Tomado de: http://www.diariodecuba.com/deportes/1472370831_24888.html

En el artículo “Después de Río: releamos la sabiduría”, publicado  en el diario Granma del 22 de agosto, Oscar Sánchez Serra, basado en ideas de Fidel Castro, aborda los resultados de la delegación cubana en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.

En los encuentros previos a los Juegos de los periodistas con las autoridades deportivas cubanas -según el autor- se “llenaron de medallas, que en Río de Janeiro jamás aparecieron”. Afirma que “no se conquistaron no porque faltó el esfuerzo del deportista, sino porque se midió mal o se confundieron los deseos con la realidad”. y plantea “alejarse del conformismo para observar que tenemos las potencialidades de superar lo alcanzado” .

A juzgar por sus palabras, de haberse medido bien y haberse alejado del conformismo hubiéramos obtenido un mejor resultado. Para ello recomienda poner los escasos recursos donde más dividendos aportan, identificar a tiempo las fortalezas y oportunidades -que él ubica en los deportes de combate-, poner el énfasis en los sistemas clasificatorios, evaluar con rigor la participación de atletas que se sabe que no van a aportar nada, analizar con rigor el comportamiento del atletismo. De esa magistral forma Sánchez Serra evade las verdaderas causas de la caída sufrida en el medallero olímpico y comete la misma falta que critica: confunde los deseos con la realidad.

Las causas evadidas

La sociedad está integrada por elementos que conforman un sistema vivo. Cuando uno de esos componentes sufre daños que le impiden realizar su función, gracias a la interrelación el daño se traslada al resto de los elementos. Si esa anomalía no se trata a tiempo, entonces abarcará todo el sistema. El perjuicio ocasionado con las restricciones impuestas a las libertades en Cuba hizo metástasis en el cuerpo social. Es decir, se convirtió en la crisis estructural más profunda y prolongada de nuestra historia, cuya solución es imposible sin remover la estructura del sistema. Cualquier análisis del deporte cubano, que ignore esa realidad, resulta inútil y absurdo.

¿Porqué?, porque las libertades ciudadanas guardan una relación directa con el interés, el interés con la economía y la economía con todas las actividades que realiza el ser humano. Y el deporte no es una excepción.

El empleo de enormes recursos para exhibir a Cuba entre las potencias deportivas sin contar con una economía propia y con bajos salarios, se manifestó en el desinterés y el éxodo de los atletas. Ha sido así porque la subordinación del deporte a una ideología convierte a los deportistas de sujetos en objeto de un Estado que asume todos los gastos de su preparación a cambio de poner músculos y pensamiento en función de una razón ajena al deporte.

Lo anterior es válido especialmente en el olimpismo moderno, inaugurado en 1896 bajo la concepción de su fundador, el barón Pierre de Coubertin1, quien lo concibió para desarrollar las cualidades físicas y morales como fundamento del deporte; educar a la juventud con un espíritu de mejor comprensión y de amistad para la construcción de un mundo mejor y más pacífico; congregar a todos los atletas del mundo en ese gran festival cuatrienal; realizar competición de atletas individuales, no de países; de amistad, no de enfrentamiento; de unión entre hombres y mujeres de todas las culturas, latitudes, tonalidades, religiones y formas de pensar. Por esas razones el Comité Olímpico Internacional no da los resultados por naciones.

Cuba en las últimas diez ediciones

Obviando la participación en la segunda edición de los Juegos Olímpicos (París, 1900), donde el esgrimista Ramón Fonst obtuvo oro y plata y en la III edición (San Luis, 1904), donde se obtuvieron 9 medallas2; la subordinación del deporte a la política destaca como la principal causa del descenso sufrido en las últimas diez ediciones.

En Múnich (1972) -momento en que después del fracaso de la zafra azucarera de los 10 millones de toneladas Cuba ingresó al CAME y comenzó a recibir una colosal  subvención- se ocupó el lugar 14 con 8 medallas, de ellas tres de oro aportadas por el boxeo. De ahí en lo adelante, destinando un por ciento desproporcionado del Producto Interno Bruto (PIB) a ese fin, se fue ascendiendo hasta ocupar en Barcelona (1992), el quinto lugar con 31 medallas. De ahí en lo adelante la pérdida de las subvenciones sumió a Cuba en una crisis que se reflejó en el descenso en el medallero hasta Río de Janeiro (2016), donde ocupamos el lugar 18 con 11 medallas.

La prueba de que el descenso no es coyuntural lo demuestran los resultados similares en eventos como los Juegos Centroamericanos y Panamericanos. Si la caída en Juegos Olímpicos del lugar 11 en Atenas 2004, al lugar 18 en Beijing 2008 se intentó atribuir a la “labor del enemigo”, “jueces vendidos”, “peleas quitadas” y “malas decisiones”, los recientes resultados no dejan dudas de que la causa está en otra parte. Una de cuyas manifestaciones es el éxodo permanente de los cubanos, entre ellos los deportistas.

Aunque en septiembre del 2013 se dispuso una mayor remuneración para deportistas y entrenadores, el mismo resultó tardío e insuficiente para detener la fuga. A lo que se une la ausencia del derecho a salir y regresar libremente a su país y la prohibición gubernamental de que los atletas cubanos participen en eventos fuera de casa y después representen a su país en las competiciones internacionales.

Una clara manifestación de lo anterior es el nutrido grupo de cubanos que participaron en Río de Janeiro representando a otros países: Lorenzo Sotomayor, nacionalizado en Azerbaiyan, medalla de plata en boxeo; Yasmani Copello, nacionalizado en Turquía, bronce en 400 metros con vallas; Orlando Ortega, nacionalizado en España -a quien el periodista oficialista Randy Alonso lo llamó ex-cubano- plata en los 110 metros con vallas; Osmany Juantorena, nacionalizado en Italia, plata con el equipo de voleibol; Libania Grenot, nacionalizada en Italia, finalista de los 400 metros y otros tantos que no alcanzaron el podio.

Resulta evidente que sin las subvenciones, soviéticas o venezolanas, Cuba ocuparía un lugar más alejado en el medallero. Por tanto, lo que se logró, imposible para cualquier país sin economía propia y sumido en una crisis estructural, resulta imposible de sostener. El crecimiento de PIB de Cuba sufrió un brusco decrecimiento del año 2015 al primer semestre de 2016, del 4 al 1%. Y el pronóstico es que seguirá disminuyendo, a menos que definitivamente se proceda a una reforma estructural que incluya la restitución de las libertades ciudadanas , de lo cual no hay ninguna señal.

1 Pierre de Coubertin (Paris 1863-Lausana 1937). En 1894 invitó a representantes de 14 países para fundar el Comité Olímpico Internacional (COI), institución que presidió desde 1896 hasta 1925.
2 Miguel Sales. “Medallas y sinécdoques”, publicado en  Diario de Cuba,  el 22 de Agosto de 2016.

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Tomado de: http://www.diariodecuba.com/cuba/1471270161_24608.html

El 16 de agosto de 1951, con 44 años de edad, el abogado, periodista y político Eduardo René Chibás y Rivas se quitó la vida con un disparo. El hecho conmocionó a la sociedad de los años 50 y repercutió negativamente en el destino de Cuba.

Estudiante de Derecho de la Universidad de La Habana, integró el DEU1 de 1927 y de 1930 durante la lucha contra la prórroga de poderes de Gerardo Machado, guardó prisión en cinco oportunidades y tuvo que marchar dos veces al exilio. Fue delegado a la Asamblea Constituyente de 1939, Representante a la Cámara en 1940, Senador en 1944. Militó en el Partido Revolucionario Cubano (Auténtico) desde 1934, fundó el Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo) en 1947 y fue candidato a la presidencia de la República en 1948.

La corrupción

Chibás, consciente del papel nefasto de la corrupción y convencido de la imposibilidad del progreso social en ausencia de civismo, arribó a la conclusión que en un partido político, junto a las ideas fundamentales, tienen una importancia vital los hombres que van a ponerlas en práctica.

El líder ortodoxo simplificó la moral -conjunto de valores presentes en toda actividad humana- a la honradez administrativa para emplearla como arma política. Su propósito lo condensó en la consigna ¡Vergüenza contra Dinero! y en una escoba que simbolizaba la limpieza administrativa. Los malos políticos –decía– le roban al pueblo para enriquecerse; todas las luchas políticas nacionales tienen su origen en la falta de honradez; es indispensable por lo tanto, poner las riendas de la República en manos limpias.

Esa convicción, amalgamada con la herencia patriótica de la familias de los Agramonte2 y con una personalidad locuaz, osada, polémica, contradictoria y excéntrica, explican lo qué hizo y cómo lo hizo.

Chibás inauguró un nuevo estilo en la política cubana mediante la utilización de los medios informativos y la libertad de prensa. Como periodista fue cofundador en Nueva York del órgano de la Unión Cívica de Exiliados Cubanos, escribió en El Mundo, en Bohemia, en El Crisol y habló por las emisoras radiales CMW La Voz de las Antillas, CMQ y la COCO.

Las polémicas

En mayo de 1939 acusó a Blas Roca de traidor. En julio de 1940, al firmarse la Constitución en Guáimaro, denunció que ya se estaba violando su espíritu en provecho de algunos que la suscriben. En 1942 culpó al jefe de la Policía de extralimitarse en sus funciones. En 1943 presentó dos mociones en la Cámara contra Fulgencio Batista y contra el Congreso. En julio de 1945 acusó a Carlos Miguel de Céspedes por la venta de un pedazo de la calle Paseo. En enero de 1947, en carta leída por la radio, impugnó a Grau San Martín por supuestos intentos reeleccionistas. En 1950 culpó al presidente Carlos Prío por el asalto a un juzgado correccional. Y en 1951 acusó a Rolando Mansferrer de una bomba que habían colocado en la casa de Roberto Agramonte.

Eddy, como le llamaban sus amigos, pasaba constantemente de defensas altruistas a agresiones demoledoras. En enero de 1946 elogió la obra de Grau con las siguientes palabras: En el orden educacional, hemos hecho efectivo, por primera vez en la historia de Cuba, lo que fue sueño de Martí y anhelo de Estrada Palma: que la república cuente con más maestros que soldados. Dos  años después, en junio de 1948, calificó a Grau de émulo de los Borgia, el mayor simulador que ha dado el mundo desde los tiempos de Calígula, a cuyo lado he sacrificado veinte años de mi vida, sin pedirle ni aceptarle nada.

Su conducta moral constituyó una de  las raras excepciones en los políticos de la época. El Diez de Octubre de 1944 explicaba: Yo entraba en el poder tildado de millonario, pero salía del poder, dos años después, más pobre de lo que entré. En cambio ellos entraban en el gobierno sin bienes de fortuna, pero hoy disfrutan de muchos millones de pesos de capital… Y en un discurso suyo publicado en El Crisol, el 12 de febrero de 1951, planteó: La página de honor que he conquistado en la historia de Cuba como líder de esta Revolución Moral no la cambio por una Presidencia de la república.

En los comicios de 1948 enfrentó la candidatura de Carlos Prío Socarrás y alcanzó el tercer lugar. El resultado -según explica Rafael Rojas en  Historia Mínima de la Revolución Cubana- convenció a Chibás de que era posible ganar las elecciones presidenciales. En esa oportunidad, como parte de la disputa electoral,  Prío dijo: Chibás no sabe donde tiene el corazón.

Resultado de su quehacer y de su estilo, en una encuesta realizada en junio de 1950, Chibás resultó el candidato de mayor fuerza para la presidencia, lo que se confirmó con otro realizado el 20 de mayo de 1951, en el que aparecía con el 29,70 % de los votos frente a 19,03 de Fulgencio Batista, lo que auguraba su posible victoria en las elecciones de 1952.

La muerte

La muerte, como en José Martí, anidaba en su idea y su discurso. En una oportunidad, al referirse a sus antepasados, expresó: Yo también, como ellos, he ofrendado a Cuba patrimonio y sosiego. Menos afortunado que mis mayores, no he podido ofrendarle la vida.

En noviembre de 1939, mientras transitaba en su auto por el reparto Miramar resultó herido de bala. En el hospital, cuando le preguntaron quiénes habían sido los agresores, respondió: No se preocupen por averiguar; muero por la revolución, voten por Grau San Martín; pero la popularidad alcanzada por el disparo le dio el segundo lugar en las elecciones de delegados a la Asamblea Constituyente de ese año.

En enero de 1948, en una asamblea del Partido saltó sobre la mesa presidencial y se puso a gritar: ¡Tiren al corazón! ¡La Ortodoxia necesita un mártir!. Y en mayo de ese mismo año, acompañado entre otros por Fidel Castro, dijo sobre sí mismo: El día que Chibás crea advertir una extinción o una merma en el amor ciudadano, se parte de un balazo el corazón, no por cobardía ante el fracaso, sí para que su inmolación conduzca a la victoria de sus discípulos.

La libertad y la participación ciudadana

Según sus palabras: No se puede construir una nación sobre cimientos podridos. Por eso hay que talar y destruir primero para desecar el pantano y edificar después sobre una base sana. Chibás se propuso expulsar a los ladrones y situar en su lugar a un hombre honrado, servidor de la nación. Pero en un medio caracterizado por la corrupción política y administrativa, ese hombre tenía que ser su propia persona, que no apetecía ni necesitaba del patrimonio nacional.

La inmediatez, característica de los cambios revolucionarios, le impidió elaborar un proyecto dirigido a cambiar las condiciones existentes y la psicología social del cubano. Nuestro pueblo -decía- se informa del latrocinio de los gobernantes con la misma calma que lee las páginas de los muñequitos de colores o escucha los programas de radio.

El 5 de agosto de 1951, al no poder probar una acusación contra el ministro de Educación, Aureliano Sánchez Arango, atentó contra su vida y falleció el 16 del propio mes. ¡Pueblo de Cuba, levántate y anda! ¡Pueblo cubano, despierta! Fue su “Último Aldabonazo a la conciencia cubana”.

Su inmolación es un ejemplo paradigmático de la imposibilidad de realizar cambios sociales sin la correspondiente cultura cívica y la participación ciudadana. Una transformación que tiene su punto de partida en la formación cívica y la implementación de las libertades.

Las consecuencias trajeron el Golpe de Estado de 1952 y la Revolución de 1959. El mal de la corrupción, limitado antes a la conducta de la élite política se generalizó como necesidad para sobrevivir, cuyas causas están en el desmontaje de la sociedad civil, la estatización de la propiedad, la ineficiencia productiva derivada de lo anterior y los salarios insuficientes para satisfacer las necesidades más elementales.

La caída de Machado y la crisis de hoy

Tomado de: http://www.diariodecuba.com/cuba/1470919728_24523.html

Hace 83 años, el 12 de agosto de 1933, el Gerardo Machado y Morales fue expulsado del poder. El hecho -una constante de nuestra historia política- está estrechamente relacionado con el predominio de los militares en el gobierno, el caudillismo y la débil formación ciudadana.

José Martí, convencido de lo dañino del militarismo, el 20 de octubre de 1884 escribió al generalísimo Máximo Gómez: ¿Qué garantía puede haber de que las libertades públicas, único objeto digno de lanzar un país a la lucha, sean mejor respetadas mañana? …porque tal como es admirable el que da su vida por servir a una gran idea, es abominable el que se vale de una gran idea para servir a sus esperanzas personales de gloria o de poder, aunque por ellas exponga la vida.

A pesar de que la Constitución de 1901 estableció que el cargo de Presidente duraba cuatro años, que se podía ser Presidente en dos períodos consecutivos e incluso, con un período por medio podía ocuparse una tercera vez, para la tendencia militarista cubana esa posibilidad le pareció insuficiente. El presidente más honrado que tuvo Cuba, Tomás Estrada Palma, quien obtuvo el grado de General en el Ejército Independentista, tomó la decisión de reelegirse provocando con ello la Guerrita de Agosto de 1906. De igual forma en 1917, el general Mario García Menocal, al culminar su primer período presidencial proclamó la intención de ser reelegido, dando lugar a la rebelión conocida por la Chambelona.

Gerardo Machado, también general de la Guerra de Independencia, a pesar que en 1924 había declarado que su mayor gloría sería: no aspirar de ninguna manera a la reelección, y reafirmar en junio de 1926: Creo que en nuestro país una reelección presidencial es peligrosa y la experiencia nos obliga a reconocerlo así, llevó hasta su conversión en Ley la idea de reforma constitucional que los presidentes Mario García Menocal y Alfredo Zayas habían intentado para permanecer más tiempo en el poder.Con su prórroga de poderes Machado provocó la respuesta estudiantil que desembocó en huelga general que lo sacó del poder el 12 de agosto de 1933.

Durante su administración Machado dio un poderoso impulsó al desarrollo económico del país. Su intento de regeneración de la vida pública, la lucha por el orden y los destellos de progreso así lo indican. Anticipándose en cierta forma a Keynes; introdujo la intervención gubernamental como regulador de la economía; desarrolló un vasto plan de construcciones: carretera central, malecón, escalinata universitaria, Capitolio, Avenida de las Misiones y Parque de la Fraternidad, entre otras; aplicó una política arancelaria –basada en las concepciones teóricas más modernas– para estimular la producción nacional; e inició el desarrollo de la industria transformadora. Por ello, algunos estudiosos de la economía lo califican del más interesante presidente de su época.

En medio de una fuerte recesión económica mundial, que generó un drástico empeoramiento de las condiciones de vida, Machado respondió a los que se oponían a la prórroga de poderes con la represión y aunque aseguró que ninguna huelga duraría más de 24 horas, fue expulsado del poder por la huelga más contundente de la historia del sindicalismo cubano.

El derribo de Machado fue seguido de siete años de inestabilidad política. El 12 de agosto el general Alberto Herrera asumió la dirección del país y ese mismo día fue sustituido por el coronel Carlos Manuel de Céspedes (hijo). El 4 de septiembre, 23 días después, una sublevación militar sustituyó a Céspedes por un gobierno integrado por cinco miembros: La Pentarquía, que duró seis días. El 10 de septiembre el profesor universitario Ramón Grau San Martín ocupó la presidencia por 127 días, hasta que el Jefe del Ejército, Fulgencio Batista, designó a Carlos Hevia, quien permaneció en el cargo tres días. El 18 enero de 1934 el periodista Manuel Márquez Sterling ocupó la presidencia por tres horas. Su lugar fue ocupado por el coronel Carlos Mendieta hasta el 11 de diciembre de 1935, cuando fue relevado por el Secretario de Estado José Agripino Barnet. En las elecciones de enero de 1936 resultó electo Miguel Mariano Gómez, quien fue destituido y suplido por el Coronel Federico Laredo Brú, que medió entre Batista y la oposición, dictó una amnistía política, aprobó la legislación laboral más avanzada de la era republicana y convocó a la Asamblea Constituyente que redactó la Constitución de 1940.

A partir de la Constitución, mediante elecciones libres y democráticas, Fulgencio Batista ocupó la presidencia el 10 de octubre 1940; le siguió Ramón Grau San Martín el 10 de octubre de 1944 y cerró con Carlos Prío Socarrás el 10 de octubre 1948, hasta que en marzo de 1952, un Golpe Militar encabezado por Batista interrumpió un orden constitucional que la corrupción, la violencia y el pandillerismo ya habían corroído, hasta que siete años después fue sacado del poder por la fuerza para dar inicio a nuevo ciclo, donde los militares desempeñarían el papel principal.

Esos ciclos de reelecciones, golpes de estados y revoluciones se han repetido y se repetirán hasta que los cubanos, por nuestras propias virtudes y comportamientos cívicos, no seamos capaces de ocupar un lugar destacado como sujetos de los destinos de la nación; pues como decía Benjamín Constant: Por grande, por cuerdo, por vasto que sea el genio de un hombre, jamás deben confiársele completamente los destinos de un país. Una lección que aún no hemos aprendido.

La República ha entrado en crisis –alertaba José Enrique Varona–, porque gran número de ciudadanos ha creído que podían desentenderse de los asuntos públicos… Este egoísmo cuesta muy caro. Tan caro que hemos podido perderlo todo.

Siempre he sido contrario a que -decía Cosme de la Torriente- las fuerzas armadas intervengan en las luchas políticas y por eso mismo también a los golpes o pronunciamientos militares, pues nunca han producido ventajas, si acaso muy pequeñas, que hubieran podido lograrse en otra forma y en cambio han traído terribles inconvenientes.

En los 31 años de 1902 a 1933 todos los presidentes fueron electos, pero sólo uno no era militar. Entre 1933y 1940, con excepción de Miguel Mariano Gómez, ningún presidente fue electo. Entre 1940 y 1952, Batista estuvo cuatro años en el poder y los de procedencia civil como, Ramón Grau y Carlos Prío, eme

En los 31 años de 1902 a 1933 todos los presidentes fueron electos, pero sólo uno no era militar. Entre 1933y 1940, con excepción de Miguel Mariano Gómez, ningún presidente fue electo. Entre 1940 y 1952, Batista estuvo cuatro años en el poder y los de procedencia civil como, Ramón Grau y Carlos Prío, emergieron a la política en el contexto de violencia que generó la lucha contra Machado.

En general, de los 16 cubanos que ocuparon la presidencia entre 1902 y 1952, nueve de ellos eran militares. Y de los 50 años comprendidos entre 1902 y 1952, sólo 12 años la presidencia fue ocupada por civiles electos: Alfredo Zayas, Grau San Martín y Carlos Prío, por cuatro años cada uno. Luego, como colofón del militarismo, de los 83 años que separan 1933 de 2016, en 64 de ellos la presidencia fue ocupada por tres militares: el general Batista, el Comandante en Jefe Fidel Castro y el general Raúl Castro.

De esa cronología no es difícil concluir que si el predominio de los militares –electos o designados– no coadyuvó a la formación de una cultura democrática en Cuba durante los primeros 50 años de la República, la agudización de esa tendencia en los otros 64 años transcurridos hasta hoy, menos podían coadyuvar a ese objetivo. El resultado es la precariedad de la cultura cívica, y la ausencia de ciudadanos, lo cual explica, en buena medida, la situación crítica en que nuestro país está sumido.

Tomado de: http://www.diariodecuba.com/cuba/1470229336_24340.html

El Segundo Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC), pronunció en Sancti Espíritus el discurso por el 63 aniversario del asalto al cuartel Moncada. José Ramón Machado Ventura comenzó felicitando a Fidel Castro por su 90 cumpleaños y ratificando el compromiso de seguir siendo fieles a las ideas por las que ha luchado a lo largo de su vida y de mantener siempre vivo el espíritu de resistencia, la combatividad, el pensamiento dialéctico y la fe en la victoria que él supo inculcarnos. Y añadió que para su intervención, estudió nuevamente el discurso de Fidel en esa ciudad, el 26 de julio de 1986.

Una lectura al mensaje trasmitido por Fidel Castro en aquella oportunidad devela la relación con la crítica situación de hoy, con la designación de Machado Ventura para hablar 30 años después en el mismo lugar y con la ausencia de un plan para sacar al país de la crisis.

En la primera década del poder revolucionario Cuba recibió enormes recursos mediante los convenio firmados con la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Esos recursos, que pudieron servir para generar una economía propia, se acompañaron de una proceso de estatización casi absoluto, de la pérdida de las libertades y de un voluntarismo exagerado. El Cordón de La Habana, el café caturra o los intentos de hacer crecer la ganadería bovina hasta 12 millones de cabezas, producir medio millón de toneladas anuales de pescado y más leche y queso que Holanda, son algunos ejemplos, cuyo epílogo fue el intento de producir 10 millones de toneladas de azúcar en 1970, que prácticamente paralizó al país y condujo a un proceso de “rectificación”. que se extendió por 15 años.

En el nuevo período se implantó un sistema de dirección y planificación de la economía (SDPE), en el que los mecanismos económicos deberían funcionar institucionalmente para atar las manos al voluntarismo del líder. Las consecuencias de la autonomía empresarial y la medición de resultados económicos por sobre los “políticos” asustaron a los que se oponían a la reforma.

En 1972 Cuba ingreso al CAME, adoptó un modelo de organización similar al impuesto a los países miembros y recibió a cambio decenas de miles de millones de dólares. De forma paralela recibió créditos y proyectos de cooperación de Japón, España, Francia, Suecia y Argentina, entre otros. Con ese soporte se logró un crecimiento económico que triplicó el PIB, se implantó una reforma general de salarios dirigida a estimular el interés de los trabajadores y se acompañó con los mercados paralelos y los mercados libres campesinos; medidas que aumentaron el poder adquisitivo del peso.

En 1975 el primer congreso del PCC aprobó el rumbo trazado por el SDPE. Sin embargo, unos días después, el líder de la revolución hizo público el compromiso de participar militarmente en gran escala en Angola, lo que constituía un fuerte impedimento para el desarrollo del SDPE. A ello hay que añadir que la enorme ayuda recibida careció de una reforma estructural y de la reincorporación de las libertades fundamentales. La ausencia de esos factores impidió el fomento de una economía “prospera y sostenible” como suelen decir ahora. En su lugar, los créditos elevaron la deuda externa de 291 millones de pesos en 1969 a 2 913,8 millones en junio de 1982, cuando por problemas de liquidez Cuba tuvo que renegociarla y en 1986 anunció su incapacidad definitiva para pagar.

La contradicción entre el estilo de dirección del jefe de la revolución y la camisa de fuerza que representaba el SDPE -encabezado por Humberto Pérez con el apoyo de Raúl Castro- terminó con el fracaso de las reformas. El voluntarismo y las decisiones ajenas a las leyes que rigen los fenómenos económicos se impusieron.

En 1986, año en que Fidel Castro habló en Sancti Spíritus, comenzó el Proceso de “Rectificación de Errores y Tendencias Negativas”. En aquel discurso enumeró todas las obras realizadas en la provincia, desde la mecanización de la agricultura, la construcción de presas y arroceras, pasando por decenas de centros de acopio y cientos de combinadas de caña, molinos de áridos; lavadoras de arena, fábricas de bloques, hasta la construcción de una hidroacumuladora que se complementaría con la electronuclear de Cienfuegos la que, según sus palabras, sería más segura que cualquiera de las plantas electronucleares que se han construido en Estados Unidos.

Con ese aval constructivo se dirigió al presidente norteamericano para decirle: ¡Imagínese si este pueblo ha trabajado con libertad!, y sin haber trabajado todo lo que debía haber trabajado, porque más aún que trabajar en plena libertad, se ha tomado, incluso, la libertad de no trabajar todo lo necesario. Y agregó: Esto demuestra que sí, que esa es una de las formas esenciales, realmente, de construir el socialismo. Más adelante enumeró deficiencias como presas con más de 10 años en construcción sin terminar; obras paradas, elevados construidos en la autopista sin aproches1, etc., cuya responsabilidad atribuyó a los reformistas de aquella época.

Dijo: hemos hecho muchas cosas en estos años de Revolución, pero hubiéramos podido hacer más cosas y mejores cosas si hubiésemos sido más capaces, si hubiésemos sido más y mejores trabajadores, si hubiésemos sido más y mejores revolucionarios. En días recientes hablábamos de que se daban muchas clases de política, de filosofía política y de historia política, y no hemos sido capaces de recalcar y de inculcar que el primer deber del revolucionario es el trabajo… Tenemos que hacernos el propósito firme de superar todas esas tendencias negativas y hacer un esfuerzo, dar un salto de calidad en la Revolución…

En otra parte del discurso reconoció: Nosotros, que no éramos exportadores tradicionales de petróleo, habíamos convertido nuestros ahorros de petróleo… en divisas convertibles, y a los precios que tenía el petróleo estábamos ingresando más de 400 millones de dólares por este concepto…

El resultado fue un período de estancamiento que se agravó a partir de 1989. Con la desaparición de la URSS el país tuvo que depender de sus propios esfuerzos y el gobierno se vio obligado implementar medidas coyunturales para aliviar la situación. Con el triunfo de Chávez en Venezuela reaparecieron las subvenciones basadas en la afinidad ideológica. El desarrollo de una economía quedó una vez más pendiente para las calendas griegas.

A partir del 2008, con la sustitución de Fidel Castro al frente del Estado, comenzó la introducción de medidas dirigidas a cambiar la forma para conservar el contenido. Con la “actualización del modelo económico”, menos sistémico e integral que el SDPE, pero similar en el miedo a las consecuencias y en  la oposición de un sector del propio gobierno.

Imbuido en aquel dicho popularizado por Carlos Gardel de que “20 años no es nada”, desconociendo que una cosa es el amor de una persona y otra el destino de un pueblo, Machado Ventura retomó el discurso de Fidel Castro en 1986 y dijo que los conceptos esenciales expresados aquel día parecían dichos hoy. Y añadió: Con esa clara conciencia emprendimos la actualización de nuestro modelo económico y social, caracterizado desde sus inicios por la más amplia, democrática y real participación ciudadana, en una escala y profundidad inimaginables en países que se autoproclaman paradigmas de la democracia… Demostremos cada día, en cada puesto de trabajo y con hechos concretos, que sabremos estar a la altura de este nuevo reto…

Ensimismado en el pasado, Machado ignoró en su discurso el acontecimiento político más importante después de 1959: la reanudación de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos y la visita del mandatario de ese país a Cuba.

La  similitud entre los discursos y las situaciones son evidentes:

1- A pesar de la subvención de la URSS en 1982 Cuba tuvo que renegociar la deuda y en 1986 suspender sus pagos por problemas de solvencia. Ahora, aunque se renegoció la deuda la insolvencia se mantiene.

2- Gracias a los millones de toneladas de petróleo que la Unión Soviética entregaba, Cuba devino exportadora de petróleo y una reducción en los precios perjudicó los ingresos por ese rubro. Ahora, las reducciones del petróleo de Venezuela, que parece se exportaba una parte, ha afectado los ingresos y nos ha abocado a una crisis peor que la de los 90.

3- Antes la URSS compraba azúcar a precios superiores a los del mercado internacional y el país no avanzó. Ahora, algo similar ha ocurrido con Venezuela y el país retrocede.

4- En 1986 se detuvieron las reformas y públicamente salieron del juego los reformistas. Ahora, se está tratando de frenar las reformas y, aunque no se ha anunciado, todo indica que algunos reformistas saldrán del juego.

5- El planteamiento de Fidel acerca de que este pueblo más aún que trabajar en plena libertad, se ha tomado, incluso, la libertad de no trabajar todo lo necesario, y que esa era una de las formas esenciales, realmente, de construir el socialismo, ahora se repite en peores condiciones.

Como si 30 años fueran poco hoy se plantea que fiel a ese legado hay que conceptualizar el socialismo. Sin comprender el papel del tiempo en la política Machado Ventura piensa que este pueblo se va a inmolar en la defensa de un sistema que lo ha destruido casi todo, incluyendo la esperanza, como lo demuestra el sostenido y creciente éxodo de los jóvenes y de los no tan jóvenes.

1 Aproche, elemento de transición entre una vía (en este caso carretera) y un puente, para evitar o amortiguar el salto del vehículo entre ambos.

Tomado de: ww.diariodecuba.com/cuba/1469629151_24166.html

El sábado 23 de julio, el diario Granma publicó un artículo de Randy Alonso, titulado “Cuba y los interesados presagios: ¿Por qué la situación de hoy no es la de los 90?”, que comienza calificando como  “auras mediáticas” a los que  “se regodean pintando un oscuro escenario cubano de retorno a los días más difíciles del Período Especial”.

Resulta sintomático que Randy y el diario Granma dediquen tiempo y espacio a responder a las auras, aves nada despreciables porque al alimentarse de animales en estado de descomposición desempeñan una función sanitaria de importancia para la sociedad.

En cumplimiento de su misión, Randy cita las palabras del presidente cubano Raúl Castro el 8 de julio: comienzan a aparecer especulaciones y augurios de un inminente colapso de nuestra economía con el retorno a la fase aguda del periodo especial que nos enfrentamos a inicios de la década del 90 del pasado siglo y que supimos superar gracias a la capacidad de resistencia del pueblo cubano y su confianza ilimitada en Fidel y el Partido. No negamos que puedan presentarse afectaciones, incluso mayores que las actuales, pero estamos preparados y en mejores condiciones que entonces para revertirlas.

Aunque Raúl Castro acepta que puedan presentarse afectaciones, incluso mayores que las actuales”, Randy se concentra en demostrar que la economía cubana de hoy está en circunstancias más ventajosas que la 1990 para enfrentar las dificultades. Con ese fin elige 10 temas, de los cuales retomo los que sintetizo a continuación, pues los tres restantes: el Grupo BioCubaFarma, el petróleo que se produce y el trabajo por cuenta propia no son relevantes para el presente análisis.

1- El comercio exterior cubano se concentraba en más de un 80% con la URSS y los países de Europa del Este. Hoy está algo más diversificado por países y regiones.

La diversificación por sí misma no demuestra ventajas. De nada vale comerciar con mayor o menor cantidad de países si la ineficiencia productiva impide aprovecharla y en su lugar obliga a dedicar, anualmente cientos de millones de dólares para comprar en el exterior lo que se puede producir en Cuba como café, arroz y derivados de la leche. La más contundente prueba de esa ineficiencia es la caída del PIB del 4% en el año 2015 al 1% en el primer semestre del 2016.

2- Cuba se quedó sin fuentes de crédito. Hoy se han renegociado las deudas con los acreedores.

Randy omite que Cuba se quedó sin fuente de crédito por inviabilidad del modelo económico y por ello no se pudo pagar a “amigos” ni a “enemigos”. Se renegoció con Cuba porque ante la normalización de las relaciones con Estados Unidos los acreedores, conscientes de que nunca cobrarián, decidieron tener un pie dentro de Cuba. Pero la renegociación también implica pagar. El Club de Paris condonó 8 500 millones de dólares y Rusia 31 700. Al primero se le adeudan 2 600 y al segundo 3 500 millones, que deberán ser abonados durante los próximos años, precisamente cuando el crecimiento del PIB se acerca al cero por ciento.

3- Si la Inversión Extranjera era entonces apenas camino iniciado, llegamos a la etapa actual con una legislación actualizada y con una promisoria Zona de Desarrollo Especial del Mariel (ZEDM)

Cuba, según sus propias autoridades, necesita de un crecimiento sostenido del PIB entre el 5 y el 7%, lo que implica un flujo anual de inversión entre 2 000 y 2 500 millones de dólares. Ese monto no se ha logrado con la “legislación actualizada”, entre otras razones, porque prohíbe a los nacionales participar como inversionistas o contratarse directamente con las empresas foráneas. Mientras la ZEDM, que podría coadyuvar a la salida del estancamiento e insertar a Cuba en la economía globalizada, además de los atrasos en el dragado de la bahía para la entrada de megabuques con capacidad aproximada de 13 mil 600 contenedores, no ha aportado ningún resultado significativo. En su presentación, el ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, dijo que la ZEDM constituye una actualización profunda del proceso de transformaciones que se desarrolló al inicio de la Revolución para poner los principales medios de producción en manos del Estado Revolucionario. Es decir, la ley se propone conservar la estatización causante de la ineficiencia económica.

4- El turismo, que empezaba a definirse como esfera económica promisoria, hoy es la segunda rama generadora de divisas del país.

El turismo es la tercera fuente de divisas del país después de las remesas familiares y la exportación de servicios. Sin embargo, la mayor parte de sus ingresos se pierden en comprar lo que la ineficiente economía no ha sido capaz de producir. Para que el turismo se defina “como esfera económica promisoria” y pueda aprovechar el creciente flujo de visitantes, se impone una mayor y más activa participación del sector privado y el desarrollo de una industria nacional para disminuir la parte que se  fuga por la incapacidad del modelo.

5- La exportación cubana de servicios apenas hacía pininos a inicios de los 90. Hoy constituye la mayor fuente de divisas del país.

La preparación de personas para alquilarlas es considerada universalmente como esclavitud moderna. Es injustificable que el Estado ingrese unos 8 mil millones de dólares al año por este concepto y se quede con más del 75%. El hecho de que algunos socios ideológicos, como ha ocurrido con Brasil y Venezuela, miren hacia otra parte, no garantiza su permanencia ni brinda perspectivas, mucho menos para sostener un país que retrocede aceleradamente y una parte de los técnicos huyen hacia el exterior.

6- La generación eléctrica era a base totalmente de combustible importado. Hoy se muestra un sistema electroenergético basado en buena medida en el combustible nacional. A ello se suma el creciente uso de fuentes renovables de energía.

Resulta que el  Ministro de Economía y se preguntó en la ANPP ¿qué nos está faltando? Y se respondió: Divisas por incumplimiento de los ingresos, y nos está faltando disponibilidad de combustible, porque no ha llegado al país todo lo que teníamos previsto que entrara. Y agregó: Aquí de lo que estamos hablando es que de las 7 862 000 toneladas de combustible total que el país recibe. Por tanto, si se asume el planteamiento de Randy, carecen de sentido loas análisis del Ministro de Economía y el discurso de Raúl Castro ante ANPP. Según un cable de la agencia Reuters del 8 de julio de  2016 la entrega de crudo a la isla se redujo de 100 000 a 53 000 barriles diarios; lo que induce a pensar que Cuba estaba exportando una parte de ese crudo, lo que podría explicar la caída en picada del PIB.

7- Si se paralizaron total y/o parcialmente numerosas inversiones, sin posibilidades para su completamiento y puesta en marcha; ahora el país cuenta con la capacidad de preservar el financiamiento de las inversiones planeadas en los sectores estratégicos para el desarrollo nacional.

La otra medida que tenemos que tomar -dilo el Ministro de Economía y Planificación- es administrar con mucho cuidado la toma de créditos, para hacer manejable el endeudamiento futuro del país. No se trata, como dice Randy, de “preservar el financiamiento”, sino de buscar de financiamiento a mediano y largo plazos y abandonar el principio de hacer inversiones con el corto plazo, porque entonces el pago de deuda es muy rápido y no se paga la deuda con el rendimiento de la inversión. Lo que pasan por alto tanto  el Ministro como Randy es que con una economía ineficiente no se puede pagar la deuda pendiente con los acreedores y por tanto no habrá financiamiento a mediano y largo plazo.

Resumiendo, con una economía ineficiente: 1- no se puede aprovechar la diversificación del comercio; 2- no se puede cumplir con proveedores y acreedores y por tanto, se dificultará la obtención de nuevos créditos; 3- la “legislación actualizada” no ha logrado sus propósitos; 4-  El turismo tiene que permitirse una mayor y más activa participación del sector privado y desarrollar una industria nacional, que es imposible con el actual modelo; 5- la exportación de servicios, en su variante de esclavitud moderna, no tiene futuro; 6- la falta de disponibilidad de combustible, a pesar de que su precio se ha reducido en el mercado, acarreará serios problemas en el país; y 7- la obtención de financiamiento a mediano y largo plazo será imposible si no se honra la deuda  pendiente con los acreedores, algo impensable ante la brusca reducción de PIB.

Si a lo anterior se une el descreimiento, la desesperanza y el desinterés de los cubanos, tenemos que coincidir con el director de la Mesa Redonda y del sitio Cubadebate en que la situación de hoy no es la de los 90, es sencilla y definitivamente peor.

Tomado de: http://www.diariodecuba.com/cuba/1469465823_24114.html

El 29 de diciembre de 2015 el presidente cubano expresó ante la Asamblea Nacional del Poder Popular que: A pesar de los impactos de la crisis económica internacional, agravados en nuestro caso por los efectos del bloqueo estadounidense que se mantiene sin cambios, así como las restricciones financieras externas que se han agudizado en el segundo semestre, el PIB este año creció un 4%, lo cual innegablemente es un buen resultado en medio de estas circunstancias. Veamos:

La caída sufrida por el PIB entre 1989 y 1993 fue de un 34%. Remontar ese descenso requiere de un crecimiento anual sostenido de un 7%. Las medidas implementadas con ese objetivo hasta hoy han fracasado. Entre los años 2011-2014 se registró un 2,3%, en 2015 se logró un 4% y el primer semestre del 2016 el PIB cayó al 1%. Según los números no estamos ante un “buen resultado”, sino ante el empeoramiento de una crisis prolongada.

Culpar al “bloqueo” y a las “restricciones financieras externas” después de las medidas dictadas por la administración norteamericana carece de fundamento:

En millones de dólares: 1- las remesas familiares, que en el año 2011 alcanzaron 2 294 millones, en 2014 sobrepasaron los 3 130 millones y en 2015 se pronosticaban unos 3 990 millones; 2- la  exportación de servicios técnicos sobrepasó en 2014 los 8 000 millones; 3- el turismo en 2015 superó el umbral de los 3 500 millones y se esperaba un nuevo récord para el 2016; 4- la industria bio-farmacéutica le ahorró al país en importaciones más de 1 900 millones.

En cuanto a los rubros tradicionales: el níquel, primer producto de exportación de Cuba, reporta unos 1 100 millones anuales; el azúcar, con la zafra 2014-2015 de aproximadamente 1,9 millones de toneladas, el país pudo obtener por ventas unos 600 millones y por la zafra 2015-2016, que no rebasó 1,6 millones de toneladas, recibirá unos 150 millones de dólares que en la anterior. Otros rubros no tienen peso suficiente para explicar la caída del PIB.

En cuanto a las “restricciones financieras externas”, las  renegociaciones de la deuda, incluyendo la contraída con el Club de Paris -que condonó $8.500 de $11.100 millones de dólares- han creado un ambiente favorable con los acreedores para la reinserción de Cuba en las relaciones económicas internacionales.

Si las remesas familiares y el turismo han aumentado. Si los servicios médicos no han disminuido. Si la reducción de ingresos por níquel y azúcar, bien debido a la disminución de sus precios o a la ineficiencia productiva, no pueden explicar el brusco retroceso. Entonces el análisis debe incluir al petróleo entre las posibles causas. Según un cable de la agencia Reuters del 8 de julio de  2016 la entrega de crudo a la isla se redujo de 100 000 a 53 000 barriles diarios. De ser así, como ocurrió en tiempos de la Unión Soviética, Cuba podría haber estado exportando una parte, lo que podría explicar la caída en picada del PIB.

Sea una u otra la causa del declive ¿Cuál es el plan para enfrentar la crisis? Según expresó el general Raúl Castro el pasado 8 de julio: Es preciso reducir gastos de todo tipo que no sean imprescindibles, fomentar una cultura del ahorro y de aprovechamiento eficiente de los recursos disponibles, concentrar las inversiones en las actividades que generen impresos por exportaciones, sustituyen importaciones y respaldan el fortalecimiento de las infraestructuras, asegurando la sostenibilidad de la generación eléctrica y un mejor uso de los portadores energéticos. Se trata, en síntesis, de no detener, en lo más mínimo, los programas que garantizan el desarrollo de la nación.

Reducir gastos, fomentar una cultura del ahorro concentrar las inversiones en actividades que generen ingresos, sustituir importaciones, etc., son medidas anunciadas años tras años y fracasadas año tras años. ¿Qué es lo novedoso del plan si todos esos propósitos han fracasado una y otra vez? Repetirlas, de espaldas a las verdaderas causas, demuestra la incapacidad y la ausencia de voluntad política; en un escenario en el que es imposible retrotraer las pequeñas reformas introducidas, romper nuevamente las relaciones con Estados Unidos, encontrar un nuevo padrino ni detener la toma de conciencia de los cubanos acerca de las verdaderas causas de los males.

Por su parte, el entonces Ministro de Economía y Planificación, Marino Murillo Jorge, planteó, entre otras, las siguientes cinco medidas:

1-  Si el problema que tenemos es de capacidad de liquidez, lo primero que hay que hacer es restringir los pagos en divisas del país… administrar con mucho cuidado la toma de créditos, para hacer manejable el endeudamiento futuro del país…  y ajustar el consumo de los portadores energético…

2- Como se caen los niveles de actividad, el salario en el sistema empresarial se ajustará a los niveles productivos… En el sistema empresarial se estima un salario medio menor que lo que previmos en el plan…

3- Con la divisa que tenemos lo que hay que respaldar es la materia prima para la actividad principal, o el gasto que lleva la actividad principal en cada lugar… porque la cantidad de divisas que les vamos a dar a los organismos no es ni mucho menos lo que estaba previsto en el plan…

4- Habrá que trabajar en ir buscando soluciones de financiamiento a mediano y largo plazos y definitivamente abandonar el principio de hacer inversiones con el corto plazo, porque entonces el pago de deuda es muy rápido y no se paga la deuda con el rendimiento de la inversión.

5- Ahora, si usted baja los precios y el salario tiene más capacidad de compra, eso se revierte en que las cantidades físicas que se venden son mayores, y para respaldar esas capacidades de compra ha habido que comprar adicionalmente: 25 000 toneladas de arroz, 32 000 de chícharo, 82 000 de pollo, aceite 36 000 y de leche en polvo 3 800.

La disminución de importaciones para no generar nuevas deudas se reflejará en nuevas disminuciones de la producción. El salario medio, cuya insuficiencia respecto al costo de la vida es una pronunciada anomalía del modelo cubano, sufrirá un nuevo descenso, que se reflejara en menos producción, más corrupción y más actividades delictivas. La reducción de la cantidad de divisas que recibirán los organismos no se puede aprovechar en el mercado mundial porque la ineficiencia productiva obliga a usar esos ahorros para comprar lo que somos incapaces de producir. Aunque Raúl Castro planteó que se está cumpliendo con los pagos, las palabras de Murillo denotan dificultades para honrar los compromisos contraídos con los deudores después de la renegociación,. La ligera rebaja de los precios dirigida a darle mayor capacidad de compra al peso cubano, sin respaldo productivo, obliga a importar más, cuando uno de los problemas es la falta de solvencia. En fin cinco contradicciones insalvables que apuntan al derrumbe definitivo del modelo.

Como las causa no son  externas ni coyunturales, sino internas y permanentes, el  análisis tiene que tomar otro derrotero.

En julio de 2007, el general Raúl Castro reconoció las deficiencias, errores y actitudes burocráticas o indolentes reflejadas en los campos infectados de marabú y planteó que el precio creciente de los alimentos en el mercado internacional obligaba a producirlos en Cuba. En el 2008, planteó enfáticamente: ¡Hay que virarse para la tierra! ¡Hay que hacerla producir! y expresó que la producción de alimentos constituía un asunto de máxima seguridad nacional. Sin embargo, las reformas nacieron subordinadas al predominio de la propiedad estatal, la planificación socialista, el otorgamiento a empresarios extranjeros de derechos que se niegan a los cubanos y los llamados ideológicos; cuatro de los agentes culpables del fracaso.

En marzo de 2012, Marino Murillo Jorge dijo que el Ministerio de la Agricultura presenta un estado económico-financiero desfavorable por varios años, el cual influye negativamente en la gestión empresarial y demostró que han sido insuficientes las acciones y medidas adoptadas hasta la fecha para revertirlo. Y en mayo de 2013 expresó: las medidas que durante décadas se han puesto en práctica en la forma de gestionar la tierra, no han conducido al necesario aumento de la producción.

La experiencia práctica y la ciencia económica han demostrado que el ser humano se mueve hacia determinados fines en dependencia de sus intereses. La pérdida de la autonomía —que es a la economía lo que el oxígeno a los cuerpos vivos— conjuntamente con el estatismo, el voluntarismo, los métodos de ordeno y mando, la planificación centralizada, la incapacidad de jefes y administradores y la merma del interés de los productores conforman la ineficiencia que caracteriza a la economía cubana y que la ha conducido a lo que parece ser su última etapa. Del 1% marchamos ahora hacia el 0%. Algo similar a la caída en barrena de los aviones derribados  en combate.

Tomado de: http://www.diariodecuba.com/cuba/1468188090_23741.html

La declaración emitida en mayo de 2016 por el Buró Nacional de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) ante la decisión anunciada por el  Departamento del Tesoro para que los productores independientes de Cuba puedan exportar café a Estados Unidos, no podía ser una sorpresa. Dicha declaración corresponde exactamente a su naturaleza, pues la ANAP no representa los intereses de los productores sino los del Estado, el Gobierno y el Partido Comunista. Para demostrarlo basta con remitirse a sus bases fundacionales.

El asociacionismo de campesinos y patronos, que emergió en el siglo XIX cubano, se expandió con las libertades refrendadas en la Constitución de 1901 y creció al calor de la lucha en defensa de los intereses de sus afiliados contra el desalojo, por la propiedad de la tierra, mejores mercados, precios dignos, créditos con bajos intereses y disminución de las rentas, entre otros. El Decreto No. 16 de 3 de enero de 1934, promulgado durante  el gobierno de Ramón Grau San Martín, institucionalizó la colegiación obligatoria de las asociaciones de productores. En 1937 se celebró el Primer Congreso Nacional Campesino y en 1941 se creó la Asociación Nacional Campesina. Hechos convirtieron al asociacionismo en una institución clave de la sociedad cubana.

Resultado del giro hacia el totalitarismo sufrido por el proceso revolucionario de 1959, la propiedad privada y la diversidad de asociaciones campesinas y patronales fueron eliminadas. En octubre de 1960, con el  argumento de que, una vez nacionalizados todos los ingenios azucareros, sus miembros habían perdido la condición de hacendados, fue disuelta la más poderosa de las organizaciones, la Asociación de Hacendados de Cuba.  Le siguió en turno la Asociación de Colonos de Cuba, hasta que en diciembre de 1960, el líder de la revolución adelantó la siguiente idea: “Es Necesario que los pequeños agricultores, en vez de ser cañeros, tabacaleros, etc., sean sencillamente agricultores y organicemos una gran Asociación Nacional de Agricultores Pequeños”. Idea, como era costumbre devino Ley.

El 21 de enero de 1961 todas las organizaciones de empleadores y las asociaciones campesinas existentes fueron sustituidas por la Asociación Nacional de Colonos; la cual pasó a denominarse Asociación Nacional de Agricultores Pequeños  en el mes de mayo de ese año. Al frente de la cual se designó a José Ramírez Cruz, procedente de la lucha insurreccional y de las filas del Partido Socialista Popular.

Los objetivos de la ANAP quedaron refrendados en el articulado de sus Estatutos. El siete plantea: Orientar y dirigir a los cooperativistas y agricultores pequeños la política agraria de la revolución así como en los acuerdos y lineamientos trazados por el partido y la propia organización en sus respectivos congresos y plenos. El once reza: lograr a través del trabajo político e ideológico de la organización el cumplimiento exitoso de los planes de producción y ventas al estado y contribuir de modo efectivo en la aplicación de las normas y procedimientos que se establecen por los organismos rectores de la economía; y el catorce dice: Desarrollar un profundo trabajo político con los campesinos para que no practiquen la venta de productos agropecuarios de forma ilícita, así como ejercer, en coordinación con los consejos populares y el MINAG el control necesario para evitar que tenedores de tierra no asociados a la ANAP cometan también violaciones que afecten el honor y la vergüenza campesina.

Esos tres artículos se resumen en:1-  la subordinación a los objetivos del Gobierno, 2- Sustituir la labor de los productores privados y sus asociaciones  privados y 3- Emplear la asociación para vigilar, controlar e impedir la venta libre de sus producciones. Y explican que todos los plenos y congresos de esa asociación, desde su fundación a hoy, hayan sido presididos por funcionarios del Buró Político del Partido Comunista y que en enero de 2013, violando los principios fundamentales del cooperativismo, sustituyera o liberara de sus funciones a 632 presidentes de cooperativas agrícolas.

Por tanto, no puede ser sorpresa que ante la decisión del Departamento del Tesoro de añadir el café cubano a la lista de importaciones de productores independientes. Decisión que tomó mayor fuerza con el anunció de Nespresso (de la Nestlé S.A.) de reiniciar las ventas de café cubano en Estados Unidos, que la ANAP, fiel a su naturaleza, declarara su oposición. Otra cosa hubiera ocurrido si la misma representara los intereses de sus afiliados, que serían los principales beneficiarios de la decisión estadounidense. En lugar de cuestionarse que Nadie puede pensar que un pequeño productor agrícola puede exportar directamente a los Estados Unidos, debió demandar ante el Gobierno cambios en el monopolio estatal para que fuera “pensable” y viable la oportunidad ofrecida a sus “afiliados”.

La subordinación del ANAP al Estado, gobierno y partido explica no sólo el estado  de indefensión de los productores cubanos, sino también en el desinterés de los mismos, lo que se refleja en el declive sufrido por la producción cafetalera en Cuba1, que llego a ser la primera exportadora mundial de café; en la disminución de la producción de 60 mil a 6 mil toneladas anuales; y en los fracasados intentos de sustituir importaciones para ahorrar los casi 50 millones de dólares que se dedican anualmente a su compra en países como Vietnam, al que Cuba enseñó a cultivar el grano.

Los resultados demuestran que la ANAP nunca pudo ni podrá suplir la  función de la Asociación Nacional de Cafetaleros, como tampoco la de hacendados, colonos, ganaderos y otras que producían cifras superiores a las actuales y que vendían libremente en el mercado nacional o internacional.

El control monopólico del Estado, los abusivos precios de acopio, las innumerables restricciones a que son sometidos los productores, las restricciones para comercializar una parte de la cosecha fuera del compromiso que le impone el Estado, las relaciones de propiedad de la tierra, la inexistencia de un modelo económico capaz de producir con eficiencia y el miedo a la formación de una clase media, están entre las principales causas del declive cafetalero, del declive de la agricultura, de la economía en general y de la nueva e inevitable crisis a que el país está abocado con la pérdida del suministro del petróleo venezolano.

Ahora, las relaciones con Estados Unidos han develado ante el pueblo cubano donde radican las verdaderas causas del declive productivo.

1Ver:  http://www.diariodecuba.com/cuba/1465252634_22897.html

Tomado de: http://www.diariodecuba.com/cuba/1465193004_22879.html

El ganado bovino arribó a Cuba junto al primer Gobernador General de la Gran Antilla, Don Diego Velázquez, procedente de La Española a principios del siglo XVI. En la segunda mitad de ese siglo, al disminuir la producción minera la ganadería se convirtió en la principal actividad económica de la Isla y asumió su mayor crecimiento en la segunda mitad del XVII, cuando fue desplazada por la producción de tabaco
.
Su punto de partida estuvo en la distribución de la tierra realenga, es decir del Rey, que comenzó a distribuirse entre los primeros colonizadores, quienes fueron confirmados como dueños a partir del año 1520. Así, durante la colonia casi todas las villas cubanas se dedicaron a la cría extensiva del ganado y a su comercialización, incluyendo el comercio de contrabando con otras islas del Caribe, como ocurrió en San Salvador de Bayamo y la villa de la Santísima Trinidad.

Durante el siglo XIX el crecimiento del ganado recibió un impacto negativo con las tres décadas de guerras independentistas entre 1868 y 1898. Durante la república fundada en 1902 la producción de carne y de leche bovina creció paulatinamente en provincias como Camagüey, a la vez que se instalaron fábricas cubanas y extranjeras en varios puntos del país, como las de la compañía suiza Nestlé en Bayamo y Sancti Espíritus. Según el censo realizado en 1946, en Cuba había 4 116 millones de cabezas de ganado vacuno y una población que no superaba los 5,5 millones de personas.

La ganadería y sus derivados constituyeron hasta la década de los años 50 una de las principales fuentes de ingreso de la economía nacional. Sin embargo, a partir de 1959, con la estatización de la mayor parte de las tierras y la salida del país de los ganaderos más experimentados, se produjo un deterioro progresivo que se mantiene hasta la actualidad.

En 1958, cuando la producción de carne vacuna y de leche era la segunda actividad económica agrícola después de la caña de azúcar, la cantidad de ganado vacuno y de habitantes observaban cifras similares (unos seis millones en ambos casos); es decir, la proporción de cabezas de ganado por habitante, en los 12 años que separan a 1946 de 1958, se elevó de 0,74 a 1,0. Un ritmo de crecimiento que, de haberse sostenido, hoy la cifra estaría alrededor de 11 millones de cabezas de ganado. Sin embargo, ocho años después, en 1967, el Control Nacional de Registro Pecuario reportó más de siete millones de cabezas de ganado, cuando la población era de 8,2 millones, lo que arroja un descenso de 1,0 a 0,87 cabezas por habitante.

En ese momento, imbuido de un voluntarismo extremo, empeñado en convertir a Cuba en la Suiza de América -olvidando que antes de él, cuando un político cubano había expuesto un proyecto de agricultura con similares objetivos, Orestes Ferrara1  preguntó ¿Con cuántos suizos cuenta usted para sacar adelante su proyecto?- el líder de la revolución decidió someter el ganado bovino a un desacertado cruce genético.

La raza Holstein, de alta productividad lechera se cruzó con la raza Cebú, gran productor de carne. El objetivo del cruce era crear una nueva raza capaz de producir al mismo tiempo abundante carne y leche. Con ese fin se importaron miles de novillas Holstein, sementales y semen congelado de Canadá, se creó una organización nacional que formó un ejército de técnicos en inseminación, se creó un sistema de vaquerías dotadas con ordeño mecánico y aire acondicionado. Sin embargo, el mayor acceso de la población a la leche dependió, durante diez años, del programa de alimentos de las Naciones Unidas suministró leche gratuitamente.

El resultado de los cruces fue un animal físicamente débil, proclive a muchas enfermedades y sin valores productivos en carne y leche, lo que unido al desinterés que generó la estatización de la propiedad agrícola, la incapacidad administrativa, los salarios insuficientes, las prolongadas sequías, las miles de hectáreas de tierra invadidas por plantas indeseables como el marabú, generaron el declive de la producción ganadera, agudizada por la pérdida de las subvenciones del desaparecido campo socialista.

Para recuperar la producción, en noviembre de 1997 se promulgó Decreto Ley 225, el cual, al margen de las causas esenciales del declive se concentró en las medidas represivas. Entre ellas: multas de hasta 500 pesos al tenedor de ganado que se le perdiera un animal; prohibición al “dueño” para sacrificarlo y disponer de su carne; multas y penas de hasta de tres años de privación de libertad si el propietario no declaraba los terneros nacidos en los 30 días posteriores al parto, por tenencia ilegal de ganado; la obligatoriedad de vender los animales sólo al Estado, a precios determinados por este; y si es hembra sólo puede matarla si el animal sufre un accidente. Esto último explica que algunos dueños provoquen accidentes de sus reses como pretexto para sacrificarla.

Según datos ofrecidos por el fallecido economista cubano Oscar Espinosa Chepe, al cierre de 2010 el ganado vacuno tenía 3 992 500 cabezas, un 2,5 % superior al año anterior, pero por debajo de los 4,1 millones existentes en 1990, y mucho menos que los 7,2 millones en 1967. Mientras la cifra aproximada de 4 millones de cabeza de ganado, con una población de unos 11,2 millones, arroja 0,35 cabezas de ganado por habitante, la peor en los últimos cien años.

Para empeorar la situación, a principios de 2016 la prensa oficial informó de la muerte de miles de cabezas de ganado por falta de comida y de agua. A ello se une los miles de animales que son sacrificados ilegalmente. Sólo por esa causa en 1988 se reportó la pérdida de 48 910 reses. Lo que se contradice con que, en 1958, cuando el productor tenía toda la libertad para disponer de sus animales y el consumo no estaba racionado, no se exhibía el sacrificio ilegal de forma generalizada. Como ocurre ahora. Ese deplorable cuadro de la ganadería cubana obliga a erogar cada año sumas millonarias para comprar en el exterior lo que se puede producir en Cuba. Entre 2006 y 2009 esas compras alcanzaron 737, 4 millones de dólares, sin contar las erogaciones para adquirir mantequilla y otros derivados.

El resultado es que Cuba, con condiciones climáticas excepcionales para la crianza de ganado con la estatización de la agricultura no sólo no garantiza la carne de res para la alimentación de la población, sino que ha devenido importador de leche y de sus derivados.
1Orestes Ferrara Marino (1876–1972). Militar, político, diplomático, profesor universitario y escritor de origen italiano. Coronel del Ejército Libertador cubano que ocupó una notable posición en la vida pública cubana durante la primera mitad del siglo XX. Delegado a la Asamblea Constituyente de 1940.

Tomado de: http://www.diariodecuba.com/cuba/1465252634_22897.html

El café, arbustos de las regiones tropicales, del género Coffea, al igual que el ganado arribó a Cuba procedente de La Española. Lo trajo Don José Antonio Gelaber en 1748, quien fundó el primer cafetal en el Wajay.

En los años de 1760 la oligarquía habanera se proyectaba hacia un nuevo objetivo: hacer de Cuba la primera productora mundial de azúcar y café. A ese propósito coadyuvaron las características del suelo cubano, apropiados para el cultivo del grano, suficiente tierra donde producirlo y la revolución de Haití en 1791, que hizo huir a miles de colonos franceses poseedores de conocimientos, que arribaron a Cuba y se establecieron en la región oriental del país, especialmente en zonas montañosas de Santiago de Cuba, Guantánamo y Baracoa, donde fomentaron grandes cafetales y hoy se produce más del 85 por ciento del café nacional.

Gracias a ese impulso, las plantaciones cafetaleras se extendieron, tal y como evidencian los siguientes datos: en 1803 había en la Isla unas 108.000 matas de café, y en 1807 pasaban de 1.110.000; las exportaciones aumentaron diez veces entre 1790 y 1805; y Cuba llegó a imponer los precios del café en muchas capitales europeas. En 1827 el agro cubano contaba con 2.067 cafetales, y en 1830 ya Cuba era la primera exportadora mundial de café, lugar ocupado por Haití hasta el estallido revolucionario.

La alta producción cafetalera generó la costumbre de beber café varias veces al día, lo que devino signo de identidad en la vida cotidiana de los cubanos. Esa costumbre, devenida cultura, se manifestó en el aumento de la demanda a un ritmo tal que obligó a dedicar la producción nacional al consumo y recurrir a la importación para suplir el déficit del grano.

A partir de 1925 los gobiernos dictaron varias medidas proteccionistas que contribuyeron a modificar la relación entre producción e importación. En 1930 Cuba logró cubrir nuevamente la demanda interior y comenzar la exportación. Según fuentes del Ministerio de la Agricultura, en la década de los años 40 del pasado siglo, Cuba era otra vez la principal exportadora de café del mundo.

Las medidas gubernamentales y los esfuerzos de los cafetaleros cubanos se manifestaron en el aumento de la producción. En 1946 la cifra fue de 573.713 quintales (26.390,7 toneladas); en 1951 llegó hasta 714.000 quintales (32.844 toneladas); y tuvo su apogeo en la cosecha cafetalera 1960-1961, cuando el país alcanzó las 60.000 toneladas.

50 años después de ese resultado, la zafra de 2010-2011 descendió hasta 6.000 toneladas (10 veces menos). El efecto de tan alta reducción fue tratado por el presidente del Consejo de Estado, general Raúl Castro, en la Asamblea Nacional del Poder Popular el 18 de diciembre de 2010, donde expresó: “en el próximo año no podemos darnos el lujo de gastar casi 50 millones de dólares en importaciones de café para mantener la cuota que hasta el presente se distribuye a los consumidores, incluyendo a los niños recién nacidos. Se prevé, por ser una necesidad ineludible, como hacíamos hasta el año 2005, mezclarlo con chícharo, mucho más barato que el café, que nos cuesta casi tres mil dólares la tonelada, mientras que aquel (el chícharo) tiene un precio de 390 dólares.”

En la siguiente zafra, la de 2011-2012, sin tomar en cuenta todos los factores que intervinieron en el declive, las autoridades gubernamentales dictaron algunas medidas que lograron un crecimiento productivo. Se produjeron 7.100 toneladas (1.100 toneladas por encima de la zafra precedente). Sin embargo, una de esas medidas consistió en extender el tiempo de la cosecha por encima de lo habitual, con el consiguiente perjuicio para la zafra siguiente. A pesar del costo pagado para lograr ese crecimiento, a ese ritmo, de forma sostenida, se requerirían 48 años para igualar las 60.000 toneladas de 1960-61.

Los hechos se encargaron de demostrar la insuficiencia de las medidas dictadas para un crecimiento sostenido. Por ejemplo, en el municipio Niceto Pérez, de Guantánamo, uno de los mayores productores del grano, la producción descendió en más de dos terceras partes.

Una vez más, en lugar de atacar las causas esenciales se acudió al inútil recurso del llamamiento ideológico. El 20 de septiembre de 2012, Orlando Lugo Fontes, entonces presidente de la Asociación Nacional de Pequeños Agricultores —organización representante de los intereses estatales— llamó a realizar una zafra cafetalera organizada. Pero el desinterés de los productores, el envejecimiento de las plantas y la prolongación del tiempo de cosecha se encargaron de hacer inútil la arenga del dirigente campesino. El resultado fue una nueva caída de la producción cafetalera.

Durante la cosecha 2013-2014 la producción descendió a 6.105 toneladas, una cantidad inferior a la del año anterior y diez veces menos que la de 1960-61. Fue una cifra insuficiente para cubrir la demanda nacional, lo que obligó, como había ocurrido en los primeros años del siglo XX, a comprar café en el mercado exterior para completar el consumo nacional; y como también había sucedido en 2010 y 2011, años en que hubo que importar 18.000 toneladas, con un costo de decenas de millones de dólares.

Para la cosecha 2014-15 dos de las provincias orientales del país pronosticaron que el resultado variaría muy poco respecto a la zafra precedente. Sin la voluntad necesaria para destrabar las relaciones económicas, el Estado ha tomado un conjunto de medidas para elevar la producción en la presente zafra 2015-16 hasta 15.000 toneladas, cifra que, de alcanzarse, todavía seguiría muy lejos de las 24.000 que necesita el país para consumir y exportar.

El control monopólico del Estado, los precios de acopio, las innumerables restricciones a que son sometidos los productores, las restricciones para comercializar una parte de la cosecha fuera del compromiso que le impone el Estado, las relaciones de propiedad de la tierra, la inexistencia de un modelo económico capaz de producir con eficiencia y el miedo del Estado a la formación de una clase media, están entre las principales causas del declive cafetalero en Cuba.

La más clara manifestación de ausencia de voluntad política para revertir el declive ha sido la respuesta negativa del Buró Nacional de la Asociación de Agricultores Pequeños —sin consultar a los productores— al anuncio realizado por el Departamento de Estado de EEUU de permitir la importación de café cubano a ese país directamente por los productores.

Con esa voluntad característica del totalitarismo y eludiendo las verdaderas causas, el Gobierno cubano insiste, infructuosamente, en producir para el año 2020 unas 24.000 toneladas de café.

Tomado de: http://www.diariodecuba.com/cuba/1465193004_22879.html

El ganado bovino arribó a Cuba junto al primer gobernador general de la gran antilla, don Diego Velázquez, procedente de La Española a principios del siglo XVI. En la segunda mitad de ese siglo, al disminuir la producción minera la ganadería se convirtió en la principal actividad económica de la Isla y asumió su mayor crecimiento en la segunda mitad del XVII, cuando fue desplazada por la producción de tabaco.

Su punto de partida estuvo en la distribución de la tierra realenga, es decir del Rey, que comenzó a distribuirse entre los primeros colonizadores, quienes fueron confirmados como dueños a partir del año 1520. Así, durante la colonia casi todas las villas cubanas se dedicaron a la cría extensiva del ganado y a su comercialización, incluyendo el comercio de contrabando con otras islas del Caribe, como ocurrió en San Salvador de Bayamo y la villa de la Santísima Trinidad.

Durante el siglo XIX el crecimiento del ganado recibió un impacto negativo con las tres décadas de guerras independentistas entre 1868 y 1898. Durante la república, fundada en 1902, la producción de carne y de leche bovina creció paulatinamente en provincias como Camagüey, a la vez que se instalaron fábricas cubanas y extranjeras en varios puntos del país, como las de la compañía suiza Nestlé en Bayamo y Sancti Spíritus. Según el censo realizado en 1946, en Cuba había 4.116 millones de cabezas de ganado vacuno y una población que no superaba los 5,5 millones de personas.

La ganadería y sus derivados constituyeron hasta la década de los años 50 una de las principales fuentes de ingreso de la economía nacional. Sin embargo, a partir de 1959, con la estatización de la mayor parte de las tierras y la salida del país de los ganaderos más experimentados, se produjo un deterioro progresivo que se mantiene hasta la actualidad.

En 1958, cuando la producción de carne vacuna y de leche era la segunda actividad económica agrícola después de la caña de azúcar, la cantidad de ganado vacuno y de habitantes observaban cifras similares (unos seis millones en ambos casos); es decir, la proporción de cabezas de ganado por habitante, en los 12 años que separan a 1946 de 1958, se elevó de 0,74 a 1,0. Un ritmo de crecimiento que, de haberse sostenido, hoy la cifra estaría alrededor de 11 millones de cabezas de ganado. Sin embargo, ocho años después, en 1967, el Control Nacional de Registro Pecuario reportó más de siete millones de cabezas de ganado, cuando la población era de 8,2 millones, lo que arroja un descenso de 1,0 a 0,87 cabezas por habitante.

En ese momento, imbuido de un voluntarismo extremo, empeñado en convertir a Cuba en la Suiza de América —olvidando que antes de él, cuando un político cubano había expuesto un proyecto de agricultura con similares objetivos, Orestes Ferrara[1] preguntó ¿Con cuántos suizos cuenta usted para sacar adelante su proyecto?— el líder de la revolución decidió someter el ganado bovino a un desacertado cruce genético.

La raza Holstein, de alta productividad lechera, se cruzó con la raza Cebú, gran productora de carne. El objetivo del cruce era crear una nueva raza capaz de producir al mismo tiempo abundante carne y leche. Con ese fin se importaron miles de novillas Holstein, sementales y semen congelado de Canadá, se creó una organización nacional que formó un ejército de técnicos en inseminación, se creó un sistema de vaquerías dotadas con ordeño mecánico y aire acondicionado. Sin embargo, el mayor acceso de la población a la leche dependió, durante diez años, del programa de alimentos de las Naciones Unidas, que suministró leche gratuitamente.

El resultado de los cruces fue un animal físicamente débil, proclive a muchas enfermedades y sin valores productivos en carne y leche, lo que unido al desinterés que generó la estatización de la propiedad agrícola, la incapacidad administrativa, los salarios insuficientes, las prolongadas sequías, las miles de hectáreas de tierra invadidas por plantas indeseables como el marabú, generaron el declive de la producción ganadera, agudizada por la pérdida de las subvenciones del desaparecido campo socialista.

Para recuperar la producción, en noviembre de 1997 se promulgó el Decreto Ley 225, el cual, al margen de las causas esenciales del declive, se concentró en las medidas represivas. Entre ellas: multas de hasta 500 pesos al tenedor de ganado que se le perdiera un animal; prohibición al “dueño” para sacrificarlo y disponer de su carne; multas y penas de hasta de tres años de privación de libertad si el propietario no declaraba los terneros nacidos en los 30 días posteriores al parto, por tenencia ilegal de ganado; la obligatoriedad de vender los animales solo al Estado, a precios determinados por este; y si era hembra solo podía matársele si el animal sufría un accidente. Esto último explica que algunos dueños provoquen accidentes de sus reses como pretexto para sacrificarla.

Según datos ofrecidos por el fallecido economista Oscar Espinosa Chepe, al cierre de 2010 el ganado vacuno tenía 3.992.500 cabezas, un 2,5 % superior al año anterior, pero por debajo de los 4,1 millones existentes en 1990, y mucho menos que los 7,2 millones en 1967. Mientras la cifra aproximada de cuatro millones de cabeza de ganado, con una población de unos 11,2 millones, arroja 0,35 cabezas de ganado por habitante, la peor en los últimos cien años.

Para empeorar la situación, a principios de 2016 la prensa oficial informó de la muerte de miles de cabezas de ganado por falta de comida y de agua. A ello se une los miles de animales que son sacrificados ilegalmente. Solo por esa causa en 1988 se reportó la pérdida de 48.910 reses. Lo que se contradice con que, en 1958, cuando el productor tenía toda la libertad para disponer de sus animales y el consumo no estaba racionado, no se exhibía el sacrificio ilegal de forma generalizada. Como ocurre ahora. Ese deplorable cuadro de la ganadería nacional obliga a erogar cada año sumas millonarias para comprar en el exterior lo que se puede producir en Cuba. Entre 2006 y 2009 esas compras alcanzaron 737, 4 millones de dólares, sin contar las erogaciones para adquirir mantequilla y otros derivados.

El resultado es que Cuba, con condiciones climáticas excepcionales para la crianza de ganado, con la estatización de la agricultura no solo no garantiza la carne de res para la alimentación de la población, sino que ha devenido importador de leche y de sus derivados.

[1]Orestes Ferrara Marino (1876–1972). Militar, político, diplomático, profesor universitario y escritor de origen italiano. Coronel del Ejército Libertador cubano que ocupó una notable posición en la vida pública cubana durante la primera mitad del siglo XX. Delegado a la Asamblea Constituyente de 1940.