| 01. | Hablando con "el enemigo" Entrevista exclusiva con Michael Parmly por Reinaldo Escobar |
| 02. | Los derechos de algunos humanos Miriam Celaya |
| 03. | El "No" a Chávez y los necesarios cambios en Cuba Ana López |
| 04. | La Enmienda Platt y la Cuba de hoy Dimas Castellanos |
| 05. | ¿Cambios en Cuba?: solo el refrigerador Eva González |
| 06. | Salarios, pensiones y precios en la Cuba actual Oscar Espinosa Chepe |
| 07. | A propósito de la Reforma Protestante Argelio M. Guerra Aliaga |
| 08. | Criando cuervos (I) Orlando Hernández |
| 09. | Poesía sin fin
Omni-Zona Franca |
| 10. | Los reos
Osvaldo Ramírez |
| 11. | Humor Carlitos |
| Ilustración de portada Ofrendas a la Milagrosa Foto de Orlando Hernández |
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La Enmienda Platt, el apéndice impuesto a la Constitución de 1901, guarda una estrecha relación con los profundos males de la Cuba de hoy. Consecuencia de la correlación de fuerzas y de los intereses geopolíticos de las potencias de la época, la declaración de guerra de Estados Unidos contra España cambió el curso de los acontecimientos. Las tres décadas de insurrección iniciadas en 1868 culminaron, primero con la ocupación norteamericana y después con la injerencia permanente en nuestros asuntos internos.
Antecedentes
La raíz de la Enmienda Platt se puede ubicar en 1805, cuando Thomas Jefferson 1 notificó a Inglaterra que, en caso de guerra con España, los Estados Unidos se apoderarían de Cuba por necesidades estratégicas; decisión que fue recogida en 1823 en la política de la fruta madura, la cual John Quincy Adams2 , resumió así: “… Pero hay leyes de gravitación política como las hay de gravitación física y así como una fruta separada de su árbol por la fuerza del viento, no puede aunque quiera, dejar de caer en el suelo, así Cuba, una vez separada de España y rota la conexión artificial que la liga con ella, es incapaz de sostenerse por sí sola, tiene que gravitar necesariamente hacia la Unión Norteamericana…”. Posteriormente esa política se convirtió en la Doctrina Monroe 3, cuyo autor, en una nota a su ministro en Madrid, le expresó: “Estas islas por su posición local son apéndices naturales del continente norteamericano, y una de ellas, la isla de Cuba, casi a la vista de nuestras costas, ha venido a ser, por una multitud de razones, de trascendental importancia para los intereses políticos y comerciales de nuestra Unión”4
Después, en 1896, Cleveland 5 dijo textualmente en un mensaje presidencial: “… Cuando se haya demostrado la imposibilidad por parte de España de dominar la insurrección, y se haya manifiesto que su soberanía en la isla está prácticamente extinguida… habrá llegado entonces el momento de considerar si nuestras obligaciones a la soberanía de España, han de ceder el paso a otras obligaciones más altas, que escasamente no será posible dejar de reconocer y de cumplir.” 6
La política de Cleveland se materializó con William Mc Kinley 7, en el momento en que Cuba se había convertido en colonia económica de Estados Unidos, se había producido el asesinato del jefe del gobierno español Antonio Cánovas del Castillo y se había vencido el plazo concedido por el gobierno norteamericano para otorgar la autonomía a la Isla. En esas condiciones, ya demasiado tarde, España cedió la autonomía y sustituyó al sanguinario general Weyler; una decisión que generó los disturbios por los que se envió el acorazado Maine a La Habana y cuya explosión fue el motivo inmediato del ultimátum de Mc Kinley a España y de la solicitud de autorización al Congreso para “asegurar” el fin de la guerra.
Con ese objetivo el Senado aprobó un proyecto que declaraba: “que el pueblo de Cuba era y de derecho debía ser libre e independiente y que los Estados Unidos reconocían la República de Cuba como gobierno legal y verdadero de la Isla”. Ese proyecto, modificado por la Cámara de Representantes, omitió lo referido al “reconocimiento de la República de Cuba” y se convirtió en la famosa Resolución Conjunta, del 20 de abril de 1898, en la que se expresaba que Estados Unidos no tenía “intención ni deseo de ejercitar en Cuba soberanía, jurisdicción o dominio”. Cinco días después se declaró la guerra contra España 8.
En su mensaje del 5 de diciembre de 1899 Mc Kinley dijo: “La nueva Cuba, que ha de surgir de las cenizas del pasado tiene que estar necesariamente ligada a nosotros por vínculos de especial intimidad y fuerza… lo cierto es que los futuros destinos de Cuba, en cierta forma y manera legítimas, están irrevocablemente unidos a los nuestros…” 9. (continúa...) >>
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