| 01. | Historia de una obsesión Entrevista con un balsero cubano por Yoani Sánchez |
| 02. | Despenalizar la discrepancia Reinaldo Escobar |
| 03. | Cuba es una sola, y una sola su cultura Miriam Celaya |
| 04. | Nuevas regulaciones aduanales Ana López |
| 05. | El papel de la información en la sociedad cubana Dagoberto Valdés |
| 06. | Polémica Un juguete viejo y otros nuevos Juan Lázaro Besada |
| 07. | Polémica La juventud cubana y la crisis de valores Lucía Morera |
| 08. | Vitral: La Misión de la Iglesia
Dimas Castellanos |
| 09. | De la espectral mediocridad a la excelencia
Eugenio Leal |
| 10. | Textos imborrables El caballo de Naipe Manuel Márquez Sterling |
| 11. | Figuras y hechos cardinales: Arango y Parreño Gerardo Martí |
| 12. | Inéditos de "Conversaciones con Dios" Rafael Alcides |
| 13. | Humor Carlitos |
| Ilustración de portada Orlando Herández |
|
| Descargar Versión sólo texto Revista Digital Consenso Número 7 de 2007 |
|
| Descargar Versión PDF con imágenes Revista Digital Consenso Número 7 de 2007 |
- En tercer lugar, el mensaje cristiano hace un especial énfasis en los más pobres, pero una pobreza que no se reduce al aspecto económico y a la acción caritativa, sino que incluye todas las formas de opresión que marginan a las personas e impiden su libertad como premisa de la plena participación cívica. Precisamente la acción de Jesucristo se encaminaba a convertir a los objetos de su accionar en sujetos activos: el reino de Dios está cerca, cambien su manera de pensar y de vivir. Para ello, les indujo a la acción renovadora: Ve y haz tú lo mismo.

- En cuarto lugar, si en la primera mitad del siglo pasado ya la Iglesia cubana contaba con decenas de colegios y miles de alumnos, con la Universidad de Villanueva, con publicaciones periódicas impresas y variados programas radiales para el cumplimiento de La Misión, ¿cómo es posible que pueda cambiarse el rumbo de uno de los limitados espacios con que actualmente cuenta la Iglesia, como es el caso de Vitral?
- En quinto lugar, si el Padre José Agustín Caballero, redactor del Papel Periódico de La Habana, inició la divulgación de las ideas de la ilustración en un estrecho círculo de cubanos; si el obispo Juan José Díaz de Espada y Landa, considerado guía de la ilustración, fundó aquella Cátedra de Constitución desde la cual el Padre Félix Varela insistió en la idea vital de ejercitar la virtud como medio de reafirmar los ideales morales, ¿cómo es posible limitar a Vitral en la continuidad de esa labor?
- En sexto y último lugar, si el propio Mons. Serpa, hace sólo tres años nos recordaba el inestimable papel desempeñado por el Seminario San Carlos para que la sociedad cubana del siglo XVIII tuviera bases fuertes y un pensamiento libre; si Mons. Carlos Manuel de Céspedes expresó que “La nación está junto al reto de radicales transformaciones en las cuales debe imperar la ética y donde la Iglesia tiene algo que decir y debe decirlo”; y si el Cardenal Jaime Ortega ha dicho que “Cuba reclama una nueva iluminación”, ¿cómo es posible cambiar la luminosidad del vitral por la vela? ¿O es que la sociedad cubana no necesita ya de bases fuertes y de pensamiento libre?
Una ojeada a los temas tratados es suficiente para formarse un juicio acerca de la consecuencia entre editoriales y Misión de la Iglesia Católica, Iglesia de Cristo. En La libertad de la luz, publicado en el primer número, en junio de 1994, se declara que: “Vitral es palabra y cauce, resonancia y espejo, que ofrece el Centro Católico de Formación Cívica y Religiosa de Pinar del Río, a cuantos tengan sed de comunicación, reflexión y diálogo, sin distinción de colores ni empobrecedores filtros para la luz. Tan policroma y plural quiere ser nuestra revista como escasos son; en nuestras ventanas actuales, la diversidad de diseños y matices”. En el número 78, trece años después, en Cuba: hora de oportunidades, a manera de conclusión del trecho recorrido y de los temas analizados, se define el concepto de oportunidad como el tiempo que se presenta para hacer lo pertinente, como puerta para la posibilidad, como la hora de dejar atrás los anacronismos, como momento de la madurez ciudadana que sabe que la autopista para llegar a la democracia es la participación efectiva, eficaz, plural, transparente, tolerante y cotidiana, como la hora de libertad y responsabilidad compartidas.

Entre esos dos editoriales se inserta una cadena de otros 76 eslabones. En ellos, además del análisis de acontecimientos y relaciones nacionales e internacionales, se destaca que esas relaciones deben establecerse con toda la nación y no sólo con sus gobiernos; se abordan aspectos de la vida de la Iglesia que deben acompañar su encarnación en la historia con una actitud de fidelidad a su vocación y a su misión de anunciar un mundo nuevo, una Iglesia que no confunde su misión con la de los poderes de este mundo, pero que no abandona la vida del mundo que la rodea pretextando que su misión es de orden “religioso”. Se abordan además, las relaciones entre Iglesia y Estado, la importancia y reivindicación de las fiestas religiosas; lo irreducible de la religión al culto y de la libertad religiosa a la libertad de culto; el análisis de fechas históricas; y todo lo relacionado con el Papa Juan Pablo II, desde la preparación de su visita a Cuba hasta su deceso.
También se tratan las carencias materiales y espirituales, el tema del trabajo, cuya mística se necesita recuperar desde lo profundo de la persona; de las dificultades del transporte, una necesidad del cubano que demanda solución como derecho inherente a la dignidad de la persona; las necesarias libertades para las iniciativas de los particulares; el derecho a viajar libremente; los problemas de la salud pública; los del agua y del servicio eléctrico, dos problemas que aquejan a la población; el descanso, la recreación y el tiempo libre;
(continúa...) >>
Versión imprimible