Consenso
Numero 9 de 2007 Numero 11 de 2007
ESPACIO DE REFLEXIÓN Y DEBATE DEL PENSAMIENTO PROGRESISTA CUBANO
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01. ¡Aquí todo se puede!
Entrevista con Lino Tomasén

por Eugenio Leal
02. Un golpe del Sur y otro del Norte
Dimas Castellanos
03. Testigo no presencial
Reinaldo Escobar
04. Otra vez en octubre
Consejo de Redacción
05. Grupos electrógenos y contaminación ambiental
Irene Hernández
06. Mucho ruido y pocas nueces
Argelio M. Guerra Aliaga
07. Los coqueteos del caimán con el dragón
Ana López
08. Por encima de la opinión del pueblo nunca
Félix Sautié Mederos
09. La Masonería en Cuba
Gustavo E. Pardo Valdés
10. El padre Varela
Gerardo Martí
11. Funámbula
José Prats Sariol
12. Humor
Carlitos
Ilustración de portada
Brinwashing de César Leal
Por encima de la opinión del pueblo nunca
Félix Sautié Mederos

En Cuba el debate en las bases del país ha culminado exitosamente a pesar de los silencios culpables que lo han ignorado todo este tiempo, lo cual estoy seguro que pesará en muchas conciencias; sobre todo cuando la dialéctica de la vida deje atrás a los inmovilismos y los oportunismos que plantean que no se necesitan cambios, reformas ni perfeccionamiento para salvar las esencias básicas del socialismo. De un verdadero socialismo que nunca se ha llegado a construir hasta ahora en ningún lugar del planeta y hacia el cual deberíamos avanzar con decisión y sin perder tiempo alguno.

Los que se han solazado durante años con las ideas de un socialismo que lo centralice todo sin libertad de expresión ni de conciencia; y que como consecuencia de sus criterios, se han desligado decisivamente de la opinión del pueblo, deberían unirse a la acción participativa dejando atrás los viejos hábitos y las viejas concepciones que han demostrado su ineficacia para construir una sociedad verdaderamente más justa. Sólo el pueblo mediante un consenso de conciencia, sin condicionamientos ni fuerzas que intenten doblegarlo, es quien en definitiva podría construir el verdadero socialismo democrático y participativo, capaz de hacer valer los principios de equidad distributiva, justicia social, amor y paz que tanto necesitamos los seres humanos en sentido general; porque nos negamos a la autodestrucción de la especie humana y del universo a que estamos abocados por las desigualdades, injusticias, guerras e inconsecuencias que pujan por imponerse en todo el mundo. Por eso lo decisivo sería fortalecer la esperanza y la libertad para actuar con los razonamientos de conciencia a favor del futuro. Esto es muy importante, en especial con las nuevas generaciones que son las dueñas de su futuro.

Ver los problemas con una visión parcializada de la realidad, a partir de estrechos intereses grupales sin abrirse definitivamente hacia lo humano con un criterio holístico, constituye una posición en extremo negativa que se prestaría a mayores errores estratégicos capaces de empeñar el futuro que todos tenemos por delante.

Además, los que han pretendido hacer del socialismo una sociedad sectaria y ajena a la espiritualidad humana, tampoco podrán influir desde su aislamiento sectario (y valga la redundancia) con el futuro de un socialismo verdaderamente participativo. Los que desde un signo u otro, por diversos medios y vías, muchas veces encontrados y otros concurrentes, han negado toda posibilidad de espiritualidad al socialismo y han hecho del control de las conciencias, de los sentimientos humanos y religiosos de la población un objetivo de la sociedad socialista, posicionándose contra natura, ahora no tienen nada que decir. Porque una cosa son los que en nombre de sus ideas religiosas han adoptado posiciones de derechas y anti populares y otra cosa son los sentimientos de los feligreses y de las doctrinas religiosas, así como la necesidad espiritual de que las personas públicamente en sus iglesias y comunidades puedan ejercer sus cultos y actividades espirituales sin condicionamientos ni prejuicios extemporáneos. También debería asegurarse que las Iglesias tengan el debido acceso a los medios de comunicación social y dentro de los marcos de la Ley, además de la educación laica y básicamente obligatoria para todos que es responsabilidad ineludible del Estado, puedan ejercer sus actividades propias de educación con los hijos de quienes así lo deseen libremente. En el socialismo del futuro, todo eso tendrá que cambiar y los prejuicios que tanto daño han hecho habrá que erradicarlos totalmente. Porque, por ejemplo, un verdadero socialismo y un verdadero cristianismo siempre son coincidentes. El cristianismo junto con las religiones de origen africano y el sincretismo que de ambas han surgido, forman parte esencial de la nacionalidad cubana; y en esto el verdadero socialismo nunca debería actuar de forma forzada, sino que debería ser un verdadero facilitador de que las conciencias decidan sin condicionamientos externos de ningún tipo. Todo lo cual convierte en extemporáneos los controles de culto siempre y cuando éstos respeten el derecho ajeno.

Si buscamos en los Evangelios, no podríamos encontrar ni un solo concepto a favor de los que acumulan riquezas y esa contraposición que algunos han creado artificialmente entre socialismo y cristianismo, se demostrará que tiene otros fines distintos a los que ellos han anunciado.

También debo añadir que en las asambleas el pueblo ha expresado los problemas que durante años no han sido tomados en cuenta y el consenso es a favor de resolverlos para evitar que la sociedad cubana se derrumbe; porque si se derrumbara, la restauración de los sistemas anteriores a 1959 a partir de un capitalismo feroz, podría convertirse en una tragedia humanitaria de proporciones incalculables. Quizás ahora después de este balance habría que revisar los silenciamientos a que ha estado sometida la crítica, junto con las desautorizaciones pontificales contra los que se han atrevido a expresar los problemas. Habría que lograr que funcione una verdadera libertad de expresión que permita que los problemas se debatan sin que se apliquen calificativos despectivos e insultantes a quienes los planteen, a los efectos de que se analicen objetivamente los contenidos con respeto a las personas que los expresan, aun y cuando estén equivocados, porque en estos casos lo que se corresponde es el análisis civilizado y profundo, así como el razonamiento que se encamine a alcanzar la verdad por la vía de la verdad y nunca por la fuerza.

En medio de todo esto existe un peligro latente y es que se pretenda buscar soluciones a partir de los viejos métodos centralizados e inconsultos, que lo único que podrían lograr es que la población se sienta ajena de estas soluciones y que la esperanza sea perdida definitivamente con resultados incalculables. También habría que evitar que los estamentos burocráticos intenten la mediatización de las soluciones a favor de sus intereses centralizadores. (continúa...) >>


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