| 01. | Historia de una obsesión Entrevista con un balsero cubano por Yoani Sánchez |
| 02. | Despenalizar la discrepancia Reinaldo Escobar |
| 03. | Cuba es una sola, y una sola su cultura Miriam Celaya |
| 04. | Nuevas regulaciones aduanales Ana López |
| 05. | El papel de la información en la sociedad cubana Dagoberto Valdés |
| 06. | Polémica Un juguete viejo y otros nuevos Juan Lázaro Besada |
| 07. | Polémica La juventud cubana y la crisis de valores Lucía Morera |
| 08. | Vitral: La Misión de la Iglesia
Dimas Castellanos |
| 09. | De la espectral mediocridad a la excelencia
Eugenio Leal |
| 10. | Textos imborrables El caballo de Naipe Manuel Márquez Sterling |
| 11. | Figuras y hechos cardinales: Arango y Parreño Gerardo Martí |
| 12. | Inéditos de "Conversaciones con Dios" Rafael Alcides |
| 13. | Humor Carlitos |
| Ilustración de portada Orlando Herández |
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Después de casi tres décadas de confrontación con el Estado, la Iglesia católica cubana entró en una etapa de recuperación a partir del Encuentro Nacional Eclesial Cubano celebrado en 1986. En ese contexto, con el apoyo entusiasta del Obispo Mons. José Siro González Bacallao1 se fundó en 1993, en la Diócesis de Pinar del Río, el Centro Católico de Formación Cívica y Religiosa (CFCR). Desde allí se inició un proceso sistemático de educación dirigido al fomento del civismo ciudadano y a la creación de pequeños espacios de participación. En el CFCR, bajo la dirección de Dagoberto Valdés Hernández 2 se fundó la revista Vitral,
una publicación de perfil socio-cultural de la Iglesia, mediante la cual, al decir de su Director, lograron “sembrar el Evangelio en medio de las más increíbles dificultades y creer en la fuerza de lo pequeño, en la eficacia de la semilla, en la potencia de la levadura en la masa”.
Trece años después de su fundación, los rumores acerca de una supuesta crisis en la revista no lograron atenuar la sorpresa. Una nota insertada en el número 78 de esa publicación, el pasado día 8 de abril, dejó desconcertados a los lectores de dentro y fuera de la isla, y a muchos seguidores de nuestras problemáticas en otras partes del mundo. En la misma se anunciaba que por falta de recursos no se podría garantizar más su salida. Unos días más tarde, el 17 de abril, una comunicación firmada por el Obispo de Pinar del Río, Mons. Jorge Enrique Serpa, aseguraba que nunca se habló de “cerrar” o “terminar” la revista Vitral y que nunca se habló de “cerrar” o “terminar” el CFCR. Sin embargo, según la propia comunicación de Mons. Serpa, “En la reunión del CFCR y del equipo de redacción de la revista... se acordó que en caso de que se agotaran otras posibilidades alternativas, se pusiera la nota en el momento de salir la revista al final de abril...”, lo que evidencia, contrario a lo que se afirma, la existencia de una crisis que podía desembocar en el cierre de la publicación. A ello se suma el cierre del CFCR y la Hermandad de Ayuda al Preso y sus familiares en Pinar del Río, una institución fundada y dirigida hasta su muerte por el laico Ricardo Urrutia.
Recientemente acaba de ser publicado el número 79 de Vitral. Es decir, Vitral continúa, lo que es una buena noticia. Queda pendiente ahora saber si La Misión –referida a la libertad del hombre que Vitral venía realizando– continuará. En mi condición de cristiano, suscriptor y colaborador de esa extraordinaria publicación, adelanto algunos criterios.

Una ligera comparación, entre los números 1 al 78 de un lado y el número 79 de otro lado, evidencia transformaciones significativas. Respecto a este último número notamos, entre otros, cambios en el diseño y en el logotipo; ausencia de fichas de autores; menor cantidad de páginas, de artículos, de noticias y de colaboradores; pocas referencias a Cuba y a la actualidad; reducción de la tirada de 10 000 a 2 000 ejemplares;3 la mayoría de los títulos aparecen a la izquierda; empleo de una fotografía de violencia en la página 16; cambios que unidos a la tenue luz que emite la vela insertada en la portada, sugiere un retroceso del Vitral a la cerilla. Sin embargo, sólo me detendré en lo que considero esencial.

En la mencionada nota de Mons. Serpa del 17 de abril, se plantea que: el más importante programa de acción que debe tener la Iglesia es: La Misión ya que el anuncio de Jesucristo es la única verdad para que el hombre que se encuentra con ÉL sea libre...”.
- En primer lugar, La Misión consiste en el proyecto divino de edificación del Reino que, como liberación total, incluye las liberaciones intrahistóricas en el ámbito económico, político y cultural. Seguir a Cristo, significa participar en una empresa de liberación que conduce a un Reino que no es de este mundo, pero que comienza aquí, una liberación que involucra la difusión y asimilación de los valores cívicos y morales.
- En segundo lugar, para cumplir La Misión se requiere de la comunicación. Para ello Jesucristo empleó la palabra viva –el medio de comunicación de la época– y por ello pagó con su vida. Esos medios han evolucionado hasta las autopistas de la información y constituyen un requerimiento imprescindible para la difusión del mensaje cristiano en la época actual. (continúa...) >>
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