| 01. | Lissette Bustamante: un compromiso con la verdad por Reinaldo Escobar |
| 02. | Alegato por el debate Dimas Castellanos |
| 03. | Polémica (I): Tener, mantener y desarrollar la confianza en el pueblo Félix Sautié Mederos |
| 04. | Polémica (II): Obedecer al pueblo Reinaldo Escobar |
| 05. | Debates en Cuba: elementos para un diagnóstico Miriam Celaya |
| 06. | La insoportable levedad del peso Ana López |
| 07. | Cuba, perturbaciones en el horizonte Oscar Espinosa Chepe |
| 08. | Razones éticas o razones teológicas
Argelio M. Guerra Aliaga |
| 09. | Textos imborrables: El caso Mella |
| 10. | Figuras y hechos cardinales Tomás Romay Chacón Gerardo Martí |
| 11. | El mito, la primera metáfora de la poesía Luís Eligio Pérez M. Cafria |
| 12. | Humor Carlitos |
| Ilustración de portada Graffiti de Omni-Zona Franca |
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Es muy fuerte saber que hoy estás con una persona y quizás, una hora más tarde, no la vas a ver más. Esto te va cargando emocionalmente y hay que tener mucha fortaleza. Un periodista, después de un conflicto, nunca vuelve a ser la misma persona. Creo que hay que ser sensible. Trato de ser muy racional cuando escribo pero, si no tuviera sensibilidad, no podría conectar con la gente. He podido llorar con un desconocido el horror, por ello rechazo por principio la violencia y la guerra como solución a cualquier situación. Este periodismo que algunos dicen que ejercen los que estamos locos, los que no tenemos familias, ha potenciado mi capacidad de desenvolvimiento, la habilidad en la toma de decisiones en condiciones extremas y la facilidad de interactuar en entornos multiculturales y multidisciplinarios. Es un periodismo que atrapa. A pesar de haberme convertido en una adicta a la adrenalina durante una etapa de mi exilio, reconozco que hoy en el periodismo prima el espectáculo por encima de la información.
Desgraciadamente algunos que dicen ser reporteros escriben sus crónicas desde el hotel. No buscan las historias personales, las consecuencias de la guerra, contar lo que nadie más pueda ver. Casi todo pasa hoy por el filtro militar y las fuentes oficiales. Te confieso que rechazo las ruedas de prensa, todas son iguales, y muy aburridas. Sé que es difícil enfrentarse al miedo, pero si no estás dispuesto a ser un reportero, cambia, busca otro sector tal vez más fácil y glamoroso. Para el destacado periodista Ryszard Kapuscinski era completamente incompatible ser un cínico y a la vez dedicarse al periodismo. Para este hombre era imprescindible vivirlo todo sobre la guerra antes de escribir nada sobre ella. Hoy hay más capacidad, más medios para captar y transmitir la información, y a la vez se ofrece una información de menor calidad en los medios de comunicación. ¡Qué contradicción! Pero las multinacionales controlan los periódicos y los medios en general.
He llegado al punto de preguntarme ¿qué puede aporta hoy un reportero? Mi respuesta: El compromiso con la verdad. Si reducimos el trabajo del periodista a una misión utilitaria, hoy quizás se podría prescindir de él, ya que la información se puede obtener por otros medios. No hay que olvidar que a veces, los hechos se conocen antes por las agencias y no por el trabajo real del reportero. Pienso que la función que hoy puede tener un reportero sería la original, o sea, ser “un referente literario”. No en vano, las crónicas que han sobrevivido no han sido las más precisas, sino las mejor escritas, las más literarias, aquellas que “rompen el río de hielo que llevamos dentro”, como dijera Kafka.
¿Por qué dejaste España y por qué elegiste Estados Unidos para residir?
Necesito sentir a Cuba muy cerca. Recuperar el sabor de la guayaba, el olor del mar, los defectos y las virtudes de nosotros mismos, el reencuentro con lo más parecido a lo que dejé, al lugar donde no me permiten entrar… No quiere decir que el camino que transito sea fácil, también tiene desencantos, pero ahora en Miami me siento muchísimo menos extranjera que en España, donde llegué a negar mi origen por la mala fama que nos persigue por unos cuantos excesos de cubanía. No te niego que un segundo exilio ha sido doloroso y que también aquí uno vive sus desencantos, compartir nacionalidades, recuerdos y experiencias de trabajo no garantiza nada, pero es reconfortante el reencuentro.
Mi cuerpo y mi psiquis buscan una estabilidad después de años de búsqueda. El “tal vez para siempre” tiene connotaciones trágicas si piensas que te quedarás como un paria de por vida. Cada vez que recibo la noticia de alguien que falleció allá, aquí o por allí se expresa la angustia ante lo que sentimos como algo inexorable, irremediable, como la muerte.
Y ahora con todas estas ideas en la cabeza sigo en Miami, donde pienso, intento trabajar en lo que puedo y otros me dejan, donde quiero recuperar sensaciones. Por suerte, aún se mantiene viva esa pasión por el periodismo y por el riesgo que nunca me abandonaron y que quizás, algún día, me harán decir a mis amigos: Yo sólo soy una reportera, aprendiz de escritora, que quiere regresar a Cuba, que quiere aportar su experiencia, su pluma y su palabra al futuro inmediato de nuestro país. Y no desde las 90 millas que ahora mismo me separan de ti Reinaldo, de mi madre, quiero que la realidad de la Cuba de hoy pase por mis retinas. No me acostumbro al dolor, por suerte sigo siendo a veces despistada, otras hiperactiva, también noble, apasionada, a veces extremista y en otras reservada, y sobre todo, cubana, una cubana que sabe que la libertad de prensa depende del que paga y que aprendió a ejercer la libertad de expresión en un estado de derecho.
No pretendo dar consejos ni avizorar acontecimientos. Hoy, en medio del proceso que se vive en Cuba, se necesitan periodistas incómodos, honestos, humanos y necesarios profesionales con los que hay que contar para el proceso de reformas. Somos los mensajeros, los garantes de los perdedores, de la gente que sufre los desgarros de la irracionalidad.
Y el tiempo que uno tiene siempre es muy limitado. El día a día es el tiempo en forma constante y hay que seguir contando la historia.
¿No sientes miedo de regresar a Cuba?
Algunos dicen que no tener miedo es patológico. Siento que si tuviera miedo me quedaría paralizada. La emoción del miedo me parece absolutamente negativa. Esto no significa que sea temeraria o imprudente. Honestamente, no tengo miedo; si lo tuviera, no estaría en Miami. El riesgo es una condición sine qua non que va de la mano con esta profesión. Una sabe que puede ser herida o secuestrada y que puede morir. Como no le tengo miedo a la muerte, eso me libera de paralizarme. Lo que se debe tener es sentido común. No hay que dejarse llevar por el miedo y la paranoia. Hay que ser ingenioso y creativo para ver cómo se puede llegar a la noticia. Obviamente, si me dicen que es imposible llegar, sería ridículo que lo hiciera, pero por lo menos lo voy a intentar, claro que sí. Espero que muy pronto nos podamos abrazar y trabajar… sin miedo. (volver a la primera página...) >>
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