| 01. | Lissette Bustamante: un compromiso con la verdad por Reinaldo Escobar |
| 02. | Alegato por el debate Dimas Castellanos |
| 03. | Polémica (I): Tener, mantener y desarrollar la confianza en el pueblo Félix Sautié Mederos |
| 04. | Polémica (II): Obedecer al pueblo Reinaldo Escobar |
| 05. | Debates en Cuba: elementos para un diagnóstico Miriam Celaya |
| 06. | La insoportable levedad del peso Ana López |
| 07. | Cuba, perturbaciones en el horizonte Oscar Espinosa Chepe |
| 08. | Razones éticas o razones teológicas
Argelio M. Guerra Aliaga |
| 09. | Textos imborrables: El caso Mella |
| 10. | Figuras y hechos cardinales Tomás Romay Chacón Gerardo Martí |
| 11. | El mito, la primera metáfora de la poesía Luís Eligio Pérez M. Cafria |
| 12. | Humor Carlitos |
| Ilustración de portada Graffiti de Omni-Zona Franca |
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Su trabajo como médico siempre tuvo un carácter predominantemente social. Fue médico auxiliar en los hospitales de Marina de este Apostadero; médico auxiliar de la sala de enfermos establecida en el Convento de Belén; médico general de la Real Casa de Beneficencia desde su fundación; médico del Convento de religiosos de Santo Domingo; médico del colegio de niñas de San Francisco de Sales; médico del Monasterio de Santa Catalina; médico del Real Colegio Seminario de San Carlos; médico general auxiliar del Hospital Militar establecido extramuros y médica principal del Hospital Militar de San Ambrosio7 .
En política, el más romántico de los habaneros –como le llamaba Luz y Caballero—desplegó una acción similar a la que realizó en el campo de la ciencia. Romay era un hombre de su época y de su clase, defensor del sistema político establecido y admirador de la monarquía española; una prueba irrefutable de que se puede ser forjador de la ciencia, de la cultura y de la nacionalidad, con independencia de la filiación política o ideológica, incluso sin ser revolucionario, lo que demuestra que la historia también es de todos. El 20 de mayo de 1820, en el Diario del Gobierno Constitucional de La Habana, Romay publicó Purga Urbem, un artículo en el que se proclama como monárquico constitucional y enemigo intransigente del liberalismo revolucionario y de la independencia de las colonias americanas.
En respuesta, Gutiérrez Piñeres, representante de los comerciantes españoles, denuncia a Romay como enemigo de la Constitución; acusación que originó un proceso de enfrentamientos políticos y judiciales en el cual Piñeres fue condenado. En respuesta los piñeristas organizaron un acto de repudio frente a la casa de Romay pidiendo su cabeza y la de sus hijos. Resultado del choque emocional, se produjo el fallecimiento de su esposa, la cual se encontraba enferma. Sin embargo, Romay, de forma decidida enfrentó a los enemigos con la firmeza de sus principios y convicciones.
En el campo de la política Romay es pasado y presente. Sólo por respeto a la memoria del fundador de la ciencia en Cuba, después de su amarga experiencia, nunca se debieron alentar nuevamente los actos de repudio contra ciudadanos que piensan diferente; como tampoco ahora, cuando resurge la necesidad del debate, se les puede excluir por no ser revolucionarios, pues la patria, la historia y la nación es de todos. (volver a la primera página...) <<
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