Consenso
Numero 8 de 2007 Numero 10 de 2007
ESPACIO DE REFLEXIÓN Y DEBATE DEL PENSAMIENTO PROGRESISTA CUBANO
Portada | Nosotros | Números Anteriores | Portafolios | Contacto
indice

01. Lissette Bustamante:
un compromiso con la verdad

por Reinaldo Escobar
02. Alegato por el debate
Dimas Castellanos
03. Polémica (I):
Tener, mantener y desarrollar la confianza en el pueblo

Félix Sautié Mederos
04. Polémica (II):
Obedecer al pueblo

Reinaldo Escobar
05. Debates en Cuba: elementos para un diagnóstico
Miriam Celaya
06. La insoportable levedad del peso
Ana López
07. Cuba, perturbaciones en el horizonte
Oscar Espinosa Chepe
08. Razones éticas o razones teológicas
Argelio M. Guerra Aliaga
09. Textos imborrables:
El caso Mella
10. Figuras y hechos cardinales
Tomás Romay Chacón

Gerardo Martí
11. El mito, la primera metáfora de la poesía
Luís Eligio Pérez M. Cafria
12. Humor
Carlitos
Ilustración de portada
Graffiti de Omni-Zona Franca
Descargar
Versión sólo texto

Revista Digital Consenso
Número 9 de 2007
Descargar
Versión PDF con imágenes

Revista Digital Consenso
Número 9 de 2007
Tener, mantener y desarrollar la confianza en el pueblo*


Félix Sautié Mederos


Como nunca antes es fundamental mantener y desarrollar la confianza en el pueblo. Esto es decisivo en el complejo momento que estamos atravesando en la Cuba contemporánea, en donde se mueven las fuerzas y atracciones del pasado, el inmovilismo, así como muchas certezas absolutas y triunfalistas.

Cada día que pasa es más evidente la necesidad de lograr un movimiento y un desarrollo hacia delante que haga renacer las esperanzas marchitadas y que nos enrumbe hacia un futuro de soluciones, creatividad y vida que nos permita salir de los estancamientos, las dobles morales, las dobleces y los escapismos, que nos mantienen detenidos en el tiempo; y, en el mejor de los casos, a la espera de que lleguen momentos, circunstancias y coyunturas en que suceda algo extraordinario e independiente de nuestra voluntad que pueda desencadenar los cambios y las soluciones que tanto se necesitan y que añora la población. En estas circunstancias, se manifiesta entre algunas personas un gran escepticismo al respecto de que esto pueda ser alcanzado e incluso, también, hay quienes plantean que no vale la pena decir las cosas con claridad porque en definitiva no le van a hacer caso y todo a la larga va a seguir igual.

Yo pienso que a estas tendencias paralizantes hay que salirle al paso, porque la esperanza nunca debería perderse por muy complejos que puedan ser los problemas y muy lejanas que se vean las soluciones. En la vida hay que mantener en todo momento una actitud positiva y de lucha, porque en definitiva eso es un componente esencial de la existencia, la lucha por sobrevivir, la lucha contra las enfermedades, la lucha por el desarrollo, la lucha por la justicia y la lucha por el futuro.

Por otra parte, hay que decir al respecto de algunas de las causas fundamentales que alimentan a estas tendencias paralizantes de que hablo, que también la confianza en el pueblo no sólo debe manifestarse con declaraciones y consignas al respecto, sino que debe hacerse realidad con hechos concretos y consecuentes con las palabras. Ese concepto de confianza en el pueblo, en mi criterio, tiene una expresión positiva en el discurso de Raúl el 26 de julio del 2007, pronunciado en la ciudad de Camagüey y en el proceso de debate que actualmente se está llevando a cabo en la base de la sociedad, lo que en estos momentos en que los problemas y las preocupaciones nos abruman, constituye una posibilidad de esperanza que no deberíamos dejar pasar por ningún motivo. En mi opinión, hay que participar activamente en los debates que se están realizando sin pesimismo y con firmeza de criterios para decirlo todo.

Hay quienes esperan por los proyectos y proposiciones que vengan de arriba y expresan que lo más importante es confiar en lo que venga de arriba; debo decirles que personalmente he escuchado estos criterios en múltiples oportunidades incluso en medio de los actuales debates. Es cierto que resulta importante tener muy en cuenta lo que desde la vanguardia se plantee, también es cierto que hace falta tener confianza en la vanguardia; pero eso no implica renunciar al criterio propio, al pensamiento creador, a plantear con franqueza todo lo que está mal hecho, todo lo que hay que cambiar. Pero considero muy necesario que, como correcta retroalimentación con la confianza que se dispensa a las instancias superiores de dirección, se debe exigir a esas instancias que manifiesten objetivamente su confianza en la población.

El ideal de lograr un sistema cuyos timones de mando sean operados por el pueblo, con el pueblo y para el pueblo, tiene como premisas esenciales la confianza en ese pueblo y la de alcanzar la correspondencia entre los grandes intereses sociales de la nación y de la humanidad en general, con los justos intereses personales y familiares que de ser subestimados, desestimados o subsumidos dentro de conceptos más amplios, provocan en definitiva el desencanto y el cansancio de las personas que no se encuentran reflejadas en lo individual y familiar dentro de las grandes consignas, los grandes objetivos y las ideas de las cuales se les habla repetidamente en las que incluso pueden estar de acuerdo. Más aún, debe tenerse especial cuidado en tomar muy en consideración a las personas de a pie que no forman parte de ninguna estructura política y que cotidianamente aportan sus esfuerzos a la sociedad en la medida de sus posibilidades, así como los que por su edad o por diversos problemas sociales dependen de la seguridad social y que nunca deberían sentirse excluidos de aportar sus criterios, propuestas de soluciones e incluso críticas a todo lo que consideren que está mal hecho, mal planteado o que se ha desviado de sus objetivos específicos.

Este es un asunto al que se refiere con toda amplitud el Che en su conocido artículo "El socialismo y el hombre en Cuba", al cual en mi criterio tendríamos que estar refiriéndonos durante todo este tiempo como un punto de partida importante. El Che en su artículo habla de que la vanguardia y la masa en el socialismo deben vibrar al unísono. Dice que "esa confianza responde precisamente a la interpretación cabal de los deseos del pueblo, de sus aspiraciones, y a la lucha sincera por el cumplimiento de las promesas hechas"; Para completar adecuadamente la concepción de la cual parte el Che en sus consideraciones al respecto, es necesario citar también la definición que plantea él sobre la masa que conforma al pueblo cuando expresa que: "Este ente multifacético no es, como se pretende, la suma de elementos de la misma categoría (reducidos a la misma categoría, además por el sistema impuesto), que actúa como un manso rebaño". (continúa...) >>


_______________________________________

Este texto, aparecido en http://www.poresto.net/content/view/823/61/ tiene una réplica en el artículo Obedecer al pueblo de Reinaldo Escobar

Versión imprimibleVersión imprimible
_____________________________________________ 1 | 2

REVISTA DIGITAL