Consenso
Numero 6 de 2007 Numero 8 de 2007
ESPACIO DE REFLEXIÓN Y DEBATE DEL PENSAMIENTO PROGRESISTA CUBANO
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indice

01. Historia de una obsesión
Entrevista con un balsero cubano
por Yoani Sánchez
02. Despenalizar la discrepancia
Reinaldo Escobar
03. Cuba es una sola, y una sola su cultura
Miriam Celaya
04. Nuevas regulaciones aduanales
Ana López
05. El papel de la información en la sociedad cubana
Dagoberto Valdés
06. Polémica
Un juguete viejo y otros nuevos

Juan Lázaro Besada
07. Polémica
La juventud cubana y la crisis de valores

Lucía Morera
08. Vitral: La Misión de la Iglesia
Dimas Castellanos
09. De la espectral mediocridad a la excelencia
Eugenio Leal
10. Textos imborrables
El caballo de Naipe

Manuel Márquez Sterling
11. Figuras y hechos cardinales:
Arango y Parreño

Gerardo Martí
12. Inéditos de "Conversaciones con Dios"
Rafael Alcides
13. Humor
Carlitos
Ilustración de portada
Orlando Herández
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Revista Digital Consenso
Número 7 de 2007
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Revista Digital Consenso
Número 7 de 2007
Polémica:
Un juguete viejo y otros nuevos


Juan Lázaro Besada


H an pasado ya los suficientes años para desmitificar a la sociedad cubana. Es necesario poner al descubierto, meditar seria y profundamente acerca de una serie de problemas que golpean de modo incesante a Cuba, si queremos realmente tener un futuro promisorio.

Estas reflexiones me han sido inspiradas por un artículo aparecido en el periódico Granma del día 8 de junio intitulado Fiesta de Disfraces con la firma del periodista Gabriel Dávalos, que analiza un problema bien recurrente en nuestra sociedad: la cantidad de jóvenes en edad escolar que en el horario en el cual deben hallarse en sus respectivas escuelas, dilapidan el tiempo en baños en el Malecón o en merodeos por cualquier sitio de nuestra ciudad, vestidos (o mal vestidos) con sus uniformes, en lugar de estar entregados a los estudios.

A más de ser una irresponsabilidad demostrativa del poco interés por los estudios, cabría preguntarse cuál es el verdadero afán de estos jóvenes, quienes dilapidan su tiempo en actividades bien alejadas de aquellas a las cuales deberían estar dedicados.

El autor del artículo aborda el tema y su preocupación es una muestra fehaciente del interés que tiene por este problema, pero lamentablemente se queda en las ramas. No escudriña en los motivos, ni siquiera propone soluciones. Y esto bien merece un análisis mucho más serio y profundo.

Es una verdad de Perogrullo que la juventud es el futuro de cualquier país, pues una nación no tiene porvenir si las generaciones más jóvenes no se preocupan por formarse para enfrentarlo. Así pues, ¿cuál es la motivación de estos jóvenes? ¿Cuáles son sus verdaderas aspiraciones?

No se puede negar que la Revolución ha invertido e invierte cuantiosas sumas en la educación. La proliferación de centros educacionales de todo tipo, incluyendo las sedes universitarias y los politécnicos de las más diversas especialidades atestiguan esto. Pero, ¿sienten los jóvenes la necesidad de estudiar y aprovechar la etapa más productiva de la vida, a fin de ser mañana los profesionales, los intelectuales, los obreros calificados o los técnicos que el país necesita para avanzar en su desarrollo económico? ¿A qué se debe esta desidia, esta negligencia para el cumplimiento de sus deberes no solamente para con la sociedad, sino para con ellos mismos?

El problema es más profundo. Mucho más profundo. Y cuando se quiere poner el dedo en la llaga hay que tener coraje para llegar hasta sus esencias.

La economía cubana, dividida en pesos cubanos y pesos convertibles (entiéndase moneda convertible sean dólares, euros o cualquier otra) ha abierto un abismo entre los habitantes del país y amenaza con destruir la necesaria ética y disciplina social con que un país debe marchar hacia la conquista de sus metas.

Los jóvenes que abandonan las aulas en horario escolar pa

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