| 01. | ¡Aquí todo se puede! Entrevista con Lino Tomasén por Eugenio Leal |
| 02. | Un golpe del Sur y otro del Norte Dimas Castellanos |
| 03. | Testigo no presencial Reinaldo Escobar |
| 04. | Otra vez en octubre Consejo de Redacción |
| 05. | Grupos electrógenos y contaminación ambiental Irene Hernández |
| 06. | Mucho ruido y pocas nueces Argelio M. Guerra Aliaga |
| 07. | Los coqueteos del caimán con el dragón Ana López |
| 08. | Por encima de la opinión del pueblo nunca Félix Sautié Mederos |
| 09. | La Masonería en Cuba
Gustavo E. Pardo Valdés |
| 10. | El padre Varela
Gerardo Martí |
| 11. | Funámbula José Prats Sariol |
| 12. | Humor Carlitos |
| Ilustración de portada Brinwashing de César Leal |
El debate –elemento básico de la libertad de expresión– desaparecido del escenario cubano hizo su reaparición, primero de forma espontánea entre intelectuales, y después convocado por el Partido Comunista para debatir el discurso del General Raúl Castro del pasado 26 de julio. Dos hechos que han puesto a la orden del día la necesidad de su reivindicación como mecanismo para el intercambio de ideas y el desarrollo social.
Con independencia de las limitaciones a que el debate está sometido y del silencio de la prensa oficial, su regreso no deja de ser una noticia alentadora. Sin embargo, un agente tan importante para los cambios que demanda la sociedad cubana está expuesto a grandes obstáculos. Cuando la polémica entre los intelectuales marcó su renacimiento; cuando el descontento ciudadano aprovechó la convocatoria del Partido Comunista para conformar un abultado pliego de quejas y demandas insatisfechas; cuando se manifestaba un lento despertar cívico; dos golpes, uno proveniente del Sur y el otro del Norte, han intentado, consciente o inconscientemente, silenciar el debate e impedir con ello el resurgimiento del protagonismo ciudadano.
El golpe del Sur
El presidente de Venezuela, en su visita a Cuba el pasado mes de octubre, expresó entre otras cosas que: 1- Cuba tiene dos presidentes: él es uno de ellos; 2- La unión entre Cuba y Venezuela, pues según él, Bolívar, Martí, Miranda o Sucre nunca hablaron de integración sino de unión; 3- Que están comenzando a hacerlo con la fuerza de los pueblos de Cuba y Venezuela en “masa”; 4- Si Cuba no consiguiera grandes reservas de petróleo y de gas “para los cubanos y las cubanas de este siglo y el próximo”, está allí cruzando el gran lago; 5- Cuba y Venezuela tienen un alto grado de dependencia alimentaria, por eso deberíamos concentrar a los mejores investigadores, los mejores científicos, las mejores tierras, herramientas y maquinarias.
Primero. Los cubanos nos acabamos de enterar que basta que un mandatario extranjero lo decida para que automáticamente pase a ser presidente del país que visita, sin tener que preguntarle a ningún ciudadano del país visitado.
Segundo. Nadie duda, en la época de la globalización, que la integración sea una necesidad. La duda surge cuando se trata, de forma inconsulta, de conformar una gran nación, pues debido a las lógicas diferencias de épocas y de formación ciudadana, los conceptos definidos por nuestros próceres requieren de la correspondiente actualización.
La nación –fusión de todos los factores sociales que componen un país– emerge de largos y complejos procesos de acercamiento social, cultural y económico hasta desembocar en una comunidad única y estable. Ese proceso comenzó en Cuba desde el siglo XVI con la interrelación entre europeos y africanos, cuyos descendientes, devenidos criollos, definieron una nueva nacionalidad: la cubana. Los originarios de África –sometidos a trabajos forzados, carentes de derechos, de cultura occidental y de propiedades– antes del inicio de las guerras de independencia habían derramado ríos de sangre luchando contra sus amos procedentes de Europa. Luego, durante las luchas por la independencia, combatieron y ocuparon los más altos cargos militares. Una vez concluidas las guerras, a pesar de la igualdad social recogida en la Constitución de 1901, los negros continuaron siendo lo que eran antes, sencillamente negros , lo que imposibilitó la identidad que requiere una nación . La mejor prueba de ello, es que en 1912 se produjo la más horrible matanza de negros registrada en nuestra historia.
Posteriormente, gracias a las luchas sociales, a los derechos institucionalizados y al debate público, se lograron algunos avances. En ese proceso irrumpió la revolución de 1959, la cual eliminó todas las trabas legales que fundamentaban las diferencias raciales. Sin embargo, la ausencia de aspectos tan cruciales como son el derecho ciudadano a la tenencia de propiedad, la instrumentación de un proyecto preferencial para elevar las condiciones de los negros y la institucionalización de los derechos humanos, parafraseando a Jorge Mañach, impidió compartir definitivamente un propósito común por encima de los elementos diferenciadores. Por ello los prejuicios raciales, que no desaparecieron con los decretos legales, afloraron nuevamente durante la crisis producida con la desaparición del campo socialista. Cuando los que se fueron del país, casi todos blancos, comenzaron a enviar remesas a sus familiares, los negros quedaron nuevamente en desventaja. En fin, que el proceso de acercamiento social, cultural y económico no ha permitido hasta hoy, la cristalización de una verdadera identidad de destino y pertenencia.
Entonces, si por Cuba entendemos a esa nación en formación, que incluye a su pueblo y al gobierno, es inaceptable que un proceso tan decisivo como la imposición de una mega-nación, se intente realizar desconociendo la voluntad popular. Además de ello, ante disposiciones que afectan a millones de seres humanos, la improvisación no es aconsejable. La experiencia de Europa así lo demuestra. El proceso de integración de aquella región comenzó en 1958 con el Tratado de Roma, de donde emergió el Mercado Común Europeo convertido hoy en Comunidad Económica Europea; y es sólo ahora, medio siglo después, que están discutiendo un proyecto de Constitución que incorpora la Carta de los Derechos fundamentales con carácter vinculante. (continúa...) >>
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