| 01. | Historia de una obsesión Entrevista con un balsero cubano por Yoani Sánchez |
| 02. | Despenalizar la discrepancia Reinaldo Escobar |
| 03. | Cuba es una sola, y una sola su cultura Miriam Celaya |
| 04. | Nuevas regulaciones aduanales Ana López |
| 05. | El papel de la información en la sociedad cubana Dagoberto Valdés |
| 06. | Polémica Un juguete viejo y otros nuevos Juan Lázaro Besada |
| 07. | Polémica La juventud cubana y la crisis de valores Lucía Morera |
| 08. | Vitral: La Misión de la Iglesia
Dimas Castellanos |
| 09. | De la espectral mediocridad a la excelencia
Eugenio Leal |
| 10. | Textos imborrables El caballo de Naipe Manuel Márquez Sterling |
| 11. | Figuras y hechos cardinales: Arango y Parreño Gerardo Martí |
| 12. | Inéditos de "Conversaciones con Dios" Rafael Alcides |
| 13. | Humor Carlitos |
| Ilustración de portada Orlando Herández |
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H an pasado ya los suficientes años para desmitificar a la sociedad cubana. Es necesario poner al descubierto, meditar seria y profundamente acerca de una serie de problemas que golpean de modo incesante a Cuba, si queremos realmente tener un futuro promisorio.
Estas reflexiones me han sido inspiradas por un artículo aparecido en el periódico Granma del día 8 de junio intitulado Fiesta de Disfraces con la firma del periodista Gabriel Dávalos, que analiza un problema bien recurrente en nuestra sociedad: la cantidad de jóvenes en edad escolar que en el horario en el cual deben hallarse en sus respectivas escuelas, dilapidan el tiempo en baños en el Malecón o en merodeos por cualquier sitio de nuestra ciudad, vestidos (o mal vestidos) con sus uniformes, en lugar de estar entregados a los estudios.

A más de ser una irresponsabilidad demostrativa del poco interés por los estudios, cabría preguntarse cuál es el verdadero afán de estos jóvenes, quienes dilapidan su tiempo en actividades bien alejadas de aquellas a las cuales deberían estar dedicados.
El autor del artículo aborda el tema y su preocupación es una muestra fehaciente del interés que tiene por este problema, pero lamentablemente se queda en las ramas. No escudriña en los motivos, ni siquiera propone soluciones. Y esto bien merece un análisis mucho más serio y profundo.
Es una verdad de Perogrullo que la juventud es el futuro de cualquier país, pues una nación no tiene porvenir si las generaciones más jóvenes no se preocupan por formarse para enfrentarlo. Así pues, ¿cuál es la motivación de estos jóvenes? ¿Cuáles son sus verdaderas aspiraciones?
No se puede negar que la Revolución ha invertido e invierte cuantiosas sumas en la educación. La proliferación de centros educacionales de todo tipo, incluyendo las sedes universitarias y los politécnicos de las más diversas especialidades atestiguan esto. Pero, ¿sienten los jóvenes la necesidad de estudiar y aprovechar la etapa más productiva de la vida, a fin de ser mañana los profesionales, los intelectuales, los obreros calificados o los técnicos que el país necesita para avanzar en su desarrollo económico? ¿A qué se debe esta desidia, esta negligencia para el cumplimiento de sus deberes no solamente para con la sociedad, sino para con ellos mismos?
El problema es más profundo. Mucho más profundo. Y cuando se quiere poner el dedo en la llaga hay que tener coraje para llegar hasta sus esencias.
La economía cubana, dividida en pesos cubanos y pesos convertibles (entiéndase moneda convertible sean dólares, euros o cualquier otra) ha abierto un abismo entre los habitantes del país y amenaza con destruir la necesaria ética y disciplina social con que un país debe marchar hacia la conquista de sus metas.
Los jóvenes que abandonan las aulas en horario escolar pa