| 01. | ¡Aquí todo se puede! Entrevista con Lino Tomasén por Eugenio Leal |
| 02. | Un golpe del Sur y otro del Norte Dimas Castellanos |
| 03. | Testigo no presencial Reinaldo Escobar |
| 04. | Otra vez en octubre Consejo de Redacción |
| 05. | Grupos electrógenos y contaminación ambiental Irene Hernández |
| 06. | Mucho ruido y pocas nueces Argelio M. Guerra Aliaga |
| 07. | Los coqueteos del caimán con el dragón Ana López |
| 08. | Por encima de la opinión del pueblo nunca Félix Sautié Mederos |
| 09. | La Masonería en Cuba
Gustavo E. Pardo Valdés |
| 10. | El padre Varela
Gerardo Martí |
| 11. | Funámbula José Prats Sariol |
| 12. | Humor Carlitos |
| Ilustración de portada Brinwashing de César Leal |
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a Masonería se establece de forma definitiva en Cuba a partir de la llegada a la Isla de miles de emigrados franceses, procedentes de Haití, que trajeron con ellos las logias La Perseverance, La Concorde, Le Amistéd y La Bénéfique Concorde, instalándose las dos primeras en Santiago de Cuba y las otras en La Habana, pudiendo presumirse que ello ocurre entre 1798 y 1802.
La primera logia cubana
El 17 de diciembre de 1804 se constituye la primera logia cubana El Templo de las Virtudes Teologales, con Carta Patente de la Gran Logia de Pensilvania, expedida a nombre del masón de origen francés Joseph Cerneau.
Debió ser considerable la influencia que ejercieron las primeras tres logias en La Habana, puesto que ellas le dan sus nombres a las conocidas calles Amistad, Concordia y Virtudes, donde tenían sus respectivos templos.
La primera Gran Logia cubana
A partir de la reunión de las tres logias, de La Habana, se funda el 27 de marzo de 1820 la Gran Logia Española del Rito de York.
Esta Gran Logia, que de española tenía solo el nombre, tuvo una notable influencia en la formación del pensamiento cubano y en la definición del criollo.
En las logias masónicas de la época se reúnen los elementos más liberales o ilustrados de la sociedad cubana, por lo que le resultan sospechosas a las autoridades españolas. Lo que se intensifica a partir de ser descubierta la primera conspiración separatista en 1810, en la logia El Templo de las Virtudes Teologales, y producirse otras con fuerte participación de masones, tales como Caballeros Racionales, Yorkinos, Cadena Triangular, Rayos y Soles de Bolívar y El Águila Negra. Esto trajo como resultado que por Real Decreto de Fernando VII, emitido el 11 de marzo de 1824, fueron suprimidas las actividades masónicas en todo el imperio español.
La Gran Logia de Colón
Se funda en Santiago de Cuba el 5 de diciembre de 1859, por acuerdo de las logias Fraternidad #1, Prudencia #2 y San Andrés #3, en virtud de la Carta Patente emitida a nombre de Andrés Cassard, por la Gran Logia de Carolina del Sur, extendiéndose las actividades masónicas a La Habana, Matanzas y otras regiones de Cuba; prevaleciendo en ella el espíritu liberal y progresista que ha caracterizado a esta institución desde su fundación.
El primer Gran Maestro electo lo fue Francisco de Griñán y Mozo. El día 15 de febrero de 1870 fue fusilado en la finca San Juan de Wilson el Gran Maestro de este alto Cuerpo Masónico José Andrés Puente Bedell y otros masones, por sospecharse que colaboraban con las fuerzas separatistas cubanas.
El Gran Oriente de Cuba y las Antillas
El 22 de marzo de 1862 fue creado en La Habana, por Vicente Antonio de Castro, El Gran Oriente de Cuba y las Antillas, con el fin de laborar por la independencia de Cuba, al que se incorporaron hombres de la más alta posición social, intelectuales y sobre todo jóvenes talentosos de pensamiento marcadamente separatista. A este Cuerpo pertenecieron las logias Buena Fe de Manzanillo, cuyo Maestro lo fue Carlos M. de Céspedes, Estrella Tropical #19 de Bayamo, que presidía Pedro Figueredo Cisneros (Perucho), Tínima #16 de Puerto Príncipe, a la que perteneciera Ignacio Agramante Loynaz, así como Amor Fraternal, Fe Masónica, y Luz del Sur, aún existentes, las dos primeras de La Habana y la última de Trinidad.
El 4 de agosto de 1868 se efectúa la Convención de Tirsan, para ultimar los preparativos de la guerra, todos sus participantes estaban afiliados al Gran Oriente de Cuba y las Antillas.
En la Asamblea constituyente de Guáimaro, efectuada el 10 de abril de 1868, de los 15 asambleistas 13 eran masones, siendo encargados de su redacción, los masones Antonio Zambrana e Ignacio Agramante, por lo que este documento es eminentemente masónico, sólo comparable a la Carta Fundamental de los Estados Unidos de América, obra igualmente de los masones norteamericanos.
El 10 de octubre de 1868 se efectuó la última reunión de este alto Cuerpo Masónico, incorporándose gran parte de sus integrantes a las filas insurrectas, otros partieron al exilio y no pocos encarcelados.
La Gran Logia de Cuba y las Antillas, ha pasado a la historia como la institución que más laboró por crear las condiciones necesarias para el inicio de la Guerra de los Diez Años.
La Gran Logia de Cuba de Antiguos Libres y Aceptados Masones
El 1ro de agosto de 1876 se funda la Gran Logia de la Isla de Cuba, en La Habana, que se funde con la Gran Logia de Colón el 28 de enero de 1880, para formar la Gran Logia Unidad de Colón e Isla de Cuba, precursora de la actual Gran Logia de Cuba.
El 24 de febrero de 1895 estalla la Guerra de Independencia, y el 4 de abril el general Callejas suprime los trabajos de la masonería en Cuba, continuando sus labores sólo la Logia Padilla, que presidía José Cidre en un local existente en la azotea del Centro Gallego.
Los trabajos de la masonería regular se reanudan el 26 de marzo de 1899, resultando electo Gran Maestro Juan B. Hernández. (continúa...) >>
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