| 01. | ¡Aquí todo se puede! Entrevista con Lino Tomasén por Eugenio Leal |
| 02. | Un golpe del Sur y otro del Norte Dimas Castellanos |
| 03. | Testigo no presencial Reinaldo Escobar |
| 04. | Otra vez en octubre Consejo de Redacción |
| 05. | Grupos electrógenos y contaminación ambiental Irene Hernández |
| 06. | Mucho ruido y pocas nueces Argelio M. Guerra Aliaga |
| 07. | Los coqueteos del caimán con el dragón Ana López |
| 08. | Por encima de la opinión del pueblo nunca Félix Sautié Mederos |
| 09. | La Masonería en Cuba
Gustavo E. Pardo Valdés |
| 10. | El padre Varela
Gerardo Martí |
| 11. | Funámbula José Prats Sariol |
| 12. | Humor Carlitos |
| Ilustración de portada Brinwashing de César Leal |
Recién acaba de concluir en La Habana la XXV Feria Internacional, uno de los países más representados ha sido China. Cuba ha encontrado en el gigante asiático un socio comercial que no pone condiciones políticas. Vínculo éste que contrasta con el panorama -que en la importación o exportación de productos- genera el incremento del bloqueo estadounidense y las relaciones comerciales –todavía tensas- entre la isla y la Unión Europea. Beijing se caracteriza por separar muy bien los vínculos políticos de los negocios y resulta un acreedor que exige garantías de pago y cumplimiento riguroso de los compromisos, sin pedir espacios democráticos o libertad de expresión a su contraparte isleña. Por su parte Cuba aprovecha las ventajas derivadas de la apertura económica china, mientras mantiene hacia el interior del país un discurso que evita entrar en detalles sobre los factores que han motivado el dinamismo de la economía oriental.
Durante décadas los nexos entre ambos países se vieron resentidos por el acercamiento de Cuba a Moscú. En un momento ser “pro-chino” fue considerado en la isla como un verdadero sinónimo de revisionista o como un acto de traición a los postulados que llegaban desde el Kremlin. Sin embargo, en los últimos años el intercambio comercial con China ha sido un apoyo decisivo para paliar la crisis económica, conocida como Período Especial. Dicha relación, junto a la ayuda de Venezuela, ha permitido la vuelta a la centralización económica en Cuba y la recuperación del control estatal de las finanzas y demás sectores estratégicos. Al sentirse más fuerte económicamente, el gobierno cubano ha podido reconquistar una buena parte del terreno cedido a la iniciativa privada. No en balde coinciden el despuntar del comercio con China y Venezuela, y la puesta en práctica de una serie de medidas encaminadas a limitar el accionar económico individual de los ciudadanos cubanos.
Los mercados del área caribeña vigilan con interés el acelerado crecimiento de las relaciones comerciales entre la mayor de las Antillas y China. Se palpa cierta alarma ante la posibilidad de que la isla se convierta en el punto más importante de un “desembarco chino” en América Latina, al ser el país asiático un peligroso competidor, fundamentalmente en aquellos sectores que necesitan de una fuerza de trabajo intensiva. Los costos laborales que necesita la dinámica productividad de Beijing son mucho menores que los pagados en muchos países de la región. La cautela parece ser la actitud de los temen que el “imperialismo comercial chino” haga su irrupción en este lado del mundo.
Algunos especulan que Cuba no sólo forma parte de una creciente tendencia china a buscar mercados para sus productos en América Latina, sino que podría convertirse en una “rampa de lanzamientos” para que Beijing estableciera parques industriales (en sectores como la electrónica y la informática) y desde ella proyectar sus productos al Caribe, América Central y Sur.
Paralelamente a la compra y venta que existen entre China y Cuba, lo que más llama la atención son la inversiones de mayor importancia estratégica que parecen orientarse hacia el níquel y el petróleo, dos recursos naturales indispensables para la vital economía oriental. En el caso del níquel, resulta de gran valor para el crecimiento de la producción de acero chino. Por esta razón en el período 1990 y 1994, China desembolsó en la Isla inversiones superiores a los 1.800 millones de dólares para la construcción de una Estación de ferrocarril que transporta níquel y en la construcción de depósitos de este metal en San Felipe, Camagüey. Actualmente, la compañía Cubaníquel (de capitales mixtos) se encuentra explotando este mineral. Se considera que entre el año 2005 y el 2009 la misma empresa habrá exportado más de 20.000 toneladas al mercado internacional.
Beijing planea convertirse en el principal inversor en la extracción de hidrocarburos y níquel, con una compra estimada de 75.000 toneladas de este mineral. Asimismo, el gigante asiático debe lidiar con la competencia de ciertas empresas europeas y canadienses, como la compañía Sherrit, la cual tiene una preponderancia en la explotación minera.
Por otra parte Cuba se ha beneficiado con los acuerdos suscritos entre el Grupo Electrónico cubano y la Empresa china Hai'er, produciendo más de 1 millón de equipos de televisión para Instituciones Educativas de Latinoamérica. Esto le ha permitido al gobierno de la isla realizar una campaña de alfabetización a gran escala en países como Venezuela y Bolivia, lo cual ha redundado en votos electorales para los presidentes Hugo Chávez y Evo Morales.
Mención especial merece el plan para el desarrollo de equipos de computación con asesoría china, que incluye la posibilidad de producir monitores y computadoras. Se espera que para el 2008, puedan ensamblarse en Cuba 120 mil computadoras por año, lo cual reducirá los costos de importación y propiciará un mayor grado de participación de la industria cubana. Sin embargo, tal y como se proyectan las cosas, no parece que los equipos informáticos estén pensados para ir a parar a manos del pueblo, sino que su distribución se hará en lugares públicos o seguirá dependiendo de condicionamientos políticos e ideológicos.
Cuba compró el año pasado a China 8.000 autobuses --más de 1.000 en estos momentos en circulación-- en una inversión de 1.000 millones de dólares, y 100 locomotoras --por unos 130 millones de dólares--, de ellas sólo 12 en explotación. También se habían puesto en circulación en el país alrededor de unos 200 autobuses articulados de fabricación china, 50 de la marca Mercedes Benz comprados de segunda mano, y otros 344 escolares. En lo que va de 2007 el deteriorado transporte de la isla se ha visto beneficiado con la puesta en funcionamiento de estos ómnibus adquiridos a China. Sin embargo, el alivio que ha traído esta medida no ha sido suficiente para apagar el descontento popular por los problemas en la transportación. El catastrófico estado de las vías, el vandalismo, la inexperiencia de algunos choferes y las continúas infracciones del tránsito han ocasionado significativos daños a estos ómnibus. (continúa...) >>
Versión imprimible