Revista Digital Consenso
Número 11 de 2007


Hablando con "el enemigo"
Entrevista exclusiva con Michael Parmly
Jefe de la Sección de Intereses de los Estados Unidos en Cuba
por Reinaldo Escobar


La segunda discusión más importante que hemos tenido en el Consejo de Redacción durante los tres años que tiene de existencia nuestra revista digital, se centró en el tema de esta entrevista. En lo que menos nos detuvimos fue en la andanada de críticas que la misma pudiera desatar, especialmente por la esperada acusación de que a través de nuestro espacio “la voz del enemigo” estaría trasmitiendo su mensaje. Tampoco nos preocupó demasiado que en “la otra orilla”, en la Cuba multilingüe que desanda medio planeta, no se entendiera que fueran éstas y no otras las preguntas formuladas.

En cualquier caso, las opiniones particulares de nuestros entrevistados y colaboradores, sin excepción, son absolutamente independientes y, por otra parte, Consenso siempre se ha complacido en publicar debates y criterios contrapuestos, en tanto estos cumplan los requisitos del debido respeto, evitando las ofensas y descalificaciones de quienes disienten entre sí. Lo singular de este caso no marca la diferencia.

Convencidos que el diferendo entre los gobiernos de Cuba y de Estados Unidos ha influido negativamente en los intentos de democratizar al país, y que el mismo afecta no sólo a las relaciones intergubernamentales, Consenso desde Cuba, desde su definición de espacio de reflexión y debate del pensamiento cubano, se propone colaborar a la normalización de las relaciones entre los dos países escuchando, opinando, moviendo a la reflexión de todos los que estén en disposición de aportar sus criterios. En fin, que lo esencial que nos planteamos con esta entrevista es practicar la diplomacia popular.

El diferendo entre el gobierno de Cuba y los gobiernos de Estados Unidos ha durado demasiado tiempo, pero deberá terminar. Tenemos la convicción de que la desaparición de alguno de los contendientes no será la solución más conveniente y que por lo tanto hay que sentarse a conversar, sin condiciones previas de ninguna parte y con el ánimo compartido de entenderse; manteniendo la dignidad, pero sin esperar la claudicación del otro. Si la realización de esta entrevista aporta aunque sea un poco de entendimiento, o arroja un leve rayo de luz, habremos cumplido nuestro propósito.

Hemos puesto una sola condición al entrevistado: que haríamos públicas todas las preguntas del cuestionario incluyendo aquellas que no fueran respondidas. Nosotros, hemos aceptado la única condición que se nos puso: publicar íntegramente todas las respuestas.

El gobierno que usted representa ha elaborado un programa que aquí conocemos como el Plan Bush. Se pueden ver anuncios en la televisión y vallas en las carreteras que señalan que ese plan pretende quitarle las casas a los cubanos, despojarlos de pensiones, puestos de trabajo, y otras calamidades más. ¿Qué puede usted comentar sobre dicho programa y la interpretación que le da el gobierno cubano?

No hay un “Plan Bush” en sí. Me imagino que Ud. se esté refiriendo a las recomendaciones de la Comisión de Asistencia para una Cuba Libre (CAFC por sus siglas en inglés) concebida para ayudar al pueblo cubano durante un proceso de transición a la democracia y precisamente evitar esa clase de “calamidades” que Ud. menciona. El Presidente George W. Bush ha dicho siempre que el cambio democrático vendrá de los propios cubanos que viven en la Isla, y que el pueblo cubano estará seguro en sus propios hogares. El multibillonario Fondo para la Libertad anunciado por el presidente en su discurso del pasado 24 de octubre ayudaría al pueblo cubano a reconstruir su economía, al darle acceso a donaciones, préstamos y alivio de la deuda, una vez que el gobierno cubano demuestre su voluntad de permitir las libertades fundamentales.

Hay un señor nacido en Cuba que se llama Luís Posada Carriles, sobre quien pesa la acusación de terrorista y que se encuentra en estos momentos bajo la jurisdicción del gobierno norteamericano. ¿Cómo enfrenta los Estados Unidos la evidente contradicción entre su campaña internacional contra el terrorismo y el hecho de que este sujeto no haya sido procesado por sus acciones terroristas ni extraditado a los países donde están dispuestos a procesarlo por esa causa?

En reiteradas ocasiones el Gobierno de los Estados Unidos ha expresado su condena a todo acto de terrorismo, es decir a cualquier acción violenta contra personas inocentes. Los Estados Unidos son una nación de leyes donde las personas son consideradas inocentes hasta que se demuestre su culpabilidad en un tribunal de justicia. El Sr. Posada Carriles está sujeto a las leyes y a los procedimientos del sistema judicial de los EE.UU. y tiene la oportunidad de defenderse de los cargos que penden sobre él, así como de cualquier otro que se le impute en un futuro. 

La más común de las acusaciones que se le hace a las personas que dentro de Cuba militan en alguna organización opositora es que son asalariados del gobierno norteamericano. ¿Hasta dónde el apoyo financiero que su gobierno brinda a los opositores justifica esta acusación?

No hay cubanos recibiendo “salarios” del gobierno de los EE.UU. ni dinero de parte de la Sección de Intereses de los EE.UU.  Pero, lo que es mas importante, rechazo tajantemente la idea implícita en su pregunta de que un ciudadano cubano que quiere opinar sobre la situación de su país tenga que ser mercenario o asalariado de otro.  Yo veo un despertar entre los cubanos a favor de un cambio.  Lo único que nosotros hacemos, como muchos otros países democráticos, es acompañarles en ese cambio.


A partir del caso del niño Elián González los alrededores de la oficina donde usted trabaja se convirtieron en escenario permanente de lo que se ha dado en llamar la Batalla de Ideas. ¿Qué efecto tiene en usted y sus colegas esas marchas del pueblo combatiente, esas vallas acusatorias en el malecón y ese bosque de banderas que impide ver los mensajes lumínicos que se envían desde lo alto del edificio?

Las vallas que el gobierno cubano ha colocado alrededor del perímetro de la Sección de Intereses de los EE.UU. no me han afectado ni a mí ni a mis colegas en el desempeño de nuestras tareas cotidianas.  Aunque estas vallas son claramente insultantes para la persona de nuestro presidente, y a través de él para el pueblo estadounidense, me llama la atención el hecho que algunos de esos mensajes sean ofensivos para el pueblo cubano.  De hecho, más de un cubano me ha dicho no identificarse con esa vulgaridad.  En cuanto a nuestro propio rótulo, conozco cubanos que sí leen nuestro rótulo y me lo comentan.  En todo caso, uno de nuestros objetivos ha sido levantar el bloqueo informativo impuesto por el gobierno cubano a su propio pueblo, y éste es un medio de brindar noticias que nunca llegarían a la isla de otra manera. La respuesta del gobierno cubano, un “bosque” entero de banderas que debe de haber costado una fortuna, demuestra cuán lejos quiere llegar con tal de negar el libre acceso del pueblo cubano a la información. 

Las conversaciones entre el gobierno de Cuba y el que usted representa suelen limitarse a los asuntos migratorios. ¿Cuáles son los temas que no se abordan porque su gobierno no desea incluir en las conversaciones y cuáles los que quedan excluidos por la parte cubana?

Los acuerdos migratorios, como Ud. indica, ha sido en el pasado un área donde la cooperación ha redundado en beneficio de los intereses de los gobiernos de Cuba y de los Estados Unidos. Desafortunadamente, en los últimos años, el régimen cubano no ha querido responder a una serie de preocupaciones de mi gobierno en cuanto a la falta de cumplimiento de los acuerdos por parte de Cuba.  Los canales oficiales utilizados para comunicarnos con el gobierno cubano son las notas diplomáticas enviadas a través de la embajada de Suiza, pero la mayoría de estas notas nunca recibe respuesta.

¿Cómo se está cumpliendo el programa anual de visas con el que su gobierno se ha comprometido?

Comprendemos el motivo por el cual tantos cubanos quisieran irse, dada la falta de esperanza en la Isla. En las últimas semanas hemos visto presentadores de televisión, deportistas, bailarines y artistas—personas muy conocidas, y cuántos casos más hay de personas no tan conocidas—que intentan huir por todas las vías.  Lo que me duele especialmente es la cantidad de jóvenes que quieren marcharse. Considero que nuestro programa de visas es un compromiso entre los Estados Unidos y el pueblo de Cuba y no escatimamos esfuerzos por alcanzar la anunciada meta de 20,000 visas anuales. Sin embargo, debido a las restricciones impuestas por el gobierno cubano para contratar al personal suficiente y para importar el equipamiento necesario para tramitar dichas visas, no ha sido posible alcanzar esa meta el pasado año, cuando sólo pudimos procesar unas 15,000 visas. Aún así, estamos haciendo todo lo posible para asegurar que los flujos migratorios se den de forma “segura, legal y ordenada”, como es nuestro compromiso. 

¿Cuántos casos tienen ustedes registrados de personas a quienes se les ha otorgado la visa norteamericana y se les ha negado o retenido el permiso de salida por parte del gobierno cubano.

El pasado año fiscal (desde octubre de 2006 hasta septiembre de 2007),  707 personas que recibieron sus documentos para emigrar a los Estados Unidos de parte de la Sección de Intereses de los EE.UU. no pudieron hacerlo ya que el gobierno cubano les negó el permiso de salida –cifra que representa alrededor del 5% del total.  Algunas de estas personas terminaron por tratar de escapar en balsas, justificando nuestra valoración de que la denegación de permisos contraviene el compromiso contraído por el gobierno cubano de garantizar una emigración “segura, legal y ordenada”. Muchos de aquellos a los cuales se les denegó el permiso de salida eran profesionales de la medicina, aunque en otros la denegación parece haber sido aún más arbitraria.

¿Cómo le dan ustedes seguimiento a los casos de personas que han sido devueltos al territorio nacional por los guardacostas norteamericanos?

La Sección de Intereses de los EE.UU. sigue de cerca los casos de las personas devueltas a Cuba, de manera de garantizar que sean tratadas justamente. Desgraciadamente, el Gobierno de Cuba deliberadamente fomenta un clima de hostilidad y rechazo contra las personas devueltas y sus familiares, en franca violación del espíritu y la letra de los acuerdos migratorios. 

Hay 5 cubanos ex-integrantes de la red avispa que cumplen condenas en los Estados Unidos. Su gobierno afirma que eran espías, el gobierno de Cuba sostiene que son luchadores contra actividades terroristas. La corte de Atlanta declaró que el juicio en Miami carecía de valor, pero aún están presos. A algunos de sus familiares se les niega o dificulta el contacto. ¿Cuánto hay de política en esta trama? ¿Considera usted que ese es un tema negociable?

Las cinco personas a las cuales Ud. se refiere vivían en los EE.UU. con identidades falsas y fueron arrestados, procesados y hallados culpables de espionaje en un tribunal de justicia. Tienen derecho a apelar sus condenas, cosa que están haciendo. Dos de las esposas de los cinco también fueron identificadas como agentes secretos de inteligencia y por lo tanto no son elegibles para obtener visas de entrada a los Estados Unidos. Las demás esposas y familiares han recibido visas y han visitado en múltiples ocasiones a los presos.  No hay política de por medio, sólo justicia.  Los procedimientos judiciales no están sujetos a negociación.

¿Hasta cuándo será vulnerado el derecho de libre movimiento a los ciudadanos norteamericanos a quienes se les prohíbe viajar a Cuba?

No estamos interesados en reforzar la política del régimen de un apartheid turístico. A los estadounidenses se les permite viajar a Cuba, pero sólo en condiciones que no aporten recursos económicos al régimen actual. Ya que el turismo se halla controlado casi totalmente por el gobierno y el aparato militar de Cuba, los estadounidenses no pueden venir a la isla como turistas. Pensamos que los estadounidenses no debieran venir a Cuba para hacer lo que le está negado al pueblo cubano: viajar libremente por la isla y hospedarse en hoteles donde y cuando desearan hacerlo.

Desde hace más de un siglo el gobierno norteamericano tiene una base militar en el territorio nacional  que fue impuesta a los cubanos en virtud de la Enmienda Platt. ¿Qué importancia militar tiene esa base de Guantánamo en la actualidad y que tendría que ocurrir para que fuera devuelta?

La Ley Helms-Burton declara que los Estados Unidos están preparados  para revisar el status de la base de Guantánamo con un gobierno cubano legítimo. En realidad, la Enmienda Platt fue revocada en 1934, a cambio de un contrato de arrendamiento por los EE.UU. de la base naval de Guantánamo. El arrendamiento a largo plazo de la base continúa vigente en la actualidad y, según el tratado, sólo puede ser revocado por consentimiento de ambas partes.

El gobierno norteamericano gasta una considerable cantidad de dinero de sus contribuyentes con el propósito de enviar señales de radio y televisión hacia Cuba. Como es sabido la televisión no se ve y la radio se escucha con mucho ruido.

Al contrario, me consta que son muchos los cubanos que dicen que  reciben las señales de Radio Martí.  Durante el tiempo de mi permanencia aquí, me han impresionado las ansias de información sobre el mundo exterior que siente el pueblo cubano –unas ansias que el gobierno de Cuba no satisface. He dicho en múltiples ocasiones que consideramos cualquier intento de romper el bloqueo informativo del gobierno cubano sobre su pueblo como algo que bien vale la pena y el precio. Hacer menos sería renunciar a nuestro compromiso con el pueblo cubano. Mientras el gobierno cubano no escatime medios para impedir nuestros esfuerzos –así sean banderas negras en el Malecón o equipos electrónicos caros para interferir las señales de Radio y TV Martí—el gobierno de los EE.UU. proseguirá en sus esfuerzos tendientes a brindar información a los cubanos, así sea a un lector, un radioescucha o un televidente a la vez.

El más popular de los temas en el ya antiguo diferendo entre Cuba y los Estados Unidos es ese que aquí se denomina bloqueo y allá se le dice embargo. A su juicio ¿Qué evolución ha tenido ese asunto en los últimos tiempos y que expectativa presenta?

En su discurso del pasado 24 de octubre, el Presidente Bush reiteró la política del gobierno de los EE.UU. de mantener el embargo contra el régimen cubano en tanto dicho régimen mantenga su monopolio sobre la vida política y económica del pueblo de Cuba. El comercio con Cuba bajo el régimen actual sólo enriquecería a la élite en el poder y reforzaría su control.

La devolución de propiedades norteamericanas, confiscadas o nacionalizadas por el gobierno cubano, tiene en la opinión de muchas personas más importancia política que económica. ¿Qué piensa usted?

Esta es también otra mentira del gobierno cubano.  El gobierno de los EE.UU. no quiere robarles sus casas a los cubanos. Consideramos que solo un gobierno elegido democráticamente, que represente la voluntad del pueblo cubano, puede tomar decisiones respecto a las propiedades confiscadas y así lo dice la legislación estadounidense.  Desde la Alemania nazi, hasta la Europa del Este, las repúblicas de la antigua Unión Soviética y Nicaragua, existen una serie de modelos para trazar una estrategia que garantice los derechos de propiedad y resolver reclamaciones sobre propiedades confiscadas.

Cuba y Estados Unidos tienen una larga y compleja historia donde no faltan pretensiones anexionistas de una parte y ansias expansionistas de la otra. El gobierno cubano ha mostrado pruebas de agresiones de todo tipo por parte de los gobiernos norteamericanos en casi medio siglo. Por su parte los gobiernos norteamericanos han insistido en acusar a Cuba de exportar la revolución. ¿Será posible algún día pasar la página y empezar por el principio?

Con el debido respeto, debo rechazar toda noción de equivalencia.  Los Estados Unidos renunciaron pública y oficialmente a cualquier intención o designio de anexar a Cuba a través de la Enmienda Teller de 1898.  Lo que nos ha preocupado de Cuba debido a su cercanía a los Estados Unidos ha sido las relaciones que el régimen ha mantenido, casi como estado cliente, con países que amenazaron la seguridad de nuestro país, como fue el caso de la ex-Unión Soviética, que emplazó misiles nucleares en suelo cubano, o con las que pretenden hacerlo, como es el caso actual de Venezuela. Nuestra meta consiste en establecer una relación estable con una Cuba de ciudadanos libres.  El Presidente Bush ha sido constante al decir que el futuro de Cuba lo decidirá el pueblo de Cuba. 

Los pueblos de Cuba y los Estados Unidos tienen una enorme afinidad, la música, el deporte, muchos aspectos del modo de vida se comportan más como elementos aglutinantes que como mecanismos de incomunicación. ¿Cuánta responsabilidad cree usted que tienen los gobiernos de ambos pueblos en que esa relación no pueda fluir de manera natural? ¿Qué podemos hacer los ciudadanos de uno y otro país para rehacer los lazos rotos?

Estoy de acuerdo en que siempre han existido fuertes lazos culturales entre los pueblos de Cuba y los EE.UU. y que esos vínculos se han incrementado aún más con el crecimiento de las comunidades de exilados en la Florida y otros lugares. El gobierno de Cuba pudiera empezar a estrechar esos lazos aflojando las restricciones para viajar impuestas a su propio pueblo y permitiéndole ganar sueldos y niveles de vida que reduzcan el deseo de emigrar a los Estados Unidos y a otros países. En cuanto a lo que los ciudadanos de mi país puedan hacer, lo hacen todos los días, y esas sugerencias ciudadanas son debatidas y en su momento son integradas en la política de mi gobierno.  Lamento decir que en el caso de Cuba hay muchas sugerencias que emanan del pueblo, pero hasta ahora no he visto que hayan sido acogidas por el régimen cubano.   

La época del señor Cason ha sido quizás la de más tirantez entre un representante de la SINA y el gobierno cubano. Aún hoy se siguen televisando animados donde se ridiculiza al ya retirado diplomático. ¿Cómo calificaría usted el tiempo que lleva al frente de la oficina de intereses? ¿le parece que hay una relativa distensión?

Jim Cason, actualmente nuestro embajador en Paraguay, es un viejo colega mío y, como todas las personas, él y yo tenemos personalidades y estilos propios. Él, al igual que yo, fue responsable de ejecutar la política de la administración de acuerdo al momento en que le tocó desempeñar su misión en Cuba. Es cierto que las circunstancias han cambiado desde el comienzo de la era post-Fidel en julio de 2006.  No llamaría  “distensión” a este cambio. Los EE.UU. han dicho desde un primer momento que no desean ver una transición de un dictador a otro, o un mismo régimen con nuevas caras en las esferas más altas.  La “distensión” sólo ocurrirá cuando el gobierno de Cuba libere a todos los prisioneros políticos y decida devolver el poder político y económico al pueblo de Cuba.

En su discurso del pasado 26 de julio Raúl Castro reiteró la extensión de un ramo de olivo al gobierno de los Estados Unidos, dejando abierta la puerta para un eventual diálogo ¿aprovechará su gobierno esta ocasión?

La respuesta a esa pregunta ya la ha tratado mi gobierno.  El supuesto diálogo debe ser con el pueblo cubano.  Sin embargo, como he dicho ya, lo que más me ha impresionado en los últimos meses desde el verano es el despertar de los cubanos de toda índole, expresando sus deseos de cambio.  Esas expresiones van desde editoriales, a debates, a conversaciones en la calle y por blogs, por parte de ciudadanos cubanos de todos los niveles. Quieren que la Cuba de mañana sea distinta a la de hoy.  Estos cubanos y cubanas, sean éstos pedagogos, amas de casa, bibliotecarios, periodistas, estudiantes, universitarios, o familiares de presos políticos, son los verdaderos patriotas y nacionalistas cubanos.  Estoy convencido que ese deseo de cambio está en el corazón de casi todos los cubanos. 

¿Qué sugerencias haría usted para mejorar las relaciones ente Cuba y los Estados Unidos?

Aprecio la ocasión que su publicación me ha brindado para conversar con los cubanos y las cubanas. Sin embargo, reflexionando sobre la totalidad de nuestra conversación, me impresiona cuanto los temas hacen eco de los mitos del pasado. En mis dos años y medio aquí, he llegado a la conclusión que el pueblo cubano ha ido mucho más allá de ese pasado.  En respuesta a su pregunta concreta, siempre hemos dicho que el pueblo de Cuba vería un mañana mejor con la liberación de todos los prisioneros políticos y de conciencia y con la adopción --de palabra y de hecho-- de las libertades fundamentales.  Personalmente, no puedo concebir mejor forma de mejorar las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba.


___________________________________________
Reinaldo Escobar Casas
Camagüey, 1947
Periodista y miembro del Consejo de redacción de la Revista Digital Consenso




____________________________________________________________
Revista Digital Consenso
http://www.desdecuba.com
consenso@desdecuba.com