| 01. | ¡Aquí todo se puede! Entrevista con Lino Tomasén por Eugenio Leal |
| 02. | Un golpe del Sur y otro del Norte Dimas Castellanos |
| 03. | Testigo no presencial Reinaldo Escobar |
| 04. | Otra vez en octubre Consejo de Redacción |
| 05. | Grupos electrógenos y contaminación ambiental Irene Hernández |
| 06. | Mucho ruido y pocas nueces Argelio M. Guerra Aliaga |
| 07. | Los coqueteos del caimán con el dragón Ana López |
| 08. | Por encima de la opinión del pueblo nunca Félix Sautié Mederos |
| 09. | La Masonería en Cuba
Gustavo E. Pardo Valdés |
| 10. | El padre Varela
Gerardo Martí |
| 11. | Funámbula José Prats Sariol |
| 12. | Humor Carlitos |
| Ilustración de portada Brinwashing de César Leal |
A pesar de ello su fuerte era la ética. En las Cartas a Elpidio 6, pero también en todas sus obras, insistió en la idea vital de que hay que ejercitar la virtud, la fuerza, la fortaleza, como medio de reafirmar un valor, un ideal moral, que los consolide como hombres y mujeres capaces de mirar alto y lejos . Por ello –decía– se impone, primero, empezar a pensar . Desdichadamente un deseo, que dos siglos después, sigue siendo una de nuestras carencias.
¿Por qué la ética y nuestra deuda con el padre Varela?; pues por su carácter primario, elemental y esencial que la misma tiene en las relaciones humanas; por su papel en los procesos de cambios sociales; porque a partir de ella se pueden deducir y erigir los restantes elementos del proceso evolutivo, porque es portadora del principio absoluto de la igualdad de todos los seres humanos, y porque constituye el fundamento ético de los derechos humanos sobre los cuales se erigen la sociedad civil y la participación ciudadana en los asuntos de interés social. Por todo ello la necesidad de la ética humanista cristiana y emancipadora de Varela.
De la autonomía a la independencia
La crisis de crecimiento experimentada por el desarrollo de la oligarquía criolla a mediados del siglo XVIII, condujo a Arrate 7, su primer ideólogo, a plantear la solución mediante la equiparación de derechos entre criollos y peninsulares. Posteriormente, la agudización de esa crisis, debido al desplazamiento de la factoría por la plantación azucarera, llevó a Arango y Parreño 8 a promover –desde la ética utilitaria– los adelantos necesarios para aumentar la producción y liberar de trabas a la trata negrera con el fin de convertir a Cuba en la primera productora mundial de azúcar y de café; un propósito que implicaba una mayor participación política de los criollos. Con ese fin, Caballero 9 elaboró en 1811 un proyecto conservador de gobierno autonómico para Cuba, mediante el cual proponía la modificación del sistema colonial de acuerdo con los intereses de la clase social plantacionista. Arrate, Arango y Caballero representan intentos en nuestra historia de lograr el progreso y la igualdad desde la desigualdad social, intentos de participación política que, sin impugnar el dominio colonial, excluía a negros, mulatos y también a los blancos que laboraban manualmente.
Es un momento en que las arbitrariedades de las autoridades coloniales conducían las relaciones entre peninsulares y criollos a un punto crítico, Varela, elegido como delegado a las Cortes en 1821, elaboró el segundo Proyecto de Autonomía para la isla de Cuba de carácter liberal y progresista. Su contenido 10 se puede resumir en: 1- establecer en las provincias de ultramar un sistema fijo de gobierno, 2- proveer a sus moradores de todos los recursos sin romper el sistema político establecido, 3- institucionalizar a las diputaciones provinciales como un cuerpo consultivo integrado por un miembro representante de cada partido 11, 4- ampliar las facultades de esas diputaciones como barrera a la arbitrariedad, y 5- robustecer la autoridad de los que mandan en América. El proyecto se cierra planteando que “el remedio de los males se ha de proponer por los pueblos que lo sufren”. U n proyecto reformista que, sin romper abruptamente con el sistema existente, se proponía ampliar los derechos de los nacidos en la Isla sin excluir a los originarios de África.
Dos años fueron suficientes para que Varela quedara convencido de que España no cedería a las demandas de la autonomía. Su pensamiento evolucionó desde la autonomía hasta devenir precursor de la independencia en Cuba. Desde la nueva visión inicia una labor dirigida más a preparar las mentes que a gestar una conspiración, pero como su opción por la independencia implicaba la abolición de la esclavitud y el peligro del empleo de la violencia revolucionaria, Varela concentró sus esfuerzos en enseñar a pensar las necesidades de la isla en términos nacionales. Según Jorge Ibarra 12, se produce por vez primera “en el pensamiento insular la fusión de las aspiraciones nacionales y sociales de las clases y los estratos que constituirían el pueblo/nación de 1868” . Todo ello explica tanto el contenido de los artículos de Varela publicados en El Habanero 13, como sus ideas acerca de la esclavitud. (continúa...) >>
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