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Generación Y por Yoani Sánchez ![]() |
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Desde aquí por el periodista Reinaldo Escobar ![]() |
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Osvaldo Castillo Pintor ![]() |
| 01. | Historia de una obsesión Entrevista con un balsero cubano por Yoani Sánchez |
| 02. | Despenalizar la discrepancia Reinaldo Escobar |
| 03. | Cuba es una sola, y una sola su cultura Miriam Celaya |
| 04. | Nuevas regulaciones aduanales Ana López |
| 05. | El papel de la información en la sociedad cubana Dagoberto Valdés |
| 06. | Polémica Un juguete viejo y otros nuevos Juan Lázaro Besada |
| 07. | Polémica La juventud cubana y la crisis de valores Lucía Morera |
| 08. | Vitral: La Misión de la Iglesia
Dimas Castellanos |
| 09. | De la espectral mediocridad a la excelencia
Eugenio Leal |
| 10. | Textos imborrables El caballo de Naipe Manuel Márquez Sterling |
| 11. | Figuras y hechos cardinales: Arango y Parreño Gerardo Martí |
| 12. | Inéditos de "Conversaciones con Dios" Rafael Alcides |
| 13. | Humor Carlitos |
| Ilustración de portada Orlando Herández |
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Cada año la fecha del 26 de julio es esperada en Cuba con una mezcla de esperanza e inquietud. En esta ocasión del 2007, en que se conmemoraba el 54 aniversario del inicio de la etapa insurreccional de la revolución, sobraban los motivos para ambas expectativas pues se cumplía un año de la última presentación en un acto público de Fidel Castro y porque el discurso de su hermano Raúl indicaría si las perspectivas de cambios serían posibles o infundadas.
Dos cosas quedaron claras en la mañana del jueves 26 de julio, cuando Raúl Castro dio por terminada su intervención en la plaza Ignacio Agramonte de la ciudad de Camagüey: la primera fue que no habrá ninguna solución espectacular a los problemas que afectan el nivel de vida de la población y la segunda, que el único recurso con que se cuenta para aliviar las dificultades es –según declaró- que cada día se produzca más y se apliquen con más rigor los controles.
El discurso fue equilibrado en elogios y críticas. Carente de triunfalismos pero sin caer en un pesimismo desalentador. Algo así como decir “no hemos llegado, pero no estamos perdidos”. El gobierno de los Estados Unidos cargó con esa parte de responsabilidad que se supone le corresponde por el tema del bloqueo, pero se reiteró el “ramo de olivo” ofrecido en diciembre del año pasado, cuando el propio Raúl Castro, al conmemorar el 50 aniversario del desembarco del Granma, invitó a discutir “en pie de igualdad” el prolongado diferendo con el gobierno norteamericano.
Quizás para demostrar que tiene los pies en la tierra, Raúl Castro mencionó la palabra tierra cinco veces en su discurso y añadió que para cumplir el objetivo de hacerla producir “habrá que introducir los cambios estructurales y de conceptos que resulten necesarios.” Muchas amas de casa deben haber tenido la ilusión de que eso se traducirá en ajos y cebollas, plátanos y yucas a precios accesibles; algunos economistas se estarán preguntando cuál será la dirección, profundidad y velocidad de dichos cambios. Una sola vez mencionó la palabra cambio, dicha en plural, pero anclada a la intención de que la tierra dé frutos, lo que de alguna manera lleva a reflexionar si mantiene su validez el viejo axioma marxista que establece un indisoluble vínculo entre el desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones de producción, lo que conduce necesariamente a otra reflexión sobre el tema de la propiedad.
Aclaró oficialmente que “no hemos salido todavía del período especial”, pero no explicó si existe un plan concreto para salir de dicha fase, que requiere además de una definición más clara para saber en qué consiste realmente, si en una etapa de dificultades o un tiempo en que no se cumplirán las leyes del socialismo. Dijo también ser consciente de que “el salario aún es claramente insuficiente para satisfacer todas las necesidades”, pero no aclaró cómo salir del círculo vicioso que resulta del hecho de que mientras no aumente la productividad no se puede subir el salario y mientras el salario no se corresponda con lo que se produce, jamás crecerá la productividad. Reiteró que en el país no hay ninguna transición en marcha, sin explicar si eso implicaba dejar totalmente en el olvido aquella idea del socialismo como etapa de transición al comunismo.
Hubo una frase dicha en Camagüey que todo el pueblo escuchó decir al Segundo Secretario del Partido Comunista de Cuba y es que era inconcebible que tras 50 años de revolución todavía la leche estuviera limitada a menores de 7 años y que habría que trabajar para alcanzar la conquista de que cada cubano pudiera tomarse un vaso de leche cuando quisiera. No ha sido posible rescatar la cita textual, porque ni el diario Granma, ni su versión digital la publicaron, incluso la frase fue borrada de la grabación retransmitida posteriormente en la televisión, pero lo dijo y aquí queremos salvarla para la historia.
No mencionó el fracaso del proyecto de construcción de viviendas y, cosa muy rara, no le dedicó ni una palabra a los logros en la salud o la educación. Nada dijo que permita esperar una liberación de las iniciativas económicas de los ciudadanos cubanos, pero no atacó a quienes supuestamente se enriquecen con negocios privados. Aquellos que esperaban el anuncio de la próxima celebración del 6to congreso del PCC tendrán que esperar otra oportunidad. Por las dudas, Raúl Castro enfatizó que “Lo único que jamás cuestionará un revolucionario cubano es la decisión irrenunciable de construir el socialismo.” con lo cual parece enmarcar una plataforma de unión para todos aquellos que pretendan continuar ocupando cargos de dirección.
Aunque no arremetió contra los llamados “grupúsculos asalariados del imperio” tampoco abrió ningún canal por donde puedan circular, sin miedo a las represalias, las críticas de aquellos cubanos que -sin tener la menor posibilidad de ser acusados de ser mercenarios de nadie- tienen opiniones diferentes a las que emanan del Partido. Es difícil creer que semejante cosa ocurra cuando el propio Raúl Castro fue censurado al serle suprimido de su discurso el menguado vaso de leche que reclamó para cada cubano.
Este del 2007 fue otro 26 de julio más en el que algunas inquietudes fueron disipadas y muchas esperanzas se esfumaron. Los cubanos nos quedamos esperando soluciones a nuestros problemas más acuciantes e informaciones detalladas sobre todo lo que se está analizando y proyectando “sin muchas declaraciones públicas para no crear falsas expectativas”, pero con la transparencia que creemos merecer y que tendría que dar cumplimiento a ese elemental deber que tienen los gobernantes de rendir cuentas a sus gobernados. Otra vez se nos postergó la ansiada noticia de que se ha encontrado alivio a las calamidades diarias.
Pero lo más significativo vino después, o mejor dicho: no vino.
El 27 de julio Fidel Castro hizo pública una de sus ya habituales reflexiones en la que, para sorpresa de muchos, se dedicó exclusivamente a exponer el tema de los atletas de países pobres que son contratados en los países ricos y… ni una palabra sobre la fecha del 26 de julio, ni “el denodado esfuerzo del pueblo camagüeyano para ganar la sede”. Ni un solo comentario sobre el moderado discurso de su hermano.
Así estamos.
Consejo de Redacción
Revista Digital Consenso