la nación continúan acotados por la línea establecida en 1961: Dentro de la Revolución: todo; contra la Revolución ningún derecho… Y esto –como expresó Fidel en aquella oportunidad– no sería ninguna ley de excepción para los artistas y para los escritores. Este es un principio general para todos los ciudadanos. La pregunta es si a estas alturas la revolución existe y si existe en qué consiste y cuáles son sus resultados.

Tomado de: http://www.diariodecuba.com/cuba/1448822843_18460.html

El indetenible éxodo de los cubanos una vez más ha devenido crisis. Mientras miles de compatriotas se encuentran atascados en la frontera entre Costa Rica y Nicaragua el Gobierno de Cuba opta por evadir su causa principal.

En los últimos meses miles de cubanos han estado transitando por América Central rumbo a Estados Unidos. El pasado 15 de noviembre las autoridades nicaragüenses cerraron el paso a los cubanos. El 17 de noviembre el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba declaró que esos cubanos son víctimas de la politización del tema migratorio por parte del Gobierno de los Estados Unidos, de la Ley de Ajuste Cubano y, en particular, de la aplicación de la llamada política de “pies secos-pies mojados”. El 24 de noviembre se reunieron los cancilleres de las naciones que forman el Sistema de Integración Centroamericana para buscar una solución regional a la crisis. Y el 26 de noviembre el Gobierno de Ecuador tomó la decisión de exigir visa a los cubanos a partir del 1 de diciembre..

La emigración humana es un reacomodo geográfico que ocurre cuando las condiciones naturales o sociales de un lugar impiden la satisfacción de las necesidades de los  habitantes y/o amenazan sus vidas. Los emigrados marchan del lugar donde las cosas están mal hacia los lugares donde están mejor. Por eso miles y miles de refugiados están arribando a Europa sin que ningún país de esa región tenga una ley de Ajuste.

Como demuestran las estadísticas, a lo largo de su historia Cuba fue un país de inmigrantes. Baste recordar que entre 1910 y 1925 Cuba absorbió la tercera parte de los emigrantes de España hacia América y en 1902 ingresaron a la Isla 11 986 inmigrantes, mientras que en 1920 la cifra ascendió a 174 221.

El éxodo permanente comenzó en 1959 mediante el desvío de naves marítimas o aéreas, en trenes de aterrizaje de aviones, irrumpiendo abruptamente en sedes diplomáticas y desertando de cualquier misión en el exterior. Primero los cubanos de tez blanca, después de todos los colores, adultos, ancianos, niños y jóvenes. Se trata pues, de un proceso sostenido antes y después del embargo (1961), antes y después de la Ley de Ajuste (1966), antes y después de las tímidas y parciales reformas emprendidas por el gobierno de Raúl Castro (2008), y antes y después del restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos (2015). Un éxodo que asumió momentos críticos con la Operación Peter Pan, con las salidas por los puertos de Camarioca y del Mariel y por la Base Naval de Guantánamo.

Su prolongada duración, la diversidad sociológica de los emigrados, el daño causado y la cantidad que acechan la oportunidad para hacerlo, constituyen razones suficientes para dejar atrás las infructuosas evasiones y enfrentar de una vez las verdaderas causas, entre otras: la insuficiencia de los salarios, la prohibición de ser empresarios en su propio país y de contratarse directamente a empresas extranjeras, el pésimo estado del transporte, la insostenible situación de la vivienda, las múltiples trabas a los productores del campo y la ausencia de derechos cívicos, políticos y económicos.

Desde 1959 el gobierno estableció mecanismos para el control de los cubanos que decidían marcharse. En 1961, tras el exilio de varios miembros del Gobierno y del Movimiento 26 de julio –entre ellos el presidente Manuel Urrutia– se implantó el famoso “permiso de salida” y se reguló el tiempo de estancia que los cubanos podían permanecer en el exterior. En ese mismo año se promulgó la Ley 989 que reglamentó “las medidas a tomar sobre los muebles o inmuebles, o de cualquier otra clase de valor, etc. a quienes abandonan con imperdonable desdén el territorio nacional”. De forma paralela, se tildó a los oponentes de traidores a la patria y a la nación, de escorias, antisociales y se utilizó la emigración para lanzar fuera a los descontentos. Todavía hoy, las autoridades cubanas no aceptan que ningún cubano, a pesar del alto nivel de instrucción adquirido, pueda tener una idea diferente en materia política, económica o cultural.

Por Camarioca, entre los 2 979 que salieron en barcos y los que salieron hasta abril de 1973 por vía aérea, se fueron 260 000 cubanos. Por el puerto de Mariel en 1980, abandonaron el país 125 000. Por la Base naval de Guantánamo en 1994 salieron aproximadamente otros 33 000 cubanos. Durante esas tres oleadas masivas ocurrió un número indeterminado de tragedias. Baste mencionar el caso del  Remolcador 13 de Marzo, que el 13 de julio de 1994, con 72 personas a bordo y a siete millas de la bahía de La Habana, fue embestido y hundido  por otros remolcadores, con un saldo de 41 muertos, entre ellos diez menores de edad.

Lo anterior es una prueba irrebatible de que, con independencia de cualquier factor externo, la causa fundamental radica en la inviabilidad del modelo económico y la falta de libertades ciudadanas, por lo cual, ninguna de las medidas dictadas desde 1959 a hoy ha podido detener el flujo permanente de cubanos hacia otras partes del mundo. Ese cuadro ha hecho de la diáspora un proceso sostenido en el tiempo por cuantas vías ha concebido la imaginación y desesperación de los cubanos.

Además de la pérdida de vidas humanas, de las separaciones familiares y de las múltiples tragedias registradas, dos de los efectos colaterales del éxodo permanente son: 1- El decrecimiento y envejecimiento de la población al ritmo de los países desarrollados pero sin economía para su sostenimiento; y 2- la descapitalización de profesionales (graduados universitarios, técnicos medios y obreros calificados) que ha  sido una de las ventajas comparativas de Cuba con relación al resto de los países de la región. Entre 1931 y 1940 emigraron a Estados Unidos 9 571 cubanos; entre 1941 y 1950, 26 313 y entre 1961 y 1970,  208 5361. Según el  Censo de Población de ese país, en el año 2010 había 1 213 418  cubanos residentes en La Florida, lo que representa un incremento del 45,6%, respecto a los datos del Censo del año 2000.

La solución de la crisis migratoria es imposible sin la solución de la crisis estructural en que estamos inmersos, para lo cual se requiere de una fuerte dosis de voluntad política, hasta ahora ausente.

Las múltiples medidas tomadas por el gobierno de Cuba desde 1959; la solución regional que pueda brindar el Sistema de Integración Centroamericana sobre los cubanos estancados entre Costa Rica y Nicaragua; la decisión de Ecuador de exigir visa a los cubanos para detener el flujo migratorio; y las acusaciones contra Estados Unidos; apuntan contra los efectos pero siguen en falta las  medidas sobre las causas, que son internas y estructurales, por lo cual el éxodo ha continuado y continuará su ritmo.

El cierre de la salida por Ecuador, una de las medidas sobre los efectos, se reflejará en salidas ilegales por cualquier otra vía, incluyendo el regreso a las frágiles embarcaciones marítimas. La única solución es atacar las causas y atacar las causas implica desmontar el modelo que genera el éxodo masivo y permanente.